Habían pasado ya varias semanas, la ultima ciudad era un caos. Gente gritando por las calles que Osiris era un profeta, un salvador. Empezaba a incomodarse con tanto alboroto. Una titan, una de las titanes más llamativas de toda la ciudad. Siempre se le veía con casco, pero esta vez, no. Su larga melena negra caía con ligeros rizos, su piel azul clara, un poco purpura y los ojos de un tono gris, casi blanco. Una defensora.
Muchos la conocían como "Mota de luz" pues esta titan, habia sido una de las primeras en concentrar el vacío a forma de cúpula, para resguardar a sus aliados. Tuvo de maestros a los señores de hierro, su primer mentor. Lord Radegast. Mas adelante, se unió al pequeño grupo de aprendices de Lord Saladino, siendo ella la que resaltaba entre Shaxx y Zavala. Una titan decidida, con los conocimientos de un hechicero, y con el sigilo de un cazador. Era un orgullo, ser su maestro.
No tardo mucho en ser una de las guardianas estrella de toda la Torre. Mientras los ciudadanos la veían pasar, con su paso firme y seguro. Se dirigía a la biblioteca de la ciudad, donde se encontraba una de sus amigas. Ikora Rey, la alumna de Osiris. Pero no era la única, Osiris habia notado el potencial de la titan, y ella deseaba aprender de los vex, de esa amenaza que se acercaba. La que le ponía un alto a su ambición de cuidar de la ciudad. Esta vez, su ambición habia crecido, no solo la ciudad, no solo el viajero. También a la Tierra, al sistema.
Tuvo varias exploraciones al lado de Osiris, mucho antes de que este empezara a obsesionarse con ellos. Durante sus investigaciones, esta tuvo un pequeño encuentro con su líder de Vanguardia. Más allá de las formalidades y los saludos. Esta vez, al lado de Osiris, descubrió algo que nunca habia visto en él. Además de ser un gran admirador del Orador, era el exo mas serio y seguro que hubiera conocido. Osiris hizo hincapié en sus investigaciones, en el enorme compromiso que la insomne tenia con su papel de guardiana. Tuvo un flechazo, ese exo.
Con el tiempo, San-14 empezó a acercarse a ella, y ella a él. De ser una simple titan a la que le confiaba todo, paso a ser su alumna, y de alumna, a amante. No era extraño, de hecho, toda la Ciudad se lo veía venir. El gran San-14 y la titan comprometida, unidos por la misma causa, y un amor que se basaba en confianza ciega. Ella se obligó a hacerle una promesa a su amante, y al Orador.
—Si en algún momento, San-14, nuestro líder de Vanguardia de Titanes llegase a faltar. Yo tomare su puesto. Puede confiar en mí, Orador.
Esa habia sido su prueba de amor a San-14, una promesa que solo podría ser rota con la muerte. Los años pasaron, y la obsesión de su maestro por los Vex, la llevo a indagar más. Sin quererlo, empezó a distanciarse de su amante, de aquel que era su todo. Poco a poco, las palabras de Osiris fueron levantando a la gente, sus dudas y su intención por aprender mas de la oscuridad. Aprender que nos estábamos defendiendo. Eso fue el quiebre.
—¿Vas a salir, Shizu?
—Es, una misión de mi maestro.
—No me informaste nada.
—Lo siento, pero no tenia que. Esta misión es para mi maestro, para el líder de Hechiceros.
—Shizuka, aléjate de él. Te esta comiendo el cerebro. Te está metiendo ideas que solo te van a dañar.
—San ¿En serio acabas de decir eso? ¿Qué diablos está pasando contigo?
—Lo mismo te pregunto. Desde que Osiris ha empezado a obsesionarse con esas cosas, no haces tus deberes como titan. Como la protectora de la ciudad que eres.
—Sigo haciendo mi trabajo, San. A mi manera, no todo es pelear.
—No, no lo haces. Te la pasas encerrada en la biblioteca, siguiéndolo de planeta en planeta ¿Dónde esta esa insomne de la que me enamore?
—Sigo aquí, San. Pero parece que no puedes entender que también tengo un deber con mi maestro. Ikora no puede acompañarlo siempre, es mi deber ayudarle. También quiero ser de ayuda. —El exo se limitó a suspirar, mientras, la insomne se acercaba y tomaba sus hombros con cuidado. Él solo miraba sus movimientos, aquellas caricias que tanto extrañaba.
—Shizu…
—Prometo que cuando toda mi investigación llegue a su fin, retomare ese lugar que talvez estoy dejando un poco de lado. Recuerda que esto lo hago por la ciudad, por el viajero y por ti. —con dificultad, tomo la cabeza del exo, dejando un beso en su yelmo. Con algo de molestia, el exo la abrazo y juntaron sus frentes. Quedándose en silencio.
—No hagas locuras ¿sí?
—Lo prometo. —rio la insomne, antes de partir. Ambos acariciaron sus manos, una ultima caricia antes de esta despedida.
Titan y hechicero partieron, pero, las cosas empezaron a salirse de control. Tardaron de más, tanto que no lograron llegar a tiempo a la junta del consenso. La insomne se dirigía ahí, como parte del gabinete de titanes. Mientras acomodaba su armadura, escucho al Orador. Al que creía que era el ser más comprensible y benévolo de la Tierra.
Hablaba mil y una cosas de su maestro, haciéndolo ver como un traidor y un asco de persona. La rabia le subía por cada poro, por cada mota de luz que habia en su interior. Pero, su dolor no era ese. Era ver que San-14, su amado exo, se mantenía sereno. La cosa se puso turbia, cuando la metió en la conversación. Lanzando mil y una cosas de ella, pero, San-14 no hacia nada.
Los gritos de la multitud pidiendo su exilió la hicieron sentirse indefensa, y pequeña ante el mundo. Nunca se habia sentido asi, pero como toda buena guardiana, alzo la cabeza, lo más alto que pudo y entro. Detrás de ella venia Osiris. Los dos sabían que iba a hacer, aunque toda la Ciudad se le fuera encima, acabaría con esto.
—Shizuka y yo, nos iremos de esta Ciudad, sin oponer resistencia—dijo Osiris mientras todo el pueblo quedaba en silencio, esperando la respuesta de la titan.
—Creía que usted era un buen guía, orador. Pero veo que solo hace ruido a su nombre. Hice una promesa con usted, y con mi líder de Vanguardia. —Un nudo se formó en su garganta, no podía llamarlo San, tampoco amante. No después de ver como permanecía en silencio, después de como hablaban de ella y de su maestro. —Pero esa promesa que rompe aquí, Mis servicios como su Titan se terminan aquí.
Ambos salieron de la Ciudad, pero antes de terminar de partir, San-14 logro alcanzarla. Osiris la miraba desde lejos, esperando su decisión final ¿Su maestro y la libertad, o su amante y una vida llena de miradas cargadas de odio, de prejuicios a su persona por aprender lo "prohibido"?
—No puedes irte, no ahora. —Declaro el exo, tomando las manos de la insomne, que solo se mantenía en silencio, mirando como ambos estrechaban sus manos.
—Lo siento, Lo siento mucho comandante. Pero este ya no es mi sitio. No después de todo lo que "su padre" hablo de mi y de mi maestro.
—Por favor, Shizuka. Entiende, tu obsesión por esas maquinas te llevo hasta aquí. No quiero perderte.
—Es tarde. —La insomne se quitó un collar, y lo extendió hacia su líder, las lagrimas amenazaban con salir. —Esto, acaba aquí. No pudiste defenderme en un juicio ¿Qué me asegura que lo harás en batalla?
El collar cayo al suelo, mientras la titan se volvía mordiendo sus labios para no llorar. Cerro los ojos y se dirigió a donde estaba su maestro. Sus ideales, su investigación, su destino. Mientras caminaba escucho la caída de algo metálico, sin detenerse miro sobre su hombro, como el titan, el exo al que amaba. Dejaba caer su yelmo, y su cuerpo de rodillas. Ese era el adiós, un adiós definitivo.
Varios años después.
Una titan, se dirigía hacia el bosque infinito. Habia recibido una trasmisión codificada y algo "rota". Paso por miles y miles de simulaciones, hasta que entro en esta. Se enfrento a un grupo de Caidos, a cabal y a la colmena. Llego a lo que parecía una prisión. Los vex la custodiaban con máxima seguridad. Se enfrento a un Celador, y a varios vex "descendientes". Su espectro decodifico una confluencia. Y la puerta de lo que parecía una prisión, se abrió. Su corazón se detuvo mientras miraba la escena frente a ella.
Con pasos débiles y torpes, se acerco al cuerpo inerte frente a ella. Flotando, con pequeñas motas de luz cayendo sobre su cara, y un casco muy conocido para ella en su pecho. Dejo que las lagrimas de hace varios años atrás se derramaran, que se liberaran por fin.
Cayo de rodillas, su mundo colapso. Un grito escapo de sus labios mientras cubría sus ojos con ambas manos. Su exo, su amante. Ese líder de vanguardia que nunca dejo de amar, pero tuvo que dejar atrás para seguir con sus ideales. Mientras lloraba el espectro escaneaba el cuerpo sin vida de San-14. Entre sus manos, enredado estaba un collar. Ese collar que le habia regalado a la insomne, y ella le habia devuelto. No por odio, no por rencor, si no como un recuerdo de un amor que nunca se marchito.
Su garganta estaba seca, pero no paraba de gritar y llorar su nombre. ¿Por qué lo hizo? No entendia nada. En un ultimo intento por despertarlo, se puso de pie y abrazo su cuerpo. Llorando sobre su rostro, dejando un rastro del recorrido. Extrañamente, sintió un movimiento entre sus brazos. Pero poco le importo. Lo quería de vuelta, lo quería con ella. Ahora que los Vex estaban con pocas opciones, podría dejar que Osiris se encargara de esto.
—Luces, tan hermosa como cuando te conocí. —Su llanto se detuvo unos segundos y lentamente fue soltando ese cuerpo. El exo, tenia sus brillantes ojos amarillos abiertos, tan brillantes como el primer día que se vieron.
—San. Idiota—grito la menor abrazándolo, sin poder dejar de llorar. El exo rio suavemente, y la abrazo con el mismo anhelo, con la misma desesperación y el deseo de poder tenerla de nuevo en sus brazos.
—No deje de amarte. Cuando te fuiste, cuando vi que eras tu quien me faltaba, supe que debía ir por ti, contigo. Te busque, logre entrar al bosque infinito, vencí a cuantos vex me permitio mi luz. Solo para poder verte. —murmuro acariciando su rostro con ambas manos, limpiando esas lagrimas que no dejaban de brotar.
—Te necesite tanto, me hacías mucha falta San. Por favor, no vuelvas a darme la espalda.
—Lo prometo, mi pequeña mota de luz. —La insomne lo abrazo por el cuello, besando sus labios de metal. Dejando que las sensaciones volvieran a consumirla. Aunque fuera esta vez.
