DISCLAIMER: ni el manga/anime ni los personajes de fushigi yugi me pertenecen. Aquí va un nuevo capítulo.
Como siempre pongo el título de las canciones entre asteriscos (***)
Capítulo 6: Pasión prohibida
La calma reinaba en el palacio de Konan. La oscuridad aún dominaba el firmamento a excepción de una ligera claridad que asomaba por el horizonte, el sol no tardaría en salir. Tasuki llegó a palacio en un abrir y cerrar de ojos con Miaka a su hombro. Afortunadamente ningún guardia los vio, no quería perder el tiempo dando explicaciones, así que se dirigió hacia la habitación de la sacerdotisa sigilosamente. Miaka en su hombro no paraba de protestar en medio de risas.
-"¡SSHHH! Miaka cierra la boca o despertarás a todo el mundo" – le dijo el bandido con voz baja.
-"¡Pues bájame de una vez! ¡Jajaja! ¡Me estás haciendo cosquillas!" – Tasuki reparó que su mano apretaba un punto sensible del muslo de Miaka.
El bandido entró a la habitación en el más absoluto silencio y bajó delicadamente a Miaka de su hombro dejando que sus pies tocaran el suelo. Ella puso su mano en su boca para no hacer ruido. Aún sentía los efectos del porro y una risa tonta se había apoderado de ella.
-"Vaya, parece que la historia se repite y aquí estás, siendo mi rehén de nuevo…" dijo Tasuki en un tono sensual mientras cerraba la puerta de espaldas a ella. -"Nadie vendrá a rescatarte, y esta vez no podrás escapar de mí"- sonrió dándose la vuelta y quitándose sus collares que dejó caer en el suelo. Miaka, que había dejado la túnica de él en una de las sillas, lo miraba riendo y retrocediendo lentamente hacia atrás. Tasuki se acercaba a ella muy despacio mientras se aflojaba el botón de su camisa con ojos lujuriosos. La marca de su brazo brillando en un rojo intenso a través de su manga.
Esa escena tan familiar se había repetido en la cabeza de Miaka como una fantasía durante las últimas noches, pero jamás pensó que se haría realidad.
-"Bueno, al menos esta vez no me has tirado al suelo…" – dijo Miaka mirándolo fijamente mientras seguía retrocediendo. Finalmente notó la pared en su espalda. Se mordió el labio inferior, detalle que Tasuki no pasó por alto.
-"Y tú no me has pegado un tortazo en la cara…" – replicó él todavía en voz baja.
-"Aun estoy a tiempo…" – Miaka sonrió a modo de invitación.
El bandido pelirrojo se abalanzó sobre ella como un lobo hambriento sobre su presa. Miaka soltó un pequeño grito de susto y comenzó a reírse de nuevo. Tasuki le tapó la boca con su mano a fin de acallar sus risas.
-"¡SSSHHH! Miaka, más vale que no hagas tanto ruido o despertarás a Nuriko, no te olvides que su habitación está justo aquí al lado". – Le susurró con el ceño fruncido aún con la mano en su boca. Su sacerdotisa se encontraba presa entre la pared y su cuerpo, que presionaba contra el de ella dejándola apenas espacio para moverse. –"¿Vas a ser una buena chica y te vas a portar bien?" – dijo con voz ronca. Miaka asintió mirando sus ojos color ámbar llenos de deseo. Lentamente él apartó su mano de su boca, Miaka por fin se quedó en silencio sin moverse, con los ojos bien abiertos en una mirada obediente. Él no se hizo esperar y comenzó a besarla en el cuello, abriendo ligeramente el escote de su vestido con sus manos, llegando con sus labios hasta el hueco de su clavícula y su hombro desnudo. Ella ladeó su cabeza para darle un mejor acceso. La respiración de él se aceleró, y con una necesidad urgente, comenzó a manosear sus pechos por encima de su vestido, desde abajo hacia arriba, colmando sus manos con ellos. Pensó que no eran demasiado grandes, pero eran deliciosamente redondos y firmes, no podía esperar a sentirlos desnudos bajo sus manos. Su cadera bloqueaba el cuerpo de ella contra la pared. Miaka jadeó al sentir por primera vez algo hinchado y duro que presionaba la parte baja de su vientre. Mientras Tasuki amasaba sus pechos, volvió a la boca de ella deslizando su otra mano hasta su trasero, empujando a su sacerdotisa contra él. –"¡Oh Dios! Imaginaba que era apasionado, pero esto roza lo salvaje" –pensó Miaka, pero su excitación iba creciendo más y más. Sus besos eran urgentes, intensos y profundos. Se preguntó si él era así con todas las mujeres y los celos la invadieron. En ese instante Tasuki disminuyó el ritmo, besándola delicadamente, su lengua pasando primero por su labio superior, luego por el inferior. Sus manos habían subido hasta sus mejillas sonrosadas por la excitación.
-"Te deseo tanto…" – le susurró mientras dejaba pétalos de besos en su cuello y oreja. –"Dime que tú sientes lo mismo por mí…" – Miró sus ojos verde esmeralda con una expresión contenida de lujuria.- "Dime que tú deseas esto tanto como yo".- Tasuki se había dado cuenta de la falta de experiencia de Miaka, así que no quería asustarla ni incomodarla. Tenía que estar seguro de que ella quería lo mismo que él.
-"Sí, lo deseo… te deseo" – respondió ella presa de placer en voz baja acariciándole el cuello con sus dedos.
El bandido se deshizo de su camisa, lanzándola hacia un lado, descubriendo así su fuerte pecho y torso, el resplandor rojo de la marca de su brazo iluminaba la habitación. La envolvió entre sus musculosos brazos y volvió a besarla intensamente en la boca, un baile de lenguas comenzó entre los dos, una de sus manos se deslizó por la abertura del escote de su vestido hasta la curvatura de sus pechos y se encontró de nuevo con otra prenda que impedía el acceso a sus pechos desnudos-"¡mierda! ¿Y esto qué demonios es ahora?"- pensó disgustado lanzando un gruñido. Sin dejar de besarla, dirigió sus manos hasta la espalda de ella deshaciendo el nudo que ataba su vestido, abriéndose por completo y cayendo al suelo, revelando a una Miaka semidesnuda. Sus bragas y sujetador eran sencillos, blancos y de algodón. Miaka pensó que podría haberse traído algo más sugerente de su mundo, pero en su día había optado por la comodidad… "¿Quién me iba a decir que me vería en una situación así?"- pensó avergonzada.
El bandido rompió el beso para admirar su cuerpo. Miaka cruzó sus brazos por delante para taparse y miró avergonzada hacia un lado. -"Eres hermosa sacerdotisa, no hay necesidad de que te escondas" –le dijo él con un deseo que no podía ni quería esconder. Le agarró los brazos bloqueándolos contra la pared besando y pasando su lengua hambrienta por la zona curvada que su sostén no cubría. A Miaka se le escapó un gemido, estaba intentando contenerse para no hacer ruido, pero todo lo que él le estaba haciendo la estaba matando de placer.
De repente Tasuki dirigió una de las manos de ella hacia sus abdominales –"Miaka, tócame…" - le dijo con voz ronca mientras la miraba suplicante. Ella dejó que él dirigiera su mano, deslizándola muy despacio hacia abajo, notando con su palma cada centímetro de su suave y firme abdomen, hasta que llegó a su miembro duro. Miaka jadeó, no sabía qué hacer, ella no tenía experiencia alguna en el sexo, esta situación le daba tanta vergüenza. –"Mira cómo estoy por ti,… estoy listo para ti" – Ella apretó su mano sobre él provocándole un gemido ahogado. Él posó la palma de su otra mano sobre su vientre y la deslizó delicadamente hacia abajo hasta introducirse en sus braguitas –"Ahora veamos si tú también estás lista para mí" – llegó con sus dedos hasta su punto más íntimo, acariciando entre la humedad la entrada de su sexo, haciendo que ella jadeara de nuevo ante su toque. –"Oooh sí, veo que lo estás…"- La agarró del trasero con ambas manos y la subió sobre sus caderas, su miembro duro rozando peligrosamente contra la entrepierna de su sacerdotisa mientras se dirigía a la cama. La posó delicadamente sobre el colchón, se puso encima de ella y se colocó entre sus piernas abiertas, besándola por todo su cuerpo.
Miaka estaba como en una nube, no sabía si era a causa del porro o del placer que estaba experimentando, o quizá ambas cosas. Ella se estaba dejando llevar, dejándose hacer, quería todo de él, quería entregarse a él. Sin duda, él sería un amante excepcional y la haría disfrutar en su primera vez… En ese momento reaccionó.-"¡No puedo! ¡debo permanecer virgen para la invocación!"-pensó sorprendida de no haber reparado antes en ello. "¿En qué diablos he estado pensando?" –no podía creer que se hubiese perdido en el deseo de esa manera. ¿Había sido producto del alcohol? ¿de las misteriosas hierbas? Era como si su mente repentinamente hubiese vuelto y pudiese volver a pensar con claridad.
Tasuki que seguía a lo suyo, entre besos y caricias se dio cuenta del cambio en Miaka, de repente la notaba ausente.
-"Miaka, ¿está todo bien?" – le dijo dejando lo que estaba haciendo para mirarla preocupado.
-"Tasuki ¿te puedo hacer una pregunta?" - Miaka parecía inquieta por algo.
-"¿Ahora?" – Tasuki subió el tono de voz a uno más agudo señalando su miembro a punto de atravesar su pantalón.
-"Lo siento, es que… necesito saber,… tú... ¿ya te has acostado con otras mujeres?" – le preguntó sin mirarlo directamente a los ojos.
-"¿A qué viene esa pregunta AHORA?" – Tasuki se desinfló contrariado, no entendía esa curiosidad repentina de Miaka.
-"Creo saber la respuesta, pero me gustaría que me lo confirmaras. Te juro mis sentimientos hacia a ti no cambiarán. Solo quiero que seas sincero." – Miaka lo miró seriamente.
-"Bueno sí, he estado con alguna que otra mujer, pero ninguna de ellas ha significado nada para mí, solo fue sexo… (¿por qué diablos le estoy dando explicaciones?)" –le dijo decepcionado de que el momento se hubiera roto entre ellos. Miaka sonrió.
-"Es lo que pensaba, gracias por tu sinceridad, significa mucho. Tienes que saber que yo nunca lo he hecho y… todo esto es nuevo para mí" – la expresión de Miaka se había relajado. No sabía por qué pero ya no se sentía incómoda al hablar de ello con él.
-"¿Y con Tamahome? ¿Nunca hicisteis nada?" – Se arrepintió de haberlo mencionado al ver una mueca en la cara de su sacerdotisa. Por su comportamiento, Tasuki ya había imaginado que Miaka era virgen, pero no sabía hasta qué punto llegaba su inexperiencia con el sexo.
-"No, solo hubo algunos besos y ya está… y mejor que haya sido así…" – Ambos se quedaron en silencio. Tasuki que se encontraba aún encima de ella con los brazos apoyados en la cama, rodó a su lado y la acarició el pelo.
-"Está bien, lo entiendo. Si no quieres hacerlo no pasa nada. He ido demasiado rápido, siento haber sido tan insensible…" –Tasuki la miró deprimido.
-"¡No! no es eso, de verdad. Yo… sí que quiero,… quizá lo desee incluso más que tú" – evitó su mirada avergonzada.
-"Entonces, ¿cuál es el problema?" –el pelirrojo no entendía nada.
-"Escucha, ¿recuerdas cuándo Taitsukun habló conmigo en privado al volver de Kuto?" – Tasuki asintió. –"Bien, pues me advirtió que para poder realizar la invocación la sacerdotisa debía ser virgen, de lo contrario no podría invocar a Suzaku…" – Miaka lo miró sientiéndose culpable.
-"¡EEEEEHHHHH?" –Tasuki se hundió en la miseria. Su más profundo deseo no sería satisfecho, ni esta noche y quizás… nunca. – "¡Malditas reglas divinas!" – refunfuñó.
-"Lo siento, debí haber parado esto mucho antes, me dejé llevar" – Miaka se disculpó.
-"Naahh, no es culpa tuya que te hayas rendido a mis encantos" – bromeó el bandido con una sonrisa seductora. Miaka sonrió. Eso era lo que más le gustaba de él, incluso en los peores momentos, él era capaz de sacarle una sonrisa.
-"Aun así, me lo he pasado genial esta noche, no me arrepiento de nada…"-le confesó ella.
-"¡Yo tampoco!… eehmm bueno… supongo que… debería irme a dormir a mi habitación…" – dijo Tasuki levantándose con expresión triste.
-"Ohh, no… ¿no quieres quedarte a dormir?" – Miaka le preguntó suplicante. Aunque no podían hacer nada, quería seguir disfrutando de la compañía de su guerrero.
-"Nada me gustaría más, y te lo digo de verdad. Pero me conozco, y sé que si me quedo mis impulsos harán que quiera más de ti, no podré reprimirme. Y por supuesto tú no podrás resistirte a mí, jejeje" – sonrió de nuevo.-"Hemos estado a punto de mandar el futuro de este país a la mierda. No hagamos que eso suceda." – Se inclinó hacia ella y le dio un beso casto en los labios. Después se levantó y cogió su ropa y sus collares. Se puso la túnica por encima y el resto lo llevó en la mano.
-"Está bien, supongo que tienes razón…" – le dijo ella decepcionada aún sentada sobre la cama medio desnuda.
Tasuki se dirigió a la puerta sigilosamente y la abrió. Giró su cabeza para mirarla –"Dulces sueños sacerdotisa…" – le dijo mientras le guiñaba un ojo.-"espero que sueñes conmigo, quizá en tus sueños podamos terminar lo que empezamos…". Cerró la puerta y desapareció.
***Los seis días – Está bien***
Miaka se quedó inmóvil sobre su cama. De repente se sentía tan mal. Un sentimiento de vergüenza la invadió. Todo había ido demasiado rápido, ella ni siquiera estaba segura de si lo amaba o simplemente era una atracción física y nada más. ¿Cómo podría ella acostarse con él sin siquiera estar segura de si lo amaba? Iba en contra de todo lo que le habían inculcado. ¿Y qué había de él? Él seguramente no la amaba. "Tasuki odia a las mujeres"- pensó triste y confundida –"siempre dice que no está interesado en ninguna de ellas, que es solo sexo, ¿por qué iba a ser diferente conmigo? Estaba borracho y colocado, se sintió atraído por mí al igual que yo por él y simplemente respondió a sus instintos…"- Él se había ido sin más, ¿realmente le había dicho la verdad? ¿Él quería quedarse con ella? ¿o se fue porque ella no era capaz de darle lo que él deseaba? Se sintió como una puta. "¡Mierda! ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Cómo debería comportarme con él a partir de ahora?" Se levantó y se puso el pijama. Se limpió la cara con agua fresca que había en un barreño preparado para ello, y se metió en la cama para dormir. A pesar de todo, ella no podía dejar de pensar en él y en todo lo sucedido esa noche. Realmente quería soñar con él para continuar donde lo habían dejado. Inmersa en sus pensamientos se quedó dormida.
Tasuki abrió la puerta de su habitación y entró sigilosamente dejando su abanico a un lado. Tiró la camisa y la túnica sobre la silla y se quitó los pendientes dejándolos en la mesilla junto con sus collares. Se quedó pensativo por un momento y fue a refrescarse la cara –"necesitaré algo más que agua fría para bajarme este calentón" –pensó molesto consigo mismo. Se quitó el pantalón y se metió en la cama. Dio unas cuantas vueltas de un lado a otro, con la cabeza inquieta. Maldecía a los dioses por sus estúpidas reglas. Él quería estar con Miaka. -"No importa, esperaré, y cuando haya hecho la invocación ella será mía de una maldita vez". No sabía qué era eso que sentía por ella. Él nunca había amado a ninguna mujer, iba en contra de sus principios. Pero con Miaka tenía algo especial. Se lo pasaban muy bien juntos, era como una conexión que no sabía explicar, probablemente porque ella era su sacerdotisa y su destino era protegerla... Pero de ahí a amarla… Solo sabía que ella era algo más que una amiga, una muy especial, y preciosa, ella definitivamente le gustaba… Empezó a pensar en ella, en sus deliciosos labios, en su suave cuerpo… las escenas de lo ocurrido esa noche pasaron por su mente y dejó volar su imaginación. "¡Oh mierda! ¡Ya estoy duro otra vez!" gruñó. Se palpó su miembro endurecido –"¡A la mierda!" – decidido, lo agarró y poco a poco empezó a bombear de arriba abajo con su mano. No tardó mucho más que unos pocos minutos en llegar al clímax y se derramó como un volcán sobre sí mismo. A duras penas alcanzó un pañuelo de tela que había en la mesilla y se limpió. -"Dios Miaka, ¿qué es lo que me estás haciendo?" – pensó mientras se relajaba tumbado boca arriba. Satisfecho al fin, se quedó dormido en pocos segundos.
Tamahome abrió los ojos despertándose de un largo sueño. Estaba agitado y sudando. Había tenido una pesadilla horrible pero no alcanzaba recordar qué era. Abrió las cortinas y miró por la ventana. Estaba amaneciendo. –"¿Cuánto habré dormido?- Inspeccionó la habitación. Abrió el armario y se encontró con ropa limpia que alguien le había dejado preparada para él. La cogió y salió por la puerta de la habitación.-"-Necesito darme un baño" – pensó mientras miraba a un lado y otro del pasillo preguntándose dónde estarían los baños. De repente apareció Yui subiendo por las escaleras con una bandeja en la mano.
-"Ah Tamahome, por fin despertaste. ¿Cómo te sientes? Has estado durmiendo durante dos días seguidos, empezaba a preocuparme. Supongo que necesitabas descansar." – le decía mientras se acercaba.
-"¿Dos días?" – Tamahome se sorprendió.-"Oye Yui, necesito bañarme, podrías por favor decirme dónde puedo hacerlo?"
-"Claro, sin problema. Pero espera un segundo, supongo que estarás hambriento así que te traje algo de comer. Te lo dejaré en tu habitación y después te llevaré hasta la sala de baños."- le dijo mientras entraba a su habitación. Después Tamahome la siguió por los inmensos pasillos hasta los baños.
-"Aquí es." – le dijo Yui señalando una enorme puerta. –"Tienes todo lo necesario a tu disposición. Por favor, avísame cuando termines de desayunar, me gustaría hablar contigo. Mi habitación está justo al lado de la tuya". – Tamahome asintió. Después de haber dormido se sentía mucho mejor y su rencor hacia ella se había calmado un poco.
Tamahome se quitó la ropa y cogió una toalla enrollándosela en su cintura. Caminó hasta el borde de un enorme estanque natural de aguas termales. Una parte estaba cubierta y otra al aire libre. Realmente era inmeso. Dejó la toalla en un lado y se metió en las tibias aguas, se sentó apoyándose en una de las grandes piedras que lo rodeaban y se relajó.
-"¿Y ahora qué es lo que voy a hacer?" –empezó a pensar. –"Necesito volver con Miaka y los demás, pero ¿cómo?" – Aprovechó el momento de tranquilidad para planear algo que le permitiera zafarse de Nakago y volver con sus amigos. Ellos probablemente le odiarían pero al menos intentaría explicarse y pedirles perdón. –"Lo primero que tengo que hacer es ganarme la confianza de Yui y convencerla de que abandone la idea de ser la sacerdotisa de Seyriu"- Yui era la clave. Debía llevársela con él ante Miaka y así ella se daría cuenta que él jamás había cambiado de bando, que todo fue un malentendido. Después reunidos todos, invocarían a Suzaku y devolverían a Yui a su mundo, salvarían el país de Konan y Miaka se quedaría con él en este mundo, siendo felices para siempre. Tamahome sonrió al pensarlo. Una vida feliz al lado de Miaka. Parecía tan lejano… pero no se iba a rendir, él lucharía por volver a su lado, costase lo que costase, porque la amaba.
Tras el baño se sentía mucho mejor. Volvió a su habitación a desayunar y cuando terminó se dirigió a la habitación de Yui. Tocó con su mano y esperó una respuesta.
-"Adelante" – dijo ella desde el otro lado de la puerta. Tamahome abrió y se asomó.
-"Querías hablar conmigo, ¿no?" – le preguntó Tamahome aún un poco desconfiado.
-"Sí, por favor pasa" – Tamahome entró y cerró la puerta tras de sí. – "Siéntate por favor" –le señaló una de las butacas que estaba alrededor de una mesita. Tamahome obedeció y ella se sentó enfrente de él. –"Escucha, dentro de unos días partiremos en busca del Shinzaho"-Comenzó.
-"Sí, Nakago me habló de ello… ¿Qué es?" – le interrumpió Tamahome.
-"Es el tesoro de los dioses. Se trata de un objeto que las anteriores sacerdotisas dejaron en este mundo al invocar a sus respectivos dioses. Para realizar la invocación, hacen falta una sacerdotisa y sus siete estrellas. Puesto que perdimos a Amiboshi, no podemos hacerlo de esa manera, así que necesitaremos el Shinzaho para poder realizar la ceremonia de invocación." – Tamahome estuvo muy atento a la explicación, él no conocía esa versión para invocar a Suzaku, así que pensó que Miaka y los demás deberían de estar buscándolo también, puesto que él no estaba con ellos. –"Sí, se lo que estás pensando. Miaka también irá a buscarlo. Deberemos enfrentarnos a ellos y veremos quién de las dos gana." – Yui cambió su expresión a una de ira.
-"Por qué sigues guardándole tanto rencor a Miaka? Ella sigue siendo tu amiga y siempre piensa en ti"
-"Todo lo que me ha pasado ha sido culpa suya, y ella solo ha pensado en estar contigo, se olvidó completamente de mí" – le replicó Yui enfadada.
-"¡Eso no es cierto, ella siempre estaba hablando de ti, te buscó por todas partes!..." – Tamahome alzó la voz. En ese instante tocaron a la puerta.
-"¿Quién es?" – Yui gritó enojada por la interrupción. Por la puerta apareció Suboshi.
-"Disculpa Yui, Nakago me ha pedido que venga a buscarte. Debemos prepararnos para el viaje." – Suboshi se dio cuenta de la presencia de Tamahome. –"¿Qué diablos haces tú aquí?"- Suboshi miró a Tamahome con ira. –"¿Yui te está molestando este desgraciado?"
-"Déjalo Suboshi, yo le hice venir, ¡deja ya de protegerme, yo puedo cuidarme sola!" – le dijo con desprecio cruzándose de brazos. – "Dile a Nakago que ahora vamos."
-"¿Él también viene?" – le dijo Suboshi decepcionado.
-"Pues sí, nos acompañará en nuestro viaje, así que ve haciéndote a la idea." – le dijo ella de malas maneras.
Suboshi cerró la puerta y se fue. No entendía por qué Yui le trataba de esa manera tan cruel. Él sabía por lo que Yui había pasado y su corazón ciertamente se había endurecido. De ahí su actitud. Sin embargo con Tamahome siempre era tan amable, eso le mataba de celos. A pesar de ello, él tenía sentimientos muy fuertes por ella, la amaba y no se rendiría tan fácilmente. Él se había dispuesto a protegerla y a ganarse su corazón.
Tamahome y Yui siguieron con su conversación.
-"Yui, tienes que reaccionar. Nakago no es buena persona, ven conmigo e iremos con Miaka y los demás." –Tamahome seguía insistiendo.
-"Tú la has traicionado, y yo le he causado mucho dolor. Ya es tarde para volver atrás." – Yui replicó convencida.
-"No lo es, ella tiene un gran corazón. Ella nos escuchará y nos dará otra oportunidad, todo esto ha sido un malentendido. Aún estamos a tiempo."
-"¿A tiempo de qué? ¿de invocar a Suzaku? ¿Para que ella se quede aquí contigo y yo vuelva sola a mi mundo? ¡No puedo permitirlo! ¡No permitiré que se quede contigo! ¡Si yo no puedo estar contigo ella tampoco lo hará!" – Yui estaba fuera de sí. Su ira no la dejaba razonar. Tamahome decidió dejarlo por el momento. Tendría tiempo más que de sobra para convencerla, pero tampoco quería esperar demasiado. Cuanto más tiempo pasara, más se podrían complicar las cosas.
Finalmente ambos bajaron a un gran salón donde se encontraban Nakago y todos los guerreros de Seiryu.
-"Yui, ¿cómo te encuentras hoy?" – le preguntó Nakago a su sacerdotisa.
-"Bien, gracias Nakago. ¿Quién es toda esta gente?" – preguntó Yui curiosa.
-"Sacerdotisa, déjame presentarte a las estrellas de Seiryu, tus guerreros. Todos ellos han venido hasta aquí para protegerte." – le contestó él sonriendo orgulloso.
Uno a uno, Nakago fue diciéndole los nombres de todos. Tamahome por fin veía a todas las estrellas de Seiryu reunidas, hasta ahora solo había conocido a Nakago y a Suboshi. Amiboshi, que era el hermano gemelo de Suboshi había desaparecido en extrañas circunstancias y todos lo habían dado por muerto. Entre ellos, se encontraba un personaje extraño llamado Tomo con la cara pintada y unas plumas que le caían de la cabeza –"Vaya horterada" – pensó mientras hacía una mueca. Después había una mujer muy atractiva llamada Soy. Era muy guapa y tenía un cuerpo de escándalo, pero algo en su mirada le hacía pensar que había sufrimiento en ella. Se encontraba al lado de Nakago –"¿estos dos están liados?" –pensó. Después había una especie de hombre lobo que se llamaba Ashitare, y por último estaba Miboshi, una especie de pequeño buda con pinta demoníaca. –"Madre mía, ¿de dónde habrá sacado Seiryu a estos personajes? No sé cuál de ellos da más miedo" – pensó Tamahome poniendo los ojos en blanco.
-"Nakago, ¿qué hace un guerrero de Suzaku entre nosotros?" – preguntó Soy escrutando a Tamahome de arriba abajo. Eso le hizo sentir incómodo.
-"Oh sí, disculpad mi olvido. Él es Tamahome. No debéis preocuparos por él, está con nosotros." - le dijo Nakago con una sonrisa malévola. – "Bien, ahora que las presentaciones han terminado, os diré que todo está listo para nuestro viaje. Partiremos mañana pronto en busca del Shinzaho."
-"¡Mañana? ¿Tan pronto?" – preguntó Yui disgustada. En realidad a ella no le apetecía salir de viaje, pero no le quedaba otro remedio.
-"Así es. Tengo un infiltrado entre la guardia real de Konan, los de Suzaku partirán dentro de dos días, así que debemos salir antes que ellos." – dijo Nakago en tono neutro. Tamahome al escuchar esto quiso preguntar, ¿cómo estaría Miaka? ¿y los demás? Quería volver con ellos, y el viaje a Hokkan sería su gran oportunidad.
Tasuki se despertó en plena forma. Las hierbas habían funcionado y no tenía rastro alguno de resaca en su cuerpo. Apartó la tupida cortina de la ventana dejando entrar la cegadora luz del mediodía. Cogió su ropa y se dirigió a las termas imperiales para darse un baño. Entró por la gran puerta donde estaban los vestuarios y cogió una toalla. Se desnudó y se dirigió al exterior hasta el estanque termal. Se metió en el agua y se sentó apoyado en el borde cerrando los ojos y disfrutando de la sensación del agua tibia en su cuerpo. No se acostumbraba a tanto lujo. En el monte Reykaku se tenían que bañar con agua fría, y cuando hacía mucho frío debían coger el agua en un barreño y calentarla al fuego para poder limpiarse sin congelarse.
Pensó en Miaka. Ahora que la sangre se encontraba en su cabeza y no en su pene, podía ver las cosas con más perspectiva. Lo que sentía por ella era un misterio. Ciertamente él no podía amarla, él no amaba a nadie, las relaciones solo traían problemas. Pero tampoco había sentido nada parecido por ninguna otra mujer con la que él había estado antes. Estaba confundido, hizo una mueca al pensarlo. No le gustaba no tener el control de sus sentimientos. Tras mucho darle vueltas, decidió comportarse como siempre con ella, al fin y al cabo nada finalmente pasó la noche anterior.
Tasuki llegó hasta la puerta de la habitación de la sacerdotisa con una bandeja llena de melocotones. Sabía que a Miaka le gustaban mucho y quería darle una sorpresa. Pensó que estaría hambrienta. Pegó su oreja a la puerta para saber si ella estaba despierta o no. De repente vio la cara de Nuriko muy cerca de la suya. –"¡AAAAAHHHHH!" – Tasuki gritó sobresaltado. Nuriko también había pegado la oreja a la puerta, intentando descubrir lo que el bandido quería escuchar.
-"¿Qué haces Tasuki? ¿Estás espiando a Miaka?" – le dijo con una sonrisa maliciosa. El bandido pelirrojo se sonrojó y disimuló escondiendo la bandeja de melocotones que tenía en la mano.
-"¡Nooo, qué va! solo quería saber si Miaka estaba despierta ya…" – le dijo Tasuki aparentando indiferencia.
-"Ya veo…" – Nuriko le miró inquisitivamente. – "¿Qué tal ayer noche?..."- Nuriko le guiñó un ojo. -"… ¿Sabes? A altas horas de la madrugada escuché unos ruidos muy extraños…" – Nuriko se le acercó mirándolo sonriendo.-"¿qué estuvisteis haciendo?"
-"¿AAhhh sss… ssiii? Nnn… naaada" – Tasuki tartamudeó intentando escapar de la mirada de su amigo.
-"¡Oh dioses! ¡No me digas que…!" –Nuriko abrió la boca sorprendido. –"Vaya, ya imaginé que intentarías algo, ¡pero esto es demasiado!" – Nuriko rió dándole palmadas en la espalda.
-"¡SSHHH!" - Tasuki puso su dedo sobre sus labios con el ceño fruncido y miraba apurado de un lado a otro asegurándose que no había nadie más. –"¡Habla más bajo!"
-"¿¡Te has acostado con Miaka?!" – Nuriko finalmente dijo. Tasuki le tapó la boca con la mano.
-"¡Baja la voz idiota!" –Tasuki le susurró – "¡solo faltaba que su Alteza Hotohori te oiga!"
-"¿Te has acostado con la sacerdotisa?" – Chichiri apareció de la nada. Nuriko y Tasuki se sobresaltaron. –"¿Tasuki?" – Chichiri se había quitado su máscara y lo miraba enojado.
-"¡Nooo! ¡Por supuesto que no!" – Tasuki intentaba calmar los ánimos del monje.
-"¿No estarás mintiendo verdad? Si te has acostado con ella debemos saberlo" – Insistió el monje.
-"Venga Chichiri, dale una tregua, estaba a la vista que algo iba a pasar entre ellos… Además ellos pueden hacer lo que les plazca, ya son mayorcitos." – Nuriko intervino.
-"Nuriko esto es más serio de lo que piensas y nos incumbe a todos, sí. Miaka no puede acostarse con Tasuki, ni con nadie" – Chichiri hablaba muy en serio. Al parecer sabía más de lo que aparentaba.
-"¿A qué te refieres Chichiri?" –Nuriko se empezaba a inquietar. Tasuki se había hecho a un lado y no decía nada.
-"Para realizar la invocación de Suzaku la sacerdotisa debe permanecer virgen, de lo contrario no es posible invocarlo"- Chichiri miró al pelirrojo. –"Pero tú ya lo sabes, ¿verdad Tasuki?" –. Nuriko que no daba crédito también se giró para mirarlo.
-"Sí, ella me lo contó anoche,… yo no lo sabía hasta que..." – Tasuki se calló y miró al suelo. –"Pero… ¿tu cómo lo sabes? ¿Acaso ella también te lo contó?" – Tasuki preguntó a Chichiri mirándolo con rabia.
-"He pasado mucho tiempo entrenando con Taitsukun y aprendí muchas cosas sobre los dioses y su invocación. Por eso lo sabía." – dijo Chichiri en tono serio – "Entonces, ¿no os acostasteis?" – preguntó para estar seguro. Su voz más serena.
-"¡Ya te he dicho que no! ¡Diablos!" – Tasuki cruzó los brazos y frunció el ceño.
-"Todo bien entonces" – dijo el monje aliviado. –"Tasuki, es muy importante que a partir de ahora contengas tus impulsos sexuales, si, casi echas a perder la invocación…"
La puerta de la habitación de Miaka se abrió de sopetón.
-"¡ESTOY OYENDO TODO LO QUE HABLAIS! ¡PODRÍAIS SER UN POCO MÁS DISCRETOS!" – Miaka salió echa una furia de la habitación en pijama y roja como un tomate.
-"Miaka! ¿Estabas escuchando desde el otro lado de la puerta?" – le dijo Nuriko sorprendido.
-"¡Chichiri!"- Miaka se dirigió al monje ya más serena. Todos la miraban avergonzados. –"Tasuki no tiene la culpa de nada, él no sabía sobre eso. En todo caso hubiese sido culpa mía, yo permití que esto pasara. En cuanto se lo conté, él se marchó a su habitación sin más. Afortunadamente nos detuvimos a tiempo."
-"Está bien Miaka" – Chichiri se avergonzó pero al mismo tiempo se alegró de cómo la sacerdotisa había sabido tomar responsabilidad del asunto. Se dirigió hacia el bandido – "mis más sinceras disculpas Tasuki" – y el monje se marchó.
-"Bueno, ya me contareis los detalles más tarde. ¡Ahora tengo que hacer unos recados! ¡Hasta luego tortolitos!" – Nuriko les guiñó un ojo y se fue también. Tasuki y Miaka miraban cada uno hacia un lado, ambos ligeramente sonrojados.
-"No tenías que sacar la cara por mí, él tenía razón. Debí ir con más cuidado." – Tasuki la miró avergonzado.
-"¡Ni hablar! ¡No permitiré que cargues por algo que es responsabilidad mía!" – Miaka lo miró enojada. De repente se fijó en los melocotones que llevaba en la bandeja.
-"Oh sí, los traje para ti… supongo que tendrás hambre…" – le dijo el bandido aliviado de cambiar de tema. No quería sentirse incómodo con ella, quería estar como habían estado siempre. Bromeando y riendo.
-"¡Gracias! ¡Cómo me conoces!" – cogió uno y le dio un mordisco. Tasuki no pudo evitar mirar sus labios húmedos y se quedó como hipnotizado.
-"¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara? Aún ni siquiera tuve tiempo de lavarme…" – Miaka preguntó preocupada por su aspecto.
-"No, nada, nada,…" – el pelirrojo despertó.
-"Por cierto Tasuki, si sigue en pie tu oferta, me gustaría entrenar con el arco cuanto antes…" – dijo Miaka con la boca llena.
-"Por supuesto, hablaré con la armería a ver si nos pueden prestar un arco y algunas flechas. Ve a lavarte de mientras, cuando termines ven a los jardines, te enseñaré algunas técnicas sencillas".
-"¡Vale! ¡Hasta ahora!" –se marchó corriendo hacia su habitación.
Miaka mostraba el mismo entusiasmo de siempre. Él se preguntaba qué pensaba ella sobre la noche anterior, ¿se arrepentiría de lo que pasó? Se veía muy enfadada antes. "lo mejor será olvidarlo y hacer como si nada, es mejor guardar las distancias con la sacerdotisa, al menos hasta que la invocación se realice"- pensó para sí.
Mientras tanto Miaka se dirigía hacia los baños, un poco ida debido a sus pensamientos. Ella estaba fingiendo normalidad, pero, ¿hasta cuándo lo soportaría? Se sentía avergonzada de que los demás supieran lo que había pasado. La sacerdotisa sucumbiendo al deseo por uno de sus guerreros… ¿qué debería hacer? A ella le gustaba estar con Tasuki, pero, ¿qué clase de relación quería tener con él? Se sentía tan confundida… "bueno, de momento olvidemos lo de anoche y sigamos como siempre" pensó para sus adentros.
CONTINUARÁ...
He cambiado algunas cosas de este capítulo, no estaba satisfecha de cómo había quedado, así que algunas partes las reescribí. Para los que ya lo leyeron, lo siento... pero necesitaba cambiarlo para seguir con la línea de la historia que tengo prevista.
Tengo que decir que el anime lo vi doblado al español, así que utilizo las mismas expresiones, no uso "Mi-chan" ni "No da", etc como en la vos, porque se me haría raro.
Bueno ya estoy en el capítulo 6 y nadie ha escrito ningún comentario (sniff snifff). Al menos alguien agregó mi historia como favorita, gracias lobalunallena! espero que estés disfrutando de mi historia. Al menos se que alguien la lee... Aun así, seguiré con ella y la terminaré...
