Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Kizuna

Capítulo 14: Verdad a medias no es verdad.

"No te das cuenta de cuán rápido todo puede desmoronarse hasta que lo hace.

Te hace desear nunca rendirte ante algo bueno nunca más."

-. What if (movie).

Este capítulo va dedicado a una de mis seguidoras SabakuNoSakura, gracias por tus reviews, espero disfrutes este capítulo.


Me alegra verte de nuevo. la voz de la pelirroja interrumpió sus pensamientos y sólo pudo asentir en silencio.

Ella se sentó en la silla cercana a la barra en la cocina mientras él se mantenía de pie, buscando las agallas suficientes para decir lo que debió hace mucho tiempo.

Se habían besado y él no había mencionado. mucho luego de eso, la había evitado muchas veces y luego besó a la pelirrosa cuando tuvo la oportunidad. Se maldijo internamente un par de veces al no notar lo egoísta y presuntuoso que había sido al hacer algo así. Nunca debió corresponderle a Karin, no si todo lo que su mente gritaba era el nombre de su mejor amiga, no si todo lo que su ser deseaba era volver a tener a la pelirrosa en sus brazos. Vio a la pelirroja expectante y se sintió el peor de los idiotas, pensando en otra persona estando frente a ella.

Supongo que oíste lo que pasó entre Sakura y yo. fue directo.

Siempre supe que algo así podría suceder entre ustedes. al ver el rostro contrariado del peliazabache continuó. Son demasiado cercanos el uno con el otro. el ojionix sólo asintió en respuesta, pero ella siguió sin poder verlo a los ojos. Sasuke, tú sabes lo que siento por ti, y yo sé que no es lo mismo que tú sientes por mi. Y hasta hace unos días creí que nunca podría competir contra Sakura, pero luego de hablar con ella, creo que solo malinterpreté las cosas entre ustedes, al igual que todos lo hacen.

Su mente dejó de funcionar correctamente luego de escuchar "luego de hablar con ella".

¿Qué fue lo que te dijo exactamente? la curiosidad pudo más.

Algo sobre que no preocupara sobre su opinión o la de mi primo si… quieres estar conmigo. Que ustedes sólo eran amigos y que así estaba bien.

Decir que no le molestaron sus palabras era engañarse a sí mismo. Porque la palabra "amiga" se hacía cada vez más incómoda al pensar en la pelirrosa.

Así que me prometí a mi misma esforzarme para que sientas lo mismo que yo.

Se sorprendió de la sinceridad de la chica frente a él, no lo merecía ni un poco, pero sin embargo allí estaba ofreciendole su compañía.

Besé a Sakura. confesó. Cuando estábamos en el refugio.

Los ojos de la pelirroja se abrieron ampliamente y una punzada atravesó su pecho.

No lo entiendo… mencionó. Su mente maquinaba ideas para comprender si lo que la pelirrosa le dijo había sido una invención para que ella creyera que tenía el camino libre. La ira ante esa posibilidad recorrió sus venas y ahora se sintió más decidida que nunca a hacer que el peliazabache la eligiera a ella. No me importa. dijo confundiendo al Uchiha. Mi promesa sigue en pie.

Pudo notar en sus palabras que nada la haría cambiar de opinión, ¿qué podía hacer él en ese caso? Sí le decía que la había besado porque quería quitarse la molestia que sintió al ver al Akasuna besar a Sakura, solo le rompería el corazón y no quería ser un imbécil con ella.

Quizá las palabras de Karin eran ciertas y Sakura nunca deseó algo más allá de una amistad con él, quizá sólo correspondió a sus deseos para no hacerle daño.

"No puedo ignorar que alteras cada maldita fibra de mi cuerpo, y lo peor de todo es que siempre ha sido así y no lo había notado".

No, no podía haberle dicho todas esas cosas sólo para hacerlo sentir bien. Sakura nunca haría eso, no con él. Aún así existía la posibilidad de que se sintiera presionada por su comportamiento.

Un mensaje entrando a su celular lo distrajo por unos momentos. Al principio se debatió entre escucharlo o no frente a Karin, pero el número era desconocido y no creyó que la pelirroja tuviera ninguna mala intención con algo que lo involucrara.

Ese idiota. sus puños se apretaron deseando golpear algo luego de oír el mensaje.

Debes decirle. mencionó la pelirroja.

¿Y luego qué? He intentado tanto que se aleje de él que no creo ser la persona indicada para hacerlo.

Tienes la prueba de la persona que es y lo que hizo. intentó razonar la pelirroja. Nadie merecía que le hicieran algo así. Ella te creerá.

No lo entiendes. No quiero ser la persona que le diga "te lo dije", la lastimará. ¿Por qué tuvo que abrir ese mensaje?

¿Qué harás? preguntó con cierto desasosiego en su interior, la forma en que Sasuke se preocupaba por la pelirrosa la hacía sentir unos celos insanos.

No lo sé. Quien sea que me haya enviado esto, tenía la intención de ponerme en esta situación.

¿Podría ocultarle algo así hasta que se enterara ella misma?

Su mente era un lío en esos momentos.

Cuando perdió de vista el auto, pidió al taxista que se detuviera y se bajó.

—¡Demonios! ¡Contesta Naruto! — sus manos temblaron mientras sostenía el aparato en su mano.

¿Teme?

—Naruto, necesito que estés atento a tu celular. —sus palabras sonaron precipitadas y carraspeó para aclararse la voz.

¿Por qué? ¿Qué sucedió?

—Tuvimos una discusión y ella huyó en mi auto.

Teme me estás asustando. ¿Hablas de Sakura-chan?

—Yo sabía lo de Sasori.

¡¿Qué?!

—Tenía mis sospechas y luego me enteré, pero fue solo hace unos días. No me dejó explicarle. —se masajeó la frente con exasperación.

¡Maldito teme! ¿Cómo dejaste que se fuera así?

—¡No pude detenerla! No pude. La estaba siguiendo en un taxi, pero la perdí de vista. —su puño encontró la muralla más cercana.

Teme, Sakura no se sentía bien.

—Lo sé, lo de Sasori le…

No, no lo sabes, en la madrugada recibió una llamada de Tsunade.

—¿Su mamá? —preguntó tragando con fuerza.

Ren, el niño que cuidaba en el hospital murió anoche. Sakura estaba realmente devastada, no paró de llorar en toda la noche, ni siquiera durmió. —su garganta se secó y se maldijo una y mil veces a sí mismo.— Mamá incluso llamó a la escuela para que le dieran lo que restaba de la semana libre.

—¡Demonios! —el dolor en sus nudillos no se comparaba al peso que apareció en su pecho.

Llamaré a Tsunade. —cortó la llamada.

En su mente volvieron a aparecer las palabras que le dijo su amigo pelirrubio hace un tiempo: "¿Has ido al hospital a verla? ¿Has visto lo que están haciendo mientras tú te desvives por algo que aún ni siquiera se ha decidido?"

Había estado tan inmerso en lo que le deparaba el futuro y en no dañar a Karin, que se olvidó completamente de sus amigos. ¿Por qué estaba actuando de forma tan egoísta? Estaba dañando a la persona que menos deseaba herir.


Foreground - Grizzly Bear

El nudo en su garganta aumentaba cada vez más, y pronto las lágrimas corrieron sin parar por su rostro, mientras en vano las intentaba secar con el dorso de su mano. Ella nunca lloraba de esa forma, sin embargo ya lo había hecho dos veces ese día y sus ojos estaban inflamados ahora.

Fue una decisión estúpida tomar el auto de Sasuke y huir del lugar, pero su racionalidad la abandonó en el momento en que se enteró que su mejor amigo le había ocultado la apuesta de Sasori.

Su pecho dolía demasiado, y su estómago se retorcía en desilusión. Podía esperarlo de todo el mundo, menos de él. No él. Y aún así sabía que ya lo había perdonado.

Lo que le estaba molestando más era la sensación aplastante que se sentó en su pecho, al caer en cuenta de la realidad. Sasori había jugado con ella, y nada de lo que sucedió entre ellos fue real.

Los sentimientos que había desarrollado por el pelirrojo, la estaban torturando y se sentía aún más estúpida por darse cuenta ahora que todo había terminado y por dejar que él entrara de esa forma en ella. Cuando creyó estar lo suficientemente lejos, se detuvo.

"Sería un privilegio tener mi corazón roto por ti, Sakura"

"Eres la única cosa que está bien en todo lo que he hecho. ¿Por qué no puedo tenerte?".

"Sakura, besarte es lo mejor que he hecho en mucho tiempo".

"Te prometo que te haré sentir orgullosa de tenerme a tu lado".

—¿En qué demonios estaba pensando? ¡Lo dejé entrar, yo no dejo a la gente entrar! — golpeó el volante un par de veces, y gritó hasta que su garganta se quejó y su voz se perdió.

"¿Por qué eres tan bueno conmigo?". "Porque eres la persona más extraña y hermos a que he conocido jamás".

"Pero no puedo seguir siendo tu segunda opción, no cuando tú eres mi primera".

"¡Me enamoré de ti! ¿Por qué tengo que mirar cómo eres feliz con alguien más?".

"¿Sería posible que Sasori estuviera jugando conmigo todo este tiempo?".

Volvió a encender el auto, debía volver, el papel de mártir no le quedaba bien y sus pensamientos sólo conseguían enfurecerla y entristecerla más.

Estaba volteando cuando apareció un auto en la pista, no lo vio venir a tiempo y alcanzó a darle un golpe en la parte delantera, y todo lo que conseguió fue maniobrar para alejarse de la pista. Un golpe en su cabeza y luego todo se volvió negro.

.

"Sakura… Sakura".

Escuchó su nombre ser varias veces mencionado, y el sonido de golpes a su alrededor. Abrió los ojos lentamente y un dolor en la sien y en su cuello la atravesó. Cuando su vista se aclaró pudo ver el volante frente a ella y algo de humo por la la ventana, y recordó dónde estaba. Abrió los ojos ampliamente y maldijo su mala suerte.

—¡Sakura! — volteó su cabeza con brusquedad hacia la ventana y vio a la persona que menos imaginó frente a ella. Volvió a maldecir ante el dolor que tal acción le provocó. Se sostuvo el cuello mientras se movía.—¡Abre la puerta!

Atinó a hacer lo que le pidió y lo vio abalanzarse sobre ella en el momento en que intentó poner un pie fuera del vehículo.

—¿Estás bien? Estás sangrando. ¿Qué sucedió? — su mano alrededor de su cintura se sentía extraña, pero no pudo quejarse ante el mareo que le sobrevino, necesitaba un punto de apoyo. Lo vio sacar un pañuelo de su bolsillo y presionarlo contra su frente, no pudo evitar soltar un quejido lastimado.

—¿Cómo es que…? —pero su pregunta murió ahí al ver las condiciones en las que dejó el auto. —¡Mierda, Sasuke me va a matar!

—Creo que subestimas a mi hermano. — el pelinegro la observó con curiosidad ante sus palabras. Estaba mal herida y lo único que le preocupaba era la reacción de su hermano.

—¿Qué dices?

—Ya lo verás. De todas formas, este auto no es de él.

—¿Qué? —no lo entendió hasta que notó la pintura color negro en vez del azul marino que distinguía al auto de su mejor amigo. — ¡Oh, no puede ser! Itachi, lo siento tanto, prometo pagarte hasta el último centavo.

—Detente ahí. Tuviste una contusión y estás sangrando. Así que mi prioridad es llevarte al hospital en este momento. —informó.

—Tsunade-sama me matará.

—Metiste la pata, es algo que tendrás que afrontar.

—Bien. Espera, ¿qué haces? — preguntó al ser elevada por los brazos del pelinegro.

—Llevarte al hospital. ¿O quieres caminar? —la soltó, pero el mareo que volvió a sentir la pelirrosa la hizo tirar de su abrigo para volver a sus brazos.

—Itachi. —bufó.

—Eso pensé.

.

Al llegar al hospital se sorprendió de ver a Tsunade esperándola en la puerta. Increíblemente Itachi no hizo ninguna pregunta en todo el camino. No es que lo considerara alguien metiche, pero ni siquiera al ver la marcada abolladura en su auto fue duro con ella.

—¡Haruno Sakura! ¿Tienes idea de lo preocupada que estaba? ¿Qué sucedió? — la sostuvo de los hombros para observar sus heridas.

—Espera, espera, ¿cómo…?

—Naruto llamó y dijo que le habías robado el auto al bebé llorón y luego Itachi me informó que venían para acá. —explicó rápidamente.

—¡No robé nada! —se quejó, pero se tuvo que sostener la cabeza al sentir un mareo recorrerla.

—Vamos, después hablaremos de esto. Necesito revisarte.

Tsunade la inspeccionó, con la rapidez que sólo ella podría tener por sus años de experiencia, y luego llamó a una enfermera para que viniera a hacerle curaciones.

—Tienes un esguince cervical y es la segunda contusión que tienes en menos de un mes. Tendré que dejarte en observación. —se mordió la lengua para responder, no estaba en posición de refutar sus palabras, así que se limitó a asentir en silencio. —Otra de estas y ni Kushina podrá salvarte.

—Pero...—cerró la boca al ver su mirada desafiante y tragó grueso.

Itachi tenía una cara de burla que se mantuvo hasta que la rubia dejó la habitación.

—Casi olvidaba el miedo que da Tsunade-sama. —mencionó el pelinegro mientras veía con detenimiento como la enfermera curaba a la pelirrosa.

—Ella es natural. —respondió mientras entrecerraba los ojos ante el sonrojo de la enfermera al sentirse observada por el Uchiha.

—Y lo suficiente sabia para acatar sus órdenes de inmediato.—mencionó sin despegar su mirada.

Cuando pareció terminar de curarla, vio a la enfermera quedarse en su lugar como esperando algo.

—Itachi, ya dale tu número. —susurró moviendo sus cejas de forma sugerente. Nunca había visto a los Uchiha cortejar a alguien, y siempre pensó en Itachi como alguien demasiado reservado, sin embargo la situación le pareció divertida, él no estaba haciendo nada para llamar la atención de la chica, pero la tenía conquistada desde que entró a la habitación.

—Primero necesito hablar contigo. — la enfermera le sonrió coquetamente y él le correspondió con una sonrisa torcida que pareció hacerla temblar de emoción, para luego dejar la habitación haciéndole un gesto de que la buscara después.

—Vaya. —dijo impresionada. — Espero nunca verme así de desesperada por la atención de un Uchiha.

—Eso es porque creciste entre nosotros. Sino tu reacción sería otra. — tenía un buen punto, no negaría la belleza de los Uchiha, ya llamaban lo suficiente la atención para perder el tiempo explicándoles que sus personalidades dejaban mucho más de que hablar.

—Es la segunda vez que me ayudas. —dijo en cambio.

—Esta vez no dejaré a mi hermano fuera de esto. — se inclinó levemente para apoyar su mentón entre sus manos, en gesto pensativo, como Sasuke solía hacerlo.

—Lo entiendo. No quise preocupar a nadie, yo sólo…

—No pongas esa cara. Es la misma que cuando tu mamá cayó aquí. —dio un respingo ante eso. — Sabes que puedes confiar en mí.

—Lo sé, pero mis problemas deberían quedarse como propios. —no tenía la intención de abrumarlo con sus asuntos.

—Y sigo aquí.

—Ni siquiera sé por dónde empezar.

—Qué te parece con el por qué no has dormido nada. — sentía curiosidad por saber más de la pelirrosa. Había algo en ella que llamaba su atención y estaba muy dispuesto a descubrir qué era.

—¿Cómo?

—Usualmente tu rostro luce… diferente.

Los hermanos Uchiha siempre la leían como un libro abierto. Movió sus piernas que colgaban de la camilla, al estar aún al borde de esta sentada, antes de responder.

—Sasori apostó con Deidara para tenerme en su cama y luego botarme. —su rostro no se mostró perturbado ante sus palabras, una ventaja de ser un Uchiha; sin embargo no así sus palabras.

—¿Qué hicieron qué?

—Tengo la sensación de que no tenías idea de esto.—mencionó un tanto asombrada porque él, que pertenecía a su círculo de amigos, no supiera algo así.

—Sakura, nunca aprobaría algo así. —le creyó, conocía a Itachi lo suficiente para hacerlo.

—No debería sorprenderte tanto, parece que soy un blanco fácil. —quiso bromear, pero solo consiguió que el malestar en su pecho volviera.

—¿Y ustedes no…?

—¿Qué? ¡No! —sacudió su cabeza alejando las imágenes y soltó un quejido de dolor. Aún estaba esperando el cuello ortopédico que debía colocarse.

—Hay algo que no me queda claro…—debía preguntar el por qué su hermano la había dejado sola después de saber su estado.

—Sasuke lo supo hace unos días y lo mantuvo guardado. —oh, pensó. Eso era algo que no se esperaba, menos de su hermano que realmente era muy sobreprotector con ella.

—Pero no pareces tan molesta al respecto.

—No puedo molestarme con tu hermano por mucho tiempo, el maldito se ganó el privilegio de la duda desde hace años. —mencionó elevando los hombros.

—Creo que esos dos ganaron más que eso de ti.

—Ellos me han dado más de lo que podría pedir, porque la soledad nunca me ha seguido, ni una sola vez desde que los tengo a ellos dos.

Sus palabras calaron hondo en el Uchiha mayor, recordó su amistad con Shisui y pudo reconocer la misma sensación en su interior. Lo entendía, y se sentía igual de afortunado que la pelirrosa en esos momentos.

¡Déjenme pasar! ¿Dónde está? — una voz demandante y altanera se escuchó por los pasillos. Sakura la reconoció inmediatamente, y su rostro adquirió un color rojizo de inmediato.

¡¿Mocoso, dónde crees que vas?!

—¿Ese es...? —la pregunta murió en sus labios al ver la cabellera peliazabache asomarse por la puerta de la habitación.

Get you the moon - Kina

—Sakura. —su nombre se deslizó por sus labios y sus ojos la recorrieron; la preocupación en su semblante aumentó, pero su ceño se frunció al ver a la persona a su lado.— ¿Por qué siempre estás donde no te llaman? — preguntó con brusquedad a su hermano.

—¡Sasuke! Él me trajo aquí. Y si vas a actuar como un idiota entonces deberías… —su queja se vio interrumpida al sentir los brazos firmes del peliazabache envolverla. La tomó desprevenida; Sasuke no era alguien que realizara esos gestos con tanta desenvoltura, y mucho menos frente al resto.

La calidez de sus brazos nubló todos los pensamientos abrumadores que amenazaban con presentarse tras su aparición.

—Nunca vuelvas a hacer algo así. —mencionó sobre cerca de su oído y un escalofrío recorrió su cuerpo.

Al Uchiha menor poco le importó la presencia de su hermano en la habitación, su cuerpo se había movido por sí solo para buscar el cuerpo de su mejor amiga.

Itachi se sintió fuera de lugar, no le sorprendía la actitud de su hermano frente a la pelirrosa, él mismo lo había pillado varias veces mirando a su amiga con fascinación, lo que le sorprendió fue la capacidad que tenían de consolarse el uno al otro sin necesidad de palabras. Sonrió levemente y decidió salir de la habitación para darles privacidad.

Luego de unos minutos, donde el peliazabache se rehusaba a soltarla, la pelirrosa habló.

—Estás temblando. —notó. Odiaba preocuparlo más de la cuenta, pero agradecía mudamente su cercanía.

—No tienes idea de todo lo que cruzó por mi cabeza. — susurró. La pelirrosa escondió su rostro en el hueco de su cuello.

—Antes que protestes, no estaba manejando como desquiciada, ni nada parecido. — su voz generó un ligero cosquilleo en el peliazabache. — Quería volver, pero un auto apareció de la nada y me golpeó, perdí el control y golpeé mi cabeza contra el volante. Fue tan estúpido. —ahora había apoyado su frente contra su hombro. —Prometo pagarle cada peso a Itachi.

—No me interesa ese estúpido auto. —confesó. — Itachi puede usar el mío hasta que lo reparen.—pudo sentir como aumentaba la presión de sus brazos a su alrededor. —Naruto me contó lo del niño que cuidabas.

La pelirrosa asintió en silencio y se separó levemente de él, la diferencia de estaturas no era tan notoria al estar sentada sobre la camilla. El ojionix observó su rostro con detenimiento, sabía lo que venía ahora y se estaba preparando para dar una respuesta coherente.

—¿Por qué lo hiciste? —preguntó, dirigiendo su vista al blanquecino techo de la habitación, sus ojos protestaron ante la luz, apretándolos y desviando la mirada al frente. Él seguía de pie frente a ella, pero lo suficientemente cerca para sentir la calidez que emanaba su cuerpo al seguir en contacto con el suyo.

—Sakura. — ella encontró sus ojos. No pudo descifrar con seguridad las palabras tras ellos, pero cuando él puso su mano sobre la suya, que yacía sobre la camilla, poco le importó y observó la unión y las leves caricias que le daba a su mano, con la ansiedad recorriendo su cuerpo.

—Nunca he sido alguien que se deja llevar por las palabras de los demás, menos si se trata de ti, pero supongo que nunca antes había pensado en ti como alguien que me lastimaría. — pudo notar la tensión del peliazabache a su lado.

—Detente. —pidió. — Mi intención nunca fue hacerte daño, sólo no creí ser yo el que debía contarte algo así.

—Sasuke, te perdoné en el momento en que tomé ese auto. — y lo había hecho, cuando se refería a herirla no era por esconderle lo de Sasori. Si tan solo pudiera decirle abiertamente que el problema eran sus estúpidos sentimientos y el no poder volver a verlo como su mejor amigo y nada más, que la hería su atracción por él.

Vio sus ojos asombrados y expectantes, su cabello desordenado y su uniforme, usualmente impecable, con rastros de tierra.

—¿Estás segura de eso?

—No se trata solo de ti, es la muerte de Ren, es la mentira de Sasori. — una punzada atravesó su pecho recordando la devastación en su interior.

Quizá no era el lugar adecuado, ni el momento, pero si no lo decía temía nunca más tener la valentía para hacerlo. Ella apoyó su cabeza sobre su hombro nuevamente, esperando que la sensación molesta se sentara en su estómago como cada vez que se acercaba a él. — Si tan sólo tuviera tu mitad. Entonces no me sentiría así.

El ojionix reconoció inmediatamente las palabras que ella había pronunciado.

—Ese fue el momento en que me di cuenta que todo se arruinaría entre nosotros. — continuó la pelirrosa.

Una sensación acogedora se afianzó en el peliazabache y tomó su mentón para elevarlo en su dirección. Sus ojos se encontraron con anhelo.

—Quise decir cada palabra. — mencionó sin despegar su mirada de ella.

Entonces sí había cantado para ella, creyó que sólo había sido una ilusión provocada por el momento.

—Yo también canté para ti. —al ver su rostro confuso, comenzó a cantar. —Bebé, dime si estoy siendo extraña. Y si necesito reorganizar, mis partículas. Lo haré por ti. — intencionalmente había acercado su rostro hacia él mientras cantaba, ansiando el contacto.

A Sasuke le pareció un tanto irónico que precisamente luego de cantar esa canción, que increíblemente había sido escrita para él, Sasori haya besado a la pelirrosa. No pudo evitar que su ego se inflara un poco ante eso; esa canción les dio la posibilidad de grabar un álbum.

Para Sakura todo se sentía demasiado íntimo y cálido, y no pudo evitar recordar las palabras que Sasuke le había dicho luego de haberse besado.

"Sé que nuestra amistad es lo más importante, pero tocarte de la forma que lo acabo de hacer fue todo lo que necesitaba para aclarar mi mente, y si tengo que enfrentarme a quién sea por ti... Lo haré".

Él jamás juzgaría sus acciones y le brindaría su apoyo de forma desinteresada. Realmente se alegraba de que él estuviera ahí, con ella.

— Perdí a dos personas importantes y no sé cómo hacer para que deje de doler de esta forma.

Sasuke se sorprendió levemente ante sus palabras, la verdad era que desconocía la profundidad de la relación que había formado con el Akasuna, le molestó, pero no lo suficiente para no intentar que la aflicción de ella se esfumara. Porque había descubierto que su dolor era suyo, que su tristeza le pertenecía.

¿Qué otra razón necesitaba para mantenerse a su lado por lo que le restara de vida?

Ni siquiera la duda latente sobre los deseos de ella, podían detener lo que avanzaba en su torrente sanguíneo.

—La unica forma es atravesarlo, sentir el miedo y el dolor. — sus frentes se encontraron. —Deja todo entrar y luego deja todo ir. — Sasuke siempre tenía las palabras precisas para suavizar el pesar en ella. —Puedes llorar cuanto quieras, mis brazos siempre van a estar para ti desde ahora.

El beso que ella depositó en su rostro, muy cerca de sus labios, lo atontó por unos segundos, los que no fueron suficientes para prepararse para el beso, apetecible y demasiado corto para su gusto, que puso sobre sus labios.

—Yo… Lo siento. — mencionó un tanto avergonzada, con sus mejillas coloradas, por la acción impulsiva que realizó. Su mente proyectó de inmediato las palabras que había evitado todo el día: "Verdad a medias no es verdad. Sólo te estás engañando a ti mísma, Sakura, tienes la respuesta en cada vuelco que sientes en tu pecho".

—Deja de pensarlo tanto. — mencionó el pelizabache y luego de eso no pudo evitar que una sonrisa arrogante apareciera en su rostro, para después tomar su rostro entre sus manos e inclinarse nuevamente hacia ella.

"Estoy tan arruinado", pensó mientras ella correspondía a sus labios.


Blackbird- The Beatles.

Blackbird singing in the dead of night

Take these broken wings and learn to fly

All your life

You were only waiting for this moment to arise

Agradeció nunca separarse de su cassetera, no había nada como escuchar la lista que Sasuke había hecho con las canciones que hacían que olvidara por unos momentos todo lo malo que pasaba. Esos detalles eran los que hacían que su corazón diera un vuelco.

Blackbird singing in the dead of night

Take these sunken eyes and learn to see

All your life

You were only waiting for this moment to be free

Blackbird fly, blackbird fly

Into the light of a dark black night

Blackbird fly, blackbird fly

Into the light of a dark black night

Cerró los ojos disfrutando el sonido sedante de las cuerdas de la guitarra siendo rasgadas.

Ese era uno de esos momentos donde necesitaba escuchar sus canciones.

Blackbird singing in the dead of night

Take these broken wings and learn to fly

All your life

You were only waiting for this moment to arise

You were only waiting for this moment to arise

You were only waiting for this moment to arise

Quedaban treinta minutos para que le dieran el alta. Ya se había vestido y sólo le quedaba ponerse sus zapatos.

Luego de la sesión un tanto acalorada de besos, la enfermera que había estado coqueteando con Itachi los había interrumpido para colocarle el cuello ortopédico que Tsunade sugirió. En todo ese momento había ignorado el dolor, que se hizo presente de inmediato al separarse del peliazabache. Sasuke al notar que sufría no volvió a besarla nuevamente, suponía que para que su dolor no aumentara, si supiera que sus besos eran el mejor analgésico; aún así se mantuvo todo el día haciendo muecas lastimeras para llamar su atención, pero él ignoró sus alegatos silenciosos.

Itachi había ingresado en algún momento para informales que su auto ya estaba en reparación y que se marcharía. Para deleite de la pelirrosa, Sasuke insistió en pasar la noche junto a ella y no se pudo negar ante la oferta.

El peliazabache se había quedado dormido en el sofá de la habitación, y cuando ella despertó no pudo evitar observarlo por varios minutos. Se sintió como una acosadora al no poder despegar su vista de él. La perfección de sus facciones la dejó embobada hasta que lo vio moverse y abrir los ojos. No disimuló la fascinación en su rostro, al ver sus pestañas moverse con la elegancia que solo un Uchiha podría tener, en cambio sonrió infantilmente cuando lo vio sonrojarse ante su mirada. Ella le dio los buenos días, y luego él se ofreció a ir a buscar algo para comer.

El sonido incesante de su celular interrumpió la tranquilidad que se había sentado en su interior. "Número desconocido".

—¿Diga?

¿Haruno Sakura? —no reconoció la voz detrás del llamado.

—La misma.

Mi nombre es Yagami Hiroko. Llamo en nombre de los señores Haruno.

—¿Señores Haruno?

Tus abuelos. — su garganta se secó y no pudo preguntar nada. — Seré breve. Los señores Haruno están iniciando los trámites de tu custodia y necesitan tu dirección para enviarte algunos documentos.

Le tomó unos segundos retener la información que le estaba dando la persona tras el aparato.

—¿Dónde están? — preguntó molesta.

¿Disculpa?

—¿Por qué no me llamaron ellos?

Es mi trabajo comunicarme con sus contactos.

—Entonces hazles saber que no estoy interesada en ningún tipo de arreglo que hayan hecho con mi madre. — presionó el teléfono móvil en sus manos.

Señorita Sakura, debe entender que las circunstancias…

—¡Mi madre está viva! ¡Y no necesito ni un centavo de personas que nunca he visto en mi vida!

Entiendo su posición pero mi deber es informarle y…

Cortó la llamada.

Definitivamente alguien la había maldecido o había hecho un pacto con satán para arruinar su vida, no podía ir de mal en peor. Tomó y botó aire varias veces para calmarse, no quería que Sasuke la viera de esa forma. No después de lo que había sucedido entre ellos, que sin duda era lo mejor que le pasaba en mucho tiempo. Tenía que tomar una decisión importante con respecto a su relación actual y nada podía intervenir en sus planes.

Iba a esperar unos días y luego hablaría con Minato y Kushina para que la guiaran en sus asuntos.


—Sakura.

Su gruesa y demasiado sensual voz, hizo que un escalofrío subiera por su columna dorsal. Caminó hacia donde él estaba sentado en posición de meditación y él pensó que se sentaría a su lado, pero en cambio como una niña pequeña se acomodó entre sus piernas sentándose sobre él y apoyando su nuca en su pecho. Su cuerpo reaccionó de inmediato, enviado una corriente eléctrica hacia sus extremidades.

—"He deseado alejarme, pero tengo miedo; Alguna vida, todavía intacta, podría explotar". —mencionó ella, y él reconoció la cita de inmediato.

—Has aprendido bien, joven padawan. — inclinó su rostro hacia su cabello para respirar su aroma a cerezos y envolvió sus brazos a su alrededor.

—Tan ñoño, es mi cita favorita. —mencionó soltando una pequeña carcajada. —Sasuke, si me marcho, ¿me buscarías?

—¿Por qué lo dices? — no le había gustado el sonido de esa pregunta.

—Curiosidad. —intentó no indagar en el tema. —Realmente me gusta esto.

—¿Qué cosa?

—El silencio de tu casa. Lo extrañaba. No es el silencio incómodo que detesto, y descubrí que es porque tú estás aquí. —Sasuke había acercado su rostro a su cuello, y un cosquilleo recorrió su cuerpo, pronto sintió su nariz dejando leves caricias sobre él. No aguantaba tanta tortura, necesitaba besarlo en ese instante, pero él solo dejó algunos besos ahí y se alejó. Iba a protestar para que continuara, pero antes de preverlo la había tomado de la cintura y volteado para estampar sus labios sobre los suyos. Era un contacto demandante, diferente a las otras veces, la hizo estremecer de inmediato; esta vez ambos tenían la certeza de que deseaban eso casi tanto como necesitaban sentir el latido de sus corazones amenazando con salir de sus pechos. Sakura intensificó el beso hundiendo sus manos en sus cabellos y el peliazabache afianzó su agarre en su cintura con ambas manos. Podían sentir como el calor en sus cuerpos crecía, anhelando más contacto, pero al mismo tiempo sabían que debían detenerse. Luego de unos minutos se separaron en busca de aire.

—Si quieres algo, sólo debes pedirlo. —mencionó como aquella vez cuando confesaron su atracción por el otro; acariciando su rostro y poniendo un mechón de pelo rosa tras su oreja.

—Haré una lista mental. —sonrió contra sus labios para luego usarlo de almohada y encender el televisor. — Sasuke, debía volver donde los Uzumaki hace una hora.

Desde su posición buscó sus ojos y sólo podía notar el color onix en ellos. Ninguna expresión que delatara sus pensamientos.

—No comparto. —soltó. Ella se sentó a su lado

—Uchiha, ¿estás diciendo que soy una especie de objeto? — cuestionó con fingida molestia ante la comparación.

—S-a-k-u-r-a, ¿tú quieres volver donde ellos? — mencionó sin despegar la vista del televisor.

—N-no. ¡Sí! ¡Demonios, deja de hacer eso! — exigió al sentir su mano colarse por su espalda, bajo su blusa.

—Fuiste secuestrada y no hay dinero que me haga cambiar de opinión. — susurró acercándose a sus labios.

—Sólo debías pedirme que me quedara y lo hubiera hecho, — sonrió ante su terquedad. — pero hablemos de dinero. — dijo acariciándose la barbilla.

Molestia.

—Sólo por esta vez lo dejaré pasar, la próxima pedirás clemencia. — y sus labios volvieron encontrarse.

¿Por qué le había costado tanto trabajo dejar que sus sentimientos dieran rienda suelta si nada podía sentirse mejor que besar a Sasuke?

Sí, a Sasuke, su mejor amigo de toda la vida.

Tenía que trabajar en esos pensamientos.


Los invito a escuchar SYML para que se pongan en mis zapatos por unos momentos mientras escribo estos capítulos.

Hace poco lanzaron la canción "Take me apart" que utilicé en mi otra historia, una obra de arte para mis oídos .