Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Kizuna
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Capítulo 13: La verdad, parte II.
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"Se necesita un gran coraje para ver el mundo en toda su gloria contaminada y aún así amarlo."
-. Oscar Wilde.
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—¡Vamos, frente! Nunca te pido nada, no puedes dejarme sola. —dijo Ino, mientras desconectaba la guitarra eléctrica de la pelirrosa.
—Demonios Ino, no juegues sucio.
—Es solo por unas horas. Ya verás que te divertirás. —insistió la rubia.
—¿Es que no viste el escándalo que se armó en la cafetería? —mencionó volviendo a conectar el instrumento.
—Es por eso que nos invitaron. Eres más popular que Sasuke y Naruto en estos momentos. — la sorpresa recorrió el rostro de Sakura. La gente realmente amaba las escenas.
—¡¿Qué?! ¿De qué demonios estás hablando?
—¿No puedes hablar sin groserías? —dijo tapándose los oídos.
—Por supuesto que puedo, eso no significa que lo quiera hacer.
—¿Iremos? —volvió a preguntar.
La pelirrosa soltó un suspiro. ¿Qué podría ser lo peor que sucediera si iba?
—Está bien, pero solo por unas horas, Sasuke me matará si vuelvo en calidad de bulto. —dejó salir de sus labios antes de pensarlo.
—¿Sasuke? ¿Y tú crees que no irá? —por supuesto que Sasuke iría, no era de los que se perdiera esas fiestas. Decía que ver el comportamiento miserable de los adolescentes era su pasatiempo favorito.
—No lo sé. — le restó importancia encogiéndose de hombros.
—¿Hay algo que no me has contado? — invadió su espacio personal poniendo su mano en su mentón en gesto pensativo. —¿Será que Sasuke tiene algo que ver con tu ruptura con Sasori?
—¿Qué…? — la verdad es que le aterraba un poco la idea de toparse con el pelirrojo y el Uchiha en el mismo lugar.
—¡Frente! ¡Me dirás ahora qué sucedió!
—¡Nada importante! Solo nos besamos y ya. —siguió como si nada sucediera, tocando los acordes que tenía escritos en su cuaderno.
—¿Otra vez?
—Otra vez.
—Eres una rompecorazones, mira que andar jugando a dos bandos.
—¡No vuelvas a repetir algo así! Sabes lo que siento por los dos. — estúpida bocota.
—La verdad, no. No lo sé
—No quiero hablar sobre eso.— se mordió la lengua para dejar de hablar.
—Solo si aceptas ir.
—Maldita, cerda. Entonces espero que me digas qué pasó entre Sai y tú.
—¿Qué crees? — movió sus cejas con gracia.
—¡Eres una cerda!
Ino rió mientras la pelirrosa sacudía de un lado a otro su cabeza en un intento de hacer desaparecer la imagen mental de sus dos amigos en posiciones sugerentes.
Sakura no creyó nunca en su vida pisar esa casa, pero ahí estaba, en el hogar de uno de sus compañeros más mujeriegos: Kiba Inuzuka. Lo único que le agradaba de la situación era poder acariciar a su hermoso perro Akamaru, que apenas la vio corrió a saludar.
—Estás tan grande. Kiba te debe sobre alimentar. —bromeó mientras acariciaba una y otra vez su cabeza.
—Hey, no critiques la alimentación que le doy a mi perro.— y ahí estaba el dueño de casa.
—Sí, claro porque me gusta entablar conversaciones contigo.— dijo ignorando su cercanía.
—Sakura, debo decir que cada días estás más hermosa. — la ojijade se puso de pie y cruzó sus brazos sobre su pecho.
—Y yo debo decir que cada día haces más fiestas sin sentido.
—Eso es exactamente lo que te trajo aquí hoy. Ah y tu valentía.— le sonrió con suficiencia.
—Ya sabes, me gusta darles de comer.
—Apuesto a que sí. —le dio una sonrisa coqueta y ella soltó una carcajada. Caminó hacia la entrada mientras Ino se unía a ella. Sai las había recibido al llegar y Sakura prefirió dejarlos solos un momento.
Kiba siempre le pareció alguien atractivo y más de una vez la había invitado a salir, por supuesto Naruto y Sasuke se encargaron de que solo se mantuvieran como amigos. De todas formas era demasiado mujeriego para siquiera hacer que la idea rondara en su cabeza.
La música del lugar invadió sus oídos, intentando concentrarse en ella y desviar su atención de las miradas sorprendidas de los presentes. ¿Debía acostumbrarse a eso? Bueno, quizá solo era su apariencia desarreglada que les sorprendía. Sus jeans gastados y su blusa negra que dejaba al descubierto su ombligo, junto con su maquillaje simple y sus bototos negros, sí, podían llamar la atención. Agradecía estar junto a su amiga, que llamaba la atención más que ella, con sus bellas curvas y serviría para desviar varias miradas curiosas. Observó a la gente con la cabeza en alto y le hizo una señal a Ino para que fueran a buscar de beber.
—Bien, tenemos cerveza, vino, kombucha, ¡Oh tequilaaa!—enumeró la rubia, mientras escogía qué beber.
—Cerveza está bien. Quiero llegar lo suficientemente sobria dónde los Uzumaki o tía Kushina es capaz de dejarme durmiendo en el patio.
—Vaya, esa mujer si que tiene carácter. — se sorprendió Ino.
—Ni lo menciones, eso explica su relación con Tsunade-sama.
El sonido de una canción bastante conocida, la hizo dirigir sus ojos hacia la improvisada pista de baile. —Oh, Zeus.
—¿Qué sucede? —preguntó preocupada la ojiceleste.
—Realmente están poniendo buena música. — dijo sorprendida.
—¡Vamos! — bebió de golpe el contenido de su vaso. Debía maldecir a Tsunade por la sed de alcohol de su cuerpo. No era bueno competir con ella por quién bebía más sake y luego hacer como si no quisiera beber.
Self control — Laura Branigan
Se movieron al ritmo de la música y cantaron con entusiasmo, bailar haciendo el ridículo era algo que nadie podía opacarles. Al menos por unos momentos podía sentir que se quitaba un peso de los hombros y pasarla realmente bien.
Cuando sus ojos toparon con unos color caramelo fue que toda su alegría disminuyó, la forma en que la observaba bailar la hacía sentir desnuda ante su mirada. Siguió bailando intentando ignorar su presencia a unos pasos de ellas, pero le era casi imposible ante la sensación intranquila que recorría su cuerpo al verlo.
El mundo pareció caer a sus pies cuando notó que estaba acompañado de Deidara. La repulsión que sintió al ver al rubio al lado del pelirrojo, no la escondió y puso una mueca de desagrado que pareció extrañar al pelirrojo. ¿Por qué Sasori se presentaba con Deidara? ¿Es que acaso no sabía lo que le había hecho? ¿O quería hacerla sentir incómoda? ¿Tanto la detestaba por terminar con él? Vio al pelirrojo querer dar un paso hacia ella y se detuvo.
—Sakura, ¿estás bien? — preguntó la rubia al verla estática y con el rostro intranquilo.
Una mano en su cintura ahora la hizo dar un respingo en su lugar y quitar con brusquedad la mano de la persona tras ella.
—¿Sakura? —el rostro del recién llegado cambió a uno preocupado. Vio como ella al descubrir de quién se trataba relajó un poco su semblante, pero se mantuvo en su lugar observando al pelirrojo con detenimiento.
—Yamanaka. —exigió una explicación el Uchiha, ante el extraño comportamiento de la pelirrosa.
—No lo sé, estábamos bailando y luego se puso pálida, como si hubiera visto un fantasma. — los ojos del peliazabache recorrieron el lugar, siguiendo la mirada de la ojijade y dieron con un par que le hizo hervir la sangre.
—Frente, si quieres pode…
—Necesito tomar aire. —mencionó la ojijade y fue apenas audible entre la música. Con una rapidez digna de ella se adentró entre la multitud para salir del lugar. Sasuke volteó hacia la rubia, no quería dejarla sola entre tantos idiotas. La rubia le indicó que estaría bien y él se fue tras la pelirrosa.
Ino siguió observando el lugar por el que su amiga se había ido, al menos Sasuke podía cuidar de ella, pensó intentando tranquilizarse.
—¿Sakura está bien? — la voz del pelirrojo tras ella, la desconcertó.
Era la peor amiga del mundo por no considerar la posibilidad de que esos dos aparecieran por ahí.
—¿Por qué no le preguntas eso a tu querido amigo? —bufó enojada al verlo en compañía del rubio. Así que él era el causante de que su amiga estuviera así.—Mira, troglodita, tócale un pelo a Sakura y no vivirás para contarlo. —dijo mientras se plantaba frente al pelirubio con sus ojos flameando.
—No creí que le molestara mi compañía. — mencionó encogiéndose de hombros.
—Maldito asque…
—¿Qué demonios haces aquí? —interrumpió el Uzumaki, que había visto a ambos discutiendo. Apartó al rubio de la ojiceleste y se posicionó frente a él.—Parece que no te bastó con la paliza que te di.
—¿De qué están hablando? — preguntó el pelirrojo confundido.
—Oh, no te hagas el idiota, sabes que le hizo a Sakura este imbécil. ¿O por qué crees que lo expulsaron?— dijo mientras empujaba al rubio y él levantaba las manos en señal de paz.
—¿Qué demonios le hiciste a Sakura? ¡Deidara! — ahora fue el turno del pelirrojo de tomar al rubio de las solapas.
—Perdiste, me tocaba a mi. —soltó con sorna.
—¿De qué están hablando? — preguntó ahora el Uzumaki. Eso no le olía nada bien.
—¡Maldito imbécil! ¡Te dije que no la tocaras! —y lo golpeó. Naruto al principio sorprendido, le tomó varios segundos reaccionar y detener al pelirrojo, aunque no le hubiera importado si no fuera porque parecía querer asesinar a su supuesto amigo de tantos golpes que le daba.
—¡Sai! ¡Gaara! ¡Vengan aquí! — gritó varias veces hasta que su amigos vinieron a ayudarle.
The Killing Moon — Echo and The Bunnyman
Sasuke perdió a la pelirrosa entre la multitud y la llamó por su nombre un par de veces, pero no aparecía en su campo visual. Maldijo entre dientes a la casa tan grande y apestada de gente del maldito Inuzuka.
Recorrió un par de veces el lugar y de pronto divisó el cabello tan característico de su amiga en un balcón. Soltó el aire que había estado reteniendo y caminó hacia su encuentro.
Una persona golpeándose contra su pecho lo detuvo en el marco del ventanal que daba al balcón. Otra vez una chica se lanzaba a su brazos para llamar su atención, era la cuarta desde que había comenzado a buscar a la ojijade.
—¿Estás bien? —preguntó sin despegar los ojos de su amiga en el balcón.
—¡Sashhhuke-kun! — la voz tan familiar lo hizo desviar sus ojos hacia la chica en sus brazos. Sus gafas estaban un poco mojadas, y sus mejillas más sonrojadas de lo usual. — ¡Te eshtuve buscando por todo el lugar!
—Karin, ¿cuánto bebiste? — la chica parecía apunto de caerse en cualquier momento.
—¡Tequila graatis! —dijo extendiendo los brazos. Y Sasuke tuvo que sostenerla entre sus brazos antes de que cayera.
—Vaya, eresh tan apuesto. — delineó con sus dedos su mentón varias veces.
—Karin, ¿dónde está Naruto? — no podía creer que el dobe hubiera dejado que su prima bebiera de esa forma.
—No lo she.
Cuando sintió el jalón de su camiseta, no pudo detener la acción de la pelirroja sobre él.
.
¿Cómo no se le pasó por la cabeza que Deidara podía aparecer ahí? Solo ella y sus amigos sabían lo que había hecho, no creía ni siquiera que Sasori tuviera idea, o eso quería creer.
Sacudió su cabeza antes los recuerdos que querían aparecer en ella. No permitiría que calara en sus huesos, no lo valía. Solo era un hombre más, que creía que por verse más débil podía someterla a su parecer. No, no le daría esa satisfacción. Él no la había marcado.
Observó el paisaje que se mostraba frente a sus ojos con fascinación, desearía dibujar como Sai para retratar la tranquilidad que le hacía sentir. Soltó un suspiro que pareció calmar su ser.
Quizá debía volver donde sus amigos, debían estar preocupados. Volteó sobre su eje y distinguió su cabellera azabache junto a una pelirroja.
Oh. Otra vez se estaban besando frente a ella, indiferentes de su mirada quebrada.
La pelirroja soltó al peliazabache y se arrodilló en una planta que había a unos pasos para liberar todo el contenido de su estómago.
Vaya, estaba borracha.
Se acercó para ayudarla ante la atenta mirada del peliazabache, que lucía sorprendido. Si ella supiera que quería retroceder el tiempo e impedir que la ojijade viera lo sucedido. Aunque existía la posibilidad de que no lo hubiera visto.
—Realmente desearía que te hubiera besado luego de vomitar. O simplemente que te hubiera vomitado encima. — definitivamente los había visto. —No digas nada. —lo detuvo antes de que dijera algo que la molestara más. — Debemos llevarla a casa.— la mueca que dibujó su rostro indicaba duda. —Sí, Sasuke. Usa esos tonificados brazos que tienes y llevemosla a casa. De todas formas ya no tengo nada más que hacer aquí.
—¿Estás molesta? —¿Dijo tonificados?
Su pregunta fue interrumpida por la llegada de Ino que venía corriendo hacia ellos.
—¡Sakura!
—Aquí estoy. —dijo levantando su mano para que la viera.
—¿Qué…? —se detuvo al ver como la pelirrosa sostenía el cabello de una pelirroja en el suelo.—No importa, Sasori y Deidara se están matando.
—¿Qué? —se puso de pie sin creer las palabras que mencionaba su amiga.
—Sasori se enteró de… ya sabes, y comenzó a golpear a Deidara. —entonces él realmente no lo sabía. —Naruto intentó separarlos, pero no podía solo. Sai y Garaa interfirieron, pero Sasori realmente está enojado.
—Sasuke, lleva a Karin a casa. — dijo la pelirrosa caminando hacia su amiga, pero el peliazabache detuvo su avance tomándola del brazo.
—¿Dónde vas?
—Lleva a Karin a casa. —vio en sus ojos y en sus palabras que estaba molesta y no sería fácil quitar esa expresión de su rostro. Y no era para menos, si él hubiera visto a Sasori besarla nuevamente, no sabría de lo que hubiera sido capaz.
Soltó su agarre y la vio desaparecer entre la multitud, otra vez.
Debían ser las cuatro de la madrugada cuando su celular comenzó a sonar incansablemente.
Luego de conseguir que Sasori se calmara, sí porque había tenido que tomar su rostro entre sus manos y pedirle que la mirara a los ojos para hacer retroceder su furia desmedida, le pidió a Naruto que fueran a su casa. Sasuke aún estaba ahí cuando llegaron, pero la daga de la traición seguía penetrando su pecho y solo pudo pasar de él y encerrarse en su habitación. Era una estupidez, pero no aligeraba el peso en su interior.
Apenas había conseguido cerrar los ojos, y ya estaba quitándose las sábanas para contestar.
—¿Diga? —preguntó tallandose los ojos.
—Sakura. —reconoció la voz de Tsunade tras el aparato y sus latidos incrementaron.
—¿Qué sucede? —temió preguntar, pero se sentó rápidamente sobre la cama. Había hablado con su mamá en la mañana y se veía relativamente bien. Ella estaba bien, sí lo estaba. Intentó convencerse en vano aguardando la palabras de su maestra.
—Iré directo al grano. Hayashi Ren falleció hace diez minutos.
—¿Q-qué? —su voz perdió fuerza y no pudo generar alguna pregunta coherente.
Mentiría si decía que el dolor fue menor de lo que esperaba. Dejó que sus palabras se asentaran en su mente por unos segundos.
Lever pulled — John Frusciante
You're the feeling of hurting
More is what I'm asking for
Little lies cross overboard
Wait for the cry
Se sintió como si una avalancha la hubiera empujado contra duro cemento y todo su cuerpo estuviera magullado. Su pecho se oprimió dolorosamente ante las palabras que había escuchado.
Love to aim at besides
Lever Pulled
Go where you are little pond
Never be seen by your saw
We'll work it out
—Lo lamento tanto, Sakura. Hicimos lo que pudimos pero su corazón no resistió. Luchó con todas sus fuerzas.
Eso no podía estar sucediendo. Ren, ese niño silencioso e inteligente que había entrado en su corazón tan profundamente, no podía estar muerto. ¿Cuándo fue la última vez que lo había visto? Hace dos días, luego de visitar a su mamá en el hospital.
Él estaba feliz de verla, y ella le había preparado unos dangos que se había enterado le encantaban. Lo había visto sonreír y sonrojarse ante su detalle, le había prometido que volvería con una canción para él. Sólo para él.
Now the feelings are right where you sa
Forever is right where we were
Never be clean
Lever pulled
Be where you are
Los sollozos no se hicieron esperar y adoptó una posición fetal para que dejarán de ser audibles. Eso no podía estar pasando, no él. No Ren.
Naruto había ingresado a la habitación con rapidez luego de escuchar un grito proveniente de la habitación de la pelirrosa.
—¿Sakura-chan? ¿Qué sucedió? ¿Estás bien? —se acercó a ella intentando consolarla.
Se vio envuelta por sus brazos rápidamente y sus sollozos aumentaron.
—¿Sakura? ¿Estás ahí? —se escuchó una voz tras el celular de la pelirrosa que yacía en algún lugar de la cama.
—¿Aló? Oba-chan, ¿Por qué…? — preguntó luego de encontrarlo.
—Ren a muerto.
—¿Qué? —los sollozos de su mejor amiga iban en aumento y el Uzumaki sólo pudo dejar que se aferrara a su cuerpo.
El sonido de la lluvia se hizo presente y parecía volverse uno con los sollozos de la pelirrosa.
—Sasori. — mencionó mientras se acomodaba unos guantes en sus manos.
—Supe lo que pasó y ...— la pelirrosa asintió en silencio.
Sasori era el único que conocía la relación cercana que tenía con el pequeño Ren, entendía el por qué estaba ahí a esa hora.
Apenas Naruto lo llamó, no lo dudó y partió a su casa, deseando que la pelirrosa no le impidiera estar a su lado en esos momentos. Poco le importó el dolor en su rostro y cuerpo luego de la pelea con Deidara. Sospechaba que el ruidoso amigo de la ojijade le permitía acercarse a ella debido a eso, no estaba muy tentado a comprobarlo en realidad.
Al llegar vio a Sakura en el garage que permanecía abierto sin importarle la lluvia que caía con fuerza. Llevaba unos guantes de boxeo en sus manos.
Podía verla debastada ante lo sucedido, lo demostraba en cada golpe certero que daba al saco de boxeo colgado. Su intención era ofrecerle su compañía sin restricciones, quizá su relación no estaba en buenos términos para nada, pero ninguno podía evadir el hecho de que la compañía del otro alivianaba el peso en su interior. Porque Sakura agradecía su presencia silenciosa, mientras ella golpeaba una y otra vez, en un intento de que la ira abandonara su interior. El pelirrojo se sorprendió de la fuerza que liberaba en cada golpe.
—Sé que nada de lo que diga te hará sentir mejor, —había mencionado Sasori luego de varios minutos de silencio —pero hiciste muy feliz a ese mocoso por mucho tiempo. —Sakura detuvo el saco y apoyó su cabeza en él.
—¿Lo hice?
—Eras básicamente lo único que lo mantenía despierto todos los días.— mencionó encogiéndose de hombros.
Sus palabras fueron bienvenidas en su interior.
—Es tan injusto. —mencionó con un nudo formándose nuevamente en su garganta.
—Lo es.
—Hay tantas cosas que no le dije. Era tan pequeño.
—Está en un mejor lugar.
—Realmente quiero creer eso.—dijo luego de unos golpes más.
En algún momento se detuvo, y lanzó los guantes hacia un rincón del lugar y se sentó en el suelo. Escondió su rostro tras sus cabellos y se sostuvo la cabeza abrumada, intentando ocultar el dolor que sentía en esos momentos, atravesando cada lugar de su cuerpo. El temblor que la recorrió, apareció a los segundos, haciéndola apretar los puños y soltar unas cuantas maldiciones, sus ojos estaban empapados.
—Sólo… desearía haber podido... hacer algo para evitarlo. — apretó sus cabellos con el enojo recorriendo sus extremidades.
—No estaba en tus manos.
—Aún así… —sintió su cuerpo ser envuelto por el trabajado cuerpo del pelirrojo, que se había arrodillado frente a ella.
La pelirrosa solo pudo dejarse envolver por él y la calidez que su cuerpo agradecía recibir.
.
—¿Quieres que lo llame? —preguntó el rubio.
Ya debían ser las seis de la madrugaba y ambos se encontraban en la habitación de la pelirrosa. Ella sobre su pecho intentando dormir.
—No. Sólo necesito descansar. ¿Te molesta si exijo tu compañía?
—Sakura-chan, me alegra que me sigas necesitando. — bromeó el ojiceleste.
—No creo que eso cambie nunca, baka. —golpeó levemente su hombro, para volver a acomodarse a su lado.
El sonido de su celular otra vez, interrumpió su sueño. Quince malditos minutos. Quince minutos habían pasado desde que cerró los ojos. Quien fuera, ¿cómo podía estar hablándole a las seis de la madrugada?
Un número desconocido le había enviado una especie de audio, dudó unos segundos si abrirlo o no, ¿estaba de humor para escuchar cualquier tontería que alguien de la escuela pudiera decirle?
No importaba realmente, lo escucharía y lo borraría si le molestaba demasiado.
Presionó el botón de reproducir y sus ojos se abrieron enormemente, y una punzada traicionera atravesó su pecho. Era la guinda de la torta.
Definitivamente alguien en el más allá la odiaba. ¿Por qué la gente lastimaba a los otros por diversión? ¿Por qué nadie era lo suficientemente decente para tratar a los demás como debían? ¿Por qué jugar con los sentimientos de las personas?
Maldito sistema corrompido.
Hanging on — Ellie Goulding
Vio a Sakura acercarse a él con el ceño fruncido, venía a toda velocidad en su dirección, incluso vio como apretaba sus puños, pero aún así no se esperó la sonora bofetada que le dio en su rostro.
Y apenas consiguió reaccionar cuando vio que le iba a dar otra, pero alcanzó a sostener su muñeca a solo unos centímetros de su cara.
Agradeció la poca gente que se encontraba en la cafetería en esos momentos.
—Pero, ¿qué demonios te pasa? —exigió aturdido. Sakura no era alguien que lastimara o golpeara a otros porque sí.
Observó su rostro pálido, las ojeras pronunciadas bajo sus ojos indicando el nulo descanso que había tenido la noche anterior, donde él también estuvo presente.
—Y tienes el descaro de preguntar. —ella le acercó su celular como pudo, porque él no la había soltado aún. Era una grabación, donde pudo distinguir su voz y la de Deidara, tragó grueso.
—Apuesto mi moto a que puedo conquistarla. Estará donde yo quiera en poco tiempo. —era su voz.
—No digas tonterías, Sakura está como quiere e ignora a todos los estudiantes de esta escuela. ¿Por qué iba a darte cabida a ti? —Deidara se hizo escuchar ahora.
—Quizá porque soy alguien más decente que tú.
—Sí, claro, y por eso estás apostando conmigo.
—Algo se me ocurrirá y caerá en mis brazos, más temprano de lo que pienses vendrá corriendo hacia mí. Y luego terminaré con ella.
—Eres demasiado pretencioso, eso no significa que no pueda interferir a mi conveniencia.
—No le toques un pelo, lo digo en serio. Es mía, yo la vi primero.
—Vamos, apuesto mi mesada de todo el año a que no lo consigues.
—Nunca nadie me ha rechazado, ella no será la primera.
—Que el mejor gane.
Luego la grabación se había detenido, y su respiración se volvió errática. ¿Quién podría haberlos grabado y enviado eso a Sakura? ¿Cómo era posible si había sucedido en su casa?
—Sakura, no es lo que crees. —se apresuró a decir acercándose a ella.
—Tarde o temprano se enteraría. —Mei observaba la escena con fascinación, pero no pude evitar intervenir.
—¡Ni siquiera me hagas empezar contigo!
—No soy la que está siendo humillada, querida.
—¡Mei! Sakura, nunca fue mi intención…
—Oh, ¿entonces no apostaste con Deidara para tenerme en tu cama? —golpeó su mano para alejarla de ella.
—No lo digas de esa forma.
—¡No hay otra forma de decirlo! Me hiciste sentir como la peor persona del mundo, pensando que estaba rompiendo tu corazón cuando todo lo que querías era acostarte conmigo.
—No voy a negarte que al comienzo fue así, —un nudo se formó en su garganta y lo observó como si no lo conociera.—pero luego no. Vi tantas cosas en ti que no pude ignorarlas, me terminé enamorando de ti y...
—Detente. —puso su mano entre ellos. —No necesito escuchar ni una sola palabra que salga de tu boca. Jugaste muy bien el papel de niño bueno, ¿no? —dijo.
—Sakura yo… te amo. —incluso la morena se sorprendió al escuchar sus palabras. Era una confesión que nadie quería escuchar y solo hacía que la molestia creciera dentro de la pelirrosa.
—No digas eso, no tienes derecho a decirlo. Fui honesta contigo, te conté cosas, me refugié en ti y tú…
—Sakura...— su nombre se había deslizado por sus labios de forma tormentosa, había disminuido la distancia entre ellos, quería tocar su rostro, pero ella había retrocedido como si su tacto quemara.
—Anoche...—hizo una pausa. —realmente creí que podíamos ser amigos, pero nada fue real.
—Fue real, yo...No quiero ser solo tu amigo, Sakura.
—Bueno, eso tampoco es una opción ahora.
Solo bastó una mirada para que su mundo se viniera abajo, la decepción y resentimiento era todo lo que podía ver en esos ojos color esmeralda que alguna vez lo habían observado con dulzura.
La pelirrosa dio media vuelta para marcharse de ahí de una buena vez, su intención nunca fue armar un escándalo, pero al ver al pelirrojo no pudo contenerse.
Su grupo que irradiaba popularidad, había colmado su paciencia. Nunca les había siquiera dirigido una mirada, pero no podían lastimar a los demás sólo por creerse superiores y estaba harta de fingir que no le importaba. Sasuke y Naruto veían la escena contrariados, el primero quería correr hacia ella, tomarla en sus brazos y no soltarla jamás, y el segundo solo quería golpear al pelirrojo hasta que se olvidara de volver a poner sus manos encima de su amiga.
—¡Akasuna! —gritó el peliazabache.
El pelirrojo alzó la vista en su dirección, pero su rostro se mantuvo con la misma expresión atormentada que cuando la pelirrosa se fue.
El peliazabache se acercó a él y lo tomó de las solapas. Quería golpearlo hasta cansarse, había lastimado a una de las personas más importantes en su vida, jamás se lo perdonaría.
—¡Te lo advertí! — le gritó enfurecido.
—Adelante, golpeame. No me importa. — el peliazabache observó su rostro ya magullado, y su semblante dolido. Pudo reconocer la devastación que había dejado Sakura en él.
—No te vuelvas a acercar a ella. — lo amenazó empujándolo y corriendo a buscar a la ojijade. El pelirrojo ya tenía su merecido, estaba sufriendo por sus actos estúpidos.
.
—¡Sakura! —gritó su nombre por los pasillos de la escuela, pero no la encontró. Se dirigió al baño, pero tampoco estaba ahí. Luego de algunos minutos la encontró en el baño del gimnasio, en un rincón acurrucada, observando algún punto inexistente en la pared. —Sakura.
—Vete, necesito estar sola. —mintió, porque al escuchar cómo la llamaba, todo lo que quería era estar en sus brazos. Simplemente no quería abrumarlo con todo lo que pasaba por su cabeza.
—No. —respondió.
—Sasuke, por favor. —pero no pudo continuar porque pronto esos brazos que tanto anhelaba todos los días, la envolvieron con firmeza. El aroma de Sasuke era todo lo que necesitaba para calmarse, porque pronto sintió como su cuerpo se relajaba. Se aferró a él como si su vida estuviera en peligro y fuera un ancla que la mantenía en tierra firme.
—Lo siento tanto. —la impresión la hizo abrir los ojos, Uchiha Sasuke se estaba disculpando por algo que desconocía. —No debí dejar que te acercaras a ese tipo.
—Sasuke, eso fue lo que hiciste todo este tiempo y yo te hice a un lado para que no molestaras.
—Es culpa nuestra que tuvieras que siquiera mirarlo.
—Se acabó. — en esos momentos deseaba que surgieran esos sentimientos intensos que surgían al solo pensar en él, pero el dolor que se mantenía en su interior, sumado al cansancio en su cuerpo, la estaban asfixiando más de lo que creía poder soportar.
Sasuke pareció escuchar sus súplicas silenciosas, porque había deslizado sus manos, en una pequeña caricia, bajando por los brazos de la pelirrosa, hasta llegar a su cintura, donde la sostuvo con firmeza, acariciando con sus pulgares su piel descubierta. Ante esto la pelirrosa se mordió el labio inferior, detendiendo el sonido de satisfacción que casi sueltan sus labios.
El peliazabache frunció el ceño ante las ganas incontrolables que tenía de besarla sin importarle sus protestas.
—Sasuke. —su nombre le pareció la mejor invención al salir de sus labios.
Todo había explotado en su interior, intentó por tanto tiempo esconder eso, noches enteras anhelando tenerla en sus brazos y ahora con solo sentir su piel bajo la yema de sus dedos su parte racional se había esfumado. En un intento desesperado de detenerse apoyó su frente en la de ella, cerrando los ojos.
—No es justo. —soltó.
—¿De qué hablas? —los latidos de su corazón estaban desenfrenados, deseaba su tacto sobre ella de una forma incontenible.
En un acto impulsivo, el peliazabache había tomado una de sus manos y la había puesto sobre su pecho.
—Sakura-chan, Sasuke-kun. — una voz que estaban acostumbrados a escuchar en los momentos más inoportunos, volvió a interrumpirlos. Sus mejillas estaban ruborizadas al ver al peliazabache. —¿E-está todo bien?
—Sí. — mencionó la pelirrosa que ya se había puesto de pie dispuesta a irse. —Sasuke me estaba ayudando.
—Lo sé, supe lo que sucedió. — la pelirrosa la observó extrañada y Karin se apresuró a explicarse. — Sasuke me comentó lo que sucedió hace unos días, pero creí que ya lo sabías.
—¿Hace unos días? — preguntó estupefacta. Su mirada se dirigió a su amigo que permanecía estoico en su lugar. No.
Ahí estaba nuevamente esa sensación abrumadora al ver a la pelirroja junto a Sasuke.
—¿Crees que puedas explicarle a Kurenai que tuve una emergencia y me tuve que ir? —le habló a la pelirroja ahora, intentando evitar la mirada de su amigo peliazabache.
—Por supuesto.
—Gracias.
—Sakura. —Sasuke podía ser muchas cosas, pero mentiroso no era una de ellas. Así que decir que estaba sorprendida por haber guardado esa información y esperar a que todos se enteraran, era algo que no podía ignorar.
—Sólo necesito estar sola un momento. —dijo poniéndose de pie y saliendo del lugar.
…
Trouble — Coldplay.
Sasuke siguió a Sakura hasta el estacionamiento, al principio no comprendió por qué se dirigía hacia ese lugar, pero al sentir sus bolsillos vacíos, notó la ausencia de sus llaves en ellos. Quería irse de la escuela en su auto.
—Lo sabías. Por supuesto que lo sabías. — le dijo al verlo tras ella.
—Sakura. Tienes que escucharme.
—No ahora. ¿Por qué no vas donde Karin y le pides a ella que te brinde su tiempo? —lo soltó de inmediato, eso era lo que le estaba molestando desde la fiesta.
—No quiero a Karin.
—Aún así el destino parece pensar diferente.
—Ni siquiera creo en algo así. —su serenidad lo iba a abandonar si ella seguía negándose a escucharlo. —Déjame explicarte qué sucedió.
—Sasuke, no puedes besar a alguien y luego ser un idiota al respecto. Arregla tus asuntos primero.
—¿Te lo estás repitiendo a ti misma? —¿Se supone que eso debería cabrearla?
—¿Por qué? Ni siquiera debería haber venido hoy.
—¿Por qué dices eso? — la vio extrañado, como si ella no le hubiera mencionado algo.
—¿Qué significo para ustedes, Sasuke? ¿Es que los hombres creen que pueden manipularme de esa forma? ¿Soy así de transparente? —mencionó recordando los actos que la hicieron confiar en Sasori tan intensamente. —Soy una maldita persona, no un juguete. No soy un juguete. —la vio rodear su auto, e intentó alcanzarla, pero ella fue más rápida y cerró la puerta poniendo seguro.
—¡Sakura, abre la maldita puerta! —golpeó el vidrio del asiento delantero, pero ella lo ignoró. — ¡Sakura! ¡Maldita sea! —golpeó el auto, pero ella ya estaba alejándose en él.
…
