Caminaba algo confundida con la mirada baja, su corazón latía despacio como los pasos que daba pero de ello Kyōko no era consiente, solo creía que después de ver esa mirada amarga su corazón ya se había roto en pedazos. Sin saber el motivo cruel que le llevó hasta ahí, afuera entre murmullos su vista enrojecida por el llanto levanta sobre las personas reconociendo a muy pocas.
Una chica que guardaba en sus recuerdos se le acercó con una expresión triste, Kyōko no necesitaba aquello que le haga recordar su mal rato, pero donde sea estaba esa espina que le recordaba el trago amargo.
─ Lo siento mucho Kyōko ─ dijo aquella golpeando el hombro de la rubia en señal de apoyo
─ ¿Qué hice mal? ─ pregunto Kyōko a nadie en particular, solo Yui le escuchó decir más la respuesta se la guardó
─ Estas cosas… pasan ─ dijo Yui retirándose con prudencia ─ adiós Kyōko
La buena amiga no estaba lista para llevar bien su papel en ese momento, la soledad le golpeaba con la imagen de su bello ángel de cabello rosa, solo suspirar quedaba acompañando los recuerdos felices que pasó junto a su amada Chinatsu. Ya retirándose de las cercanías del juzgado montada en su coche arranca lamentando lo mal que la está pasando su amiga Kyōko, al menos guarda consuelo que para la rubia su amada aún existe y puede verla desde lejos, cosa que Yui envidia porque su pelirrosa ya se ha ido al cielo.
No podía apoyarse en nadie, Kyōko triste por la pérdida no le quedaba más que meterse en su agujero. Pero ¿Por qué tanta tristeza? ¿Qué era lo que había perdido? ¿Qué eran esos recuerdos?. Alguien debía saber lo que pasaba pues si bien sabía algo de todo aún faltaban los detalles.
─ Akari
Esa pelirroja guardaba secretos que eran tonterías a simple vista, tonterías para Kyōko pero al momento de jugar Akari se negó a hacerlo, entonces ¿Qué hacía ahí?. Si Akari no quiso jugar entonces todo lo que sus ojos veían no era más que el producto de su imaginación, algún sueño o pesadilla ¿verdad?
Estaba segura pues ya había experimentado algo similar antes, fue aquel momento en que manejaba medio ebria su Cadillac y se estrelló contra un poste de alumbrado. Desde aquel momento Kyōko experimento algo nuevo, una vida de recuerdos diferentes al lado de Ayano, la mujer que más había amado en la tierra y que por cuestiones del destino, había terminado en los brazos de Yui. (leer "Deseo" capitulo 2)
Pero en ese sueño, las cosas parecían ser diferentes y al mismo tiempo más familiares que su propia vida. Instante aquel donde sus memorias cambiaban y jugaban en desorden, pero el brillo de aquellos ojos enamorados, la piel enrojecida en las mejillas y el encanto de su voz, la voz de Ayano, mandaban a volar el deseo de volver a su vida anterior.
─ deseo…
─ Los deseos egoístas no se cumplen Toshinō-senpai ─ Girando al llamado de aquella voz Kyōko hizo frente a la castaña que comía unas frituras
─ Saku-chan ─ La nombrada sonrió culpable mientras de su mano aventaba la fritura dentro de su boca.
─ Lo siento mucho senpai ─ dijo la chica castaña pero en su expresión no parecía compartir el sentimiento con Kyōko, sino, con alguien mas
─ ¿Por qué?
─ ha de ser difícil separarte de tu esposa y tu hija… no puedo imaginar el dolor que has de sentir ─ Sakurako hiso un gesto amargo pensando por un momento en la posibilidad de estar en los zapatos de Kyōko, sinceramente no era nada agradable y se desconocería así misma.
─ ¿de qué hablas?
Kyoko miró confundida a la castaña al dar esa afirmación, pero algo le decía que Sakurako no estaba bromeando. Tal vez era su forma de ser, tan alocada y cabeza hueca, pero en el fondo, Sakurako conocía bien los dolores que trae el amor pues años vivió tan cerca y tan lejos de aquella que le robó el corazón.
─ supongo que es parte de tu castigo, Akari-chan te lo había advertido ─ Sakurako cambio su expresión alegre a una más seria, ya no se le permitía ser amigable con aquella rubia
─ ¿Qué me advirtió? No estoy entendiendo nada ─ y más aun viendo la seriedad en las palabras de Sakurako, ¿acaso hay algo mal en ella?
Mentía, entendía parte de ello pues sus recuerdos le ayudaban con la tarea, pero aun así estaba algo desconcertada. ¿Cómo fue que todo terminó así?. La historia había cambiado por completo, no era un reinicio, ni un final, solo la había recogido a medio camino permitiéndole experimentar los errores de su yo de otra realidad.
─ faltaste a la promesa que habías hecho ─ dijo la castaña con un sentimiento de pena en su corazón, no por la rubia, sino por aquellos que la rodeaban.
Promesa, esa parte en la que juraba mantener esa sonrisa que la enamoró por siempre, esa misma que después en una tarde se convirtió en una mueca. Su corazón latió con fuerza y de su mente aquella cruel imagen donde Ayano lloraba mientras sostenía entre sus brazos a una niña rubia al pie de unas escaleras. Esa era una verdad de sus memorias, algo en ese recuerdo tenía que ver con lo que le estaba sucediendo, más hay en su pecho el dolor amargo sufrimiento vivido aquella tarde.
─ jamás haría algo que las lastimara ─ Kyōko podía sentir sus ojos aguados, un capitulo turbio en su historia era leído con la ayuda de Sakurako ─ Akari… todo eso era solo una pesadilla… ella no era real ¡nada lo es!
─ díselo a esa rubia tonta ─ dijo Sakurako pasando al lado de la rubia ─ lo siento pero no puedo estar mucho tiempo con una persona como tú senpai
─ Cómo… ¿Cómo yo?
─ Alguien que lastimó a aquellos que quisieron ayudarle
─ esto es un error ─ Kyōko cubrió su rostro con sus manos ahogándose en sus propias lagrimas
─ Tu deseo falló, y este es el resultado ─ dijo marchándose dejando al fin sola a Kyōko ─ adiós senpai.
