Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Kizuna
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Capítulo 6 : Luz.
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"Nadie es inútil en este mundo mientras pueda aliviar un poco la carga a sus semejantes"
-. Charles Dickens.
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La luz entrando a la habitación la despertó de su profundo sueño. Hace mucho tiempo no dormía tan bien, iba a estirar los brazos cuando un bulto a su lado le recordó que no estaba sola. Intentó moverse discretamente, olvidando que su amigo tenía el sueño ligero, por lo que pronto se vio jalada por la cintura.
—No te muevas. — susurró, su voz sonó un poco rasposa, le encantaba dar órdenes.
¿Por qué tenía que abrazar su cintura de esa forma? Su ánimo estaba restaurado, y no tenía ganas de discutir con él, así que se quedó en su lugar y decidió dormir un momento más, entre sus brazos.
La segunda vez que despertó su cuerpo se sintió más liviano, como si hubiera tenido el sueño más reparador de toda su vida. Volteó para ver a su acompañante pero él ya no se encontraba.
Soltó un suspiro de derrota, se sentía tan infantil disfrutando ese momento. Observó la hora en el reloj de pared, diez con treinta minutos, un nuevo récord.
Luego de unos minutos parecía que Sasuke aún no aparecería por ahí, así que decidió buscar algo con lo que entretenerse. Se tomó el pelo en una coleta y tomó asiento en su silla de escritorio. Conocía esa habitación como la palma de su mano, sin embargo algo llamó su atención sobre el escritorio. Un reproductor de cassettes portátil, que debía ser bastante viejo, sin embargo las marcas que tenía de desgaste lo hacían ver como una de las antigüedades que tendrías detrás de una vitrina. Junto a esta encontró una nota, amarrada a una cinta, que tenía su nombre escrito con perfecta caligrafía, solo Sasuke tenía una escritura tan elegante.
"No dejes que nadie nunca te haga sentir como si no mereces lo que quieres".
Su pecho se contrajo en júbilo, conocía a su amigo a la perfección, pero siempre se las ingeniaba para sorprenderla cuando menos lo esperaba.
Observó la cinta con curiosidad, pudo leer las palabras "propiedad de Haruno Sakura" y luego una lista de canciones que debía contener, estaba conmovida al notar que eran canciones que ella solía escuchar. Conectó los audífonos al aparato y encendió el reproductor.
Bebe, cariño, quédate despierto toda la noche.
Con las cosas que puedes hacer, no las harás pero podrías.
El potencial que tienes, y que nunca verás,
Las promesas que solo tú haces.
—Bebe ahora conmigo y olvídate de todo. La presión de los días, has lo que te digo y te haré sentir bien y alejaré las imágenes atascadas en tu cabeza. —continuó cantando, ignorantede la presencia de cierto peliazabache desde el marco de la puerta. La aflicción plasmaba su rostro mientras lo apoyaba en su mano en gesto pensativo. ¿Por qué Sasuke no podía ser simplemente un idiota? Estaba volviendo cada vez más difícil el arrojar sus sentimientos por la basura, no podía ser tan atento con ella. —De personas con la que has estado antes, que no quieres más a tu alrededor, que te empujan y empujan, y no ceden ante tu voluntad, yo los mantendré quietos.
—No me gusta la forma que tu rostro toma cuando escuchas esa canción. —sentenció, ella volteó su rostro ante sus palabras y detuvo la música. Estaba pensando en él, y tenerlo enfrente no ayudaba a su sanidad mental. — Abriste tu regalo antes.
—¿Regalo? — bromeó, él se acercó, depositando la bandeja que traía en sus manos sobre el escritorio, y tocó su frente con el dedo índice y anular, gesto que solía realizar con ella, pero que estaba vez la hizo tragar saliva con pesadez.
—No conozco a nadie más que disfrute tanto la música como tú.
—Y, ¿cuál sería la ocasión? — preguntó intentando desviar sus pensamientos.
—Tu existencia. — sentenció con marcada indiferencia. Ella se quedó sin palabras, y otra vez le estaba faltando el aire. Él no podía decir cosas como esa, con su tono neutral y luego hacer como si nada pasara. Porque eso hizo al sentarse en su cama y comenzar a servir jugo en un vaso para ofrecercelo, como si esas palabras no hubieran salido de su boca.
Desayunaron en silencio, pese a la incomodidad que debía sentir en el ambiente, no era esa la sensación que la opacaba y que se presentaba una y otra vez formándose en su estómago y subiendo hasta su pecho.
*Between the bars - Elliot Smith.
La cafetería estaba llena como de costumbre, atiborrada de estudiantes que parecían gritar en vez de conversar. Usualmente esto fastidiaba a la pelirrosa, pero ese día era diferente, tenía una casetera nueva y su profesor de música les había informado a ella y los chicos de la banda que tenía una muy buena noticia que darles. Así bebía el café con azúcar que tenía en su mano con lentitud, y mantenía sus audífonos puestos para evitar el bullicio. Hacía un frío de los mil demonios, traía un abrigo y panties bajo su falda escolar, y hoy se había trenzado el cabello hacia un lado. Por primera vez le agradó su look en el espejo antes de salir de la casa de su amigo.
Su campo visual se vio interrumpido por una cabellera roja y unos ojos color caramelo que la observaban con algo que reconoció como curiosidad.
Se quitó un auricular para oírlo.
—Entonces, tuviste un buen fin de semana. Luces radiante hoy. —dijo sonriendo con interés
—No fue malo. —respondió alejando los pensamientos fuera de lugar que se estaban formando en su cabeza.
—¿Eso significa que puedo invitarte un café luego de clases?
—No me negaría. —lo vio deslizar nuevamente una sonrisa por su rostro. Demonios, era tan atractivo que su Inner quería golpearlo.
—¿Puedo? —dijo pidiendo su auricular.
—No sé si sea tu tipo de música.
—Pruebame. —se mordió el labio. Su Inner estaba comenzando a hiperventilar, saboreandose los labios como si estuviera viendo a su presa. Le entregó el auricular y luego de un minuto habló. — Así que odias estar en la cafetería.
—Tengo un playlist para esto. — sonrió complacida.
—Puedo hacer que se vuelva un playlist que te alegre el día. Escucha. Something happens and I'm head over heels, I never find out till I'm head over heels. Something happens and I'm head over heels, ah, don't take my heart, don't break my heart, don't, don't, don't throw it away... — cantó mientras sostenía su mano y la depositaba en su pecho. Soltó una risotada ante eso, pero rápidamente se soltó de su agarre al verse observaba por la mayoría de la personas en la cafetería que al mismo tiempo comenzaron a cuchichear.
Desvió su mirada y distinguió una cabellera rubia entre los demás, su sonrisa se esfumó, y la invadió un gran desasosiego. Él le sonreía como si estuviera viendo un reto, un escalofrío recorrió su cuerpo y se tensó. Por supuesto que iban a la misma escuela, y pertenecía al grupo de los engreídos y fastidiosos. La mano de Sasori sobre la suya la hizo volver a enfocar su mirada en él.
—Ya recibió su merecido por lo que hizo. —dijo con firmeza, sus ojos mostraban el apoyo que necesitaba. — No dejaré que vuelva a ponerte un dedo encima.
—Es tu amigo. — lo estaba confirmando ella misma.
—Los amigos no se meten con la chica que uno quiere. — sus palabras fueron como un bálsamo para su ser, y su humor se vio restaurado levemente.
—Vaya, tenemos un donjuán aquí. — lo observó fingiendo curiosidad.
—Solo intento que me notes. —dijo aparentando modestia.
—¿Realmente crees que es posible no hacerlo? — preguntó, no iba a negar lo evidente y el como muchas chicas en la cafetería se lo comían con los ojos y a ella le lanzaban miradas cargadas de odio.
—Me alegra que eso salga de tus labios.
—Oh, mejores cosas salen de ellos, creeme. —respondió con atrevimiento, en respuesta él acercó su silla hacia ella y se inclinó levemente, quedando su rostro cerca del suyo. .
—Me muero por saber todo de ti S-a-k-u-r-a. —susurró en su oído, su voz pronunciando su nombre seductoramente la turbó y un escalofrío recorrió su espina dorsal.
El sonido de algo siendo depositado con rudeza sobre la mesa los separó.
Oh, maldición su Inner ya se estaba imaginando el sabor de sus labios.
Se quiso golpear la cabeza contra la mesa, ¿qué demonios estaba pensando?
—Lamentamos interrumpir su grata conversación —sus palabras tenían un toque de burla, que solo ella podía distinguir, sumado a indiferencia que su amigo solía utilizar. —, pero realmente tengo hambre y quiero sentarme.
Entonces observó la bolsa de comida que anteriormente había sido depositada por él y a sus amigos de pie. Naruto no se veía muy contento, de inmediato notó que Hinata lo sostenía del brazo, suponía que para evitar que hiciera algo imprudente. Sai que estaba tras Ino, lucía curioso analizando la situación, Ino había deslizado una sonrisa coqueta en su rostro y no despegaba sus ojos del pelirrojo. Sasuke, ya había abierto la boca para opinar, y no se atrevió a verlo a los ojos, ante todo lo que provocaba en ella, pero podía sentir la molestia dirigida al pelirrojo.
—No se las quitaré por más tiempo. Nos vemos luego de clases. —le guiñó un ojo a la pelirrosa con galantería.
—Realmente no sé qué haces con nosotros, en vez de correr tras ese bombón. —mencionó Ino decepcionada. Le lanzó una mirada de "deja de fastidiar y metete en tus asuntos" que la mantuvo en silencio.
Todos comenzaron a comer a su alrededor, y para su mala suerte el Uchiha se sentó frente a ella, apoyando sus codos en la mesa y su cabeza sobre sus manos, en su típico gesto de reflexión.
—Si te pone una mano encima Sakura-chan, te juro que... —comenzó Naruto.
—¿Qué? —lo interrumpió. —¿Lo espantarás como a todos los hombres por los que muestro interés?
—¡Es un pervertido! ¡No dejaré que…!
—No sé cuál es el problema. Se ve bastante comestible. — se burló.
—En eso te doy la razón frente, no me importaría tener un poco de diversión con él. — dijo la rubia mientras lo observaba caminar hacia unas mesas lejos de ellos. —¿Has visto su trasero?
Sakura prácticamente escupió el café de su boca y Naruto botó su jugo por la nariz. La pelirrosa comenzó a toser y el rubio a quejarse sosteniéndose la nariz. Hinata a su lado lo ayudó a limpiarse y golpear ligeramente la espalda de la pelirrosa para detener su tos.
—Ino-chan, no deberías decir esas cosas a mi inocente Sakura-chan, la estás pervirtiendo.
—Deja de decir estupideces, soy perfectamente capaz de notar sus atributos por mi cuenta,—bufó fastidiando más al ojiazul. —además fue el único que me ha invitado a salir. —pudo notar un pequeño movimiento en Sasuke al mencionar eso, quizá fue su imaginación.
—¿Por qué dices eso? Tienes tus encantos frente, no tanto como los míos, pero los tienes.
—¿No te has dado cuenta que la mayoría de la población masculina es indiferente a mis "encantos"? —dijo dibujando comillas en el aire con sus dedos.
—Mmm, ¿por qué será? — las miradas que les dirigió a sus amigos no pasaron desapercibidas por la pelirrosa.
—¿Qué sucede? —su mente había formulado rápidamente las opciones más evidentes ante su falta de vida amorosa y ya tenía la respuesta obvia. —No lo preguntaré otra vez. ¿Qué hicieron? Naruto, Sasuke.— había tomado a Naruto de su camisa y Sasuke se había cruzado de brazos y desviado su mirada con torpeza.
—¡Hay demasiados pervertidos en esta escuela! ¡Ellos no tienen derecho a tocarte! —había soltado el pelirrubio y luego se había tapado la boca. Recordó las palabras que su otro amigo le había mencionado y su respiración se agitó. Así que esa era la verdadera razón por la que se las había dicho.
—No puedo creerlo. — su día se había arruinado otra vez.
Se puso de pie, tomó su café y comenzó a irse de la cafetería sin mirar atrás. Ellos siempre habían sido sobreprotectores con ella, creían que era alguien débil, y que les pertenecía por el simple hecho de ser su amiga.
—Sakura… — reconoció la voz de Sasuke llamándola y volteó para encararlo. Recordó el beso que compartieron en el momento menos adecuado, porque su boca supo amarga y no quería seguir observándolo. Porque el dolor en su pecho era producto de su indiferencia ante lo que había pasado entre ellos, porque él no estaba interesado en ella de esa forma, solo quería retenerla en su vida, sin importar el costo.
—No importa. —mintió al ver que las palabras no salían de su boca.
Los presentes se miraban entre ellos sin creer lo que había pasado, usualmente Sakura los hubiera golpeado e insultado, y luego les hubiera dado una charla sobre lo dañina que era la posesividad con que la trataban, pero no, esta vez su mirada decepcionada y dolida fue peor que cualquier reprimenda que pudiera darles. Todos se quedaron en silencio, observando el lugar por el que se había ido la pelirrosa, excepto la pelirrubia que lucía satisfecha, pero preocupada por la actitud de su amiga, suponía que tenía que ver con el peliazabache que por primera vez se mostraba perturbado por algo frente a los demás.
—Les dije que mantuvieran sus traseros fuera. — los reprendió. —Ustedes tendrán que arreglar esto.
Intentaron en vano hacer oídos sordos, pero los dos principales responsables sintieron una molestia en sus estómagos, reprendiéndose mentalmente por sus actos. Naruto maldecía por lo bajo a su bocota, y Sasuke se mantenía en su posición, reflexivo.
"No dejaré que nadie te toque".
Él le había dicho eso a Sakura, en un intento de mantenerla a su lado, o eso creía. Quizá sus intenciones eran egoístas, pero el pánico que se producía en su interior ante la posibilidad de perder su amistad no quería volver a sentirlo, no cometería acciones estúpidas como la de besarla mientras estaba borracho. Esperaba que ella consiguiera dejarlo pasar, porque él no podía, nunca olvidaría el haberla tenido en sus brazos. Tener que ocultar las sensaciones que aparecían en su cuerpo al tocarla, era su castigo por profanar su amistad, tendría que vivir con ello.
La protegería de quién fuera, incluso de sí mismo.
Quedaban pocos minutos para que terminara la clase de literatura cuando su celular anunció una notificación, usualmente los ignoraba hasta salir de clases, pero se sintió tentada a mirar. Disimuladamente lo tomó y observó con curiosidad el remitente: Niño bonito.
"Estoy ansioso por verte luego de clases".
—Y además, cosa extraña, el primer síntoma del verdadero amor en un joven es la timidez, y en un joven es el atrevimiento. Eso es asombroso, y sin embargo, sencillo. Son los dos sexos que tratan de aproximarse, y toman cada uno las cualidades del otro.— oía al profesor Hatake leyendo de fondo.
La imagen de su amigo peliazabache se presentó en su mente, deseando que fuera su nombre el que apareciera anunciando el mensaje, sacudió la cabeza fastidiada consigo misma. Sasori era alguien atractivo, adorable, y llamaba su atención. No perdía nada acercándose a él, y de paso evitaba pensar en sus controversiales sentimientos. Le gustaba, su forma de hablar, la atención que tenía con ella, quizá en algún momento podría nacer algún sentimiento diferente.
"¿Has leído "los miserables"?"
"Desgraciado el que no haya amado más que cuerpos, formas y apariencias.
La muerte se lo arrebatará todo. Amad a las almas, y las volveréis a encontrar."
"Vaya, eres alguien demasiado cursi".
"Soy un artista, veo almas, no cuerpos.
Te imaginé riendote ante mis palabras."
"No la mejor risa, Hatake ya me quiere asesinar con la mirada."
"La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano".
"Acabas de hacer que Víctor Hugo suene como el jodido Shakespiere".
"Así de importante es tu existencia para la población masculina".
Se mordió la lengua, definitivamente había escuchado su conversación con sus amigos en la cafetería. .
"Sólo se preocupan por ti. Si yo te tuviera de amiga también lo haría."
"¿Qué se supone que significa eso?"
"Algunos hombres son unos imbéciles, y utilizan a lindas
chicas para pasar el rato. Y los que tienen amigas
como tú hacen lo que sea con tal de que no salgan lastimadas."
Se sintió abrumada por la sensatez que distinguió entre sus palabras, dejó el aparato de lado e intentó escuchar a Kakashi. Si Sasori supiera que lo que realmente le molestaba de todo el asunto era sentirse tan diminuta al lado de ellos, y estaba también eso de que Sasuke no la veía como una chica.
—¿Sakura, nos quieres contar algo sobre lo que tan fervientemente escribías en tu celular? —la voz de su maestro interrumpió sus abrumadores pensamientos. Kakashi solía provocarla por lo que fuera, era su venganza personal por haberlo vencido en su duelo de taijutsu hace unos meses. Pronto se hicieron escuchar los murmullos provenientes de sus compañeros, algunos contenían el aliento esperando su respuesta.
—Ya sabe profesor, el sextexting en su clase es como una alabanza en su nombre.
Muchos soltaron gritos ahogados, otros silbaron, aplaudieron y animaron, ella solo sonrió con satisfacción ante el rostro divertido de su maestro. Había logrado cabrearlo.
—Me encanta que mi mejor estudiante tenga respuestas tan audaces. Asumo que ya leíste este libro. —ella asintió. — ¿Entonces no te importara realizar un ensayo para mañana sobre él y la lucha de clases? —había abierto la boca para reclamar, pero la cerró inmediatamente. Podría hacerla sufrir de verdad.
—Bien. — suspiró resignada luego una batalla de miradas que sabía perdería.
Recibió un mensaje de Sakura al sonar el timbre que anunciaba la salida de clases.
"No me esperes, hoy llegaré tarde. Reúne todo el material que tengas de los miserables".
No recordaba que Kakashi les hubiera dado tarea en literatura, quizá solo deseaba aumentar sus conocimientos, al menos le había escrito algo, se torturó mentalmente todo lo que restaba de clases, al no recibir noticias de ella. Su consuelo era que vivían juntos y tendría que verla sí o sí.
Lo que más lo tenía inquieto era la posibilidad de que la pelirrosa saliera con el odioso de Akasuna. Era un donjuán, que salía con chicas, obtenía lo que quería y las dejaba. Detestaba la idea de que hiciera lo mismo con su amiga, así que debía por lo menos saber dónde estaría para no preocuparse de más.
Al observar, unos metros alejado, la puerta del salón de clases de la pelirrosa, distinguió la cabellera rojiza que detestaba, y luego vio a la pelirrosa saludarlo con un beso en la mejilla. Solo los besaba así a él, a Naruto y a Sai. Apretó los puños e intentó serenarse por unos segundos, solo conseguiría hacerla enojar más si reaccionaba de esa forma.
Los vio caminar hacia la salida conversando amenamente, tras de ellos podía ver a muchos hombres al borde del llanto por lo que veían y a otras mujeres enfurecidas por la cercanía que mostraban esos dos. ¿Cómo ella no notaba el impacto que generaba en la mayoría de los alumnos de la escuela? Era la chica hermosa, rebelde y a la vez amable, inteligente y a la vez divertida con la que todos querían salir, además Naruto y él eran sus mejores amigos, incluso era la única chica a la que Itachi saludaba o hablaba. Si no fuera por las amenazas que hicieron correr sobre acercarse a ella debería estar sacándose a todos los chicos de la escuela de encima.
—Entonces, ¿dónde iremos? — preguntó curiosa la pelirrosa a su acompañante.
—Es una sorpresa.
—Vaya, no creí que dedicaras tiempo a estas cosas.
—Soy detallista cuando me lo propongo.
—Eso es un punto a tu favor. — mencionó con suficiencia. — Pero no debo volver muy tarde, Kakashi me puso tarea por hablarte durante clases.
—Eres la alumna número uno de la escuela, así que no veo el problema con un poco de tarea. — dijo, ya estaban llegando donde el pelirrojo había estacionado su motocicleta.
—Número dos en realidad. — sentenció observando maravillada su vehículo, tocando con curiosidad el color negro perfectamente pulido.
—¿Qué? — preguntó curioso.
—Sasuke es el número uno, y estoy a años luz de alcanzarlo. Es un maldito ratón de biblioteca, y no deja de sacármelo en cara. —se cruzó de brazos recordando todas las veces en que su mejor amigo le restregaba sus calificaciones.
—Pero tú estudiarás medicina.
—¿Cómo sabes eso? — volteó observándolo con suspicacia.
—Eres voluntaria en el hospital y en la enfermería de la escuela. —mantuvo el semblante en su rostro —¿Qué? Soy bastante observador.
—Aterrador. —soltó.
—Vamos, todo el mundo lo sabe. — acercó sus pasos a ella, parecía que la quería acorralar contra su motocicleta. —Tu club de fans se encargó de esparcir la noticia por toda la escuela. — dijo entregándole el casco de repuesto.
—¿Club de fans? — puso su mano sobre su pecho, intentando mantener la distancia. —¿Como el de Sasuke y Naruto? ¿Como el tuyo y el de Itachi-san?
—Estás sorprendida. — mencionó. Por alguna razón el toque de su mano sobre su pecho, aumentó sus ganas de disminuir la distancia entre ellos.
—Por supuesto que lo estoy. Primero tú quieres una cita conmigo y ahora tengo un club de fans. ¿Salir contigo es lo que todos esperaban?— ironizó ante su poco interés por pertenecer a ese grupo. Su torso era firme, quizá no debió poner su mano sobre él.
—Entiendes que la mayoría de la escuela está amenazada con acercarse a ti. —no ocultó su incomodidad frente a eso.
—¿Y tú por qué lo hiciste? — lo vio acercarse aún más, ignorando su mano sobre su firme pecho.
—Porque mi deseo de conocerte es mayor que cualquier amenaza que tus amigos hagan contra mi. — se inclinó sutilmente hacia su rostro, el cual había adquirido un color rojizo ante su cercanía. Podría haberlo visto venir si conociera mejor al pelirrojo frente a ella, cuando sintió el toque cálido de sus labios en su frente, el calor aumentó en su rostro.
Comenzó a escuchar los cuchicheos provenientes de los estudiantes, y cayó en cuenta del espectáculo que estaban brindando. — Te ves hermosa cuando te sonrojas.
"Sakura, mírame. Eres tan hermosa".
Cuando él se alejó de ella, se puso rápidamente el casco, la tenía más que sobrepasada el hecho de tener que recordar esas palabras todo el tiempo, así no conseguía ni regocijarse en toda la calidez que le brindaba el pelirrojo.
Él entendió el mensaje tras su silencio, sonrió con suficiencia y también se puso su casco, subiéndose a la motocicleta y esperando que ella subiera tras él.
El peliazabache a unos metros de ellos, apretaba los puños con ira contenida. Su mente le estaba jugando malas pasadas, entendía su molestia al verlo acercase a la pelirrosa, pero no el desasosiego en su interior, no la necesidad de apartarlo de ella, porque en todo lo que pensaba era en apartarlo y ocupar él su lugar.
Se masajeó la nuca exasperado, había zanjado el asunto el día anterior, su amistad con la pelirrosa era más importante que todo lo que él pudiera o no sentir, no lo arruinaría. Porque sabía que era un desastre de persona, y que aunque quisiera no podría darle lo que se merecía.
—Sasuke-kun. — no reconoció la voz llamándolo, pero la cabellera rojiza le recordó de quién se trataba. — ¿Te sientes bien?
Las palabras de su padre seguían dando vueltas en su cabeza, ya había hecho llorar a la chica frente a él, pero ella parecía haberlo olvidado y lo trataba con amabilidad. ¿Sería tan terrible acercarse a ella, solo para darle el gusto a sus padres?
—¿Karin? — la aludida pareció sonrojarse ante la mención de su nombre por su parte. — ¿Vamos? —la observó abrir los ojos sorprendida. Comenzó a caminar hacia su auto y ella lo siguió.
—No soy buena en esto. —mencionó la ojijade mientras bebía su batido de fresa. Llevaban varios minutos de incómodo silencio, mientras él no dejaba de observarla de forma extraña.
—¿Qué? —preguntó divertido. — ¿Hablar?
—Sí, hablar, comunicarse, cosas que la gente hace cuando se está relacionando. — estaba sonrojada, parecía que desde que subieron a la motocicleta y luego de que él guiara sus manos para rodear su cintura, todo lo que su rostro mostraba era el bochorno que no podía esconder.
—¿Quieres una relación? — en un intento de ocultar su rostro lo escondió entre sus brazos apoyados en la mesa.
—No. Digo, no es lo que estaba pensando. —seguía escondiendo su rostro.
—No me importaría estar en una relación contigo. —soltó con su tono divertido.
—Espera, detente ahí. — levantó su rostro y lo apuntó con el dedo. — Vas demasiado rápido, niño bonito.
—¿Niño bonito? — sonreía con suficiencia.
—Mierda, deja de hablar, digo, yo debería dejar de hablar. —sus palabras sonaban atropelladas.
—Eres tan rara. — rió estruendosamente y ella soltó un suspiro de derrota. Usualmente sus emociones eran más controlables.
—Eso es exactamente lo que tenía que decir. — hizo un puchero. Él respondió mirándola fijamente.
—No significa que sea malo, solo llamas más mi atención. — recostó su cabeza sobre sus brazos y lo observó con curiosidad. No entendía qué veía en ella que fuera diferente del resto.
—Me observas como si fuera una pieza de arte. —ahora él imitó su posición.
—Lo eres. Lo que estoy intentando descubrir es si tu belleza es eterna.
—Y me dices rara a mi. ¿Qué clase de cumplido es ese? — apoyó su rostro en su mano.
—El que un artista daría, eso me vuelve un poco más atractivo. —presumió.
—El buen gusto musical es atractivo. — dijo desviando su mirada al sonar la campanilla anunciando la llegada de nuevos clientes. Grande fue su sorpresa cuando sus ojos chocaron con unos color onix, lo que generó que un escalofrío recorriera su cuerpo. Esperaba que no estuviera ahí porque quería arruinar su cita, o lo golpearía.
Al ver a la pelirroja a su lado utilizó toda su fuerza de voluntad para desviar la mirada, ocultar cualquier pizca de molestia en su interior, y hacer como si no los hubiera visto. Ya habían tomado asiento a unas mesas de ellos.
—Eso te vuelve completamente irresistible. — sus palabras habían conseguido el efecto deseado, Sakura había enfocado su vista en él, abierto mucho sus ojos y el rubor subía por sus mejillas.
El peliazabache observaba discretamente la escena. Había seguido la motocicleta del pelirrojo, lo admitía, pero solo quería conocer las intenciones para con su amiga. Eso era todo, así que se sentó donde pudiera mirar discretamente hacia su dirección.
Ahora que veía a Sakura sonrojarse por las palabras que Akasuna le había dicho, una sensación extraña se sentó en su estómago, descubrió que no le gustaba verla sonrojada si no era él quien lo provocaba.
El toque tímido de Karin en una de sus manos, lo hizo caer en cuenta que estaba apretando los puños, y había enterrado sus uñas en sus manos, hiriendolas levemente. Observó las heridas con cautela, ¿por qué su cuerpo reaccionaba de esa forma? Debía alejar a como dé lugar cualquier idea absurda que pusiera en riesgo todo lo que le importaba.
—¿Estás bien? —preguntó al notar que llevaba demasiado tiempo observando sus manos.
—Es la segunda vez que me preguntas eso. —soltó sin saber que más responder.
—Lo siento. —la vio encogerse en su asiento, y sonrojarse. No era su intención ser descortés, simplemente no estaba acostumbrado a socializar con nadie más.
—¿Qué quieres ordenar? — preguntó con neutralidad.
—Eh, ¿un mocha?
La timidez de la pelirroja no lo asombraba, solía generar ese impacto en la mayoría de las chicas de la escuela, pero sí le llamaba la atención que fuera tan amable para con él, no solo pensando en complacerlo, sino que preocuparse por su estado, solo la pelirrosa mostraba tanta preocupación por sus acciones.
—No tienes filtro, ¿eh? — cuestionó la pelirrosa aún sonrojada.
—¿Viste al Uchiha llegar, no es así? —ella asintió cabreada. —Debe querer asesinarme en estos momentos.
—No es de su incumbencia. —apenas sus labios dejaron esas palabras, Sasori había acercado su rostro y besado su mejilla. Pensó que se iba a alejar, pero sostuvo su rostro entre sus manos y sonrió. Su corazón latía con fuerza, la belleza de Sasori era innegable y su aliento estaba cada vez más cerca, pero tan rápido como se acercó, se alejó. —¿Qué…? ¡Sasuke! — lo tironeó del brazo para que soltara al pelirrojo. —¡Sueltalo!
Y ahí estaba el azabache que había derribado al pelirrojo y lo tenía contra la pared, amenazandolo con el puño en alto
—No lo haré. — pese a que sus palabras mantenían su tono neutral, podía ver la agitación en su cuerpo. —No dejaré que te toque.
Que repitiera las palabras que le había dicho esa noche, o lo más cercano a ellas, fue un golpe bajo. Lo soltó como si su tacto quemara bajo la yema de sus dedos.
—Esta bien, Sakura, es normal que tenga celos, eres como su hermana. —Sasori no lo sabía, pero esas palabras solo hicieron que la pesadumbre fuera aún mayor, porque esa era la realidad y ella no quería pensar en ello.
—Tú no sabes nada de nuestra relación. — dijo Sasuke apretando más su agarre sobre él. Sakura lo vio con incredulidad.
—¿Acaso la ves como algo más que amigos? —era una pregunta fuera de lugar, y ella no estaba preparada para saber la respuesta.
—Eso no es de tu incumbencia.— quería que se detuvieran.
—Bueno, yo sí quiero algo más que una amistad con ella, y no tengo que pedirte permiso ni a ti ni al rubio escandaloso. — confesó desafiando al peliazabache con la mirada. Debían detenerse. El azabache estrelló su puño contra la pared, rozando el rostro del pelirrojo que ni siquiera había pestañado ante su arranque de ira.
La poca clientela que había en el local, sumado a los tres trabajadores, se habían acercado para detener la pelea que se estaba formando. Había sido suficiente.
—¡No puedo creer que sigas viéndome como una estúpida niñata! — la tonalidad de su voz se había agravado, se estaba dirigiendo al ojinegro, que se había separado del pelirrojo. —¡Soy perfectamente capaz de tomar mis propias decisiones, yo decido con quien salgo! —lo empujaba a medida que hablaba.
—¡¿Estás diciendo que quieres ser novia de este tipo?!— iba a responderle que sí, solo para irritarlo, pero eso no sería justo para el pelirrojo.
—Eso no es de tu incumbencia. —desvió su rostro para que no la leyera.
—¡Sí que lo es! ¡Yo soy tu…!
—No lo digas. —lo interrumpió —No puedes controlar todo lo que hago, ya no los necesito de esa forma. Y tú, —dijo volteando hacia el pelirrojo. —si solo quieres cabrear a Sasuke, no cuentes conmigo. ¡Sus estúpidos juegos de virilidad se acaban aquí, porque no soy material de jodidos pubertos!
Todos los presentes y espectadores habían quedado sin habla, pero mientras la veían tomar sus cosas y marcharse por la puerta las mujeres comenzaron a aplaudir y animar, gritando consignas a su favor.
Sus pasos fueron apresurados al salir de la cafetería, pero sin ningún rumbo en específico. El sonido estruendoso del cielo, le informó que iba a llover y ella no andaba con paraguas, corrió como si su vida dependiera de ello. Poco le importó empaparse el uniforme minutos después, cuando su respiración le pidió detenerse frente a unos puestos de comida. Ya había anochecido, y la gente en las calles era escasa producto de la lluvia que caía impetuosa. Cuando sintió el calor en su rostro, se dio cuenta que estaba llorando. Su celular anunciaba una notificación por enésima vez.
Se preguntó por qué había reaccionado así, ¿por qué había huido de esa forma tan cobarde? ¿Por qué el que Sasori haya confesado sus intenciones no era suficiente para hacerla sentir mejor? ¿Por qué el que Sasuke la tratara como su hermana menor le molestaba? Y aunque sabía la respuesta a eso último, seguía sin entender el cómo la atracción hacia su mejor amigo parecía aumentar en vez de aminorarse. Se sintió estúpida por creer que viviendo con él podría lograr mantener al margen lo que provocaba en ella. Simplemente no podía enamorarse de él.
Seguía de pie afuera de una tienda de dangos, quizá ya llevaba unos quince o veinte minutos en la misma posición, bajo el techo que la cubría un poco de la lluvia, su cuerpo no reaccionaba, ni siquiera al frío que atravesaba cada parte de él. Como un flashback, vino a su mente un suceso que había ocurrido muchos años atrás cuando tenían tan solo diez años. En ese momento junto a Naruto los tres ya eran mejores amigos, y dormían en la cama del rubio, Sakura entre ellos, Naruto abrazando a la pelirrosa desde los hombros, la cabeza de ella en su pecho, mientras él apoyaba su mentón sobre ella, y Sasuke la abrazaba por la cintura, recostando su cabeza en su espalda. Solían tener momentos así, donde dormían uno al lado del otro plácidamente, como si siempre hubiera sido así; como si se tratara de hermanos separados al nacer que se habían reencontrado. Como si se movieran al mismo ritmo.
—¿Sakura-chan? —mencionaba el pelirrubio con valentía. —Nosotros te protegeremos. — miró al peliazabache asentir con seguridad.
—Yo también los protegeré. —había dicho ella con decisión.
Luego de eso habíandecidido que nada ni nadie los separaría.
El sonido apresurado de unos pasos acercarse a ella y luego la contención que le brindaron unos brazos a su alrededor, brindándole un poco de calor, la devolvieron a la realidad. .
—Vete.—susurró, deseando todo lo contrario, y escondiendo su rostro en su pecho.
—No. —su voz había perdido la entereza que solía mostrar.
—Vete. —insistió. La había separado de su cuerpo y ella vio el poncho que solía utilizar para viajar. Sus ojos mostraban arrepentimiento, no le gustó su mirada apesadumbrada.
—Ven aquí. — no alcanzó a reaccionar y él ya la había metido dentro de su poncho, invadiendo increíblemente su espacio personal. Su rostro enfocaba su pecho, no quería mirar hacia arriba, pero lo hizo. Elevó su rostro, quedando a centímetros del suyo, observando su mirada abatida, pero cálida. —Estás fría.
Sus manos ahora viajaban por sus extremidades superiores masajeando y brindando calor a su cuerpo. En poco tiempo ya la había apretado nuevamente contra su cuerpo, mojándolo a él en el proceso.
—Te estoy mojando. —no pudo evitar que sus ojos lo vieran con anhelo, como cuando quieres alcanzar algo y no puedes.
—No me estoy quejando, Sakura. — susurró sin apartar su mirada. Un escalofrío recorrió su cuerpo y esta vez no distinguía que lo había gatillado, si el frío o su cercanía.
—Sasuke. Lo que dije sobre necesitarlos. —empezó.
—Lo sé. Tienes razón, pero resulta que el dobe y yo sí te necesitamos. No sobreviviriamos ni dos días sin ti.
—Yo también los necesito. —levantó su rostro para encararlo. —No sobreviviría ni 24 horas sin ustedes.
—Nunca fue mi intención hacerte sentir como si necesitaras protección, pero no soporto la idea de arruinar nuestra amistad. —la pesadumbre en su estómago era cada vez mayor, le sonaban como palabras con doble sentido. El frío comenzó a hacerse presente en su cuerpo.
—Yo tampoco. —había dejado de mirarlo a los ojos. Cualquiera que los viera pensaría que eran pareja, ambos dentro de su poncho sin dejar lugar al espacio personal. Confesando que tenían miedo de arruinar su amistad por lo que fuera sucediera entre ellos.
El estornudo inesperado de la pelirrosa, les recordó que llovía y que hacía frío. Su cuerpo se sentía cansado y el calor en su rostro coloreó sus mejillas. Deseaba quedarse así por un momento más.
—¿Sakura? — podía oírlo con su tono intranquilo, pero su cabeza estaba doliendo demasiado para alzarla y responder, su cuerpo temblaba ante los escalofríos que lo recorrían. —Demonios, estás ardiendo. —había tocado su frente con su mano.
Ella intentó enfocar su vista alrededor, pero se estaba nublando, y luego todo comenzó a retorcerse a su alrededor. El olor de Sasuke inundando sus fosas nasales la mantenía de pie, pero todo giró una vez más y se hizo presente la oscuridad lentamente.
Head over heels - Tears for fears (cafetería)
Notion - Tash Sultana (Sakura)
