La luz del sol se filtraba por la ventana en forma de rombo, cayendo en la cara del joven de pelo blanco, al cual le tocaba clase de magia de transformación, últimamente había ganado interés en las clases gracias a la tutoría que había estado recibiendo, logrando que pueda ser un estudiante promedio, y ese día en la clase de magia transformativa seria su momento de probarlo.

Una a una, las estudiantes iban mostrando su conocimiento en una rata como sujeto de prueba, convirtiéndola en diversos animales como Tapires, Murciélagos o incluso Diana logró convertirlo en un caballo.

-Impresionante!... Ahora es mi turno- Nero dice a Diana cuando esta pasa su turno, volviendo a su grupo.

-Hm, suerte Nero, solo cuidado con lo que harás- Diana responde con una sonrisa más cómoda, más cómoda con la presencia del joven.

-Alright! Aquí voy!- el joven de un movimiento rápido saca su varita que le regalaron, apunta, y mientras su dice el hechizo que le enseñaron "Metamorphie Facciese", su brazo brilla con intensidad por un segundo, y aunque esperaba algo normal del hechizo, la rata se convirtió en una mosca enorme con un abdomen de color rojo, que causa pánico cuando empezó a saltar.

-Un empusa?!- Nero exclama, en vez de batallar sin sentido, decide ayudar a alejar a las estudiantes antes, pero no logra eso, ya que el Empusa se convierte de nuevo en una rata. La maestra lo había hecho, y miraba enojada a Nero.

-Fue una buena presentación… Pero poner en peligro a tus compañeras merece un grave castigo…- dice la profesora de la clase con una mirada severa. -Está noche te quedaras en tu habitación practicando tu control-

-No había algo importante hoy? Por qué debo quedarme hoy?...- Nero reclama confundido, tratando de recordar lo que había hoy en la tarde.

-Exacto, el conde de Hanbridge va a venir, y no puedo dejar que por una casualidad él o alguna otra persona salga herida.- dice la profesora, con brazos cruzados, Nero baja la cabeza enojado, pero resignado.

Las clases terminaron y Nero fue enviado a la habitación que había estado usando, mientras todos en la academia iban al teatro. A Nero le habían encargado la rata de antes, y se encontraba practicando ahí.

-Concéntrate… Ugh, por qué se convirtió en un Empusa esa vez…- se pregunta mientras apuntaba su varita hacia la rata, y repite las palabras de la clase. – Metamophie… Facciese!- dice antes de que la rata desaparezca en un halo de luz intenso.

-Qué demonios…?- Nero se pregunta antes de ir a la ventana circular de la habitación a ver, afuera había una criatura de tamaño colosal, con cuatro patas enormes, y un cuerpo parecido al de una cucaracha. A pesar de ser tan alto como la torre en la que estaba, no hacía ruido alguno al caminar.

-Oh maldición… Tengo que hacer algo sobre esto… Si se dan cuenta…- No termina de decir antes de darse vuelta a por sus cosas, para luego salir por los pasillos, corriendo tan rápido como podía ya que en ese momento sabía que no habría nadie.

Una vez llegado al patio principal, por infortunio habría perdido el rastro de aquella criatura. -Ugh… Cómo es posible que siendo tan grande sea tan escurridizo…-Nero continúa su búsqueda, pero ahora con más calma ya que sabía que a ese punto alguien lo podría escuchar. Mientras mira al cielo y el piso de pasto fresco buscando alguna pista acerca del titán, siente una mirada atrás suyo, al voltear, ve que un joven de cabello castaño lo observaba, Nero lo mira y se levanta luego.

-Necesitas algo? Deberías volver adentro, hay algo muy peligroso aquí afuera…- Nero le dice tan calmado como puede.

-Primero, quiero que respondas algo… Tengo que saberlo…- El joven le responde mirándolo con una mirada seria.

-Qué es…- Nero responde mirando a todos lados.

-Tienes algo que ver con las muertes en el instituto Appleton?...- El joven lo señala con una expresión acusadora.

-Qué… No! Desde que llegué aquí no he salido de esta academia… Bueno, unas cuantas veces, pero nunca fui ahí…- Nero dice confundido intentando recordar.

-Hm, supongo que tienes un punto, aquel hombre usaba una katana y tenía otro tipo de ropa más elegante…- el joven dice pensativo y por un segundo, a Nero le pasan por la cabeza unas visiones iguales a las que tuvo cuando recién llegó a la academia, y aunque fueron breves, fueron suficientes para darle una resolución.

-Hm, eso que sabes… Tal vez pueda ayudarme…- iba a continuar, pero unos pájaros salen volando intermitentemente por la zona norte, en cantidades muy grandes para ser normal. -Bingo…- Nero sonríe y se levanta para correr en esa dirección.

-Hey, a dónde vas?- el joven lo sigue unos pasos hasta que Nero se da vuelta.

(Si enserio sobrevivió a eso, entonces debe poder con esto) Nero piensa y le ofrece la mano. -Quieres saber? Ven, acompáñame, tal vez encuentres lo que buscas, por cierto, llámame Nero.- Nero dice con determinación y confianza antes de seguir su camino.

-Huh… Andrew Hanbridge, un gusto…- dice mientras corre para seguirlo, también interesado por los pájaros que volaban en grandes cantidades. Pronto, a lo lejos vería lo que parecía ser una cucaracha gris gigante a lo lejos, tirando árboles en su camino, y estaba cerca de un arco de ramas que parecía atraerlo como una polilla a la luz.

-Ahí está!- Nero saca su espada y empieza a acercarse, deslizándose por una colina que había, hasta que se queda sin donde seguir. -Rayos… Ahora por dónde…- y regresa hacia la cima.

-Hm… Tal vez eso te interese…-Andrew señala un edificio de la academia, con una puerta de madera, y luego a lo lejos por donde estaba el titán, un puente de piedra que guiaba hacia donde estaba.

-Hah! Bien buscado! Andando…- Nero dice corriendo a intentar abrir la puerta, sin éxito de forma gentil.

-Hm… No despierten al arcas durmiente, atacará a todo aquel que entre… Esta en latín!- Andrew lee una placa que estaba en la puerta. -Tal vez debamos dar la vuel…- No termina antes de que Nero se lanzará hacia la puerta, rompiéndola de un puñetazo.

Adentro, no caminan ni un paso antes de encontrarse con una bestia, un oso polar enorme, que los miraba fijamente.

-Oh maldición… Andrew… Corre!- Nero saca su espada y hace un corte rápido hacia el oso cerca de la boca.

-Ugh… No lo lastimes… Se darán cuenta que fuiste tú…- Dice Andrew corriendo y gritando hacia Nero.

-Tienes razón… Solo lo mantendré ocupado entonces…- Nero dice dándose cuenta, para entonces dar un salto alto, de su brazo derecho energía que forma una mano se crea, y la usa para coger un trozo del techo, haciéndolo caer sobre el oso, inmovilizándolo mientras Nero se apura a alcanzar a Andrew.

-Eso funciona, ahora vamos, que la otra cosa no será tan fácil…- Andrew dice mirando la escena, para seguir corriendo. Eventualmente, ambos salen a las afueras, viendo ya al insecto gigante, ambos estaban parados en medio del puente.

-Algún plan?- Andrew pregunta curioso por aquello que atraía al titán.

-Voy y le rompo la cara…- Nero dice chocando sus puños y sacando su Revolver, cargándolo, pero antes de nada, se oye un rugido, era el oso, que se avecinaba hacia ellos, rompiendo el suelo con cada paso. Eventualmente llega hasta ellos y caen al vacío, junto con el oso.

-Paleis Capama!- una voz grita a todo pulmón mientras una burbuja los cubre a ambos, manteniéndolos en el aire y bajándolos con cuidado, igual al oso. Nero divisa a lo lejos a lo que parece ser una profesora de cabello rojo, pero luego se desconcentra al ver que el titán la tumba de un golpe con una de sus cuatro colosales patas, haciendo que ambos jóvenes se caigan.

-Demonios… No!- Nero grita al ver eso mientras agarra a Andrew del brazo para intentar caer bien. Por fortuna, ambos caen ilesos, viendo como la criatura ahora lanzaba láseres de sus antenas sin control.

-Es muy fuerte… Vencerlo va a ser un placer… Pero hey, necesito que te escondas… Si no lo haces no podre enfrentarlo…- Nero dice hacia Andrew, pero se queda sorprendido al ver algo que Andrew estaba viendo también. Un arco hecho de ramas, muy grande, que mantiene a ambos hipnotizados, hasta que recuerdan que aquel monstruo estaba a su lado. Una de sus antenas va hacia ellos y le tumba la espada a Nero de su espalda.

-Mier… Ugh, ven!- Nero dice entrando en aquel arco, junto a Andrew.

Dentro todo era luminoso, parecía un cielo nocturno, con infinitas estrellas alrededor suyo. Estaban en un camino de escaleras blancas, que iba alto. Nero avanzaba con una calma que se le hacia curiosa. El titán ya no se sentía, como si estuviera en un lugar muy muy lejano. En la cima había un altar con una esfera que parecía tener fuego adentro.

-Qué rayos… Es esto lo que atraía a esa bestia?- dice acercándose a tocarla, pero antes se queda paralizado al ver que en esa esfera había una imagen de él mismo, de niño, jugando con Credo y Kyrie, pero con una diferencia, estaba con su madre atrás. Se sentía melancólico, como si estuviera viendo algo que necesitaba ver. Luego de eso, sería sumergido en una ilusión.

En esa veía un joven parecido a él, pero con una chaqueta roja. Se veía deprimido, bajo un techo, pero se veía tan distante que parecía estar abandonado, para luego levantar la cabeza. Tras eso, aquel niño crecería, con una apariencia muy parecida a él mismo, su mismo cabello, sus mismos rasgos, pero sin el brazo extraño. Estaba matando unos demonios, y tenía un estilo igual al de aquel hombre que había enfrentado antes de llegar aquí, pero menos refinado. Atrás de él había un hombre con vendajes.

Nero empezaba a entender, pero antes de regresar a su consciencia, ve que aquel hombre de esa vez estaba enfrentando a un ser muy brillante, pero que estaba rodeado de oscuridad.

Despierta de aquella ilusión fuera de ese lugar, el cual había desaparecido. Mira a su alrededor y ve que aquel titán estaba batallando, muy machacado, contra ese hombre de la otra vez.

Dante estaba esperando sentado en la fuente de Polaris, según le había comentado Woodward antes de irse de ahí. Había esperado bastantes días, hasta que una noche, la puerta se abrió, y Dante vio como dos jóvenes entraban, y aunque no había mucho lugar donde esconderse, estos parecían no notar su presencia, por lo que sale de aquel lugar, para encontrarse con unas ruinas, en las que había un demonio gigante con aspecto de cucaracha, y a una chica en el suelo, inconsciente, así que fue a auxiliarla antes aprovechando que ese demonio aún no notaba su presencia.

-Hey, despierta… Este no es lugar de la siesta- Dice Dante levantándola, y esta mujer de cabello carmesí se despierta poco después.

-Huh… Quién…- dice la chica recobrando el sentido.

-Sorry lady, pero esto es un trabajo pesado, descansa.- la deja en el suelo, un poco más alejado de donde estaba, y saca su espada dirigiéndose al titán.

-Hey, te conozco, Gilgamesh no? Heh, un gusto volver a verte…- Dante dice mientras de un salto se dirige hacia una de las patas de Gilgamesh, blandiendo su espada hacia esta, sin mucho efecto.

-Un chico duro eh? Supongo que el caparazón no es por nada…- se aleja al ver que sus ataques no eran efectivos ya que de las antenas de Gilgamesh sus láseres lo seguían. Esquiva tratando de perderlo, también escondiéndose debajo de su abdomen, entre sus patas, donde no alcanzaban los láseres, pero el abdomen también era muy resistente.

-Ugh, te volviste un dolor desde la última vez- Dante dice deslizándose hacia afuera de donde lo cubría, ya que el demonio se dejó caer intentando aplastarlo, revelando un corazón que estaba expuesto en su espalda.

-Jackpot!- Dante exclama antes de saltar hacia el lomo de la criatura, y clavar casi al instante su espada en dicho corazón, lo que hace que Gilgamesh empiece a tambalear se intentando tumbarlo, además que de vez en cuando, en toda su espalda se alzaban unos picos que aunque durarían unos segundos, si se veían muy filosos.

-Así que aquí es donde te duele eh? Muy bien, vamos a jugar con esto, cucarachón!- cae de nuevo en su lomo, ya que había saltado para evitar los picos en la espalda, y vuelve a agarrar su espada, para clavarla aún más profundo en la herida, haciendo que el coloso caiga al suelo.

-Esta vez si causas te problemas, pero…- dice y no termina antes de tomar su espada y sacarla de esa herida. -Insectos son insectos- dice para pisar con fuerza el corazón dañado, haciendo que explote, junto a Gilgamesh que explota en sangre negra.

-Punto para Dante!- Dice Dante guardando su espada, mientras que partes de Gilgamesh empezaban a adherirse a Dante, formando unos guantes y unas botas.

-Woo ho! Ahora, de esto estoy hablando…- dice con emoción mientras da un golpe a un árbol, rompiéndolo junto con otros 4 que estaban atrás por la fuerza. – Bienvenido al equipo cucarachón- dice convirtiendo los guantes en una luz que se oculta dentro suyo.

-Entonces tú debes ser Dante- Dante escucha y voltea, viendo a la chica de antes, que ahora tenía un cabello azul.

-Exacto, con quién tengo el placer?- dice volteando a mirarla.

-Ursula, Ursula Callistis.- dice la chica mientras voltea a ver donde estaba la fuente, ya había dejado salir a Nero.

-Nero!- se acerca a ver a ambos jóvenes, estaban ilesos.

-Profesora Ursula… Qué hace aquí… Huh? Tú!- Nero se sorprende al ver a Dante, y busca con la mirada su espada que se había perdido por Gilgamesh.

-Tranquilo chico, no vengo a pelear, de hecho… Todo lo contrario.- dice ofreciéndole la mano. -Vengo a ayudarte-

-Ayudarme… Esto es alguna broma?- Nero dice confundido.

-Etto, Nero… Creo que mejor te presento a su maestro… Por ahora… Ojalá lo acepten… Y ehm, no digas nada por favor- La maestra Ursula dice la segunda frase la dice en voz baja, y la última se lo dice a Andrew.

-Heh, no hay problema, no comentaré nada de esto.- Andrew afirma.

-Bueno, gracias Andrew… Y entonces, quién eres tú?- Le hace la pregunta a Dante.

-Mi nombre, es Dante-

--Continuará--