Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Kizuna
…
Capítulo 4 : Malas decisiones.
…
"Quizá hay algo que temes decir,
o alguien a quien temas amar,
o algún lugar al que temas ir.
Va a doler. Va a doler porque importa"
-. John Greene, Looking for Alaska.
…
Llevaba veinte minutos intentando esquivar al azabache, veinte minutos agotadores y estúpidos. Ella se estaba comportando como una idiota, pero tenía miedo de que su cuerpo la traicionara al estar cerca de él, y aún así era patético estar en la barra bebiendo como si no hubiera un mañana.
-Parece que no hubieras bebido en un buen tiempo. - la voz del pelirrojo volvió a producirle incomodidad, se sintió ruin por pensar eso de él.
-Necesitas conocerme un poco más. - su voz sonó levemente fastidiada.
-Ya sé que dijiste que no pasaba nada, pero no parece que fuera así. - distinguió la preocupación en su voz.
-No quiero hablar de eso. - dijo - Lo siento si sonó muy rudo de mi parte.
-Está bien, ¿puedo sentarme contigo? - le debía eso al menos, después de tratarlo de esa forma.
-Claro.
Luego de muchos minutos de beber, comenzó a sentirse más liviana, la tensión finalmente estaba dejando su cuerpo y tenía ganas de bailar un poco. Estaba un poco mareada, lo suficiente para evadir sus pensamientos y divertirse un poco.
Ignoró por completo la mirada confundida que le dedicó el pelirrojo y se introdujo en la pista de baile, ignorante de las señas que el pelirrojo hacía a alguien en la pista.
Sabía que en esos momentos se comportaba como una completa imbécil, pero el alcohol en su cuerpo le restaba importancia.
Siguió la música en un intento de seguir distraída, pero más pronto de lo que pensó, un escalofrío recorrió su columna dorsal, haciéndole darse cuenta de que estaba siendo observada por la persona que estaba evitando tan fervientemente.
Para su suerte, o quizá no tanta, un chico de largo cabello rubio se acercó a ella lentamente. Le parecía conocerlo de algún lugar, pero entre las luces y la música, y por qué no decirlo, el alcohol en su sangre, no estaba en todos sus sentidos. Solo se dispuso a bailar con él, no le estaba haciendo daño a nadie, o eso creía. Y quizá eso alejaría el sentimiento de pesar en su pecho.
El pelirrubio se acercó más a ella y colocó sus manos en sus caderas, guiandola a través del compás de la música. El toque en su cuerpo la incomodaba, por lo que giró sobre sus talones para bailar alejándose de él.
-¿Qué haces? Ven acá preciosa, podemos divertirnos de verdad. - su voz lejos de sonar seductora, fue demandante y solo logró cabrearla. Volteó para enfrentarlo.
-Esa no es la forma de hablarle a alguien. - lo empujó lejos de ella y comenzó a caminar entre la gente. Sin embargo, al instante sintió una mano apretar su antebrazo de forma ruda y la tironeó hacia él con intenciones claras de querer besarla, iba a golpearlo, pero antes de lograrlo una mancha negra se atravesó en su campo visual, derribando al rubio. Luego de unos segundos descubrió que era Sasuke quien lo golpeaba ferozmente.
-¡Sasuke! ¡Detente!
Intentó quitarlo de encima, pero no tenía la fuerza suficiente y no dejaban de golpearse.
-¡Naruto! ¡Sai! - Esperaba haber gritado lo suficientemente fuerte para que la escuchara. ¿Dónde estaban los guardias de ese lugar? Intentó entrometerse nuevamente, pero sin preveerlo se vio empujada por ambos, recibiendo un golpe en la nariz y cayendo sobre su trasero.
-¡Sakura-chan! ¡Teme! ¡¿Qué estás haciendo?! - Rápidamente interfirió en la pelea mientras Hinata e Ino, se acercaban a ella desesperadas.
Sakura al sentir el dolor en su nariz y luego algo caliente caer de ella, se tocó y distinguió la sangre entre sus dedos.
-¡Frente! - Ino estaba más preocupada que ella.
-Estoy bien, no está rota. - buscó un paño o algún papel en sus bolsillos, pero no encontró nada.
-Vamos al baño. - La pusieron de pie, y pudo distinguir a Sasuke aún aprisionado por Sai y Naruto, observándola con sorpresa y culpa plantada en su rostro, no debía tener el mejor aspecto.
-¿De verdad estás bien? Sigues sangrando - Preguntó Ino al ver como Sakura intentaba limpiarse con agua, pero seguía cayendo sangre de su nariz.
-Lo estoy, se detendrá pronto. Solo debo sentarme y presionar.
Se sentó en el frío suelo y luego se presionó el puente de la nariz. Puso su otra mano en su pecho y comenzó a controlar su respiración que seguía desenfrenada. Calmate, calmate.
-¿Te enojaste con Sasuke?
-No. Aún así molerse a golpes con ese imbécil fue algo estúpido.
-Lo has estado evitando toda la noche...
-No es nada. - No quería hablar de eso. Solo pensarlo le producía una molestia en su pecho.
-Realmente destrozó a ese chico.
-A los hombres aún les faltan conexiones neuronales, eso no ha cambiado.
-Tienes un punto. - Hinata que se había mantenido en silencio todo este momento habló esta vez, para anunciar la llegada del aludido.
-Sasuke-san… - automáticamente todas dirigieron su mirada hacia la puerta donde estaba el peli azabache, claramente con la intención de entrar.
-Sasuke, este es el baño de mujeres. - dijo la rubia. Él ni siquiera la miró. Caminó directamente hacia la pelirrosa que se encontraba en el piso ahora, intentando tranquilizarse.
-Está bien, solo vean que no entre nadie. - Ino no muy convencida fue hacia la salida seguida de Hinata. Cuando ya estaban lejos ella susurró. - Sasuke.
-Lo siento. Lo hice de nuevo. - estaba arrodillado frente a ella. Acarició suavemente su rostro. - Estás herida nuevamente y es mi culpa.
-¿Me puedes acercar más papel de baño? - él inmediatamente se puso de pie, buscó papel y se lo entregó para limpiarse. - Gracias.
-Con tu padre. No pude llegar a tiempo y él… - Él mismo comenzó a limpiarle la nariz. Eres tan dulce. Lucía tan preocupado por su aspecto. Su hálito apestaba a alcohol y entonces lo notó, estaba ebrio.
-Ni lo menciones. No puedes culparte por eso, llegaste a tiempo, podría haber sido peor, lo sabes.
-Lo siento por ahora entonces, estaba cegado por… eres mi mejor amiga no pensé.. - Sus palabras sonaban un poco atropelladas, pero conocía a Sasuke ebrio y era muy bueno pronunciando las palabras incluso en ese estado.
-Lo tengo claro. - lo interrumpió para que no lo mencionara de nuevo, de pronto ese título le molestaba. - No debiste golpearlo, estás herido también. - pudo distinguir la ira surgiendo nuevamente en él y lo vio ponerse de pie bruscamente. - ¿Qué haces? - Dijo tirando de su chaqueta.
-Voy a romperle unos cuantos huesos más.
-Vamos, Sasuke, se lo merecía sí, pero no porque seas mi mejor amigo debes celarme así. - Y me haces sentir tan pequeña. Lo vio dar un respingo ante sus palabras. No le habían agradado.
-Estaba intentando besarte, deberías agradecerme.
-Y lo hago, pero te pasaste un poco. Casi lo mandas al hospital.
- Quizá no debiste lanzarte al primer imbécil que se te acerque.- abrió los ojos sorprendida, ¿de verdad había dicho eso? Se puso de pie para enfrentarlo y dispuesta a irse de ahí. No era su culpa que la mayoría de los hombres creyeran que el sexo femenino existía para satisfacerlos.
-¿Qué estás queriendo decir? - Frunció el ceño mientras empujaba su pecho con sus manos.
-Solo mantente alejada de los imbéciles por esta noche.
-¿Te estás escuchando? - cuestionó atónita.
-Solo estoy intentando que no te metas en más problemas.
-Es como me ves ahora, ¿no es así? - él iba a responder, pero ella lo detuvo. - Ya tuve suficiente de esto ¡No eres mi padre!- se lavó por última vez el rostro y comenzó a caminar hacia la salida, pero el agarre de él en su muñeca la detuvo.
¡Maldito Uchiha! ¡Demonios! ¿Como había sido tan estúpida? Él no tenía idea cuanto la herían sus palabras. Quería llorar en ese momento, pero no le daría ese gusto.
-Espera. - su voz fue suave, delicada. ¿Cómo lograba cambiar de humor tan rápidamente?- No quise decir todo eso.
-No necesitas decir nada más, Sasuke.
-Pero… - en un movimiento rápido el peliazabache ya estaba caminando con ella detrás.
- ¡Sasuke!
El azabache caminaba sin detenerse, y ella estaba estupefacta, conectando ideas en su cabeza. Atravesaron el mar de gente del bar. Sus amigos los vieron a lo lejos, pero prefirieron no involucrarse, esos dos necesitaban estar solos.
-¡Sasuke! ¡Detente! ¡Ahora! - pero no hubo respuesta de su parte, sabía que no tendría caso insistir, así que se dejó llevar en silencio hacia un callejón a unas cuadras del bar. Confiaba en él, eso la estaba descolocando cada vez más, cada segundo que pasaba con él. La soltó y le dio la espalda.
-¿Sasuke? - vio su gesto típico de pasarse las manos por el pelo.
-¿Sabes quién es él?
-No.
-Deidara, Kamiruzu Deidara. - definitivamente lo había escuchado en alguna parte. No le importaba mucho.
-Iluminame.
-Es un puto mujeriego, no debes acercarte a él. - ordenó.
-Tu también lo eres y somos mejores amigos.
-Por eso mismo te lo digo. No es alguien de fiar.
-Bien, eso pude notarlo. No implica que seas un imbécil conmigo.
-No es mi intención serlo.
-Entonces explícame qué acaba de pasar.
-Estoy ebrio y hago cosas imprudentes y tú también, mañana lo hablaremos. - Otra vez iba a evitar hablar sobre un tema.
-No te escaparas de esta, Uchiha. Sí, estoy bastante ebria, pero si me fui con alguien más fue porque… - Se detuvo antes de arruinar todo.
-¿Por qué?
-No es importante.
-¿Tiene que ver con el hecho de que me has estado evitando toda la noche? - Sí.
-No sé de…
-Porsupuesto que iba a notar si me evitas, Sakura.
-No lo entenderías.
-Ni siquiera me das la oportunidad de hacerlo. - bufó cabreado.
-Solo quería distraerme un poco.
-Está bien, pero me hubieras pedido a mi que lo hiciera. - en ese punto ya no tenía filtro - Perder mi tiempo contigo es uno de mis pasatiempos favoritos.
-¿Qué clase de cumplido es ese? - le rubor subió a su rostro.
-Ninguno. Sólo no quiero que nadie te toque.
Sus pasos firmes contra el pavimento se hicieron escuchar a medida que avanzaba hacia ella y una confundida Sakura retrocedía unos pasos hasta golpear su espalda contra la fría muralla tras ella. ¿Qué acababa de decir? Debió haber escuchado mal.
-Tú no eres el que decide eso.
-Lo sé, pero simplemente no puedo soportar que alguien más quiera hacerlo. - Sakura colocó su mano en su frente.
-Estás demasiado ebrio. No sabes lo que dices. Creo que hasta tienes un poco de fiebre.
El puso sus manos a los costados de Sakura, juntando su frente con la de ella. - Yo decidiré quién me toca o quien no.
-Yo puedo tocarte. - Susurró ignorando sus últimas palabras.
Sakura abrió sus ojos como platos esperando haber escuchado mal nuevamente, pero no fue así. Sasuke le dirigió una mirada que nunca le había dirigido. Estaba jugando con su cordura terriblemente.
Tomó a Sasuke del mentón y lo observó negando con su cabeza.
-Solo estás ebrio. Te estás burlando de mi.
-Entonces concédele algo a este borracho. Me lo debes. Es tu culpa el que me haya emborrachado de esta forma.
-¿Mi culpa? - ¿qué estaba sucediendo? Los borrachos decían la verdad, ¿cierto? Porque los latidos en su pecho aumentaban considerablemente temiendo ser escuchados por la persona frente a ella.
-Yo solo quería estar contigo toda la noche y me ignoraste por completo.
-Espera… ¿Qué?
Sus manos tomaron el rostro de Sakura y se fue acercando lentamente, primero besó su frente, luego su mejilla, su nariz que dolía un poco aún, la comisura de su labio, el labio superior, luego el inferior. Se alejó unos centímetros y la observó.
Su rostro mostraba confusión, pero podía distinguir el brillo que sus ojos adquirían, esperaba que fuera por su causa.
Sakura estaba delirando, no era posible que él le estuviera correspondiendo, pero lo que menos lograba comprender era la sensación cálida que se formaba en su pecho con cada toque. ¿Ella realmente quería eso? Por supuesto que sí. Pudo ver cómo le relamía los labios, ahí donde Deidara lo había golpeado.
-¿Sasuke? - apoyó su frente contra la suya, ella pudo distinguir su respiración agitada. Sus mejillas estaban levemente enrojecidas. Sasuke mantenía sus manos tomando su rostro con delicadeza. ¿Cómo explicar la condenada sensación que oprimía su pecho?
Entonces algo se removió en su interior, él disminuyó la distancia entre ellos, el contacto fue inevitable, desesperado. Sabía que él estaba ebrio, que no distinguía la realidad, y debió detenerlo, debió hacerlo. Se sintió una estúpida por aprovecharse de eso, y seguir besándolo, como su cuerpo deseaba. Porque el contacto de sus labios fue suficiente para comprender que anhelaba eso, que era adictivo, y necesario.
Parecía más surreal el sabor a alcohol mezclado con el metálico de la sangre de su labio herido. Besar a Sasuke era excitante, hiriente, discordante. ¿Debía sentirse afortunada de que él, el egolotra en persona, quisiera besarla a ella? Había derribado un témpano, de forma súbita. Luego de unos minutos esperando que el aire se hiciera necesario, la realidad golpeó a Sakura de forma mortificante. Se separó de él comenzando a retroceder.
-¿Qué...?- dijo Sasuke.
-Esto no está bien. - pero él la tomó de la cintura impidiendo que retrocediera. - Lo siento.
-Espera, ¿por qué dices eso? - su voz sonaba tan dulce que solo la hizo afligirse aún más. - ¿Por qué lloras?
- ¿Tienes idea de lo que acabamos de hacer? - evitaba su mirada dolorosamente.
-¿Enserio quieres que te responda eso?
-Mañana olvidarás esto y yo me sentiré más estúpida de lo que ya me siento.
-¿Crees que podría olvidar algo así? - la mirada de Sasuke hacia ella fue confusa, ¿estaba enojado? - Sakura, mírame. Eres tan hermosa.
-No debí dejar que esto pasara. Sólo me aproveché de la situación. - Comenzó a caminar en dirección al bar nuevamente.
Una mano firme enrollándose en su muñeca le impidió dar otro paso más. Sasuke se sostenía la cabeza, estaba bastante mareado, todo se estaba confundiendo en su mente. -¿P-podemos hablar sobre esto?
-¿Sasuke, te sientes bien? - preguntó alarmada.
-Solo d-dame un mi..
Sus palabras parecían sinceras, pero vio cómo su rostro se retorcía. Se acercó y le ayudó a inclinarse hacia el basurero que estaba cerca. Su pecho se oprimió ante la realidad, él estaba ebrio y no recordaría nada de lo que acababa de suceder. Masajeó su espalda un poco más y le dio palabras de aliento.
Tomó su teléfono y marcó a la única persona que podría ayudarlos.
-¿Naruto? Sí, estoy con él. ¿Puedes venir a buscarnos en tu auto? El callejón tras el restaurante que siempre vamos. Está un poco ebrio. Bueno, bastante. Sí. Bien, te espero.
…
"Estoy cansado del dolor que siento y oigo por el mundo cada día, hay demasiado dolor. Son como trozos de cristal por mi cabeza..."
Recordó esas palabras de una película que había visto hace un tiempo, las escribió en su libreta. La luz comenzaba recién a entrar por la habitación que ahora parecía ser suya, Sasuke y la señora Uchiha se habían encargado de acomodarla para ella, incluso tenía un color blanco y rosa pastel en las murallas, donde sabía su mejor amigo había sido el creador del dibujo perfectamente delineado de flores de cerezo. Sasuke era tan detallista.
Debían ser las ocho de la mañana más o menos, era viernes y tenía tantas cosas que hacer en el día que estaba decidiendo si hacerse la enferma sería una buena idea. No había conseguido dormir demasiado. Su pecho se oprimía de solo pensar en lo que había hecho la noche anterior. No había llorado ni un poco luego de eso. No se permitió hacerlo, ni lo merecía tampoco.
Era su culpa, ella dejó que sucediera y se lastimó asi misma en el proceso. Había descubierto sus confusos sentimientos de la forma más aterradora posible y en vez de controlarlos, los dejó aflorar, y ahora sufría las consecuencias de sus actos necios. Su mente le rogaba que dejara de pensar en eso, que se concentrara en su madre, en su banda, y que dejara de lado esos sentimientos tan confusos y absurdos que no serían correspondidos.
Llevaba horas en la misma posición, hecha un ovillo entre las sábanas. Se había levantado en un momento para darse un baño y se había vuelto a acostar. Él dormía plácidamente, luego de que Naruto lo lanzó a su cama. Entre los dos lograron sacarle la ropa y dejarlo en ropa interior. Luego Naruto se fue, no sin antes preguntarle qué había sucedido. Claro que ella le dijo que nada, que Sasuke sólo se disculpó por la escena que plantó peleándose con Deidara. El rubio se fue luego de eso y ella solo se encerró en la habitación. Había visto a Itachi pasar hacia la cocina, pero sólo pudo mover su cabeza en forma de saludo. No estaba segura de si podría mantenerse viviendo ahí de ahora en adelante.
Una hora después de despertar, estaba terminando la bandeja que subiría para Sasuke, e Itachi entró en la cocina.
-Buenos días.
-Buenos días, Itachi-kun. Dejé el desayuno listo para ti. Toma asiento por favor.
-Gracias, Sakura. No debiste molestarte.
-Es lo mínimo que puedo hacer si me acogieron aquí. - dijo tomando un sorbo de su taza.
-¿No entras tarde hoy?
-Sí, pero iré a visitar a mi mamá al hospital.
-¿Cómo sigue?
-Igual. - mantuvo un tono neutral en todo momento.
-Lo lamento.
-Está bien.
-¿Quieres que le lleve yo eso a Sasuke? - mencionó Itachi al ver la bandeja con comida tras Sakura.
-¿Podrías? Se me hace tarde.
-No hay problema.
Agarró la última tostada, le dio un mordisco y agarró sus cosas. Besó a Itachi en la mejilla y corrió a la puerta - ¡Gracias, Itachi-kun! ¡Nos vemos!
…
-¡Nos vemos!
-¡Sakura! - Pegó un salto en su lugar y abrió los ojos, la luz que entraba por la habitación le molestaba. Le dolía la cabeza de manera infernal. ¿Cómo había llegado a su cama?
-Sasuke, voy a entrar, espero no estés indecente. - reconoció la voz de su hermano y a duras penas se sentó en la cama. - Luces horrible.
-No digas una palabra. Mi cabeza va a explotar.
-Debiste pensar en eso antes de beber como si el mundo se fuera acabar. - se burló Itachi. Le depositó la bandeja con el desayuno en la cama.
-Esto se ve delicioso.
-No fui yo quien lo preparó. Sakura creyó que necesitarías esto. - Le acercó unas pastillas.
-¿A qué hora llegamos anoche?
-A las tres de la madrugada. Naruto te trajo a rastras. Te creí más recatado, hermanito. - se burló nuevamente.
-Yo también. - Itachi se sorprendió, siempre buscaba una oportunidad para discutir con él. ¿Tendría algo que ver con Sakura estando de la misma forma?
-¿Qué sucedió entre ustedes dos? Digo, Sakura y tú. - mencionó el mayor curioso.
-¿Ah? Oh, golpeé a un imbécil que intentó sobrepasarse con ella.
-¿Y luego de eso? - preguntó. ¿Luego de eso? ¿Qué sucedió luego de eso? ¿Por qué no podía recordarlo? Sakura estuvo con él y luego, ¿qué pasó? - No lo recuerdas.
-No recuerdo haber bebido de esa forma antes. Recuerdame no volver a hacerlo. -
-Sasuke, espero que lo que sea haya pasado anoche no tenga que ver con Sakura.
-¿Por qué dices eso? - cuestionó desconcertado.
-Anoche, no lucía muy bien cuando llegaron. Luego de que Naruto se fue, empeoró. Y hoy pude notar, antes de que se fuera, que no había dormido nada.
-Espera, ¿dónde fue? - de pronto comenzó a ver imágenes borrosas de la noche anterior.
-Al hospital.
-Quizá tiene que ver con eso. - ¿Qué podría haber sucedido?
-No estoy tan seguro, de todas formas puedes hablar con ella más tarde. - le restó importancia Itachi al ver el rostro contrariado de su hermano.
Sasuke comenzó a comer su desayuno, pero su cabeza seguía intentando aclarar las imágenes que se proyectaban. ¿Podría haber dicho o hecho algo que dañara a la pelirrosa? Lamentablemente cuando le molestaba algo podía ser un arrogante y orgulloso empedernido, esperaba que no hubiera sido así.
Necesitaba verla, había actuado como un cretino golpeando al tal Deidara, solo recordarlo le producía cólera. Había observado con detención la interacción de los dos, estaba confundido, se había sentido molesto, quizás solo fuera porque Sakura era una de las personas más importantes para él, sí, debía ser eso, celos de mejor amigo.
"Yo puedo tocarte".
Se atoró con su comida, y bebió jugo rápidamente. ¿Qué había sido eso? Necesitaba hablar con la pelirrosa lo más pronto posible, y necesitaba un baño urgente.
Luego de visitar a su mamá, fue directo a la escuela. No habían novedades, seguía en el mismo estado. Tsunade le había exigido que se tomara uno días de descanso para poner su mente en paz, se había negado rotundamente, más ahora que necesitaba una distracción por sus estúpidos sentimientos, pero había terminado convenciendola.
Se había llevado todo lo necesario, solo para no volver a la casa de los Uchiha. Sasuke la odiaría por irse, pero no tenía alternativa, no se permitiría hacer algo imprudente nuevamente. Además, si en la escuela se enteraban que vivía ahí, muchas chicas le harían su vida imposible.
Al llegar, distinguió la figura de Karin a unos metros, quien la saludó efusivamente al verla. Desde que había ingresado a su escuela, la veía muy seguido, pese a no ser de la misma clase. Su estómago se revolvió en pesadumbre al recordar la verdadera razón por la que ella asistía a esa escuela.
-Haremos la prueba de vestuario y luego comenzaremos el último ensayo. ¿Estás nerviosa? - preguntó con gran estusiasmo.
-No mucho. - y era cierto, se sentía atontada, como si su cuerpo fuera lo único que la mantenía en tierra firme.
-Excelente, están esperándote. - la condujo a los vestuarios y quedó anonadada, recordaba que el día anterior le habían mencionado que ahora cada actuación solitaria debía elegir atuendos, claro realizados por los alumnos del taller de vestuario y disfraces.
-Puedes probar el que gustes. - la pelirrosa asintió en agradecimiento.
-¿Está bien? - Matsuri, la principal diseñadora de los vestuarios preguntó a Karin.
-Sí, ¿por qué lo preguntas? - preguntó Karin extrañada.
-Nada, olvídalo, deben ser alucinaciones mías.
Sakura observó cada uno de los vestidos, cada uno más bello que el otro, realmente tenían talento para confeccionar prendas tan únicas y hermosas. Uno rojo llamó su atención, esperaba que le viniera con su cabello rosa.
-Buena elección, ese va con botas negras largas. - dijo Matsuri.
-Me gusta.
-Bien, yo te ayudo.
Al salir de los probadores todos los presenten la observaron anonadados. Lucía un vestido rojo, que solo tenía un vuelo hacia el lado izquierdo, el corpiño simulaba un moño y la falda era muy corta, dejaba ver un pantalón corto de encaje rojo adherido a este. La pelirrosa se había alegrado un poco al ponerselo, se sentía atractiva y segura de sí misma.
-Sakura-chan, ¡te ves hermosa!
-¿Enserio lo crees? - se observaba curiosa en el espejo, no creía que una prenda tan bella le sentara tan bien.
-Espectacular. - Tragó grueso, no pensaba verlo tan pronto. Eludió su mirada reflejada en el espejo. Le debía una explicación por lo sucedido la noche anterior.
Volteó a verlo y le sonrió tímidamente. - Sasori-kun.
-Todo lo que te pones te queda increíble.
-G-gracias. - respondió con un leve rubor en su rostro - Sobre lo de anoche…
-Está bien, nuestra cita real es hoy. Espero que siga en pie. - ¿Debía ir?
-Si aún quieres salir conmigo… - respondió avergonzada.
-Por supuesto que sí, no me perdería una cita contigo por nada de este mundo.
-No ganarás más puntos por decir cosas como esa. - bufó.
-No pretendía hacerlo.
-¡Sasori-san! - la voz de Mitsuri se hizo escuchar nuevamente. - No deberías estar aquí. Estás molestando a mi estrella.
-Ya me iba. Nos vemos. - le dijo haciendo un guiño.
-No entiendo cómo puedes tener a dos tipos comiendo así de tu mano. - Sakura que ya estaba más que ruborizada, la observó extrañada.
-¿Dos tipos?
-Ya sabes, Uchiha-san. - dijo con certeza.
-¿QUUUUÉ? ¿De dónde sacaste eso?! - preguntó Sakura desconcertada.
-Siempre están juntos, y él te mira como si solo tuviera ojos para ti. - mencionó pensativa.
-No digas esas cosas.
-Está bien. - dijo la castaña sonriendo.
Sakura debía mantener su mente fría, si tan sólo supieran que no tenía ni la más mínima oportunidad con su mejor amigo.
Faltando solo minutos para presentarse, tenía el estómago hecho un revoltijo. No estaba nerviosa, no como usualmente pasaba. Su ansiedad estaba en aumento porque había visto al azabache sentarse en las gradas, luego de enterarse que la buscaba por todas partes y no lograba dar con ella. Era su culpa, ella lo había planeado de esa forma, y le pidió al staff que no dejara entrar a nadie a la sala de vestuario. Otra vez lo estaba evitando, y es que solo pensar en él hacía que todo su ser doliera, se sentía pequeña e insignificante.
-Sakura, es hora.
Todo estaba oscuro, se encandiló un poco cuando el reflector dio a parar en ella.
El azabache mantenía sus ojos muy atentos ante la apariencia de su mejor amiga. Su cabello suelto, levemente ondulado, el vestido rojo ciñendose a su cuerpo de forma asombrosa, sus largas piernas siendo cubiertas por botas negras, pero lo que sin duda lo tenía conteniendo el aire en su interior, era su delicado y terso rostro, y sus hermosos ojos color jade, que parecían brillar aún más bajo el reflector. Bailarinas ingresaron al escenario junto a ella y se pusieron en posiciones. Y luego comenzó a cantar
Sakura: Inocente y delicada
Estoy cansada de fingir, estoy harta
Es molesto, es molesto.
Cada día me pregunto
"¿Qué haces?" ¿Dónde estás?"
" ¿Has comido?" Buenas noches.
Bebé, dulzura, cariño, te extraño
Todo es inútil
Me tienes como
Esta no es una historia de amor conmovedora
No hay romance, no hay sinceridad
Lo siento, pero no lo siento
Desde hoy en adelante
Soy un brillante solo
Soy un brillante solo
Voy solo lo lo lo lo lo
Voy solo lo lo lo lo lo
Sus movimientos lo tenían hipnotizado, parecía que esa canción había sido hecha para ella, notaba como parecía sentir todo lo que estaba cantando, se preguntó entonces por qué.
Solía ser tu chica
Ahora estoy acostumbrada a ser la cabra
Estás sentado sobre mis sentimientos
Yo estoy sentada en mi trono
No tengo tiempo para tus lloriqueos
Esta vez estoy mirándome a mí misma y a mi
(Voy solo)
Lo hago por mi cuenta ahora
Ahora que estás solo
Te busqué un clon (tan bajo)
Así es como estoy bajando
Estoy destinada a esto y la corona
Cantalo fuerte como
Esta no es una historia de amor conmovedora
No hay romance, no hay sinceridad
Lo siento, pero no lo siento
Desde hoy en adelante
Soy un brillante solo
Soy un brillante solo
Voy solo lo lo lo lo lo
Voy solo lo lo lo lo lo
Definitivamente había algo en su rostro que le dio curiosidad, recordó la palabras de Itachi en la mañana. ¿Qué había sucedido anoche? ¿Por qué no lo buscaba su mirada entre la multitud como siempre solía hacerlo? La aflicción en su rostro solo podía ser percibida por él, deseaba tocarlo y acariciarlo para que ese sentimiento se fuera y la dejara en paz.
Después de la relación, el romance, la emoción
Hay ruptura, arrepentimiento y añoranza
Me gusta estar sola, por qué debería ser fiel a mi misma
Como el viento fluye
Como las estrellas sobre las nubes
Quiero irme lejos, quiero brillar intensamente
Ahora voy despacio
Soy brillante solo
Voy solo lo lo lo lo lo
Voy solo lo lo lo lo lo
Las luces se apagaron, todos se pusieron de pie y aplaudieron, incluso él. Solo deseaba que ella lo mirara una sola vez, que a través de sus ojos le dijera que todo estaba bien, que se estaba inventando cosas en su cabeza. Ella hizo un par de reverencias, y justo un segundo antes de retirarse, sus ojos se cruzaron, su pecho se oprimió con incertidumbre.
En ese momento detestó leerla como un libro abierto, porque pudo distinguir algo que nunca antes había visto dirigido a él: desilusión.
El aire a su alrededor pareció disminuir por unos segundos y solo consiguió tomar asiento en las gradas, la frustración volvió a él como un balde de agua fría. Siempre había sido imprudente, imbécil, hiriente, un completo idiota, pero con Sakura evitó demostrar estas características lo más que pudo. Nunca se cuestionó siquiera el por qué, simplemente lo hacía. Después de todo, ella lo había salvado de caer en la oscuridad, junto con Naruto. Su amistad siempre había sido lo más importante, y esta vez, no podía ni imaginar qué había hecho para que ella lo alejara de esa forma. Solo asumió que era su culpa, siempre lo era, era un desastre, y sabía que la única razón por la que seguían siendo amigos era porque ella lo deseaba así. Él no lo valía.
…
Sakura seguía con el vestido encima, la mayoría de los estudiantes ya se habían ido, solo quedaban algunos del club de teatro guardando las escenografías. Su equipo había vencido, con su actuación habían conseguido los puntos para llevarse el triunfo.
Una parte de ella estaba complacida, había deseado eso todo el semestre, pero el dolor en su cabeza le recordaba la falta de sueño y el por qué. Suspiró para evitar llorar, y ocultó su rostro entre sus brazos, apoyados sobre el tocador. Lloraría de todas formas.
¿Qué estás haciendo, Sakura? ¿Por qué no puedes sacarte ese beso de tu cabeza? Dolía tanto pensar en él de esa forma.
-Sakura. - reconoció inmediatamente la voz llamándola, su cabeza se había alzado buscándolo, sin importar el rastro de lágrimas en su rostro.
Ahí estaba él, con su cabello alborotado, vestía un pantalón negro y una camisa azul marino, se mostraba igual de perfecto que siempre, pese a la agitación evidente en su respiración, y su semblante intranquilo.
Recordó su apariencia, e hizo amague de limpiarse, pero él no le dio tiempo. Ya estaba frente a ella, en cuclillas, quitando el rastro de lágrimas de su rostro. - No sé que pasa por tu mente, pero me gustaría que me dejaras ayudarte. - sus palabras lejos de calmarla solo la perturbaron más, él no tenía idea lo que estaba sucediendole.
No notas lo atento que eres.
Sin desearlo soltó un sollozo ahogado que solo consiguió que el azabache tomara su rostro cuidadosamente entre sus manos, acariciando sus mejillas y observando el brillo de sus ojos. Su belleza, al estar cerca de ella, siempre le sorprendía sin importar cuantas veces se le acercara, tanto así que aprovechó la ocasión para besar su frente y luego recargar su mentón sobre su cabeza. Ella no pudo hacer más que ocultar su rostro sobre su pecho, y abrazarlo fuertemente por su torso, deseando que se fueran todos los pensamientos negativos que se estaban formando en su cabeza. Ella no estaba enamorada de su mejor amigo.
El tacto de la pelirrosa volvía a encender una flama en su interior,
-¿Ella está bien? - dijo refiriéndose a su madre.
-Lo está.
-No debes preocuparte por eso ahora.
-No lo estoy.
-¿Entonces? - ¿debía decirle lo que había sucedido entre ellos y el cómo descubrió que le gustaba tanto que quería encerrarlo en su habitación y no dejarlo ir nunca más?
-¿Sakura? - preguntó alguien tras ellos.
La intromisión del pelirrojo, la golpeó como una bofetada, se había olvidado de su cita, y casi arruina lo único bueno que le quedaba en la vida. Intentó separarse de Sasuke, pero este no se lo permitió y la mantuvo aprisionada entre sus brazos, a veces era demasiado posesivo.
-¿Puedes dejarnos a solas un momento? - Pese a que la voz del azabache había sonado cortés, distinguió el hastío tras sus palabras.
-Podría, pero ella debe decirlo. - Bufó el pelirrojo.
-Estoy seguro que ella está de acuerdo. - respondió el peli azabache más fastidiado que antes.
Ella seguía abrazada a él, quería levantar su cabeza y decirle que estaba siendo un idiota y que dejara a Sasori en paz, pero su corazón le rogaba por unos minutos más, rodeada por la calidez de su cuerpo, tanto que no quería moverse, se sentía lo suficientemente segura para permanecer horas en la misma posición.
-S-sasuke…eres un idiota. - dijo apenas en un susurro. - N-no te vayas.
-No lo haré. - respondió al instante.
Usualmente detestaba que alguien fuese tan cercano con él, que rompiese las barreras que él mismo había impuesto, pero no con Sakura, y menos esta vez que Sasori los observaba irritado. No le importaba nada, solo permanecer ahí, abrazarla, y confortarla en silencio. - No te dejaré sola.
Sasori observaba la escena perplejo, no entendía lo que estaba pasando. Se supone que Sakura saldría con él, que irían al cine y luego a un lugar bonito, sus planes se estaban arruinando por culpa del Uchiha frente a él. Iba a protestar pero razonó que era mejor retirarse, de esa forma Sakura volvería corriendo a pedirle disculpas y luego podría hacer su movimiento, sin el Uchiha presente.
Se retiró del lugar con pasos firmes y sin mirar atrás, luego sacaría provecho de eso.
Sasuke había ignorado su mirada llena de ira, no le importaba lidiar con alguien como él, menos frente a Sakura tan vulnerable. La soltó lentamente, pero ella no quería hacerlo, y mantuvo sus brazos tras su torso. - Sakura, deberíamos ir a casa.
Casa, sonó tan extraño viniendo de él, pero tenía razón. ¿Se enojaría mucho si se enteraba que había sacado todas sus cosas de ahí?
Pero el cuestionamiento que más asaltaba su mente y seguía perturbándola. ¿Era tan estúpido buscar refugio en la persona que originaba ese pesar en su corazón?
Solo - Jennie
Shelter - The xx (Sakura/Sasuke)
