Hace un par de meses hubo en la vida de Himawari un evento sin precedentes que le cambio la forma de ver las cosas, normalmente asociaría dichos eventos a una simple rutina que tiene su razón de ser en el espacio, mas aquel suceso carecía de lógica y cree que no hay nadie en la tierra capaz de explicarle lo que vio.

Otro punto a tomar en cuenta es que sin importar la persona a la cual le preguntase, nadie pareció vivir lo que ella vivió, nadie guarda en sus recuerdos una pequeña fracción de tiempo de vida alterna con un inicio y un final. Himawari sinceramente creyó estar alucinando en su momento pero por más que tratara de asociar lo ocurrido a una alucinación, no lograba encajar las piezas necesarias para determinar su vivencia.

A todo eso con el pasar de los días trató de convencerse de que, sea lo que sea, aquello jamás pasó, y que los días posteriores aquellos que ya había vivido nunca tuvieron razón de existir en su realidad. Pero ella no logró convencerse a sí misma y una y otra vez trató de conseguir la respuesta, mas nunca se dio hasta aquel día.

Había estado creando una obsesión por todo lo que tuviera relación con los llamados "universos paralelos" encontrando un sinfín de teorías que trataban de explicar lo que ella experimentó, sin los resultados deseados por no tener los suficientes pruebas. Pero justo aquel día, dos meses después de que su calendario tuvo un "reinicio" la respuestas a sus preguntas parecían estar en manos de la rubia Toshinō Kyōko, quien sin explicar el motivo, la había citado a su casa.

Himawari luego de que Kyōko le preguntara por cosas que ella nunca había hecho o de las cuales no tenía conocimiento, se percató de que los detalles que la rubia le contó así de la nada parecían tener relación con los sucesos que solo ella recuerda.

— … y la verdad creí que despertaría en mi cama nuevamente, pero desperté aquí en una cama diferente y junto a mi estaba Ayano — Kyōko contó lo sucedido a Himawari que en cierto punto se había quedado en silencio con la mayor atención posible

Himawari al escucharla terminó formulando la respuesta a todas sus dudas — senpai tú no eres de este mundo

— Es curioso, Akari me dijo lo mismo — dijo Kyōko

— perdóname senpai es que he estado batallando con esto por meses — Himawari buscó en sus recuerdos más detalles que la guíen mejor — y verte aquí hace que mis dudas crezcas aún más, pero lo que tratas de decirme es que vienes del futuro luego de viajar desde este mismo punto en tu universo

— Cierto — dijo Kyōko, pero sin entender porque Himawari se estaba complicando si ya lo sabía "todo" — pero ¿no se supone que Akari te había concedido un deseo?

— ¿eso es algo que mi futura yo te dijo? — Kyōko movió la cabeza afirmando — entiendo, recuerdo ese deseo y es posible que por culpa de ese deseo el reinicio no borro mis recuerdos

— bueno pero a todo lo demás ¿Cómo se supone que deba volver?

— ¿volver?

— si tú no eres la Himawari que formuló el plan entonces aun no tienes idea de cómo hacer para detenerme

— ¡espera senpai! Debes tratar de guardarte detalles la más que puedas, no puedes revelarme nada de lo que has visto en el futuro

Himawari estaba convencida de que al no saber tanto podría funcionar mejor, de lo contrario estaría poniendo en riesgo cualquier estrategia que formule en el futuro a cualquier evento que lo necesitase. Sin importar cuanto dure su deseo tratará de encontrar la solución a sus problemas, pero saber de antemano lo que ocurrirá, determinaría una línea diferente en la realidad que en teoría podría arruinar su vida o la de alguien más.

Ahora necesitaba hablar con Akari sobre lo que sabe, pues ese detalle si lo había dicho Kyōko, pero no era muy relevante después de todo tarde o temprano terminaría por acudir a la pelirroja para pedirle explicaciones aunque esta no recuerde nada.

Mientras Hima pensaba en que pieza mover a Kyōko le empezó a surgir un fuerte dolor de cabeza, la rubia se agarró el cabello llamando la atención de Hima que al verla se lanzó a ella — senpai ¿Qué ocurre?

— No lo sé, me duele la cabeza — hizo una mueca que le dio a Hima el nivel de su dolor, pero a parte también se sintió mareada provocando que se tomara de la pared

— Recuéstate — Himawari la ayudo a sentarse en el genkan para que estuviera más cómoda

Kyōko sintió fuego en sus ojos lo que era bastante nuevo para ella, empezó a escarbarse con los nudillos con fuerza para tratar en un intento de disipar el ardor, y sorpresa que lo logró. Pero al volver la vista al frente se encontró con que Himawari ya no estaba, ni la casa ni nada.

— ¿Himawari?

Era una especie de cámara blanca con nada más que ese color, no existían las sombras ni las esquinas, ni siquiera su atuendo lograba formular una onda para distinguirse como un objeto con volumen.

Kyōko ya había vito aquello en sus sueños, era el límite de los universos, pero ella no sabe eso.

A la distancia alguien andaba a paso lento, Kyōko agudizo su vista tapando la inexistente luz que creía venia de arriba. Al aclarar en un punto la silueta de una chica apareció, Kyōko la vio a ella y ella le sonrió. Kyōko caminó hacia ella revelando una versión de sí misma exactamente igual, mientras más se acercaba notó que ella dejó de moverse.

— Fuera de mi mundo — dijo de pronto, Kyōko se detuvo pero ya estaba cerca

— Kyōko — dijo Kyōko levantando la mano sobre su hombro.

Su reflejo estaba viva y sin más la tomó con fuerza del brazo y la jaló hacia su lado, Kyōko cayó al piso blanco y al reaccionar se percató de que esa chica ya se estaba alejando exactamente por donde ella venia.

— Quédate ahí y no regreses — dijo a cierta distancia pero aunque estaba lejos Kyōko lograba escucharla tan clara — no me agradó nada ser como tú, no me gusta estar sin Ayano

— ¿y crees que yo elegí mi destino? — Dijo Kyōko mientras se paraba y sacudía su vestido — seguramente ya lo sabes, Akari te lo dijo

— Entiendo que algo está mal — la chica se giró para mirarle de frente — tu deseo me arruinará la vida

— ¿Cómo lo sabes?

— lo veo en tus recuerdos

— Pero no tiene que ser así — dijo Kyōko acercándose a ella hasta que una pared invisible la detuvo — podemos ayudarte, Akari tiene…

— ¡yo sé lo que Akari hace! — Dijo ella alzando la voz — pero no me arriesgaré a perderle, no quiero perder a mi Ayano — con un gesto con la mano la chica se giró y otra vez empezó a alejarse

— ¡escúchame! — Kyōko golpeo la pared invisible — ¡no permitas que ella te domine! ¡No dejes que mi deseo tome el control!