La rubia del espejo le daba una mala primera impresión a Kyōko, entrar en una dimensión descoloca a cualquiera, pero Kyōko ya había visto antes que en sus seños nada parece lógico y estos mismos afirmaron no ser simples sueños, sino, una vida diferente en un mundo diferente, lo cual ya empieza a marearle. Algo tiene que tener lógica en todo sus viajes por el tiempo espacio, aunque solo hayan sido dos hasta el momento, tal vez sin equivocarse podría detenerse tal como lo dijo Himawari, mas había un problema y es que se suponía que debía haber despertado en su realidad.
— Dices que eres mi deseo — Kyōko levantó una mano y la posó en el cristal para confirmar su alucinación — ¿o solo eres producto de mi mente confundida?
La rubia entre las cadenas curvó sus labios en una mueca torcida — ¿te interesa saber? — le preguntó — crees que imaginas lo que ves, entonces ¿Cómo puedes ser capaz de sentir dolor? ¿Cómo puedes percibir el miedo?
— Yo no te tengo miedo — Kyōko dijo posando un dedo en la frente de la chica a través del espejo
— Puedes engañar a otras pero conmigo no funciona nada de lo que digas — afirmó la rubia — yo sé lo que piensas ¿quieres saber más?
— No realmente — Kyōko negó interés en saber realmente quien era, pero sin poder hacer nada, no tendría más opción que escucharle — pero he de suponer que tienes una historia ¿me equivoco?
Kyōko fijó su mirada en la rubia y en cada detalle de esta. La rubia presa entre cadenas parecía tener un gran odio hacia sus emociones, eso y que según ella los sentimientos de esa Kyōko son los que la mantienen prisionera, pero ¿hasta qué punto lograrían sus sentimientos ser tan fuertes para mantenerla encerrada ahí hasta el día de su muerte?. La Kyōko de esa realidad seguramente en un futuro no muy lejano se debilite y es ahí que nada en ese mundo funcionará bien.
— ¿eres peligrosa?
— ¡esa tonta pelirroja tiene la culpa! — Dijo la rubia apretando los dientes sintiendo furia en su interior — y luego esta esa otra, esa maldita guardiana sabelotodo
Que quería decir ella con la "otra", Kyōko quien apenas lograba procesar que Akari podía cumplir deseos, tenía muchas dificultades para adaptar cualquier revelación. Por otro lado no podía acceder a sus recuerdos de ese mundo, pero estaban los suyos pero nada de sus memorias podría usar en esos casos.
— Éramos un buen equipo, juntas logramos el éxito, dinero, fama, reconocimiento… tu y yo Kyōko, pudimos llegar más lejos que tu imaginación — Kyōko le dio la espalda y sin saber qué, sintió unas nauseas — pero tú ya no me necesitas, no me necesitabas más y por eso Akari se deshizo de mi
— ¿eres parte de mí? — Dijo Kyōko — yo te cree
— fufu Toshinō Kyōko — una carcajada sarcástica inundaron los oídos de Kyōko, en ese momento se giró hacia el espejo para revelar que la chica entre cadenas se había ido para dejar atrás solo un reflejo, el reflejo de Kyōko — deberás pedir un deseo, o ella lo hará por ti
Kyōko quedó atónita por la reciente situación que vivió, era de esperar menos si desconoce todo el poder que tiene el libro de los deseos. De pronto y sin ninguna causa aparente Kyōko sintió una fuerte punzada de dolor en su cabeza, llevada por el malestar se tomó la cabeza con las manos y cerrando los ojos la sacudió levemente.
— ¿Qué es?
Como si nada el dolor desapareció y tan pronto Kyōko dejó aquella habitación para buscar algo que le calme el dolor si este llegase nuevamente. Entrando en la cocina buscó en la nevera algo dulce primeramente, por si acaso tomó un cubito de hielo y lo frotó en su frente.
— Ahora que recuerdo, Ayano dijo que me había dejado el desayuno — Kyōko miró sobre la estufo y ahí va encontró lo que decía — sinceramente no tengo apetito pero muero por probar la cocina de Ayano.
En lo que iba por el desayuno Kyōko se topó con un calendario colgado en la pared, mirándolo fijamente y la fecha marcada se dio cuenta de un detalle de mucha importancia
— ¿eso es correcto?
Kyōko entendía que antes había despertado en un futuro no muy lejano, pues Akari afirmaba tener determinada edad que no concordaba con la Akari que ella conocía, después había recibido la confirmación por parte de Himawari.
— este año es el mismo
Kyōko encontró que las fechas coincidían con las de su realidad, pero eso no demostraba que había despertado, ya que Ayano estaba ahí con ella y los sentimientos por esa chica eran tan fuertes que no encontraba la razón.
— Debería hablar con Akari — miró un teléfono sobre la mesa y fue hacia el — pero Akari vive conmigo eso ¿significa que debo llamarme a mí misma?
Pero de todo lo planeado ella tuvo de desistir pues alguien inoportuno tocaba el timbre de la casa. Kyōko buscando las fuerzas necesarias se debatió en atender o no, ya que aún no estaba bien con lo de su encuentro con su otra parte en el espejo, además de que no conocía bien la situación de ese mundo y posiblemente este cometiendo un error.
No paso más de un minuto que el timbre volvió a sonar, y esta vez, a Kyōko le pareció descortés dejar esperando a esa persona sea quien sea. Llego a la puerta y con cuidado por si alguna sorpresa abrió despacio hasta poder ver afuera sin abrir completamente. Asomando la melena logró ver a una chica con un busto muy grande, pues ahí fue donde cayeron sus ojos en primer lugar.
— Oppai-chan ¿Qué haces aquí? — la chica del otro lado era Himawari, Kyōko al sentir ese alivio se enderezo correctamente y dio la bienvenida a su amiga
— Buenos días senpai — contesto la chica aceptando la invitación — con su permiso
— Pasa adelante — dijo Kyōko y le ofreció unas pantuflas
— Gracias senpai pero esto será rápido — dijo Himawari solo entrando hasta el genkan — Sakurako dijo que tenías algo que hablar conmigo, y bien tu dirás
Kyōko ladeo la cabeza sin entender lo que Hima decía. Era posible que antes de llegar ahí la Kyōko quisiera hablar con Hima, ese era entendible, pero si no lograba recordarlo no tenía mucho sentido. Pero Kyōko debía aprovechar esa oportunidad para hablar con Himawari sobre el deseo que ella pidió, tal vez esa Hima haya tenido la misma suerte que ella y no volvieron a casa como tenían planeado en el futuro.
Kyōko ya había fijado su objetivo, si esa Himawari era la misma no había problema en que le pregunte sobre el deseo — Himawari hay algo que no logro entender de todo esto
— ¿a qué te refieres?
— ¿Por qué no he despertado aun?
Himawari encontró la pregunta de Kyōko muy extraña, tal vez no había sido mala idea creerle a su esposa sobre la rubia, seguramente más adelante le agradecería por el momento trataría de ayudar a su senpai en sea lo que fuese que le estuviera ocurriendo.
— ¿hay algún problema con tu salud? — Hima dudaba que sea por el embarazo, ya que ella no ha dicho tonterías aun — ¿quieres ir al hospital? Puedo llevarte ahí si lo deseas
— no estas entendiendo Himawari — dijo Kyōko optando una pose pensativa por un breve momento hasta que parece que se le ocurrió algo — ¿no recuerdas el deseo que pedí hace un momento?
Himawari se quedó muda sin saber cómo responder, pero no era por la impresión que le daba sino por el contenido de sus palabras — ¿deseo?
— se supone que tenías una misión en mi universo, querías realiza un… un reinicio o algo así
