Hola gente, gracias por entrar a este fic. Tarde más de la cuenta con la continuación de esta historia, pero más vale tarde que nunca, espero que les gustes.
Pensé que hoy no iba a poder subir este capítulo, por los problemas que ha presentado la página, pero de una u otra forma encontré el modo de subirlo, espero que pronto se arregle el problema en fanfiction.
Como siempre quiero agradecer a todas las personas que leen mis historias, a las que comentan, a las que marcan de alguna manera los fics, entre otros. Sobre todo a las personas que se hicieron presente en el fic "El primer beso", mi primer fic 100% romántico :D No sé si haré un epílogo, como un par de personas me lo han sugerido, pero les prometo que algo haré para los románticos y románticas.
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Capítulo dedicado a Lirio-Shikatema, quien siempre comenta mis historias. Un abrazo, bella flor.
Un saludo especial para Karma3985, que hace dos semanas sufrió un percance con su computador. Tengo mucha fe que podrás recuperarás todo. Sigue escribiendo en el computador de quien sea, mientras tengas ganas e inspiración. Un abrazo, guapa.
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Nota del autor: La letras cursivas son pensamientos y las letras negritas son los mensajes de whatsapp.
Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia es mía y la publico sin ánimos de lucro.
Sin arrepentimientos
Capítulo 3.- Acuerdo.
Los rayos de sol invadieron mi habitación; desperté. Me sentía de maravilla, había dormido lo suficiente para disfrutar este nuevo día, sin embargo, no quería levantarme, quería continuar acostada; algo me retenía, quería seguir disfrutando de tu compañía.
Tu brazo izquierdo rodeaba mi cintura, manteniéndome apagada a tu cuerpo. Podía sentir tu pausada respiración cerca de mi cuello, el aire caliente que exhalabas, quemaba exquisitamente mi piel. Sutilmente me giré, quedando en frente a ti. Observé detenidamente tus relajadas facciones, tu cabello azabache caía sobre tu rostro; te veías tan bello durmiendo, que me daba pena despertarte. Mientras te contemplaba, un sinfín preguntas volvieron a surgir en mi mente, era algo que si no lo aclaraba, no me dejaría en paz.
—¿Qué pasará ahora, Shikamaru?, ¿dejaremos esto hasta aquí, como otro simple desliz?, ¿o continuaremos con esta locura? —pensé, confundida—. No quiero ser la culpable de tu rompimiento con Ino, no es justo para ella, es una buena chica, y se nota que te quiere mucho; lo pude apreciar en el corto lapso que compartirnos.
—En lo que respecta a mí, no puedo negar que siento cosas por ti, es como un cariño intrínseco, por llamarlo de alguna manera—suspiré tratando de autoconvencerme de mis dichos—. Me siento bien contigo, me gusta estar contigo, pero no puedo garantizarte nada, no está en mis planes tener un novio o emparejarme, no por ahora, ya que tengo metas profesionales que cumplir. Sólo vine a Konoha por asuntos laborales, no creo que esté aquí más de seis meses; una campaña de mercadotecnia no dura tanto. Y estar a la cabeza de este proyecto, requiere todo de mí.
—Buenos días, mujer —tus palabras me sacaron de mi ensimismamiento y fijé mis orbes en los tuyos, los cuales me veían con expectación —, ¿en qué piensas?
—Nada importante —mentí, cambiando el semblante de mi rostro a uno más despreocupado, luego te sonreí sutilmente.
—¿Dormiste bien? —me miraste detenidamente, mientras tu mano izquierda sacaba de mi rostro, un mechón de cabello, y lo acomodabas detrás de mi oreja derecha.
—Espléndidamente, Shikamaru —volví a sonreírte, pero esta vez de forma más coqueta, llevando el dorso de mi mano a tu rostro para acariciarte—, me saqué de encima todo el estrés de la semana.
—Fue una decisión acertada, permitir que me quedara a dormir en tu apartamento—sonreíste provocativo, sin quitarme los ojos de encima—. Ves que soy necesario en tu vida, mujer.
—No te sientas el centro del universo, Nara—hablé restándole importancia a sus palabras, girando y quedando boca arriba.
—Por qué será que no te creo nada, mujer —susurraste con lascivia, posicionándote sobre mi cuerpo.
No podía negarlo, soy vulnerable a tus encantos. Me fascina estar así contigo, tu mirada cargada de lujuria me encendía, el roce de tu piel me quemaba, ¿qué mortal podría negarse a semejante tentación?
Iniciaste tu candente ataque dirigiéndote a mi cuello, tu boca succionó con ahínco cada centímetro de mi piel, mordiéndome al final de su recorrido. Instintivamente, rodeé tu torso con mis brazos, y mis manos se deslizaron, subiendo y bajando, a lo largo de tu espalda. Tu boca continuó su descenso hasta llegar a mis pechos, comenzando así una dulce tortura.
Succionaste mi pezón derecho, una y otra vez con fruición, mientras con tu mano derecha amasabas fuertemente mi otro seno.
Gemí.
Sentía tanto placer que de forma innata empecé a humedecerme.
Por inercia llevé mi mano derecha sobre tu cabeza, enterrando mis dedos en tu cabello. Hice presión con éstos con el fin de que succionaras con más fuerza. Entendiste mi cometido, ya que hiciste lo que yo quería. Luego de un rato, deslizaste tu boca hacia mi otro pezón, el cual lamiste y mordiste sin contemplación.
Gemí, otra vez.
Lo que hizo que agarrara con fuerza tu cabello, ya que el éxtasis, rápidamente, me estaba consumiendo.
Mi mano izquierda, que aún estaba en tu espalda, ya no te acariciaba con sutileza, no podía; mis uñas habían tomado el mando, las que enterraba con cada explosión que tu boca provocaba en mi cuerpo.
Mientras continuabas succionando mi pezón izquierdo, deslizaste tu mano derecha hasta mi intimidad, la cual estaba bastante lubricada. Detuviste la tarea que hacías con tu boca y murmuraste.
—Qué rico, estás toda mojada, mujer—mascullaste excitado y seguiste succionado mi pezón.
—Si vas a introducir tus dedos, hazlo ya—musité igual de excitada que tú.
Como siempre tan vil, no me hiciste caso. Comenzaste a frotar las yemas de tus dedos en mi intimidad, mientras tu boca y tu otra mano seguían con la afanosa tarea de estimular mis pechos.
Nuevamente, gemí.
La sangre me hervía, la tortura era una delicia.
Introdujiste tu dedo índice en mi abertura y empezaste a moverlo con rapidez, ese exquisito movimiento me hizo estremecer. Ante mi reacción, ingresaste también tu dedo medio, y con los dos continuaste los tortuosos movimientos que me estaban llevando rápidamente a la locura.
—Shika… maru —gemí, extasiada—, no me tortures más. Te quiero sentir adentro.
—No seas impaciente, mujer —susurraste con lascivia, al soltar mi pezón—. Todavía falta que pase mi lengua por ese lugar.
Esa respuesta me desesperó, no podía aguantar más y te tumbé hacia el lado. Me miraste extrañado, pero enseguida entendiste y sonreíste con superioridad.
Con premura me deslicé sobre tu cuerpo, atrapando tus labios en un candente beso. Entrelazamos las lenguas con desenfreno, mezclando nuestras salivas y nuestros alientos. Mis manos afirmaron tu rostro, profundizando aún más ese beso, al mismo tiempo que una de tus manos hacía presión sobre mi cabello.
En cosa de segundos, y sin cortar el beso, giraste mi cuerpo y quedaste sobre mí. Con una de tus rodillas, separaste mis piernas, y yo instintivamente rodeé con éstas tu cintura. Podía sentir tu dura erección haciendo presión cerca de mi hendidura, excitándome sobremanera.
No quería esperar más, te necesita adentro.
Guié una de mis manos hasta tu miembro enhiesto y acaricié tu glande con mi dedo pulgar.
Ante mi acción, cortaste el beso y mordiste mi labio inferior. Sonreíste.
—Tranquila, mujer —mascullaste con lujuria —, si ya voy a entrar.
Te erguiste sentándote sobre tus rodillas, y con tus manos me jalaste por los muslos acercándome a tu erección, entendí lo que querías hacer, así que doble las rodillas colocando mis pies sobre el colchón. Empujaste con tus manos la parte posterior de mis muslos, apegando mis piernas dobladas a mi cuerpo, dejando expuesta mi intimidad. Te acercaste más a mí, colocando tu erección en la entrada de mi hendidura y me penetraste de golpe.
Gemí, al sentir tan perfecto ensamblaje.
Comenzaste a arremeter una y otra vez contra mí, mientras yo descansé mis piernas sobre tus hombros. La posición te favorecía, y yo podía disfrutar al máximo; esa exquisita fricción que provocabas, con cada uno de tus embates, me excitaban sobremanera, ¡por Kamisama!, era maravilloso comenzar así la mañana.
Con mis manos aferradas a las sábanas y mi espalda retorciéndose en el colchón, soporte estoicamente cada una de tus embestidas, las cuales poco a poco ibas acelerando.
Era una tortura ser la persona pasiva en el acto, pero el estado de fruición alcanzado era fabuloso.
—Ayyy, mujer, me encanta tenerte sometida, pero esta posición entumece mis piernas—susurraste entre jadeos, bajando mis piernas.
—Eres un vago, Nara Shikamaru—musité molesta, mientras jadeaba.
—Cálmate mujer, sólo es cambio de posición—sonreíste con la respiración irregular—, seguiré sometiéndote, no te preocupes.
—No hablas tanto y hazlo ya—mascullé agitada.
Rápidamente te posicionaste sobre mí. Envolví con mis piernas tu cintura, mientras tu boca succionaba y mordía mi cuello con frenesí. Tu erección frotó repetidas veces mi intimidad, hasta que de una sola estocada me penetraste hasta al fondo.
Gemí.
Iniciamos un delicioso vaivén de caderas a un ritmo lento para luego acelerarlo. Nuestros cuerpos acompasados se movían con desenfreno, poseídos por la fruición del momento.
Sentir como entrabas y salías por mi cavidad empapada era tan placentero, que poco a poco, sentía que iba a tocar el cielo.
Jadeos, gruñidos y gemidos se escuchaban por toda la habitación; la fricción que producía el choque de nuestros sexos era exquisita, era sublime.
Luego de varios minutos en esa danza frenética, mi cuerpo comenzó a estremecerse; mis paredes vaginales comenzaron a contraerse, apretando más tu erección.
Enterré mis uñas en tu espalda, al mismo tiempo que apretaba mis dientes.
Al darte cuenta de mi estado, arremetiste con mayor intensidad. Mi éxtasis aumentaba más y más, de repente iba a explotar.
—Aguanta un poco más, mujer —jadeaste extasiado.
No sé de donde saqué fuerzas para aguantar un poco más, pero lo hice. Sólo bastó unos tres embistes más, para sentir que llegaba al cielo, mientras tú, te derramabas adentro.
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—Es genial iniciar así la mañana —susurraste aún con respiración entre cortada y mirando el techo.
—Pareces agotado—musité de forma burlona, tratando de demostrar vitalidad.
—Tú sabes que no es así—giraste tu cuerpo, sonriendo con autosuficiencia —, y te lo puedo demostrar.
—Creo que es suficiente por hoy —acoté, desperezándome. Luego estiré mi brazo hacia la mesa de noche para alcanzar mi celular—, es tarde, falta una hora para el mediodía.
—¿Me invitarás a tomar desayuno? —preguntaste con expectación.
—Por supuesto, soy una buena anfitriona —acoté, mirando tus oscuros ojos. Luego desvié mi mirada hacia a mi celular.
—¿Dónde habré dejado mi celular? —hablaste, sentándote en la cama y mirando para todos lados.
—Debe haber quedado en el living —dije desinteresadamente.
—Debe tener más de mil llamadas perdidas y quinientos mensajes en whatsapp —acotaste con un deje fastidio.
—No he escuchado ningún sonido de llamadas, menos de mensajes—acoté despreocupada.
—Lo deje modo avión —musitaste con pereza —. Tampoco he escuchado el tuyo.
—Lo dejé en silencio—sonreí de forma típica—, pero sólo tengo dos llamadas perdidas, y son de mi hermano; además de cinco mensajes de whatsapp, que son de Tenten.
—Voy a buscarlo —suspiraste resignado.
Te levantes de la cama, y como Kamisama te trajo al mundo, te dirigiste arrastrando los pies hasta living.
Sonreí, me parecía gracioso que anduvieras en mi apartamento desnudo como si nada. Luego dirigí mi mirada hacia mi celular; supuse que Kankuro me llamó, porque yo le había dicho que tenía pensado ir a Suna; después lo llamaría. Luego, revisé los mensajes de Tenten, los que impactada.
T: Hola Tema, ¿cómo dormirte?
T: a qué no sabes el último chisme, Shikamaru anda desaparecido.
T: Ino ha llamado a todo Konoha preguntado por él, sólo falta que llame a la policía.
T: Mmmm, no sé porque sospecho que tú sabes algo, durmió contigo ¿cierto?
T: Por favor, amiga, llámame y me cuentas.
Miré en dirección a la puerta, y vi que venías con tu cara de fastidio en su máxima expresión.
—¿Pasa algo, Shikamaru? —pregunté haciéndome la desentendida, dejado mi celular en la mesa de noche.
—Tengo más de cuatrocientos cincuenta mensajes de whatsapp y casi ciento cincuenta llamadas perdidas —hablaste con parsimonia —, sólo eso pasa.
—¿Ino? —pregunté cínicamente.
—Sí, la gran mayoría, y el otro resto, son de mi problemática madre —suspiraste fastidiado.
—Viniste aquí sin dejar ni una cuartada—inquirí expectante.
—La verdad es que no se me ocurrió—espetaste con preocupación, pero enseguida tu semblante cambio—, pero haré una llamada y solucionaré todo.
—¿A quién llamarás? —pregunté intrigada, sentándome en la cama.
—A Darui—sonreíste aliviado —. Llegó hace un par de días a Konoha. Le pediré que me cubra la espalda.
Vi como comenzaste a buscar el número en el celular y luego llamaste. Conversaste con él mientras te paseabas entre el living y la habitación, y luego cortaste.
—Está todo solucionado —me miraste tranquilo— vamos a desayunar, que tengo hambre.
—Tienes tiempo para desayunar —inquirí dubitativa.
—Sí, ya te dije que Darui me cubrirá —continuaste sereno —Lo que tendré que hacer después, es llamar un taxi para que me pase a dejar donde está él.
—¿Anoche viniste aquí en taxi? —pregunté extrañada.
—Sí…, se supone que nadie tenía que saber a donde iba —musitaste, mirándome directo a los ojos.
Desvié mi mirada. No quise seguir preguntando, al parecer tenías solucionado todo.
—No tienes por qué preocuparte por él, es inteligente sabrá salir del paso; además no nada tuyo para que te preocupes por él —me regané mentalmente, y luego suspiré.
Después de un momento de silencio, decidí continuar como si nada hubiese pasado.
—Ve a bañarte, mientras me visto, y preparo el desayuno —espeté en un tono neutro, tratando de bajarle el perfil a todo el asunto.
—Ok, mujer.
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Mientras preparaba el desayuno, comencé nuevamente a meditar mi situación, pero esta vez, de manera más egoístamente.
—No quiero ningún tipo de compromiso, estoy bien así, pero no puedo negar que la he pasado bien contigo—sonreí y mordí mi labio inferior—. Estos encuentros casuales, de vez en cuando, no están de todo mal: calmo tensiones, me desestreso, me relajo y disfruto. No debo pensar más en Ino, eso ya es problema de Shikamaru. Vamos a echar las cartas sobre la mesa, Nara Shikamaru: lo tomas o lo dejas.
Con el desayuno servido, me senté en el comedor. Luego de un par minutos, escuché la puerta del dormitorio y miré hacia el pasillo.
Vi que te acercabas con tu típica parsimonia. Al llegar al comedor, me sonreíste de lado. No podía negar que te veía exquisitamente sexy, ya que traías tu cabello suelto y húmedo. —Kamisama, por creaste algo tan perfecto— pensé.
Te sentaste en frente de mí y comenzaste a comer.
—Gracias por desayuno, mujer —acotaste, mientras le echabas azúcar al café —, lo necesitaba.
—No es nada —sonreí, mirándote fijamente—, el desayuno venía incluido con el hospedaje de anoche.
Sonreíste con el tazón en la mano, y luego bebiste un sorbo. Me dio la impresión que querías decirme algo, pero te abstuviste.
Sabía muy bien de qué querías hablar, pero no quise presionarte, preferí dejar que tomaras tu desayuno en paz. Suponía que cuando terminaras de desayunar, hablarías.
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—Temari, antes de irme quiero que dejemos claro lo que está pasado entre nosotros—hablaste con tanta seriedad, que me dio miedo.
—Bueno, no podemos negar que existe una atracción entre nosotros—acoté con seriedad igual que tú.
—Por supuesto que no podemos negarlo —proseguiste, mirándome fijamente a los ojos —, pero yo tengo una relación de poco más de un año con Ino. Ella es una gran mujer, yo…
—No te estoy pidiendo que termines con ella, Shikamaru—Interrumpí con serenidad —. Mantengamos esto, así como está. La verdad, yo no quiero ningún tipo de compromiso. Me gusta estar contigo, pero sólo es eso.
Desviaste la mirada, suspiraste y te levantaste de la silla.
—Temari, yo no quiero jugar contigo—musitaste, levantando tu mirada, y apoyando tus manos sobre la mesa.
—Estoy dispuesta a continuar con este juego, si así lo quieres llamar—arremetí con seguridad, manteniéndote la mirada —. Tú decides, Shikamaru, ¿aceptas o no?
Bajaste tu rostro, mirando a algún punto en la mesa. Tu semblante se veía serio, te mordiste los labios, sin duda, estabas analizando la propuesta.
No me quedó otra que proponértelo, ya que tú podrías decirme que te diera tiempo para terminar con Ino, y eso era lo que yo no quería.
—Shikamaru, yo no me voy a quedar para siempre en konoha —argumenté mi propuesta con el fin de que te decidieras pronto—, estimo que en unos seis a ochos meses me iré a otro lugar debido a mi trabajo
—Te volverás a ir, pero esta vez, no quieres que me quede solo, ¿cierto? —tu voz sonó gélida. Lentamente, alzaste tu rostro para verme a los ojos.
Tu mirada denotaba un deje de tristeza, y no pude evitar sentirme culpable por lo que vivimos en el pasado, pero no sólo tú sufriste, yo también; sólo que yo pude soportar con más entereza la situación.
—Por favor, Shikamaru, no digas eso —musité algo apesadumbrada, levantándome de la silla.
Caminé hasta donde estabas, y por instinto, te abracé por el costado de tu torso, apoyando mi cabeza en éste. Sentí tu cuerpo tensarse, pero pronto te relajaste. Dejaste de apoyar tus manos en la mesa y enderezaste tu cuerpo, para luego girar hacia mí y abrazarme.
No podía negar que ese abrazo provocó una confusión en mi corazón, pero rápidamente mi mente reaccionó, repeliendo cualquier duda o sentimiento que pudiese sentir.
—Está bien, acepto —susurraste resignado, mientras continuabas abrazándome—, se hará como tú quieras.
Deshiciste el abrazo lentamente y enseguida fuiste a mi habitación. Me quedé al lado de la mesa, sin moverme, analizando tus últimas palabras.
—Está dispuesto a continuar con esto —me hablé mentalmente, y una media sonrisa apareció en mi rostro.
De pronto, escuché que regresabas al comedor.
—El taxi llegará en diez minutos—acotaste con desgano, guardando el celular en el bolsillo del pantalón —. Esperaré el taxi abajo.
—Está bien —espeté con indiferencia, desviando la mirada —. Nos vemos, Shikamaru.
—¿No piensas despedirte como corresponde? —Preguntaste con curiosidad, esbozando una media sonrisa.
—¿Y cómo tengo que despedirme, según tú? —te miré extrañada, enarcando una ceja. Aunque sabía muy bien a donde querías llegar.
Avanzaste a paso moderado, acortando toda distancia entre nosotros. Ceñiste bruscamente mi cintura con tu brazo derecho, y rápidamente asaltaste mi boca con un apasionado beso.
Por instinto, rodeé tu cuello con mis brazos, y moví mis labios al compás de los tuyos. Abrí mi boca con premura para entrelazar mi lengua con la tuya.
Tu mano izquierda apretó mis nalgas y apegándome más a ti. La fruición comenzaba, otra vez, a invadirme, cuando de repente tu celular empezó a vibrar.
La interrupción hizo que nos separáramos, y tú contestaste la llamada.
—Llegó el taxi —musitaste con la respiración acelerada, guardando tu celular en el bolsillo—, ¿nos veremos el próximo viernes?, ¿cierto?
—Por supuesto, aquí te espero —te hice un último escáner visual y luego te sonreí como siempre.
—Te aviso si es que me puedo arrancar otro día en la semana —acotaste, dándome un suave beso en los labios—. Nos vemos, mujer.
—¿Y no te vas a peinar antes de irte?—inquirí dubitativa—, es muy raro que salgas con tu pelo suelto.
—No, no me lo amarraré. Sé que a ti te gusta que lo lleve así —sonreíste de lado y caminaste hasta la puerta—. No me lo niegues, te encanta mi look.
Luego de tus dichos, saliste de apartamento y cerraste la puerta.
—Arggg, maldito Nara —refunfuñé apretando los dientes—, supongo que fui demasiado obvia.
¡Gracias por leer!, espero que les haya gustado, cualquier cosa que quieran decirme háganlo a través de un review, ya que me encantan y siempre los respondo :D
Varias personas sabían que este capítulo lo tenía hecho hace más de una semana, sólo faltaba la parte final, pero ayer tuve que hacerle un ligera modificación, ya que me di cuenta que este fin de semana subieron una historia con un lemon similar al que yo tenía jajajajja (ustedes entienden), y para evitar en malos entendidos, lo modifiqué, por eso tarde un poco más en subir el capítulo.
Espero no demorarme mucho con la próxima actualización, ya que es el único fic que tengo abierto, así que no tengo excusa.
Para los que pidieron un capítulo extra del fic "La problemática de mis sueños" (paliza a Shikamaru por parte de Kankuro y Gaara), estoy trabajando en éste, espero pronto tenerlo terminado.
Gracias gente y que tengan una buena semana.
No olvidar que los reviews son motivadores para el escritor :D
