Hola guapas y guapos, gracias por entrar aquí. Hoy les traigo el capítulo 5 de un fic que había dejado abandonado hace unos meses, pero más vale tarde que nunca, y aquí estoy. La verdad es que la idea estaba, pero no me había dado el tiempo de escribir.

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Como siempre agradezco a todas las personas que leen mis historias, a las que dejan reviews, a las que marcan mis historias o a mí como favorita y/o siguiendo, y a las que simplemente leen. Para todos ustedes, gracias totales.

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Capítulo dedicado a las bellas personas que me dejaron un review en mi último One-shot: fiorelaa91, ANABELITA N, Roronoa Saki, Karma3985, MarFer Hatake y Lirio-Shikatema. Gracias por comentar, les mando un fuerte abrazo.

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Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia es mía y la publico sin ánimos de lucro.

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Sin arrepentimientos

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Capítulo 5.- Mi problemática vida (POV Shikamaru)

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Son las tres de la tarde y todavía falta tres horas para irme a casa. Hoy ha sido uno de esos días problemáticos, donde lo único que quiero es que termine luego. Revisar informes y darles el visto bueno es algo aburrido, me duele la vista de tanto leer. En mala hora se le ocurrió a mi padre cederme su puesto, y como idiota, yo acepté. Que estaba cansado del puesto y que necesitaba unas largas vacaciones, fue lo último que dijo hace más de tres meses, y nada que regresa. Es un perezoso, un vago peor que yo, pero a esta altura, ya nada podía hacer. Mendokusai.

Luego de revisar las proyecciones de producción y ventas del próximo trimestre, me detuve unos minutos a descansar. Revisé la agenda de mi teléfono móvil, y para variar estaba llena. Definitivamente, mi vida personal era más compleja que mi vida la laboral. Por una parte estaban mis amigos, con los cuales me juntaba todas las semanas a recordar los viejos tiempos de universidad o de colegio, sino simplemente nos juntábamos a conversar, cualquier cosa de la vida u otra banalidad, era casi imposible no ir a juntarme con ellos. Y por otro lado, estaban ellas, aquellas rubias problemáticas que ponían mi vida de cabeza, pese a que de una u otra manera me hacían agradable la vida, también complicaban bastante mi existencia.

El sonido del teléfono me sacó de mi estado de ensoñación.

—Señor Nara, lo busca el señor Akimichi.

—Hazlo pasar, Hotaru. Gracias.

Miro hacia la puerta, y veo a mi gran amigo entrar.

—¿Qué tal, Choji? —lo saludé con mi típica parsimonia

—Por fin te veo, hermano —me respondió alegre, dándome un saludo de golpe con la mano. Enseguida abrió un paquete de papas fritas que sacó de una bolsa, y me ofreció —, si no vengo a tu oficina, no te veo ni el rastro.

—Si no vienes aquí, no comería nunca estas cosas —sonreí, sacando tres papas, ya que de seguro cuando quisiera otra, no quedaría ni una —. ¿Qué te trae por aquí?

—Ya te dije, hombre, vine a verte —espetó mi amigo, sentándose a sus anchas en el sillón, mientras seguía engullendo las frituras —. Hace casi dos semanas que no has ido a nuestras juntas, y supuse que algo te pasaba.

—No exageres, Choji —le contesté, yendo a sentarme enfrente de él—, que haya faltado dos o tres veces, no quiere decir nada. Además, siempre estoy participando de las locas conversaciones del grupo. Le mostré el celular a mi amigo, donde le respondía una tontera a Naruto. Él sólo sonrió.

—Sabes, Shikamaru, los chicos tienen algunas hipótesis sobre ti —habló en su tono habitual, abriendo otro paquete de papas —. Naruto piensa que estás metido en un lío de faldas, y por eso no has asistido a nuestras clásicas juntas, pero el resto no te cree capaz, ya que piensan que sería muy problemático para ti.

No sé qué cara debo haber puesto cuando me contó eso, ya que mi bonachón amigo no siguió comiendo al terminar su frase. Simplemente se dedicó a observarme.

—¿Y tú que piensan, Choji? —espeté después de unos segundos de silencio. Eché mi cuerpo hacia adelante, apoyando mis codos en las rodillas y entrelazando mis dedos para apoyar mi mentón, mientras esperaba su respuesta.

—Ayyy, hermano, que estás metido hasta el cuello en un rubio problema hace un par de meses, cuyo nombre es Sabaku no Temari —susurró compadeciéndome.

Al escucharlo no pude evitar pasar mis manos por mi rostro, y eché mi cuerpo hacia atrás apoyándome por completo en el respaldo del sillón. Se notaba que me conocía de toda vida.

—Lo reconozco, me declaro culpable —asentí, sacando las manos de mi rostro para colocar ambos brazos estirados arriba del respaldar.

—Sabes, Shikamaru, cuando vi a Temari en el cumpleaños de Tenten, supuse que comenzarían tus problemas —señaló sereno, mi amigo, estirando su mano para ofrecerme nuevamente papas.

— ¿Y por qué no me lo advertiste ese mismo día? —le dije, volviendo a mi posición inicial, para luego sacarle unas cuantas papas fritas.

—Porque hubiese perdido mi tiempo —sonrió tratando de empatizar con la situación —, igual te hubieses ido detrás de ella, ya que tenías varios tragos encima.

—¿Tan evidente fui? —acoté sorprendido, ya que según yo, me había marchado sin levantar sospechas.

—Ayyy, Shikamaru, duraste tan poco en la fiesta después que ella se fue, que era como obvio —espetó resaltando lo evidente, haciéndome sentir como un idiota —. Además, fumabas y mirabas el reloj cada un dos minutos, como calculando el momento justo para arrancar de allí. No sé si para el resto fue evidente, pero para mí, sí.

Sonreí ante los dichos de Choji, definitivamente me conocía como la palma de su mano.

—Choji, a ti no te puedo mentir —espeté con sinceridad, luego de inhalar y exhalar aire —. Tengo una relación con Temari hace casi dos meses, justo después de la famosa fiesta. Fue algo que se dio, y no sé si pueda terminarlo tan fácil.

Mi amigo al parecer no se sorprendió, ya que mantuvo el mismo semblante desde que iniciamos la charla.

—Temari sabía que estabas con Ino —inquirió luego de tragar unas cuantas frituras —, ¿cómo fue que aceptó ser la otra?

—No la nombres de esa forma, no me gusta como suena —acoté incómodo. Sentí una punzada en el estómago al oír esa palabra, pero él tenía razón era la otra, mi amante.

—Está bien, disculpa —me dijo con franqueza.

—Ella me lo propuso después de la fiesta, y yo como un idiota, acepté —respondí con culpa, su anterior pregunta. Sabía que esa relación estaba mal, y hablar de ésta enfrente de mi amigo, me hacía sentir miserable.

—Definitivamente, Shikamaru, ese dicho: «donde hubo fuego, cenizas quedan», te queda como anillo al dedo —sonrió, sabiendo que me haría sentir un poco mejor—. Lo que no entiendo es por qué no has terminado con Ino, no crees que hubiese sido más sencillo terminar con ella, y después iniciar una relación con Temari.

—Porque Temari, así lo quiso —le respondí, sabiendo muy bien que mi amigo arrugaría el ceño—. Fue la condición que puso para estar juntos.

—Eso es muy raro —espetó extrañado, abriendo el último paquete que le quedaba —, como es eso que prefiere ser la otra, perdón amigo, no sé ya cómo llamarla, pero tú entiendes.

—Temari estará en Konoha, sólo por unos cuantos meses —le expliqué, estirando mi brazo para que éste me acercara el paquete de frituras —. Ella está aquí por asuntos de trabajo, es por eso no quiere ningún tipo de compromiso. Supongo que no quiere repetir conmigo, la misma historia de hace dos años. Ese es el motivo por el cual quiere que siga con Ino.

—Pero si no quiere repetir lo mismo de hace dos años, hubiese sido mejor, no involucrarse contigo —señaló seguro, Choji, mirándome fijo —. Sabes, yo creo que Temari, siente algo fuerte por ti, pero no sabe cómo afrontar sus sentimientos, con la vida que se ha propuesto llevar. Es una mujer bastante obstinada.

—Tsk, es una problemática.

—Tal como te gustan a ti.

No pude evitar sonreír. Conversar con Choji era lo que necesitaba, ahora me sentía un poco más relajado.

De pronto, sentí vibrar mi móvil que estaba sobre el escritorio. Me puse de pie y lo contesté.

Hola Ino, ¿dime?

Shika, mi amor, no podré juntarme contigo, hoy. Mi madre tiene una reunión con sus amigas y quiere que la acompañe. ¿Lo dejamos para mañana?

Está bien, bella. No hay problema.

Mañana paso por ti a la hora de almuerzo, y ahí organizamos algo para la tarde, ¿te parece, Shika?

Bueno, entonces nos vemos mañana. Te llamo a la noche.

Está bien, Shika. Besos, te amo.

Besos para ti también. Adiós.

Corté el llamado y suspiré. Dejé el celular sobre la mesa y alcé mi mirada hacia el techo.

—Vaya que irradiaste amor en esa corta conversación, Shikamaru —habló con sorna mi amigo, sacándome de mi estado de ensoñación—. Sonaste igual de aburrido que siempre.

Bufe, ante comentario de mi amigo.

—Shikamaru, por qué no terminas con Ino y luchas por la mujer que quieres —espetó, mirándome con detenimiento, luego de comer las últimas papas que le quedaban—, creo que es lo más sensato que puedes hacer.

—Ya te dije, Choji, que no quiere nada serio conmigo —acoté con fastidio, sentándome nuevamente en el sillón —. Ella no tiene pensado quedarse en Konoha.

— Tuércele la mano al destino, Shikamaru —espetó con interés, sin dejar de mirarme—. Lucha para que ella se quede en Konoha. Interfiere en sus planes o haz que te incluya en ellos.

—Pero…

—Pero nada, hombre. Haz que esa obstinada mujer pierda la cabeza por ti —sonrió con optimismo —. No creo que sea tan difícil para ti. Hasta ahora vas muy bien encaminado. Has logrado que la orgullosa Sabaku no Temari te haya recibido con los brazos abiertos, y con novia incluida. Eso no se ve todos los días. Juégatela hermano, no te quedes en esa cómoda posición que estás, y hace algo.

Analicé las palabras de mi amigo y todo lo que involucraba. Tendría que dejar a Ino y dedicarme en un cien por ciento en planear como retener a Temari. Mis sentimientos estaban claros, sólo que no tenía la certeza de lo que yo significaba para esa problemática.

Suele ser fría cuando quiere molestarme, y yo tampoco me quedo atrás. A veces tengo la sensación de que le da rabia que la trate de esa manera, pero sí es así, lo sabe disimular.

—Bueno, Shikamaru, ya tengo que irme —espetó mi amigo, regresándome a la realidad —. Dije en la oficina que iba hacer un trámite, y que pronto regresaba.

—Choji, procuraré para próxima vez tener unos cuantos paquetes de papas fritas, para que no te vayas tan pronto —señalé con una sonrisa, colocándome de pie.

—Amigo, no te preocupes, la próxima vez traeré más —se acercó a mi escritorio para botar en el papelero, la bolsa con los paquetes vacíos— Y espero que para ese día, ya hayas tomado alguna decisión. Recuerda que tampoco es justo para Ino.

—Lo sé, Choji, pero no puedo dejarla así como así —espeté complicándome con la situación—. Creo que en el fondo sigo siendo un cobarde.

Mi celular volvió a vibrar sobre el escritorio, pero esta vez, Choji , lo tomó y me lo pasó.

Deslicé mi dedo índice sobre la pantalla, y sonreí al ver quién era la que me manda mensajes vía whatsapp.

—Por la cara de idiota que pusiste —señaló burlesco, Choji —, debe ser Temari quien te habla.

No le puse atención a sus palabras, y seguí leyendo los mensajes como si nada.

—Creo que ya estoy sobrando —sus últimas palabras me hicieron reaccionar de inmediato, y dejé mi celular a un lado.

—Choji, disculpa, me distraje sin querer, ¿en qué estábamos? —acoté, tratando de volver al último tema de conversación.

—En nada, Shikamaru, ya me iba —sonrió levantando su brazo, para luego golpear mi mano.

—Nos vemos Choji —sonreí, apretando su mano—. Un día de éstos, deberíamos ir a almorzar. Así me pones al corriente de tu vida, mira que hoy sólo hablamos de mí.

—Si tu agenda y tus mujeres te lo permiten, no habría problema, hermano.

—Tsk, te aseguro que no te gustaría estar en mi pellejo.

—Por ningún motivo, Shikamaru —sonrió mi amigo, y luego caminó hacia la puerta—, así estoy bien. Adiós.

—Nos vemos, Choji.

Una vez que cerró la puerta, volví a tomar el celular entre mis mano y me senté en la silla del escritorio. Volvía repasar los mensajes que me escribió la problemática, y me dispuse a contestarle.

Luego de un minuto, tomé el teléfono y llamé a mi secretaria.

—Hotaru, por favor, cancela la reunión que tengo a las cinco de la tarde, avisa que podré asistir. También avísale a Marketing, que no voy a alcanzar a revisar la nueva propuesta que me dejaron, ya que me retiro en media hora más.

—Está bien, señor Nara.

—Gracias, Hotaru.

Colgué el teléfono, y nuevamente tomé mi celular para revisar si la problemática me había contestado. Al ver su respuesta, no pude evitar esbozar una sonrisa.

Con entusiasmo dejé mi móvil a un costado del escritorio y me dispuse a revisar la última proyección que faltaba, la de costos. Rápidamente hojee el informe, y al ver que las cifras tenían una correcta relación con la proyección de producción, le di el visto bueno. Dejé el informe junto a los otros y miré el reloj.

—Las cuatro con quince minutos —susurré con entusiasmo, cosa rara en mí—. Terminé quince minutos antes. Genial.

Rápidamente me puse de pie y fui al baño. Una vez que salí de éste, tomé mi saco y desaparecí de la oficina.

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Estacionado afuera de su edificio, esperé a que ella llegara. Sabía que Temari había salido después que yo, así que no me quedó otra más que esperarla. Encendí un cigarro y me relajé.

Luego de diez minutos, echado en el asiento, vi ingresar el automóvil de la problemática al estacionamiento.

—Por fin, mujer —susurré con fastidio, y me bajé inmediatamente del vehículo.

Una vez dentro del edificio, tomé el primer ascensor disponible y subí al séptimo piso. Ya en el piso deseado, caminé de prisa hasta el apartamento, y enseguida toqué la puerta.

El taconeo de sus zapatos, se hacía cada vez más fuerte a medida que se iba acercado.

La puerta se abrió.

—¿No es un poco temprano? —su efusivo recibimiento como siempre llamó mi atención.

—Hola problemática, yo también estoy bien —la saludé con ironía, y enseguida ingresé

Avancé rápidamente hasta la sala, y ella caminó detrás de mí.

—No es que ibas a llegar a las cinco con veinte —inquirió mientras seguía mis pasos. Lo que hizo detenerme y girar de inmediato.

—Tan problemática como siempre, mujer —mascullé con falsa molestia, mientras la escaneaba de pies a cabeza, y viceversa—. Me desocupé antes, ¿hay algún problema?

—No, pero no alcancé ni a bañarme. Acabo de llegar —espetó a modo de reproché.

—No importa, mujer —acoté, olvidándome de su «afectuoso recibimiento», y enfocándome en lo apetecible que se veía —. ¿Sabes, por qué me vine antes?

Me acerqué como lobo hambriento, empotrándola contra la pared.

—No, no tengo idea —musitó, haciéndose la desentendida, aunque sus ojos aguamarina sabían muy bien lo que yo quería.

—Porque quería verte con tu ropa de trabajo —susurré con lascivia cerca de oído, introduciendo mi mano derecha debajo de su falda ajustada —, y déjame decirte que te queda muuyyyy bien.

—Eso crees…—el ritmo de su respiración cambio, a medida iba hurgando con mis dedos su vagina—, yo…yo pienso que no es un traje muy lindo.

—Estás loca mujer, te queda perfecto —musité extasiado, succionado enseguida el lóbulo de su oreja—. Sabes, tengo una fantasía oculta con tu traje.

—¿Una fantasía? — ella deslizó sus suaves manos sobre mi camisa, para sacarme el saco y tirarlo al piso.

La ceñí a mi cuerpo bruscamente, y comencé a caminar con ella en dirección al baño.

—Siempre he soñado con hacerte el amor en el baño de tu oficina —susurré antes de lamer los pliegues de su oreja.

—Ayyy, Kami —gimió justo en el momento que chocamos con la puerta del baño.

Sentirla tan extasiada, me calentó sobremanera, incrementado aún más mis ganas de poseerla.

Rápidamente giré el pomo de la puerta, e ingresamos de forma atropellada al tan ansiado baño.

Cerré la puerta con violencia, y la acorralé contra el mueble del lavamanos.

—Es imposible que tú vayas a mi oficina a cumplir tus fantasías —musitó de forma provocadora, soltando el nudo de mi corbata, para luego tirarla al piso —. Eres la competencia, cariño. Todos te conocen en ese edificio.

—Por eso me tengo que conformar sólo recrear lo que pudo haber pasado, si te hubiese ido a visitar a tu trabajo —susurré con lujuria, cerca de su boca, mientras sacaba su chaqueta y desabotonaba su blusa —. Lo que no saben en tu compañía, es que aunque me bombardeen con estrategias de mercadotecnia, de una u otra forma, siempre…, siempre «me comeré» a la competencia.

—Si la empresa rival me va a atacar con una estrategia de penetración —me miró de manera libidinosa, desabotonando velozmente mi camisa, para luego continuar con mi cinturón y el pantalón—, no me quedara otra más que resistir el primer golpe.

Apretó bruscamente mi dura erección sobre mi ropa interior, y enseguida, mordió mi labio inferior.

Extasiado a más no poder, por el solo hecho de sentir la presión de su tacto, bajé un poco el cierre de su falda, para luego subir la tela hasta la altura de su ombligo. Deslicé rápidamente su braga por sus largas piernas, y luego la alcé por la cintura para sentarla en el mueble del lavabo.

—Vas a tener que apretar fuerte los dientes, mujer —susurré pecaminosamente, al verla tan deseosa con su blusa abierta y su falda subida. Sus redondos pechos se veían hermosos, cubiertos con esa provocativa lencería—, porque será la estrategia agresiva de penetración, la que te aplicaré.

Sin perder un segundo más tiempo, bajé mi ropa interior dejando a la vista mi prominente erección. Abrí sus piernas con brusquedad, y me ubiqué entremedio de éstas, para arremeter sin miramiento hasta el fondo.

Temari gimió y se estremeció con mi primer movimiento. Por Kami, me sentía tan bien dentro de su húmedo sexo, que enseguida di inicio a mi vaivén de caderas, sujetado de sus muslos. Cada deslizamiento a través de su ardiente cavidad, me incitaba a penetrarla cada vez con mayor brusquedad.

—Por Kami, mujer, me tienes loco —jadeé extasiado, mientras seguía embistiéndola, una y otra vez con rudeza.

Ella completamente extasiada gimió.

—No pares, Shikamaru, no pares —suplicó desesperada, aferrándose firme al borde de la superficie donde estaba sentada.

La tomé firme por las piernas, para acelerar aún más el ritmo de mis estocadas. Los gemidos de ella, no tardaron en hacerse más audibles, más desenfrenados, debido a la exquisita fricción que provocaba mis arremetidas contra su sexo.

Cada embestida, volvió más errática su respiración, y su cuerpo se comenzó a tensar. Esa señal me hizo apretar fuerte los dientes, y la penetré con mayor profundidad. Su cuerpo no aguantó mucho, colapsando a la brevedad.

Sentir su estremecimiento, me excitó mucho más, no me faltaba mucho, sólo unos cuantos embates más. Salí casi por completo, y arremetí como un animal, me basto hacerlo un par de veces, para derramarme en su cavidad.

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Luego de unos minutos, calmando la agitación de nuestros cuerpos, bajé a Temari del mueble del lavamanos, y alcé su rostro para besarlo.

La besé pausadamente, con tranquilidad.

Ella respondió mi beso con calma, y también con complicidad.

—¿Fantasía cumplida, Shikamaru? —susurró sobre mis labios.

—Mmmm, digamos que sí —musité, separándome de ella para observarla—, todavía estás a medio desvestir, igual que yo. Aunque juro que algún día, iré a esa bendita compañía a follarte, como si no hubiese mañana.

—jajajaja, estás loco. Bueno, ya que tu fantasía está cumplida, ¿me puedo ir a bañar? —espetó en su tono típico, mirándome con atención.

—Ahora sí…—le sonreí de lado, sin dejar de ver sus bellos ojos—, pero si quieres te puedo acompañar.

—Como siempre atento a cualquier oportunidad, Nara.

—Hay que aprovechar el poco tiempo que tenemos, mujer.

—Sabes, no pensé que hoy te pudieras arrancar temprano.

—Hay que agradecerle a Ino, ya que canceló la cita.

Su semblante cambió al escuchar dicho nombre, y rápidamente me dio la espalda, para comenzar a sacarse el resto de ropa.

Últimamente cuando nombraba a Ino, ella se molestaba. Cosa que antes no hacía. No pude evitar sonreír, ya que eso podría significar que estaba celosa.

Quizás Choji tenía razón, y sí debía jugármela por ella. Valía la pena, ya que al parecer ella me quería. Bueno, eso es lo que quiero creer.

Quise arreglar la situación, y la abracé de improviso.

—¿Me dejas jabonarte la espalda? —susurré en su oído, y luego pasé mi lengua por los pliegues de éste.

—Pensé que me querías jabonar otra cosa —habló con picardía, abrazando mis brazos que la rodeaban

—Te gusta tentarme, mujer.

Ella se puso a reír, y se giró para quedar enfrente de mí.

—Tenía que contarte algo, y con todo esto se me había olvidado —espetó como si nada—. Kankuro vendrá a verme, ya que dice que lo tengo muy abandonado.

—¿Y cuándo vendrá? —pregunté con curiosidad.

—Aún no lo sé.

—¿Y dónde se quedará? —la miré con atención.

—Supongo que acá.

—Mendokusai, eso significa que no podré venir a verte —acoté con fastidio.

—¿Y por qué no? —espetó, arrugando el ceño —. Kankuro tiene una mentalidad muy abierta. Nada lo espanta.

Encontrarme con Kankuro, iba ser algo problemático, pero por ahora, debía olvidarlo.

Corté el abrazo, y empecé a sacarme el resto de ropa.

—Vamos a bañarnos, mujer. Debo aprovechar de disfrutarte, antes que Kankuro me mate.

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CONTINUARÁ…

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Gracias por leer, espero que les haya gustado el capítulo.

Ya sabemos lo que siente, Shikamaru, ahora hay que ver cómo avanzará la historia. Kankuro vendrá de visita, esperemos que no sea una molestia para la pareja XD.

Cualquier cosa que quieran decirme, pueden hacerlo a través de un review, me encanta leerlos y responderlos. Recuerden siempre que los reviews motivan al escritor.

Nos vemos en mi próxima actualización. Quiero actualizar "Lo que siempre nos unirá", pero quizás vuelva a actualizar está misma historia, o ta vez presente otro fic jajjajaja, aún no lo tengo claro.

Que tengan una linda semana. Les mando un fuerte abrazo.