Hola, aquí está el nuevo capítulo. Por cierto, he querido incorporar algunas canciones que creo que irían bien con ciertas escenas. Eso lo vi en otros fanfics y me pareció super buena idea. Así pues, incluyo entre asteriscos (***) el nombre del artista y la canción en las escenas correspondientes. Hay una canción más abajo de Noah Gundersen, "Avalanche", que os recomiendo pongáis la versión en directo en la que canta con su hermana, la podréis encontrar en youtube.

DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Ninguno de los personajes ni la serie/manga me pertenecen.

Espero que disfrutéis de la lectura.

Capítulo 5: El festival de las estrellas Parte II

***Matthew and the Atlas – I will remain***

Tasuki llevó a Miaka hasta el centro de la plaza donde habían instalado un tablado de madera. Unos músicos tocaban canciones folclóricas con instrumentos extraños y la gente bailaba un baile típico que consistía en ponerse en parejas, uno enfrente del otro de modo que quedaba un pasilloentre medio. Todos a la vez debían realizar algunos pasos con los pies, chocaban manos, brazos, caderas y piernas entre sí al ritmo de la música y después cada pareja se agarraba para pasar brincando por el medio del pasillo hasta llegar al final y repetir los movimientos.

-"¡Vamos a bailar!" – le sugirió Tasuki señalando el tablado.

-"¿Eeehh? ¿Ahí arriba? ¡Pero yo no sé cómo se baila eso!" – protestó Miaka.

-"¡Oh vamos! ¡Es muy fácil, fíjate bien!" – le insistió Tasuki, y la arrastró hasta lo alto del escenario.

Los dos se unieron al resto de parejas, y empezaron a bailar al ritmo. A Miaka le costó un poco al principio, pero pronto aprendió los movimientos, sin embargo se sorprendió de lo bien que se le daba a Tasuki. – "Oye, ¿ya habías bailado esto antes?" –le preguntó mientras bailaban.

-"Es una danza típica, casi todo el mundo la conoce. Cuando tenemos algún banquete en el Monte Reikaku, solemos bailarlo después de algunos tragos, jeje". – se rió para sí mismo pensando en las juergas llenas de alcohol y mujeres.

Miaka pensó que Tasuki era un chico lleno de sorpresas. Era guapo y divertido, "¡y ahora resulta que sabe bailar, y muy bien!" sonrió. En ese instante, Miaka reparó en un grupo de chicas jóvenes que se encontraban abajo. No paraban de seguir a Tasuki con sus ojos, y juraría que de ellos había visto salir corazoncitos. Se reían y se decían cosas entre sí sin quitarle la vista de encima al guapo bandido. Deliberadamente Miaka agarró a Tasuki más cerca de ella mientras bailaban y les lanzó una mirada asesina. Las chicas captaron el mensaje y se alejaron entre la multitud. Miaka sonrió triunfante, no entendía cómo no se había fijado antes en él. Bueno, en realidad sí, el hecho de tener a Tamahome siempre en su cabeza no le había dejado ver más allá. Sin embargo ahora las cosas eran diferentes. Tenía la mente despejada para admirar la belleza, no solo de su valiente guerrero, sino de todos, del mundo en sí. De lo que la vida tenía para ofrecer.

La canción terminó y la gente se dispersó. Tasuki y Miaka bajaron del tablado. –"¡Uff! ¡Estoy agotada! ¡Pero ha sido muy divertido!" – dijo la sacerdotisa jadeando.

-"Vayamos a tomar un trago, ¿quieres?, tengo la boca seca y tú hace ya un rato que no bebes nada, supongo que te puedes tomar otro de esos zumos tuyos de la felicidad jujuju" – se burló Tasuki pasándole la mano por la cabeza revolviéndole el cabello.

-"¡Pues a decir verdad sí que me apetece!"- le dijo Miaka arreglándose el pelo y sacándole la lengua con el ceño fruncido. Se lo estaba pasando tan bien que no quería que la noche acabara. Y sobre todo, quería estar con él. Hablarle, mirarle, tocarle,… "Qué diablos me está pasando?" –pensó confundida. Vale, estaba claro que Tasuki la atraía físicamente pero, ¿tanto como para volverse tan posesiva y quererlo solo para ella? Cuando esas chicas se lo estaban comiendo con la mirada, se puso tan celosa que ahora la idea de imaginarlo con otra mujer la estaba atormentando. –"¡No puedo permitirlo!"- pensó sacudiendo su cabeza de un lado a otro.-"Él es mío!" -Se llevó las manos a la boca por pensar de este modo. Tasuki llegó con las bebidas.

-"¿Miaka qué te pasa? ¿Tienes que ir a mear?" – Miaka suspiró y puso los ojos en blanco. "Se me olvidó que es un bruto que no tiene sensibilidad alguna" – Volvió en sí. Negó con la cabeza.

-"Toma, un rico zumito con una pizca de alegría para la señorita" – le hizo una reverencia y le pasó el cuenco.

-"¡Gracias!" – Miaka tomó un sorbo y miró alrededor pensando qué más podrían hacer ahora. No quería de ningún modo que la diversión terminara. –"¡Tasuki! Vamos allí!" – señaló un puesto de tiro al arco.

-"¿En serio, quieres intentarlo?" – Miaka asintió. –"Ok, yo te enseñaré, vamos!". – Tasuki la agarró de nuevo de la mano y se acercaron al puesto.

El objetivo consistía en lograr dar al menos una vez al centro de la diana con la flecha. –"Muy bien, toma cógelo así" – Tasuki le dio el arco y se colocó detrás de Miaka. Le agarró los brazos ayudándola a sostener el arco y tirar de la cuerda que sostenía la flecha. Acercó la cara a la de ella desde atrás para tener una mejor visión del objetivo. Miaka se puso nerviosa. Notaba su pecho fuerte en su espalda, la mejilla de él casi tocando la suya con un delicioso aroma y sus brazos envolviéndola. –"¡dios, qué bien huele!" – pensó. Por un momento sintió un cosquilleo de excitación en su bajo vientre. Tasuki la ayudó a estirar la cuerda. –"Ahora solo concéntrate en el objetivo, apunta y no pienses en nada más, ¿lo estás viendo?" – le susurraba Tasuki al oído. Su voz ronca sonó sensual y Miaka notó su aliento en su cuello. Su excitación creció aún más. "¡Diablos! ¿cómo voy a concentrarme en nada?" – maldijo para sí misma. Soltó la cuerda y por supuesto, falló.

-"¡Pero qué mala eres! ¡Jajajaja!"- Tasuki se burló. Aún le quedaban dos intentos. Miaka frunció el ceño. –"De acuerdo, no pasa nada, es tu primera vez. Lo conseguirás. Probemos de nuevo"-la animó Tasuki. Volvieron a la misma posición. – "Respira y concéntrate bien" – le volvió a susurrar al oído. – "¿Lo está haciendo a propósito? ¿Acaso él sabe el efecto que produce en mí?"- pensó Miaka notando el calor que volvía a subir a sus mejillas. Falló de nuevo. Miaka suspiró. –"De acuerdo, esta vez le daré en el centro"- se dijo a sí misma. Y… "¡ZZASS!" la flecha dio en la diana. Tasuki se quedó boquiabierto.

-"¡Wowwww! ¡Oye esto se te da de lujo! Eso o que has tenido mucha suerte, jajaja" – Le dijo Tasuki guiñándole un ojo. – "Pareces acalorada Miaka, creo que el zumito se te está subiendo de nuevo a la cabeza"- soltó una carcajada.

-"¿Eeeh?- Miaka se hizo la tonta – "¡Ah sí, puede ser, jejeje!" se pasó la mano por detrás de la cabeza intentando disimular su acaloramiento. Como ya tenían tantos tickets para bebida de las anteriores veces, Miaka escogió como premio un pequeño conejito de trapo con orejas largas que caían hacia los lados. – "¡Es adorable! ¡Tasuki! ¡Quiero probar más!" – Miaka se sintió invencible, quería seguir tirando flechas, no solo para poder disfrutar del toque de su guerrero, sino también porque el hecho de haber acertado aunque solo fuese una vez la hizo sentir bien.

Tiraron unas cuantas flechas más, acertando en la diana en más ocasiones. Incluso sin la ayuda de Tasuki Miaka pudo dar en el centro alguna que otra vez. Era genial, Miaka pensó que por una vez algo se le daba bien.

-"Oye, me gusta mucho esto. ¿Crees que podría aprender? Quizás suene ridículo pero… en vez de ser una carga para vosotros, podría seros útil y protegeros yo a vosotros también de vez en cuando…" – dijo tímidamente y no muy segura de sí misma. – "Todos sabéis luchar y sois buenos en algo,… yo solo sirvo para estorbar y siempre tenéis que protegerme. ¡Yo también quiero luchar! ¡Quiero ser útil!" – Levantó la voz al final.

Tasuki abrió los ojos de par en par en respuesta a su confesión. Estaba abrumado por su voluntad y coraje. Cerró los ojos por un instante suavizando su expresión e intentó tranquilizarla. -"Lo primero de todo, no eres ni un estorbo ni una carga. Tú tienes la misión de invocar a Suzaku, algo que nadie más que TÚ puedes hacer. Eso ya es ser útil, ¿no crees?"-Miaka lo miró con ojos avergonzados. –"Nuestro deber es protegerte para que puedas realizar tu misión, cada uno tiene su papel y todos y cada uno de ellos es importante. Pero lo entiendo. Quieres ser capaz de defenderte tú sola y ayudar al grupo. Pero hay algo que debes preguntarte" –Tasuki la miró muy seriamente –"¿serías capaz de matar a alguien? Porque si luchas, tendrás que matar, y después deberás vivir con ello por el resto de tus días."

Miaka vaciló por un instante. Nunca había visto a Tasuki hablando así. No parecía él, que siempre estaba de broma, pero no le faltaba razón. En realidad no había pensado en ello, pero enseguida se decidió. –"Si es por proteger a cualquiera de mis amigos, lo haría sin dudar" – dijo convencida, sus ojos verdes llenos de fuerza.

Hubo una pausa en la que ambos se miraron el uno al otro sin decir palabra. Tasuki se dio cuenta de cuánto ella había cambiado en tan poco tiempo. Ya no parecía aquella niña frágil y atolondrada. Ahora parecía muy decidida, y sus ojos mostraban una madurez y fuerza increíbles.

-"De acuerdo, entonces tendrás que practicar sin descanso. Yo puedo entrenarte. No es que yo sea un experto en la materia, pero conozco algunas técnicas de base que te ayudarán. Eso sí, te aviso que será duro. Hay que practicar mucho, te dolerán las manos, y no aprenderás de un día para otro. Tomará su tiempo." – le advirtió Tasuki.

-"¿De verdad harás eso por mí?" – Miaka obvió los inconvenientes y estaba entusiasmada.-"¡Gracias Tasuki, no te arrepentirás, haré que te sientas orgulloso de mí!" –Miaka juntó las manos y saltó alegremente. Tasuki asintió con la cabeza.

-"No queda mucho para que amanezca. ¿Por qué no tomamos la última y vamos a ver las estrellas fugaces?" -sugirió Tasuki. -"Necesitarás de ayuda divina para convertirte en una buena arquera" – Volvió a su tónica general y se inclinó acercándose a su cara con una sonrisa burlona.

-"¡Qué malo eres!"- Miaka le pegó en el brazo.

-"¡Ayyy!" – se quejóel bandido pelirrojo. –"Espera aquí, enseguida vuelvo con las bebidas" – le guiñó un ojo y se acercó a un puesto que estaba cerca.

Miaka no le perdió de vista mientras se alejaba. Estaba tan feliz de haber pasado el resto de la noche con su guerrero, pero ¿qué era esto que sentía por él? No sabía describirlo, era algo que no había sentido nunca antes por ningún chico, ni siquiera por Tamahome. Con Tamahome todo era más… puro. Sí, lo había amado profundamente, sentía mariposillas en el estómago estando con él y sus besos eran dulces y delicados, pero nunca se le pasó por la cabeza ir más lejos que eso, al menos por el momento. Pero con Tasuki era completamente distinto. Era como un deseo creciente dentro de ella cada vez que él la miraba con esos ojos ambarinos, cada vez que sus labios se curvaban dedicándole su característica sonrisa colmilluda, cada vez que sentía su tacto en su piel,… -"¡oh Dios!"- Se derretía solo de pensarlo. "¿Es acaso solo lujuria?"- pensó confundida. Solo sabía que le gustaba esa sensación y que quería más. Como si Tasuki le hubiese leído el pensamiento, la miró desde la lejanía y sus miradas se cruzaron provocándole una dulce sonrisa.

Inmersa en sus pensamientos, dos hombres ebrios se le acercaron sin que ella siquiera se diera cuenta.

-"¡Hola guapa! ¿Estás sola?" – preguntó uno de ellos sobresaltando a Miaka.

-"Una chica tan linda no debería estar tan sola, ¿por qué no te vienes con nosotros? Lo pasaremos bien" – dijo el otro. Miaka olió el alcohol en su aliento y se retiró unos metros hacia atrás.

-"Eeh, no, no estoy sola, estoy esperando a alguien" – dijo Miaka tratando de encontrar a Tasuki con su mirada.

-"Un hombre que te hace esperar no te merece, ven con nosotros, te cuidaremos bien" – el borracho le guiñó un ojo y sonrió de una manera que no le gustó nada a Miaka. Ella intentaba localizar a Tasuki pero lo había perdido totalmente de vista entre la multitud. Empezó a entrar en pánico cuando uno de ellos la agarró del brazo insistentemente.

-"¿Qué cojones estáis haciendo?" –Tasuki apareció de la nada agarrándola posesivamente de la cintura y acercándola a su pecho-"¡Ella es mía! ¡Largaos antes de que os patee el culo!". Su voz grave sonó amenazante y sus ojos rebosaban de ira. Miaka se quedó fascinada, un ligero rubor en sus mejillas apareció, sus manos descansaban en su pecho y agarraron la solapa de su túnica. Se olvidó completamente de todo a su alrededor y solo podía mirarlo a él con la boca abierta en forma de "o". El tiempo se detuvo en ese instante para ella, admirando a su guerrero enfrentarse a sus acosadores. Los hombres pidieron disculpas y escaparon despavoridos. El bandido pelirrojo lanzó una sonrisa triunfante.

-"¿Estás bien Miaka?" –se dirigió a ella preocupado. –"Lo siento, había mucha gente y tardaron un poco en servirme. En cuanto vi que te estaban molestando dejé todo y vine corriendo. No te volveré a dejar ni aun teniéndote a la vista." – le dijo sintiéndose culpable de no haber estado allí para protegerla.

Miaka que seguía presa del agarre del bandido y de sus ojos, asintió –"Así que… ¿soy tuya?" – le dijo sonriendo juguetonamente. Miaka no podía creer lo que acababa de hacer. ¿Estaba coqueteando con él? Tasuki la soltó y se apartó un poco, poniendo su mano detrás de su cabeza y riendo para ocultar su sonrojo. Esto le había pillado por sorpresa, no esperaba una reacción así de Miaka, pero él no era de los que se amedrentaban en una situación como esta.

-"Bueno, alguien tenía que quitarte esos moscones de encima ¿no?"- dijo indiferente –"si quieres la próxima vez dejo que te las arregles tú sola" -bromeó. – "Además, su alteza Hotohori me mataría si algo le ocurriera a su amada sacerdotisa…" –la miró intentando sacarle algo de información sobre el tema.

Miaka agachó la cabeza –"¿tú sabes sobre los sentimientos de Hotohori?" – preguntó avergonzada.

-"Bueno, es evidente ¿no? jamás ha tratado de ocultarlo…dime… ¿qué harás?¿te casarás con él cuando todo esto termine?" – Tasuki temía su respuesta. Aún no había averiguado cuáles eran las intenciones de Miaka respecto al emperador.

-"Hotohori es un gran emperador y una maravillosa persona. Pero yo no le amo de esa manera, si es lo que preguntas. No puedo casarme con alguien a quién no amo." – Siguió mirando al suelo, sus mejillas sonrojadas.

Tasuki sintió un gran alivio en su interior, aunque no entendía muy bien por qué. ¿Qué más le daba a él? Podría seguir teniendo contacto con Miaka igualmente, el hecho de ser emperatriz no cambiaría eso, al fin y al cabo todos eran amigos y se seguirían viendo. "Entonces, ¿por qué me alegra que no se case con él? Yo no estoy para nada interesado en mujeres…" pensó para sí.

"Venga, vayamos a coger los vasos, los dejé por ahí para venir a salvarte" – El bandido agitó su mano con desdén. Miaka sonrió. –"Se hace tarde, volvamos ya. De camino a palacio hay un lugar donde podemos pararnos a ver las estrellas fugaces sin toda esta luz de la ciudad, ¿qué dices?"

-"¡Oh sí! Suena genial" – asintió Miaka entusiasmada.

Emprendieron el camino de vuelta a palacio mientras charlaban animadamente y bebían su último vaso. Tras un rato caminando por la carretera de gravilla llegaron a una ladera que daba a un valle. Había un murete de piedra que la separaba del camino y no era muy pendiente de tal forma que podían tumbarse en la hierba a mirar el cielo. Las únicas luces aparte de las estrellas y el débil resplandor de la luna, provenían de una aldea a lo lejos en el valle, pero los ojos de ambos ya se habían acostumbrado a la oscuridad.

-"Miaka, he bebido demasiado y necesito vaciar mi vejiga, no aguanto más, pero no quiero dejarte sola." – Tasuki estaba apurado.-"Escucha, ¿ves ese árbol de allí? – Miaka asintió con la cabeza.-"Voy a ir ahí detrás a mear, quiero que no dejes de hablarme, necesito saber que no te pasa nada mientras no te tengo a la vista, ¿de acuerdo?"

-"Vale" – Miaka estaba un poco incómoda por la situación tan extraña. Tasuki se alejó y se dirigió al árbol.

-"Muy bien, cuéntame algo de tu mundo, ¿cómo es?" – Miaka escuchó cómo se aflojaba la cuerda de su pantalón y se sacaba la camisa.

-"Pues no tiene nada que ver con esto." – comenzó Miaka. "Donde yo vivo es una ciudad grande, con muchos edificios altos, mucha gente y mucho ruido. Allí no puedo ver las estrellas como aquí. Hay que alejarse de la ciudad para poder verlas e incluso dudo que se vean como aquí ahora." – Miaka escuchó un chorro chocando contra la hierba.

-"¿Qué más?-Tasuki insistió.

-"Bueno, hay muchas más comodidades que aquí, coches, trenes, aviones, puedes viajar a la otra punta del planeta en solo unas horas…"

-"¿De verdad?" – Tasuki ya había regresado y la miraba curioso por todo lo que ella le contaba. –"Vaya, tu mundo debe de ser increíble, me gustaría verlo algún día…"

Miaka sonrió pero se quedó pensativa. Ella había cruzado hasta el mundo del libro, ¿pero sería posible que alguno de ellos viajara hasta el suyo? Una vez que ella volviera, no los podría ver nunca más. Eso la entristeció.

Tasuki juntó algunas ramas y hierbajos y encendió un pequeño fuego con su abanico para dar un poco más de luz y algo de calor. Había refrescado y pensó que Miaka debía de tener frío con ese vestido. Miaka se sentó alrededor del fuego y Tasuki se quitó su túnica poniéndosela sobre los hombros de ella.

-"Gracias Tasuki, pero ¿no tendrás frío tú ahora?" – preguntó Miaka envolviéndose en la túnica impregnada de su dulce olor.

-"Naah, tranquila…" – se agachó para ponerse de cuclillas enfrente de ella.-"Y si tengo frío se me ocurre una forma de calentarme rápidamente…" – la miró señalándola con una sonrisa picaresca. Miaka se ruborizó comprendiendo sus insinuaciones. "¡Será pervertido!" – pensó, y le pegó un coscorrón en la cabeza.

-"¡AAAYYY! ¿Acaso dejarías que muriera de frío?" – le dijo levantándose de nuevo con expresión deprimida.

El bandido sacó del bolsillo de su pantalón una bolsita que parecía contener unas hierbas. – "¿qué es eso?" – le preguntó Miaka con curiosidad.

-"Aaahh, esto… son unas hierbas que evitan que tengas resaca después de una noche de excesos, jejeje" –sonrió maliciosamente.-"son muy difíciles de conseguir, pero ya sabes, un líder de los bandidos como yo tiene sus contactos" –se sentó a su lado.

-"Y cómo piensas tomártelas si no tienes agua caliente para hacer una infusión?"- dijo Miaka ingenua.

-"Jajajaja!" –Tasuki rió , sonó tan inocente que le pareció adorable. – "Se puede tomar en infusión también, pero lo mejor es fumártela" – la miró seductoramente y se sacó del bolsillo un papelillo fino de arroz prensado todo arrugado.

Miaka que no perdía detalle de todo lo que hacía, se fijó en como los dedos de él alisaban el papelillo arrugado, luego cogía un puñadito de esas extrañas hierbas y lo ponía sobre él, enrollándolo en un canuto y pasando la punta de su lengua por el extremo del papelillo para que así se pegara y no se abriera. Miaka tragó saliva, "¡Dios, es que todo él derrocha sensualidad!" – pensó para sí misma.

Se acercó al fuego con el canuto en su boca y se lo encendió dándole una intensa calada. –"¿Quieres? Creo que lo necesitarás. Por la mañana tendrás un dolor de cabeza que querrás morir, ¡jajaja!" -Tasuki rió y le ofreció el porro.

Miaka estaba dudosa, ella ya había fumado algún que otro cigarrillo a escondidas con sus amigas alguna vez en una de sus épocas rebeldes y esa noche había bebido mucho, no quería pasarse el día siguiente en la cama con resaca. Acercó la mano para coger el cigarrillo y Tasuki lo apartó.

-"Ahora, tengo que advertirte. Aparte de quitar la resaca también tiene efectos… relajantes digamos" – sonrió mostrando sus colmillos a la luz de la lumbre.

-"A qué te refieres con relajante? ¿que te coloca?" – le dijo Miaka curiosa. Tasuki se sorprendió de su avidez, había querido jugar al juego de la niña inocente, pero parece que Miaka sabía más de lo que él pensaba. –"¿Qué te has creído?" – sonrió Miaka orgullosa de haber salido de su juego. – "en mi mundo también existen lo porros, ¿sabes? Aunque nunca los he probado… Sin embargo no existe ninguna hierba que quite la resaca, así que trae!" – Miaka le insistió con la mano.

-"Vaya, veo que sabes del tema, muy bien" – Tasuki le pasó el porro después de darle otra calada– "ya verás qué bien sienta" – se tumbó en la hierba con los brazos detrás de su cabeza. Una sonrisa tonta apareció en su rostro. No podía sentirse más feliz. Borracho, colocado y con una mujer preciosa a su lado. Y no cualquier mujer, nada menos que su sacerdotisa… Miaka.

Miaka dio una calada y tosió ligeramente. Se echó hacia atrás tumbándose sobre la hierba y disfrutó de la sensación. Miró al cielo, aún no había atisbo alguno de estrellas fugaces. No importaba, no tenía prisa. Estaba feliz de estar allí con él.

Ambos miraban al cielo, tumbados de espaldas uno al lado del otro. Se pasaron el canuto el uno a otro, fumando y riendo. Miaka tenía los brazos extendidos y el porro entre sus dedos. –"Me lo he pasado genial esta noche, ojalá podamos repetirlo de nuevo." –dijo sin dejar de mirar el cielo.

-"Bueno, si estoy yo contigo no te faltará diversión, me aseguraré de ello" – Tasuki rodó y se giró para mirarla. Apoyó su codo sobre la hierba, y su cabeza descansaba sobre su propia mano. –"Además, necesitarás a alguien para que te espante los moscones acosadores de tu alrededor"-dijo riendo.

-"¡Jajajaja! ¡Qué exagerado eres, solo porque un par de borrachos me hayan molestado no quiere decir que tenga acosadores constantemente"-le miró riendo.

-"¿Un par? ¡Y los que no te has dado cuenta! Pues anda que no he tenido que espantar a pervertidos esta noche, por no hablar del emperador que es tu fan número uno" – Tasuki por un instante parecía enojado. –"Aunque… ¿sabes?"- su expresión se suavizó-"No les culpo por ello… con esa cara tan dulce e inocente a cualquier hombre se le despertaría su instinto protector" – Le dijo seductoramente mientras se le acercaba sin dejar de mirarla a los ojos y le arrancaba el canuto de sus dedos dándole una calada. –"Aunque después de esta noche…"-dijo después de exhalar el humo mirando de nuevo al cielo -"me pregunto si detrás de esa carita inocente se esconde un lado salvaje" – la volvió a mirar para ver su reacción.-"quizás debería de averiguarlo…" le dijo acercándose peligrosamente a ella. Sus ojos reflejaban la luz del fuego, dándoles aún más intensidad, un colmillo brillante asomando de su sonrisa seductora y sus pendientes bailando de un lado a otro. Miaka sintió un cosquilleo electrizante que le subió desde los pies hasta la cabeza. Pero tenía que reaccionar.

-"¿EEEEHHH? ¿Tú me estás tomando el pelo no? jajajaja" – exclamó Miaka incorporándose y riendo, los efectos del porro haciendo mella en ella.

-"Te hablo muy en serio" – Tasuki se incorporó también, sentándose más cerca de su sacerdotisa.

Miaka estaba hipnotizada, ¿desde cuándo Tasuki flirteaba con ella así? Hasta ahora todo había sido medio en broma… ¿no? Miaka terminó por sonrojarse. Ya había perdido la cuenta de cuántas veces se había puesto roja esa noche. Tenía una mezcla rara de sensaciones que iban desde estar borracha, colocada, excitada y no sabía qué más. Pero se sentía tan bien…

-"¡Jajajaja!"-Tasuki la sacó de su hipnosis -"¡te has puesto como un tomate! ¡Jajaja!" –El bandido no paraba de reir y patalear sobre la hierba medio tumbado.

"¡Será idiota! Me estaba tomando el pelo de nuevo" – pensó Miaka frunciendo el ceño enojada.

***Noah Gundersen – Avalanche***

-"Oh vamos mujer, no te enfades,.." – Tasuki paró de reír y le agarró la barbilla para que lo mirara –"¿Sabes que te ves adorable cuando te sonrojas?" – le dijo con voz ronca-"me parece tan sexy… sobre todo si soy yo el que lo provoca". El corazón de Miaka latía tan fuerte que pensó que iba a desmayarse, demasiadas emociones y sensaciones al mismo tiempo. En ese instante, por el rabillo del ojo vio una estrella fugaz cruzar el cielo. Instintivamente alzó la cabeza para mirar el cielo y miles de estrellas fugaces más siguieron a la primera.

-"¡Ooohh mira Tasuki!" – dijo maravillada sin dejar de mirar el espectáculo estelar.-"Jamás había visto tantas estrellas fugaces al mismo tiempo, ¡es mágico!" – giró la cabeza para mirar a Tasuki que seguía con sus ojos fijos en ella, con una sonrisa tonta pintada en su cara. – "¡Venga, pidamos un deseo!" – Miaka cerró los ojos y pidió que todo saliera bien en su viaje, que ninguno de sus amigos sufriera daño alguno, ni Yui, ni sus guerreros, ni siquiera… Tamahome… "¡Oh no! otra vez no, ¿por qué siempre vuelve a mi mente en el peor momento posible?" – pensó enfadada consigo misma. ¿Acaso aún lo amaba a pesar de todo? ¿Y qué pasaba con Tasuki? ¿Qué era lo que sentía realmente por él? No lo sabía, solo sabía que quería estar a su lado, sea como fuese, donde fuese, aun si finalmente se daba cuenta de que no lo amaba, pero lo quería en su vida sí o sí. Así que pidió ese deseo a las estrellas. Abrió los ojos y pudo ver que Tasuki estaba mirando el cielo también.

-"¿Tasuki has pedido tu deseo?" –le preguntó Miaka mirando de nuevo las estrellas.

-"Todo lo que deseo se encuentra aquí y ahora" –Miaka escuchó esto, pero no pudo reaccionar. Tenía miedo de mirarlo y que todo fuese de nuevo una broma de su atrevido guerrero. Tasuki se inclinó hacia ella, puso su mano en su mejilla obligándola a girar la cabeza hacia él y estrelló sus labios contra los de ella en un beso pasional. Miaka estaba en shock, sus ojos abiertos de par en par. Pero no se resistió, al contrario, cerró poco a poco sus ojos y correspondió su beso. Un mar de sensaciones la inundó junto con una ola de deseo que crecía en su interior. Tasuki la tenía agarrada del cuello con su mano presionándola posesivamente contra él, al notar que ella le correspondía no dudó en profundizar su beso, abriendo la boca y empujando su lengua contra sus labios. Miaka aceptó sin reservas y dejó que su lengua entrara y explorara su boca, acariciándola tímidamente con la suya. Sin separar sus labios, Tasuki la agarró de la cintura y la tumbó en la hierba delicadamente. Apoyó su pecho sobre ella, una mano en su cuello y la otra aun sobre su cintura, la deslizó hacia arriba rozando el contorno de su pecho. Miaka sintió una oleada de calor que inundaba su vientre y bajaba hasta su punto más íntimo. Ella pasó sus manos por su nuca y sus dedos por su flameante cabello, agarrándolo posesivamente. Ambos se perdieron en el deseo. Tasuki rodó sus labios desde su boca hasta su delicado y fino cuello, dejando a su paso un mar de besos sensuales. Miaka gimió y eso loencendió aún más. Subió hasta su oreja, mordisqueando deliciosamente su lóbulo con sus colmillos, sus pendientes haciéndo cosquillas en el cuello de su sacerdotisa. – "¿Te gusta?" – le susurró al oído entre besos y mordiscos. Su voz ronca y sensual así como su aliento hicieron estremecer a su sacerdotisa de placer. –"Apostaría a que sí" – levantó la cabeza y la miró a los ojos con una sonrisa sensual. Ella no se quedó atrás, imitándole, comenzó a besarle delicadamente en el cuello, pasando su lengua juguetonamente por su lóbulo rozando su pendiente.

El bandido pelirrojo creyó estar en el cielo, no podía pensar en otra cosa que no fuera hacerla suya. Era lo que más deseaba. No quería pensar en las repercusiones que eso podría implicar, ni de su relación con ella después de hacerlo, ni con los demás. Solamente pensaba en poseerla y darle placer. El deseo definitivamente se había impuesto a la razón, como era costumbre en él. Pero definitivamente no podía hacerlo a la intemperie. Cualquier pervertido que pasara por allí podría verlos, además de que hacía bastante frío y eso podría romper el momento. Así pues, se levantó ante la mirada disgustada de Miaka y le tendió la mano. – "Volvamos a palacio, empieza a hacer frío" – Miaka se sentía decepcionada, con toda esa excitación revoloteando en sus entrañas. ¿Había hecho ella algo mal? Fue tan repentino… Finalmente le agarró la mano y se levantó con su ayuda. Tasuki la atrajo hacia él bruscamente y la besó posesivamente apenas dejando espacio entre sus cuerpos. Miaka estaba confundida, pero se aferró a él como a la vida misma.

Tras un largo beso de tornillo, el bandido levantó a la sacerdotisa y al igual que cuando se conocieron por primera vez la cargó en su hombro. Como aquella vez en la que él se la llevó contra su voluntad.

-"¡Eeehh oye Tasuki! ¿Qué haces?" – preguntó Miaka contrariada y pataleando.

-"Voy a terminar lo que empecé la primera vez que nos conocimos" – una sonrisa colmilluda apareció.Y a la velocidad de un rayo emprendió el camino hacia palacio.

CONTINUARÁ...

Bueno, este capítulo es exclusivo de Miaka y Tasuki, y es largo de narices. Pero necesitaba crear la atmósfera ideal para esta pareja que me encanta! Espero que os haya gustado, pero tranquilos que no aún hay más.

Volveremos con Tamahome más adelante, no os preocupéis por él :P

Hasta pronto!