Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Kizuna

Capítulo 5 : Realidad.

"Creo que la gente sería más feliz si admitieran las cosas más seguido.

En algún sentido todos somos prisioneros de alguna memoria, o miedo, o decepción

- todos estamos definidos por algo que no podemos cambiar. "

-. Simon Van Booy, La ilusión de la separación.


Al entrar, lo hizo con sigilo, Sasuke podía seguir despierto y le armaría un escándalo si se daba cuenta de la hora en que llegaba. Por otro lado, tenía unas ganas enormes de verlo. Su cita había ido bien, el problema era ella con sus confusos sentimientos interponiéndose en su posibilidad de olvidarse de él.

-Ni siquiera lo intentes. - Sasuke estaba en el sofá viendo la televisión, cambiando y cambiando canales. - Te vi desde la ventana hace 5 minutos.

-Bien, nada que decir, iré a la cama.

-Detente ahí. - dijo con seriedad.

-Sasuke no tengo ánimo para...

-¿Para qué? - no comprendía cómo había llegado tan rápido frente a ella. Una de sus manos había puesto un mechón rosa tras su oreja. - No luces como alguien que acaba de tener una cita con uno de los chicos más populares de la escuela.

-No siento júbilo para nada. - confesó.

-¿Eso tiene que ver conmigo?

-¿Ah? - no se esperaba esa pregunta.

Estaba peligrosamente cerca de ella, y ella no podía retroceder, quería eso, quería su cercanía y no iba a disimularlo. No serviría de nada, todo su cuerpo gritaba por su nombre, pero al mismo tiempo pudo sentir la ambigüedad de sus sentimientos y dolió. Pasó de él con la intención de encerrarse en su habitación, pero él la detuvo. Lo que vio en sus ojos, la descolocó, le estaba pidiendo algo.

-No te vayas, necesito hablar sobre algo contigo. - sus latidos se aceleraron frenéticamente. ¿Sería posible que...? - Quiero comprobar una teoría. - Soltó todo el aire contenido y luego suspiró.

-¿De qué se trata Einstein?

-De ti. - con una mano en su cintura la envolvió y con la otra acercó su rostro al suyo. - Te dije que jamás podría olvidar algo así.

Y la besó, y no se pareció en nada a la primera vez, solo en la reacción de su cuerpo, que se dejó llevar por el contacto. La demanda en sus labios aumentaba cada vez, ahora había introducido su lengua profundamente, haciendo que cada fibra en su interior despertara y respondiera ante su cercanía. De pronto, todo le pareció absurdo. Los días de agonía, el llanto, sus estudios, todo. Porque Sasuke estaba ahí, besándola como si no hubiera un mañana, ya estaba todo perdido, su amistad se estaba yendo al carajo.

Sintió como Sasuke la tomaba de las piernas y la elevaba para que ella las envolviera a su alrededor, podía sentir la erección de su miembro formándose y se frotó contra él, haciendo que soltara un gémido seguido de su nombre. Su cuerpo ardía de forma impresionante. Pronto, aún en sus brazos, se vio trasladada por los pasillos, hasta que reconoció su alrededor, iban a la que ahora era su habitación.

-Sakura.

-¡Sakura! - la voz chillona gritando su nombre la hizo pegar un salto que la hizo caer de la cama.

-¡Maldita sea! - el sudor en su cuerpo y sus mejillas sonrojadas llamaron la atención de la persona que se encontraba de pie en su puerta.

-Vaya, frente. Tuviste un buen sueño al parecer. - rio, aumentando el sonrojo en la pelirrosa.

-¡Silencio, cerda! ¡Espero que tengas un buen motivo para despertarme un sábado a las siete de la mañana! - dijo sobandose la cabeza aún y poniéndose de pie para volver a acostarse.

-Por supuesto que sí. - su rostro contrariado le hizo saber que no era cierto. - Bien, Sasuke-kun me llamó. Estaba preocupado por ti.

-¿Y tenías que venir a las 7 de la mañana?

-No te imaginas la cantidad de llamadas perdidas que tenía de él, a distintas horas. Al parecer ni durmió. - Sakura se encogió en culpa. - Así que vine antes de que lo mates de la angustia.

-No digas eso. - manifestó con preocupación.

-Siempre supe que él se preocupaba por ti, pero esto es diferente. - bufó.

-Somos como hermanos. - soltó.

-Es una opción. - antes de poder cuestionar sus palabras, Ino se acercó a la cama y se sentó en ella. - ¿Qué sucedió? Te conozco frente, algo sucedió con Sasuke, por eso no quieres hablar con él.

-No es nada. Solo estoy abrumada por todo lo que está pasando. Estoy invadiendo su casa, su privacidad…

-Eres tan mala mintiendo. Sueltalo de una buena vez. - soltó harta de sus evasivas.

La pelirrosa lo meditó unos segundos, quizá eso necesitaba para dejar de pensar y soñar con él. Se sonrojó ante ese pensamiento e Ino sonrió.

-Sasuke me arrastró unas calles lejos de bar y comenzó a decir cosas sin sentido. Estaba tan ebrio. Intenté explicarle que su comportamiento con Deidara no fue el adecuado, pero él dijo esas cosas y yo simplemente no pude ignorarlo.

-¿Qué cosas?

-Él. Me besó. - Ino abrió los ojos sorprendida, pero rápidamente su rostro mostró una alegría desbordante. - Quita esa cara. No es algo bueno.

-¿Por qué no? ¿Tú no querías besarlo? ¿Sakura, él te obligó a algo? - cuestionó consternada.

-¿Qué dices? Por supuesto que quería besarlo. - confesó. - Pero él estaba borracho. Me aproveché de la situación, es mi mejor amigo.

-Tampoco lo obligaste a acostarse contigo.

-¡Cerda!

-¿Qué? Un beso entre ustedes, es algo que muchos creen que ya sucedió hace tiempo.

-¿Q-qué? - dijo desconcertada.

-Vamos frente, hay que ser ciegos para no notar que se tratan como si fueran novios.

-¿De qué estás hablando?

-Bien, no es tan así. Pero Sasuke-kun es solo atento contigo y con nadie más. Naruto y tú son las únicas personas que parece notar.

-Sí, porque somos sus… mejores amigos. - las últimas palabras salieron con dificultad de sus labios.

-Entonces ese es el problema. - dijo la rubia tomándose la barbilla.

-Nuestra amistad es más importante que cualquier desliz entre nosotros. - dijo con firmeza.

-Si tienes eso tan claro, ¿por qué actúas como si fuera el fin del mundo? - la pelirrosa infló sus cachetes y dejó salir un suspiro cansado.

-Ese día, Sasuke cantó. Fue como si el tiempo se hubiera detenido para mi. Y de pronto el vacío que siempre creí sentir, al oír su voz, ya no estaba. No podía apartar mi mirada de él.

-Frente, ¿tú…?

-No. No aún. Me gusta.

-Te das cuenta que acabas de plantear la posibilidad de enamorarte de él. - la cara de espanto de la pelirrosa solo logró que Ino soltara un suspiro. - ¿Qué harás?

-Nada. Él ni siquiera recuerda lo que sucedió, es mejor así.

-Él merece saberlo.

-No forzaré las cosas, Ino.

-Bien, pero eventualmente lo sabrá. No deberías hacer una gran espectáculo de esto. Él jamás se alejaría de ti por algo así. - ella asintió resignada, abrió las sábanas para que Ino se recostara. Necesitaba un poco de su cariño maternal en esos momentos. Así, mientras la rubia acariciaba su cabello, se quedó dormida.


Cuando despertó, Sasuke había ordenado comida china para ver una película, había dormido todo él día y no habían rastros de Ino por ningún lugar. Contempló cada movimiento del azabache con parsimonia e inclinó la cabeza para observar su semblante calmo, apacible, pero a la vez insociable, su sola presencia imponía admiración. Sus firmes brazos se contraían mientras lavaba los platos e ignoraba levemente su presencia.

-Se fue hace horas, dijo que debía dejarte dormir todo el día, me amenazó en realidad. - habló ahora al sentirla.

-Gracias, me daré una ducha y vengo. Tengo que llamar al hospital.

-Ya lo hice, esta mañana. - le informó. - Tsunade dijo que estaba evolucionando bien, que la hemorragia seguía controlada y que no te preocuparas.

-Gracias. - se acercó y besó su mejilla, huyó rápidamente del lugar. Lo había observado descaradamente y las imágenes de su sueño se hacían presentes en cada parpadeo.

El peli azabache se tocó el lugar donde ella había depositado un beso cálido, hormigueaba un poco. Sacudió la cabeza contrariado, ella siempre lo besaba en la mejilla, no era algo de lo que preocuparse.

Minutos más tarde, la pelirrosa apareció en su campo visual, justo a tiempo para recibir la comida.

-¡Voy! - anunció antes de que él dejara el sofá. Abrió la puerta y grande fue su sorpresa al encontrar a uno de sus conocidos tras ella. - ¡Lee-san!

-Oh, bella Sakura-chan. Que gusto verte. - dijo sonriendole enormemente, y entregándole la comida. Observó la ropa que traía puesta, una sudadera de Sasuke con el símbolo Uchiha en su espalda y unos shorts muy cortos, y el rubor en su rostro no pasó desapercibido por ella.

-No sabía que trabajaras en reparto. - hizo un gesto pensativo con su mano bajo su barbilla.

-E-es algo reciente. - le sonreía con las mejillas aún sonrosadas. - Ahora que te veo, me preguntaba si alguno de estos días… - sus palabras se vieron interrumpidas por la presencia del azabache tras ella. Su mirada de espanto no pasó desapercibida por la pelirrosa que percibió como la presencia dominante de Sasuke se duplicó, provocando que los cabellos de su nuca se erizaran.

-Sasuke, ¿por qué miras así a Lee-san? - dijo volteando levemente para enfrentarlo.

-Solo Lee, bella Sakura-chan.

-Lee-san está bien. - dijo seriamente el Uchiha menor. - Gracias por la comida, guarda el cambio. - prácticamente le lanzó el dinero, jaló a la pelirrosa tras él y cerró la puerta en su cara.

-¡Sasuke! ¿Por qué hiciste eso? ¡Fuiste muy mal educado! - se quejó la pelirrosa, mientras seguía al azabache hasta el living. Él parecía ignorarla, ya que se sentó en el sofá y comenzó a sacar la comida de las bolsas sin decir una palabra. - Él solo estaba siendo amable conmigo. - ante sus palabras Sasuke giró su rostro con parsimonia.

-Él quería una cita contigo.

-¿Y cuál es el problema si fuera así? - recibió impertérrito la pregunta.

-¿Quieres una cita con él?

-Bueno, no. No lo sé. - lo observó con irritación.

-¿Ves? Te ahorré ponerle excusas. Cambiaremos de restorant.

-Eres tan insoportable. - dijo consciente de su arrogancia.

Su sonrisa le pareció demasiado atrayente, y giró su rostro para que él no viera el rubor que había subido a él.

-¿Qué película quieres ver?

- No lo sé. - dijo suspirando y dejándose caer junto a él derrotada.

Sasuke eligió una película de Studio Ghibli: "El castillo ambulante", al notar esto la pelirrosa sonrió.

-Me conoces, realmente me conoces. - soltó imitando a Bob de las ventajas de ser invisible. Ante esto Sasuke soltó una leve risa, que dejó a la pelirrosa toda atontada. Sus ojos lo contemplaron con fascinación, se golpeó la cabeza, él solo reía en su presencia. Estaba realmente perdida.

-¿Quieres? - le había acercado un poco de fideos chinos a la boca. - Estabas como en un trance, creí que darte de comer sería buena idea.

-Idiota. - claro que solo quería fastidiarla. - Puedo comer sola. - lo golpeó en la rodilla y él se quejó levemente.

La película comenzó y se dedicaron a comer en silencio, de vez en cuando ella comentaba sobre algún aspecto que le llamara la atención. Entonces ella, en algún punto, se quedaba apreciando sus facciones. Distinguía su capacidad de reflexión que reflejaba su sabiduría, nunca había dudado de su intelecto. Sus respuestas no buscaban convencerla ni persuadirla, solo deseaba abrirle un camino hacia algo que quizá ella no veía. Se cuestionó el hecho de que nunca notó el atractivo de su amigo, claro que sabía que era atractivo, pero nunca se detuvo a pensar el cuánto, ahora simplemente no podía apartar su mirada de él.

Cuando la película terminó él dejó andando la televisión, de cierta forma lo agradecía, porque el silencio entre ellos se volvería incómodo.

-¿Sasuke? - llamó.

-¿Hmp? - dijo sin apartar la mirada de la televisión.

-Lamento haberte preocupado, y gracias por llamar a Ino, sé lo mucho que detestas comunicarte con los demás.

-Cuando se trata de ti, no hay peros. - respondió sin más. Ella se encogió en su lugar.

-¿Esperas que no cuestione tus palabras?

-Espero que te regocijes de ellas, hasta que ya no sientas eso que te molesta. - sus profundos ojos color ónix se posaron en ella solo un segundo, que fue suficiente para quitarle el aliento.

-En todo lo que estoy pensando es en ellas. - el sonrojo en su rostro no pasó desapercibido por Sakura. -Si algo realmente malo sucediera entre nosotros, ¿te apartarías de mi?

-¿A qué va esa pregunta? - no sabía si su respuesta generaría lo que él deseaba.

-Solo necesito saberlo.

-Sakura. - se rehusaba a dejar salir las palabras que deambulaban en su mente.

-Entiendo. - se recostó en el sofá un poco dolida. ¿Qué estaba esperando? ¿Que le dijera que siempre estaría a su lado? El silencio a su alrededor la abrumó y decidió encerrarse por unos minutos.

-Espera. - tomó su mano antes de que lograra alejarse. - No me malinterpretes.

El sonido del timbre fue aprovechado por la pelirrosa para correr a abrir la puerta. Sasuke gritó su nombre y fue tras ella. No le importaba quien estuviera llamando, debía explicarle lo que pasaba por su mente. Cuando ella abrió la puerta su rostro se descompuso por un segundo, pero fue interrumpido por el tirón de Sasuke en su brazo, que la acercó a él, sosteniendola de los hombros.

-No huyas de mi.

-¿Sasuke-kun? - la voz chillona de la persona parada en su puerta lo perturbó. Soltó lentamente a la ojijade. ¿Qué hacían ellos ahí? - Sakura-chan, no sabía que estabas aquí.

-Teme, ¿está todo bien?

-Hmp.

Ingresaron al lugar en silencio, un tanto asombrados por la situación que presenciaron.

-¿Qué los trae por aquí? - preguntó Sakura a los Uzumaki, evitando preguntas inapropiadas.

-¡Ah, cierto! Tu madre me llamó y me pidió que los visitaramos, ya sabes, estrechar lazos y esas cosas. - respondió dirigiéndose al peli azabache.

Sasuke estaba cabreado, recordó la conversación que había tenido con su padre antes de que se fueran de viaje.

-Sabes que jamás te pediría algo así si no fuera realmente necesario.

-Espero que no lo sea.

-Es algo que se escapa de mis manos, Sasuke. Necesito asegurar su futuro.

-No soy mercancía padre, y me niego a que los demás decidan por mi.

-Lo siento, hijo. No tenemos alternativa.

Sakura no entendía lo que estaba pasando, pero poco le importaba. Se hacía una idea del motivo real por el que la pelirroja estaba ahí.

Karin estaba enamorada de Sasuke desde que era una niña. Uzumaki Karin, de gran belleza, con un cuerpo envidiable, una gran fortuna y un futuro prometedor, y que la hacía sentir tan ínfima. Por supuesto que Sasuke la elegiría si tuviera que hacerlo, sin duda.

-Desconozco el motivo de tu visita, y realmente no me importa, pero no somos amigos. No veo por qué deba compartir mi tiempo contigo. - Sakura y Naruto abrieron los ojos consternados.

-¡Sasuke! - había amonestado la pelirrosa ante sus palabras hirientes.

-Mide tus palabras, u olvidaré que eres mi amigo. - el rubio lo había agarrado de las solapas.

-Solo estoy mostrando los hechos. - dijo el azabache sin más.

-Karin, vamos a la cocina. - Sakura se la llevó rápidamente, no sin antes darle una mirada reprobatoria a su amigo. Sasuke siempre se había mostrado indiferente a los sentimientos del sexo femenino, y había momentos donde su frialdad rebasaba los límites, pero hacer daño sin justificación no era algo típico de él.

-Perdonalo, él no quiso decir eso realmente. A veces simplemente es un imbécil.

-Él ni siquiera me ve. Yo lo he amado desde niña, lo he visto desde siempre, lo he admirado y él ni siquiera… - las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos desenfrenadamente. Sakura que no se esperaba esa declaración, se acercó a ella y masajeo su espalda. Se sintió una estúpida por su propia congoja ante la atracción que sentía por su mejor amigo y su dolor se sintió como propio ante su llanto desesperado. Al menos ella tenía su amistad.

Le tendió un vaso con azúcar para calmarla y le pidió que la esperara un minuto. No se había alejado mucho cuando los gritos se hicieron oír.

-¡Ella no tiene la culpa! - la voz de rubio mostraba clara irritación.

-¡Eso no significa que me quiera acercar a ella! - bufó el azabache en respuesta.

-¡Pues simplemente no seas un idiota con ella!

-¡¿Pueden dejar de discutir?!- Sakura se interpuso entre ellos, parecía que pronto se molerian a golpes. - Sus gritos se escuchan por toda la casa.

-Lo siento. Sasuke logra sacarme de quicio.

-Hmp.

-Sasuke ve a disculparte con Karin. - exigió la pelirrosa.

-¿Qué?

-No tenías que pisotear sus sentimientos. - lo estaba enfrentando con su mirada. - Así que ve y comportate como un ser humano decente.

-Bien. - Sakura intentó agarrar su brazo, pero solo logró rozarlo, sin embargo fue suficiente para que Sasuke volteara a observarla.

-No seas rudo con ella, solo quiere acercarse a ti. Es prima de tu mejor amigo, recuerda eso. - sus ojos mostraron compresión y se encaminó dónde Karin.

-¿Por qué tengo la sensación que algo anda mal aquí? - cuestionó la ojijade.

-N-no sé de qué hablas, Sakura-chan. - respondió claramente nervioso.

-Karin ha estado enamorada de Sasuke desde que tenemos memoria, pero nunca antes interferiste para que se acercara a él, sin embargo ahora Mikoto-san te lo pide y…

-Sabes que nuestros padres son amigos. - la interrumpió. - Los padres de Karin también lo son, quizá ella se enteró de eso y simplemente le pareció una oportunidad para acercarlos.

-Es una buena idea, generarán un imperio en Japón. - soltó con desagrado.

-Sasuke no parece estar de acuerdo. - soltó resignado ante el descubrimiento acertado de la pelirrosa.

-Solo no le gusta que le digan qué hacer. - murmuró pensativa.

-Mientras no la vuelva a lastimar.

-No lo hará. - lo conocía demasiado.

Karin y Sasuke se hicieron presentes unos minutos luego de eso. Ella se veía… contenta. No quería cuestionarse el por qué, pero el rubio distinguió el rostro acomplejado de su amiga ante la escena.

Sasuke le dirigió una mirada de "tenemos que hablar", la cual la pelirrosa ignoró completamente.

El sonido del móvil de Sasuke los distrajo, el aludido contestó molesto. ¿Qué hacía Tsunade Senju llamándolo a su celular? Entonces cayó en cuenta de las posibilidades. Observó a Sakura fijamente, y esta le devolvió la mirada sin comprender. Y entonces contestó.

-¿Diga?

-¡Uchiha, más vale que me des una buena explicación de por qué Sakura no contesta su celular! - alejó un poco el aparato de su oído y se alejó de los presentes.

-Dime qué sucede, y evitaremos daños innecesarios. - Tsunade comprendió la indirecta tras sus palabras.

-Mebuki, despertó. Y quiere ver a Sakura. - las palabras que Tsunade generaron el efecto deseado. Sasuke prácticamente corrió hacia Sakura y le entregó el celular.

-Es Tsunade. - apenas ella contestó, y recibió la noticia. Su cuerpo se movió impulsivamente hacia el azabache y lo abrazó, como si fuera lo único que la mantenía de pie, como un ancla a tierra firme. Él le correspondió, luego sosteniendo su rostro entre sus manos. - Vamos.

Los dos presentes, los observaron contrariados.

-Mamá despertó. - intentó abrazar a Naruto, pero Sasuke no quería soltarla y solo pudo rodear un brazo por los hombros de rubio.

-¡Eso es genial, Sakura-chan!


La llegada al hospital fue rápida, la ansiedad recorría el cuerpo de la pelirrosa en un ir y venir. Desde que habían dejado la mansión Uchiha, Sasuke había tomado su mano y no la había soltado.

Naruto solo sonreía al observarlos tan unidos, el uno con el otro, Sasuke siempre había tenido una apreciación especial por su amiga, parecían moverse al mismo ritmo. Lo único que lamentaba era el rostro de su prima, que también había notado la unión de sus manos.

Sakura arrastró a Sasuke por los enormes pasillos, y al ver a Tsunade en la entrada de la habitación, le hizo un gesto de agradecimiento con la cabeza e ingresaron.

Mebuki lucía un poco más delgada, su piel se había emblanquecido un poco más, y estaba conectada a tantos aparatos que solo conseguía que sintiera un peso más en su alma, pero sus ojos seguían reflejando el cariño que sentía por su hija.

-M-mamá. - Sasuke apretó su mano, dándole valor para acercarse a ella.

-Hija. - Sakura prácticamente se lanzó sobre ella, soltando la mano del azabache.

-No sabes cuanto te extrañé. - sollozó entre sus brazos.

-Debes ser fuerte, Sakura. - Sasuke se mantuvo en un rincón de la habitación observando con semblante apacible.

-No te dejaré ir. Tú no mereces morir.

-No somos seres eternos. - había mencionado su madre ante la inevitable realidad.

-Llévame contigo. - exigió.

El rostro del azabache mostró sobresalto, su pecho se oprimió, ella no podía estar hablando enserio. Nunca se había planteado la posibilidad de que Sakura no estuviera en su vida. No duraría ni dos días sin ella.

-Sasuke-kun. - esta vez la señora Mebuki se había dirigido a él, interrumpiendo sus tormentosos pensamientos, le pidió que se acercara y tomó su mano. - Gracias por cuidar de ella. Tú y Naruto-kun son lo más importante en su vida. - manifestó con sinceridad.

-Mamá… - unió las manos de ambos, una sobre otra, sorprendiendo a los adolescentes.

-No olviden que se tienen el uno al otro, eso es todo lo que necesitan.

Algo cálido se había posado en el pecho de ambos, expandiéndose a medida que se observaban con sobriedad. ¿Sería posible que ella había notado algo que ellos no?

Se mantuvieron unos minutos más, conversando de cómo habían sido esos días sin ella, de las alianzas, del viaje que habían ganado, de que había estado viviendo en casa de Naruto y luego de Sasuke.

-Se fue. - dijo refiriéndose a su padre ante la mención de él.

-¿Te hizo daño?

-No. - mintió, no iba a preocuparla innecesariamente.

-No lo voy a defender, pero si él se fue, puedes vivir en casa.

-Estoy buscando trabajo. - respondió evadiendo su propuesta.

-No lo necesitas, cariño. - mencionó. - Cambié mi testamento.

-No. - respondió inmediatamente con recelo.

-Eres la única heredera del Clan Haruno.

-No. - ignoró sus palabras.

-Sakura, por favor…

-No morirás, mamá y yo no necesito el dinero de mi clan. - la ira comenzaba a hacer su aparición. - Ellos te excluyeron, te echaron a la calle. - escupió con repulsión.

-Eso quedó en en pasado. - intentó razonar.

-Ah, ¿sí? ¿Alguno ha venido a verte? ¿Han preguntado por ti? No les importamos mamá, y yo tampoco quiero tener ninguna relación con ellos. Menos con su dinero.

-Lo comprendo hija, pero ese dinero es tuyo, ellos me podrán haber excluido del clan, pero tu nunca dejaste de ser la heredera.

-Yo… - desconocía esa información y por primera vez dudó de sus palabras.

-Puedes pensarlo. Es todo tuyo. - dijo acariciando su mano, en comprensión.

La incertidumbre era evidente en su rostro, no tenía cabeza para pensar en eso. El toque delicado y luego firme de Sasuke en su hombro, la despertó su ensoñación. Y no pudo evitar dirigir sus ojos color esmeralda hacia su acompañante, al menos lo tenía a él. El mundo era una completa mierda, pero estaba él ahí, sonriendole.

Se despidieron prometiendo que volverían y dejaron la habitación.

Naruto y Karin seguían esperándolos, pero ahora estaban acompañados de Ino y Sai.

-Frente. - la abrazó hasta dejarla sin aliento. Sai le dedicó una sonrisa de consuelo.

-Gracias por estar aquí. - Sasuke había entrelazado sus dedos nuevamente. A nadie le extrañó, sólo a la pelirroja que cada vez que veía eso sentía una molestia en su interior.

-Vamos a casa. - susurró Sasuke en su oído, y luego dejando una leve caricia en su rostro, produciendo que un escalofrío recorriera su cuerpo, de esa forma se dejó guiar.

.


Por alguna razón no podía dormir. Le había dado mil vueltas a lo ocurrido hace dos noches y seguía sin encontrar la respuesta a su pregunta.

Sakura había evitado el tema, Ino decía no tener idea y al parecer estuvieron solos esa noche. Quería dejarlo pasar, olvidar que algo pudo haber sucedido, pero no lo conseguía. De alguna forma su interior deseaba saberlo, o ¿cómo podía explicar la calidez en su interior al pensar en eso? ¿Por qué no podía mantenerse indiferente a cada acción que su amiga realizara? ¿Por qué parecía que sus manos anhelaban tocarla, masajear su rostro y oler su dulce hálito?

"Yo solo quería estar contigo toda la noche y me ignoraste por completo" .

Talk me down - Troye Sivan (Sakura/Sasuke)

La impresión lo hizo caer de su cama y golpearse contra el suelo, y en el camino botar unos cuantos objetos de su escritorio, generando un estruendo. Se quejó unos segundos y se frotó la cabeza para aminorar el dolor.

Unos pasos apresurados junto con la mención de su nombre se hicieron escuchar. Pronto su puerta fue abierta.

-¿Sasuke? ¿Estás bien? - la pelirrosa frente a él lucía preocupada. "¿Tienes idea de lo que acabamos de hacer?". Y entonces todo vino a él de golpe. - ¿Sasuke?

Sin haberlo previsto la ojijade ya estaba en el suelo arrodillada frente a él, había tocado la punta de su nariz con su índice, se notaba curiosa.

-¿Te sientes bien? - tocó su frente, le parecía que tenía un poco de temperatura ante el color que había tomado su rostro. - Mmm, parece que no tienes fiebre.

El seguía en silencio, solo observando sus facciones y movimientos, el sonrojo en su rostro poco le importó luego de las palabras e imágenes que su cabeza repasaba una y otra vez.

"Mañana olvidarás esto y yo solo me sentiré más estúpida".

"¿Crees que podría olvidar algo así? Sakura, mírame. Eres tan hermosa."

-Oye, realmente me estás asustando. - había tomado su barbilla alzándola para inspeccionar sus pupilas. Parecía estar en un trance, pero no veía síntomas de alguna crisis de ansiedad o algo similar. Tocar de esa forma su rostro quizá no era buena idea, pero antes de soltarlo él ya había detenido su avance, quitando su mano de su rostro. La acción hizo que tragar saliva le supiera amargo. - Creo que iré a buscar un vaso de agua para ti.

Arrancó de ahí a paso apresurado. No comprendía lo que le sucedía al azabache, no quería que la observara de esa forma tan intensa, ni que volviera a rechazar su tacto, pero él no era de las personas que dejara que lo tocaran sin más.

Resignada, luego de llenar el vaso, se dirigió a la habitación, lo encontró recostado en su cama, observando el escritorio.

-¿Puedes al menos decir una palabra? Me estás asustando. - él la observó, se puso de pie y tomó su mano, la guió hacia su cama. - ¿Qué haces?

-Quiero tu compañía. - era una petición egoísta, para su propio beneficio, la razón por la que había alejado su toque era por la adrenalina que había provocado en su cuerpo.

Ella asintió un poco duditativa. No creía que fuera algo bueno para su sanidad mental tenerlo tan cerca, pero su inner le dijo que actuara con normalidad, solían dormir juntos desde pequeños, algunas veces en su casa, otras en la de Naruto o aquí, que Naruto no estuviera con ellos solo era un detalle ínfimo. De todas formas ella se acostó a su lado, pero dándole la espalda. Podía sentir la calidez de su cuerpo envolviéndola.

-Lo siento, no quise asustarte. - cada vez que Sasuke se disculpaba por algo con ella, le parecía surreal.

-Está bien, usualmente eres raro. - no quería que él notara su nerviosismo ante su cercanía.

-¿Cuánto? - se había acercado a ella, envolviendo su brazo en su cintura.

-Ochenta por ciento. A veces lo aumentas a noventa, ahí es cuando te golpeo. - sentía su firme torso tocando su espalda.

-Eres tan molesta. - porque no podía ignorar las sensaciones que generaba en su interior, pensó él, dejando caer su rostro en el hueco de su cuello.

-Lo sé. - por eso nunca le correspondería, pensó ella.

La seguridad que sentía al verse envuelta en sus brazos, era indescriptible, podría estar sucediendo la peor de las tragedias allá afuera y no le importaría. Luego de unos minutos se quedaron dormidos escuchando la respiración del otro

Shelter - The xx (Sakura)