En el salón de clases no había mucho que hacer más que olvidarse de la vergüenza que había pasado por un pequeño malentendido con su lugar, que, en ese universo era distinto a como recordaba en su universo. En fin, después de lo que para Himawari fue un simple recuento de lo que ya había aprendido hace años, las clases estaban por terminar.

— tratare de no destacar la próxima vez, no es que sea demasiado inteligente pero es que las respuestas ya las tengo en la cabeza — dijo y guardó sus útiles en su bolso del colegio

Con todo listo le echó una miradita a esa chica que estaba hasta el fondo del salón, chica que se convertiría en su interés romántico y que en un futuro decidirá vivir junto a ella hasta que la muerte las separe. Sakurako no parecía cambiar mucho entre los universos, eso Himawari ya lo dedujo por el simple hecho de que la colmilluda se le burló por su "inexplicable" equivocación por los asientos asignados.

Pero ese es de esperarse, así hubiera reprimido el impulso de besarla para que se quedara callada ya que eso funcionaria de maravilla, mas tenía que mantener las distancias con esa chica. Otra chica que tenía un lugar diferente a su universo, era la peli rosa Chinatsu, que le hacía compañía en las filas de adelante justo a su costado izquierdo.

— Himawari-chan ¿iras al consejo? — le preguntó una pelirroja mientras se le acercaba con su bolso colgado de brazos

— Sí… — algo tenía que hacer ahí después de todo, pero no estaba segura — supongo. Vamos Sakurako

— ¡estás loca! ¡Yo no voy a ir! — la castaña que estaba tras de Akari refunfuño cruzando los brazos a la propuesta de Himawari — iré a la fiesta de Toshinō-senpai

Podría haberle seguido el juego y decirle a su futura novia miles de cosas que seguramente terminaría en pleito, pero Himawari no era una niña. Con 29 años de edad atrapada en su versión joven de 14 Hima sabía de sobra cómo funcionaba la mente infantil de Sakurako, además estaba tratando de evitarla lo más posible ya que como mencionaba antes, esa chica le tenía unas ganas.

— ¿tú no vienes con nosotras? — preguntó Chinatsu a una Himawari que estaba preparada para salir del salón

— no en realidad, veré luego si no hay tanto trabajo en el consejo — expresó como algo lógico

— Está bien — dijo Chinatsu dejando que Hima siguiera su camino — la verdad chicas es que yo tampoco quiero ir. Aun no supero el rechazo de Yui-senpai

Himawari se detuvo en el corredor a la mención de Yui por parte de Chinatsu, aun las chicas no salían del salón así que no la vieron en términos sospechosos. Lo que si era sospechoso era lo triste en el tono con la que Chinatsu se expresaba de Yui

— ¿aun estas en esas? — Se oyó a Sakurako decir — ya pasaron dos semanas

— Sakurako-chan tiene razón, además Yui-chan no quiere que dejes de ser su amiga — habló Akari

— si pero es que…

— ¡ya deja eso en el pasado! — dijo Sakurako, en ese momento Himawari decidió ya no seguir escuchando la conversación de las chicas y siguió su camino

Al llegar a la sala del consejo Himawari entró saludando a las presente, encontrándose únicamente con la que se supone era la presidenta actual Sugiura Ayano

— hola Sugiura senpai, perdón por la demora — dijo disculpándose mientras dejaba su bolso en una esquina

— Furutani-san hola — respondió la chica colgando su bolso en los hombros, algo que le extrañó a la chica de cabello azul — ¿estas atrasada con algo?

— No lo sé — respondió viendo que la chica estaba a punto de marcharse — ¿va algún lado?

— ¿no lo recuerdas? Acordamos suspender las actividades hoy, además no hay mucho que hacer, Chitose ya se marchó al Gorakubu

— ¿suspenderlas? — Himawari entonces recordó la fiesta de celebración que estaba armando Kyōko, así que imagino que podría ser el motivo

— bueno, te encargo los borradores de Toshinō-san — le miro con algo de culpa — este… ya sabes quién quiere que nos veamos antes

Himawari asintió pareciendo que tenía todo en orden, pero la verdad era que no estaba entendiendo ni un carajo. Cuando su senpai desapareció agitada y con las mejillas sonrojadas, supuso que tenía una cita con su interés romántico, y si Himawari no estaba equivocada, esa chica no podía ser otra más que la mismísima Yui.

A menos que escuchara mal, la forma como Ayano se había dirigido a Kyōko no era una que la Ayano de su universo usaría. Sin embargo y gracias al deseo que Akari se concedió, Himawari sabía que Kyōko estaba enamorada de Ayano, pero que esta estaba enamorada de Yui.

— ahora entiendo lo de Chinatsu

Hablando sobre Chinatsu, se suponía que ella se convertiría en una famosa modelo en ese universo, y que en un determinado momento fingiría ser la novia de Kyōko. Entonces todo eso confirmaba que había aterrizado en el universo correcto.

— por cierto, ¿Qué tengo que hacer con los borradores?

Himawari se concentró en el escritorio donde antes Ayano le había señalado una pequeña pila de papeles, curiosa por saber su contenido, echo una rápida mirada que luego se convirtió en una de absoluta concentración.

— las obras de Toshinō-senpai ¿Qué se supone que hacen aquí?

Los borradores eran en efecto eso, los primeros intentos de Kyōko por lograr una oportunidad en el mundo del manga. Himawari los ojeó rápidamente hasta que llegando al final ciertos detalles llamaron su atención.

Enumerados del 1 al 12 eran historias one-shot de las típicas shojo de chicas mágicas que tanto le gustaban a Kyōko, de las cuales, sus dibujos destacaban por lo bien realizados que estaban pero las historias estaban repletas de clichés nada atrayentes, con excepción del último borrador que destacaba enormemente tanto en dibujo como en historia.

Ahí había algo raro sin duda para el ojo entrenado de Himawari, y es que de entre todos los borradores, el único que tenía un cambio significativo era el último, como si la historia la hubiese escrito una persona diferente.

Sospechosamente la fecha escrita al final de cada borrador tenía un intervalo de un mes aproximado, con excepción del último que parecía haber sido concebido en tan solo dos semanas con respecto a su anterior.

— ¿es posible mejorar tan rápido en tan poco tiempo?

Todo parecía indicar que Kyōko había hecho trampa con su último borrador, suponiendo que fue ese el que le dio su primera oportunidad de ser profesional. Pero para que eso sucediera de esa manera Kyōko tendría que haber estado trabajando en su último borrador con meses de anticipación y no en dos semanas como así lo decían las fechas, poniendo mucho más empeño y dedicación que a sus otros borradores.

Pero, ¿no era más lógico que se dedicara a trabajar en un solo borrador? En vez de hacer muchos más con tramas pobres.

— y si Toshinō-senpai tuvo ayuda — Himawari por un momento volvió a los deseos, entonces ahí parecía que se formaba una posible intervención del libro.

— Este último borrador parece ser obra de un profesional — cuestionó Himawari — ¿y si Toshinō-senpai deseo esto?

Himawari pensó detalladamente en esa posibilidad dejando en claro que nada era imposible con un libro de los deseos dando vuelas por ahí, pero si estuviera ante un deseo cumplido eso significaba que el libro tenia dueño, una guardián de los deseos existía ya en esa época y esa no era Akari.

Otra cosa de la que Himawari meditó fue sobre el deseo en sí y sus consecuencias, si bien estaba claro que si ese deseo hipotético era real, este deseo era egoísta por lo tanto Kyōko tenía que ser castigada.

— ¿Cuál sería el castigo adecuado para Toshinō-senpai? — En ese instante su atención me movió a la presidenta del concejo — Sugiura-senpai, ese es su castigo

Himawari recordó que la Kyōko de ese universo estaba enamorada de Ayano, y que no importaba cuantos años pasaran, Kyōko seguía enamorada de Ayano. Pero Ayano hizo su vida con Yui, lo que dejó muy mal a Kyōko, pero solo era cuestión de tiempo para que las heridas de Kyōko sanaran y siguiera la vida como cualquiera haría, algo que jamás sucedió en realidad.

— el castigo de Toshinō-senpai es sufrir eternamente por el amor que siente hacia Sugiura-senpai, un amor que el libro no deja desaparecer sino que al contrario lo fortalece.

Todo aquello solo era una hipótesis planteada por Himawari, pero que no descartaría todavía hasta saber más. Por otro lado, de ser cierto tendría que averiguar quién es exactamente la guardiana de los deseos y dado a la naturaleza del deseo de Kyōko, Himawari estaba segura que esa chica no estaba entendiendo bien las reglas, esa chica estaba cumpliendo deseos egoístas acumulando sufrimiento en los deseos y para sí misma.