Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Kizuna

Capítulo 8: Un respiro, un toque, serán mi fin.

"No estaba haciendo nada que yo pudiese ver, excepto estar ahí, apoyada contra la barandilla del balcón, sosteniendo todo el universo".

-. J. D. Salinger, "A Girl I Knew".

—¡Necesito saber! ¡Dime! ¡Por favor!

Llevaban caminando varias cuadras y Sakura no había podido evitar preguntarle por Hinata, que se había despedido de él con un beso en la mejilla y había dejado bastante atontado al pelirubio.

—¡Sakura-chan! ¡Eso duele! —dijo luego de ser zamarreado y pellizcado por la pelirrosa.

—¿La besaste? ¡Dime! —lloriqueó falsamente.

—Sí, nos besamos y yo le pedí que fuera mi novia. —soltó harto de la insistencia de ella.

—Estoy muy feliz por ti. —su abrazo apretujado fue correspondido por su amigo de forma inmediata.

Se alegraba por él, hace mucho tiempo que baboseaba por la pelinegra y lloriqueaba por los pasillos pensando que ella no lo notaba. Luego descubrió, cuando todos ya lo sabían, que lo evitaba porque se ponía muy nerviosa, al punto de desmayarse solo de escuchar su voz. Era adorable, y además su amiga desde hace mucho tiempo, no podía estar en mejores manos.

—¿Qué sucedió? —preguntó el ojiceleste luego de un momento.

—¿A qué te refieres? —no quería hablar de lo que sabía se refería.

—Sasori te besó, y tú le correspondiste. —sonaba como un reproche y ella se molestó.

—Naruto, si me harás una escena de esas no sigas. —se cruzó de brazos anticipándose a una discusión que sabría no tendría fin.

—No se trata de eso. —la sorpresa recorrió su rostro.

—¿Entonces?

—¿Te pidió que fueras su novia?

—Sí. —confesó.

—Ya veo.

—Antes de que saques conclusiones apresuradas, le dije que no. —antes de preverlo esas palabras habían salido de su boca.

—¿Por qué? —se detuvo interrogándola con la mirada.

—Porque me gusta alguien más. —por supuesto que lo sabía pero no creía que ella lo fuera a aceptar con tanta facilidad, menos conociendo su retinencia cuando se trataba de su amistad, por algo ella había ideado el pacto.

—Suponía que algo así sucedería.

—No veas así. —dijo adivinando sus pensamientos. —No fue fácil aceptarlo, y ya no tiene importancia. Él no me ve de esa forma. —estuvo tentando a decirle que estaba equivocada, que él conocía a Sasuke mejor que a él mismo, y la forma en que la observaba y cada maldita acción que realizaba era pensando en ella y nadie más. Pero se calló, a él no le competía mencionarlo.

—¿Qué harás?

—Tendré un cita con Sasori. —soltó, pero parecía que se estaba convenciendo más a sí misma que a él.

—¿Eso es lo que quieres?

—Es alguien agradable, y me trata bien. —no parecía ser suficiente para él. —Sabes que no puede gustarme mi mejor amigo.

—Si es por ese estúpido pacto que hicimos...

—No es solo el pacto, yo no soy suficientemente buena para él. —lo cortó.

—¿Por qué dices eso? —su rostro lucía extrañado.

—Solo no lo soy. —se encogió de hombros. —Además el tiene a Karin. —Naruto siguió sin entender. —Los vi besarse.

—¡¿Qué?! —había visto un par de veces a Sasuke interactuar con ella, pero estas eran contadas.

—Vaya, estás igual de asombrado que yo. —esa palabra se alejaba en demasía de lo que sentía en esos momentos.

—Ellos apenas hablan, no lo entiendo.

—No quiero saber. —desvío su mirada evitando la de su amigo, no quería que notara cuánto le había afectado.

—Sakura-chan. —lo había notado.

—Es algo pasajero, no tienes que preocuparte, yo tampoco lo hago. —le sonrió pero él notó que no era real. —Entonces, ¿me puedo ir a quedar a tu casa? Solo serán unos días.

—¿Sasuke lo sabe?

—No.

—Claro que puedes, pero debes hablarlo con él. —se encogió de hombros.

—Bien. —suspiró derrotada, se le venía una buena discusión.


Al llegar a la mansión Uchiha, todo estaba en silencio, y lo agradeció, no se le antojaba hablar con nadie. Aunque si no mal recordaba Itachi volvía ese día, quizá ya estaba en su habitación, esperaba que no la viera.

Se dirigió a su nueva habitación y cerró la puerta, confiando en que nadie la molestaría. Se lanzó a la cama, se puso sus audífonos y encendió la casetera.

I could have lied —Red hot chili peppers

Debe haber algo en mi forma de sentir

Que ella no quiere que sienta

La mirada que me lanza me corta

No me importa si lo ves, ¿y qué si sangro?

Tragó saliva con dificultad, porque recordó el beso de Sasuke con Karin, y descubrió nuevamente que no era indiferente ante eso. Se acurrucó más en la cama, adoptando una posición fetal, y presionando sus manos contra su pecho.

Nunca podría cambiar lo que siento

Mi rostro nunca mostrará lo que no es real.

Una montaña nunca parece tener la necesidad de hablar

Una mirada que comparte, y muchos buscan

El sentimiento más dulce que recibí de ti

Las cosas que te dije fueron verdad

Odiaba sentir esa opresión en su pecho; odiaba pensar que a él le gustaba otra persona; odiaba que él pensara que fue el peor error de su vida haberla besado, pero más odiaba no poder ignorar todo lo que su mente maquinaba y los sentimientos que surgían con vivacidad en su interior.

Nunca podría cambiar lo que siento

Mi rostro nunca mostrará lo que no es real.

Podría haber mentido soy tan tonto

Mis ojos nunca nunca nunca podrán mantener la calma

Le mostré y le dije cómo

Me impresionó pero ahora estoy jodido.

El golpeteo incesante en su puerta, no la dejaba concentrarse en su martirio diario. Sí diario, porque era una idiota que se cuestionaba todos los días el hecho de que se fijara en la persona que nunca debió fijarse.

Pero ahora se ha ido, sí se ha ido lejos

Una canción conmovedora que no se quedará

Tu ves que se esconde porque está asustada

Pero no me importa no me libraré

Prefiero hacerse la dormida, e ignorar el sonido que la estaba volviendo loca.

Podría haber mentido soy tan tonto

Mis ojos nunca nunca nunca podrán mantener la calma

Le mostré y le dije cómo

Me impresionó y ahora estoy jodido

Vete.. Vete… sabía que era Sasuke tras su puerta, intentando hablar con ella, pero no quería, porque no sabría qué decirle. Luego de insistir unos segundos más, se detuvo.

Podría haber mentido soy tan tonto

Mis ojos nunca nunca nunca podrán mantener la calma

Le mostré y le dije cómo

Me impresionó y ahora estoy jodido


Otro día en la escuela odiando a todos a su alrededor, donde ese día lo único que avivaba su espíritu aguerrido era que iba a presentarse a una audición para "El Gran Gatsby", una obra de teatro que los del club habían organizado, que dicho sea de paso, servía como actividad extracurricular que Tsunade había insistido en que tomara. Y no, ella no iba a actuar, sólo pretendía prestar su voz para cantar la banda sonora de la película, por lo que tenía que elegir una de sus canciones para la audición.

—Haruno Sakura. — hasta ese momento no había reparado en la cantidad de gente que se encontraba sentada en las gradas del teatro. ¿Cuándo habían llegado ahí? ¿Habría estado tan sumida en sus pensamientos que no lo notó?

Cuando se puso de pie para dirigirse al escenario, le pareció ver a unos chicos de cursos más abajo, mirarla con fascinación, incluso se habían sonrojado cuando ella pusos sus ojos en ellos. Quizá lo del club de fans sí era real.

Se acercó a la chica que sería la pianista, cuyo nombre era Matsuri, y la conocía porque era amiga de Gaara, así que le indicó la canción que interpretaría.

Over the love —Florence and the machine.

Ever since I was a child

(Desde que era una niña)

I've turned it over in my mind

(He revuelto todo en mi mente)

I sang by that piano, tore my yellow dress and

(Cantaba en el piano, rasguaba mi vestido amarillo y)

Cried and cried and cried

(Y lloraba y lloraba y lloraba)

And I don't wanna see what I've seen

(No quiero ver lo que he visto)

To undo what has been done

(Para deshacer lo que se ha hecho)

Turn off all the lights

(Apaga todas las luces)

Let the morning come

(Deja que la mañana venga)

Come

(Venga)

Now there's green light in my eyes

(Ahora hay una luz verde en mis ojos)

And my lover on my mind

(Y mi amado está en mi mente)

And I'll sing from the piano, tear my yellow dress and

(Y cantaré desde el piano, rasgo mi vestido amarillo y)

Cry and cry and cry

(Lloro y lloro y lloro)

Over the love of you

(Por tu amor)

'Cause you're a hard soul to save

(Porque eres una alma difícil de salvar)

With an ocean in the way

(Con un océano en el camino)

But I'll get around it

(Pero lo atravesaré)

I'll get around it

(Lo atravesaré)

'Cause you're a hard soul to save

(Porque eres un alma difícil de salvar)

With an ocean in the way

(Con un océano en el camino)

But I'll get around it

(Pero lo atravesaré)

Now there's green light in my eyes

(Ahora hay una luz verde en mis ojos)

And my lover on my mind

(Y mi amado está en mi mente)

And I'll sing from the piano, tear my yellow dress and

(Y cantaré desde el piano, rasgo mi vestido amarillo y)

Cry and cry and cry

(Lloro y lloro y lloro)

Over the love of you

(Por tu amor)

Cry and cry and cry

(Lloro y lloro y lloro)

Over the love of you

(Por tu amor)

Cry and cry and cry and

(Lloro y lloro y lloro y)

Cry

(Lloro)

Apenas terminó de cantar, se maldijo internamente por haber elegido esa canción, por que le tomó toda su fuerza de voluntad que su voz no se quebrara al entonarla.

Los aplausos no se hicieron esperar y ella sonrió tímidamente, era un rango vocal que no utilizaba mucho en las demás canciones de su banda, pero era agradable que lo hubiera logrado sin mayores complicaciones.

Estaba bajando la escalera para volver a las gradas cuando lo vio. Su sangre se heló y se quedó congelada en su lugar, sin entender qué sucedía. ¿Por qué demonios Sasuke estaba ahí sonriéndole con burla ante su cara de espanto?

—Creíste que te podrías salir con la tuya, molestia — susurró cuando paso de ella, y se detuvo unos pasos sin voltear, en señal de que lo siguiera.

Su comentario no le hizo hervir la sangre como usualmente lo hacía, sino que se sintió terrible, y pudo notar que él no estaba mejor. Evitarlo quizá no fue buena idea, al menos le debía una disculpa.

Se dirigieron al cuarto que se utilizaba para las reuniones del club audiovisual, nadie entraría ahí.

Sasuke se apoyó sobre el escritorio y ella se sentó en uno de los pupitres cerca de él.

Siempre había detestado discutir con el peliazabache, al igual que con Naruto. No había nada peor en el mundo que estar peleados.

Fijó su mirada en él al notar que no la veía detenidamente como solía hacerlo. Sus rasgos reflejaban el cansancio de días sobre él, y su piel que siempre lucía perfecta y blanquecina había perdido brillo. ¿Qué había sucedido esos días luego de irse de su casa?

Él le echó una mirada muy breve, y lo que ella vio en sus ojos fue profundo y descorazonadoramente triste. Sasuke siempre fue muy reservado con sus sentimientos, muchas veces ella lo criticó por siempre querer saber todo lo que pasaba por su mente pero él no dejaba ni echar un vistazo a la suya. Esta vez, podía ver con claridad que no se encontraba bien.

—¿Qué sucedió? —preguntó sin despegar su vista de él.

—Te dije que duraría ni dos días sin ti.

—Creo que la palabra fue "durariamos", y creí que estabas bromeando. —dijo intentado que sus palabras no la hicieran sentir un calor en su interior.

—No suelo hacer eso. —desvió nuevamente su mirada.

Y era verdad, no le gustaba bromear con temas serios.

—¿Itachi no ha vuelto? — él negó en respuesta. Su hermano debería haber llegado hace días, pero asuntos con sus padres no le habían permitido volver aún.

—Creo que ya están maquinando mi futuro, y por el tiempo que le ha tomado a Itachi volver, significa que tendré que lidiar con decisiones que no me van a agradar.

—¿Qué tipo de decisiones? —temió preguntar.

—No te gustaría saberlo.

—Por eso estás así. —se puso de pie, pisoteando toda su voluntad de mantener la distancia, y se apoyó en la mesa que se encontraba casi frente a él.

—Pensé que volverías. — su garganta se secó, todas las respuestas que tenía para darle se esfumaron de su mente.

—No creí que necesitaras mi compañía. — vio cómo fruncía el ceño ante sus palabras, pero continuó. —Creí que tendrías una mejor.

Él no comprendió sus palabras de inmediato, en cambio se molestó por su falta de tino para con él. —Karin ha hablado mucho de ti estos días. —estaba segura que mencionar esas palabras le dolieron más a ella que a él.

Lo vio abrir mucho los ojos al verse descubierto y luego fingir como si sus palabras no hubieran afectado su postura.

—Lamento no haberte explicado el por qué me fui, no creí que fuera importante.

—Puedes hacerlo ahora

—Ya veo que yo no debería estar aquí. —dijo indicando a la puerta con su cabeza.

Una cabellera rojiza se asomó por ella, y la pelirrosa tragó grueso. Ahí estaba otra vez el dolor en su pecho, que había evitado por días. Se mordió la boca por dentro, aguantando las ganas que tenía de salir corriendo de ese lugar.

—Sakura-chan, no sabía que estabas aquí. —el problema no es Karin, el problema es Sasuke, se repetió una y otra vez para no decir algo imprudente.

—Nos encontramos por causalidad. — sonrió.

—Que bueno que te encuentro, Sasori y Naruto te están buscando desesperados. Mencionaron algo sobre unos niños.

Demonios. Lo siento, las palabrotas son lo mío. —se disculpó con Karin y tomó sus cosas para irse. —Gracias por todo.

Él vio sus ojos color esmeralda observarlo como si la hubiera destruido en solo segundos, pero no pudo decir nada.


—Sakura-san, su pelo es hermoso. —mencionó Aiko.

—Es lo que siempre le digo. —interrumpió el pelirrojo.

Ese día habían quedado de ir a ayudar a los niños del hospital, que permanecían en la zona del cáncer. Tsunade no daba a vasto con las enfermeras y le venían bien unas manos extras para entretener y cuidarlos, ella no se hubiera negado de ninguna forma, le servía para despejar la cabeza y podía visitar a su madre a cualquier hora. Increíblemente Sasori y Naruto eran muy buenos con los niños, aunque a este último no lo veía hace bastantes minutos.

—Solo es muy poco común. —se encogió de hombros restándole importancia.

—Yo creo que va perfecto con tu belleza. —ante sus palabras pudo notar que muchos niños habían reído y cantaban canciones emparenjadolos. Ella le dio una mirada molesta. —¿Qué?

—¿Ustedes son novios? —dijo con claro enojo Ren, un niño de cabello negro, que para su mala suerte, le recordaba mucho a Sasuke por su actitud molesta e indiferente.

—No.

—Sí. —respondieron al unísono.

—No somos novios, solo somos amigos. —aclaró la pelirrosa.

—Amigos que se besan.

—Eso no deben saberlo ellos. —dijo tapando con su boca con su mano. Ren se había volteado ofuscado ante el comentario y no quiso jugar más. Sakura le envió una mirada cargada de reproche al pelirrojo.

—Ese niño tiene una fijación contigo. — mencionó Sasori mientras era empujado fuera de la habitación por la pelirrosa.

—Solo sé cómo llegar a él.

—¿Tienes experiencia en niños que se enamoran de ti? —ante su broma, lo golpeó en el hombro.

—Tengo experiencia con niños que han vivido a la sombra de otros.

Como Sasuke.

Sasori la pilló volando bajo, porque cuando sintió la calidez de sus labios sobre los suyos no consiguió ni reaccionar. Se separó de ella tan rápido como la había besado, el pelirrojo era un gran besador y se lo recordaba siempre.

—Te vi pensando demasiado, creí que necesitabas ayuda. —sonrió divertida ante su actitud infantil.

—Idiota.—susurró golpeandole la nariz con su dedo. En respuesta él la sostuvo de sus hombros y besó su frente.

Sasori había resultado ser un muy buen amigo, pero pese a que ella le había dicho que primero quería que se conocieran y luego verían, el siempre aprovechaba la ocasión para besarla. Y ella no podía negar que le gustaba, porque se sentía diferente junto a él.

—No pongas esa cara, ya sabes que no te estoy presionando a nada. Solo déjame besarte y me conformo.

—Definitivamente debería cobrar por cada beso robado. —lo vio de reojo, desafiandolo. Él le sonrió ampliamente, disfrutando su sentido del humor.

Definitivamente le gustaba Sasori, de una forma diferente a la que le gustaba Sasuke. Más atrevida y con menos repercusiones internas.

Así que lo sostuvo de su cuello y lo besó, como hasta el momento no lo había hecho, con detenimiento y como descubriendo las sensaciones que le producía.

—Definitivamente debería pagar una mensualidad. —bromeó luego de soltar su rostro.

—Sakura. —Tsunade estaba frente a ellos y podía ver la vena inflamada en su frente ante el espectáculo que habían dado. —Sabes las reglas de este lugar, no creo que necesite repetirlas.

—Lo sentimos, Tsunade-sama. Yo insistí, pero no se volverá a repetir. — su voz firme y segura, deslumbró no solo a la rubia sino que también a la pelirrosa que no daba cabida al respeto que demostraba Sasori frente a su maestra, incluso le había hecho una reverencia.

—Me agrada. Por esta vez lo dejaré pasar. Tu madre te espera. —los ojos de la pelirrosa se iluminaron ante sus palabras.

El pelirrojo le indicó que fuera, que él se encargaría de todo en su ausencia y ella le agradeció con una sonrisa enorme.


—Mamá te traje comida. —dijo la pelirrosa mientras abría torpemente la puerta de la habitación con sus pies y la empujaba con la cadera al traer la bandeja en sus manos.

Se quedó de una pieza al descubrir la persona que se encontraba dentro acompañándola.

—Sakura, cariño, Sasuke-kun vino a verme. ¿No es maravilloso?

—Estoy segura que lo es. —él se había acercado rápidamente ayudarla con la bandeja.

No quiso mirarlo a los ojos en ningún momento, incluso se había colocado al otro lado de la cama para no tocarlo.

—Me contó que audicionaste para la obra de teatro de la escuela.

—Así es.

—Y me dijo también que habías quedado seleccionada. —desvió su mirada hacia su amigo para confirmar las palabras de su madre.

—Te fuiste antes de que dieran los resultados. —se alegró con la noticia, abrazando a su madre hasta casi dejarla sin aliento.

Cuando su madre se comió toda la comida, se llevó la bandeja para dejarla en los carros que la transportaban a la cocina. Y volvió a la habitación, pero al escucharlos hablar antes de entrar se quedó ahí.

—He notado que sucede algo extraño entre ustedes. —se golpeó la frente, se le había olvidado que su madre tenía un sexto sentido cuando se trataba de ellos.

—No es nada, no me he comportado adecuadamente los últimos días y Sakura no tiene cabeza para lidiar con mis estúpidas inseguridades.

—Sakura siempre te ha tenido un cariño especial, Sasuke-kun. Ella nunca pensaría que tus sentimientos son estúpidos.

—Lo sé, pero eso no quita que sea una carga para ella.

—Estoy segura que no lo eres. —podía ver la devoción con la que su madre se dirigía a él.

—Ella solo es demasiado buena para ser real. —confesó. Y Sakura quedó sin aliento.

—Lo dices como si fuera un problema.

—Existe esta chica. —mencionó como queriendo contarle una historia, siempre había conseguido abrirse con su mamá, hasta ella sentía cierta envidia por fluidez con la que hablaba. — A la que le gusto mucho, y es muy atenta conmigo. Incluso cuando me comporto como un imbécil ella lo olvida y me vuelve a hablar como si nunca hubiera sucedido. Hacerla mi novia es lo que todos esperan de mí.

—¿Pero?

—No creo que esté enamorado de ella

—Sasuke, cariño. —las palabras de su madre la detuvieron en la puerta.

—No quiero romper el corazón de la chica. Siempre soy un imbécil con todas las mujeres que se me acercan, pero esta vez no quiero serlo, por primera vez quiero ser una persona decente.

Recordó las palabras que le había dicho a su amigo cuando hizo llorar a Karin.

Una de las razones por las que admiraba a Sasuke, era porque su desprecio no era dirigido contra el mundo, como ella sí lo hacía. Pero lamentablemente si era dirigido contra el mismo. Porque siempre dirigía sus flechas primero contra su propia persona; él mismo era el primero al que odiaba y rechazaba, y eso era lo que durante años intentó alivianar en él.

Quería abrazarlo y decirle que ella estaba ahí, que lamentaba haberlo hecho a un lado, pero no podía porque de la misma forma en que él no quería romperle el corazón a Karin, ella no quería romperselo a Sasori.

—Decirle la verdad de cómo te sientes, sería un acto decente. —sus ojos habían conectado por un segundo con los de la pelirrosa, y ella supo que el mensaje iba a dirigido a ambos.

—Quizá me puedo enamorar de ella. —Sakura se sorprendió que los pensamientos de ella también hubieran tomado ese rumbo, pero con respecto a cierto pelirrojo.

—Quizá. —respondió su madre y supo que era momento para ingresar nuevamente.


El día del viaje había llegado, y todos se juntarían en la entrada de la escuela para subirse al bus que los llevaría. Eran alumnos de penúltimo y último año, así que se necesitaban por lo menos dos buses para llevarlos a todos.

Sakura e Ino estaban más que entusiasmadas con salir de la ciudad, ir a playa y disfrutar sus días de libertad.

—No me sorprende que Kakashi llegue tarde, le encanta fastidiar. —bufó Sakura. Por culpa del Hatake aún no podían abordar a los buses e irse, llevaba más de una hora de atraso.

—Creo que exactamente eso fue lo que aprendiste de él, frente.

—Puede ser, pero esto era importante. —se cruzó de brazos ofuscada.

—Quizá se le cruzó un gato o una anciana y quiso ayudar. — mencionó Hinata con ingenuidad.

—No puedo creer que todavía le creas. —soltó Tenten que se había acercado a ellas.

Sasuke observaba la escena con detenimiento, podía ver la mueca de molestia en el rostro de la pelirrosa, pero sus ojos mostraban un brillo inigualable. La molestia se sentó en él cuando notó a un pelirrojo acercarse a ella y envolver su brazos sobre sus hombros, depositando un beso en su cabello.

—Si las miradas mataran. —bromeó el rubio, que como era costumbre también llegaba tarde.

—Pensé que ya no vendrías.

—¿Y perderme toda una semana junto a mi chica? Ni de broma. —le dio unos golpes en el hombro y corrió hacia ellas, dejándolo con su guitarra.

—¡Hinata-chan! —lo vio acercarse a la chica Hyuga y abrazarla como si no se vieran en mucho tiempo. Todos observaban la escena con ternura, él solo quería vomitar.

¿Por qué Akasuna no soltaba a Sakura?

—Sasuke-kun. —Karin estaba a su lado con las mejillas sonrojadas y sus manos en modo de ofrenda. —Esto es para el viaje. —dijo ofreciéndole un bento con lo que podía notar era una ensalada con tomates.

—Hmp.—asintió en respuesta tomando el bento.

—¿Con quién te sentarás? — iba a responderle que no lo sabía, pero fue interrumpido por la llegada de la persona que todos esperaban.

—¡Chicos! ¡Chicos! No desesperen, ha llegado su salvador. —a todos les cayó una gota de sudor de la cabeza. —Yo mismo hice las parejas así cuando los mencione busquen a su compañero y suban.

Los presentes bufaron molestos, pero Kakashi los ignoró y comenzó a mencionar las parejas.

—Uzumaki y Hyuga. —Naruto ya estaba celebrando cuando Hatake continuó. —Neji.

—¡Demonios, Kakashi-sensei! ¡Lo hizo apropósito!

—Me declaro inocente hasta que se demuestre lo contrario. —dijo en clara señal de burla.

—Camina, idiota, tampoco me agrada la idea. —mencionó el Hyuga fastidiado por salir pronto de ahí. Naruto caminó con la cabeza agachada, pero antes de llegar completamente al bus, corrió hacia su novia y la abrazó gritándole cosas sobre que solo serían unas horas y estarían juntos. Todos los presentes lo observaron con vergüenza mientras Hinata enrojecía a más no poder. —¡Uzumaki, suelta a mi prima ahora!

—Uchiha y Haruno. — los aludidos dejaron de observar al rubio y el espectáculo que estaba haciendo para digerir las palabras que Kakashi había mencionado.

Se vieron por primera vez a los ojos desde que habían llegado ahí, ella vio a Sasuke caminar hacia el Hatake, pero primero a Naruto interrumpirlo. Sasuke parecía molesto por lo que sea que su amigo le dijo antes de subirse al bus, entonces ella se acercó hacia ellos.

—¿Puedo cambiar de compañero? — lo escuchó preguntarle, no contaba con que ella estuviera tras él y escuchara lo que había preguntado.

—Si es lo que quieres. —mencionó la pelirrosa tras él, que al verse descubierto escondió su rostro.

—Esto no es negociable, así que vayan a sus asientos si no quieren quedarse bajo el bus. —la pelirrosa pasó del peliazabache, empujando levemente su hombro. Demonios, se le había olvidado Sasuke y su falta de tino. Su estómago se retorció en desagrado. No estaban en los mejores términos en cuanto a su amistad, pero ¿tenía que ser así de imbécil?

Se sentó en el primer asiento vacío que encontró, al lado de la ventana y se puso sus audífonos para ignorar completamente al que se hacía llamar su mejor amigo.

Cerró los ojos intentando olvidar lo que había escuchado, pero su playlist no se antojaba muy animado en esos momentos.

*Suena Love song requiem —Trading Yesterday.

—Sakura. —su voz apenas fue audible, detuvo la música, pero no volteó a verlo. —No me ignores, no quise decir eso.

Le mostró su dedo medio en señal de que se fastidiara y para que la dejara en paz, pero a él no pareció gustarle su arrebato porque le quitó los audífonos y tironeo su brazo para que volteara.

—Pero, ¿qué diablos? —lo observó con el ceño fruncido y le dio la peor de sus miradas.

—Escúchame. —sus ojos lucían arrepentidos y todas sus murallas cayeron. Soltó un suspiro derrotada y guardó su casetera.

—No tienes que decir nada si no quieres.

—El idiota de Naruto quiere cambiar su asiento junto a Neji y me pidió que lo cambiara contigo, porque yo me llevo mejor con él. —el color volvió a ella.

Oh. —soltó.

Era agradable saber que no lo había fastidiado lo suficiente para alejarlo de ella. —Tienes una cara horrible, deberías dormir. —volteó a observarla como si lo hubiera ofendido gravemente.

—Que buena forma tienes de agradar a la gente, molestia.

—Dilo una vez más y te vuelo los dientes, Uchiha. — lo amenazó con su puño en alto.

—Me doy por pagado. —mostró sus manos en señal de derrota. Se acomodó en su asiento inclinándolo levemente hacia atrás y ella hizo lo mismo con el suyo. —La verdad es que no he dormido muy bien estos días.

—Yo tampoco. —dijo observando el techo. Era agradable hablar con Sasuke nuevamente sin discutir o sentirse idiota.

De reojo pudo verlo tomar una manta y acercarse a ella demasiado. Pasó su brazo bajo sus hombros y la empujó hacia él, volteandola y recostándola en su pecho, para luego taparlos a ambos. Al ver que no protestaba, su otro brazo se afianzó a su cintura bajo la manta, presionándola para mantenerla cerca de él.

Un escalofrío bajó por la columna de la pelirrosa, y tragó grueso ante las miles de sensaciones que ese simple acto estaba produciendo en su interior, causando miedo y nublando cada ruido que se produjera en el ambiente. ¿Él era consciente de que sus mejillas ardían al igual como lo hacía el resto de su cuerpo?

Era una posición bastante comprometedora desde el punto de vista que se le viera, pero si a Sasuke no le importaba a ella menos. No tenía que darles explicaciones a nadie, ¿o sí?

El olor a cerezos que desprendía el cabello de la pelirrosa fue todo lo que necesitó para que su cuerpo se relajara, disminuyendo los latidos que habían aumentando al acercarla a él, y apaciguando levemente los estragos que implicaba tenerla cerca. Sin embargo, sus manos estaban llenas de dudas, viajando desde su cintura hacia su espalda, dejando leves caricias.

Ella pensó que sus manos eran suaves y cálidas, y su cuerpo deseaba que se quedaran ahí.

Extrañaban estar así, y lo notaron cuando, luego de varios días de insomnio, ambos parecían quedarse dormidos a los pocos minutos.

No estaba haciendo nada que yo pudiese ver, excepto estar ahí, apoyada contra la barandilla del balcón, sosteniendo todo el universo. Eres una molestia. —susurró el peliazabache, más para sí mismo que para ella, ignorante de que la pelirrosa lo estaba escuchando.