Almas Unidas

Los derechos de los animes que use no me pertenecen

No me importa lo que piensen ellos…ella es la única que me importa.— dijo Naruto mirando la luna, siendo consciente de la mirada de su amigo— Hablar Normal.

"Así que…él también está aquí"— afirmo el antiguo Shinobi en sus pensamientos.— Pensamientos.

Capítulo 2: Flores de Cerezo

El tiempo pasaba, el tiempo en donde Kuchiki Byakuya seguía cumpliendo con su misma rutina.

Visitar al tipo que encontró en el bosque y que era un completo antisocial.

Para Byakuya, el hombre conocido como Naruto era un completo antisocial sin remedio ni cura. Más de una vez Naruto había expresado su opinión de que no quería que ella este con él, pero Byakuya seguía ignorándolo y visitándolo a pesar de su negativa a ello.

A pesar de esas opiniones y palabras venenosas de Naruto, Byakuya lo ignoraba, porque para ella, Naruto era alguien que le hablaba como si fuera Byakuya, no una heredera de uno de los clanes más respetados de la Sociedad de Almas.

A pesar de ser la heredera del clan Kuchiki, Naruto se burlaba de ella, le hablaba sin respeto, le hablaba como si las cosas como familia y estatus no importaban, porque de hecho, para él, esas cosas no importaban.

Por esa razón para ella era tan divertido y excitante estar con alguien como Naruto, porque a diferencia de los demás niños y niñas herederos/as de clanes, a diferencia de los sirvientes y guardias, él era sincero.

Las palabras de Naruto siempre serian verdaderas, eso era algo que ella sabía, porque a pesar de expresar que a él le desagradaba su tiempo juntos, a Byakuya le gustaba imaginar que a Naruto en verdad le agradaba y que no se permitía mostrarlo.

Los años pasaban, años en los que Byakuya crecía y cambiaba levemente.

¿Qué haces, Naruto?— pregunto la ahora adolescente, teniendo una Bokken ("Espada de Madera") en sus manos, estando en la posición de Kendou y mirando al rubio.

Esperando.— el hombre conocido como Naruto estaba de pie en frente de la niña, sosteniendo su Espada de Madera con una mano y sacándose la cera del oído con su mano izquierda.

Con quince años, Byakuya era una joven adolescente en desarrollo, pero muy hermosa, estando de pie en 1.55, con su largo cabello atado en una cola de caballo por una liga roja, teniendo unos mechones enmarcando su rostro y un par en su rostro. Su ropa de entrenamiento era unos pantalones Hakama verdes con una camisa Kimono blanca con unos cordones llamados Tasuki, cuya función era impedir que las mangas del Kimono interfirieran con el movimiento de los brazos. Sus pantalones Hakama hacían buen trabajo en ocultar las curvas y caderas en desarrollo, mientras que su camisa Kimono ocultaba los senos, que mientras que no eran enormes, eran de un tamaño modesto.

A unos metros de distancia, Naruto estaba de pie con su misma ropa de Shinigami, siendo su Kimono negro con interior violeta y sandalias sin medias blancas. En su cuello seguía el collar Zanpakutou, mientras que en su mano estaba la Bokken.

Si tú no vienes...— dijo Byakuya con una sonrisa formándose en su rostro— ¡Yo iré!

Con ese grito, Byakuya comenzó a correr hacia Naruto, teniendo su gran sonrisa en su rostro y moviéndose imprudentemente.

Cuando Byakuya llego, lanzo un golpe hacia el rostro de Naruto, pero el rubio solo elevo su Bokken y bloqueo, para que Byakuya retrocediera y guiara la punta de su Espada de Madera hacia el pecho del rubio, pero Naruto solo dio un paso a un lado, golpeando el sable de madera para hacer que Byakuya perdiera el equilibrio.

Esta era una sesión de entrenamiento, una en la cual Naruto participaba por petición de Byakuya. Más que petición era órdenes de Byakuya.

Hace un año, Naruto estaba acostado en el césped y mirando las nubes con calma pura en su rostro. Byakuya no estaba por ningún lado, por lo que Naruto podía estar tranquilo. Pero utilizando el Shunpo, Byakuya apareció con dos espadas de madera en sus manos, arrojándole una al rostro y diciendo que de ahora en adelante entrenarían juntos.

Normalmente, Naruto hubiera rechazado esa petición, pero Byakuya ignoro el rechazo y salto al ataque, causando que Naruto por reflejo tomara la espada de madera y bloqueara el golpe.

Desde ese día, Byakuya llevaba dos Bokken y ha entrenado con Naruto, a pesar de las palabras del rubio que decían que él no quería tener nada que ver con su entrenamiento para ser una Shinigami.

El entrenamiento consistía en Zanjutsu con las espadas de madera y Byakuya a la vez entrenaba su Shunpo en el duelo porque Naruto era un oponente muy difícil.

La defensa que su rubio amigo poseía era inquebrantable. Sus golpes iban cargados con mucha fuerza a pesar de su rostro aburrido. Su velocidad era mucha para los reflejos y ojos de Byakuya.

Por esa razón Byakuya eligió practicar su Shunpo a la vez que su Zanjutsu para poder atravesar la guardia de su amigo.

El tiempo pasaba, las conversación aumentaban, los entrenamientos mejoraban y según Byakuya, el hielo que rodeaba el corazón de su amigo se descongelaba.

Se conocieron hace años y cuando lo hicieron, Naruto era un hombre con un frio corazón y aburrimiento por la vida. Ahora Byakuya podía ver que Naruto no actuaba como en los tiempos de antaño. Era más sociable y expresivo, pero solo con ella.

Por esa razón Byakuya creía que Naruto era un completo antisocial, porque su amigo decidía quedarse solo en el bosque sin hablar con nadie ni buscar compañía. Solo esperando algo que tal vez nunca llegaría, algo que Byakuya no sabía que era.

Por lo que Byakuya podía ver, algo lastimo duramente a su amigo. Algo que dejo una cicatriz muy profunda y que causo que el hielo cubriera su corazón. Ella pensaba que esa era una de las razones por las que Naruto actuaba así con ella. Tal vez era por miedo a ser herido otra vez. Temor hacia la gente por culpa de las personas que lo lastimaron. Byakuya pensaba en un millón de cosas que pudieron haber lastimado a Naruto, pero sin duda ella quería descubrir cuál de ellas fue para ayudarlo a superar el dolor del pasado.

Ella quería ayudarlo, ayudar a la persona que lo ayudo sin intentarlo, ayudar al alma herida que era Naruto.

En un principio era una niña aburrida que solo quería entretenimiento y ese entretenimiento apareció en forma de Naruto. Pero por el pasar del tiempo, ella comenzó a ver a través de los ojos de Naruto, pudiendo pasar por la imagen que expresaba aburrimiento y apatía.

Ella vio el dolor detrás de esos ojos azules. Vio la soledad que expresaban. El sufrimiento, tormento, malestar, varias emociones negativas.

Byakuya decidió que Naruto no debería ser así. Decidió que su amigo dejaría de ser un hombre deprimente para cambiar. Decidió que ella sería la razón por la cual Naruto cambiaria y sería una persona sociable.

Byakuya estaba arrodillada en el suelo, sudando y jadeando por aire mientras que Naruto estaba de pie frente a ella, teniendo una sonrisa presumida en su rostro.

¿Ya has tenido suficiente?— pregunto Naruto notando como Byakuya se esforzaba por levantar la mirada y mirarlo.

… ¿Bromeas? Jejeje…— Byakuya rio entre dientes con dificultad, levantándose lentamente— Puedo seguir todo el día.

Si, si, si...— Naruto seguía con su sonrisa presumida, divertido por los esfuerzos de Byakuya por seguir— Sabes que no puedes levantarte, ¿verdad?

¡Puedo seguir!— grito Byakuya levantándose completamente, teniendo un rostro determinado— ¡Me hare más fuerte! ¡Sera una capitana Shinigami!

¿Y eso para…?— pregunto Naruto al aire, sonriendo suavemente porque sabía lo que escucharía.

¡Para protegerlos a todos!— grito Byakuya comenzando a correr hacia Naruto, solo para que el rubio desapareciera utilizando el Shunpo.

Los ojos de Byakuya estaban abiertos, solo para sentir dolor mientras que caía al suelo inconsciente.

Naruto estaba detrás de Byakuya, teniendo su Bokken aun en un agarre de una mano.

Soltando la Bokken, Naruto mostro una sonrisa mientras que volteaba para dirigirse al cuerpo de la niña y levantarlo al estilo novia.

Dirigiéndose hacia la sombra de un árbol, Naruto dejo a Byakuya suavemente en el suelo, sonriendo suavemente cuando la vio quejarse en sueños por la falta de calor de su cuerpo.

Durante el tiempo que llevaba con Byakuya, Naruto había aprendido a apreciar su compañía.

Ella era una mocosa que no lo dejaba solo por nada en el mundo, era natural que tarde o temprano comenzara a apreciar la compañía de Byakuya.

Acostándose al lado de Byakuya, Naruto miro el cielo y exhalo un suspiro, cerrando sus ojos mientras que utilizaba sus manos como almohada y se ponía cómodo.

"Maestro…"— una suave voz sin duda femenina se escuchó en la cabeza de Naruto, provocando que el rubio abriera un ojo— "Sin duda aprecia la compañía de Byakuya-San"

"Si…lo hago"— Naruto hablo en sus pensamientos para no molestar a su amiga, cerrando su ojo para volver a tratar de dormir.

"¿Pero por qué no se permite demostrarlo?"— pregunto la voz con un toque de preocupación.

"…No lo sé…"— el rubio se encogió de hombros sin abrir sus ojos.

Tal vez tantos años de estar solos lo cambiaron. Sabía mejor que nadie que la soledad podía cambiar a las personas. Pasar tantos años solo provocaba que cualquiera enfriara su corazón. Provocaban que cualquiera cambiara, se volviera diferente a lo que era antes.

En resumen, la soledad podía transformar a la gente, él lo sabía mejor que nadie. Él era la prueba viviente de ello.

"Eso es contraproducente, Maestro"— la voz no cambio de tono, seguía siendo levemente preocupada—"¿Ha pensado en los sentimientos de Byakuya-San…? Por lo menos, podría dejar de ser un idiota frio para mostrar sus verdaderas sonrisas"

"Mei…"— Naruto movió sus ojos al sentir a Byakuya moverse a su lado—"Déjame dormir, ¿Si?"

Un suspiro fue lo último que escucho Naruto en su cabeza para que su compañera terminara la conversación.

Byakuya abrió lentamente sus ojos, solo para sonrojarse inmediatamente.

La razón de ello se debía a que ahora podía ver sobre quien estaba durmiendo.

Hace unos segundos, cuando se estaba despertando, podía sentir que estaba durmiendo sobre algo muy cómodo y relajante, por lo que las ganas de seguir durmiendo solo aumentaron, pero al recordar que su amigo la derribo en su entrenamiento quiso saber en dónde termino.

Pero lo que descubrió al abrir sus ojos solo la hizo sonrojarse atómicamente, tanto que su rostro era puro rojo.

Durante el pasar de los años, desde que tenía trece años, ella era consciente de los hombres y las mujeres.

Sabía que el mundo estaba hecho para hombres y mujeres, que dado un momento, su vida dejaría de ser solo suya para volverse una vida que compartiría con alguien más. Su alma dejaría de estar sola para tener un alma compañera. O en simples palabras, conseguirá un esposo.

Por la forma en la que la educaron, el noviazgo no existía. Existía solo el matrimonio. Por esa razón ella vivió toda su vida ilusionándose de que un día, ella encontraría a alguien que la amaría tal y como era, que no se fijaría en cosas mundanas como la apariencia o el apellido, que se fijaría en su corazón. Ella soñó durante toda su vida encontrar a esa alma que la amaría por lo que ella es, no por su estatus de clan ni apariencia.

Por esa razón odiaba a los pretendientes que su padre y abuelo le presentaban. Ellos esperaban que aceptara sin más a un hombre que ni siquiera conocía y que solo se fijaba en su apellido.

Lo peor de todo era que esos pretendientes eran en su mejor caso, unos mocosos engreídos que se creían que tendrían todo en bandeja de plata, que creían que ella era solo un objeto que tendrían en sus manos para satisfacerse de la forma más asquerosa posible. En el peor de los casos, sus pretendientes eran hombres que le doblaban la edad, teniendo intensiones similares o peores a los pretendientes menores.

Ella sabía que todos eran Shinigami, por lo tanto, la edad no importaba mucho. Pero a pesar de ello, ella odiaba a cada uno de sus pretendientes.

Los ojos de Byakuya estaban bien abiertos al ver como su mano derecha estaba perdida en el pecho de Naruto y su mejilla también estaba en este. Las piernas de Byakuya estaban entrelazadas a las de Naruto, pero este solo seguía con sus manos en su cabeza y teniendo sus ojos cerrados, sin importarle su situación actual.

Poco a poco, el gran sonrojo de Byakuya disminuyo hasta que solo era algo de rojo en sus mejillas, ganando una mirada triste mientras que miraba el rostro de Naruto.

Él era su mejor amigo. La persona que la acepto sin importarle las cosas como apellido, estatus y cuerpo. Su única compañía que la quería, a su manera, sin importarle nada.

Pero ella sabía la verdad.

En el mejor de los casos, él era un Shinigami independiente para no decir vagabundo. Ella era la heredera de uno de los clanes más importantes de la Sociedad de Almas.

Ella admitía algo. Desde que conoció al alma denominada Naruto, siempre tuvo un deseo de ayudarlo. Ella quiso ayudarlo a superar sus dolores porque ella creía que era lo mejor. Pero con el pasar del tiempo, dejo de pensar así. Ella dejo de pensar en ayudar a Naruto porque era lo mejor, quiso ayudarlo porque eran amigos. Pero esa manera de verlo desapareció al pasar un año.

Cuando cumplió los catorce años, Byakuya comenzó a notar a Naruto de formas que la avergonzaban un poco, pero que ella aceptaba que era natural. Primero creyó que era un sano interés por el cuerpo masculino, luego entendió que no era solo un interés.

Cada instante, cada minuto y segundo que pasaba con Naruto era uno de sus mejores momentos del día. Ella empezó a notarlo desde hace tiempo. Comenzó a notar que le encantaba estar con Naruto todo el tiempo.

Contar los minutos en los que podría escaparse de su casa de clan para ir a visitarlo. Contar los segundos en los que llegaría a ese claro del bosque donde se conocieron.

Los labios de Byakuya se abrieron un poco mientras que el rojo en sus mejillas aumentaba, comenzando a respirar con algo de dificultad.

Naruto era guapo, eso es algo que acepto desde hace tiempo. Su cuerpo era de proporciones perfectas, sin ser demasiado musculoso ni muy escuálido. La manera en la que descubrió eso no era una manera en la que estuviera muy orgullosa de presumir.

Básicamente, un día Byakuya llego temprano al claro del bosque donde Naruto pasaba su tiempo. Lo que encontró en el claro la marco.

Naruto se estaba bañando en el estanque.

Al momento de presenciar que su amigo estaba semidesnudo y mojándose en el estanque, Byakuya se escondió suprimiendo su Reiatsu y se debatió cual era el mejor curso de acción en esta situación.

Luego de unos segundos de estar pensando, Byakuya tomo la mejor decisión de su corta vida.

Decidió espiar a Naruto.

Byakuya vio sumamente excitada como las gotas de agua corrían por la piel bronceada de Naruto. Como gotas de agua corrían por los abdominales marcados. Como su cabello mojado se revolvía.

En resumen, Byakuya tuvo un gran espectáculo del cuerpo de su mejor amigo.

Esas imágenes todavía aparecían en sus sueños la mayor parte del tiempo. No pudo observar el rostro y cuerpo de Naruto durante muchas semanas.

Lamiéndose los labios secos, Byakuya fue acercando su rostro al de Naruto para poder verlo mejor.

Los ojos cerrados, un rostro de calma total. Naruto tenía esas bases gravadas en su rostro.

Lo amaba. Lo amaba tanto que le dolía.

Le dolía que tal vez nunca podrían estar juntos. Le dolía porque Naruto no era alguien de estatus ni poder relevantes. Ya que no era alguien conocido, el clan Kuchiki nunca permitiría que la heredera del clan este en una relación con alguien como Naruto, sin importar sus opiniones sobre ello.

Sin importar cuanto amor le tenga a Naruto, no podía decepcionar a su padre ni abuelo. Si lo hacía seria su desdicha. Los decepcionaría.

Su padre tal vez lo acepte, pero su abuelo no lo haría. Ginrei Kuchiki no era alguien amable. Su abuelo nunca aceptaría que su nieta estuviera en una relación con un don nadie.

Una pequeña lagrima bajo por el ojo de Byakuya mientras que esta seguía observando el rostro dormido de Naruto. Los dientes de Byakuya se apretaban en su boca y Naruto seguía dormido. Pero dejando de apretar sus dientes, Byakuya comenzó a descender lentamente para guiar sus labios a los de Naruto.

Quería hacer eso. Enserio quería hacerlo. Porque tal vez esta sería la única vez que podría compartir algo con Naruto de tal manera.

Después de todo, sus días de libertad estaban contados.

Antes de que Byakuya pudiera seguir con su trayectoria hacia los labios de Naruto, se detuvo.

"No…"— pensó Byakuya con tristeza— "No quiero hacerlo así…"

Por lo menos, Naruto debería estar despierto cuando ella confesara sus sentimientos. Al menos el debería corresponder al beso al momento en que lo daría. Y tal vez, con mucha suerte, el correspondería sus sentimientos.

Alejando su rostro del de Naruto, Byakuya se sentó y limpio sus ojos húmedos, tratando de controlar los latidos de su dolorido corazón.

Ella quería que sus sentimientos sean correspondidos. Quería que su alma sea una con la de Naruto. Deseaba con todo su ser que él dejara de ser un idiota frio y sin sentimientos para mostrar su verdadero dolor y mente.

Un gran bostezo fue lo que escucho Byakuya, producto de Naruto que se levantaba lentamente, estirando sus brazos y exhalando un suspiro.

Que buen sueño...— dijo Naruto rascando su cabeza, notando como Byakuya estaba sentada a su lado más callada de lo habitual— ¿Dormiste bien?

…Si.— Byakuya fue algo más cortante que de costumbre— Debo ir a casa. Te veo mañana.

Con eso, Byakuya se levantó y tomo las dos Bokken, encaminándose hacia su hogar.

Lo que no sabía era que Naruto no estuvo tan dormido como ella pensaba.

Byakuya caminaba por los pasillos de su casa.

Era casi de noche por lo que la niña ya no llevaba su ropa de entrenamiento, llevando un Kimono blanco y azul floreado. Su cabello estaba suelto y sus ojos brillaban tristes por los acontecimientos de la tarde, solo que cuando alguien, un sirviente o su propia familia, apareciera, sus ojos dejarían de ser tristes para mostrarse normales.

Byakuya.— la niña se detuvo al escuchar su nombre, por lo que volteándose, ella vio como un anciano con un Haori de capitan blanco y una bufanda en su cuello.

Si, Oji-Sama ("Abuelo").— Byakuya hablo con respeto hacia su abuelo, que mantenía un rostro serio y frio.

Ven conmigo.— dijo Ginrei claramente, causando que Byakuya asintiera con la cabeza, notando como Ginrei comenzaba a caminar para ser seguido por Byakuya.

Abuelo y nieta caminaron por unos minutos, hasta que llegaron a la sala donde el abuelo bebía té con los invitados.

Eso ya le dio mala espina a Byakuya.

Al abrir las puertas Shouji ("Las puertas que se abren para el costado"), Byakuya frunció el ceño por lo que vio.

Era un adolescente, seguramente uno o dos años mayor. Su cabello era negro y largo, más largo que el de Naruto. Sus ojos eran azules verdosos y su piel blanca. Una de sus características curiosas era un tatuaje de un remolino en su brazo. En términos de ropa, el adolescente llevaba un Kimono como Byakuya, siendo de color azul claro.

Él es Shiba Kaien.— Ginrei presento al joven, que sonrió ampliamente y estaba a punto de elevar su mano, pero luego la sonrisa desapareció para transformarse en un gesto nervioso mientras que se inclinaba— Tu futuro esposo.

¿Qué dijiste?— la voz de Byakuya luchaba para no convertirse en un gruñido furioso.

¿No fui lo suficientemente claro?— pregunto Ginrei con un ceño fruncido mientras que Kaien se movía nervioso.

Si…has sido claro.— los ojos de Byakuya brillaban en silenciosa furia mientras que se movían de Kaien hacia Ginrei.

¿Entonces?— el ceño fruncido de Ginrei no desapareció ni por un instante a la vez que miraba a su nieta.

¿Por qué él va a ser mi esposo?— interiormente, Byakuya gritaba y gruñía de puro enojo, pero ella sabía que hacer lo que hacía en el interior no era de alguien noble. Eso podría hacerlo cuando este fuera de los territorios de su clan.

Byakuya, has eludido tus deberes como heredera del clan durante mucho tiempo.— Ginrei mostraba un porte recto y tranquila mientras que hablaba— Como futura matriarca del clan Kuchiki, tu deber es regir el clan junto a Shiba Kaien. Juntos, ambos clanes serán la nueva luz de la Sociedad de Almas.

Byakuya entendía lo que estaba pasando.

Su abuelo básicamente le dijo que vivió libre el tiempo suficiente. Pero ahora ya no podría serlo. Ginrei le decía que ya era hora de madurar y aprender que el mundo no era un campo de rosas.

…De acuerdo.— el cabello de Byakuya cubría sus ojos mientras que la niña volteaba.

Espero que esto no se entrometa en tu entrenamiento. Después de todo, en poco inicias la academia.— Byakuya se detuvo al escuchar esas palabras de parte de Ginrei, solo para asentir con la cabeza y salir de la habitación.

Eh…disculpe, Ginrei-San...— Kaien se mostró dudoso mientras que levantaba su mano con algo de inseguridad— ¿Esta seguro que esta fue la mejor forma de decirle a Byakuya que de ahora en adelante estaremos juntos?

Endulzar las cosas no las cambia.— dijo Ginrei con seriedad, cruzándose de brazos a la vez que volteaba y miraba a Kaien con ojos severos.

…Ya veo.— Kaien suspiro un poco mientras que salía de la habitación— Iré a hablar con ella...debo presentarme como se debe.

Con esas palabras, Kaien salió de la habitación, topándose con alguien en el proceso.

¿Yoruichi-Sama?— era una hermosa mujer de corto cabello violeta y piel oscura vestida con un Haori de capitán y ropas de Shinigami.

¿Oh? ¿Kaien-Bo?— Yoruichi miro a Kaien con reconocimiento— ¿Por qué Byakuya salió corriendo?

¿Corriendo?— pregunto Kaien preocupado, solo para sobar sus sienes— Esto es malo...Yoruichi-Sama, usted es amiga de Byakuya, ¿Verdad?

Si. Estoy aquí para verla.— Yoruichi se encogió de hombros, observando a Kaien curiosa.

¿Me ayudaría a buscarla? Ella acaba de recibir una mala noticia y seguramente huyo del complejo del clan.— Kaien tenía un rostro suave mientras que Yoruichi abría sus ojos shockeada.

¡¿Huyo?! ¡¿Qué clase de notica recibió que la obligaría a hacer eso!?— pregunto Yoruichi con sorpresa y preocupación.

…Que se va a casar conmigo.— Yoruichi abrió sus ojos con más sorpresa al escuchar las palabras de Kaien.

Oh...— Yoruichi bajo la mirada pensativa ante eso.

Ella sabía la opinión de Byakuya sobre sus pretendientes. Sabía que Byakuya los odiaba con pasión y que uno de ellos sea declarado su esposo en un segundo por su abuelo seguramente le destrozo el corazón. Después de todo, Yoruichi conocía a Byakuya y sabia en lo que ella creía.

Byakuya creía genuinamente en el amor verdadero. En el tipo de amor donde dos almas se unen para compartir un corazón.

Que su abuelo rompiera esa creencia en unos segundos seguramente destrozo a Byakuya.

Vamos, Kaien-Bo.— Yoruichi volteo para comenzar a caminar rápidamente— ¿Sabes el Shunpo?

Si, ¿Por qué?— pregunto Kaien confundido.

Porque esta será una búsqueda rápida.— con esas palabras, Yoruichi desapareció, solo para ser seguida por Kaien unos segundos después.

Byakuya aparecía y desaparecía, utilizando el Shunpo para moverse por el bosque y escapar lo más rápido posible de su clan.

Se acabó. Su más grande anhelo fue aplastado cruelmente por su abuelo. Aunque no debería sorprenderse ni entristecerse por ello.

Siempre supo desde un principio, desde que se enamoró de Naruto, que una relación con él no iba a ser posible.

Él era un Shinigami vagabundo. Ella era la heredera de uno de los clanes más nobles de la Sociedad de Almas.

Pero no era su culpa ilusionarse y soñar. No era su culpa que cada noche haya pensado en una vida con Naruto a su lado. No era su culpa que todos sus sueños eran sobre vidas diferentes pero acompañadas por Naruto.

Tuvo todo el derecho a soñar con ello. Porque soñar era lo más cercano a lo que estaría de una vida con Naruto. El mundo no era un campo de rosas. Su abuelo se lo enseño muy bien cuando le presento a Shiba Kaien.

Ahora uno de sus más grandes anhelos estaba roto. No sabía cómo podría verle la cara a Naruto.

Pero Byakuya no pudo seguir pensando en ello porque el dueño de sus pensamientos estaba frente a sus ojos, apoyando su espalda en un árbol y estando de pie sobre la rama de este.

Byakuya se detuvo en una rama al ver a Naruto, mirando asombrada como Naruto, cruzado de brazos, la miraba con cierta preocupación oculta en sus ojos.

¿Qué haces aquí a estas horas de la noche?— pregunto Naruto poniéndose recto y mirando a Byakuya— Y llorando de todas las cosas.

Byakuya siguió observando a Naruto por varios segundos, causando que Naruto se preocupara un poco por verla así, hasta que ella desaparecio en Shunpo y apareció frente a sus ojos, embistiéndolo y enterrando su rostro en su pecho.

Con eso los ojos de Naruto se abrieron, despegando sus pies de la rama del árbol y comenzando a caer al suelo con Byakuya en su pecho.

Al impactar con la tierra, Naruto gruño levemente, pero se detuvo al escuchar los sollozos en su pecho.

Mirando hacia su pecho, Naruto observo el cabello negro de Byakuya, viendo como ella tenía su rostro escondido en su pecho abierto con sus manos sosteniendo su ropa de Shinigami.

Byakuya lloraba libremente en el pecho de Naruto, sintiendo la tristeza, frustración, enojo, muchas emociones, todas dirigidas hacia su abuelo, hacia su padre, hacia su clan.

Viendo como Byakuya lloraba fuertemente, Naruto coloco su mano en el cabello de Byakuya, acariciándolo mientras que con su otra mano la atraía y abrazaba.

Ambos continuaron en esa posición por varios minutos, Byakuya sollozando y Naruto acariciándola y reconfortándola, tratando de decirle que estaba con ella y que no iba a desaparecer.

Cuando Byakuya dejo de sollozar, miro hacia arriba con lágrimas en sus ojos rojos.

Naruto...— susurro Byakuya débilmente.

¿Qué sucedió?— pregunto Naruto con preocupación palpable en su voz.

Su amiga no era de las niñas que lloran por todo. Ella nunca lloraría. Solo se mostraría orgullosa y fuerte, sin mostrar rasgos de debilidad.

…Ya tengo esposo...— susurro Byakuya bajando la mirada y enterrando su rostro en el pecho de Naruto.

Los ojos de Naruto se abrieron sorprendidos al escuchar esas palabras.

Byakuya le había contado de su odio por sus pretendientes. Ella nunca aceptaría a uno de ellos porque los odiaba profundamente. Que Byakuya dijera que ya tenía esposo solo le decía una cosa.

Tu abuelo...Él te está sometiendo a esto, ¿verdad?— pregunto Naruto con un profundo ceño fruncido en su rostro.

Un pequeño asentimiento de Byakuya le dijo todo a Naruto.

Un suspiro escapo de la boca del rubio por eso.

¿Quieres ver algo hermoso?— pregunto Naruto al aire, causando que Byakuya levantara la mirada lentamente.

¿Algo hermoso?— repitió Byakuya confundida.

Naruto sonrió. No una sonrisa burlona, sarcástica, arrogante ni presumida, sino una sonrisa que le mostraba a Byakuya que es estaba con ella y que no se iría.

Byakuya tenía sus ojos tan abiertos que estaba segura que se saldrían de sus cuencas. Su rostro era de puro shock.

Todo eso se debía a que estaba viendo algo que había querido ver en el bosque desde hace mucho tiempo.

Las flores de cerezo. Esas flores y arboles estaban repartidas por una sección del bosque, moviéndose por el leve viento y mostrándole toda su belleza a Byakuya.

Es…Es hermoso...— a pesar de tener sus ojos rojos e hincados, Byakuya miraba totalmente asombrada la vista de las flores de cerezo.

Sabía que te gustaría.— Naruto tenía una sonrisa mientras que se acercaba a uno de los árboles, siendo seguido de cerca por Byakuya.

Byakuya miraba a su alrededor, mirando las hermosas flores de cerezo, estando totalmente cautivada por la belleza del lugar.

Adelantándose unos pasos de Naruto, Byakuya estiro su brazo para tratar de tomar una de las flores de los árboles, pero su altura no era la suficiente para tomar una, causando que la niña frunciera el ceño.

Una risa se escuchó, una suave risa que causo que Byakuya se congelara.

Antes de que Byakuya pudiera hacer algo, Naruto apareció a su lado para estirar su brazo y tomar la flor de cerezo, solo para mostrársela a Byakuya.

Un poco de rojo llego a las mejillas de Byakuya al ver eso, bajando la mirada avergonzada.

Un poco tímida, Byakuya llevo sus manos hacia las de Naruto para tratar de tomar la flor, pero sus dedos se chocaron.

Byakuya se quedó congelada al sentir los dedos más grandes de Naruto, pero inconscientemente, ella deseo sentir más de la cálida piel de Naruto, porque en lugar de tomar la flor, comenzó a acariciar las manos de Naruto, sintiendo su cálida piel.

Naruto soltó la flor, causando que esta comenzara a caer lentamente al suelo. El rubio miraba un poco asombrado como Byakuya acariciaba sus manos, pasando sus dedos por los suyos, solo para tomar y entrelazar sus manos.

Byakuya tenía un pesado sonrojo en su rostro por sentir las duras y callosas manos de Naruto. Respirando difícilmente mientras que se sentía mareada.

"…Las cosas que él podría hacer con esas manos"— pensó la parte traicionera de Byakuya, causando que el sonrojo aumentara exponencialmente.

Llevando sus manos a su boca, Byakuya beso las manos de Naruto, causando que un pequeño sonrojo apareciera en el rostro de Naruto.

…Gracias.— Byakuya elevo la mirada, observando con una hermosa sonrisa el rostro de Naruto— Gracias, Naruto.

Soltando las manos de Naruto, Byakuya enredo sus brazos por el pecho del rubio, solo para apoyar su mejilla en el fuerte pecho de Naruto.

Naruto correspondió el abrazo, apoyando su barbilla en la coronilla de Byakuya.

Alguien está enamorado.— Yoruichi tenía una gran sonrisa en su rostro mientras que veía la escena de Byakuya y un desconocido rubio abrazándose.

Ya entiendo porque Byakuya reacciono tan mal...— Kaien asintió con la cabeza, teniendo una sonrisa comprensiva en su rostro.

¿Esto no debería molestarte? Técnicamente eres su esposo.— Yoruichi miro curiosa al joven Shiba, que negó con la cabeza mientras que tenía una sonrisa viendo como Byakuya y el desconocido se abrazaban.

Yo pienso que Byakuya debe ser libre para encontrar el amor con quien más desee.— Kaien mostraba una sonrisa en su rostro por decir esas palabras.

No se tu…pero yo ya tengo futuros planes por esto.— la capitana Shinigami mostró una sonrisa malévola en su rostro al decir esas palabras.

Kaien solo rió nervioso por ver la sonrisa de Yoruichi.

Nota del autor:

Gracias por leer.

El emparejamiento ya está decidido. Sera Fem Byakuya y nadie más.

El siguiente capítulo se llamara Corazón Roto.