Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Kizuna
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Capítulo 10: ¿Seguirás esperando?
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"A veces pienso que los corazones de las personas son como pozos profundos. Nadie sabe qué hay en el fondo. Todo lo que puedes hacer es imaginarlo por lo que viene flotando a la superficie de vez en cuando."
-. Haruki Murakami.
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Los pasillos blancos del hospital nunca le habían parecido tan iluminados como en ese momento. El sonido de las risas de los niños que se encontraban dentro de la habitación aligeraron el peso que acarreaba en su pecho desde hace unos días. ¿Sasori ya había llegado? o quizá Naruto. Eran los únicos que conseguían hacer reír a carcajadas a casi todos, porque Ren seguía siendo insufrible con ellos. Con ella era diferente, no muy hablador, pero si era bueno escuchando las historias que le contaba, de vez en cuando también caía con las que Naruto relataba, pero con Sasori no transaba, parecía detestarlo con solo sentir su presencia.
—Sakura, llegaste justo a tiempo. — mencionó el pelirrojo al verla ingresar a paso titubeante, no quería interrumpir. El pelirrojo se acercó a ella rápidamente, y dejó una caricia en su mentón. — ¿Estás preparada?
—S-sí. — respondió torpemente ante su tacto. — ¿Dónde está Naruto? —inmediatamente cuando pronunció esas palabras el ojiceleste apareció tras ella cayendo estrepitosamente y chocando con un mueble que había en la entrada votando un vaso que agradecía era de plástico. —¡Naruto! Sí que eres torpe.
—¡Ay, ay, ay! —se quejó mientras todos los niños reían a carcajadas al verlo frotarse la cabeza, incluso Ren había sonreído.
—Comencemos antes de que tenga que costear algo más que rompas.
Desde que asistían a visitar a los niños el rubio ya había quebrado por lo menos cuatro objetos diferentes del hospital.
—Lo siento Sakura-chan.
—Eres el karma más extraño en mi vida. —Sasori le había sonreído ante su ocurrencia y ayudado a Naruto a ponerse de pie, quién al menos ahora dejaba que el pelirrojo se acercara a la pelirrosa.
Sakura repasó rápidamente los movimientos que realizaría en la canción, esta vez quería enseñarles un poco de la lengua de señas que había aprendido en un curso del hospital el verano pasado. Había notado que existían muchos niños que no tenían audición, por lo que había vuelto a estudiar y se comunicaba con todos hablando y realizando el lenguaje de señas, era la intérprete de los tres. Sasori cantaría y Naruto tocaría la guitarra, mientras ella llevaba a cabo la lengua de señas.
What if it rained?
(¿Y si llueve?)
We didn't care
(No nos importó)
She said that someday soon
(Ella dijo que un día pronto)
The sun was gonna shine
(El sol iba a brillar)
And she was right
(Y tenía razón)
This love of mine,
(Este amor mío)
My valentine
(Mi valentin)
Sasori se había posicionado intencionalmente a un lado de la pelirrosa para cantarle. Ella sabía que quería ponerla nerviosa, pero él ignoraba que era una profesional en el escenario, y pese a que sus mejillas enrojecieron al notar como se inclinaba levemente hacia ella cuando decía "mi valentín", siguió con sus movimientos casi perfectamente ejecutados.
As days and nights
(Como los días y las noches)
Would pass me by
(Me pasarán)
I tell myself that I was waiting for a sign
(Me dije a mi mismo que estaba esperando por una señal)
Then she appeared
(Luego ella apareció)
A love so fine,
(Un amor tan bueno)
My valentine
(Mi valentine)
And I will love her, for life
(Y la amaré, de por vida)
And I will never let a day go by
(Y nunca dejaré pasar un día)
Without remembering the reasons why
(Sin recordar las razones por las que)
She makes me certain
(Ella me asegura)
That I can fly
(Que puedo volar)
And so I do
(Y entonces lo hice)
Without a care
(Sin preocuparme)
I know that someday soon
(Sé que algún día pronto)
The sun is gonna shine
(El sol va a brillar)
And she'll be there
(Y ella estará ahí)
This love of mine,
(Este amor mío)
My valentine
(Mi valentín)
Los niños observaban todo con admiración, podía notarlo por el brillo en sus ojos, y su corazón duplicó su peso en su pecho. Ren la miraba con curiosidad, había notado el cambio en su semblante. Sasori había tomado en brazos a Aiko una de las niñas que siempre lo abrazaba cuando lo veía para luego contarle que había hecho en el día.
What if it rained?
(¿Y si llueve?)
We didn't care
(No nos importó)
She said that someday soon
(Ella dijo que un día pronto)
The sun was gonna shine
(El sol iba a brillar)
And she was right
(Y tenía razón)
This love of mine,
(Este amor mío)
My valentine
(Mi valentin)
El pelirrojo había puesto la mano de Aiko sobre su pecho, mostrando que era su "Valentín".
Todos aplaudieron, incluso las enfermeras que pasaban por la habitación y se habían quedado a escuchar todo.
—¡Gracias, gracias! — dijo Sasori tomando la mano de Sakura y haciendo reverencias. — Son el mejor público que podríamos tener, si quieren autógrafos se los daré cuando todos terminemos de limpiar este desastre.
Sasori tenía un don para que todos lo siguieran, con su sonrisa impecable y su nariz de payaso, y su muy mala imitación de Pach Adams, todos los niños se habían puesto a limpiar sus lugares, y los que no podían moverse eran ayudados por los otros.
—No me importaría limpiar si él me entretuviera de esa forma. —sí, las enfermeras miraban embobadas a Sasori moverse por la habitación animando a los niños.
—Es demasiado adorable, me pregunto si tendrá novia. —¡sí, soy yo malditas babosas! Eliminó ese pensamiento de su mente, sacudiendo su cabeza.
Luego de dejar todo ordenado y limpio, Sasori y Naruto habían firmado unos cuantos autógrafos y ella se iba a retirar, pero Ren le hizo una señal para que se acercara a él. Con curiosidad lo hizo, pero el solo le indicó su mesa, donde descansaba un papel doblado.
—Leelo cuando te vayas de aquí. —mencionó el pelinegro con fastidio, haciendo que la pelirrosa solo levantó una ceja en señal de duda para luego asentir, no sin antes besar su frente. Ante su acción Ren hizo un mohín, estaba colorado, y Sakura se fue con una sonrisa en su rostro.
—¿Qué sucede? —preguntó Sasori al ver su rostro desconcertado.
Sakura solo le acercó el papel que tenía en sus manos, el cuál decía.
"¿Quieres ser mi Valentín antes de que me vaya al mundo de los poetas?"
—¿El mundo de los poetas? ¿Qué es eso?
—El limbo*.
Sabía que Ren estaba en remisión de su cáncer de pulmón, por lo que le extraño su comportamiento, y el hecho de que anunciara la posibilidad de morir con tanta seguridad.
—Hey, probablemente está bromeando. —sintió las manos del pelirrojo acunar su rostro, para acariciar sus mejillas con sus pulgares. —Todo estará bien.
Nunca creyó que tener a Sasori a su lado fuera tan necesario en esos momentos. Que estuviera ahí presente dándole palabras de aliento era un regalo de los dioses del olimpo para ella. Vio su rostro preocupado y que brindaba la calidez que necesitaba y solo lo abrazó, deseando llenarse de esa sensación agradable que nacía en algún lugar de su ser. Sasori se había vuelto alguien importante, no podría soltarlo con facilidad.
Despertó con una sensación cálida en su interior. Nunca antes había soñado con Sasori, y que fuera un recuerdo que atesoraba lo volvía agradable. Ese día había sido un momento que deseaba nunca olvidar, pero que al mismo tiempo había sembrado cierta incertidumbre en su interior.
—¡Frente ven aquí! ¡Tienes que ver esto! —los gritos de Ino interrumpieron sus pensamientos.
—¿Qué quieres? —la rubia conseguía sacar lo peor de ella cuando le gritaba por las mañanas.
—Deja de gruñir y mira esto.
Observó la pantalla de su laptop y la sorpresa se apoderó de su semblante.
Su video en youtube había alcanzado el millón de reproducciones en menos de 24 horas.
Comenzó a marcar el número de su amigo pelirrubio, mientras caminaba por toda la habitación.
—Contesta, contesta.
—¿Aló? —la voz de recién despertado de Naruto no le importó.
—¡Naruto! ¡No vas a creer lo que pasó!
—Sakura-chan, son las ocho de la mañana el teme me va a matar por despertarlo. —se quejó.
—¡Deja de protestar y abre el vídeo que subimos a youtube anoche!
—Está bien.
Luego de unos segundos que parecieron eternos el rubio volvió a hablar.
—¡¿Qué?! ¡No puede ser real! ¡Sai! ¡Gaara! —se escucho como se alejaba con el celular en la mano.
—¡Maldito lunático deja de gritar! —reconoció la voz de Sasuke de fondo.
—Premio doble. —mencionó para sí misma.
—¡Teme nuestro vídeo llegó a más de un millón de reproducciones!
—¿Qué demonios me importa a mi? ¡Deja de gritar!
—Sakura-chan, ¿escuchaste lo que dijo el teme?
—Fuerte y claro.
—S-Sakura… —mencionó su nombre con torpeza.
—Oye Naruto, dile a Sasori que venga a darme los buenos días. —dijo con la intención de fastidiarlos, no pensó que saldría tan bien cuando escuchó la voz del pelirrojo tras la línea, ahí supo que estaba en altavoz.
—Ya estoy saliendo, ja ja. —escuchó reír al pelirrojo.
—Muy bien, no tengo nada más que decir, mi desayuno viene en camino.
—Un pelo, que te toque un pelo y Sasori es hombre muerto. —dijo Naruto en forma de amenaza.
—Mi querido Narutin, ya ha hecho más que eso. —cortó antes de que le hiciera un escándalo pero se escuchó por todo el lugar su grito desde el otro refugio.
—Eres bastante deshibinida con Sasori-san.—le dijo su rubia amiga.
—Me siento libre de serlo. —se encogió de hombros y corrió a cambiarse de ropa y lavarse los dientes, solo se cepilló el pelo y salió del refugio.
Sasori estaba afuera esperándola, pero observaba hacia el refugio de hombres como esperando por algo. Sus ojos se abrieron ampliamente y la vio a ella.
—¡Corre! —le gritó y ella lo hizo, pero Sasori le dio la espalda para que se subiera.
Se sintió como una niña pequeña siendo llevaba por Sasori hacia el bosque hasta perder a Naruto de vista. Creyó ver a Sasuke también, pero poco le importó en esos momentos.
Se detuvieron riendo, sin poder parar. Sakura se bajó de su espalda, y Sasori se inclinó apoyando las manos en sus rodillas para tomar aire.
Ella le ofreció una botella de agua que había conseguido sacar antes de salir corriendo del refugio.
—Gracias, pequeño saltamontes. —la vio arrugar la nariz. —¿Qué? Te queda.
—Sí cómo no. — se cruzó de brazos y rodó los ojos. Sasori se acercó a ella y la tomó de la cintura para luego besarle la mejilla.
—Buenos días. —susurró cerca de su rostro, sonriendole esa forma que hacía que las rodillas de la pelirrosa temblar levemente.
Quería jugar sucio, él no sabía con quién se estaba metiendo. Lo tomó de la nuca y se puso de puntillas para besarlo.
—Sí que son buenos. —mencionó sobre sus labios y luego se los relamió.
—Me volverás loco realmente. —la besó nuevamente.
—Vamos a caminar. —sugirió la pelirrosa tomando su mano y tironeandolo para que la siguiera.
El día había transcurrido con normalidad, Kakashi los había guiado a lugares turísticos de la zona que deslumbraban a todos. Sakura se sintió especialmente atraída por un puente donde podía estirar la mano y tocar el agua donde nadaban miles de peces que parecían darle cosquillas en sus manos al pasar por sus dedos. Sasori se mantuvo a su lado en todo momento y su alma lo agradeció como siempre lo hacía, calmando un poco el peso en sus hombros.
—Toma. —le extendió una bolsa transparente, sin comprender al principio para qué la necesitaría.
Sasori se había arrodillado a su lado, tomado la bolsa de sus manos y la había introducido al agua. Lo observó con curiosidad, mientras él sacaba la bolsa del mar, la amarraba y se la entrega en sus manos que tenía estiradas en su dirección. Abrió mucho los ojos al notar que dentro había un pez, de color anaranjado con manchas blancas en su estómago. —Es un koi.
—Es hermoso.
—Como su nueva dueña. —dijo aún sonriendo, la pelirrosa intentó ocultar el sonrojo en su rostro. —Ponle un nombre. Dicen que los peces koi descienden de dragones.
—Haku. —dijo luego de darse unos segundos para pensar.
—Buena elección.
El sonido de su celular rompió su burbuja y vio el remitente con el ceño fruncido,
—¿Sucede algo?
—Regreso de inmediato. —dijo evitando sus palabras y se alejó varios metros.
No podía estar llamándola en ese momento, ¿qué es lo que quería y cómo tenía su número si nunca antes la había llamado?
—¿Qué quieres? —soltó con asco. Se alejaba cada vez más de donde estaba con Sasori.
—Sakura, necesitamos hablar. —su voz sonaba diferente, como si la ponzoña que siempre brotaba de su boca, se hubiera detenido.
—No tengo nada que hablar contigo.
—¿Cómo está Mebuki? —preguntó en cambio.
—¿Realmente te importa? —no se dejaría llevar por la inusualidad de sus palabras.
—Por supuesto que sí, es mi esposa.
—Ja, ¿y tú crees que me tragaré eso?
—No he podido ir a verla.
—No me interesa, deberías irte al infierno. —comenzaba a sentir la ira aumentando en su interior, no le interesaban sus palabras vacías.
—¡No me hables así, mocosa, soy tu padre! —ahí estaba esa voz venenosa.
—¿Padre? ¿Te haces llamar a ti mismo mi padre luego de confesar que prefieres que hubiera estado muerta? ¿Luego de golpearme?
—¡Tú me sacaste de quicio!
—¡No me vuelvas a llamar!
—Espera. Me enteré de que tus abuelos te quieren de vuelta. — sus ojos se abrieron como platos, y su respiración se volvió errática.
—¿Qué? —No, no era verdad.
—¿No lo sabías?
—¿A ti qué te importa? —podía sentir todos las alarmas encendiendose, debía tener alguna razón egoísta para haberla llamado.
—Soy tu padre y todo lo que tengas me pertenece. —repitió en su cabeza las dos últimas palabras.
—Por eso me llamaste. No querías saber de mamá, ni de mi, no podemos importarte menos, solo quieres el dinero que me corresponde.
—Soy tu padre, ese dinero también es mío. —soltó como si estuviera hablando del clima.
—¡Prefiero estar muerta que entregarte un centavo! —y no era mentira, no dejaría que se acercara a ellas.
—Veremos si consigues hacerlo.
—¡Vete al infierno maldito animal! — podía sentir su torrente sanguíneo hirviendo en ira contenida, iba a lanzar su celular contra un árbol, pero divisó unas cajas con chatarra y comenzó a lanzarlas contra los árboles, gritando e intentando alejar toda su frustración, todo el odio que sentía en su interior, el desprecio por sí misma y su incapacidad de hacer algo al respecto. Pero no fue suficiente, y comenzó a golpear con sus puños los troncos prominentes que se alzaban frente a ella. No podía detenerse, sólo lo hizo cuando el dolor en sus nudillos fue insoportable, y vio la sangre en bañandolos. ¿Cómo había llegado al bosque?
-Body —Syml
Se hincó abrazándose las rodillas y dejando que sus lágrimas cayeran sin cesar. Detestaba sentirse tan inútil, tan inmunda, tan insignificante, era un completo desastre. Escondió su rostro entre sus rodillas y siguió llorando. Su cuerpo se rehusaba a moverse y los pensamientos se mezclaban en su cabeza. El frío que la recorrió le recordó que no importaba cuanto quisiera huir del mundo, no podía hacerlo.
No sabía cuánto tiempo se había mantenido ahí, en el medio del bosque, llorando como un bebé asustado. Si sus abuelos se la llevaban, no volvería a ver a Naruto, ni a Ino, ni Sasori, ni a… Sasuke. ¿Qué sucedería con su madre? ¿Ellos ya daban por hecho que moriría?
En algún momento le pareció escuchar voces llamándola, pero no le importó, el dolor en su pecho era mayor que cualquier cosa que estuviera pasando. No quería volver a esa soledad en la que estuvo antes de que Sasuke y Naruto entraran a su vida. No lo soportaría.
—¡Sakura! ¡Estás aquí! — fue envuelta por sus brazos. La tonalidad voz siempre le había parecido como un sedante, que relajaba sus músculos y la hacía dormir. Esta vez no fue diferente, y sus pensamientos abrumadores parecieron detenerse por un momento. —¿Qué hiciste?
Sintió el toque delicado en sus manos, pero la hizo pegar un brinco en su lugar y alejarlas para que no las volviera a tocar, ante el dolor que sintió. Escuchó el sonido como de tela siendo desgarrada.
—¿En qué diablos estabas pensando? Llevo horas buscándote, no puedes hacer esto, no puedes hacerme esto. —su voz sonó casi como una súplica y por primera vez desde que había llegado abrió sus ojos para observarlo. Su hombros estaban tensos, su mirada reflejaba el agotamiento mental y la preocupación que lo debía llevar carcomiendo buscándola. Había vuelto a tomar sus manos para envolver sus nudillos con una tela, que notó era de su propia ropa que había desgarrado para cubrir sus heridas.
—Ellos me llevarán. — Sasuke vio la desesperación en su mirada.
—¿Quienes?
—Mis abuelos. No quiero ir con ellos, le hicieron cosas terribles a mamá. No quiero. Sasuke no dejes que me lleven. —le suplicó, apretando su chaqueta con su mano libre. Él había puesto una mano sobre la suya, pensó que para alejarla, pero la mantuvo ahí.
—No dejaré que nadie te lleve a ningún lugar. —la intensidad de su mirada la atrapó por unos segundos que parecieron eternos. No podía apartarla de él. El calor que emanaba de su cuerpo era atrayente, al igual que su aroma, como a pino y brisa de verano. Sasuke no lo sabía, pero su olor calmaba su ser, como un bálsamo recorriendo su cuerpo.
Sakura se había arrodillado, pero él parecía no querer soltar su mano.
Su otra mano viajó hacia su rostro, y su pulgar acarició su labio inferior. Una, dos, tres veces. Recordó el día en la cafetería luego de que su mamá cayera al hospital, él había hecho lo mismo, pero su cuerpo había reaccionado de otra forma, ahora solo quería más de eso. Él lo debía haber notado porque comenzó a disminuir la distancia entre ellos y Sakura lo esperó, impaciente.
Su mano ahora fue a parar a su mentón, alzándolo, y ella dejó que lo hiciera. ¿Por qué no podía detenerlo? La respuesta era sencilla y abrumadora.
Sasuke no había sopesando las consecuencias de lo que estaba apunto de hacer, pero en ese momento no podían importarle menos, teniendo a Sakura ahí, permitiéndole su cercanía.
Sus rostros estaban solo a centímetros cuando escucharon más voces llamándolos. Sakura se alejó de él como un resorte y se puso de pie.
El desconcierto lo invadió, pero molestaba más en hormigueo en sus labios. En un arrebato no digno de él, beso su mejilla y Sakura lo observó como si le hubiera salido otra cabeza, y él aprovechó su descuido para tomarla en sus brazos.
—Sasuke, puedo caminar.
—Lo sé. Quiero que descanses. —no protestó y se regocijó en la calidez que le brindaba. Escondió su rostro en el hueco de su cuello y aspiró su aroma, él lo notó y la observó con intensidad. Sakura depositó un beso en su cuello y el peliazabache se tensó.
—Gracias. —mencionó la pelirrosa. Y él apoyó su frente en ella. Estaba malditamente perdido.
—Sakura, no hagas eso. — su ronca voz, hizo que su corazón diera un brinco en su pecho. Sus palabras no sonaron molestas como ella quería, porque esperaba que él rechazara su tacto, pero no lo hizo. Al tener sus frentes pegadas podía sentir el atrayente hálito de él, sobre sus labios.
Sus labios estaban a centímetros de tocarse, podían sentir la corriente eléctrica recorriendo sus cuerpos. Anhelaban ese contacto casi tanto como respirar. Ella iba a tomar la iniciativa esta vez, pero en el momento que lo decidió él se había alejado, como si su contacto quemara. Abrió los ojos sorprendida por lo que estuvo a punto de hacer, otra vez, eso solo podía significar dañar a su alrededor.
—¡La encontré! —informó a las personas que se acercaban a ellos a paso apresurado.
Nuevamente detesto la debilidad que tenía por su amigo, ahora no podría verlo a los ojos.
—¡Noche de karaoke! —gritó Tenten más entusiasmada de lo normal.
La mayoría de las chicas se habían ido a dormir luego de haber caminado tanto buscando a la pelirrosa. Quedaba Tenten, Ino, Hinata, y algunas alumnas de último año.
Sakura estaba en el sofá, con sus piernas en dirección al techo y su cabeza colgando. Traía un pantalón negro algo olgado y una camiseta que Ino decía se le apegaba al cuerpo lo suficiente para lucir más que apetecible. Sus hembras color rosa pastel, caían con gracia, y se sobaba los nudillos de vez en cuando para luego ponerse una compresa fría que calmara un poco el dolor en ellos.
—Entren, entren. —escuchó decir a Ino.
La pelirrosa abrió los ojos con sorpresa al ver a las personas que ingresaban, pero no se movió de su posición.
Definitivamente mataría a Ino.
Cerró los ojos nuevamente como esperando que desaparecieran los invitados, pero claramente eso no ocurriría.
—Tienes una extraña forma de recibir a tus invitados. —abrió un ojo al reconocer la voz petulante de su amigo. Le dio una mirada y volvió a cerrar los ojos. —Naruto.
Luego mencionar esas palabras sintió como era elevada y abrió los ojos de golpe.
—¿Qué demonios? —mencionó mientras Naruto, que la había cargado como un saco de papas, y giraba con ella riendo sin parar. —¡Naruto bájame! ¡Voy a vomitar!
—Está bien. —fue puesta en tierra firme nuevamente, e iba a golpearlo, pero sus amigos habían sido más rápidos y la habían aprisionado entre ellos. Sasuke había detenido su mirada acosadoramente en su cuerpo, ¿por qué la veía de esa forma? De pronto se sintió acorralada.
—¿Q-qué hacen? —preguntó con temor a sus respuestas. Naruto sonreía con picardía y no quiso ver el rostro de Sasuke.
—¡Sándwich de Sakura! —gritó Naruto, y ella intentó escapar pero no consiguió moverse ni dos pasos cuando ambos la habían apretado en un abrazo.
—¡Ah! Demonios, idiotas. — bufó.
Hace años que no hacían eso con ella, solían hacerlo mucho para fastidiarla.
—No importa lo que digas sentimos tu amor hacia nosotros. —escuchó la casi inaudible risa de Sasuke en sus oídos y su aliento rozar su oído derecho, un escalofrío recorrió su espalda y de pronto ya no le pareció tan gracioso.
—Estaré bien. — mencionó al notar la intensidad en la mirada del peliazabache sobre sus manos, había tomado una para darle pequeñas caricias circulares con su pulgar.
—Sakura. —la voz de Sasori se hizo presente entre los demás, su garganta se secó y Sasuke soltó su agarre de inmediato. Naruro ya estaba al otro lado de la habitación llenando a Hinata de besos en su rostro.
—Sasori. —dijo avergonzada. Luego del incidente no había querido verlo, se sentía la peor persona del mundo luego de casi besar a Sasuke y dejarlo abandonado.
—¿Por qué te fuiste? No vuelvas a hacerlo. —lo miró a los ojos. Sasori le sonrió de la forma en que hacía que algo se derritiera en alguna parte de su interior.
—Lo siento.— vio que su mirada cambió al contactar con la de Sasuke a su lado. Ambos se enfrascaron en una batalla de miradas.
—¡Yo seré la primera! —anunció Ino mientras Sai la observaba con curiosidad, Sakura dedujo que se la estaba comiendo con la mirada. Decidió que era suficiente de Sasori y Sasuke queriendo asesinarse con la mirada y tomó la mano de Sasori para guiarlo hacia el sofá.
Sasuke no pudo evitar sentir la molestia sentándose en sus entrañas al ver a Sakura tomar la mano de Sasori, era ridículo molestarse por eso cuando ya los había visto besarse más de una vez. Sí, porque los vio en el hospital y en el bosque esa mañana. Ya quería vomitar.
Break my heart —Dua Lipa
—… Me hubiera quedado en casa, porque estaba mejor sola. Pero cuando dijiste "Hola", supe que ese era el final de todo. Debería haberme quedado en casa, porque ahora no puedo dejarte ir. ¿Me estoy enamorando del que podría romper mi corazón? —mientras Ino cantaba, podía sentir las abrumadoras miradas de Sasori y Sasuke sobre ella. Solo pudo hundirse en el sofá e intentar ignorar la letra de la canción que Ino cantaba con tanto sentimiento. De pronto la noche de karaoke se había vuelto agotadora.
Tragó grueso, sus orejas estaban ardiendo, sentía que el aire se le hacía escaso, y su temperatura había subido considerablemente. ¿Tenía algo en la cara? O quizá su ropa, entonces recordó que su camiseta era más apretada de lo usual, pero no iba a cambiarse solo porque ellos no podían apartar su mirada.
—Necesito tomar agua. —le mencionó a Tenten para prácticamente correr a la cocina.
Al llegar se acercó al lavaplatos y se sirvió un vaso de agua, para luego mojarse una mano y refrescarse la nuca y el cuello.
—No hagas eso, molestia. — la sorpresa casi la hace botar el vaso que sostuvo casi en el aire.
—Sasuke, deja de sorprenderme así. —lo vio a los ojos y fue peor, su mirada lucía más oscura, pero a la vez parecía que el calor en su cuerpo aumentaba más.
Lo vio acercarse a ella a paso lento, como esperando alguna reacción de su parte. Y ella solo se dedicó a beber de su vaso para ignorar los latidos desenfrenados de su corazón. Demonios, no podía ser tan atractivo.
Estaba frente a ella y su cuerpo la aprisionó contra el lavaplatos.
—¿Qué haces? —preguntó con toda la seguridad que pudo.
—Sopesando las probabilidades. —mencionó como si ella lo supiera. Su estatura jamás se sintió tan imponente como en ese momento, y al estar tan cerca se vio tentada a ponerse de puntillas y disminuir la distancia entre ellos. Controlate, Sakura.
—Te cambiaré esto. —dijo tomando sus manos y guiandola a la mesa que había en la cocina para sentarla en una silla.
Él se había ido por unos segundos, suponía que a buscar el botiquín.
Sasori ingresó a la cocina con una sonrisa tímida en su rostro.
—Me estás evitando. —soltó.
—No lo hago. —respondió de inmediato.
—Sí lo haces. ¿Hice algo que te molestara?
—No, por supuesto que no. —dijo al verlo cabizbajo.
—¿Entonces?
—No es algo de lo que quiera hablar por el momento. —mencionó restándole importancia a la discusión con su "papá".
—Yo puedo escuchar. —se acercó a la silla que estaba a un lado.
—Sé que sí, y te lo agradezco, pero prefiero no hacerlo, no ahora.
—No confías en mí. —su mirada dolida, fue como un baño de agua fría para ella.
—Sí confío en ti. — intentó tomar su mano, pero él no se lo permitió, y evadió su mirada.
—Él lo sabe, pero yo que soy tu novio no tengo idea de qué sucede en tu vida. —dijo con una certeza que la desconcertó.
—¿Novio?
—Sí, tu novio. Tenemos citas, conversamos, nos besamos mucho…
—No recuerdo haber aceptado algo así. —dijo encogiendose de hombros.
—¿Si te beso me aceptaras? — ahora su mirada se dirigió a ella, y vio la expectación en sus ojos color caramelo.
—Sasori…
—Está bien. Al menos lo intenté. —se puso de pie dispuesto a irse y ella quiso detenerlo pero no sabía que decirle luego de eso, sin embargo, tomó su antebrazo. Sasori se había mantenido a su lado todo este tiempo, no podía dejarlo ir con ese semblante en su rostro.
—Sasori, espera.
—No ahora, Sakura. —sus palabras fueron duras, y lo soltó de inmediato. Se marchó sin decir a dónde iba. Ella dejó caer su cabeza sobre la mesa, golpeándose en el acto. Definitivamente no lo merecía.
La presencia tras la puerta la hizo soltar un suspiro derrotado, mientras se masajeaba la sien.
—¿Cuánto oíste? —cuestionó.
—Lo suficiente para saber que Sasori babea por ti y por alguna extraña razón tú no quieres ser su novia.
—Que perceptivo. —mencionó con la inquietud comiendo sus entrañas.
—¿Por qué? — por ti.
—No hablaré de esto contigo.
—Soy tu mejor amigo. — y me lo recuerdas cada vez que puedes.
—Pero lo detestas y él es bueno, muy bueno.
—Entonces sé su novia. Yo no veo el problema. —mintió, porque el sólo plantearse la posibilidad de que aceptara, lo estaba torturando.
—Lo tienes frente a ti. —su mirada desconsoladora le molestó, quería borrar ese semblante, pero no era adecuado todo lo que pasaba por su mente, no quería espantarla.
—Tú no eres un problema. —su rostro se suavizó, pero mantuvo su postura pensativa.
—Si supieras lo que pasa por mi cabeza, saldrías corriendo. —la pelirrosa se mordió el labio inferior inconscientemente, no podía seguir diciendo esas cosas. Lo vio fruncir el ceño y acercar su mano hacia su rostro, con su pulgar acarició su labio que había mordido.
—Me gusta lo que está en tu cabeza. —soltó sin más y se dispuso a cambiar sus vendas.
Sakura lo observaba con tanto cariño y anhelo que su pecho se volvió a comprimir, y soltó un gemido ahogado, que pasó desapercibido como una queja por sus nudillos heridos. ¿Por qué tenía que ser tan atento con ella la mayoría del maldito tiempo?
Cuando terminó se puso de pie y quiso irse de ahí y encerrarse en la habitación, ¿por qué hacía todo tan difícil? ¿Por qué ahora que estaban naciendo sus sentimientos por Sasori, él venía y opacaba todo con su calidez abrasadora que su ser parecía necesitar con urgencia?
Sasuke fue más rápido y agarró su muñeca para que se detuviera.
—Sakura. —su voz erizó su piel.
—Detente… Por favor. —dijo lo último como un suplica. Sasuke notó la contrariedad evidente en todo su ser y quería mandar todo al demonio. Estuvieron a punto de besarse más de una vez, no podía simplemente ignorarlo.
—Sasuke-kun—Karin ingresó a la cocina, y la primera acción de la pelirrosa fue soltar el agarre en su muñeca, pero Sasuke no lo permitió. —¿Sucede algo? —mencionó al ver los rostros intranquilos de ambos.
—No. —respondió él, pero sin apartar su mirada de Sakura.
—¿Sakura-chan, estás bien?
—¿Viste a Sasori? Necesito hablar con él. —intentó que la molestia ante su presencia, cada vez que ella y Sasuke estaban juntos, no la delatara.
—Sigue en el living. —no se fue, pensó Sakura con asombro.
—Bien, gracias. Sasuke. —lo llamó para que la soltara, y él lo hizo.
*El limbo: como menciona Dante en la divina comedia, el limbo es primer círculo del Infierno, donde se encuentran aquellos que no tienen pecados, solo el pecado original de no haber sido bautizados, como los niños nacidos muertos, además de guerreros, ilustres y los grandes poetas de la antigüedad, como Homero, Ovidio y Lucano.
SabakuNoSakura : Muchas gracias por todos tus reviews! Eres quien me anima a seguir escribiendo esta historia, yo también quiero que Sasuke y Sakura se dejen llevar por sus sentimientos, pero su amistad es lo más importante para ambos, siempre fueron como hermanos, y es difícil aceptar algo diferente, pero pronto habrá más que solo "casi besos". Espero lo disfrutes!
