Hola lectoras y lectores, aquí les dejo el segundo capítulo de este fic.

Nota del autor: Este fic contará con varios capítulos, los cuales son independientes entre sí.

Capítulo dedicado a Fiorelaa91. Gracias por todo tu apoyo, por tus lindos reviews y PM.

Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia es mía y la publico sin ánimos de lucro.


Sin arrepentimientos

Capítulo 2.- Confusión y aceptación.

Por fin era viernes; había tenido una semana copada de trabajo, mil informes que entregar y nada de tiempo para mí. Era recién las siete de la tarde y había decidido poner orden en mi apartamento, ya que estaba irreconocible. Tardé casi tres horas en dejarlo impecable, tuve que limpiar, ordenar, sacudir, lavar, y hasta planchar, pero tenía que hacerlo de una vez, porque de ese modo tendría el fin de semana desocupado, y podría ir a Suna a visitar a mis hermanos; sólo debía comprar un boleto de avión mañana temprano, para verlos.

Una vez terminado mis quehaceres, fui a tomar un baño de tina; tenía que sacarme todo el estrés acumulado en la semana, para así poder relajarme. Media hora de baño fue suficiente para liberar todas las tensiones que cargaba en mis hombros, estaba como nueva, totalmente renovada. Me vestí con un short de mezclilla y una polera ajustada de pabilo, no era mi mejor atuendo, pero me sentía cómoda, además no tenía a ningún invitado que impresionar, y tampoco era de las que recibía visitas repentinas.

Me dirigí a la cocina a preparar algo para cenar, ya que sólo me había tomado un vaso de leche antes de comenzar el aseo general; no alcancé abrir la despensa, cuando sentí tocar la puerta. Me extrañó que buscaran a esta hora, eran más de las diez de la noche, y no esperaba a ningún invitado. Caminé hacia la puerta y giré la manilla para abrirla, ¡sorpresa!, Nara Shikamaru a la vista. Empujé bruscamente la puerta para cerrarla, pero no pude hacerlo, tus buenos reflejos lo impidieron.

—Por favor mujer, déjame entrar —suplicaste, mientras empujabas la puerta—, tenemos que conversar sobre lo que pasó el otro día.

—¡Nooo!, dejé todo claro ese día —contesté enojada, tratando de cerrar la puerta —, te dije que sólo fue un polvo, por eso te despaché enseguida.

—O sea que me usaste como un simple objeto, mujer —replicaste con ironía, haciendo presión sobre la puerta—, me usaste sólo para saciar tus bajos instintos. Eso fue muy feo de tu parte, Temari, aunque ahora le encuentro lógica a la frialdad con la que después me trataste.

—¡Maldito Nara!, no tienes moral suficiente para juzgarme —respondí furibunda, mientras empujaba con más fuerza puerta—. Vete al infierno, no quiero verte.

—Mujer, contrólate —susurraste entre dientes—; tus vecinos se van a espantar con tanto grito, no seas problemática. Conversemos adentro como dos personas civilizadas.

Reaccioné ante tu comentario bajando las revoluciones, y me di cuenta que tenías razón; estaba haciendo un show gratis para mis vecinos, los cuales me iban a terminar tachando de escandalosa, o peor aún, me iban a terminar echando por perturbar la tranquilidad del lugar. Luego recordé que tenía que dejarte entrar a mi apartamento; nunca pensé que vendrías a aclarar lo que pasó el fin de semana pasado, lo que es yo, no había querido analizar ese tema, era más fácil olvidarlo y dejarlo enterrado, pero ahora estabas aquí, y no me podía hacer la desentendida, así que respiré y conté hasta diez.

—Pasa —dije secamente, abriendo la puerta de par en par—conversamos y te vas.

—Tsk, problemática —respondiste con parsimonia—, intentaré no extenderme demasiado, aunque no te prometo nada.

Entramos al apartamento y cada uno se ubicó en un sillón diferente, quedando frente a frente.

—Habla Nara —lo miré fijamente a los ojos con el fin de zanjar pronto el tema —, ¿qué no te quedó claro?

—Mujer, no seas tan dura conmigo —proseguiste con tranquilidad —, puedes decir una y otra vez que sólo nos echamos un polvo, pero yo sé que no fue así. Te conozco bastante bien y lo sabes; es cierto que no nos hemos visto hace como dos años, pero no olvides que fuimos novios otros dos, y antes de eso fuimos amigos.

—Las personas cambian Shikamaru —acoté sin reparos, sosteniéndote la mirada—, los años no pasan en vano; la madurez, las vivencias, el entorno influye de alguna manera en nuestra forma de actuar.

—Puede ser, pero hay cosas que no cambian mujer —hablaste muy seguro, sin perder de vista mis ojos—; si algo aprendí cuando estábamos juntos, fue leer tu mirada, tus ojos dicen mucho Temari, de alguna forma te delatan, es más…

—Te equivocas, Shikamaru, yo…

—Por favor mujer, déjame terminar —Insististe con tanta determinación, que no me quedó otra que seguir escuchándote—. Respecto a lo que sucedió entre nosotros, yo sé que no estuvo correcto, tengo una novia hace poco más de un año, pero me dejé llevar por la emoción de verte después de tanto tiempo; mientras conversaba contigo en el cumpleaños de Tenten, comencé a recordar tantos cosas que vivimos y … —Diablos Temari, nosotros no terminamos nuestra relación por infidelidad ni por diferencias irreconciliables —continuaste algo afectado, confirmándome que seguías siendo el mismo bebé llorón—, nosotros terminamos porque se te presentó la oportunidad de ir a estudiar un post grado en el extranjero, por eso no seguimos. Decidimos cortar comunicación simplemente para no sufrir, porque ya no ibas a estar aquí.

—Comprendo tu punto, Shikamaru — articulé con cordura, dejando a un lado mis emociones—, pero acabas de decir que lo que sucedió entre nosotros no estuvo correcto, y en este momento, eso es lo importante. No quiero parecer como una chica que rompe noviazgos, no es algo que va conmigo. Respecto a lo que sucedió el fin de semana pasado, no diré más que fue sólo un polvo, sino que fue una recaída con mi ex novio, debido a todos los recuerdos que afloraron en el momento que nos reencontramos, ayudados también por las copas de alcohol que habíamos ingerido. Sin embargo, es algo que no se volverá a repetir, ya que tú y yo estamos conscientes que no corresponde, porque es incorrecto.

No sé si estuvo bien todo lo que dije, ya que pasé de ser una mujer dura a una abierta y comprensiva. En un comienzo, traté de mantener una postura seca y fría contigo y cuando creí que lo había logrado, me bastó escuchar tu discurso para derribar ese muro que había creado. No sé si fueron tus palabras o fue tu sentimentalismo, pero removiste algunos sentimientos que tenía escondidos. Si te hablara con la verdad, diría que todavía sigues siendo alguien importante en mi vida.

—Bueno, ya escuché tu postura y estoy de acuerdo contigo —acotaste con tu semblante sereno—, ahora me retiro.

—¿Ya te vas? —pregunté extrañada, algo dentro de mí no quería que te fuera —,pensé que con el tema aclarado, no te ibas a ir tan rápido. Si quieres puedes acompañarme a cenar, tengo unas masas de pizza para rellenar.

—¿No te molesta que te acompañe? —respondiste sorprendido ante mis dichos—, no quiero que te sientas obligada.

—No, no me molesta —te sonreí con sinceridad—. Vamos, acompáñame a la cocina.

Esa invitación a comer había salido de algún lado de mi subconsciente, quizás no debí hacerlo, podía confundir las cosas entre nosotros, pero quería ser amable contigo o quizás sólo era una excusa para tenerte más tiempo conmigo.

Me acompañaste a la cocina a preparar la pizza; no nos demoramos mucho, ya que no tuvimos problema en escoger qué echarle, porque teníamos los gustos muy similares. Una vez lista la pizza, la llevé al comedor para servirla, tú habías preparado la mesa, dejándola muy bonita; no pude evitar revivir algunos recuerdos de nuestro tiempo juntos y sonreí, al volver a la realidad, te vi observándome con tu típica sonrisa de medio lado, supongo que descubriste en que estaba pensando.

—Bueno y qué esperamos —comenté con una sonrisa—, comamos antes que se enfrié.

—Está bien mujer —respondiste con parsimonia.

Mientras comíamos, no pude evitar pensar porque Shikamaru había venido a hablar conmigo precisamente un viernes por la noche, pudiendo haber venido cualquier otro día, se supone que cuando llega el fin de semana, uno quiere compartir ese tiempo con sus seres queridos y cercanos.

—Shikamaru, hoy viniste conversar conmigo —proseguí mirándote muy fijo a los ojos —, ahora estás cenando conmigo; bueno, es viernes por la noche y ¿dónde está Ino?

—Pensé que nunca me ibas a preguntar por ella —acotaste dejando la pizza en el plato—. Está trabajando, ella lo últimos seis meses se ha dedicado de lleno a la realización de eventos y le ha ido bastante bien. Tú sabes que siempre le ha gustado eso de organizar y decorar, más de una vez les ayudó a tus hermanos a organizar tu cumpleaños, cuando íbamos en la secundaria. Es un trabajo muy rentable, pero prácticamente el fin de semana no lo tienes disponible, ya que son los días de los eventos, y debe estar allí para verificar que todo le salga tal como lo planeó.

Comencé a analizar la información entrega por Shikamaru y recordé el cumpleaños de Tenten, el cual había comenzado temprano sólo para estuviese un rato ella, y al cabo de una hora ésta se marchó. Ahora entendía porque Ino se había ido, dejando a Shikamaru solo. No quise preguntar nada más, era lo mejor.

Terminamos de comer y llevamos las cosas a la cocina, mientras tú lavabas y yo secaba, conversamos de banalidades, nada en específico, estaba terminando de acomodar las cosas en los muebles, cuando recordé que tenía un trozo de pastel en el refrigerador.

—Shikamaru, tengo pastel, si te apetece —le dije mientras avanzaba rápidamente hacia el refrigerador, pero antes de llegar, resbalé con el agua que salpicaste al lavar la loza. Me fui hacia atrás, pero alcanzaste a tomarme por el brazo, jalándome en sentido contrario haciéndome chocar con tu torso. Tu aroma embriagó mis sentidos, erizándome la piel, quedando a merced de lo que viniera; noté como tu brazo izquierdo ciñó mi cintura y tu mano derecha alzó mi rostro, me miraste embobado, como si nunca hubiésemos estado en esta situación. Siguiendo mis impulsos, llevé mis manos a tu cara para atraerla hasta mi boca; mis labios golpearon bruscamente los tuyos, incitándote a que me besaras, logrando rápidamente mi cometido. Comenzaste a besarme con arrebato, haciéndome olvidar todo lo que habíamos conversado, ya no valía la pena razonar qué era correcto o no, tampoco importaba si tenías novia o no, ya que en este preciso momento sólo éramos tú y yo.

El fuego y el desenfreno se adueñaron de nuestros cuerpos, ya no había tiempo de salir de la cocina, la necesidad imperiosa de unirnos era más fuerte. Sin dejar de entrelazar nuestras lenguas, desabrochaste mi short para bajarlo junto a mis bragas, mientras yo hice lo mismo con tu pantalón y bóxer. Llevaste tu mano derecha hasta mi intimidad para tantear con tus dedos que tan mojada estaba, entretanto yo acariciaba tu miembro enhiesto por toda su longitud. Con ansiedad me alzaste, sentándome sobre la encimera, bruscamente abriste mis piernas y te acomodaste entre ellas para penetrarme con rudeza. Cada embestida que recibía desataba la locura en mi interior, pero también despertaba un sentimiento que estaba oculto en mi corazón. Mis constantes gemidos, te incitaban a acelerar el ritmo de tus estocadas, la fricción aumentaba, el deseo se desbordaba. El choque incesante y violento de nuestros cuerpos, los quejidos y gemidos que emitíamos, el sudor y olor que desprendíamos, nos acercaba de forma agitada éxtasis final, hasta que de pronto, la convulsión de nuestros cuerpos no tardó en llegar.

Mientras tratábamos de normalizar la respiración, me envolviste con tus brazos atrayéndome a tu pecho, apoyé mi cabeza en éste, y luego te abracé. Nos quedamos en esa posición un largo rato, disfrutando ese contacto que nos embargaba. Me percaté que ambos teníamos puesta las prendas de arriba, lo que me causó mucha gracia.

—No te diste tiempo ni siquiera de sacarme toda la ropa —acoté con falsa molestia, mirándome la polera. Rompiste el abrazo y me sonreíste de medio lado.

—Tú tampoco estuviste muy interesada en terminar de desvestirme —arremetiste en un tono burlón—, te centraste sólo en sacarme la ropa que te estorbaba, mujer libidinosa.

—Libidinosa, yo —respondí con ironía, regalándote una gran sonrisa.

—Sí, la lascivia se apodera de ti y eso me encanta —sonaste arrebatadoramente sexy, al mismo tiempo que acariciabas mi mejilla. Esa sutil caricia terminó por disipar mis dudas, no iba a darle más vuelta al asunto, sólo me iba a dejar llevar por lo que me dictara… ¿el corazón?... ¡No!, lo que me dictara mi conciencia, suena menos comprometedor.

—Bueno, supongo que me tendré que ir —tu voz cargada de resignación llamó mi atención.

—No es necesario, Shikamaru —fijé mis ojos en los tuyos, los cuales me miraban expectantes—, puedes quedarte a dormir, si gustas.

Apenas terminé la frase, rodeaste mi cintura con tu brazo diestro, atrayéndome hacia ti con el fin de sacarme de la encimera. Abracé tu cuello, y luego pasaste tus brazos por debajo de mis muslos para levantarme.

—¿Vamos a dormir Shika-kun? —susurré de forma sensual, mientras me cargabas en dirección a la habitación.

—Obviamente que sí—respondiste en un tono muy sexy—, pero en un par de horas más, ya que hay cosas interesantes que hacer antes de pernoctar.

Tus palabras me hicieron sonreír, lo que me incitó a abrazarte más fuerte; me esperaba una larga noche y gracias al cielo no tenía ni pizca de sueño.


Por fin pude subir este capítulo, al final lo logré Lirio-chan XD ,hoy el computador no me quería funcionar por eso me demoré … El segundo capítulo del otro fic, pronto estará listo y va dedicado ti.

Gracias por leer, ¿algún reviews?, todo es bienvenido.