He cambiado ligeramente el capítulo, la parte en que Tamahome preguntaba a Yui sobre la anterior sacerdotisa, puesto que ya habían hablado de eso en un capítulo anterior. Fue un despiste...

CAPITULO 9: El país de la sacerdotisa de Genbu

Era pronto de mañana, el sol apenas se vislumbraba en el horizonte. Chichiri despertó y miró a su alrededor. Mitsukake y Chiriko dormían plácidamente, uno muy cerca del otro debido al poco espacio y para protegerse del frío. Tasuki roncaba ligeramente, despatarrado y con la boca abierta. Así era él, siempre parecía tan despreocupado. El monje sonrió por un momento. "¿Umm? ¿Miaka no está? Pensó escrutando la pequeña tienda. Cogió su bastón y decidió salir encontrándose con Nuriko que había estado haciendo la última guardia.

-"¿Sabes dónde está Miaka? –le preguntó

-"Sí, ella se despertó hace un rato, me dijo que iría a practicar un poco con el arco por aquí cerca"

-"Oh, de acuerdo, iré a buscarla"

Chichiri oía ruidos cerca, debía de ser ella entrenando. No había muchos árboles por la zona, así que se dirigió al fondo del campamento.

Miaka estaba utilizando un poste marcado como diana para sus flechas. Había unas cuantas clavadas en él.

-"Vaya, parece que has mejorado mucho, si" – le sorprendió el monje.

-"Ah Chichiri, ya estás despierto" –ella bajó el arco para poder descansar y pasó el dorso de su mano por su frente para secarse el sudor-"sí, la verdad es que no se me da tan mal, y después de lo de ayer, me motiva para seguir mejorando. ¿Ya despertaron todos?"

-"Aún no, pero no tardarán, si. Debemos partir cuanto antes si queremos llegar hoy a la capital. La gente de aquí nos prestará unos caballos, así llegaremos más rápido, si."

-"Estupendo. Entonces practicaré un poco más antes de partir" – Levantó su arco y tiró otra flecha que dio de nuevo en la diana.

-"Hablando de eso, si, ¿qué fue lo deayer en el barco? Me sorprendió esa luz que salió de tu flecha. ¿Cómo lo hiciste?" –Miaka perdió la concentración y volvió a bajar el arco para contestarle.

-"No lo sé, yo estaba muy asustada y de pronto sentí un poder dentro de mí que movió mi cuerpo y lanzó esa flecha. Me pregunto si seré capaz de hacerlo de nuevo".

-"Ya veo… es extraño, si. A las sacerdotisas normalmente no se les concede ningún tipo de poder, excepto el de la invocación, si. Me pregunto por qué en ti esto es diferente. Efectivamente posees algún tipo de aura protectora."

-"Quizás la sacerdotisa de Genbu también la poseía, pero se desconoce. Me gustaría saber más sobre ello. Ella parece que consiguió realizar su misión y regresar a su mundo, mi mundo… -hizo una pausa –"¿crees que yo seré automáticamente reenviada a mi mundo tras la invocación?"

-"El papel de las sacerdotisas es temporal, si. Una vez que realizan la invocación, su misión aquí termina y lo lógico es que regresen a su mundo, aunque no estoy muy seguro de esto. Al igual que ese poder que pareces tener, ignoro qué es lo que ocurre después de invocar a un dios, si"

-"Entiendo" – ella miró al horizonte. –"Entonces tendremos que averiguarlo".

Nuriko apareció de pronto.

-"Ya están todos despiertos, debemos partir lo antes posible."

-"Bien. ¡Vamos a desayunar primero algo antes!" – Miaka cogió su arco y metió las flechas en un fino saco de tela colgándolo de su espalda junto con su bolsa.


Una figura de un lobo gigante andaba olisqueando no muy lejos de allí.

-"Están cerca" – Ashitare miró a los alrededores. –"No escapareis sacerdotisa y guerreros de Suzaku, ¡quiero carne!" – echó a correr siguiendo un olor que él sabía que no era de este mundo. El olor que solo una sacerdotisa venida de otro mundo podía tener. Él lo conocía bien, puesto que era parecido al aroma de la sacerdotisa de Seyriu.


Tras algunas horas cabalgando a caballo, el grupo de Suzaku se encontróa la entrada de un bosque.

-"Según las indicaciones que nos dio el anciano del pueblo nómada, vamos por buen camino, si. Ya nos advirtió que deberíamos atravesar un frondoso bosque e inmediatamente al salir veríamos a lo lejos la capital de Hokkan, si." – Chichiri se adelantó con su caballo.

-"Uuumm, habrá que tener cuidado de no perderse, debemos permanecer juntos en todo momento" – dijo Nuriko siguiendo al monje. Y así se adentraron en el bosque.

El jefe del pueblo nómada les había prestado 4 caballos. Chichiri y Nuriko iban cada uno en su caballo, Mitsukake iba con Chiriko, y Miaka había estado yendo con Tasuki, justo montada delante de él. Había estado notando su fuerte pecho en su espalda todo el trayecto y sus brazos la rodeaban mientras él sujetaba las riendas, por no hablar que no estaba lejos de su entrepierna. Eso le hizo pensar en cosas indecentes varias veces, como lo que ocurrió aquella noche entre ambos. Estar tan cerca de él siempre era peligroso y tentador, ella podía fácilmente perder su juicio. Él tenía algo que la atraía como la miel a las abejas, que la despojaba de toda razón y hacía surgir sus deseos más primarios. Ella realmente estaba haciendo un gran esfuerzo para controlar su excitación.

-"Miaka, llevas todo el camino tensa, ¿estás bien?" – la pregunta de Nuriko fue desafortunada, la sacerdotisa se puso roja como un tomate.

-"Oh…, sí sí, es solo que no estoy acostumbrada a montar a caballo, me da mucho respeto" – acertó a decir consiguiendo salvar la pregunta sin ser descubierta.

-"¿Quieres descansar un poco?" – Tasuki se inclinó para hablarle, haciendo que su aliento acariciara su mejilla. Ella creyó echar humo.

-"Sí por favor, hagamos un pequeño descanso" – Miaka ya no podía soportarlo más.

Se sentaron en el tronco de un árbol caído y Tasuki encendió un fuego con algunas ramas secas que encontró.El estómago de Miaka rugió de hambre, haciendo que todos la miraran divertidos.

-"Lo siento, sé que no tenemos tiempo de comer" – dijo avergonzada.

-"-Echaré un vistazo a ver si puedo cazar algo" – Tasuki se levantó.

-"¿Puedo acompañarte? Quisiera practicar con el arco, quizá pueda cazar yo hoy el almuerzo"-Miaka dijo entusiasmada.

-"¿Serás capaz de matar a un pobre animal?" – Tasuki la miró riendo. Ella puso cara de angustia.

-"Bueno, si no lo intento no lo sabré" – intentó convencerse a sí misma.

-"No os alejéis demasiado, si, no debemos separarnos" – les advirtió Chichiri.

Tasuki y Miaka caminaron por los alrededores, y vieron un conejo.

-"¡Mira, allí!" – le dijo Tasuki con voz baja para no asustar al animal. –"Es un buen entrenamiento, intenta darle, ahora no se mueve"

-"¡Ohhh pero es tan lindoooo!" – Miaka lloró. Tasuki puso sus ojos en blanco.

-"¡¿Entonces para qué has venido?!"

-"Está bien, está bien,… lo haré" – Miaka cogió su arco y colocó una de sus flechas en él. Estiró la cuerda y apuntó. Estaba dudosa, no se decidía a disparar, aunque lo tenía a tiro. De pronto se oyó un gruñido espeluznante que hizo que el conejo saliera corriendo.

-"¿Qué ha sido eso? ¡Ha sido aterrador!" -ella bajó su arco y se acercó al bandido muerta de miedo.

-"No lo sé, parecía el aullido de un lobo, y ha sonado cerca, ¿o quizá haya sido un oso?"

-"¿Un oso?" – Miaka se agarró al brazo de él.

-"Será mejor que volvamos con los demás y sigamos nuestro camino, en este bosque podrían haber criaturas peligrosas" – ambos se pusieron en marcha cuando de pronto una bestia se les cruzó por medio.

-"¿OOHH que es eso? – Miaka apretó su agarre al brazo de Tasuki.

La criatura era extraña, puesto que parecía un lobo gigante de pie sobre sus patas traseras y con rasgos humanos.

-"¿Un hombre lobo? ¿Existen?" – Tasuki desenfundó su abanico.

-"¡Mira Tasuki! ¡Tiene un tatuaje en su pecho! ¡Debe ser un guerrero de Seiryu!"

La bestia se abalanzó sobre ellos, Tasuki cogió a Miaka en brazos y lo esquivó.

-"Corre y escóndete , yo me encargaré de él" – La dejó en el suelo y se dispuso a atacar a Ashitare. Miaka corrió y se puso detrás de un árbol, mirando cómo ambos guerreros luchaban entre sí.

Tasuki dirigía olas de fuego que no alcanzaban al lobo humano, puesto que éste era muy rápido. Ashitare, a gran velocidad y esquivando todos los ataques de fuego, alcanzó con su garra a Tasuki, hiriéndolo en el hombro. A causa del impacto, él salió despedido y chocó contra un árbol. Su abanico cayó al suelo lejos de él.

-"¡Uggghhh!" – se quejó el bandido poniendo su mano sobre su sangrante hombro herido.

-"¡Tasuki!" -Miaka salió de su escondite cogiendo una de sus flechas y la lanzó contra la bestia de Seyriu.

-"¡UUAAAHHH!" – gritó el lobo más que de dolor, de enfado, puesto que la flecha apenas le rozó un brazo. Se dio la vuelta y la miró. Sin dudarlo un instante se dirigió hacia ella.

-"¡Miaka corre!" – le gritó Tasuki mientras se incorporaba e intentaba alcanzar al hombre lobo. Miaka echó a correr con la mala suerte que tropezó torciéndose el tobillo y cayendo al suelo.

-"¡Mierda! ¡Hay que ver que eres torpe!" –decía Tasuki mientras corría hacia donde estaba la sacerdotisa. Pero él se encontraba lejos y desarmado y la bestia era muy rápida. No llegaría a tiempo para protegerla.

-"¡Noooooo!"- gritó él mientras intentaba alcanzarla. Miaka no tenía tiempo de poner otra flecha en su arco y se protegió con sus brazos.

¡BAAAAMMM!

Miaka apartó sus brazos de su cabeza y vió cómo el lobo caía a un lado mientras uno de sus ojos sangraba. Tasuki llegó hasta ella, poniendo sus brazos a su alrededor.

-"¿Estás bien? "

-"Si…,¿qué ha pasado?"

Nuriko apareció ante ellos. Él había lanzado una bengala contra Ashitare impactándole en su ojo izquierdo. Ashitare lo miró furioso con su único ojo sano y soltando un gruñido huyó.

-"Tengo algunas de éstas aquí, me las dio un niño del pueblo nómada y han resultado ser muy útiles."-dijo el guerrero mostrando un par de bengalas.-" Escuché un aullido y supuse que algo malo pasaba." –Miró de nuevo asegurándose que la bestia había huido.-"Afortunadamente llegué a tiempo. ¿Qué era esa cosa? ¿Un hombre lobo? ¿Realmente existen?".

-"Eso mismo pensé yo" – dijo Tasuki ayudando a Miaka a incorporarse-"Pero al parecer era una estrella de Seyriu, vimos su tatuaje."

-"Oh, eso fue peligroso. Será mejor que volvamos con los demás."

-"Ayyy" – Miaka no podía apoyar su pie.

-"¿Qué te pasa? ¿Estás herida?" – le preguntó Nuriko inclinándose para mirar su pie.

-"Nnn…no, no es nada, solo me torcí un poco el tobillo cuando caí. Puedo caminar…" – ella insistió, no quería ser una carga.

-"¡No digas tonterías! Déjame ver…" –Tasuki le remangó el pantalón. Su tobillo estaba hinchado y se veía morado. – "Yo te cargaré en brazos."

-"Está bien, Tasuki, tú también estás herido. Quedaos aquí y esperad a que regrese. Iré a buscar a los demás y vendremos con los caballos."-Nuriko se incorporó- "Mitsukake os curará y entonces partiremos todos juntos y saldremos de este bosque."

-"¡Pero es peligroso!" – gritó Miaka –"¿Y si te encuentras de nuevo con esa bestia?"

-"Yo estoy bien, los que me preocupáis sois vosotros. Estáis heridos y desprotegidos. Tomad esta bengala, y si vuelve esa cosa disparádsela en el otro ojo." – Nuriko les dio una bengala y se marchó.

Tasuki y Miaka se quedaron solos, sentados en la hierba apoyados contra un árbol. Miaka se acurrucó en su abrigo.

-"¡Brrrrr! ¡Qué frío hace!"

Tasuki levantó su brazo sano y lo puso alrededor de ella, acercándola hacia su cuerpo para darse calor mutuo. El corazón de la sacerdotisa latía con fuerza.

-"¿Mejor así?" – ella asintió sin mirarlo para no delatarse.

-"¡Oh es verdad!" – ella de pronto cogió la bolsa que siempre llevaba cruzada hacia un lado.-"Déjame ver tu herida" – se arrodilló frente a él e intentó quitarle el abrigo rasgado por las garras de Ashitare.

-"¡Uuugghh!" –se quejó él.

-"-Lo siento, seré más cuidadosa" – Miaka le quitó muy despacio el abrigo y le abrió ligeramente la camisa, dejando su hombro herido al descubierto. –"Cuando estuve con Mitsukake…" –decía mientras sacaba de su bolso un tarro de cristal con una especie de ungüento-"…me enseñó algunas cosas útiles. Por ejemplo esta mezcla de hierbas sirven para desinfectar una herida abierta y aliviar el dolor" –ella untó sus dedos en la pasta y se la aplicó delicadamente sobre la herida mientras él la miraba con sus ardientes ojos. Sus rostros estaban tan cerca el uno del otro.

-"¡Vaya, me sorprendes Miaka! Realmente eres una enfermera estupenda…" –él lanzó una de sus seductoras sonrisas y ella se sonrojó. Bajó la mirada y sacó un trozo de tela que enrolló en su hombro para cubrir la herida.

-"¡Ya está! Hasta que Mitsukake te cure, al menos no te dolerá tanto."

-"Oohh"-él hizo un puchero.

-"¿Qué?"

-"Yo quiero seguir jugando a los médicos…" –le dijo acercándose a ella sonriendo. Ella le dio un golpe en la cabeza dándole la espalda enfadada con los brazos cruzados. ¿Por qué diablos él la provocaba siempre de esa manera?

-"No tienes sentido del humor…" –se frotó él la cabeza con su mano.

Tasuki se volvió a poner el abrigo.

-"Anda, ven aquí a mi lado, hace frío y es la única manera de entrar en calor." – le dijo haciéndole un gesto con la mano. Ella se sentó a junto a él y la abrazó de nuevo. Ambos se acurrucaron el uno contra el otro.

-"Crees que Yui y los guerreros de Seyriu llegaron ya a Toran?"- ella echó su aliento contra sus manos para calentarlas

-"No lo sé, pero está claro que no andan muy lejos si esa bestia nos atacó." – el bandido agarró las manos de la sacerdotisa y las calentó con las suyas. Ella sintió un cosquilleo en su vientre al notar sus manos sobre las suyas. Eran tan ásperas pero tan cálidas. –"Obviamente informará a Nakago de nuestra posición. Sin duda nos llevan ventaja. Debemos llegar a Toran cuanto antes."

-"Sí, tienes razón…"-ella pensó en Yui. Aún no entendía por qué se habían convertido en enemigas. Ella había sido su mejor amiga desde que tenía uso de razón. Pero había sufrido tanto al llegar a este mundo. Ella había sido abusada y agredida sexualmente por unos tipos sin escrúpulos. Ella había sido violada, y Nakago la salvó y aprovechó la ocasión para ponerla en su contra. Miaka se culpaba por todo ello, no pudo hacer nada para salvarla. Yui lo veía como una traición. Sin duda no podía imaginarse pasar por algo así… "¡Un momento!"

-"Tasuki, te conté lo que le había pasado a Yui cuando llegó aquí, ¿verdad?"

-"¿Lo de que había sido violada? No sé cómo pueden existir esa clase de desgraciados en el mundo" –Él apretó sus puños y dientes.

-"Suena un poco frívolo pero lo he estado pensando… Yui en teoría ya no es…" –tragó saliva – "virgen,… entonces ¿cómo es posible que ella se convirtiera en sacerdotisa de Seyriu? Ella no debería poder hacer la invocación si no es pura…"

-"¿EEEEHHHH?¿Acaso la vieja nos mintió?" –gritó él totalmente enojado y mirando al cielo como si estuviese buscando a Taitsukun.

-"No, no creo que sea así…. Esto es muy extraño. Necesito hablar con Yui para saber qué es lo que ocurrió exactamente"

-"¿Pero no te dijo que se desmayó y que lo siguiente que recuerda es que se despertó en una cama, en el palacio de Kuto con Nakago a su lado?" – el bandido no entendía nada.

-"Por lo que sé, Nakago es un monstruo, ¿por qué decidiría quedarse al lado de Yui si ella no es capaz de realizar la invocación? ¿Acaso él ignora la condición de la virginidad para invocar al dios?"- Miaka estaba confusa, no sabía qué pensar.

Después de un rato, Nuriko llegó junto con los demás.

-"¡Nuriko!, ¡qué alivio, estáis bien!" – Miaka intentó levantarse –"¡AAAYYYY!"

-"Déjame que cure tu tobillo" – Mitsukake se acercó a ella.

-"¡No por favor!" – Interrumpió ella-"cura primero la herida de Tasuki, es mucho más grave y podría infectarse".

-"¡Ni hablar!"- gritó el pelirrojo furioso –"¿Qué clase de hombre sería si priorizara a mí mismo antes que a una mujer?" – se cruzó de brazos. "Además, con lo que me has puesto antes ya estoy mucho mejor, ya no me duele" -se acercó a ella –"Además, así puedes volver a ser mi enfermera de nuevo" –le dijo en voz baja al oído sin que nadie le oyera. Ella lo miró toda roja y completamente enfadada.

-"De acuerdo, solo puedo curar a uno a la vez, déjame ver el trabajo que hizo Miaka en tu herida, Tasuki."-Mitsukake quitó el vendaje del bandido para ver la herida. –"Uuumm, lo hiciste muy bien Miaka. La herida no está infectada y detuviste la hemorragia"

Miaka estaba orgullosa de oír esas palabras del médico. De nuevo ella había sido útil, ella se sentía capaz.

–"Bien, entonces te curaré el tobillo para que al menos puedas andar."

Mitsukake puso sus manos sobre el tobillo de la sacerdotisa. En un momento el dolor desapareció y ella se puso de pie sin problema.

-"¡Qué bien!" – dijo ella saltando-"Gracias Mitsukake, ¡eres increíble!" – él sonrió.

-"Bueno, pues montemos en los caballos y sigamos el camino hacia Toran, si." – Chichiri subió al caballo, seguido por todos los demás y se pusieron en marcha.

-"Tasuki…" – Miaka, que montaba de nuevo delante de su guerrero pelirrojo le dijo-"necesito hablar con Yui lo antes posible."

-"Está bien… buscaremos la forma".-Tasuki sabía que eso significaba volverse a ver las caras con Tamahome. "Lo machacaré" –pensó.


Un herido Ashitare llegaba hasta el campamento de los guerreros de Seyriu, no muy lejos de la capital, Toran. Nakago le recibió serio y frío como el hielo, como de costumbre.

-"Amo, lo siento, no conseguí terminar con la misión. Deje que mi herida sane y le prometo que acabaré con todos ellos. Por favor, perdóneme."

-"Eres un inútil que no sirve para nada, esta es tu tierra natal, deberías sacar ventaja de ello, pero en cambio dejas que te dejen tuerto. Recibirás un castigo por ello."-Nakago sacó su látigo.

-"Nakago,…" – Soi lo oyó todo e intervino saliendo de la tienda contigua.-"Déjalo ir, bastante ha recibido, su condición ya es un castigo eterno para él. Vuelve adentro conmigo,…"

-"Soi, eres demasiado piadosa… Está bien, Ashitare, demuéstrame que aún puedes ser útil." – dijo él totalmente indiferente.

-"Sí, mi amo, no se arrepentirá de haberme dado esta oportunidad." – Y el hombre lobo se marchó corriendo en busca de su más odiado enemigo. –"No olvidaré ese olor, el olor del que me dejó sin un ojo. Te mataré primero a ti, y después a la sacerdotisa y a los demás guerreros de Suzaku"-murmuraba mientras se alejaba.

-"Nakago, ¿estará todo bien? Me preocupa que dejes a Tamahome y a Yui solo con Suboshi en Toran. Los de Suzaku no tardarán en llegar también. ¿Has pensado qué pasará si Tamahome decide unirse a ellos nuevamente? Ellos podrían invocar a Suzaku sin necesidad del tesoro de los dioses". – Ella le dijo con tono preocupado.

-"No te preocupes. Ashitare cumplirá con su misión. Estoy seguro, y Suboshi vigila a Tamahome y Yui. Cuento con que Tamahome intente escapar, está dentro de mi plan. Además, el emperador Hotohori, que también es una estrella de Suzaku no está con ellos. No podrán realizar la invocación si no están todos reunidos, y el monje no tiene suficiente poder para teletransportar a tantas personas a la vez." – Él hizo una sonrisa malévola y volvió dentro de la tienda con Soi.


Yui, Suboshi y Tamahome habían llegado a Toran la noche anterior. Se habían hospedado en una posada de la ciudad y salieron a dar una vuelta para intentar averiguar algo sobre el Shinzaho. Decidieron recorrer la ciudad entera en busca de alguna pista. Así pues, decidieron empezar por la entrada de la ciudad. Allí había un monolito con unas inscripciones que ninguno de ellos podía leer.

-"¿Qué escritura tan extraña es esta?"-dijo Suboshi tocando el monumento de piedra -"¿qué significará?"

-"Disculpe anciano" – Tamahome paró a un señor mayor que pasaba por allí.-"¿Es usted de aquí?"

-"Sí muchacho, de toda la vida."

-"¿Sabe usted qué clase de escritura es ésta?"-Tamahome señaló el monolito.

-"Oh sí, esto es un monumento que se construyó en honor a la sacerdotisa de Genbu que vino desde otro mundo para salvar nuestro país."

Tamahome miró a Yui. Lo que el anciano estaba contando confirmaba lo que Yui le había contado sobre las anteriores sacerdotisas.

-"La escritura sobre la piedra es la que se utilizaba hace más de 100 años" –continuó hablando el anciano -"pero hoy en día muy pocos saben leerla. Siento no poder ayudarte más, hijo."

-"Está bien, muchas gracias".

-"Disculpad" – un hombre se acercó a ellos. –"No he podido evitar oír vuestra conversación. Mi abuelo sabe leer ese tipo de escritura."

-"¡Oh, qué bien!" – se alegró Yui. –"¿Y él podría ayudarnos a descifrar lo que pone?"

-"Sí, él se encuentra ahora mismo en una taberna no muy lejos de aquí. Si queréis puedo llevaros hasta él".

-"¿Cómo podemos fiarnos de él? ¿Y si nos está mintiendo?" –dijo Suboshi desconfiado con su habitual expresión enfadada.

-"De acuerdo, iremos." – dijo Yui segura de sí misma.-"Es la única pista que tenemos, debemos seguirla hasta el final."-Suboshi no tuvo más remedio que asentir.

Los tres siguieron al hombre hasta una zona llena de callejuelas muy poco transitadas.

-"Aquí es" – dijo el hombre deteniéndose frente a la entrada de un local un poco escondido.

"Esto me huele mal" – Suboshi continuaba desconfiando. El hombre lo miró.

-"Entremos" – dijo Tamahome seguido por Suboshi y Yui

-"Tú no" – dijo el hombre señalando a Suboshi.

-"¿Eeeehhh? Pero ¿de qué vas? ¡Por supuesto que entraré!" –Suboshi alzó la voz.

-"No me gustas…"-dijo, y a continuación miró a Tamahome.

-"Está bien, entraré yo solo" –Yui miró a Tamahome sorprendida –"escucha, si es una trampa es mejor que te quedes a salvo con Suboshi. Yo podré arreglármelas solo"-Tamahome le decía mientras la agarraba de los hombros.

-"¡Yui no! ¡No podemos fiarnos de él! ¿Y si escapa?" –Suboshi gritaba enfadado.

-"No hay manera de que escape, ésta parece ser la única salida. Estaremos esperando aquí hasta que salga."-le tranquilizó Yui.

-"Está bien…"-cedió finalmente el guerrero Seyriu.-"Si intentas cualquier cosa, tendrás que vértelas conmigo" – le empujó en el pecho con su dedo índice.

Tamahome y el hombre entraron cerrando la puerta a su paso. Era un bar lleno de humo y de gente sospechosa.

-"Muy bien, ahora dame todo lo que llevas encima" – le ordenó el hombre.

-"Así que realmente era una trampa y solo querías desvalijarme…"-Tamahome se cruzó de brazos.

-"No es una trampa, mi abuelo está ahí"-señaló un viejo sentado en una mesa-"pero la información tiene un precio. Páganos o asume las consecuencias."

-"Pues siento decepcionarte pero no tengo dinero ni nada de que darte." – dijo Tamahome despreocupado.

-"Entonces lo lamentarás"- el hombre hizo un gesto a sus hombres y éstos se levantaron, listos para atacar y dar una paliza a Tamahome. Sin embargo, antes de que pudieran tocarle un solo pelo, Tamahome dio unos cuantos puños y patadas y todos quedaron derrotados. El hombre estaba impresionado.

-"Así que eres una de las estrellas,…" – habló por fin el anciano habiendo visto el carácter de la frente de Tamahome brillar durante la pelea.-"¿de qué dios exactamente?"

-"De Suzaku"-Tamahome no sabía muy bien si el anciano era confiable, pero se arriesgó.

-"Ya veo,…" – el anciano se acercó a él –"te diré lo que pone en la inscripción del monolito: La sacerdotisa de Genbu vino a nosotros para proteger nuestro país eternamente con la ayuda de sus 7 estrellas. El tesoro de los dioses se encuentra custodiado en las profundidades de una caverna en la montaña negra. El que logre abrir la puerta de la caverna deberá compartir el destino de las 28 estrellas."-Hizo una pausa. –"Eso es todo lo que dice".

-"Muchas gracias" – Tamahome enseguida abrió la puerta de la taberna y salió.

-"¡Tamahome! ¿estás bien?"-preguntó Yui preocupada-"¡Hemos oído golpes allá adentro!

-"Suboshi tenía razón. Solo era una trampa para intentar robarme todo lo que tenía." -mintió - Ya te dije que podría arreglármelas solo. Debemos seguir buscando pistas.

A Suboshi le costaba mucho confiar en Tamahome. Él no era uno de ellos y sabía que en cualquier momento los traicionaría. Pero los ruidos que había escuchado dentro del bar concordaban con su versión, así que no tenía motivo para dudar más sobre ese tema. Aun así, no le hacia ninguna gracia dejarle solo.


Las estrellas de Suzaku y su sacerdotisa por fin llegaron hasta la capital, Toran. Estaban cansados, hacía frío y el sol ya se había puesto, así que debían encontrar un lugar donde pasar la noche.

-"Deberíamos buscar una posada y descansar por hoy, si. Mañana a la luz del día empezaremos a buscar pistas sobre el tesoro de los dioses, si" – Chichiri anunció. Todos asintieron.

Encontraron una posada que se encontraba a las afueras de la ciudad. No era muy grande, pero tenía un establo para dejar los cabaloos y consiguieron 3 habitaciones dobles. En la planta baja había un bar donde servían comidas, así que podían cenar más tarde allí mismo.

-"De acuerdo, yo compartiré habitación con Tasuki, si."-se adelantó a decir Chichiri. De ninguna manera quería arriesgarse a que Tasuki y Miaka durmieran en la misma habitación.

-"¡Entonces yo me pido a Miaka!" – Nuriko dijo triunfante mirando al bandido mientras agarraba a Miaka por encima de sus hombros. Tasuki apartó la mirada con un gesto de falsa indiferencia.

-"Entonces yo dormiré con Mitsukake" – dijo finalmente Chiriko.

Todos entraron en sus respectivas habitaciones para descansar un poco antes de la cena.

-"¡Mira Nuriko!" – dijo Miaka mirando por la ventana-"¡Está empezando a nevar!" – pequeños copos de nieve caían lentamente desde el cielo.

-"¡Ooohh!" – exclamó Nuriko-"En Konan el clima es más cálido, y raramente nieva"

-"En mi mundo, donde yo vivo también nieva…" – dijo la sacerdotisa nostálgica.

-"Por cierto Miaka…" – Nuriko dijo tímidamente-"¿Qué es lo que pasa contigo y Tasuki?"- finalmente preguntó. Miaka lo miró sorprendida por la repentina pregunta, sonrojándose por momentos.

-"Uuummm…." – ella dudó, no sabía cómo contestar-"Supongo que no lo sé…"-Miaka se sentó en la única cama que había en la habitación, aunque era doble, por lo que habría sitio de sobra para que los dos duermieran.

-"¿No lo sabes? ¿qué quiere decir eso?"-Nuriko se sentó a su lado.

-"Él… me gusta, creo…" –decía con la mirada puesta en sus manos que estaban juntas entre sus piernas-"Pero no sé realmente qué es lo que siento por él. Simplemente siendo amigos, soy tan feliz cuando él está a mi lado que tengo miedo de traspasar la frontera de la amistad por si todo se derrumba y se estropea entre nosotros únicamente porque mis sentimientos o los suyos no son verdaderos".

-"Ummm" – Nuriko puso su dedo índice en su barbilla en aire pensativo.-"Parece complicado…" – miró a Miaka, que en ese momento parecía una pequeña niña asustada. Nuriko sonrió.-"Eres adorable" –Miaka lo miró sorprendida. –"¿Quieres que te dé mi opinión?"- ella asintió. Él levantó la cabeza –"Creo que estás colada hasta los huesos por ese idiota" –solto una risita.-"Pero tienes miedo que te rechace" –volvió a mirarla –"¿me equivoco?" – Miaka negó con la cabeza sin decir palabra alguna.

-"Pero también está todo el tema de la invocación…" – habló de nuevo ella.-"yo… tendré que regresar a mi mundo, y no podré volver a veros, no podré estar con Tasuki nunca más… no debería dejar que estos sentimientos vayan más lejos si finalmente nos vamos a separar…" – lo miró con sus ojos humedecidos en lágrimas.

-"Ooohh Miaka" – Nuriko la abrazó. –"Vive el presente, nunca sabes qué podrá pasar mañana. Ten fe." – Él la agarró de los hombros – "¿sabes una cosa? Tasuki y tú hacéis una pareja estupenda. Me encanta veros juntos… aunque a veces me siento celoso…" – hizo un puchero. Miaka sonrió. Él le secó las lágrimas.

-"¿Celoso tú? ¡No digas tonterías!" – Miaka le dio un golpecito en el hombro al guerrero de pelo morado. Él era su amigo, lo quería tanto y siempre la animaba en los peores momentos. Él se preocupaba por ella en todo momento. Se sentía muy afortunada de tenerlo a su lado, como amigo y como guerrero.


Nuriko decidió bajar a la taberna a beber algo mientras esperaba que los demás vinieran a cenar. Se sorprendió al ver a Tasuki solo sentado en la barra.

-"¡Tasuki amigo mío!" – le agarró del cuello en un gesto amistoso –"¿Qué haces aquí tú solo?" – se sentó en un taburete al lado del bandido.

-"Pues lo que ves,… bebiendo" – dijo él sin mostrar el más mínimo interés.

-"Vaya, pareces deprimido…" – dijo Nuriko mirándole la cara de cerca. –"¿Es por Miaka?" – sonrió burlonamente.

-"¿EEehhh? ¡Pues claro que no!" – frunció el ceño y tomó un trago de su cuenco.

-"¡Camarero!" – Nuriko llamó –"Póngame lo mismo que tiene él, por favor" – ordenó. –"Así que… qué relación tenéis Miaka y tú?" – preguntó mientras le servían la bebida.

En ese mismo momento Miaka, qué tenía hambre,bajaba las escaleras hacia el bar y vio de espaldas a los dos guerreros charlando en la barra. Se acercó a ellos y sin querer empezó a escuchar su conversación mientras ellos ignoraban su presencia.

-"¿Relación?" – Tasuki rió. Miaka se quedó helada y no pudo hacer otra cosa que esconderse detrás de un biombo que había cerca de ellos para no ser vista. –"No tengo ninguna relación con Miaka, ¿de qué hablas?" –él preguntó con indiferencia.

-"¡Vaya! ¿Y qué fue lo de la noche del festival de las estrellas?" – preguntó él después de dar un sorbo a su bebida.

-"Eso…, fue un error…" – contestó el bandido. –"Estábamos borrachos y solo nos divertíamos, nada más."- dio otro trago.

Lágrimas empezaron a brotar por las mejillas de la sacerdotisa al oír las palabras indiferentes de su amado guerrero. Conteniéndose para no ser ni vista ni oída, decidió salir inmediatamente de allí mientras se limpiaba las lágrimas con su manga. Los dos guerreros continuaron su conversación.

-"¡Venga ya!" – Nuriko dio un golpe a la mesa que casi la destroza –"¡Ups, perdón!" – miró a su alrededor. Había tanto barullo en el bar que nadie se había percatado.

-"A mí no me la das" – continuó –"A ti te importa Miaka, y tus sentimientos van más allá de una simple relación guerrero-sacerdotisa. " – el pelirrojo no dijo nada – "entonces, ¿por qué tienes esa actitud tan negativa?"

-"¡Porque se va a marchar, diablos!" – gritó el bandido enfadado finalmente. Hubo una pausa, Nuriko lo miraba boquiabierto.-"¡Se va a marchar de vuelta a su mundo cuando la invocación termine, y yo me quedaré aquí sin ella y volveré a ser el líder de los bandidos y olvidaré toda esta mierda! ¿vale?"-sus ojos ardían de dolor.

-"Pues sí que estás deprimido…" – le dijo Nuriko con lástima. –"Solo te diré una cosa, y es lo mismo que le he dicho a ella…" – el guerrero pelirrojo lo miró extrañado-"vive el presente porque no sabes qué pasará mañana"-hizo una pausa –"Mañana quizá alguien te la robe"- sonrió.

-"¿De qué hablas?"

-"Bueno, Miaka es una chica muy especial, quizá… yo podría interesarme en ella. Y yo no dudaré como tú" –rió.

-"¿Estás bromeando? Si tú estás interesado en Hotohori"- le miró Tasuki riendo.

-"Como mujer sí, pero como hombre…" – La expresión de Tasuki cambió radicalmente por una de enfado. –"…Miaka me parece muy atractiva, si tengo vía libre no dudaré en…" –antes de que pudiera terminar la frase Chichiri llegó al bar, seguido de los demás. El bandido pelirrojo no dejaba de mirar a Nuriko desafiante.

-"¿Cenamos?" – dijo el monje, intuyendo que había interrumpido una conversación tensa.

Cuando todos se reunieron y se sentaron en una de las mesas, se dieron cuenta de que faltaba Miaka.

-"¿Aún no ha bajado Miaka?"-preguntó Chiriko.

-"Qué raro, debería estar muerta de hambre, si" – dijo Chichiri extrañado.

-"Subiré a buscarla"

Nuriko se levantó y subió las escaleras en dirección a la habitación.

-"¡Miaka!" – gritó el guerrero de pelo morado abriendo la puerta – "¡Si no bajas ya, te quedarás sin cenar!" – Nuriko buscó en la habitación. Nadie había en ella. Corriendo volvió abajo con los demás. –"¡Chicos!" – dijo jadeando. –"Miaka no está, ha desaparecido" – todos lo miraron sorprendidos.

-"¿A dónde habrá ido a estas horas ella sola?" – Chichiri dijo preocupado. Tasuki se levantó rápidamente dirigiéndose hacia el exterior. Nuriko lo siguió.

-"¡Tasuki!" – Agarró al bandido por el brazo. "¿Qué pasa? ¿Dónde vas?"

-"Voy a buscarla" – dijo él deshaciéndose del agarre de Nuriko. –"Ella dijo que quería hablar con Yui lo antes posible. Es probable que haya ido a buscarla… pero ¿por qué decidiría ir sola y sin decirle nada a nadie?"

-"Está bien, separémonos, yo también la buscaré." –Tasuki se marchó rápido como el viento y Nuriko entró de nuevo a la posada a encontrarse con los demás. –"Tasuki y yo iremos a buscar a Miaka, no andará muy lejos. Vosotros quedaos aquí por si vuelve." – Todos asintieron y Nuriko se dirigió hacia la calle. –"¿Dónde te has metido Miaka?"

CONTINUARÁ...