Hola de nuevo. Aquí va otro capítulo. Espero que lo disfrutéis. Os recuerdo que lo que pongo entre asteriscos (***) son las canciones para las escenas.
Quiero aprovechar para agradecer a Lolibene por sus comentarios. Me alegra que te guste mi fanfic. ¡Me anima a seguir escribiendo! ¡Gracias de corazón!
CAPITULO 10: Reencuentros
*** KnightsBridge - Then he kissed me" ***
Miaka salió corriendo por la puerta de la posada hacia la calle. Sus lágrimas no dejaban de caer por su rostro. Corrió y corrió sin fijarse hacia dónde. El frío inmediatamente sonrosó sus húmedas mejillas y un denso vaho salía por su boca al exhalar. Finos copos de nieve caían sobre ella e iban tiñendo el suelo de color blanco. Por su mente no cesaban de reproducirse las imágenes de la noche en la que Tasuki y ella estuvieron juntos. Se habían divertido tanto; él la había mirado con esos ardientes ojos color ámbar; y después él la había besado con tanta pasión; él la había tocado con tanto deseo,… ¿todo lo que pasó fue solamente por diversión? ¿No hubo ningún tipo de sentimiento por parte de él?
No fue hasta después de un buen rato que se dio cuenta que no llevaba ni su abrigo, ni su arco y flechas, ni su bolso con sus cosas. Había salido tan precipitadamente de allí que olvidó que iba sin nada. Solo con lo puesto, unos pantalones largos vaqueros pitillo con unas zapatillas de deporte, y un jersey de lana largo gris. Por supuesto, su atuendo era objeto de atención por parte de los lugareños. Pero para bien o para mal, a pesar de no ser muy tarde, no había demasiada gente por la calle. La ausencia de luz y el frío provocó que la gente se retirara pronto a sus casas. Miaka dejó de correr y continuó andando aún sin rumbo.
"¿Qué demonios estoy haciendo?" - pensó mientras caminaba mirando el suelo cubierto por la nieve. Ella quería encontrar a Yui cuanto antes y hablarle sobre la invocación. Juntas debían volver a casa y seguir con su vida de siempre. Pero de nuevo había sido tan impulsiva, se había marchado sin más a causa de su dolor al escuchar a Tasuki hablar tan fríamente sobre su relación con ella. ¿Realmente él solo se había estado divirtiendo todo este tiempo? ¿Pensaba él que había sido un error? Al parecer, él no sentía absolutamente nada por ella. - " Claro " -pensó - "Él no está interesado en mujeres. He sido una tonta al pensar que conmigo podría ser diferente".-Ahora estaba perdida y sin rumbo, con la nieve cayendo sobre su cabeza ... y el corazón roto de nuevo. Ni siquiera sabía dónde buscar a Yui, no conocía la ciudad. Además, no había dicho nada a nadie - " probablemente estarán preocupados. ¿Por qué soy tan idiota?" - Se dio golpes en la cabeza a modo de castigo - " Debo encontrar el camino de vuelta a la posada".
Yui, Suboshi y Tamahome habían recorrido la ciudad de arriba abajo en busca de pistas sobre el tesoro de los dioses, pero no habían obtenido nada. Habían decidido regresar a la posada y dejar la búsqueda para el día siguiente.
- "¡Vaya mierda!" –Se quejó Suboshi.- "Un día perdido. Espero que mañana tengamos más suerte".
De pronto, Tamahome se detuvo en seco. Sus ojos miraban hacia la calle que se encontraba frente a ellos. Por allí pasaba una muchacha con una vestimenta extraña, cabizbaja y con lágrimas en sus mejillas. Ella desapareció al doblar la esquina de la calle.
- "¿Qué pasa Tamahome?" - preguntó Yui al ver su cara desencajada.- "¿Viste algo?"
Tamahome echó a correr - "¡Miiiaaaakaaaaa!"
- "¿Quéee, Miaka?" - Yui no podría creerlo. ¿Ella estaba allí? A solo unos pocos metros de ellos ... y Tamahome sin dudarlo un segundo había salido corriendo detrás de ella. - "¡Tamahome! ¡Vuelve!" - ella corrió siguiendo sus pasos.
- "¡Yui!" - Suboshi no entendía nada - "¡Espérame! ¿Dónde vais tan rápido?" - El guerrero de Seyriu siguió a su sacerdotisa.
Miaka oyó una voz familiar que la llamaba. Una voz que hace tiempo que no escuchaba. Una mano agarró su brazo e inmediatamente se dio la vuelta.
- "¡Miaka!" –Tamahome jadeó- "¿En verdad eres tú?" - Él la agarró por los hombros.
*** MAX Richter - Autumn Music 2 ***
Miaka no pudo reaccionar. Sus ojos, rojos de tanto llorar, se abrieron de par en par por la incredulidad de ver a su ex amado tan cerca. Un intenso miedo se apoderó de ella, pero también sentimientos que creía ya enterrados la invadieron. Su corazón se estremeció.
- "Ta ... ¿Tamahome?" - alcanzó a decir.
- "¡Oh dios! ¡Menos mal que estás bien" - Tamahome la estrechó entre sus brazos. Miaka no sabía qué hacer ni qué decir. - "Tenía tantas ganas de verte, tengo que hablarte, escúchame por favor" - Él se apartó un poco para mirarla a los ojos, esos ojos incrédulos y humedecidos en lágrimas.
Sus manos aún descansaban sobre sus hombros cuando llegaron Yui y de seguido, Suboshi. Los dos se detuvieron al ver la escena.
- "Todo ha sido un malentendido ..." - Le habló tan rápido como pudo, como si pensara en cualquier momento ella se le escaparía de entre las manos.- "aquella noche, yo estaba drogado, no controlaba mi cuerpo, nunca quise hacerte daño, te lo juro, siempre he estado de tu parte ... "
- "¡Quítale tus sucias manos de encima, bastardo traidor!" - La voz de Tasuki sonó amenazante. Él había aparecido de repente.
Miaka vio como el bandido pelirrojo se acercaba rápidamente por detrás de Tamahome totalmente furioso y colérico. Fue tan rápido que Tamahome nada más girarse, recibió tal puñetazo en la mandíbula, que inmediatamente cayó al suelo sangrando de la boca.
- "¡Tamahome!" - gritó Yui mientras corría hacia él. Suboshi intentaba procesar todo lo que estaba ocurriendo. Él era un poco lento en eso.
Tasuki se colocó delante de Miaka en posición defensiva.
- "¿Miaka qué haces aquí tú sola?" - le regañó el bandido .- "¿Te das cuenta de lo que podría haber pasado de no llegar yo a tiempo?"
La sacerdotisa ignoró sus reproches y se adelantó para encarar a Yui ante el asombro de Tasuki.
- "¡Yui! ¡Por favor, tenemos que hablar, es importante! ¡Tienes que escucharme!" - suplicó.
- "¡Miaka! No has cambiado nada. Siempre tienes que ser el centro de atención de toda situación. Estoy más que harta de ti." - Dijo mientras se agarraba a Tamahome.
- "¡Miaka por favor, escúchame!" –Tamahome insistió deshaciéndose de Yui y acercándose de nuevo a Miaka ante la reticencia de ésta .- "Ahora podemos reunirnos todos para invocar a Suzaku, y tú y yo podremos estar por siempre juntos".
Como si de una broma se tratara, Suboshi miraba a uno y a otro cada vez que hablaban, hasta que escuchó estas últimas palabras de Tamahome.
- "¡Ella es la sacerdotisa de Suzaku!" –Gritó furioso la estrella de Seyriu señalándola. Inmediatamente después, miró a Tamahome - "¡Lo sabía! ¡Eres un traidor! ¡Acabaré contigo!" - Sacó su arma e hizo girar una de sus bolas mágicas.
La nieve era cada vez más abundante y caía con más fuerza.
- "¿Me estás escuchando Miaka?" –Continuó Tamahome dejando de lado a Suboshi ante el enfado de éste- "Yo estoy de tu lado, siempre ... ¡Te amo!" - dijo Gritando ante la mirada atónita de todos.
Miaka se llevó las manos a la boca mientras retrocedía lentamente. Ella quedó en shock por lo que acababa de oír. Tamahome, a quien tanto había amado, por quién tanto había sufrido hasta el punto de querer quitarse la vida, le había dicho alto y claro que la amaba. ¿Podría ser eso cierto? ¿Debería creerlo? ¿Él había tenido esos sentimientos por ella todo este tiempo?
Tasuki miró a Miaka y en su expresión pudo ver cómo las dudas la asaltaban. Eso le dolió. Fue como si una espada hubiera atravesado su pecho. No, esto dolía más. Tamahome intentaba engatusarla de nuevo, o eso quería creer. Los celos lo invadieron. El hecho de oír a Tamahome decir que la amaba lo había puesto tan furioso, pero su cólera aumentó aún más al ver a su sacerdotisa dudar.
- "¡TE MATARÉ MALDITO BASTARDO!" - El bandido se abalanzó sobre él, tirándolo al suelo y propinándole una lluvia de puñetazos mientras Tamahome se protegía con sus brazos.
Suboshi, que hasta hace un momento había estado preparado para atacar, se quedó quieto observando la lucha entre los dos guerreros de Suzaku. No pudo evitar lanzar una risita satisfactoria. "En fin, dejaré que se maten entre ellos, ..."
Tamahome dio una patada a Tasuki en el estómago, apartándolo de encima suyo y logrando incorporarse.
- "¡Te estoy diciendo que estoy de vuestro lado! ..." - le dijo tras escupir sangre por la boca - "... ¡que invocaremos juntos a Suzaku! ¿Por qué diablos sigues atacándome? ¡Soy una estrella de Suzaku! ¡ Soy uno de los vuestros, joder! " - Tamahome gritaba a Tasuki mientras esquivaba una y otra vez sus ataques.
Tamahome logró golpear de nuevo al pelirrojo haciendo que cayera al suelo.
- "¿Pero a ti que te pasa? ¡Para de una vez!" –Insistió.
- "¡No me creo nada de lo que dices. Para mí solo eres un traidor!" - El bandido se levantó y volvió a lanzarse contra él dándole otro puñetazo en la cara.
- "¡Tasuki ya basta!" - gritó Miaka con lágrimas cayendo de nuevo de sus ojos. El guerrero pelirrojo se giró para mirarla. La historia se repetía, él había visto en su cara la misma expresión que aquella vez, cuando había luchado contra Tamahome en Kuto. Ella seguía enamorada de él. Y eso lo enfureció aún más.
- "Miaka, no te metas en esto. ¡Esto es algo entre él y yo!" - Volvió a enfrentar a su oponente sacando su abanico de su funda. - "Muy bien, esta vez no tendré reparos en utilizar esto".
- "¡Tasuki por favor, detente!" - insistió Miaka sin parar de llorar. - "Yo ... creo a Tamahome, ... ¡le creo!" - el grito de Miaka retumbó entre las paredes del callejón, todos la miraron perplejos.
- "¿Qué estás diciendo Miaka?" - Tasuki se volvió hacia ella de nuevo. - "Ya has olvidado todo el daño que te ha hecho este bastardo traidor de mierda? ¡Díselo Miaka! - apartó la vista de ella para mirar a Tamahome lleno de odio -" ¡Dile cómo casi te quitas la vida por su culpa! " .
Los ojos de Tamahome se agrandaron al escuchar las palabras de su compañero guerrero sin saber qué decir. Su mirada se encontró con la de ella por un instante y seguidamente ella bajó su cabeza avergonzada. Inmediatamente después ella miró a Tasuki, quien ya no la prestaba atención y solo tenía una cosa en la cabeza. Matar a Tamahome. Ella, llena de dolor, pudo ver cómo la locura se había apoderado de él. Él estaba fuera de sí, y al contrario que aquella vez en Kuto, esta vez disuadirlo parecía imposible. Tasuki continuó la lucha obcecado en su enemigo más odiado.
Miaka, abatida, intentó acercarse a Yui, que se encontraba asustada a un lado. El guerrero de Seyriu inmediatamente la impidió aproximarse cruzándose delante de ella.
- "Ya que tus dos guerreros están entretenidos matándose entre sí, yo ... te mataré a ti, sacerdotisa de Suzaku" - Él rió y Miaka retrocedió. Él le lanzó una de sus bolas mientras ella intentaba escapar, rozándola en el pelo y haciendo su cabello se soltara.
- "¡Noooo! ¡Déjame! ¡Tasuki!" - Llamaba a su guerrero mientras corría por su vida alejándose de aquel lugar.
- "¡Miakaaa!" - gritó Tamahome en medio de la lucha con Tasuki - "¡Suboshi no la toques ni un pelo o te mataré con mis propias manos!
El guerrero de Suzaku se zafó del bandido y corrió tras ellos. Fue en ese momento cuando Tasuki regresó en sí y se dio cuenta de la grave situación.
- "¡Mierda! ¡Miaka!" –Gritó el bandido mientras salía corriendo en la misma dirección que los demás - "¡Aguanta que ya voy!
Suboshi le pisaba los talones a Miaka y no tardaría mucho en alcanzarla. Ella cada vez estaba más cansada y le costaba respirar. De pronto, comenzó a sentirse mal, su vista se nubló y a continuación se desmayó, cayendo al suelo cubierto de nieve.
- "¡Aquí estás!" –Suboshi llegó hasta ella, sorprendido de verla tendida en el suelo. - "¿Te desmayaste de miedo?" - Rió sin piedad alguna mirando el cuerpo inconsciente de la muchacha. - "¡Ahora este será tu fin!"
Alzó una de sus bolas giratorias preparado para lanzarla contra la cabeza de la chica cuando Tamahome apareció y le dio una patada voladora. Suboshi salió despedido a unos metros de ellos. El guerrero de Suzaku se inclinó para verficar el pulso de la sacerdotisa.
- "¡Tú!" - Dijo el guerrero de Seyriu levantándose y recuperando su arma con la cadena.
Tasuki apareció un segundo después. Se quedó helado cuando vio a Miaka tirada en el suelo, su cuerpo cubriéndose poco a poco por la nieve.
- "Solo está inconsciente" –le dijo Tamahome levantándose sin desviar la vista del guerrero de Seyriu.- "Llévatela de aquí y ponla a salvo"
El bandido pelirrojo asintió. Levantó a Miaka en sus brazos y una velocidad increíble, se desvanecieron entre la oscuridad y la nieve.
Ahora nevaba con mucha más fuerza y se había levantado un fuerte aire. Yui llegó corriendo hasta donde estaban ambos guerreros enemigos.
- "No entiendo por qué Nakago te acogió entre nosotros" -dijo Suboshi mientras hacía girar de nuevo sus bolas encadenadas.
- "Nunca he sido uno de los vuestros. Y tú nunca me has caído bien. Eres un vinagres" - se burló Tamahome con la cara ensangrentada a causa de su pelea con Tasuki.
Inmediatamente, ambos comenzaron a luchar. Las bolas de Suboshi se dirigían una y otra vez hacia Tamahome, quien trataba por todos los medios esquivarlas y acercarse a él para golpearlo.
- "¡Suboshi, por favor detente!" - Yui lloraba temiéndose lo peor. El pensar que podría morir uno u otro le dolía por igual.
Una bola giratoria iba directo al guerrero de Suzaku. Al esquivarla, agarró la cadena que la unía a su dueño, tirando de ella. Suboshi fue así atraído con fuerza hacia su oponente, quien le propinó una patada en el estómago. Suboshi salió despedido y cayó al suelo.
- "No tengo tiempo para jugar contigo ahora" - le dijo Tamahome y se marchó corriendo en dirección opuesta, desapareciendo entre la tormenta de nieve.
- "¡Cobarde! ¡Espera!" - Gritó Suboshi al tiempo que se levantaba y se disponía a seguirlo. Yui lo agarró del brazo.
- "¡Déjalo por favor!" - le suplicó entre lágrimas. Él se giró para mirarla.- "No me dejes sola, si te vas no sé qué haré. Por favor, quédate conmigo".
Suboshi no pudo negarse a una petición tan desesperada. Un poco más calmado, la abrazó tan fuerte como pudo.
- "Está bien. Volvamos a la posada. Hace frío. Mañana pensaremos qué hacer".
La noche era cerrada y un viento gélido soplaba con fuerza. Caía tanta nieve que apenas había visibilidad. Esto no ayudaba nada a Tasuki, quién llevaba a Miaka inconsciente en sus brazos. Además, cada vez se le hacía más difícil caminar, puesto que la nieve del suelo le llegaba hasta las rodillas.
- "¿ Dónde diablos estamos? ¡Mierda, no veo nada!".
La tormenta era cada vez más violenta y el frío hacía que las manos y la cara de Tasuki dolieran. Todo él estaba cubierto de nieve y la humedad empezaba a penetrar en su cuerpo a través de su ropa. Necesitaba encontrar un refugio pronto, o ambos se congelarían bajo un manto blanco. Pero sin saberlo, se habían alejado demasiado de la ciudad y entre la oscuridad y la cortina de nieve que caía, no había ninguna casa cerca.
Por suerte, unos metros más adelante encontraron una pequeña cabaña de madera. Se dirigió a ella para pedir cobijo. Llamó a la puerta pero nadie abrió. Por la ventana no se veía ninguna luz. Parecía estar deshabitada. Dio una patada a la puerta y ésta se abrió. Entró dentro de tan rápido como pudo y la cerró detrás de sí con el pie. Al fin un poco de calma. Dejó a Miaka en el suelo delicadamente y atrancó la puerta por si acaso, ya que el violento viento podría abrirla de nuevo. Escrutó la pequeña estancia y pudo ver que había una chimenea, una mesa con dos sillas y un armario. Lo abrió y dentro encontró un futón enrollado y un par de mantas viejas. Por suerte había también algo de leña apilada que metió dentro de la chimenea y encendió un fuego. Inmediatamente después, estiró el futón cerca del fuego. Toda su ropa se había empapado por la nieve, así que se quitó todo lo que estaba mojado, quedándose solo con sus calzones secos. Su cuerpo estaba magullado y lleno de moretones a causa de la pelea con Tamahome, por no hablar de la herida que Miaka le había curado anteriormente. La miró tendida en el suelo, con el pelo suelto y enmarañado. Ella tenía la respiración agitada. Le sorprendió que ella no llevara su abrigo. Se acercó y le tocó la mejilla con el dorso de su mano. -"¡Está ardiendo! Tiene mucha fiebre"
- "Tonta, ¿cómo se te ocurre salir sin abrigo con el frío que hace?" - Le preguntó en tono suave sin obtener respuesta.
Le quitó las zapatillas cuidadosamente, y tras una pausa, la desnudó con mucho cuidado, dejándola en bragas y sostén, que parecían estar secos. La volvió a levantar en sus brazos y la acostó encima del futón. Puso todas sus ropas a secar cerca de la chimenea y cogió las mantas del armario.
Él se tumbó a su lado, poniendo las mantas por encima de ambos. Apoyó su codo en el futón y su cabeza en su mano, mientras la miraba tiernamente. Ella estaba casi desnuda, igual que aquella noche. Podía sentir su cuerpo suave y su dulce aroma. Miró detenidamente sus curvas y después sus labios. Esos labios que él había besado tan pasionalmente una vez.
- "Ta ..." - ella habló con los ojos aún cerrados - "... mahome ..."
Sintió una punzada en el pecho. Un dolor insoportable lo invadió. Ella lo estaba llamando en sueños. A él. - " Supongo que ya nunca más podré volver a probar sus labios" - pensó deprimido. Él se arrimó más a ella en un intento de bajarle la fiebre con su propio cuerpo. No podría apartar su mirada de ella. Deslizó su mano por su mejilla para quitarle un mechón de pelo de la cara. - " Solo una vez más" - Acercó sus labios a los de ella, cerró los ojos y la besó suavemente en la boca, permaneciendo así por unos segundos, disfrutando de ese último beso. Cuando se apartó y abrió los ojos, siguió contemplándola. Ella inesperadamente despertó y lo miró.
- "¿Huh? ... Ta ... suki" - parecía algo desorientada - "¿tú me ... has ... besado?" - preguntó ella con voz frágil.
- "No" - respondió él muy serio - "Tienes fiebre, duerme un poco" - y ella volvió a cerrar los ojos. Su respiración se había vuelto más calmada y la fiebre había disminuido poco a poco. Tasuki levantó ligeramente la cabeza de la sacerdotisa para poder pasar su brazo por debajo y apoyarla en su pecho. Después de la abrazó poniendo una mano sobre su hombro y la otra sobre su pequeña cintura. Y así, disfrutando de la sensación de su suave cuerpo contra el suyo una vez más, cerró los ojos y se quedó dormido.
Nuriko llevaba un buen rato buscando a Miaka entre la tormenta sin éxito alguno. Estaba muy preocupado. ¿Tasuki habría tenido mejor suerte? Pensó. Una figura alta se acercaba corriendo por la misma calle de frente a él. "¿Quién podría andar por la calle a estas horas con este tiempo?"
- "¡Nuriko!" - esa persona lo estaba llamando. No podía imaginar quién podría ser. La voz le sonaba familiar pero no era la de Tasuki, que era el único quien tenía en mente.
La figura se acercó más y Nuriko pudo ver por fin de quién se trataba.
- "¿Tamahome?" - dijo asombrado, viendo las heridas de su rostro.
- "¡Nuriko, gracias a Dios!" - le agarró por los hombros jadeando. - "¿Has visto a Miaka y al otro guerrero ... cómo se llama? ¿Tasuki?"
Nuriko se apartó de él retrocediendo y poniéndose en posición defensiva.
- "¿Qué haces tú aquí? ¿Dónde están Tasuki y Miaka?" - preguntó frunciendo el ceño y temiéndose lo peor.
- "Escúchame por favor, no tengo mucho tiempo, conseguí escapar, y me estarán buscando. Tasuki se llevó a Miaka, ella estaba en peligro. ¿No te los encontraste por el camino?" - él parecía realmente apurado.
- "¿Ellos están bien? ¿Qué le ha pasado a Miaka? ¿Por qué estás tú aquí solo y con la cara ensangrentada?" - Miró a su alrededor asegurándose que no había nadie más- "¿Dónde están las demás estrellas de Seyriu?" - Nuriko tenía un millón de preguntas pero no podía bajar la guardia, puesto que consideraba a Tamahome un traidor.
- "Nuriko, tienes que confiar en mí, por favor" - suplicó - "Siento mucho todo lo que ha pasado, pero nunca fue mi intención traicionaros. Todo fue parte del malvado plan de Nakago. ¡Tienes que creerme!" - su voz sonó desesperada.
- "¿Quién te ha hecho esas heridas?" - señaló su rostro.
- "Es una larga historia, te prometo que te lo contaré todo, pero ahora debemos salir de aquí".
Nuriko relajó su posición y se acercó a él.
- "¿Dijiste que Tasuki está con Miaka?" - Tamahome asintió - "Entonces regresarán a la posada. Te llevaré ante los demás y decidiremos qué hacer contigo".
En la posada todos seguían en el bar, justo en frente de la puerta esperando a que Tasuki y Nuriko regresaran con Miaka.
- "Están tardando mucho" - dijo Chiriko preocupado.
- "No podemos salir ahora, si. Hay una terrible tormenta de nieve y podríamos perdernos, si. Confiemos en que los tres regresarán sanos y salvos. Y cuando la tormenta pase, si aún no han regresado, saldremos a buscarlos".
De pronto la puerta de la entrada se abrió. Por ella entraba Nuriko seguido de Tamahome. Todos se levantaron repentinamente de la mesa sobresaltados al ver a la estrella de Suzaku que les había traicionado en el pasado.
- "¡Nuriko! ¿Qué hace Tamahome aquí?" –Chichiri tenía su bastón en la mano, listo para usarlo si fuera necesario.
- "Escuchadme, Tamahome tiene algo que decirnos. Él puede ayudarnos a encontrar a Tasuki y Miaka" - Nuriko empujó a Tamahome para que se adelantara.
- "Aunque os cueste creerlo, me alegro de veros" - Miró a Mitsukake y Chiriko- "Lo siento no os conozco, pero entiendo que sois estrellas de Suzaku al igual que yo. Por favor, os ruego que todos escuchéis mi versión de lo que ha pasado en estas últimas semanas ".
- "Adelante, te escuchamos" - dijo Chichiri desconfiado.
Tamahome les contó todo lo que había pasado desde que salió del palacio imperial en Konan, cómo había sido drogado y había herido a Miaka y a su compañero guerrero contra su voluntad; su confinamiento y posterior secuestro. Todos escucharon un poco escépticos los hechos, era muy difícil volver a confiar en él.
- "Yo siempre he estado pensando cómo volver hasta vosotros, hasta que vi a Miaka esta noche".
- "¿Cómo podemos saber que dices la verdad? ¿Cómo fiarnos de que no es una trampa?" - Preguntó Nuriko.
- "¡Ella me cree!" - Exclamó - "¡Miaka dijo que me creía!".
Chichiri era bastante bueno en leer las expresiones de los demás. Por eso él siempre tenía puesta su máscara. Para él era tan fácil saber lo que pensaba la gente por sus rostros, qué temía que alguien pudiera leer el suyo. Pudo ver que Tamahome estaba desesperado, y cuando habló de Miaka sus ojos rebosaban de amor, un amor tan profundo como el que ella tuvo por él una vez. " no puede ser ..." -pensó dolido. Todo este tiempo ellos habían pensado que él los había traicionado. La estrella de Seyriu, Nakago, parecía ser muy listo jugando muy bien sus cartas desde el principio, manipulando a Tamahome y capturándolo después, haciéndoles creer a todos que era un traidor y ser así rechazado por sus compañeros, dándolo por perdido y echando a perder la invocación de Suzaku. Pero ahora ellos tenían ventaja. Tamahome había regresado y podría darles información muy valiosa sobre el enemigo; y en cuanto Tasuki y Miaka estuvieran de vuelta, no necesitarían del tesoro de los dioses para invocar a Suzaku ...
- "¿Chichiri qué piensas?" - Nuriko preguntó.
- "Creo que está diciendo la verdad, si" –todos lo miraron sorprendidos.
Tamahome se sintió aliviado. Chichiri era un miembro muy importante del grupo, el hecho de que él lo creyera le dio esperanzas.
- "Escuchad, sé dónde se encuentra el tesoro de los dioses, los de Seyriu lo ignoran". - hizo una pausa.- "Lo necesitan, puesto que perdieron a uno de los suyos, Amiboshi"
- "¿Sabes qué intenciones tienen una vez invocado a Seyriu? Su ejército ya es lo suficientemente poderoso como para derrotar a Konan, si, no necesitan del dios Seyriu. ¿Qué es lo que traman?" - preguntó Chichiri.
- "Realmente no lo sé, todos obedecen las órdenes de Nakago. Debe haber algún tipo de interés personal en todo esto" - respondió Tamahome. - "Pero creo que sea nada bueno. Él es muy ambicioso y no tiene escrúpulos. Probablemente ansía ser el rey de Kuto y conquistar otros países, empezando por Konan".
- "Uuuumm" - Chichiri reflexionó. - "Ahora que estás con nosotros, no necesitamos el Shinzaho, pero Hotohori no está aquí, él está en Konan defendiendo el país, si. Pero durante el viaje de vuelta, Nakago y las demás estrellas de Seyriu podrían obtener el tesoro de los dioses e invocar a Seyriu, si. Propongo hacernos con él para evitarlo. Por otro lado, debemos esperar a que Tasuki y Miaka regresen, si.
- "¿Dónde pueden estar? Ya deberían haber vuelto" - dijo Nuriko preocupado mirando hacia la puerta.
- "Si Tasuki está con Miaka estarán a salvo, si. Habrán encontró algún refugio. Si algo les hubiese pasado, lo habríamos sentido, si. Ya sabéis que estamos todos conectados y podemos intuir cuando alguno de nosotros está en grave peligro". - las palabras de Chichiri aliviaron la preocupación de Nuriko.
- "Bueno, ahora que ya está todo aclarado ..." –dijo Nuriko- "… Será mejor que Mitsukake te cure esas heridas" - empujó suavemente a Tamahome en dirección al sanador.
- "Vaya" - le dijo Mitsukake mirando sus heridas - "parece que te han dado una buena paliza ..."
- "Sí, bueno ..." - dijo Tamahome mientras el médico le ponía las manos sobre su rostro. - "al contrario que vosotros, ese tal Tasuki no me creyó y se puso como una bestia a machacarme" - hizo una pausa pensativo - "Supongo que aún me guarda rencor por nuestra pelea en Kuto cuando estuve drogado".
- "¡Jajajaja!" –Rió Nuriko - "Bueno también tendrá que ver el hecho de Tasuki está ..."
- "Tasuki es muy emocional e impulsivo, si" - Chichiri cortó la palabra a Nuriko - "Solo dale algo de tiempo, si" –el monje le echó una mirada al guerrero de pelo morado. Éste pronto se dio cuenta del error que casi comete.
Efectivamente, decirle a Tamahome que Tasuki estaba enamorado de Miaka no era prudente. Él acababa de llegar y probablemente aún tenía sentimientos por ella. Más tarde cruzarían ese puente. Ahora debían esperar el regreso de Tasuki y Miaka.
Chichiri aprovechó para subir a la habitación y contactar, mediante sus poderes, con el emperador Hotohori para informarle sobre la situación. Estaba seguro de que no le haría ninguna gracia saber que la sacerdotisa estaba desaparecida, pero tendría que estar al corriente de la nueva situación ahora que Tamahome estaba de vuelta.
CONTINUARÁ ...
