Nota: entre astericos (***)pongo la canción para la escena.

Capítulo 15: Amor agridulce

Era tarde en la noche. El cielo estaba despejado y las estrellas brillaban como diamantes en el firmamento. Por el día, el calor era abrasador pero por la noche, las temperaturas descendían bruscamente. Los guerreros y la sacerdotisa de Suzaku acababan de llegar a la casa del maestro de Tamahome, sin embargo éste había salido a comprar a la ciudad y no volvería hasta el día siguiente. Afortunadamente, su mujer Subaru los había acogido amablemente permitiéndoles quedarse allí hasta su regreso.

-"¡Pero qué mayor estás!" - Subaru agarró las mejillas de Tamahome apretándolas con emoción.

-"Subaru, ya no soy un niño. Por favor, no hagas eso." - dijo avergonzado apartando sus manos de su cara. Sus compañeros no pudieron evitar mofarse a escondidas para molestia de Tamahome que los fulminó con la mirada.

-"Estoy muy contenta por tí, Tamahome"- continuó Subaru. -"Reunirse con su sacerdotisa es el mejor regalo que una estrella puede recibir, es la culminación del camino escrito de un guerrero. Hemos nacido para encontrarnos con ella y protegerla hasta el fin de la invocación."

-"Espera, ¿hemos?" - preguntó un Tamahome confuso.

-"Oh, cierto. Nunca te dijimos que Tokaki y yo somos estrellas de Byakko."- anunció orgullosa y un poco nostálgica.

-¿Qqqquuueeeeé?- respondieron todos al unísono.

-"De hecho así es como nos conocimos Tokaki y yo..."- los labios de Subaru se curvaron en una sonrisa irónica.- "Ese pervertido..." -murmuró.

-"¿Cómo así no me dijisteis nada?"- preguntó Tamahome aún perplejo.

-"No eras más que un crío cuando Tokaki te entrenó, y él no quiso condicionarte con nuestras experiencias. Tú mismo debías encontrar y seguir tu camino." - dijo sin darle mayor importancia. -"¡Y aquí estás! ¡Con tu sacerdotisa y tus compañeros guerreros!"

Tamahome forzó una falsa sonrisa. Si tan solo Subaru supiera por todo lo que habían tenido que pasar.

-"Estamos buscando el tesoro de Byakko."- intervino Miaka.

-"¡Oh! Lo siento mucho. Eso significa que habeis perdido a alguien."

Miaka asintió con pesar. No había ni un solo día en el que no se acordara de Nuriko. Subaru le agarró las manos para transmitirle sus condolencias.

-"El tesoro de Byakko se encuentra en un antiguo templo budista a tan solo unos pocos kilómetros de aquí. Nuestro compañero guerrero,Tatara, se encarga de custodiarlo. Mañana, cuando Tokaki regrese, os acompañaremos para guiaros hasta allí."

-"Muchas gracias, Subaru" - Miaka agradeció. Estaba feliz de que por fin las cosas salieran bien.

-"Oh, no es ninguna molestia. Será agradable hacer una visita a Tatara. Hace tiempo ya."- Subaru sonrió ante la idea de volver a ver a su amigo de nuevo.


Subaru y su hija adoptiva Xifang prepararon la cena mientras todos se relajaban un poco fuera al frescor de la noche. Miaka se había alejado algunos metros, buscando de nuevo un poco de soledad. La casa se encontraba en un sitio aislado y muy tranquilo, sin ninguna otra vivienda alrededor. Al ser unas tierras tan vastas y llanas, el templo budista donde se encontraba el Shinzaho de Byakko se podía avistar desde allí. El canto de las cigarras le recordó las calurosas noches de verano que pasaba de acampada con la escuela en el campo. Tumbada sobre la hierba, admiró el hermoso cielo nocturno. Pensó en la sacerdotisa de Byakko. Tenía tantas preguntas, pero Subaru solo le dijo que ella desapareció tras la invocación para volver a su mundo, al igual que la sacerdotisa de Genbu. Las voces de sus compañeros, charlando tranquilamente entre sí, la sacaron de sus pensamientos. Incluso escuchó a Tasuki maldecir por algún desconocido motivo. Sonrió brevemente. Desde aquel beso con Tamahome en el lago, una sensación agridulce la había estado acompañando. Cierto era que volver a sentir la ternura de su primer amor había sido maravilloso y emocionante, pero la magia enseguida se esfumó al darse cuenta de que aquel beso no se parecía ni remotamente a los besos que había compartido con Tasuki en aquella ocasión. La pasión que sintió cuando estuvieron juntos no se podía comparar con lo que experimentaba al lado de Tamahome, ni antes ni ahora. Había estado idealizando a Tamahome como su primer amor por tanto tiempo, que su corazón se había cegado. Estar junto a Tasuki siempre era divertido, apasionante y excitante. Lo que sentía por él superaba con creces el amor platónico que había experimentado por Tamahome, de esta forma, ella había llegado a la conclusión de que estaba loca y perdidamente enamorada de su guerrero pelirrojo y ahora lo sabía con certitud. Como bien le dijo Tamahome, su beso efectivamente le había ayudado a aclarar sus sentimientos, solo que no a su favor. Mientras se besaban, ella solo podía pensar en los labios del bandido y su pasión desatada, carente en los besos de Tamahome. Y entonces su cabeza hizo un "click".

FLASHBACK:

-"¿Qué ocurre?" - preguntó Tamahome algo molesto por la inesperada interrupción del ansiado beso.

-"Lo siento, no puedo..." - respondió Miaka quién había colocado sus manos en el pecho de su guerrero con los brazos estirados, para poner distancia entre ambos. Sus ojos brillantes a punto de desbordarse en lágrimas.

-"¿Qué estas diciendo Miaka?" - contestó incrédulo. Él había confiado en que su beso provocaría la chispa que encendiera la llama del amor que antaño los había envuelto. -"¿Acaso ya no me amas?" - sus manos agarraron las de su sacerdotisa en súplica. -"¡Dime qué tengo que hacer para que me ames de nuevo! ¡Si necesitas más tiempo, yo estoy dispuesto a esperarte!" - dijo sonando desesperado.

-"Perdóname, por favor... yo... no creo que lo nuestro lleve a ninguna parte..."- ella se soltó de su agarre y bajó su cabeza para no mostrar lástima. Él no se merecía eso.

-"Es por él, ¿verdad?" - insistió. - "Te has enamorado de ese idiota".

El silencio de Miaka confirmó su afirmación.

-"Está bien."- Tamahome le dió la espalda. -"Quiero que sepas que jamàs me daré por vencido. No descansaré hasta que seas mía".

Miaka levantó la cabeza y abrió sus ojos en sorpresa. ¿Qué quería decir con eso?

-"No te preocupes, si es lo que deseas, te dejaré en paz, pero confío en que tu corazón se decante finalmente por mí. No ahora, quizá dentro de mucho tiempo, o en otra vida. Y cuando eso ocurra, yo estaré ahí para tí."- dijo girando su cabeza para enfrentarla durante un breve momento. Ella sonrió tristemente y sus lágrimas comenzaron a brotar. Sin decir nada más, Tamahome se marchó de vuelta con los demás.

Miaka se deplomó abatida sobre sus rodillas, y llevándose las manos a la cara, comenzó a llorar desconsoladamente. No solo porque había herido a Tamahome, quién había sido su primer amor, sino porque al conocer finalmente sus verdaderos sentimientos hacia Tasuki no sabía cómo lidiar con ellos, puesto que estaba segura de que él no sentía lo mismo que ella.

FIN FLASHBACK

Miaka suspiró cerrando sus ojos por un breve instante. La voz de Chichiri la llamó para avisarla de que la cena estaba lista. Apresurándose, llegó hasta el gran comedor de la sala de estar, donde numerosos platos con pinta deliciosa estaban ya servidos.

-"Por favor, tomad asiento"- dijo Subaru con una amplia sonrisa. -"Xifang ha preparado la mayoría de los platos. La verdad es que es una cocinera estupenda."

Xifang sonrió ante el halago, y sus mejillas se tornaron rojizas. Todos asintieron agradecidos y poco a poco se fueron sentando. El primero en hacerlo fue Tasuki, y seguidamente Xifang se colocó a su lado. Miaka se sorprendió y la miró por un largo rato sin apenas darse cuenta. Xifang parecía algo mayor que ella, quizá unos 18 años, con pelo claro, largo y sedoso. Más bien coqueta, bien arreglada, su maquillaje era perfecto. Definitivamente le gustaba cuidar su apariencia. Para su disgusto, pensó que era una mujer muy hermosa. Después fijó sus ojos en Subaru, sentada en un extremo de la mesa, ya con una edad avanzada, estaba segura de que debió ser muy atractiva en su juventud como estrella de Byakko. A su lado, Tamahome no quería perder la ocasión de hablar con ella sobre Tokaki y de tiempos pasados. Finalmente, Mitsukake se sentó al otro extremo de la mesa, y el único hueco libre que ella pudo encontrar fue entre Chiriko y Chichiri, justo enfrente de Tasuki.

-"¡Está todo delicioso!" - exclamó Tasuki entusiasmado mientras comía con ansia.

-"Oh ¿de veras?" - dijo Xifang con una gran sonrisa. -"Me alegra oirlo. Si quieres, mañana te puedo cocinar algún plato especial para ti. Dime, ¿qué te gusta?" - Xifang miró al bandido con gran admiración. Tasuki se sonrojó ligeramente.

-"Eehhhmm, no hace falta que te molestes, de verdad..."

-"¡Oh vamos! Muy pocas veces tenemos visita, y menos aún de hombres tan apuestos como tú."- la joven se agarró del brazo del bandido descaradamente. Miaka, que en ese momento bebía agua de su vaso, se atragantó ante tal insinuación y comenzó a toser.

-"¿Estás bien Miaka?"- le preguntó Tasuki ingenuo. Miaka asintió con la cabeza, contrariada.

-"Algo habrá que te guste" - le insistió de nuevo la atractiva muchacha. - "soy buena cocinando. Deja que te lo demuestre." - le dedicó una mirada cautivadora.

-"Bueno, si insistes,... cualquier cosa que prepares estará bien. A mi me gusta todo."- dijo él un poco intimidado por la atrevida muchacha.

-"De acuerdo, entonces te sorprenderé"- Xifang soltó su brazo y juntó sus manos a modo de celebración. Ambos continuaron charlando entre flirteos.

Miaka se sintió increíblemente celosa, cerró sus puños por debajo de la mesa, una pequeña vena se le hinchó en la frente, y no pudo evitar el ceño fruncido mientras engullía su plato.

-"Miaka, ¿te importaría pasarme el cuenco de sopa ? ¡Tiene una pinta estupenda!"- le pidió Tasuki interrumpiendo su conversación con Xifang.

-"Oh, también la preparé yo, espero que sea de tu agrado"- comentó la muchacha atrayendo la atención del bandido de nuevo.

-"¡Increíble! - exclamó Tasuki halagándola. -"Una mujer que cocina tan bien seguro que no tendrá problema para encontrar un marido."

-"Pues espero que aparezca pronto, jijiji"- bromeó ella guiñándole un ojo.

Miaka cogió el cuenco de sopa, se levantó y deliberadamente se lo echó a Tasuki por encima como si nada. Tasuki terminó con la cara goteando y la camisa mojada de sopa.

-"¿Pero qué es lo que te pasa?"- protestó él -"¡No es posible que seas tan torpe!"- dijo enojado mientras se limpiaba la cara con una servilleta de tela.

-"Uyyy lo siento, se me resbaló."- Miaka sonó poco convincente. Echando humo y cruzándose de brazos, miró hacia otro lado.

-"¡Pues no lo parece!"- replicó él hecho una furia.

-"No pasa nada" - dijo Xifang intentando calmar los ánimos. -"en la planta de arriba puedes limpiarte y cambiarte de ropa. Puedes coger prestado algo de mi padre."

El resto de comensales se quedaron sin palabras ante la supuesta torpeza de la sacerdotisa que desencadenó el accidente. Todos habían estado distraídos charlando entre sí y ninguno pudo ver cómo pasó en realidad. Tasuki se levantó de mala gana y se dirigió hacia el piso de arriba por las escaleras.

Llegó al aseo y se limpió la cara con agua y seguidamente entró en la habitación que le había indicado Subaru para cambiarse de ropa. Se desabrochó su camisa sucia y la tiró al suelo quedando su torso al descubierto. En ese instante apareció Xifang.

-"¡Oh! Perdón, la puerta estaba abierta." - se disculpó ella apartando la mirada.

-"No importa"- dijo él indiferente mientras se acercaba hasta el armario en busca de alguna prenda limpia.

Xifang recogió la camisa sucia de Tasuki del suelo.

-"Yo te la lavaré." -dijo amablemente. -"Para mañana estará seca".

-"Gracias, eres muy amable."

Tasuki cogió una camisa del armario y se la puso. Cuando se disponía a abrocharse los botones, Xifang se le acercó.

-"Espera, déja que te ayude"- le dijo mientras le arreglaba las mangas y el cuello, pasando las palmas de sus manos por sus hombros para alisar y quitar las arrugas..

-"Nnnn..no hace falta..."

Haciendo caso omiso, la joven se acercó aún más y comenzó a abrocharle muy lentamente el primer botón, empezando desde abajo, rozando deliberadamente su abdomen. Tasuki la miraba sorprendido sin saber qué decir. Xifang era una mujer muy atractiva, y no había parado de flirtear con él durante la cena. Hacía tiempo que no había estado con ninguna mujer, y ella parecía estar muy interesada en él. Además, Miaka estaba ahora con Tamahome, así que nada le impedía acostarse con aquella belleza. Sin pensarlo demasiado, él detuvo sus manos y tomó su rostro comenzando un apasionado beso. Ella respondió encantada descansando sus manos en el aún descubierto pecho del pelirrojo.

Casualmente, Miaka se asomó por la puerta, que aún seguía abierta.

-"Tasuki, oye perdona, yo..." - la sacerdotisa se quedó de piedra al verlos juntos besándose, sus ojos bajaron hasta la camisa desabrochada de Tasuki. Le entraron ganas de vomitar.

Sobresaltados, la pareja rompió su beso y sus miradas se dirigieron hacia la sacerdotisa.

-"Perdón, yo... no quería interrumpir..." - Miaka se giró rápidamente y salió huyendo de allí.

-"¡Espera! ¡Miaka!"- Tasuki se dispuso a seguirla, pero notó un agarre en su mano.

-"Me... gustas,... mucho"- le confesó Xifang con las mejillas ruborizadas. -"Quédate conmigo esta noche, por favor".

Tasuki se quedó perplejo ante una petición tan directa. En general, las mujeres con las que había intimado hasta ahora, solían ser más tímidas, sin embargo la iniciativa de la muchacha no le disgustó. Por un momento vaciló, pero de pronto, su más primario instinto emergió y rápidamente la agarró por la cintura y la acercó tan cerca como pudo para volver a estrellar sus labios contra los de ella. Inesperadamente ella detuvo el beso para soltar una risita de satisfacción.

-"Aquí no."- le susurró al oído con voz sensual. -"Vayamos a mi habitación. Allí nadie nos molestará." - la chica tomó la mano del guerrero y lo dirigió por el pasillo hasta la que era su habitación, cerrando la puerta tras de sí.


Todos se habían ido a dormir nada más terminar de cenar, puesto que estaban cansados del largo viaje. La casa solo tenía una habitación de invitados, así que los de Suzaku deberían dormir juntos en ella. Afortunadamente, era grande y había una gran cama. Acordaron que Miaka dormiría en ella con Chiriko, y el resto en el suelo. Pero Miaka con la excusa de practicar con su arco y flechas, permaneció un rato fuera para calmarse tras la escena que había presenciado entre Tasuki y Xifang. Contra un poste de madera de la valla del terreno, lanzaba una flecha tras otra, a cada cual con más fuerza. Eso la ayudaba a liberar tensiones. Había estado conteniendo su llanto para que los demás no se preocuparan y la agobiaran con preguntas, pero ahora que estaba sola, sus lágrimas se escapaban de sus ojos, rodando silenciosamente a ambos lados de sus mejillas. Se sentía triste y enfadada. Una flecha voló clavándose con fuerza en el poste. Miaka, agotada, se desplomó sobre sus rodillas, apoyando sus manos sobre la hierba. Un poco más calmada, se giró para sentarse. Pensó que Tasuki era un mujeriego y que Xifang no era más que otra presa para él, y después la desecharía como hizo con ella. ¿A cuántas mujeres había utilizado para saciar su lujuria? Definitivamente nunca entablaría una relación seria con ninguna mujer. En cierto modo, eso la consoló. No soportaba que Tasuki estuviera con otras mujeres, pero aún soportaba menos la idea de que se enamorase de alguna. "¿Y si se enamora de Xifang? ella es muy atractiva y amable, y cocina bien..." pensó deprimida. Tras un largo rato, recogió sus cosas y decidió volver a la casa. Entró sigilosamente a la habitación y con la poca luz de la luna que entraba por la ventana, observó a sus guerreros dormir. Tasuki no estaba. El estómago se le hizo un nudo. ¿Acaso pasaría la noche con ella? Sin hacer ruido llegó hasta la cama, y con cuidado de no despertar a Chiriko, se acostó a su lado. Las imágenes de su guerrero con Xifang no dejaban de atormentarla.


Los besos entre Xifang y Tasuki se volvieron más intensos, aún de pie, ella le quitó la camisa y acarició su fuerte espalda con sus dedos. Él la empujó contra la pared y sin separar sus labios de los de ella, comenzó a desabrocharle los botones delanteros de su largo vestido, dejando ver un corsé blanco en seda con encajes.

-"Te deseo tanto..." - le susurró ella al oído en voz baja.

De pronto, Tasuki tuvo un flash. Por un instante se detuvo y permaneció ausente. La imagen de Miaka en ropa interior de aquella noche lo asaltó. Sacudió su cabeza y continuó besando el cuello y el escote de Xifang. Pero los flashes continuaron, uno tras otro, todos ellos imágenes de Miaka. Finalmente se detuvo. Ella continuó besando y acariciando su cuerpo pero ya no obtenía respuesta de él.

-"Lo siento, yo... creo que estoy demasiado cansado esta noche para esto." - dijo apartándola suavemente de él.

-"¿Qué pasa? ¿acaso no soy suficiente mujer para ti?" - le dijo ella con las mejillas sonrosadas por la excitación.

-"No, no es eso. Eres muy atractiva y me gustas mucho, pero..." - Tasuki miró hacia un lado para no enfrentar sus ojos. -"hoy hemos hecho un largo viaje y siento que no estoy al cien por cien. Necesito descansar. Es todo." - el bandido se vistió de nuevo y despidiéndose de ella, salió de la habitación. Cuando cerró la puerta detrás de sí, se apoyó contra ella abatido. "¡Mierda! Pero ¿qué estoy haciendo?" - pensó disgustado. Pasó por el aseo para refrescarse la cara con agua fría. "¡Antes no hubiese desperdiciado una ocasión como esta! ¿Qué demonios me está pasando?" - se maldijo a sí mismo mientras se miraba en el espejo. Sacudió su cabeza y se dirigió a la habitación donde dormían los demás. Sin hacer el más mínimo ruido, abrió la puerta y entró. Vió que todos dormían y seguidamente observó a Miaka tumbada en la cama con los ojos cerrados. Rodeando la gran cama, se acercó hasta su futón sigilosamente. Se quitó la camisa y los pantalones y se metió dentro lanzando un enorme suspiro. Desde allí, podía ver a Miaka de espaldas. Ella había estado un poco rara desde que se habían marchado del lago, y en la cena su comportamiento también fue extraño. Después, ella les había sorprendido a Xifang y a él besándose. Su cara parecía desencajada. ¿Acaso ella estaba molesta con él por flirtear con otra mujer? "No es posible. Ella está con Tamahome ahora, ¿por qué debería importarle lo que haga yo?" - pensó. Ella debería estar feliz ahora que se había reencontrado con su amor, pero no parecía ser así.

Miaka que no había podido dormir hasta entonces, se hizo la dormida en cuanto escuchó la puerta abrirse. Una sensación de alivio la invadió cuando notó que era Tasuki, pero aún no tenía ni idea de hasta donde habían llegado esos dos, y eso la carcomía. Esa noche iba a ser díficil para ella conciliar el sueño.


Después de una noche de descanso, por la mañana todos se levantaron con mucha energía, a excepción de Miaka. Sus ojeras llegaban casi hasta el suelo y apenas podía abrir sus ojos. Durante el desayuno, Xifang continuó agasajando a Tasuki y flirteando con él. Ella realmente era insistente y persuasiva. Aprovechando un momento que estaba distraída, Tasuki consiguió escaparse y fue a buscar a Miaka. Notó que no tenía buen aspecto y quiso saber qué es lo que la preocupaba. Finalmente la encontró en la habitación de invitados tumbada de lado en la cama, hecha un ovillo.

-"¿Qué ocurre Miaka?" - le preguntó el bandido. -"Tienes mala cara, ¿estás enferma?"

-"Oh, no no." - negó ella con la cabeza forzando una sonrisa mientras se incorporaba y se sentaba en el borde de la cama.-"Es solo que no he dormido bien esta noche."

Hubo una incómoda pausa.

-"¿Estás en esos días?" - Tasuki creyó que eso podría explicar su mal aspecto y su reciente mal humor. La desafortunada pregunta evidentemente molestó a Miaka.

-"¡Idiota!" - gritó ella pegándole un puñetazo en la cara dejando al bandido KO. -"¡Pues claro que no!"

Tasuki se recuperó y se volvió a sentar a su lado, mirándola confundido.

-"¿Está todo bien con Tamahome?" - preguntó frunciendo el ceño. "Si te ha hecho llorar, dímelo y le daré una paliza"- levantó sus puños apretados.

-"Tasuki,... Tamahome y yo no estamos juntos..." - confesó finalmente Miaka. Pensó que quizá era hora de confesarle todo lo que ella sentía, independientemente de lo que él sintiera por ella.

-"¿Quéeee?" - gritó el pelirrojo asombrado y más que nada, enfadado. -"¡Será bastardo! ¡Se va a enterar!"

-"¡Espera Tasuki!" - el bandido con su rapidez, ya había desaparecido de la habitación para ir al encuentro de Tamahome, dejándola con la palabra en la boca. -"... Idiota, él no ha sido el que me ha dejado..." - dijo Miaka hablando sola en voz baja. Tasuki era demasiado impulsivo.

Tamahome había ido a recoger un poco de leña y ya volvía hacia la casa, cuando vió a lo lejos una figura que se dirigía a toda velocidad hacia él. Era Tasuki con cara de pocos amigos. "¿Qué querrá ahora?" - penso Tamahome exasperado. El bandido, sin decir una palabra, le agarró amenazante del cuello de su camisa haciendo que se le cayeran los troncos de madera al suelo.

-"¿Se puede saber por qué has roto con Miaka? Ella siempre te ha amado, ¡y tú no haces más que jugar con ella!" - le acusó alzando la voz.

-"¿Pero qué estás diciendo?" - dijo Tamahome indignado. - "Es ella la que me ha dejado a mí."

La expresión del bandido cambió a una de confusión. Poco a poco soltó su agarre sobre Tamahome y se quedó pensativo.

-"En realidad no te enteras de nada ¿verdad?"- Tamahome se arregló la camisa con las manos.

-"P...¿por qué?"

-"Idiota"- Tamahome chasqueó con su lengua. -"No te la mereces".

-"D..de qué estás hablando?"- Tasuki seguía sin entenderssz nada.

-"No creas que no me he dado cuenta de tus flirteos con la hija de Subaru y Tokaki" - sonrió irónicamente. -"a quién realmente ama Miaka, eres tú, por eso ella me dejó. Y a ti no se te ocurre otra cosa que restregarle por su cara tu última conquista. Qué bajo caes".

Tasuki se quedó pálido y sus ojos permanecieron ojipláticos. ¿Miaka estaba enamorada de él?

-"No entiendo qué es lo que ha visto en tí" -la sonrisa de Tamahome desapareció para mostrar una expresión de disgusto. -"Yo siempre la he tratado como se merece, al contrario de ti." - su postura adquirió un aire despectivo, metiendo sus manos en sus bolsillos y ladeando su cabeza. La mandíbula de Tasuki se tensó y apretó sus puños a ambos lados de sus caderas. -"Como podrás adivinar..." continuó hablando Tamahome. -"...yo jamás renunciaré a ella. Espero que recapacite y se de cuenta de que el único que puede hacerla feliz, soy yo."

-"¡Estáis perdiendo el tiempo los dos!".- una voz masculina y algo ronca sonó por detrás de ellos.

Los dos guerreros de Suzaku se giraron para descubrir de quién se trataba.

-"¡Maestro!" -exclamó Tamahome sorprendido. -"¿Cuándo has vuelto?"

-"Justo ahora" - dijo recogiendo los troncos del suelo. -"Y lo primero que me encuentro es a dos guerreros de Suzaku peleando entre sí por una mujer. Y no por cualquier mujer, sino por vuestra propia sacerdotisa". -Tokaki no ocultó su enfado.

-"Oye viejo, no es algo que te concierna"- le dijo Tasuki molesto.

Tokaki le propinó un capón al irrespetuoso muchacho.

-"Lo digo por vuestro bien y por el de vuestra sacerdotisa. Por experiencia sé que las relaciones amorosas entre guerreros y sacerdotisas no terminan bien."

-"Ya, y tú cómo sabes eso?- preguntó Tasuki pasándose la mano por su cabeza para aliviar el dolor del golpe.

-"Tatara se enamoró de Suzuno, nuestra sacerdotisa. Ambos se amaron muchísimo, pero cuando realizamos la invocación y ella pidió al dios Byakko permanecer junto a él, Byakko le dijo que ese era el único deseo que no le podía conceder, y cuando se materializaron los tres deseos ella simplemente desapareció para volver a su mundo. Tatara, jamás la pudo olvidar y de hecho hoy en día aún continúa custodiando el tesoro de la sacerdotisa en la más absoluta soledad."- los rostros de Tasuki y Tamahome palidecieron. Tokaki los miró y sintió lástima, pero no cambió la dura expresión de su rostro.

-"Hacedme caso, olvidaos de la sacerdotisa y desvincularos del amor que tenéis por ella. Ceñíos a vuestra misión de invocar a Suzaku si queréis tener una vida feliz después de que todo pase."

Tokaki hizo un gesto con su cabeza invitando a ambos guerreros a seguirlo.

-"Ahora, entremos, hay algo importante que debo contaros a todos."

Tasuki y Tamahome se miraron intrigados, pero obedecieron y siguieron a Tokaki hasta el interior de la casa.


Xifang había preparado algo de té y tras servirlo, se sentó alrededor de la gran mesa del comedor, junto a los de Suzaku, Tokaki y Subaru.

-"¿Entonces, qué es eso tan importante que tienes que contarnos, maestro?" -preguntó Tamahome con gran curiosidad.

-"He escuchado algunos rumores mientras estuve en la ciudad."- El anciano tomó un sorbo de té.

-"¿Qué clase de rumores?" -preguntó Miaka.

-"Se dice que han visto en las cercanías a una muchacha extraña, escoltada por algunos hombres, buscando el tesoro de Byakko. También dicen que podría tratarse de una sacerdotisa junto a sus estrellasq."

Los ojos de Miaka se agrandaron en sorpresa.

-"Se refieren a nosotros?" - preguntó ella.

-"Eso pensé yo al principio, así que me apresuré en volver a casa. Sabía que si Tamahome andaba por estas tierras, se acordaría de su maestro." -Tokaki miró a todos y cada uno de los guerreros de Suzaku -"Pero escuché que la muchacha era rubia y con pelo corto."

Miaka jadeó, tapándose la boca con sus manos. Los ojos de Tokaki se posaron sobre ella.

-"Tú querida, ni eres rubia ni tienes el pelo corto" - dijo con tono serio -"... aunque también estás de buen ver".- su seriedad repentinamente se esfumó y en su rostro se dibujó una sonrisa pervertida. Subaru inmediatamente lo golpeó, haciendo que el viejo se cayera de la silla.

-"Yui..."- dijo Miaka pensativa.

-"Podéis explicarme qué está pasando?" - dijo Tokaki una vez incorporado de nuevo en su asiento.

Tamahome y Miaka explicaron resumidamente todo lo ocurrido hasta entonces.

-"Así que, dos sacerdotisas al mismo tiempo..."- dijo Tokaki pasando sus dedos por su barbilla preocupado. -"El país de Kuto siempre ha ocasionado tensiones con los países vecinos y nunca ha jugado limpio. Además, ese tal Nakago parece peligroso." - El antiguo guerrero de Byakko se levantó rápidamente de su asiento. -"Debemos partir cuanto antes hacia el templo budista para prevenir a Tatara. Espero que no sea demasiado tarde."

Todos estuvieron de acuerdo y se apresuraron a prepararse para el camino. Antes de que Tasuki subiese a por sus cosas , Xifang se acercó hasta él para devolverle su camisa, ya lavada.

-"Toma, está limpia." - le dijo extendiendo sus brazos con la camisa bien doblada.

-"Gr..gracias."

-"¿Volverás a visitarme alguna vez?" - preguntó ella con ojos entristecidos.

***A great big world - Say something***

No muy lejos de ellos, Miaka se puso alerta, y se acercó disimuladamente para escuchar mejorlo que decían. Tasuki, sorprendentemente se dio cuenta de sus intenciones y dudó en su respuesta. Había sufrido las duras consecuencias de estar enamorado de Miaka, celos, tristeza, dolor, rabia,... Incluso rechazó acostarse con una bella mujer. No era propio de él actuar así. Sin embargo, estaría dispuesto a entregarse a Miaka sin reservas, ahora que sabía que ella lo amaba a él. Pero después de escuchar las palabras de Tokaki, no podía permitirse empezar una relación con la sacerdotisa. ¿Cómo podría olvidarse de ella una vez que se marchara tras la invocación si sus sentimientos iban más lejos? Tokaki tenía razón. Debía olvidar su amor por ella para poder seguir su vida como líder de los bandidos una vez que ella volviera a su mundo. Su amor estaba abocado al fracaso. Jamás podrían estar juntos y él probablemente sufriría como el que más. Ella en su mundo seguiría con su vida y se olvidaría de él. Pero él no podría olvidarse de ella en la vida. Por ello, debía evitar que aquello fuese a más para no agravar las consecuencias del desamor y lo único que se le ocurrió fue hacer que Miaka lo odiara.

-"Me lo pensaré" - le dijo finalmente a Xifang guiñándole un ojo, y seguidamente juntó sus labios con los de ella en un dulce beso.

Miaka disgustada, apretó sus puños y se dirigió a la habitación para recoger sus cosas. Tasuki seguía actuando como un maldito Don Juan con Xifang delante de sus narices. ¿Acaso Tamahome no le había dicho la verdad sobre su ruptura y el amor que ella sentía por su guerrero pelirrojo? De ser así, ¿no tenía él ninguna consideración hacia sus sentimientos? ¿Tan insensible era él con las mujeres? No sabía cómo, pero en ese mismo momento decidió guardarse sus sentimientos hacia él en el fondo de su corazón y enterrarlos para siempre. Al fin y al cabo, en cuanto realizaran la invocación, ella se marcharía de vuelta a su mundo y se olvidaría de ese doloroso amor para siempre.

CONTINUARÁ...