¿Qué fue lo que sucedió? ¿Dónde falló el deseo de Kyōko? ¿Acaso ese no es el universo al cual debía ir?
Hacer preguntas es muy fácil, pero encontrar las respuestas ya es otra historia, y Himawari no tiene tiempo para lo segundo, pues debía alistarse para ir al colegio. ¿Por qué? Simplemente no podía alterar el orden de aquel tiempo espacio según aquellos libros de física teórica y cosas así. Así que dio prioridad a su versión joven y trataría de no manchar su historial o poner en riesgo su futuro, futuro que ella conoce gracias al deseo de saberlo todo.
Rápidamente se puso en marcha para tratando de recordar exactamente dónde es que estaba cada cosa en su habitación, fue un alivio para ella encontrar sus cosas en puntos exactos a lo que recordaba en su universo, más los detalles adversos era casi imperceptibles. A carrera tomo un desayuno ligero y salió rumbo al colegio.
La campana sonó sin darle tiempo de reponer el aliento por toda esa travesía, justo en ese momento de dar corriendo por los pasillos paró en seco para hacerse la siguiente pregunta.
¿Cuál era exactamente su edad?
— ahora ¿Qué se supone que haga exactamente? — vio por los pasillos a chicas tan apuradas como ella, pero ninguna cara conocida que le pudiera ayudar
Parece ilógico pensar en eso ese preciso momento pero tenía mucho sentido por las razones siguientes: no estaba bien informada sobre cómo es que se hacen las cosas en ese universo, si bien, hay excepciones respecto a su universo y debido a que casi no recuerda mucho de sus vivencias como colegiala, sus acciones tendrían consecuencias a futuro; por otro lado estaba ¿Qué clase le toca?
Parecía que no llegaría a ningún lado hasta que recordó haber tomado el celular de su versión joven, rápidamente lo agarró y buscó la fecha exacta en la pantalla del aparato. Ahora al menos ya sabía qué edad tenia, y qué clase le correspondía, pero faltaba el detalle del número de salón.
— Hola Himawari-chan — sus plegarias fueron escuchadas y a buena hora una pelirroja le saludó
— Akari-chan hola — suspiro con alivio, Akari le evitaría muchos problemas
Tratando de ser lo más normal posible se aventuró junto a la pelirroja mientras avanzaban por los pasillos. Disimuladamente Himawari estudio a la chica para ver si existían detalles adversos en su físico a como era en su universo, para su ojo entrenado no era difícil notar las diferencias. Después de unos segundos mientras hablaban llegó a la conclusión de que esa Akari no era diferente a la Akari de su universo en esa época precisa.
— llegas tarde, ¿sucedió algo? — le pregunto la pelirroja mientras se acercaban a las escaleras
— Bueno… me quede dormida jeje — eso era vergonzoso de admitir, pero mentira no era así que por ese lado estaba haciendo lo correcto
— De verdad, Akari no lo puede creer — ciertamente era increíble, se supone que Sakurako era la que se quedaba dormida.
— A veces pasa — pero para todo había una primera vez
— Si tienes razón — dijo Akari, curiosamente
— he Akari-chan, ¿tú también llegas tarde? — aunque ella fue su salvadora no podía dejar pasar ese detalle
— No en realidad, lo que sucede es que estábamos en el club haciendo unos arreglos — respondió sin molestarse en pensar en las consecuencias de estar atrasada
— ¿arreglos? — aunque tratara de recordar algo parecido en su universo, Himawari no encontraba las memorias exactas de algún evento importante que se diera por esas fechas, pues si era importante, su cabeza tendría recuerdos de ello. Pero claro que ese no era su universo, y las memorias de su versión joven seguían siendo ilegibles
— ¿ya te olvidaste? Celebraremos la primera publicación de Kyōko-chan, Akari está muy feliz por ella — Himawari notó la emoción en sus palabras, lo que daba credibilidad al evento importante, sin embargo aquí algo empezaba a desencajar
— ¿Publicación?, pero eso no sucede sino hasta después de casarse — susurro Himawari sorprendida por ese echo en la historia de sus amigas
— ¿casarse? — Akari preguntó pues oyó bien lo que Himawari balbuceó
— ¡a no! Estoy hablando conmigo misma, no es lo que crees — se apresuró a decir Himawari
— ¿lo que Akari cree? No entiendo — pero al no elegir las palabras correctas, provocó que Akari sintiera curiosidad
— Mejor olvídalo si, por cierto, Toshinō-senpai debe estar muy feliz— trató de regresar al tema
— por supuesto, después de tantos intentos por fin su deseo se hiso realidad — Himawari se detuvo en seco. ¿Acababa de escucharlo bien, podría regresar?
— ¿deseo? ¿¡Akari-chan, puedes cumplir deseos!? — dijo tomando a la pelirroja por los hombros y mirándola fijamente
— jaja que cosas dices Himawari-chan, es solo un decir — Akari le pareció raro la forma de reaccionar de Himawari, pero no intentó entrar en detalles porque tal vez solo sea cualquier cosa
— ¡a si! — Himawari soltó a la pelirroja luego de que se diera cuenta de que estaba haciendo algo ridículo, — jaja lo siento es que tengo tantas cosas en la cabeza
— Akari se sorprendió ¿no estas durmiendo bien?
— si tal vez… eso puede ser
Estaba pensando demasiado las cosas, claro que es solo un decir. Si alguien la hubiera visto pensaría que es una niña creyendo en los deseos, pero aunque fuera verdad, nadie más que ella sabe el secreto del libro de los deseos.
Por otro lado no debió emocionarse con Akari, ya que sabía gracias a su deseo, que esa Akari al igual que su Akari encontró el libro de los deseos cuando tenían 26 años. Era imposible que Akari ya tuviera los poderes de los guardianes en ese tiempo, sin embargo Himawari no descartaba la posibilidad de que ese universo no es su destino inicial, pero para estar segura debía recoger información con forme pase los días.
Por otro lado, le pareció raro que Kyōko ya tuviera una publicación, si bien su Kyōko no lo logró sino hasta después de casarse. En ese punto Himawari notó que su deseo, el de saberlo todo, no le había dado todos los detalles que necesitaba, solo información básica como datos pequeños y las parejas que se formaron en ese universo. Además con las memorias de su versión joven borrosas, no lograría darle sentido a lo que estaba sucediendo, pero si explicaba la fortuna y popularidad que tiene la Kyōko en ese universo en un futuro próximo.
Pero no debía descartar la posibilidad de que la fortuna y popularidad de Kyōko se haya debido a un deseo, y es aquí donde Himawari unió un dato que llevó a la Akari de ese universo a ayudar a su Kyōko en un futuro.
Con la siguiente hipótesis formada, lo único que Himawari debía hacer era unir una última pieza al rompecabezas, pues bien, si de haber pedido un deseo como la popularidad y la fortuna, estaba claro que el libro castigaría a la rubia por su deseo egoísta. Ahora lo que faltaba saber era ¿Cuál fue su castigo?
