Episodio 4: El trabajo llama
Era un día poco atareado en la corporación cazadora de demonios Devil May Cry. Un hombre de unos aparentes 30 años, de cabello blanco en su totalidad, una chaqueta carmesí que cubría una camiseta negra con algunas correas atadas, unos guantes negros que dejaban ver los dedos, unos pantalones vaqueros negros igual, con el final de las piernas de color rojo, escondiendo unas botas negras y que portaba una espada gris bastante grande e intimidante, que descansaba detrás del escritorio, estaba sentado, con las piernas subidas y cruzadas en el escritorio. Estaba comiendo una pizza con una mano, mientras que con la otra chasqueaba los dedos siguiendo el ritmo de una canción de rock que estaba inundando el ambiente, la vida loca sin duda estaba viviendo, sin embargo, se sentía vacío, sentía que algo le faltaba, algo que había dejado atrás hace mucho, pero que volvía con fuerza a su mente, quedando solo ese recuerdo por unos segundos, sin embargo, pronto este solo subiría el volumen de la radio que estaría a su lado, a todo volumen, agitando la cabeza con fuerza y agilidad, mucha energía de verdad, emoción, se notaba que disfrutaba ese momento, mientras da una mordida a su pizza, dejando solo un pequeño pedazo de pizza y pan, mientras que escuchaba unos pasos vanos y cortos. Pronto después, unas mujeres, una rubia y otra pelinegra, ambas con ropas reveladoras, pero con unas espadas igual de intimidantes en la espalda, que se acercan a Dante desde el segundo piso de aquel departamento que servía para ellos.
"Dante, el negocio llama" dice la chica rubia apoyándose en el escritorio, Dante entonces baja los pies y da el último bocado de la pizza, antes de levantarse y coger su espada, colocando su espada en su espalda.
"¿Ladies, ya llegó esa hora del día?" dice bromista y despreocupado, casi apartado de lo que su apariencia dictaba.
"Tal vez esta información te de motivación para ir a trabajar" dice la pelinegra mientras la misma deja unos papeles ahí en medio del escritorio, con unas fotos de una katana cortada a la mitad en un tanque, y en otra, una chica en ese mismo tanque atrapada, como dormida, se notaba que era la misma por la iluminación y el fondo, y hasta Dante entendía eso, nada muy complicado. Solo vio el hecho de que una chica de aparentes 15 años estaba ahí le preocupaba, pero le daba tan poco interés que ni revisa algunos detalles de cómo era ella, olvidando su apariencia tras unos segundos después de haberla visto, regresando la mirada a las chicas.
"Muy bien, Trish, Lady, vamos a la acción" choca sus puños avanzando, mientras, luego de los puños, se acomoda el cabello, para salir, seguido de las mujeres, que se encargan de cerrar con llave el edificio, que tenía unas letras neón que decía "Devil May Cry". Los tres se suben a una van, conducida por Lady, y se van en dirección hacia el laboratorio de Agnus, aquel científico que tenían en la mira. Y unas horas después de camino, se encontrarían justo al frente, Dante bajando primero de la van, estirándose apenas sale, seguido de las dos chicas.
"Muy bien, ustedes irán por los lados encargándose de las molestias que se interpongan, yo iré por el plato fuerte, una vez este a salvo la chica, nos encontramos y se la llevan mientras le pateo el culo a Agnus" sin dudar un solo segundo dice con tono de orden antes de correr hacia donde seria su entrada para esa ocasión. Las dos mujeres se miran entre sí, levantan los hombros y se separan para entrar por distintos lugares.
Dentro, se había vuelto un festín de sangre el camino de Dante. Cuerpos mutilados de demonios se apilaban en su camino, sus balas parecían inacabables, pero tenía cuidado de no acabarse todas antes de siquiera llegar a su objetivo, tenía pensado usarlas para molestarlo un poco, o tal vez mucho, si, ya improvisaria algo, siempre lo hacía y siempre le había resultado. Y llegó a una sala desolada, oscura, pero que pronto se iluminaria, en esta estaba atrás al fondo del lugar, estaba despierta, pero se veía sedada, Dante se da un segundo para observar sus rasgos y vio que tenía cabello castaño, que estaba suelto en ese momento, que era una chica menuda, delgada, de ojos rojos casi marrones, Dante ríe un poco para si mismo y da unos pasos hacia Agnus, que estaba al frente de dicho tanque, en medio de aquel lugar, cubierto por un halo de luz.
"Hah, tu nueva conquista? Ni luce como un demonio" dice Dante sarcásticamente.
"Siento la energía en ella, definitivamente algo trae en su ser" Agnus se levanta y da unos pasos a los lados. "Parece ser que la invoque por accidente, pero servirá mucho para experimentar"
"Hah, invocas para matar, solo para matar… Fallo en ver la lógica aquí…" dice moviéndose y hablando como en una ópera, mientras una luz lo cubría. "Es la cordura… el precio para pagar… por poder?!"
"los humanos… son obstinados y tontos…" el hombre corpulento le seguía el ritmo, hablando en tono dramático con una calavera en la mano. "Les toma un viaje al infierno… entender y adorar a su dios de verdad… Ese hecho determina el juicio… De la ironía…" aplasta el cráneo que tenía, y sopla el polvo hacia Dante.
"Y tus intereses menos pueden importarme, pero estoy aquí! Para reclamar!... Lo que es mío por derecho!" sigue la actuación dramática con emoción, cada vez más animado, entonces, frente a él, Agnus se transforma en un demonio con forma de insecto gigante, con una espada en mano.
"Yamato!!!" deja salir un grito bastante sonoro. "Es lo que buscas verdad?! Es por eso que espero en tu camino!" dice agitando su espada a los lados, hasta que Dante, con confeti que sorprende hasta al mismo Agnus, se sube en una silla y sigue su actuación.
"Jajajaja!!"ríe unos segundos burlón. "Te encuentras en la oposición de mi búsqueda!" regresa al tono dramático, pero mucho más burlón. Entonces, en un movimiento rápido, saca un arma de fuego de su pantalón, apunta al techo, y dispara, y todo se puso oscuro por un segundo. Pero al iluminarse de nuevo, Dante estaba atrás de Agnus, en una estatua, en la cabeza de esta, mientras, con expresiones largas, sigue su monólogo. "Aunque yo aliento… Una oportunidad de batallar a alguien de gran ilusión! Como tú…" hace una reverencia burlona señalándolo "Es una fortuna… muy dulce." Lanza un beso con sus dedos y justo entonces, Agnus se lanza a por Dante, el cual saca su espada y la choca contra la del contrario. Agnus sale volando por la fuerza de Dante que se lanza luego a embestirlo, atravesando su abdomen, pero este seguía vivo, retrocede unos pasos y pone sus manos en el piso, invocando unos insectos enormes, pero más pequeños que él, que van a atacar a Dante, pero son destruidos rápidamente contra el abrumador poder del cazador de demonios, que hace tres cortes verticales contra el hombre, que cae al suelo, convirtiéndose en humano de nuevo, y muy mal herido.
"Cómo… Cómo puede haber tal diferencia??" dice Agnus intentando levantarse.
"Sabes, tal vez los humanos no tienen ciertas cosas que los demonios sí… Pero los demonios nunca tendrán algo que los humanos sí…" Se da vuelta y da unos pasos hacia el tanque, Agnus se acerca arrastrándose, con unos papeles en sus manos.
"Por favor, dime, por el bien de mi búsqueda, qué tienen los humanos que los demonios no??" dice emocionado, algo esperanzado, pero todo cambiaría cuando, en un segundo, Dante dispara a las hojas, haciendo que vuelen esparciéndose, Agnus desesperado intenta recogerlas, cogiendo algunas, viendo como tenían un agujero de bala, pero al ver por el agujero de uno de las hojas, Dante apuntaba a él a través de ese agujero, jalando el gatillo, asesinándolo al instante.
"Si vas a seguir tu investigación en el más allá… primero haz tu tarea…" dice un momento antes de disparar. Pero al disparar, al momento de caer, Dante ve unas luces muy fuertes de color neón, que durarían por un segundo, pero que una vez acaban, lo llevarían a un lugar muy oscuro, con unos patrones de constelaciones en lo que parecía ser un cielo eterno, estaba encima de una plataforma, con una esfera en medio de esa plataforma, flotando sobre un altar. Esa esfera parecía tener fuego dentro, incandescente. De la plataforma salían unas escaleras que parecían ser infinitas.
"Bueno, bonito lugar, pero estoy apurado" dice dirigiéndose hacia las escaleras, pero antes de dar un paso hacia las escaleras, algo lo hace darse vuelta, era más como una voluntad que lo había inundado de la nada. Al ver fijamente en la esfera, se da cuenta que se ve una imagen, que pronto se volvería una visión, Dante se encontraba de nuevo en aquel momento de su infancia, ese día cuando su familia había tenido una emboscada por parte de Mundus. Su madre había intentado salvarlo, escondiéndolo de el peligro inminente, recordó sus palabras en ese momento de desesperación, las cuales escuchó cuando la visión de su madre le hablaba a la visión de él mismo, pero niño.
"Debes esconderte Dante, no importa que pase, no debes salir!... Debo encontrar a Vergil, prometo volver!... Se que es difícil, pero debes escucharme… Sé un chico grande, un hombre, OK?" dice con una voz agitada, pero que intentaba ser tranquilizante, Dante asiente con la cabeza.
"… Si no regreso… Debes correr, por ti mismo, solo! Cambia tu nombre, inicia una nueva vida… Un nuevo comienzo!..." dice con una sonrisa antes de cerrar la puerta y correr, gritando "Vergil", Dante la sigue, parece que al ser una visión no puede verlo, quería abrazarla, pero sabía que no podía. La sigue un rato, hasta que ve a Mundus frente a su madre, que pronto la tomaría del cuello y empezaría a despedazarla, ella gritaba de dolor y miedo, pero se notaba que también de decepción de si misma, por no poder salvar a Vergil, Dante escuchaba todo desde el closet en el que estaba encerrado, no podía verlo, pero se notaba que estaba llorando, y pronto, la visión terminaría.
"Incluso en ese momento… Nunca dejó de sonreír… Por qué… Por qué tenía que morir…?" Dante dice lamentado, mirando aún a esa esfera. "Entonces, eres un demonio o…" intenta regresar a su actitud normal, pero otra visión, esta vez de Vergil, con un traje nuevo, totalmente negro, aparece a su lado.
"Si ese día hubiéramos estado cambiados… Tú tendrías mi vida? Yo tendría la tuya?" le pregunta mientras gira en sus manos su katana enfundada.
"Lo que nunca supiste, es que ella nunca paró de buscarte, hasta que la atraparon" responde Dante mirando a la copia exacta de Vergil, antes de que ésta desaparezca.
"Solo otro sucio truco de parte de un demonio… Solo voy a destruirte…" Dante apunta su espada hacia la fuente, pero esta desaparece, dejándolo de nuevo en una visión, de la mansión de su padre, el demonio Sparda.
"Este es uno muy escurridizo… Voy a tener tanto placer asesinándolo… Nadie me hace esto y vive para contarlo!" dice mientras se adentra en la mansión, todo estaba tal cual lo recordaba incluso los cuadros tachados, camina unos pasos, y se encuentra de nuevo con la esfera, que ahora le muestra una visión de Vergil siendo tomado por el cuello por una figura oscura, de apariencia femenina, mientras lo que parecía ser un dragón, no, un Ave mecánica, estaba detrás de ellos. Estaba muy herido, y la Yamato estaba rota por la mitad, pero antes de que Dante pudiera acercarse unos pasos más, una puerta se cierra en frente, bloqueando la entrada, mientras otra se abre, mostrando un grupo de nueve personas, casi todas solo sombras, menos una, el muchacho que había visto la otra vez que ahora que lo veía con cuidado, se parecía mucho a Vergil, y cuando pensó en eso, se dio cuenta de que estaba sosteniendo la Yamato.
"Vergil?..." dice para si mismo en voz alta hacia aquel joven, antes de que se cerrará la puerta, y todo se volviera oscuro, antes de revelar una figura verde luminosa, con forma de mujer joven, bastante grande, tal vez unos 3 metros más grande que Dante, el cual mira sin sorpresa, con los brazos cruzados. "Bueno, una dama por fin, as if… " dice con su tono burlón de siempre sacando sus pistolas y apuntando a la cabeza. "Entonces tú eres el demonio eh? Me facilita el trabajo"
"Demonio no soy, permite me presentarme y te explicaré todo lo que debas saber del futuro que deseas, y el pasado que temes" dice con voz calmada, pero desafiante.
"Whatever, no escucho sabihondos" jala los gatillos, pero no tenían bala alguna. "Oh, tú, maldita perr…" guarda las pistolas de nuevo y saca su espada, quedando en pose de espera para un combate.
"No tengo intención de enfrentarte, Dante, hijo de Sparda. De hecho, quiero ayudarte, como pago por el bien que alguna vez hiciste" aquella mujer sonreía de una manera que se le hacia conocida, y con todo lo que había pasado estos últimos minutos, lo entendió, reconoció en aquella sonrisa la misma que su madre, Eva, tenía hasta antes del incidente.
"Tienes una habilidad muy grande por lograr que confíe en ti, ahora habla, antes de que cambie de parecer" chasquea los dedos apuntando a ella con su índice con la mano en forma de pistola.
"Hace muchos años, incluso antes de que tú hubieras nacido, cuando aún existían las 9 brujas antiguas, Mundus, el demonio que mató a tu madre y que tú atrapaste, se apareció en mi camino como bruja, tenía un poder impresionante y una personalidad tan llamativa que… no pude evitar enamorarme de él… En ese tiempo con los inicios de la caza de brujas, Mundus prometió que nos ayudaría, que nos daría un lugar para escondernos en el infierno, que podría hacer la paz entre brujas, humanos y demonios. Y yo lo seguí ciegamente… Pensando que él podría solucionarlo todo, que cambiaría el mundo, y que se enamoraría de mi como yo de él, pero estaba equivocada… Cuando nos juntamos para ir al infierno de Mundus, nos emboscaron, Mundus había traído a una turbia de humanos, ayudado por sus lacayos demonios, asesinaron a casi todas las brujas del grupo, menos a mí y a una de mis compañeras, que huimos y nos escondimos por un tiempo, hasta que decidimos renacer de las cenizas, y creamos la era dorada de la magia." Cuenta, mostrando visiones alrededor del lugar, Dante escuchaba callado, algo incrédulo, pero atento.
"Ja, enamorarse de Mundus, vaya chiste, entonces, me trajiste aquí para felicitarme por haber atrapado a Mundus, bueno, muchas gracias, pero mi trabajo llama, dónde está la salida?" mira a su alrededor y solo ve la oscuridad del lugar.
"La salida se abrirá cuando algún destinado venga a esta fuente, tenemos suficiente tiempo para hablar del por qué te traje a este lugar, agradecerte es lo menos que puedo hacer, pero si el mundo ha de sobrevivir, debes escucharme, Dante." Con una seriedad que no esperaba de ella, Dante suspira, cruza sus brazos, y la mira a los ojos.
"No es esperar eso algo muy poco probable?" Dante cruza los brazos incrédulo.
"Yo puedo ver el futuro, si yo no puedo responder una pregunta, nadie podrá." Afirma aquel espíritu segura, con una sonrisa.
"Bueno, parece que tenemos todo el día entonces" dice burlón, pero con algo de seriedad. "Por cierto, cuál es su nombre?"
"Llámame Woodward, un placer" le comenta haciendo una leve reverencia casi invisible.
"Woodward heh? Tendré que memorizarlo… Pero bueno, dime, por qué necesitas mi ayuda exactamente?" pregunta cambiando su semblante a uno ligeramente preocupado.
"Mundus está por regresar a este mundo, y más poderoso que nunca."
--Continuará--
