Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Kizuna
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Capítulo 15: Todo lo que necesito...
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"Esa es la naturaleza de tener un alma, Kieran y un corazón. Todos tropezamos en la oscuridad y nos causamos dolor mutuamente e intentamos compensarlo lo mejor que podemos. Todos estamos confundidos".
-Cassandra Clare, Reina del aire y la oscuridad.
—Hace frío. — la vio masajear sus brazos para darse calor.
—Tú querías hacer muñecos de nieve. — bufó. Se acercó a ella y comenzó él a masajear sus brazos.
—No puedo desperdiciar esta oportunidad. — se separó levemente de él para ir a hacerlos.
En el momento en que puso un pie en la nieve, su pie cedió y se resbaló, pero antes de tocar el suelo, Sasuke la sostuvo en sus brazos.
—Siempre eres tan torpe, molestia. — mantuvo su firme agarre ante el temor que volviera a caer.
—Lo siento.
La nieve comenzó a caer a su alrededor y la pelirrosa no pudo apartar sus ojos de ella. Aún en los brazos del peliazabache, elevó su cabeza y sacó su lengua para saborear los copos de nieve que caían sin cesar.
A Sasuke le pareció un espectáculo adorable ver a la pelirrosa con su gorro anaranjado, que tenía forma de zorro, y contrastaba con su nariz colorada por el frío; mientras mantenía su lengua afuera intentando alcanzar los copos de nieve, sin importarle la presión de sus brazos en su cintura.
—Sasuke, no me sueltes —no entendió del todo su petición hasta que la vio inclinarse hacia atrás para extender sus brazos en el aire y comenzar a cantar con su melodiosa voz. —Me enseñaste el coraje de las estrellas, antes de que te fueras. Cómo la luz continúa sin cesar, incluso después de la muerte. Con dificultad para respirar, explicaste el infinito. Qué raro y hermoso es, incluso existir. — lo incitó a dar vueltas mientras ella reía sin parar, él no pudo evitar contagiarse de su risa, pero que ella lo notó y siguió cantando. — No pude evitar pedirte que lo dijeras todo de nuevo. Traté de escribirlo, pero nunca pude encontrar un bolígrafo. Daría cualquier cosa por escucharte decirlo una vez más. Que el universo fue hecho solo para ser visto por mis ojos. — todo lo que pudo hacer fue observar cómo se soltaba de su agarre para darle la espalda.—Con dificultad para respirar, explicaré el infinito. Qué raro y hermoso es que existamos. —casi sonó como un susurro.
—¿Cuando escribiste eso? — ella volteó levemente en su dirección.
—Hace unos días. —vio su rostro confundido y a la vez lleno de preguntas. Hace unos días había discutido con sus padres y huído de su casa para buscar la compañía de la pelirrosa.
Ella sólo sonrió con suficiencia y tocó la punta de su nariz. Sasuke retrocedió ante su tacto frío, ¿por qué su corazón de repente latía tan apresurado? — Es para ti, Sasuke. Cuando sea famosa te daré todos los derechos.
Su sonrisa seguía presente, pero se alejó de él nuevamente para continuar saltando y disfrutando los copos de nieve que caían con detenimiento. Sus ojos jamás le parecieron tan brillantes y profundos como en esos momentos, porque no podía despegar su mirada de ella y la alegría desbordante que le brindaba con su sonrisa, sonrisa que era dirigida hacia él, para él.
—¡Sasuke! ¡Ven aquí! — su llamado lo sacó de su ensoñación y con las manos en los bolsillos se comenzó a acercar, la vio correr a su encuentro, pero antes de lograr hacerlo del todo la vio perder el equilibrio, cayendo sobre él y provocando que ambos cayeran sobre el frío suelo. Sasuke apenas soltó una exclamación ahogada ante el contacto de su cuerpo con el suelo.
—Sakura. —ante su voz, ella abrió los ojos, que los había mantenido cerrados por la caída.
Cuando sus miradas se encontraron, una sensación extraña recorrió sus cuerpos, de pronto eran demasiado conscientes de la cercanía del otro y el contacto de sus cuerpos, pese a la cantidad de ropa que llevaba cada uno. No era una sensación desagradable y eso los mantuvo en la misma posición por varios segundos, como si pudieran descubrir en los ojos del otro lo que estaba pasando. Pero así como había llegado, se había esfumado, y la realidad volvió a ellos como un balde de agua fría, pero no era agua, era nieve y había caído sobre ellos desde el árbol que estaba en lo alto. Sasuke había sido más rápido y la había volteado para ponerla bajo su cuerpo y recibir él el impacto.
Sakura abrió los ojos y vio el cabello ahora blanco del peliazabache caer con gracia sobre su rostro, no pudo evitar comenzar a reír por lo bajo al verlo en esas condiciones. Él la observó como si le hubiera brotado otra cabeza de su cuello.
—Lo siento, de pronto has envejecido unos años. —bromeó la pelirrosa tocando su cabello.
Una sonrisa entrometida se deslizó por su rostro, y se recostó a su lado.
De pronto el frío en su cabeza ya no era tan notorio, y percibió el calor subir por su rostro, pero la sonrisa seguía presente. Sonrisa que era dirigida hacia ella, para ella.
*Saturn — Sleeping At Last
La soledad nunca había sido un problema para él. O eso creyó hasta hace unos años, cuando sus días se vieron cubiertos de las risas y gritos de sus dos mejores amigos.
Su infancia siempre estuvo rodeada de adultos adulando su inteligencia y planeando su futuro, que daban por sentado sería prometedor. Su hermano tampoco se había librado de eso, y pese a que gracias a su madre su hogar se había vuelto un lugar acogedor, no pudo ignorar el hecho de que algo faltaba.
Itachi se había encargado de su protección desde su nacimiento, y no había un día en que su compañía no fuera lo que anhelara con ansias al terminar el día, incluso cuando ingresó a la primaria, su hermano usaba todo el tiempo que disponía para mantenerlo distraído.
Pensaba que apenas recordaba cómo fue que su resentimiento hacia él creció, a tal punto de sólo dirigirle la palabra cuando fuera estrictamente necesario.
—Él no es tu enemigo. No es su culpa, Sasuke.
—Yo también existo.
—Entonces yo debería estar agradecida con ellos.
Sí, lo recordaba.
Los Uchiha siempre se han caracterizado por su capacidad de autosuficiencia, y sin embargo en ese momento las palabras de su mejor amiga, habían sido todo lo que necesitaba para que la gruesa y agobiante neblina que cubría sus ojos se disipara. Luego había escrito esa canción para él y nunca le mencionó lo confundido que lo había dejado, a tal punto de comenzar a salir con chicas para olvidar todo lo que pareció nacer en su interior ese día. Sí, ella había sido la causa de su fase de mujeriego hace un año, y ahora todo volvía de golpe dejándolo sin aliento.
No importaba cuanto la soledad amenazara con querer sucumbirlo en la oscuridad nuevamente, nunca más estaría solo.
Meditó esas palabras mientras observaba detenidamente la delicada y esbelta figura de la pelirrosa entre sus brazos. Su cabello caía con gracia sobre su brazo, mientras su otra extremidad rodeaba su pequeña cintura, intentando brindarle el calor suficiente para su comodidad y así se mantuviera en la misma posición por unos minutos más. Quizá también era para su propio deleite, y la tranquilidad que surgía ante su cercanía. No pudo evitar que una sonrisa se deslizara por su rostro al caer en cuenta de que la ojijade era la única persona en la faz de la tierra con la que podía sentirse así. El agradecimiento genuino por ella siempre estuvo presente, desde que tomó su mano y lo sacó de la oscuridad. Ella se había vuelto importante para él en un forma que nadie podía equiparar, y no tan sorpresivamente, se alegraba de que fuera así.
Al menos podría tenerla a su lado sin necesidad de ocultar el afecto que se intensificaba cada día más al tenerla cerca.
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All I need —Radiohead.
Abrió los ojos lentamente, podía sentir el calor que la envolvía deseando sucumbir ante los brazos de morfeo nuevamente, pero el sonido molesto de un aparato se lo impidió. La fuente de su calor se movió y luego el ruido se detuvo, pero ella siguió aferrándose con tranquilidad a su cómodo cojín. Sintió cómo su cuerpo volvía a ser envuelto y luego unas caricias tímidas que recorrieron su rostro, bajaron por su cuello, clavícula y terminaron en su hombro medio desnudo. No pudo evitar soltar un sonido de satisfacción y escuchó una carcajada demasiado melodiosa para ser ignorada. Ella misma sonrió con entusiasmo.
Soy el siguiente acto
Esperando el momento justo
Soy un animal
Atrapado en tu auto caliente
Soy todos los días
Que decides ignorar
Volvió a abrir sus ojos con lentitud y enfocó el lugar donde se encontraban, se sentó, soltándose de su agarre y comenzó a estirar sus brazos.
—Así que, realmente nos quedamos dormidos aquí. —agradeció la penumbra del lugar y se refregó los ojos un par de veces. Pudo sentir la intensidad de su mirada sobre ella, y se sonrojó.
Eres todo lo que necesito
Eres todo lo que necesito
Estoy en el medio de tu foto
Recostado en los arbustos
—Pesabas demasiado para subirte en mis brazos. —mintió el peliazabache y ahora ella había volteado su cabeza en su dirección para encararlo ante sus palabras.
—¿Me estás llamando gorda, Uchiha? — preguntó poniéndose de pie y cruzando sus brazos sobre su pecho.
—Buenos días, S-a-k-u-r-a. — dijo en cambio. Levantándose y poniéndose frente a ella. Su estatura volvió a ser imponente y la hizo retroceder unos pasos. Tragó con fuerza al ver su sonrisa torcida queriendo desestabilizarla.
—Buenos días, Uchiha. — intentó sonar lo más neutral posible.
Soy una polilla
Quien solo quiere compartir tu luz
Solo soy un insecto
Tratando de salir de la noche
—Sasuke, mi nombre es Sasuke. — siguió acercándose a ella.
—Como sea. —dijo y se vio siendo jalada desde su cintura para luego caer sobre el sofá mientras las manos del peliazabache le hacían cosquillas y ella intentaba en vano quitárselo de encima. —¡Uchiha! ¡Ja-ja-ja! ¡Suéltame!
Solo me quedo contigo
Porque no hay otros
Sintió como tomaba sus manos y las ponía sobre su cabeza, la fuerza del Uchiha era mayor y no podía, ni quería, soltarse. Pensó que iba a continuar con las cosquillas, pero en cambio él se quedó en su lugar observándola de una forma intensa, una que sólo había notado una vez. Sus profundos ojos color ónix recorrieron su cuerpo haciéndola tragar grueso y sonrojarse como cada vez que notaba lo atractivo que era su mejor amigo. Porque eso seguían siendo, ¿no es así?
Eres todo lo que necesito
Eres todo lo que necesito
Estoy en el medio de tu foto
Recostado en los arbustos
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por presión de los labios de peliazabache sobre los suyos. Sasuke parecía ser un experto en besar, haciéndola desear cada vez más y generando un cosquilleo y calor naciendo en su parte baja al sentir la punta de su lengua recorrer su cavidad oral con ansias.
En algún momento sintió sus manos ser liberadas y aprovechó para sostener sus cabellos intensificando, si es que era posible, el contacto. Sasuke en cambio, utilizó una mano como apoyo para no aplastarla y con la otra sostuvo su cadera, acercandola a su cuerpo y haciendo que ambos soltaran un gemido, el cual fue acallado por el contacto demandante de sus labios.
Sakura no pudo evitar que una de sus manos viajara hacia el abdomen del peliazabache, palpando sus músculos marcados por las horas de entrenamiento. Sasuke al sentir su mano recorriendo su abdomen, contuvo los gemidos que amenazaban con salir de su boca y dirigió sus labios hacia su cuello, besando y mordisqueando levemente haciendo que la pelirrosa arqueara su espalda ante las sensaciones placenteras que recorrían su cuerpo.
Cuando sintió las manos de Sakura en sus pantalones acariciando sobre la tela que cubría su miembro fue que cayó en cuenta de lo que estaban a punto de hacer y se detuvo, separándose de ella y poniéndose de pie.
—¿Qué…?
—Necesitamos detenernos. —soltó Sasuke, aún de espaldas sin querer enfrentarse a su rostro. — Queda una hora para que comiencen las clases.
—S-sí. Lo siento, yo…
La pelirrosa no supo qué decir y escondió su cabeza entre sus piernas. Solo deseaba esconderse en algún lugar y no salir hasta que Sasuke se marchara. Cada vez le era más difícil controlar sus acciones al sentir el toque del peliazabache en su cuerpo y se sintió muy estúpida al no haberse detenido antes.
Cuando sintió el toque delicado de su mano en su hombro, elevó su cabeza y lo observó con curiosidad.
—Esto es algo que definitivamente quiero que suceda, pero no ahora, no aquí. —sus palabras la dejaron sin aliento por unos segundos y luego la invadió el afecto genuino por él, que la hizo sonreír con naturalidad.
—No voy a presionarte. — susurró mientras se acercaba peligrosamente a su rostro.
—Ni yo a ti. —mencionó tocando la punta de su nariz como ella solía hacer con él.
—Ve a darte una ducha. —dijo antes de que las ansias de besarlo la dominaran nuevamente. —Prepararé el desayuno y nuestros almuerzos.
Él asintió y le dio una última mirada antes de perderse escaleras arriba.
Las cosas realmente estaban cambiando.
*Young and Beautiful - Lana del Rey
Dear lord, when I get to heaven
(Querido señor, cuando llegue al cielo)
Please let me bring my man
(Por favor, déjame traer a mi hombre)
When he comes tell me that you'll let him in
(Cuando venga dime que lo dejarás entrar)
Father tell me if you can
(Padre dime si puedes)
All that grace, all that body
(Toda esa gracia, todo ese cuerpo)
All that face, makes me wanna party
(Toda esa cara me da ganas de fiesta)
He's my sun, he makes me shine like diamonds
(Él es mi sol, él me hace brillar como diamantes)
Will you still love me
(¿Me seguirás amando)
When I'm no longer young and beautiful?
(Cuando ya no soy joven y hermosa?)
Will you still love me
(Me seguiras amando)
When I've got nothing but my aching soul?
(¿Cuando no tengo nada más que mi alma dolorida?)
I know you will, I know you will
(Sé que lo harás, sé que lo harás)
I know that you will
(Sé que lo harás)
Will you still love me when I'm no longer beautiful?
(¿Me seguirás amando cuando ya no sea hermosa?)
Will you still love me when I'm no longer beautiful?
(¿Me seguirás amando cuando ya no sea hermosa?)
Will you still love me when I'm not young and beautiful?
(¿Me seguirás amando cuando no sea joven y hermosa?)
Su voz se apagó y el reflector dejó de enfocarla. Solo en ese momento pudo respirar, tomar aire profundamente para luego soltarlo de golpe. Había terminado su parte finalmente, y ahora sólo quedaba esperar a que la obra terminara.
Gracias a las lesiones que había sufrido, la obra se había retrasado varios días, pasando más horas de las que deseaba en la escuela, y dejando de lado a la banda. Ahora finalmente podría concentrarse en componer y terminar el álbum.
Vio a Naruto y Sasuke en las gradas observando sorprendidos su actuación, y mientras que el rubio aplaudía con entusiasmo, la mirada del peliazabache la desestabilizó un poco, recordando las imágenes de esa mañana y generando que un sonrojo apareciera en su rostro, como ya era costumbre.
Les sonrió cálidamente, intentando ocultar el bombeo incesante de su corazón contra su pecho, para luego quedarse tras bambalinas a observar el resto de la obra. Las actuaciones eran impecables, los chicos se habían esmerado en elegir los mejores actores dentro de la escuela. Lamentablemente uno de ellos, y el protagonista, era la persona a la que menos quería ver en esos momentos, pero se convenció de seguir viendo su actuación porque era uno de sus libros favoritos el que estaban representando.
Por alguna razón cuando Sasori salió a escena, no pudo despegar su vista de él. La capacidad de actuación que tenía era impresionante, y sus movimientos junto con su voz podrían impresionar a cualquiera.
—No soy capaz de describirte cuán sorprendido quedé cuando me di cuenta de que la amaba, viejo amigo. — sus palabras parecían sinceras, como si realmente estuviera hablando de sí mismo y no interpretando un personaje ficticio. — Un tiempo tuve incluso esperanzas de que ella me echara; pero no lo hizo; y es que también estaba enamorada de mí. Me creía muy sabio porque sabía algunas cosas diferentes de las que ella conocía... — sus ojos conectaron con los suyos justo en el momento en que mencionaba sus últimas palabras. — Ahí estaba yo, alejándome de mis ambiciones, enamorándome cada día más, y, de pronto, no me importó. ¿De qué servía hacer cosas grandes si yo podía divertirme más contándole a ella lo que iba hacer?
¿Qué pretendía? Podía que sus palabras fueran dirigidas a ella, pero lejos de gustarles, le molestaron de tal forma que desvió bruscamente su mirada de él, y buscó en las gradas a sus amigos. Sasuke la había estado observando en todo momento, y pudo distinguir la leve molestia al pillarla observando al pelirrojo. ¿Qué se supone que hiciera? ¿Porque no podía simplemente ignorar a Sasori y seguir con su vida? Sabía que parte de esa pregunta se debía al lazo que había formado con el pelirrojo, y el hecho de que no quería hacerle daño. Pese al daño que él le había hecho, porque quería odiarlo, hacer como si nunca hubieran compartido más de un saludo cordial, pero algo así no podría hacerlo jamás; porque lo quisiera o no él se había vuelto importante, había entrado en su vida y alegrado sus días con su compañía.
¿Cómo le diría que ahora tenía… "algo" con Sasuke? Ella no le debía explicaciones, sin embargo...
—Sakura-chan, ¿estás bien? — asintió sin poder articular ninguna palabra al ver sus pensamientos ser interrumpidos. La pelirroja frente a ella, lucía genuinamente preocupada por su estado, pero su rostro mostraba algo opuesto. — Yo… quería hablar contigo sobre algo.
—Está bien, si quieres podemos juntarnos en el receso o…
—No, no tomará mucho tiempo. Solo quiero que sepas que sé lo que estás ocultado desde hace días. —intentó no mostrar asombro ante sus palabras. — Sé que hay algo entre tú y Sasuke —tragó grueso, ¿eso significaba que alguien más lo sabía? —, pero creo que también sabes que nuestra unión es inevitable.
La seguridad con la que mencionó sus últimas palabras la tomó por sorpresa, a tal punto que retrocedió unos pasos y las repasó en su mente por unos segundos. La molestia y repulsión en su interior no la ocultó. Ni siquiera ellos tenían claro que sucedía o qué tipo de relación tenían ahora, y Karin aparecía, en el momento menos oportuno, diciendo todas esas cosas y consiguiendo cabrear hasta la última fibra de su interior.
—¿Qué pretendes? — preguntó molesta.
—No es la forma en la que quería formar parte de su vida, pero tarde o temprano lo haré y como tu misma dijiste una vez, nadie puede entrometerse en algo así. Sasuke nunca decepcionaría a sus padres y yo no tengo problemas en acatar las órdenes de los míos.
Maldijo una y otra vez lo ingenua que fue al pensar que Karin era una buena persona, y que sus sentimientos por Sasuke eran buenos, sin malas intenciones de por medio.
Siempre pensó ver con claridad las intenciones de los demás y ahora ya se había equivocado dos veces.
—Sasuke no es alguien que se deje manipular.
—Lo hará, y tú lo sabes. No hay nada más importante que la familia para los Uchiha.— lo sabía, no es como si nunca se lo hubiera planteado, de ahí nacieron sus dudas con respecto a los sentimientos que nacían por el peliazabache, pero eso no significaba que doliera menos.
¿Cómo su vida se había vuelto tan complicada de un momento para otro? Su mente seguía gritándole que estaba maldecida.
—Nunca quise tener algo más que su amistad. Las cosas cambiaron entre nosotros, sí, pero eso no significa que vaya a huir solo porque tienen su futuro arreglado desde su nacimiento. Cuando llegue el momento él decidirá y sin importar cuál sea esa decisión, estaré ahí.
El rostro sorprendido de la pelirroja solo duró unos segundos, en los cuales ella misma dudó de la veracidad de sus palabras. No, duda no era lo que sentía. El miedo carcomió sus entrañas en el momento en que esas palabras dejaron sus labios, porque eran totalmente ciertas.
—Crees ser demasiado noble, pero en el momento en que te pedí que fueras sincera conmigo no lo fuiste. Me hiciste creer que nunca sucedería algo entre ustedes, que no tenías sentimientos por él. Me mentiste. — mencionó la de ojos color carmesí con evidente decepción.
—Estaba confundida…
—Estabas con Sasori-san, lo engañaste con Sasuke-kun y le rompiste el corazón, y ahora quieres quedarte con él, sabiendo que ya le pertenece a otra persona.
—¿Pertenece? —cuestionó indignada. — Él no es algo. Creí que lo que sentías por él era más honesto.
—¡Lo he amado toda mi vida! No puede ser que tú lo arruines todo. ¿Qué tienes tú que yo no tenga?
Reconoció la desesperación en su voz y se sintió miserable, porque en cierto punto tenía razón. ¿Qué tenía ella que Karin careciera?
—Nada. Yo soy nada, y él se cansará de mí en algún momento. — dijo lo último tragando con fuerza.
—Tarde o temprano, él tendrá que elegirme, y no podrás hacer nada al respecto.
—¡Karin! —la voz de Naruto tras ella no fue suficiente para hacerla reaccionar. Karin tenía razón. ¿A qué estaba jugando? Ellos nunca podrían estar juntos y aún así...
—¿Qué? Sabes que estoy en lo cierto. — se defendió la pelirroja.
—No es así. —mencionó el rubio, mientras pasaba una mano por su rostro en señal de exasperación. — Nunca pensé que podrías pensar de esa forma.
—¿Te pondrás de su lado? — cuestionó.
La pelirrosa escuchaba todo como un eco lejano, la situación le parecía irreal. ¿Dónde estaba Sasuke?
—No sabes lo que dices. Será mejor que vayas a clases. — mencionó rápidamente el ojiceleste al ver a su amiga tan perturbada.
Karin se marchó resignada, había conseguido al menos hacerla dudar. Ahora el peliazabache estaba cada vez más cerca de ella.
—Sakura-chan, me disculpo por mi prima. — puso una mano en su hombro intentando brindarle apoyo, pero ella se soltó suavemente.
—No tienes que hacerlo. No dijo nada que no fuera cierto. —en vano intentó esconder su mirada de él, para que no notara lo inquieta que se sentía tras lo sucedido. —¿Dónde…?
—Tuvo una llamada. —ella asintió en respuesta. —¿Tú y el teme…? — algo sospechaba luego de días en que volvía a altas horas de la noche de la casa de Sasuke, y al ver como su ánimo había mejorado bastante.
—Si pudiera elegir, elegiría nunca haber desarrollado sentimientos por Sasuke. —las palabras dejaron sus labios antes de sopesar el peso de ellas, y como siempre su bocota la traicionaba, ahí estaba Sasuke, frente a ellos observándola con detenimiento. Su firme mirada era indescriptible, debía haber malinterpretado sus palabras, y tuvo la certeza al verlo darse la vuelta y marcharse.
—Debería aprender a mantener la boca cerrada. — se golpeó la frente y luego se sostuvo la cabeza ofuscada.
—Ustedes me volverán loco. — suspiró —Ve, explicale lo que pasó.
—Si te refieres a Karin, olvidalo, no diré nada. No tiene importancia. —mintió.
—Dile eso a tu cara. —la pelirrosa alzó su mirada y Naruto se acercó. Masajeó sus brazos y luego la abrazó. —Karin no es la persona a la que él quiere a su lado y lo sabes.
—¿Y yo sí? —preguntó recordando lo sucedido esa mañana. La forma en que su cuerpo se dejó llevar y las palabras del peliazabache.
Agradeció la calidez que brindaba su presencia.
—Solo él puede responderte eso.
Buscó a Sasuke en todas sus clases y preguntó a todos sus amigos, incluso había ido a su lugar secreto, pero parecía haber desaparecido de la faz de la tierra, y por más que llamó a su celular, y le dejó mensajes, no recibió respuesta.
No podía haberse marchado así como así. Ni siquiera le dio la oportunidad de explicarle sus palabras.
No quería dañarlo, y se maldijo mil veces por hacerlo deliberadamente. Conocía al peliazabache, sabía sus inseguridades y sus miedos, y estaba segura que él pensó que se arrepentía de lo que estaban haciendo, porque ella le había dicho el temor que sentía al pensar en que su amistad se arruinara, sin embargo, también le había hecho saber que lo necesitaba. No quería ni imaginar la cantidad de ideas erróneas que había maquinado en su cabeza.
Debía hablar con él, pero justo ese día comenzaba su trabajo en la cafetería.
Demonios, no importaba tendría que ir a su casa por la noche.
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Luego de que los últimos clientes dejaran el lugar, la pelirrosa comenzó a limpiar con prisa. Ese día habían asistido más clientes de lo habitual, al principio no entendía el por qué, pero luego de ver a unos cuantos chicos de la escuela y hablar con Ten-Ten - que era su compañera de trabajo para su alivio-, supo que su club de fans había esparcido la noticia de que comenzaría a trabajar ahí y en pocos minutos el local se había llenado. Si Sasuke o Naruto hubieran aparecido por ahí, seguiría limpiando mesas. Ya eran las diez de la noche y recién había conseguido limpiar todo.
—Está todo listo Chiyo-baasama. — anunció Sakura mientras se quitaba el delantal de cocina. Ten-ten se había tenido que retirar antes por un problema familiar.
—Muy bien hecho, Sakura-chan. Ya podemos cerrar el local. — vio a la anciana bajar la última persiana. — Lamento que justo hoy que comenzaste tuvieras tanto trabajo. —negó con la cabeza, agradeciendo realmente esa oportunidad.
—Muchas gracias a usted por permitirme trabajar aquí.
—Ahora que mi nieto sólo me ayudará los fines de semana, me venía bien otra persona por aquí.
—¿Su nieto? —preguntó curiosa.
—Sí, es un gran chico, debes conocerlo, él estudia en la misma escuela que tú. Su nombre es...
Sus palabras fueron interrumpidas por el sonido de las campanas en la entrada anunciando la llegada de otra persona.
—Abuela, no vas a creer lo que sucedió hoy, estaba...
Sakura observó al recién llegado con cierto recelo, de pronto el crop top que dejaba a la vista su ombligo, le pareció inadecuado ante la mirada penetrante que le daba.
—Sakura-chan, te presento a mi nieto. Sasori. — dijo la anciana con fascinación. Dirigió su vista hacia él y vio sus ojos caramelo que seguían abiertos ante la impresión. Muchos pensamientos se agruparon en su mente, comenzando por la decepción y la herida aún abierta en su pecho. Toda la ira que amenazaba con fluir por su cuerpo, se apaciguó al ver el rostro amable de Chiyo y la ilusión que recorría sus ojos al verla junto a Sasori.
Hizo una reverencia en señal de saludo hacia el pelirrojo, y extendió su mano para que la tomara, deseando que no lo hiciera.
—Un placer conocerte. —dijo con un tono muy falso para su estilo, pero que la anciana no pareció notar. —Chiyo-obassama habla mucho de ti. Mi nombre es Sakura, soy la nueva empleada.
Pareció que la sorpresa había aumentado en su rostro ante su actuación.
—S-sakura. —fue todo lo que consiguió decir, y luego un golpe en su cabeza lo hizo desviar su mirada de la pelirrosa, hacia su abuela.
—¿Dónde están tus modales? —lo regañó.
—L-lo siento. El placer es mío. —dijo para luego tomar su mano, que seguía estirada.
Sus miradas se cruzaron justo en el momento en que el asfixiante sentimiento de rencor recorría sus cuerpos.
Después de todo, él había jugado con ella desde el principio y ella lo había engañado con su mejor amigo.
—Bien, los dejo, tengo que ir a tomar mi medicina y recostarme. — mencionó Chiyo sacándolos de sus pensamientos. —Sakura, estás son las llaves de la cafetería, serás la encargada de cerrar. Si tus amigos quieren venir a ensayar, no tengo ningún problema.
—Muchas gracias. Las cuidaré con mi vida. —dijo mientras sostenía las llaves en su mano y queriendo que Sasori siguiera a su abuela escaleras arriba, y no mencionara ni una palabra.
Atlantis - Seafret
—Sakura. — pese a todo el resentimiento que sentían el uno por el otro, sabían que no era solo eso lo que compartían. Y ese era el problema.
—Ni una palabra. —dijo anticipándose a sus pensamientos que sabía eran similares. —Solo hago esto por Chiyo-obassama, no quiero que pase un mal rato.
—No sabía que trabajarías aquí. —ella había volteado dándole la espalda y caminando hacia los vestuarios, donde estaban sus cosas.
No tenía ganas de hablar con él, pero tampoco para crear una discusión innecesaria, por lo que dejó que el pelirrojo la siguiera en silencio.
—No te preocupes, no me verás muy seguido, solo trabajaré en la semana. —mencionó luego de unos minutos en los que él parecía no querer hablar.
—No me preocupa.
—Bien. — le restó importancia al posible significado tras sus palabras.
—Ese uniforme...
—No digas nada. —lo interrumpió, tenía claro que sus jeans apretados y la polera que dejaba a la vista sus curvas, no eran adecuadas para la situación, pero tampoco imaginó que se encontraría con él ahí.
—Necesitamos hablar. —lo escuchó decir tras su espalda, más cerca de lo que le gustaría.
—Temía que dijeras eso.
—Sakura. —volteó con brusquedad en su dirección y lo encaró con su mirada iracunda.
—No sé si antes no me expliqué claramente. —mantuvo fija su mirada con un nudo en la garganta.
—La apuesta fue una estupidez, nunca quise hacerte daño intencionalmente. —soltó. Cada vez estaban más cerca el uno del otro.
—No me interesa tu maldita apuesta. Esto no es solo porque querías acostarte conmigo. Yo confié en ti, te conté sobre mis sentimientos, lo de mi mamá…
—Lo sé, por eso mismo yo...
—No te ofendas, pero realmente no me interesa nada de lo que vayas a decir. — hizo ademán de separarse pero él tomó su brazo para mantenerla en su lugar.
—Sakura…
—Hiciste lo que querías, el juego terminó. ¿Por qué no me dejas en paz? —habló con el nudo aún presente, queriendo hacer flaquear sus fuerzas. Su mano en su brazo no le repugnó ni la enfadó como debería, porque era un agarre seguro, pero delicado a la vez.
—No puedo. Incluso si no me crees, realmente lo siento. Yo… estoy enamorado de ti. —nuevamente la confesión de sus sentimientos solo generó pesar en su interior. Se habían dañado mutuamente y sin embargo, él seguía insistiendo y queriendo tener su perdón. No lo entendía, ¿realmente la quería como decía?
—No es justo que digas eso. —evitó su mirada. Debía irse, debía ir tras Sasuke.
—Tuvimos algo, nos divertimos, nos preocupamos por el otro. No puedes negar que existió algo real entre nosotros.
—Detente. —cada palabra la repasaba una y otra vez en su mente, no podían ser ciertas, ella había besado a Sasuke, sin pensar ni por un segundo en el pelirrojo, pero entonces, ¿por qué al verlo tan destruido su alma se había sentido más pesada? ¿Por qué luego de saber de la apuesta sintió algo rompiéndose en su interior? ¿Por qué no podía odiarlo y olvidarse de su existencia?
No podía ser cierto.
—Sentimos algo, Sakura. Yo lo sé, porque también lo sentí.
—No puedo hacer esto. — no fue capaz de negar sus palabras y se puso de pie dispuesta a irse del lugar, pero el agarre firme en su muñeca la detuvo, volteó de inmediato dispuesta a volver a enfrentarlo y empujarlo lejos de ella si era necesario, pero no creyó encontrarse con su rostro tan cerca y sus labios presionando los suyos. Abrió los ojos ampliamente, y le tomó unos segundos ser consciente de sus manos en su nuca, intentando intensificar el beso.
Decir que detestó la sensación, no era acercarse a la realidad, porque sus labios correspondieron por unos segundos, de los cuales luego fue consciente y empujó al pelirrojo, con toda su fuerza, lejos de ella.
—¿Qué demonios haces?
—Necesitaba mostrartelo. — respondió sin más.
—¿De qué estás hablando? —mencionó furiosa, más consigo misma que con él. —No quiero que vuelvas a hacer algo así.
—Sakura.
—Me estás hiriendo. — susurró, pero él lo escuchó. De inmediato tomó sus cosas y caminó a la salida.
—Yo... No quise…
—No. —volteó nuevamente hacia él. —No quiero seguir con esto, estás buscando excusas para ser egoísta, para mentir, pero para ti está bien porque supuestamente estás enamorado de mi.
—Estoy enamorado de ti. —reafirmó sus palabras.
—Entonces, ¿por qué demonios no me lo dijiste? —sabía que se refería a la apuesta.
—Quise hacerlo, muchas veces. —vio el arrepentimiento en sus ojos, pero aún así no quería creerle.
—Bullshit. — le divirtió levemente que la pelirrosa maldijera en otro idioma, estaba realmente enfadada.
—Esa apuesta fue antes de todo, antes de lograr conocerte. —confesó con pesar.
—Eso no lo hace menos doloroso. —Sakura.
—Me tengo que ir. — llevaba mucho tiempo con él y debía ir donde los Uchiha, pero sus pies se mantuvieron en su lugar. Sasori había logrado hacerla dudar y ahora no sabía cómo ir donde el peliazabache y arreglar las cosas. Justo ahora que sus sentimientos por Sasuke parecían aclararse, todo se volvía aún mas confuso.
—Estás con él. — le tomó unos segundos comprender sus palabras al estar sumergida en sus pensamientos.
—No. —no mintió, ellos seguían siendo solo amigos, al menos formalmente hablando. —Ni siquiera debería ser tu asunto.
—¿Por qué no me dices la verdad? Si no te importo en lo más mínimo deberías decirmela. — espetó con su rostro dolido.
—Somos amigos. —insistió sin poder verlo a los ojos.
—¿Amigos que se besan? — usar las mismas palabras que le había dicho hace un tiempo para describir su relación, era un golpe bajo.
—Adiós, Sasori.
No esperó sus palabras, salió a la calle, y dejó que el viento golpeara su rostro para intentar calmar su respiración y las ganas enormes de llorar que tenía en esos momentos. ¿Dónde había quedado la Sakura que no lloraba con facilidad?
Sasuke seguía sin responder sus mensajes, ¿ni siquiera tenía curiosidad de saber cómo le fue en su primer día de trabajo? Entonces recordó que nunca le había conseguido decir que era hoy, lo iba a hacer después de la obra y él había desaparecido.
Su conversación con Sasori tampoco la hacía sentir mejor y solo consiguió ofuscarla más, porque la realidad la estaba golpeando en el rostro con una silla.
—Haruno Sakura.
Reconoció la voz de inmediato, la misma que la llamó hace unos días en el hospital. Levantó la vista y vio a una mujer de mirada afilada y vestimenta pulcra, que dejaba entrever que trabajaba para alguien importante.
—¿Qué quieres? —preguntó con brusquedad.
—Tus abuelos nos pidieron que te llevaramos con nosotros. —su mirada se dirigió hacia el hombre alto tras ella, de aspecto robusto y duro.
—No iré a ninguna parte.
—Pensaron que dirías eso. Taylor. — parecía ser el nombre del gigante, porque caminó hacia ella con clara intención de llevarla a la fuerza si era necesario.
—¡No me toques! — golpeó su pecho intentando que se alejara de ella, pero él no se movió ni un centímetro.
—¡Alejate de ella! — la voz del pelirrojo se hizo escuchar y su cuerpo se interpuso entre el guardia y la pelirrosa, y su brazo la protegió tras él. El alivio traicionero que recorrió el cuerpo de la pelirrosa la mantuvo en su lugar, aferrándose al brazo protector del pelirrojo, que notó su agarre y le dio una leve ojeada para volver a enfrentar al hombre frente a ellos.
—Tenemos órdenes que cumplir, si no va ahora, ellos mandarán a gente no muy agradable a buscarla. —volvió a hablar la mujer, de la cual no recordaba el nombre aún.
—Pon una mano sobre ella y serás hombre muerto. —amenazó el pelirrojo. Su estatura era lo suficientemente imponente para encarar al hombre frente a él.
Parecía que el coloso estaba dispuesto a pasar por sobre él para llegar a ella, porque dio un paso hacia adelante. Cuando elevó su puño en señal de querer golpear al pelirrojo, la pelirrosa habló.
—Iré. —soltó. No podía dejar que golpearan al pelirrojo por su causa, él no tenía nada que ver en eso.
—Sakura. — la llamó deseando que fuera una broma. No entendía lo que estaba sucediendo, pero esas personas no le daban buena espina. —Iré contigo.
Ella no rechazó su propuesta, pero tampoco pudo aceptarla, simplemente caminó hacia el auto y se subió. Sasori la siguió como si fuera su sombra.
Si algo salía mal, y Sasori salía lastimado, nunca se lo perdonaría. Era egoísta dejarlo ir con ella, luego de la conversación que tuvieron, pero en ese momento deseó la seguridad que alguna vez le brindó, con ahínco. Por eso le permitió el toque tranquilizador de su mano sobre la suya.
Incluso ahí, mientras iba por un camino peligroso e incierto, se preguntó qué estaría haciendo Sasuke y si habría conseguido perdonarla.
