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Capítulo 2: Un Encuentro Fortuito
Lo primero que Hermione notó nada más salir del taxi, era lo bonito que era todo a su alrededor. El olor a mar la había acompañado casi desde que el taxi había entrado en la localidad, y casi no podía ni contener su emoción con el hecho de que había vuelto a Francia. Días de sol, playa y bebidas refrescantes la esperaban, y aunque no era su escenario habitual, había dejado eso de lado para disfrutar de un poco de aventura.
La casa que había alquilado de momento un mes pertenecía a una agradable señora octogenaria que la había recordado con voz ladina que, si traía algún acompañante en algún momento, debía de comportarse como una señorita.
-Entréguese fácil y se encontrará sola en unos años.- Le había dicho entre risas, pero Hermione no contestó, ya que curiosamente, ese había sido su problema.
La casa por fuera era de un llamativo verde menta con el tejado negro y poseía unos ventanales que daban directos a la plaza del pueblecito, donde un par de restaurantes y tiendas estaban cerrando. El viaje en avión no había sido muy largo, pero entre el viaje en taxi y el acuerdo con Fiona, la noche se le había echado encima, y Hermione se encontraba totalmente agotada.
Por dentro era sencilla, con muebles algo antiguos, pero bien cuidados y lo más importante para ella: una cama de matrimonio con sabanas recién lavadas que la esperaba en el segundo piso. Fiona se despidió poco después, y Hermione no dudó ni un momento. Ni siquiera se preocupó por su maleta, ya la colocaría al día siguiente. Su último pensamiento antes de caer rendida fue que no podía esperar para ir a la playa al día siguiente.
Al contrario de lo que Harry y Ron pensaban, Hermione adoraba la playa, y no solo para leer libros en la tumbona todo el día, sino que le encantaba la sensación del mar a su alrededor, y como se sentía la arena caliente bajo sus pies. Y aunque sí que le gustaba relajarse y leer, parte de la razón por la que la playa la encantaba, era porque se sentía más niña en ella.
La mañana llegó rápido para una descansada Hermione, que despertó cuando el sol comenzó a subir sobre el horizonte (había olvidado bajar la persiana antes de irse a dormir) y sonriendo salió de la cama, abriendo la ventana de par en par y respirando desde el pequeño balcón la mañana tan hermosa que había. Era temprano ya que la playa estaba en su mayoría vacía, y Hermione decidió que no iba a perder más tiempo en remolonear en la casa. Con una velocidad que sorprendería al auror más entrenado, Hermione sacó de su maleta la ropa, la colocó en el armario que estaba a poco de la cama y se vistió para la playa.
Mientras cerraba la puerta, Hermione divisó una cafetería y se sentó, dispuesta a disfrutar de un buen desayuno mediterráneo. El camarero fue muy amable, y nada más verla se había lanzado a servirla con una sonrisa de oreja a oreja.
-Buenos días, señorita ¿qué desea?- Hermione sonrió de manera tensa. El chico no tendría más de 18 años y parecía muy interesado en su bikini azul más que en su cara.
-Quería un café con leche, un zumo de naranja y dos tostadas de pan tumaca por favor.- El joven asintió y se alejó, mientras Hermione observaba el pueblo.
Era pequeño y muggle, y aunque ella tenía su varita escondida en su bolsa, no creía que fuera a ser necesaria, salvo para esconder su cicatriz del brazo. Su construcción era parecida a un pueblo medieval y era tan pequeño, que todo el mundo se conocía, o al menos eso suponía, ya que cada persona que se cruzaba en la plaza se saludaba con gestos.
Mientras cavilaba sobre lo diferente que era eso con la caótica Londres, el camarero volvió con su pedido y sin más Hermione se centró en la delicia en su plato.
Llegó a la playa poco después y lo primero que hizo fue echarse crema, seguida de poner su toalla y abrir la tapa de uno de los doce libros que se había traído para leer. En un principio había metido cincuenta, pero una mirada de Luna antes de irse la había hecho replanteárselo y había decidido dejarlos en casa, prometiéndose que iba a disfrutar el viaje en algo más que leer.
La mañana parecía transcurrir tranquila para Hermione, que tras una hora de leer decidió sumergirse en el agua y disfrutar un rato nadando, antes de volver a la toalla y ponerse a dormitar. Y habría seguido así, sino fuera porque una pelota la golpeó en la pierna, despertándola de golpe y alertándola de que un grupo de chicos y chicas de su edad se acercaban a ella. Eran cinco y parecían extranjeros, y uno de ellos se acercó con una sonrisa de arrepentimiento.
-Lo siento. Nos falta un jugador y no tenemos cubierta esa posición.- Hermione no le dio importancia, pero antes de que el chico pudiera alejarse, ella había reunido su valor de Gryffindor y se había levantado.
-Si no os importa podría cubrir yo esa posición.- El chico, que tenía una sonrisa bastante atractiva asintió y la señaló al grupo, que ahora los miraba con intriga.
Hermione tenía razón y eran extranjeros, de Alemania para ser mas exactos, y no tuvieron ningún problema con que ella se uniera al juego, es más, los dos chicos de su grupo (que había descubierto se llamaban Erik y Paul) parecían bastante entusiasmados por el hecho de que se les uniera. Las chicas del grupo tampoco supusieron ningún problema, y Hermione tuvo el presentimiento de que eran un grupo bastante amigable.
El juego de vóley se extendió hasta bien entrada tarde y tras recibir una paliza por parte de su equipo, las chicas señalaron que era hora de comer y que tenían que irse a prepararla, por lo que Hermione se despidió, prometiendo verse en otro momento, y dejó que los cinco se fueran a su apartamento.
En un principio pensó en quedarse en la playa un rato más, pero su estómago parecía tener otras ideas, por lo que se colocó el chal trasparente que había llevado puesto al llegar y se encaminó a la plaza, dispuesta a comer en alguno de los restaurantes. Lo que no se esperó es que estuvieran tan llenos, y con un poco de fastidio por haber olvidado reservar mesa, se dispuso a pasarse por el supermercado más cercano para comprar una ensalada. Pero justo entonces, cuando se giró, el destino quiso jugar de manera caprichosa, y uno de los camareros la empujó, mandándola contra la persona que entraba por la puerta en aquel momento.
Hermione agradeció a Merlín el no haber tirado a la persona, pero un segundo después quiso retirar el agradecimiento.
-¿Hermione?-
"Oh Merlín, es un sueño, no puede ser él" se repetía una y otra vez Hermione, tratando de evitar el hecho de que aún seguía enterrada en el pecho de Draco Malfoy. Este se mantuvo unos instantes en silencio, y Hermione decidió que no era viable la opción de enterrarse bajo el suelo, así que se separó de él y le enfrentó.
Los años no habían sido malos hacia el chico, que ahora era bastante más alto que ella, tenía bastante más musculatura que en el colegio y cuyo rostro había madurado de la mejor manera. El aspecto de hurón había desaparecido y su pelo rubio ahora lo llevaba un poco más largo, pues lo tenía atado hacia atrás en un moño descuidado. Pero eso no fue lo que más llamó la atención de Hermione (ella siempre había sabido que era atractivo, sobre todo el último año de ambos), sino fue el hecho de que llevaba ropa muggle, que había que añadir, le sentaba como un guante.
-Hola Malfoy.- El chico sonrió un poco ante el saludo tan cortés de la joven.
-¿Malfoy de nuevo? Pensé que habíamos dejado eso atrás Hermione.- Ella sonrió avergonzada. Era cierto hacía ya más de cinco años de aquel momento, pero aún lo recordaba con claridad…
Flashback
Hermione soltó su coleta con hastío ante el dolor de cabeza que la estaba provocando y miró a su compañero de mesa, que parecía igual de cansado que ella. Draco Malfoy parecía que le había pillado un autobús por delante, pero ella ya estaba acostumbrada a ese look. En septiembre, cuando ella había vuelto al colegio, se había sorprendido cuando le había visto sentado en el Comedor, pero como muchos otros, lo dejó correr. Medio mes después, la sorprendida volvía a ser ella, cuando Draco Malfoy la había arrinconado en un lugar oscuro de la biblioteca y en vez de atacarla, la había pedido perdón con lágrimas en los ojos. Le había explicado que sentía todos los insultos y las muestras de desprecio, pero que sobre todo sentía no haberla ayudado en Malfoy Manor cuando su tía la había torturado. Hermione no le culpaba por lo último y así de claro se lo dejó saber, ya que, si él hubiera intentado ayudarla, se habría encontrado en el suelo junto a ella.
-Y si que me ayudaste Draco. No soy estúpida, sé que en la Sala no querías encontrarnos, y que no delataste a Harry porque no eres un asesino.- Y con esas palabras habían nacido una tregua.
Al principio solo eran saludos por los pasillos y charlas superficiales cuando coincidían como Premios Anuales que eran en las rondas nocturnas, pero poco a poco eso se convirtió en tardes estudiando juntos en la biblioteca, y el último paso lo habían dado esa misma mañana: ambos se habían emparejado voluntariamente para un trabajo de Pociones opcional. El trabajo era más créditos extra, pero los dos eran lo suficientemente inteligentes como para tratar de competir ayudándose a escalar.
Las horas habían trascurrido tranquilas, pero se encontraban en una encrucijada, y la biblioteca estaba a punto de cerrar.
-Tiene que haber una forma de contrarrestar esos síntomas de manera conjunta.- Repetía Hermione de manera bajita, tratando de encontrar alguna solución. Draco a su lado parecía haberse rendido esa noche, pero prefería no volver a su sala común aún.
-Granger, creo que deberíamos dar un paseo y despejarnos. Esto no nos está ayudando a ninguno.- Para sorpresa de los dos, Hermione suspiró y comenzó a recoger.
-Aún tenemos un rato para poder salir. Podríamos sentarnos en el césped al lado del lago un rato y pensar.-
Los dos se encaminaron allí en silencio, sabiendo que estaban dando otro paso aún más grande y no queriendo que el otro se retirara asustado. El lago estaba a poco del castillo así que no tardaron en llegar y sentarse, observando como la noche hacía del lago un lugar bastante más mágico de lo normal.
-No sabía que el agua brillaba de esta manera por las noches.- Era cierto, el agua tenía una luminiscencia muy particular y Hermione jamás lo había visto así.
-Es por la luna, una vez al mes brilla así. Dicen que por las noches así, el agua tiene propiedades mágicas.- Hermione sonrió ante eso, y no supo por qué, pero decidió que era el momento de confesar algo que llevaba años queriendo decir.
-Oye Malfoy, yo también quería disculparme por algo.- El chico alzó la mirada confundido.
-Por el puñetazo que te di en tercero. Sé que no fue lo más correcto.- La risa del chico la pillo desprevenida.
-¿De verdad? Solo Hermione Granger se disculparía por pegar a una persona que se lo merecía en el momento.-
-Nunca habías dicho mi nombre de esa manera.- Al momento se arrepintió de decir aquello, pero ya era demasiado tarde.
-¿Cómo?-
-Nunca te había oído llamarme Hermione.- El chico se sonrojo un poco ante aquello. Pero Hermione no dejó que la vergüenza empañara ese momento.
-Hagamos un trato. A partir de ahora nos llamamos por nuestros nombres. Es lo que hacen los compañeros de trabajo.- La chica tendió la mano sin pensar, y cuando vio que él la miraba insistentemente, se arrepintió, pensando que el chico no querría tocar a quien consideraba impura. Pero para su sorpresa el chico agarró su mano y sonrió, una sonrisa llena que no había visto en su rostro en muchos años.
Fin del Flashback.
-Tienes razón Draco, es solo que me ha sorprendido. ¿Qué haces tú por aquí?- El chico se rascó la nuca nervioso, antes de señalar al restaurante.
-Es una historia larga… ¿Te apetece acompañarme a comer y te lo explico con más detalle? He reservado mesa.-
Hermione pudo ver clara la timidez en el rostro de Draco y no pudo evitar sonrojarse y asentir.
Iba a ser una comida interesante.
¡Hola a todos! Gracias por leer este capítulo y como he informado en el capítulo anterior… ¡Estoy de vuelta! He conseguido centrarme por fin y saber como voy a llevar este Dramione. Prometo que habrá drama, comedia e incluso un poco de aventura, pero no voy a adelantar nada aún, que todavía queda mucha historia que desvelar ;) . Pues por fin ha hecho su aparición nuestro querido Draco, y parece que Hermione y él tienen cierta historia pendiente del último año. ¿Qué será será? Pues lo sabremos en el siguiente capítulo, así que vamos a por la pregunta:
¿Qué sucederá en la comida?
a) Hermione tirará una bebida en la camiseta de Draco (por supuesto sin querer ;))
b) Se pondrán a discutir como en los viejos tiempos y uno de ellos le lanzara la comida al otro a la cara.
c) Draco le propondrá a Hermione una visita guiada a un lugar especial.
