Hola mis lindas y lindos lectores, gracias por entrar aquí. Hoy les traigo el capítulo 12 de este long fic. Lo estoy subiendo sin hacer una revisión en general, lo revisé por parte, así que disculpen si existe alguna pequeña inconsistencia, pero si la hay, debe ser menor. Creo que éste ha sido el capítulo que más me costó visualizar, ya que no sabía que rumbo iba a tomar la historia, pero al fin pude ver la luz y todas las ideas fluyeron. Espero que les guste la actualización.

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Como siempre agradezco a todas las personas que leen mis historias y me dejan algún review, a las que marcan mis historias o a mí como favorita y/o siguiendo, y a las que simplemente me leen. Para todos ustedes, muchas gracias, me inspiran de cierto modo a continuar.

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Este capítulo lo dedico a todas las personas que dejaron un review en el capítulo 11: ANABELITA N, Roronoa Saki, SophieNara040922, Ara OrtegaS92 y Kaoru-sakura. Gracias por comentar, les mando a todas un gran beso y un fuerte abrazo.

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Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia es mía y la publico sin ánimos de lucro.

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Sin arrepentimientos

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Capítulo 12.- Comprendiendo y confiando en el otro.

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POV Temari

Llevaba horas acostada en mi cama lamentándome por mi estúpido olvido. El sólo imaginarme que aquel descuido me traería consecuencias, me aterraba, ya que mis planes a mediano plazo no los había proyectado en compañía de un hijo.

—Eso me pasó por cambiar mi método anticonceptivo —balbuceé para sí con un deje de angustia. Comencé a imaginarme con una enorme barriga por las calles de Kumogakure, ya que ese sería mi próximo destino.

Por inercia cerré los ojos. Otra imagen pasó por mi mente, haciendo que abriera los ojos desmesuradamente.

—Y si de este descuido en vez de tener sólo un niño, tengo dos o tres —susurré llevándome enseguida las manos al rostro—. ¡Kamisama! No me quiero ni imaginar cómo lo voy hacer con dos o tres bebes.

Sentí una gran angustia en el pecho.

Mientras mi mente me tortura con imágenes de mis posibles hijos, escuché a lo lejos una voz que repetía una y otra vez mi nombre.

Tema… Tema.

Pero por más que buscaba con vista a la dueña de esa voz, mis ojos no daban con ella. Miré por inercia hacia un costado, había tres bebitos durmiendo sobre una cama, los cuales al instante comenzaron a llorar.

¡Por Kami, son iguales de llorones que su papá! —me quejé acongojada. Sentí unas inmensas ganas de llorar.

—¡Temari!

Di un sobresalto apenas escuché mi nombre.

Mi mente había vuelto a la realidad. De inmediato fijé mis orbes en ella.

—Tenten, ¿qué haces aquí? —inquirí extrañada, frunciendo el entrecejo.

Sus ojos castaños me miraban fijamente.

—¿No es obvio?... vine a verte —respondió sentándose en la orilla de la cama—. Me tenías preocupada.

—Pero… pero ¿cómo entraste? —pregunté con curiosidad.

—Con las llaves de tu hermano —me explicó sin dejar de observarme—. No me las quería pasar, porque dijo que mi preocupación era exagerada, pero después de aplicar un viejo truco —esbozó una sonrisa ladina—, terminó por entregármelas.

—Ya me imagino la táctica que utilizaste —señalé pensando en la felación como arma de seducción. Tenten era una mujer muy astuta.

—Es infalible —sonrió con maldad por unos segundos, para luego colocar su semblante serio—, pero no vine para hablar de mí, Tema, sino de ti. ¿Qué pasó?

Sus orbes cafés me miraron con preocupación

—¿Cómo te diste cuenta que no fui a la oficina? —le pregunté desviando por un momento el tema. Todavía no me sentía preparada para hablar.

Tenten me sonrió con cariño.

—Con esa respuesta que me diste por Whatsapp, me imaginé de inmediato que te había pasado algo.

Bajé la mirada.

—Pensé que con decirte «hola» y «bien», bastaba —espeté con la voz algo apagada.

—Pues te equivocaste, te conozco demasiado bien —señaló con seguridad—. Por eso cuando vi que no respondiste más, decidí llamar a tu trabajo. Me dijeron que no habías asistido hoy, porque te encontrabas indispuesta.

Me quedé en silencio por un momento.

—¿Qué hora es? —pregunté sin alzar la mirada.

—Las dos con treinta minutos —respondió con la voz serena. Tenten podía tener una paciencia infinita cada vez que se lo proponía.

—¿No debería estar camino a la Universidad? —volví a eludir el tema. No sé por qué me costaba tanto comenzar a hablar de mis problemas, y eso que era mi mejor amiga.

Ya sé, mi orgullo «no Sabaku» me lo impedía.

—Llamé a la Facultad y cancelé el resto de clases que tenía para la tarde…. ¿Me vas a contar qué fue lo te pasó?

Su preocupación me conmovió, Tenten sin duda era una muy buena amiga.

Me humedecí los labios. Era hora de dejar mi estúpido orgullo «no Sabaku» de lado.

—Puras desgracias, Tenten —contesté con desazón, para luego fijar la mirada en ella.

Ella me observó con detención.

—¿Qué fue lo que te hizo ese idiota? —inquirió con un deje de seriedad.

Tragué saliva.

—Hay una probabilidad grande de que un bebé —espeté complicada.

Tenten abrió sus ojos desmesuradamente.

—¡¿Quéeee?!

—Lo que oíste —balbuceé. La preocupación en su rostro se intensificó.

—¿Pero por qué dices eso?, ¿te hiciste algún test de embarazo o has tenido algún síntoma?

Negué con la cabeza.

—¿Entonces? —inquirió mirándome con expectación.

Fruncí los labios por inercia.

—Se me olvidó tomarme los anticonceptivos.

Tenten se llevó las manos al rostro.

—Kamisama, ¿hace cuántos días? —preguntó con un deje de desesperación—, pensé que te ponías la inyección trimestral.

—Cambié mi método anticonceptivo hace menos de un mes.

—Si te salvas de ésta, Tema, vuelve al otro método anticonceptivo sin pensarlo—espetó seriamente y se puso de pie—. ¿Dónde está la caja de las píldoras?

—En el cajón —respondí, y ésta de inmediato comenzó a registrarlo.

Tomó la caja y con prontitud la abrió. Sacó el folleto que estaba en su interior y comenzó a leerlo.

La seriedad que mostraba su rostro, desapareció. Esbozó una sutil sonrisa.

—¿De qué te ríes, Tenten? —pregunté curiosa, pero ésta no me contestó, ya que seguí leyendo—, esto no es gracioso.

Dirigió su mirada hacía mí.

—Te salvaste, Tema —afirmó con un deje de alegría—. Era tu última semana —levantó su mano para mostrarme que sólo me quedaban tres píldoras—. Seguro que entre hoy mañana te va llegar tu periodo.

Abrí los ojos desmesuradamente.

—¿Cómo estás tan segura? —inquirí sin dejar de lado mi inquietud. Necesitaba que fundamentara su afirmación.

—¿Nunca has leído el folleto que trae la caja? —me preguntó, y yo de al instante negué con la cabeza. Con lo nerviosa que estaba, ni si siquiera se me había ocurrido—. En el folleto explica cuando un olvido es realmente peligroso. Mira lee aquí —me acercó el papel—, si en la última semana se te olvida tomar la píldora por cuarenta ocho horas, puedes dejar de tomar las siguientes para que así te llegué tu período.

Solté un gran suspiro al momento que terminé de leer esa información.

Me sentí tan aliviada.

—Entonces, ¿ya sabes cuál es la moraleja de este susto, verdad? —inquirió mirándome fijamente.

Sonreí por inercia.

—Voy a volver a método de la inyección trimestral.

Tenten me devolvió la sonrisa.

—Sí, es lo mejor…. pero yo te estoy preguntando por la moraleja.

—Ay Tenten, prometo ser más cuidadosa —acoté con un deje de fastidio.

—Por la forma que me respondiste, veo que estás mucho mejor —espetó con convicción, mientras doblaba el folleto para enseguida guardarlo dentro de la caja. Dejó la caja de anticonceptivos dentro del cajón—, aunque me imagino que algo te ocurrió para sufrir semejante olvido.

Sus ojos castaños me pedían una explicación.

Esbocé una sonrisa forzada.

—No sacó nada con ocultándolo, Tenten. Tienes razón.

Su mirada de inmediato se dulcificó.

—Si quieres hablar, soy todo oídos. Kankuro no me dijo mucho, sólo menciono que habrías sufrido una desilusión por parte de Shikamaru, pero que ya tenías un plan para cobrársela, y que lo ibas hacer… ayer —se quedó en silencio con los ojos fijos en mí. Supuse que quería que complementara los hechos, sin embargo, no pude admitir mi derrota. Bajé la mirada por inercia y fruncí la boca—. ¿No te resultó, verdad?

Aquella pregunta me recordó lo estúpida que había sido.

—Ay Tenten, yo no sé qué comes que adivina —espeté y la volví a mirar a los ojos.

Esbozó una sutil sonrisa.

—Simplemente intuición femenina —acotó de forma comprensiva —, ¿por qué mejor no te levantas y me cuentas qué fue lo que pasó, mientras nos tomamos un café en la sala?

—Está bien, Tenten, me voy a levantar —le respondí haciendo el amago de sentarme—, pero no voy hacerlo solamente para ponerte al día, sino porque tengo un hambre atroz. No he comido nada en todo el día.

—Es que con ese susto que tuviste a primera hora día, a cualquiera se le quita —argumentó, mi amiga —. Sabes, antes de venir a tu apartamento, pase por la pastelería. Me imaginé que habías faltado a la oficina por algo emocional, obviamente algo que involucraba a Shikamaru. Por eso compré varios trozos de pastel para subirte el ánimo.

Le sonreí con cariño.

—De lo emocional creo que ya estoy mejor —espeté sin ahondar en detalles. Más rato ya tendría tiempo para ponerla al día—, aunque mi ausencia laboral igual tuvo que ver con ese idiota —sentí una rabia al recordar el susto de esta mañana— ¡Por Kami, pensé que estaba embarazada! —respiré hondo con el fin de tranquilizarme—. Gracias por venir, Tenten, si no estuvieses aquí, todavía estaría hecha un ovillo sobre la cama.

Sonrió divertida.

—Me alegra ver que vuelves a ser tú, Tema. La verdad es que no me gustó encontrarte toda deprimida —a los segundos, su semblante se tornó serio—, sin embargo, me alegró mucho que no me lo hayas ocultado.

Apoyé los pies en piso y me puse de pie quedando enfrente de ella.

—Soy un ser humano como cualquier otro, ¿no? —acoté, dejando mi orgullo de lado.

Sus ojos castaños de inmediato reflejaron dulzura.

—Sí Tema, tienes razón. No tienes por qué sentir vergüenza a la hora de mostrar tus sentimientos —esbozó una semi sonrisa—. Mucho menos enfrente de las personas que te quieren y que te desean lo mejor.

Ella era sin duda una gran amiga. Se tenía más que ganado el título de «Mi mejor amiga».

—Gracias por estar siempre pendiente de mí, Tenten —espeté con un deje de emoción—. ¿Te puedo dar un abrazo?

Sonrió cariñosamente.

—Eso no te pregunta, amiga —respondió y abrió sus brazos. Yo de inmediato la abracé con fuerza.

—Te quiero mucho, Tenten.

—Yo también te quiero mucho, Tema.

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—¿Entonces, dentro de un mes te vas de Konoha? —inquirió luego de escuchar el relato de mi desilusión, como también el relato de mi venganza frustrada.

—Sí Tenten, debo trasladarme a Kumogakure para empezar «la campaña de entrada» en esa región —respondí tomando un trozo de pastel con el tenedor y me lo eché a la boca.

Ella tomó un sorbo de café, dejando a continuación la taza sobre el platillo.

—Si no conociera bien tu trabajo, Tema, diría que estás escapando —aseveró sin titubear. Yo fruncí el ceño, enseguida.

—¿Escapando?... ¿de quién?

Tenten de inmediato sonrió.

—No te hagas la que no entiendes, Temari —espetó mirándome fijamente—. Obviamente, estoy hablando de Shikamaru.

La miré con seriedad.

—Yo no estoy huyendo, Tenten —le aclaré, pero ella para variar no me creyó. Lo podía ver en sus ojos, sin embargo, continué—, era algo que tenía que pasar tarde o temprano. La campaña de entrada en Konoha fue todo un éxito, por ende mi estadía se hizo más corta —hice una pausa mientras ella se echaba un trozo de pastel a la boca—. No es mi culpa que las cosas se hayan dado así. Shikamaru sabía muy bien que esto podía ocurrir.

Tragó lo que tenía en la boca y prosiguió.

—Tú sabes muy bien que Shikamaru está enamorado de ti —volvió a tomar la taza de café entre sus manos.

—Lo sé, pero yo me tengo ir a Kumo por motivos laborales —acoté fríamente—. Además, él todavía tiene en una relación con la Yamanaka.

Mantuvimos en silencio el cruce de miradas.

—¿Todavía no superas que él no la haya dejado, cierto? —su pregunta de cierto modo me molestó, sin embargo, ella tenía razón. Me quedé en silencio y por la cara que puso, ella supuso que tenía razón—. Tienes tu ego herido, Tema, por eso estás hablando así.

Fruncí los labios por segundos, pero su mirada comprensiva hizo que me abriera nuevamente.

—Tienes razón —señalé para luego bajar la mirada hacia mi taza. Tomé está con ambas manos.

—Pero él ya sabe que tú lo amas—afirmó llamando nuevamente mi atención —. Tú misma se lo dijiste. No creo que él te deje partir así como así.

—No sé si eso tenga validez, Tenten —le expliqué con seriedad—, estaba ebria cuando se lo dije, y cuando lo ratifiqué… pensaba que era un sueño cachondo.

—Tu subconsciente habló por ti, Tema —esbozó una sonrisa genuina—, ¡qué quieres que te diga!

Su risa de cierto modo me fastidió.

—Ya… no te rías.

—Okey amiga, pero respóndeme con sinceridad: ¿lo amas?

Sus ojos castaños me miraron expectantes

—Sí Tenten… amo a ese vago idiota.

Me llevé ambas manos a la cara. Sentí mi rostro arder.

—No escondas la cara, Temari —espetó con un deje de dulzura—, es lindo ver cómo se reflejan los sentimientos en ti. ¿Te puedo dar un consejo de amiga?

Quité las manos de mi rostro y asentí.

—No huyas del amor, Tema —acotó mientras me miraba con cariño—. Yo sé que por trabajo tienes que irte a otro lugar, pero eso no es impedimento para seguir manteniendo una relación a distancia. Además existen los aviones y cada dos o tres semanas se pueden ir a visitar. Shikamaru siempre te ha amado, yo creo que él estaría dispuesto a todo con tal de no separarse de ti. Además, la campaña de marketing de Akatsuki Corporation no será eterna, sólo te queda Kumo y después Iwa. Un año como mucho. Después de terminar esa campaña te puedes regresar a Konoha.

Abrí mis ojos desmesuradamente.

—¿Y renunciar a Akatsuki? —inquirí.

—Lo harías por una muy buena razón —señaló con seguridad—. Lo harías por Shikamaru, por tu gran amor. Además para esa fecha, ya tendrás un excelente curriculum profesional. Podrías trabajar donde quisieras aquí en Konoha.

—¿Pero por qué tengo que ser yo la renuncia y no él?

Tenten rodó los ojos y suspiró.

—Ay Tema, sólo te estoy dando una solución —espetó con fastidio—, pueden haber muchas otras.

—Okey… ¿pero entonces qué hacemos con Yamanaka?

—Shikamaru va a terminar con ella, eso dalo por hecho —acotó, Tenten, dándole enseguida un sorbo a su café—. Su relación ya tiene los días contados —dejó la taza en el platillo y prosiguió—. Ino es la que tratando de evitar el quiebre a toda costa, el por qué no lo sabemos, pero me imagino que la paciencia de Shikamaru debe tener un límite, ¿no?

Me miró con expectación, sin embargo, me que quedé silencio. Ese «tira y afloja» podía ser eterno, ya que Shikamaru tenía una paciencia increíble.

—¿Tiene un límite? —insistió.

—Esperemos que sea así.

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POV Shikamaru.

Bebía mi cuarto vaso de whisky y mi cabeza era todo un lío.

Mi problemática se iba a ir dentro de un mes y yo… yo el hombre más idiota de Konoha, aún no podía poner término a la relación que tenía con Ino. Hoy era segunda vez en la semana que hacía el intento de terminar con ella, sin embargo, todo se iba a la mierda cada vez que se ponía a llorar.

Sumando al intento del fin semana, sería mi tercer intento fallido. Mendokusai —pensé, y mente por inercia remembró lo que había ocurrido hoy en restaurant, cerca de las dos de la tarde.

Flashback…

Ino, creo que es necesario retomar la conversación que tuvimos el fin de semana que pasó —apenas pronuncié esas palabras, sus ojos celestes me miraron inquietos. Dejó abruptamente su vaso sobre la mesa.

¿Pero por qué, Shika?, si estamos bien —respondió con un deje de preocupación.

No estamos bien, Ino —señalé con la voz y el semblante serio—, sólo estamos fingiendo que nuestra relación está de maravilla.

En cuanto terminé mi comentario, sus orbes se cristalizaron.

Shika, no digas eso —balbuceó con la voz enrarecida tomando una de mis manos—, yo te amo, y quiero lo mejor para nosotros dos —la aflicción en su mirada, me hizo sentir de lo peor. ¡Maldición!—. Yo sé que ahora estás un poco confundido… pero cuando ella se vaya… pero cuando ella se vaya, podrás pensar con más claridad —ver sus lágrimas deslizarse por su rostro, me hizo comprender que esta conversación había llegado a su fin—. Tú y yo no nos podemos separar.

Se apegó a mi hombro y puso a llorar como una magdalena.

Kamisma, así como voy, nunca podré terminar con Ino —pensé amargamente.

Fin Flashback…

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—Mendokusai —susurré empinando el vaso de whisky sobre mi boca y dejándolo vacío. Desvié la mirada hacia el chico que atendía en la barra —. Sírveme otro igual.

En menos de un minuto, ya tenía otro vaso de whisky enfrente de mí. Lo tomé de inmediato y comencé a beber.

Pero te juro problemática que lo voy a resolver —pensé luego de alejar el vaso de mi boca. Apoyé los codos sobre la barra y rodeé el vaso con ambas manos. Recordé que tendría que esperar hasta mañana para verla —. Estoy seguro que esta reducción de visitas sólo la haces para vengarte de mí —fruncí la boca—. Es mi castigo por haberte hecho confesar —cerré los ojos y recordé sus palabras: «Te amo, Shikamaru».

Solté un suspiro.

Por qué eres tan problemática, mujer —susurré y volví a llevarme el vaso a la boca.

—¿Pero miren a quién tenemos aquí?

Aquella voz me hizo recordar que éste no era el mejor lugar para embriagarme. Volteé el rostro hacia mi derecha.

—Kiba.

Era obvio que me podía topar con uno de mis amigos.

—Shikamaru, ¿por qué tan egoísta? Si nos hubieses avisado, hubiésemos estado de temprano acompañándote. Dettebayo.

Y no solamente con uno, sino con dos. Busqué el rostro del Uzumaki.

—Naruto… ¿y ustedes que hacen aquí? Hoy no es fin de mes —espeté recordando la junta mensual que siempre hacen, y a la cual no había asistido hace dos meses.

—Es viernes, Nara. No podemos quedarnos encerrados en casa —apenas escuché esa voz socarrona, volteé mi rostro hacia mi izquierda.

—¿Tú también?… tanto tiempo, ¿cómo estás? —saludé a Kankuro, como si no lo hubiese visto hace años. Me imagino que entendió mi cinismo.

Sonrió falsamente.

—Estoy bien, Nara, no me quejo —respondió siguiéndome el juego.

—Shikamaru, ¿por qué no nos acompañas y nos cuentas el problema que te aqueja?—señaló, Kiba, llamado mi atención. Éste apuntó hacia una mesa vacía.

—Déjame terminar este trago y voy —espeté de forma cansina, para luego mirar a Kankuro. Éste entendió de inmediato.

—Entonces te esperamos allá —acotó el Inuzuka, alejándose junto a Naruto.

Kankuro se sentó a mi lado y me miró con expectación.

—¿Dime cómo está? —le pregunté con interés.

Éste esbozó una sonrisa burlesca.

—¿Qué acaso no han hablado?

—Sí, pero sólo me ha respondido con monosílabos —le comenté sin ocultarle nada—. Esta semana ha cambiado mucho conmigo.

Su semblante cambió a uno serio.

—Por algo debe ser —señaló secamente mientras me observaba con detenimiento. Por la forma que me miraba, supuse que él estaba al tanto de todo—. Por la cara que tienes, me imagino que aún no terminas con la Yamanaka.

Fruncí los labios.

—Ponerle punto final a esa relación ha sido demasiado problemático —me quejé con cierto fastidio. Volví a beber de mi vaso.

—Tú sabes que si sigues con esa actitud de no querer dañar a nadie, terminaras por perder a mi hermana, ¿cierto?

Sus palabras fueron como una estocada en el pecho.

—Lo sé… y también sé que ya no cuento con mucho tiempo —apoyé el vaso en la barra, y desvié mis ojos al poco whisky que quedaba—. Ella pronto se irá a otro lugar —me lamenté para luego guardar silencio. A los segundos, reaccioné. Volví alzar la mirada—. Kankuro, ¿tú sabes hasta qué hora Temari se va a quedar trabajando en su oficina? Necesito verla hoy. Yo no puedo esperar hasta mañana.

—¿Trabajando? ¿Ella te dijo eso? —contrapreguntó y yo de inmediato sentí. Tuve un mal presentimiento—. Eso es mentira, Nara. Temari hoy regresó temprano al apartamento. Se tomó su tiempo para bañarse, arreglarse y salió. Dijo que tenía una junta con sus compañeros de trabajo, y que iba a llegar tarde.

Enterarme de que me había mentido, me desfiguró el rostro por completo. Me sentí engañado… me sentí un idiota. No pude evitar que me embargara un sentimiento de rabia.

—¿Con sus compañeras? —inquirí secamente. Kankuro me sonrió burlesco.

—Compañeras y compañeros —aclaró mientras me miraba con detección. Tal parecía que disfrutaba de mi reacción. Su aclaración hizo que la sangre me hirviera—. ¿No me digas estás celoso?

Obviamente no le respondí, estaba demás.

—Kankuro, ¿dónde es la junta? —pregunté en un tono serio, y éste de nuevo volvió a sonreír con ironía.

—No lo sé, Nara, pero lo puedo averiguar —espetó sacando del bolsillo su celular—. Deja mandarle un mensaje a Temari.

Una mezcla de rabia y angustia me inundó.

Mujer problemática, tal parece que estás dispuesta a sacarme de tu vida de una vez.

—No contesta. Tiene que estar pasándolo muy bien, si ya dejó su celular de lado.

Esas palabras fueron una estocada para mi ego.

No, no… no podía estar pasándola bien con otro —pensé mientras los celos me carcomía por completo.

—Hey Kankuro, Shikamaru —la voz de Naruto me hizo reaccionar—, no se queden allí conversando, acérquense. Nosotros también queremos saber el chisme.

Volví a mirar con expectación al Sabaku no. Éste sonrió altanero.

—Ya vamos para allá —gritó éste para que Naruto y Kiba escucharan. Miro nuevamente la pantalla de su celular —. Está respondiendo.

Sentí una gran opresión en la boca del estómago. Me tomé el whisky que quedaba en mi vaso.

A los segundos, Kankuro me mostró la pantalla de su celular.

—Allí la encontrarás. Te recomiendo no hacerle ningún escándalo, porque de seguro lo lamentaras.

Me puse de pie rápidamente y saqué la billetera de mi bolsillo. Le hablé al chico que atendía y le cancelé.

Avancé con prontitud hacia la puerta sin despedirme de nadie.

—Hey Shikamaru… ¿para dónde vas? —fue lo último que escuché antes de salir del bar.

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Después de conducir como loco por más de veinte minutos llegué al bendita discoteque. Aparqué como pude en el estacionamiento y luego me bajé. Apenas sentí el viento contra mi cara, pude sentir que la cabeza comenzó a darme vueltas.

Mendokusai.

Obviamente no estaba en mis cinco sentidos, pero tenía que demostrar estaba bien. Me pasé la mano por los ojos y luego respiré hondo. Tenía que disimular mi estado de embriaguez. Saqué un cigarrillo de la cajetilla y con prontitud lo encendí.

Le di una calada y a los segundos exhalé.

Juro que ningún hijo de puta me va a quitar a mi mujer — susurré para luego avanzar con seguridad hacia la entrada.

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Una vez adentro comencé la afanosa búsqueda de mi problemática. Estuve casi treinta minutos tratando de ubicarla, ya que el antro era algo grande y además era de dos pisos, pero gracias a Kami, en el segundo piso la encontré.

—¿Qué mierda está pasando aquí?

Apenas la vi fruncí el entrecejo enseguida, mi sangre en menos de un segundo ya estaba en ebullición. La muy condenada estaba bailando y no precisamente con unos movimientos muy santos.

Estaba perreando.

Si, estaba perreando con un imbécil que no sé de dónde mierda había salido. Me acerqué un par de pasos para verlos mejor.

Los miré detenidamente.

A los segundos abrí los ojos desmesuradamente. El cigarrillo que tenía en la boca por inercia se me cayó. El muy desgraciado le estaba dando golpes en el trasero, «trasero que era de mi propiedad». Mi raciocinio en cuestión de segundos desapareció.

¡Quita tus sucias manos de mi mujer, hijo de puta! —exclamé furibundo dándole un derechazo en pleno rostro. El tipo en cuestión de segundos ya estaba tirado en el piso.

Se escucharon varios gritos de féminas a mi alrededor.

¡Pero qué mierda te pasa, Shi… Shisui! —gritó, Temari, tomándome del brazo, evitando así mi avance.

Ese malnacido te estaba tocando el trasero —le dije furioso mientras la miraba como un energúmeno—. ¿Y por qué mierda me llamas Shisui? —apenas terminé la pregunta, fui lanzado al piso de un solo puñetazo—. Maldición —susurré y me llevé la mano aboca.

¿Quién eres tú para golpearme, imbécil ? —escuché que el tipejo me gritó.

Saqué la mano de mi boca y vi que tenía sangre en los dedos. Tenía roto el labio, pero eso no fue impedimento para parame de inmediato y lanzarme contra de él.

Soy el novio de Temari, y no voy a permitir que ningún hijo de puta se propase con ella —grité mientras dos tipos me agarraban de los brazos—, y mucho menos voy a permitir que le toquen el trasero. ¿Me oíste?

¡¿Qué?! —chilló mientras me miraba extrañado.

Lo que oíste, imbécil —volví a repetir.

—Shisui, nadie me estaba tocando nada —espetó, mi problemática, detrás de mí—. Sólo es una coreografía. Es una simulación de golpes.

—Temari, ¿y tú sales con ese loco? —inquirió ese tipejo, en un tono despectivo, mientras yo lo observaba con rabia.

—Sí Hidan, pero él no suele ser así —señaló, mi problemática, con un deje de vergüenza—, sólo que hoy está algo… algo ebrio. Disculpa Hidan, disculpen el escándalo, amigos. Nunca creí que esta salida iba a terminar así —miró hacia los tipos que me sujetaban, y éstos a los segundos soltaron mis brazos—. Bueno, lo mejor será que me vaya —mi problemática recogió sus cosas con prontitud y enseguida me tomó del brazo—. Me tengo que llevar a este hombre a la casa. ¿Tú estás bien, Hidan?

—Sí Temari, estoy bien, no te preocupes, sólo tengo un corte en el labio, ¿pero tú estarás bien?

Su pregunta me emputeció.

Ella no necesita que tú te…

¡Ya cállate, Shisui! —me interrumpió, y a su vez me pellizcó.

—Tranquilo Hidan, yo puedo manejar esta situación sola —acotó con seguridad, tirando de mi brazo para que yo avanzara con ella—. Adiós amigos, y disculpen otra vez el escando de mi novio.

Volví a mirar a ese petulante engreído.

¡Escuchaste imbecil!, ¡su novio!, ¡su hombre!

¡Ya cállate y camina!—mi problemática me regañó mientras me arrastraba con ella.

Me guió por las escaleras y bajamos al primer piso. Gracias a Kami, en este piso se escuchaba otro tipo de música y no reggaeton

—Ahora irás al baño y te lavarás esa cara —espetó en un tono de mando, y yo la miré con terror.

—No, no iré, porque si yo voy, tú te vas a arrancar de mí —acoté con un deje de inseguridad, a su vez que abrazaba con fuerza.

—Shikamaru, calma la paranoia —habló con convicción—. Yo no me iré de esta discoteque sin ti.

—No… me estás mintiendo —acoté como niño chiquito—, ya me mentiste diciendo que te ibas a quedar trabajando, y mira donde te vine a encontrar.

Tenía miedo de que me quisiera sacarme de su vida para siempre.

—Está bien, está bien, vamos a conseguir un baño —señaló con cierto fastidio y lentamente se separó de mí.

Caminamos abrazados hasta la barra.

—Oye disculpa, en este piso, ¿dónde están los baños? —inquirió, Temari, con interés.

—Camina hacia tu izquierda y verás un pasillo —le respondió, la joven que atendía la barra—. Ahí encontrarás los baños de damas y de varones.

—Disculpa la patudez, pero… necesito que me facilites el baño de empleados. Mi novio se agarró a golpes con tipo en el segundo piso, y necesito ayudarlo para ingrese al baño. Está algo ebrio y se puede caer, ¿tú me entiendes, no?

La mujer le sonrió con empatía.

—Ve al mismo lugar que te indiqué. La puerta al final del pasillo, es baño de empleados —abrió una gaveta y luego estiró su mano—. Toma, ésta es la llave para abrir. Cuando desocupes el baño, cierras la puerta con seguro y me traes la llave de vuelta.

—Muchas gracias, ¡te pasaste! —mi problemática recibió la llave y tiró de mí.

—Tranquila, no hay de qué.

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—Las cosas que tengo que hacer por ti, Shikamaru Nara —se quejó, Temari, luego de cerrar con llave la puerta—. Apúrate en lavarte esa cara, es mejor irnos de una vez.

Me miré en espejo y limpié la sangre que tenía en el labio.

—Ahora me llamas por mi nombre —señalé mientras la observaba por el espejo. Colgó sus cosas en un gancho o perchero que estaba adosado a la pared —. ¿Por qué hace un momento atrás me decías Shisui?

—¿Qué querías? ¿Qué te llamara Shikamaru delante de todos mis compañeros de trabajo? —inquirió con el semblante serio—. Shikamaru, Trabajo para Akatsuki. Mis compañeros fácilmente hubiesen asociado tu nombre con Nara Company. Recuerda que tu nombre no es nombre muy común. Nara Company es la competencia de Akatsuki. Si saben que ando contigo, me podrían desvincular de la empresa por «Conflicto de Intereses».

Tenía razón, lo que me hizo sentir mal. El alcohol sólo había encendido mis celos, pero había anulado mi capacidad de razonar.

Volteé hacia ella y la miré a los ojos.

—Nunca tuve la intensión de perjudicarte, mujer —le hablé completamente arrepentido y con el corazón—. Perdóname, pero yo… pero yo me volví loco cuando me enteré que habías salido con otro. Pensé que ya no querías saber nada más de mí.

Su semblante de inmediato se suavizó.

—Idiota, salí con un grupo de amigos, «un grupo», no con alguien en particular.

Fruncí la boca. El sabor metálico de mi sangre, otra vez apareció en mi labio inferior.

—Pero me mentiste, mujer, y sumado a que me estuviste evadiendo toda la bendita semana, ¿qué otra cosa querías que pensara? —espeté con el fin de obtener una explicación.

—Shikamaru, yo sólo planifiqué mi tiempo libre sin ti —me aclaró, pudiendo percibir la franqueza de sus palabras—. Eso fue lo único que hice, y si te mentí, fue porque no quería escuchar ningún reclamo de tu parte, pero al final igual lo descubriste. Mejor dicho, el soplón de mi hermano te lo dijo.

Me acerqué a ella.

—No quiero que me saques de tu vida, mujer —acoté con sinceridad, al mismo tiempo que tomaba sus brazos con mis manos.

—Shikamaru.

—No me gusta la idea de verte con otro —continué, y pude ver cierta emoción en sus bellos ojos—. Simplemente no lo soporto.

Sonrió con sutileza.

—Sabes Shikamaru, igual fue divertido verte celoso.

Su comentario no me sorprendió. Nunca dejaría de lado su esencia Sabaku no.

—No fue divertido sentir celos —le aclaré, y al pronunciar esas palabras pude comprender, de alguna manera, lo que ella sentía con respecto a Ino. Haberme involucrado en un triángulo amoroso había estado mal desde un comienzo, pero aún estaba a tiempo de rectificar. Había llegado la hora de jugármela por ella, completamente.

—Pero a mí me gustó verte así—ratificó sus dichos, mirándome con intensidad—. Quizás sea un tontera, pero de alguna forma me sentí especial. Le diré a Hidan que volvamos a salir.

—Ni se te ocurra hacerlo mujer —acoté empotrándola contra la pared—, porque si vuelvo a ver a ese tipo cerca de ti, lo voy a matar —guíe mis labios sobre su cuello y comencé a besar su exquisita piel—. No quiero verte cerca de ningún otro. Tu eres mía y de nadie más.

Soltó un suspiro.

—¿Tuya? —balbuceó en un tono seductor.

—Sí… mía —susurré mientras subía por su cuello con la intención de besar su boca—. Tú me perteneces, mujer… más ahora que sé me amas —enmarqué su rostro con mis manos—. Yo no puedo vivir sin ti.

Nuestras bocas se juntaron en un intenso beso. Entrelazamos nuestras lenguas y nos degustamos, incitándonos a querer algo más.

Me quité la chaqueta y volví atacar su cuello.

—Shika.

Bajé mis manos por su curvilíneo cuerpo hasta llegar al final de su vestido. Las introduje por debajo de la tela y las coloqué sobre su caderas, rápidamente le bajé la ropa interior.

Ella hizo un movimiento de piernas y la prenda de inmediato cayó. Le subí el vestido con prontitud y ella como toda una experta desabrochó mi cinturón. Continuó con el botón y la cremallera. Bajó mi pantalón y mi ropa interior.

Acarició mi prominente erección y me sacó gemido, sin embargo, no la dejé continuar. La giré bruscamente y la tomé por las caderas. Ella al instante echó su trasero para atrás. Ubiqué mi dura erección en la entrada de su hendidura y de un sólo movimiento me hundí en su sinuosa cavidad.

—Aaaahhhg.

Comencé a deslizarme deliciosamente por sus ardientes paredes, sin embargo, a los pocos segundos aumenté la velocidad. Con cada arremetida que le daba, le sacaba un cachondo gemido, cuestión me incitaba a penetrarla más y más.

—Aahhhgg mujer… me tienes loco —balbuceé apenas, mientras seguía arremetiendo contra ella.

—Aaahhg Shika… dame más.

—Tan insaciable… me encanta.

A pedido de ella, incrementé la velocidad.

—Ohh Kami…—la escuché gemir. Mis jadeos al mismo tiempo comenzaron a aumentar. La fricción que se producía era sin duda exquisita, sin embargo, quería probar otra postura más.

Me salí de su cavidad y la giré. La alcé por muslos y apegué su espalda contra la pared. Sus piernas y sus brazos me rodearon, y yo sin perder tiempo, me hundía en ésta otra vez.

Comencé a embestirla frenéticamente como si ya no existiera un mañana.

Nuestros gemidos y jadeos pronto aparecieron, tal como apareció una capa de sudor sobre nuestros cuerpos.

Mi calentura se incrementó.

Mis arremetidas se intensificaron en respuesta. La fricción de nuestros cuerpos cada vez se hizo más placentera. Mi libido estaba a punto de explosionar.

Apreté los dientes y tensé el rostro. Continué penetrándola como animal. Necesitaba que ella alcanzara su clímax, necesitaba que «se viniera» antes de que yo pudiese «acabar».

Sentí que de repente su cuerpo se tensó.

—Ya no puedo más —balbuceó

—Mírame mujer —susurré mientras seguía embistiéndola duramente. Ella como pudo buscó mi rostro y lo tomó entre sus manos. A los segundos, me miró —. Confía en mí, Temari, te prometo que voy a resolverlo todo. Te amo demasiado para dejarte ir.

Terminé de hablar, y ella enseguida cerró sus ojos. Se estremeció y se dejó llevar.

—Aaaahhhg Shika.

Pude sentir su orgasmo, ya que sus paredes aprisionaron mi erección.

Sentí como de pronto se me tensó la base de mi miembro, y mi cuerpo a los pocos segundos también se sacudió. Mi esencia llenó su interior por consecuencia.

—Aaahhg mujer —susurré apoyando mi cabeza cerca de su hombro. Necesitaba regular la respiración.

Nos quedamos por un momento en silencio. Una de sus manos de repente me acarició.

—Voy a confiar en ti, bebé llorón… Te amo.

Sus palabras me hicieron feliz.

—No te voy a defraudar, amor. Confía en mí.

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CONTINUARÁ… (Entrando en el Arco Final)

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Gracias por leer, espero que les haya gustado el capítulo.

Cualquier cosa que quieran decirme, pueden hacerlo a través de un review, me encanta leerlos y responderlos. Recuerden que los reviews siempre motivan al escritor. Yo los amo con el corazón :D

Durante la semana responderé los reviews pendientes, disculpen la demora.

Disculpen también las posibles faltas de ortografías, apenas tenga tiempo las corregiré (ayyy Kami... dame tiempo por favor).

Nos vemos en mi próxima actualización.

Besos y abrazos para todos, espero que tengan una linda semana.