Aquí estoy de nuevo. Antes de empezar este capítulo, me gustaría explicar algunas cosas. Como ya habréis notado mi historia sigue un poco la línea del anime original, con algunos cambios. Poco a poco esta historia se irá desviando cada vez más de la original, siempre con similitudes por supuesto, ya que está basado en ella. Pero como digo, todo va a cambiar y nada tendrá que ver con la original.
Otra cosa, hay ciertos aspectos que inconscientemente se han basado en otros ánimes, los he introducido y después me he dado cuenta. Por ejemplo, el hecho de que Miaka quiera utilizar el arco para proteger a sus amigos y no ser una carga es una clara referencia a "La princesa Yona" y el hecho de que tenga poderes se basa en "Inuyasha". Una vez aclarado esto, quiero decir que espero que disfrutéis de este fanfic igual que yo, aunque lo lea poca gente, aunque solo sea una persona la que lo lea, yo soy feliz. Gracias.
CAPITULO 8: Viaje a Hokkan
-"¡General! Nos han informado de que el barco de los de Suzaku ha partido ya hacia Hokkan"- un soldado apurado informaba a su general.
-"Muy bien, pondremos en marcha nuestro plan" – Nakago estaba reunido con todos los guerreros de Seiryu. Habían hecho una parada en las tierras cerca de la capital de Hokkan, donde habían instalado algunas tiendas para resguardarse del frío.-"Soi, ahora es tu turno, acércate a la costa y en cuánto avistes el barco de los de Suzaku, haz que se hunda".
-"Sí, Nakago" – Soi se marchó rápidamente hacia su destino.
Yui y Tamahome se encontraban en otra tienda contigua, ajenos a los planes del general.
-"¿No te interesa de qué están hablando? ¿No te preguntas por qué Nakago no te incluye en su reunión?"
-"Tamahome, estoy muy cansada del viaje, Nakago lo hace por mi bien, para que pueda descansar. Él puede ocuparse de todo. Solo relájate y descansa tú también".- Yui estaba sentada en uno de los cómodos futones llenos de cojines y almohadas que habían preparado especialmente para la sacerdotisa.
-"Estamos los dos solos y nadie vigila nuestra tienda" –Tamahome se asomó fuera –"¡ahora podría ser una buena ocasión para escapar!" –dijo inquieto.
-"¡Ya déjalo por favor!"- Yui se empezó a crispar-"ya te dije que no tengo ninguna intención de unirme a vuestro grupo, y si escapas tú solo te encontrarán y te matarán, ¿por qué no puedes rendirte sin más?" – alzó la voz.
En ese momento Suboshi apareció en su tienda con algunas mantas.
-"¿Yui te encuentras bien? Te veo agitada, debes descansar, ha sido un viaje largo. Nos quedaremos esta noche aquí y mañana temprano retomaremos el camino hacia la capital. Toma, te traje algunas mantas más."
-"¡Estoy bien! Solo necesito descansar, ¡demonios qué frío hace aquí!" –cogió una de las mantas y se la puso por encima. "¿Por qué diablos tuve que venir yo también?"
Tras varias horas navegando, el grupo de Suzaku se encontraba cerca de la costa del país de Hokkan.
-"Pronto llegaremos, si. Tasuki ¿crees que aguantarás?" – Chichiri se dirigió al bandido que se encontraba vomitando por la borda.
-"Pobre Tasuki, realmente no está hecho para el mar, ciertamente es un tipo de las montañas"-Nuriko rió para sus adentros.
-"¡Arrrrgghhh! ¡Mitsukake cómo puede ser que no tengas nada que alivie el mareo! ¿Y tú te haces llamar médico? ¿Diablos, cuándo llegaremos?" – Tasuki estaba hecho un asco.
-"Eehh chicos, parece que se acerca una tormenta, el cielo se está poniendo muy oscuro…" – Miaka miraba al cielo con preocupación.
-"Pero si hacía un día espléndido, ¿así de repente?"-Chiriko dijo desconfiado.
-"La costa aún está lejos, debemos prepararnos para lo peor, si." – Chichiri vio que unas olas gigantes se estaban levantando.
La tormenta se volvió más y más violenta, con unos vientos que hacían que la mar se tornara brava. El barco se movía de un lado a otro y empezó a entrar agua por la borda.
-"¡Mierda! ¡Lo que me faltaba!" – Tasuki vio cómo una ola se levantaba por encima del barco y lo arrastró hasta el mar. – "¡Socorro! ¡No sé nadar!" – gritaba desde el agua.
-"No me digas, ¡qué sorpresa!" – Nuriko no pudo evitar realizar un sarcástico comentario mientras iba corriendo a buscar un salvavidas.
-"¡Aguanta Tasuki! ¡Ya voy!" – Miaka sin pensárselo dos veces se tiró al agua de cabeza, hundiéndose sin remedio.
-"¿Pero no habías dicho que tú tampoco sabías nadar? ¡Eres tonta! ¡Ahora nos ahogaremos los dos! – el bandido intentaba mantenerse a duras penas a flote.
Nuriko rápidamente echó un salvavidas al mar.
-"¡Rápido, agarraos!"
Miaka y Tasuki se agarraron al salvavidas.
-"Sube tú primero Miaka" – ella asintió y empezó a subir por la cuerda.
-"¡La tormenta se acerca cada vez más, hay que tener cuidado con los rayos!"- Chiriko gritó.
Las olas zarandeaban el salvavidas con el bandido agarrado a él. Miaka logró llegar al barco.
-"Tasuki, sube deprisa, se acercan rayos, si cae alguno en el mar te electrocutarás!" – Miaka estaba muy preocupada por su guerrero pelirrojo.
Rayos violentos explosionaban contra las rocas, un viento huracanado hacía levantar olas que movían el barco de un lado a otro. Tasuki a duras penas podía agarrarse al salvavidas. El barco terminó por encallar en las rocas.
-"¡Oh, no! ¿qué hacemos ahora?" – Chiriko dijo preocupado.
-"Tendremos que aguantar hasta que la tormenta pase, pero la prioridad ahora es que Tasuki logre subir" – Mitsukake dijo.
-"No es solo la tormenta, si. Noto un aura maligno que está muy cerca de aquí, si" – Chichiri miraba a su alrededor. Una figura se vislumbraba entre la oscuridad y la bruma del mar en lo alto de la roca donde habían encallado.
-"¡Es una mujer!" – gritó Miaka-"¿Quién eres? ¿Eres tú quien está provocando esto?"
Un rayo cayó cerca de la sacerdotisa –"¡UUUAAAAHHHH!"
-"¿Miaka estás bien?" – gritó Nuriko preocupado –"¡Tasuki date prisa y sube ya al barco! Esta mujer puede freírte con uno de sus rayos en cualquier momento!"
-"¡Diablos, hago lo que puedo! ¡El mar no deja de zarandearme!" – Tasuki intentaba sin éxito subirse a la cuerda.
Soi dirigió uno de sus rayos hacia el mar cayendo no muy lejos del bandido – "UUUUUAAAAAHHH", Tasuki quedó inconsciente soltándose del salvavidas.
-"¡Tasuki! Noooo!" – lloró Miaka mirando por la borda como su guerrero era arrastrado por las olas hasta las rocas.
-"No te preocupes Miaka, seguro que estará bien, te lo traeré de vuelta vivito y coleando como un pececillo" – le guiñó un ojo a la sacerdotisa en un intento de animarla- "Chichiri, ¿podrás levantar una barrera para proteger a Tasuki de otro de sus rayos?"
-"Lo intentaré" – Nuriko se zambulló en el agua para salvar al bandido. Chichiri cogió su bastón y concentró un gran poder sobre las rocas donde Tasuki había aterrizado.
-"¿Qué quieres de nosotros? ¿Por qué nos estás atacando?" –Miaka intentaba distraer a la mujer para darle tiempo a Nuriko.
-"¡Soy una estrella de Seiryu!" – finalmente la mujer habló- "¡me llamo Soi, y he venido a acabar con vosotros, sacerdotisa y estrellas de Suzaku! ¡Nunca obtendréis el tesoro de los dioses!"
-"¡No permitiré que hagas daño a mis amigos!" – Miaka cogió su arco y flechas.
-"¿Y qué piensa hacer una niña como tú con eso? ¡Acabarás lastimándote!" – Soi se burló.
Un rayo se dirigió hacia la sacerdotisa, pero afortunadamente lo esquivó. "Nuriko por favor, date prisa" pensó.
Mientras tanto Nuriko llegó hasta donde se encontraba Tasuki.
-"¡Ehh! Tasuki! – le golpeaba la cara con sus palmas tratando de despertarle –"¡Vamos Tasuki, despierta! ¡Miaka te necesita!" – el guerrero pelirrojo volvió en sí.
-"Qu… ¿qué demonios? ¿Dónde estamos? ¿Y Miaka? ¿Y los demás?"- preguntó desorientado.
-"Esa maldita mujer lanzó un rayo contra el mar y te desmayaste. Tienes suerte de estar vivo, una persona normal no habría sobrevivido."- Nuriko señaló el barco donde se encontraban sus amigos. Desde allí podían ver cómo Miaka y los demás trataban de esquivar numerosos rayos.
-"¡Miaka! –gritó Chichiri – "¡Tasuki y Nuriko están fuera del agua, si, dirigiré mi barrera para protegernos, quedaos juntos y no os separéis!" – el monje se dispuso de nuevo a concentrar todo su poder, sin embargo Soi dirigió deliberadamente uno de sus rayos sobre él. Chichiri cayó al intentar esquivarlo perdiendo toda su concentración.
-"¡Chichiri!" – gritó Miaka corriendo hacia él.
-"Esta vez no fallaré. ¡Este es tu fin sacerdotisa de Suzaku!" – amenazó Soi concentrando una gran energía en sus manos que apuntaban directamente hacia Miaka.
-"¡Cuidado Miakaaaaa!" – gritaban Tasuki y Nuriko impotentes desde su posición.
El gran rayo se dirigía directo hacia la sacerdotisa, pero en vez de esquivarlo, Miaka apuntó con su arco y disparó una flecha hacia él. Todos miraban atónitos la escena, escépticos acerca de lo que podría pasar a continuación. La sacerdotisa definitivamente sería alcanzada por el rayo a pesar de sus esfuerzos.
-"¡Miaka noooo! ¿qué haces?" – Tasuki se temía lo peor.
Ante la atónita mirada de todos, la flecha lanzada emitió una intensa luz roja cegadora que hizo desviar el rayo y regresar hacia la mujer de pie encima de la roca.
-"¡AAAAAHHHHH!" – Soi se retorció de dolor. –"¡Maldita mocosa! ¿Cómo demonios hiciste eso? ¡Esto no quedará así, te lo aseguro!". – y la mujer huyó desvaneciéndose entre la ventisca.
Miaka no podía creer lo que había pasado, estaba en shock mirando su arco y los demás no podían creer lo que acababan de presenciar. ¿Cómo pudo la sacerdotisa generar tal poder? Las sacerdotisas no tienen poderes... Ella los había salvado. A todos.
-"Miaka, ¿cómo hiciste eso?" – preguntó el monje aún asombrado
-"Wooowww eso fue increíble, ¿desde cuándo puedes hacer eso?" – Chiriko también se había quedado fascinado.
-"N.. noo lo se… yo solo…" – Miaka tampoco sabía lo que había pasado.
Entre tanto, Tasuki y Nuriko llegaron y subieron al barco. Miaka al verlos reaccionó y echó a correr tirándose a los brazos de un sorprendido Tasuki.
-"¡Dios Tasuki! ¡No me des esos sustos, creí que te perdía!" – Miaka lloró.
El guerrero pelirrojo suavizó su expresión y le devolvió el abrazo, acunando su cabeza en su hombro con la mano.
-"Le dijo la sartén al cazo…" – sonrió un momento y se apartó para encararla –"¿Qué demonios hacías arriesgando tu vida de esa manera?" – le gritó enfadado.
-"Bueno, es que no veía más opción, fue casi instintivo…" – ella bajó los ojos – "y además… tú no estabas…"
-"En fin, por suerte todo ha salido bien" – Nuriko suspiró aliviado –"Ya nos explicarás más tarde cómo hiciste eso, "oh poderosa sacerdotisa" – bromeó.
Soi llegó malherida al campamento donde se encontraban las estrellas de Seiryu e inmediatamente fue a ver a Nakago.
-"Nakago, algo sucedió. Esa niñata tiene poderes, ¿cómo es posible?"
-"Eso sí que es un giro inesperado de los acontecimientos. ¿Una muchacha ha podido derrotarte Soi?" – el rubio se burló.
-"Fue inesperado, de haberlo sabido jamás hubiera dejado que una mocosa como ella me derrotara" – el orgullo de Soi estaba herido. –"Deja que curen mis heridas y volveré para acabar con ella".
-"No, deja que los demás se diviertan también un poco." – Nakago mandó llamar a Suboshi y Ashitare – "Ashitare, busca a la sacerdotisa y acaba con ella y sus acompañantes. Suboshi, ve con Yui y Tamahome a la capital Toran e investigad dónde se encuentra exactamente el tesoro de los dioses. Vigila bien a Tamahome, y si intenta escapar ya sabes lo que tienes que hacer."
-"Si general"
Nakago aparentaba indiferencia y calma, pero por dentro estaba más que preocupado. Después de saber lo que pasó con Soi en el barco, no podía imaginar que esa niña tuviera poderes. Eso era peligroso y de ahora en adelante la labor de terminar con ella y sus guerreros podría volverse aún más complicada. Debía urdir un plan para evitar a toda costa la invocación de Suzaku y su mente ya estaba trabajando en ello.
Tras los grandes esfuerzos de Chichiri por tratar de desencallar el barco de las rocas, el grupo por fin llegó a tierra firme.
-"¡Dios estoy empapado!" – el cuerpo del bandido aún se sentía dolorido
-"Será mejor que encontremos algún sitio donde poder descansar y secarnos, si seguimos andando en este estado nos resfriaremos."
-"Mitsukake tiene razón, además aquí ya se nota el clima más frío, pronto anochecerá. Debemos encontrar alguna aldea donde pasar la noche a cubierto" – Nuriko se adelantó un poco hasta un pequeño acantilado.
-"¡Oh mirad! Ahí hay gente, pero no parece un pueblo…" – dijo Miaka decepcionada.
-"Es un grupo de nómadas, si. Han debido acampar temporalmente en ese valle para resguardarse del viento. Quizá nos acojan por esta noche, si."
En cuanto llegaron, les dieron una muy cálida bienvenida. Ellos realmente eran muy amables y gustosamente les ofrecieron una de sus tiendas para resguardarse del frío.
-"Oh por supuesto que podéis pasar aquí la noche" – dijo uno de los hombres que parecía ser un alto cargo. – "Hace mucho frío por estas tierras, sobre todo por la noche. Despejaremos una de nuestras tiendas para vosotros, estaremos un poco apretados pero el roce también da calor, jajaja" – el hombre bromeó.
-"Agradecemos sinceramente su generosidad, buen hombre" – Chichiri le dijo bajando su cabeza en gesto agradecido. Los demás hicieron lo mismo.
Todos y cada uno de ellos obtuvieron ropas secas y pusieron a secar las mojadas cerca del fuego que habían encendido fuera de su tienda. Les proveyeron abrigos, mantas y sacos para pasar la noche.
-"Bien, ya que estamos aquí, aprovechemos para preguntar por el tesoro de los dioses, quizá alguien haya oído hablar de ello" – dijo Nuriko.
La noche había caído y una de las mujeres del pueblo nómada les invitó a cenar en una de las grandes tiendas.
-"¡Wooowww! ¡Parece un banquete!"- exclamó Miaka muerta de hambre.
Todos comieron y bebieron al calor de una pequeña lumbre hecha dentro de una tienda especialmente diseñada para ello. Chichiri aprovechó la ocasión en que todos estaban reunidos para preguntar sobre el tesoro de los dioses.
-"El tesoro de los dioses… ¿lo estáis buscando? Bueno, por estas tierras se cuentan muchas historias sobre ello. ¿Por qué lo buscáis?- preguntó uno de los hombres mientras comía un trozo de carne parecido a un muslo de pollo.
-"Bueno, yo soy la sacerdotisa de Suzaku, ¿saben? Y queríamos invocar a Suzaku para poder proteger Konan de la invasión inminente del país de Kuto".
-"Oh, ya veo" – todos murmuraban alrededor. De pronto un anciano salió de entre la masa de gente y habló.
-"¿Así que en verdad eres la sacerdotisa de Suzaku? Dejadme que os cuente la historia de la sacerdotisa de Genbu. Hace 100 años una muchacha de otro mundo llegó a nuestras tierras. Se dice que ella consiguió reunir a los 7 guerreros y que invocó a Genbu salvando a nuestro país de la destrucción. Según parece, el tesoro de los dioses es una joya que la sacerdotisa dejó en este mundo tras la invocación y que se convirtió en una joya sagrada"
-"¡Ohh!" – Miaka abrió la boca en sorpresa. Al parecer otra chica de su mundo ya había venido al mundo del libro hace 100 años, y consiguió invocar al dios Genbu. -"¿y no sabrá por casualidad dónde se encuentra esa gema?"
-"Uuumm, no, solo sé que se encuentra en algún lugar cerca de la capital, Toran."
-"¡Muy bien, pues mañana partiremos hacia Toran! ¡Y allí investigaremos y la encontraremos!"- Miaka fingió entusiasmo pero por dentro no podía evitar pensar en la chica de la leyenda de Genbu, ¿cómo había sido ella? y más importante… ¿qué pasó con ella tras la invocación?
-"Si puedo preguntar una cosa…" - Tasuki intervino tras dar un trago a un cuenco de sake –" qué le pasó a la chica después de realizar la invocación?" – Miaka lo miró con ojos incrédulos, era como si le hubiese leído la mente.
-"Oh bueno, no se sabe con certitud, la leyenda habla de que la chica desapareció"- respondió el anciano.
-"¿Desaparecer? ¿Quiere decir que regresó a su mundo?" – añadió Nuriko mientras Tasuki se quedaba en silencio con una expresión seria y frunciendo el ceño.
-"Bueno, eso es lo que se cree y lo que cuenta la leyenda. Nada es seguro del todo. A decir verdad, yo siempre he pensado que todo eran patrañas e historias inventadas, pero cuando me has dicho que eres la sacerdotisa de Suzaku venida de otro mundo y que vosotros sois los guerreros,… parece que debe haber algo de cierto en ello…" – el anciano sonrió.
Miaka se quedó pensativa. "Ella desapareció…y ¿volvió a su mundo?" –pensó. Ella no había pensado en ello últimamente, pero en realidad es lo que había querido. Volver a su mundo y seguir con su vida. Pero tantas cosas habían pasado últimamente que no se lo había vuelto a plantear. ¿Cómo iba a dejar a sus amigos atrás? ¿Nunca más volvería a verlos? ¿Nunca volvería a ver a Tasuki? Lo miró disimuladamente por el rabillo del ojo. Él estaba serio mientras bebía sake. Parecía de mal humor…¡Dios! Ella también quería beber y no tener que pensar en ello.
Todos acabaron de cenar y poco a poco la gente se retiraba a sus tiendas a dormir.
-"Creo que deberíamos ir también a descansar, si. Aunque deberíamos hacer guardia, los guerreros de Seyriu podrían estar buscándonos." – aconsejó el monje.
-"Yo haré la primera guardia"
-"¿Tasuki estás seguro? Aun no te has recuperado del impacto del rayo…" – Mitsukake le dijo.
-"Estaré bien, tengo buena compañía" – Tasuki rió mientras sacaba una botella de sake empezada y un cuenco.
-"¡No te pases! No te vayas a quedar dormido…"- le advirtió Nuriko.
Todos estaban en la tienda ya dormidos, mientras Tasuki bebía y hacía guardia fuera al lado del fuego. Miaka no podía dormir y decidió salir sentándose al lado del bandido.
-"Vaya, volvemos a las viejas costumbres…" – dijo Tasuki.
-"Si, ya sabes…" –se hizo el silencio por un momento, rompiéndose por el sonido que hizo Tasuki al verter el sake de la botella en el cuenco.
-"¿Puedo probar un poco?"
-"¿Estás loca? ¡Morirás en el primer trago!" – gritó Tasuki
-"Solo un poco por favor…" – él le tendió el cuenco a regañadientes.
-"En realidad el alcohol te mantiene caliente, es por eso que lo cogí para hacer guardia. Pero hay que tener cuidado, el sake es muy fuerte… no está hecho para niñas como tú…" – Tasuki le miró burlón. Miaka frunció el ceño y tomó un trago.
-"¡AARRRRGGGHHH! ¡Cof cof!" – la sacerdotisa tosió. –"Sí que es fuerte…" – apenas podía hablar.
-"¡JAJAJAJAJA! ¡No digas que no te avisé!"
Miaka sonrió. Por primera vez en mucho tiempo estaban cómodos el uno con el otro.
-"Pero la verdad es que sí que te deja el estómago caliente"-dijo ella sonriendo
-"Bah, una vez que le das el primer trago los demás no son para tanto, verás."-Miaka dio otro sorbo. –"¿Qué fue lo que pasó hoy Miaka?"-se atrevió a preguntar-"¿Cómo hiciste para desviar aquel rayo en el barco?"-la miró con sus ojos ardientes por el reflejo del fuego. Miaka pensó en lo hermoso que se veía.
-"No lo sé, me salió sin más, de verdad. Yo no sé nada de poderes..." -ella, aunque no dijo nada, se sentía muy orgullosa de haber podido defenderse a ella misma y a sus amigos. Nunca se había sentido tan poderosa como aquella vez. Al fin se sentía una igual junto a sus guerreros, alguien que no necesita ser protegida y que puede luchar e incluso vencer. Aun así, ella no sabía cómo controlar ese poder.
-"Está bien, tuve miedo por un momento, pero después hiciste eso y,... fue increíble,... eres increíble."- ella sonrió ligeramente sonrojada.- "Así que…" –continuó él-"si lo que cuenta el anciano es cierto… cuando todo esto termine regresarás a tu mundo, ¿no es así?" - ella le miró a los ojos, hubo una pausa y ellos se miraron por lo que pareció una eternidad y ella volvió a ver al mismo Tasuki de la otra noche, porque sus ojos eran los mismos, ardientes, brillantes y llenos de deseo, aunque esta vez parecían también llenos de tristeza.
-"Eso parece…" –ella finalmente bajó la cabeza.
-"Imagino que lo echarás de menos, no es de extrañar que quieras regresar…"
-"¡No es eso!" – le interrumpió ella.-" bueno… claro que echo de menos a mi familia y amigos,… pero con vosotros soy feliz también. Ojalá hubiese una manera de poder seguir viéndonos después de todo…" – Él la miró con suave expresión.
-"Por lo que me has contado de tu mundo… yo estaría deseando volver. Parece mucho menos hostil que esto" – Miaka lo miró entristecida.-" Ve a descansar, mañana seguiremos investigando sobre ello en Toran" – le dio una palmadita en el hombro.
Miaka volvió a la tienda y se acostó entre un montón de mantas. "Realmente hace frío". Ella estaba disgustada tras su conversación con Tasuki "¿por qué no me dijo que no quería que me fuera después de todo? ¿Acaso le da igual que yo regrese a mi mundo?" –sus pensamientos no la dejaban dormir. Debía decidir qué haría una vez llegado el momento. Ella sabía que tenía 3 deseos para pedir al dios Suzaku. Uno de ellos estaba claro, salvar el país de Konan y que reinara la paz. En segundo lugar, ella quería salvar a Yui, enviarla de nuevo a su mundo, y normalmente iría con ella también. ¿Acaso podría pedir ella como tercer deseo el poder visitar este mundo cuando quisiera para poder ver a sus amigos? Pensando en ello cerró los ojos tratando de dormir.
Mientras, Tasuki fuera seguía bebiendo sake. Ciertamente el alcohol calentaba su cuerpo pero él bebía para olvidar. De ninguna manera quería que Miaka se fuera de vuelta a su mundo, pero ¿qué podía hacer él? Su mundo debía ser increíble, un lugar donde la paz reinaba. Él no podía competir con eso. Si ella decidiera quedarse, antes o después terminaría por arrepentirse y no poder ver a su familia y amigos la deprimiría. Además, ¿acaso ella tendría elección? Definitivamente, comenzar una relación amorosa con ella no llevaría a buen puerto. "De ninguna manera"-se dijo a sí mismo.
-"Hola Tasuki"-Chichiri apareció de repente interrumpiendo sus pensamientos- "tu guardia terminó, puedes ir a descansar ahora."
-"¿Chichiri puedo preguntarte algo?" – el monje asintió. –"Tú quizás sabes qué pasará una vez que Miaka haga la invocación, ¿te dijo algo Taitsukun sobre eso?"
-"Lo siento, no se sobre eso, Taitsukun no me mencionó nada"
-"Pero según el anciano, si Miaka vuelve a su mundo, ¿crees que ella será capaz de volver alguna vez?"
-"Lo dudo, si. Por lo poco que sé, una vez que la invocación ha terminado, el ciclo se cierra. La sacerdotisa pierde la capacidad de volver a este mundo, en otras palabras, ya no será sacerdotisa." – Tasuki bajó la mirada, pareciendo triste.
-"Entiendo" – Chichiri miró mientras él se marchaba hacia la tienda.
-"Interesante…" – el monje se sentó al lado del fuego.
CONTINUARÁ...
