Capítulo 8: "¿Qué me está pasando?"
Una hermosa jovencita castaña, se encontraba parada en unas graderías gritando a viva voz palabras de aliento a su equipo, pero sobre todo a su capitán, mientras un par de chicas de coletas la miraban.
Sany es muy efusiva, decía Yukari sonriendo.
Yo también puedo serlo, y si ello le gusta a Tsubasita más, dijo Kumi poniéndose de pie para empezar a corear el nombre de su capitán.
¡Tsubasa eres el mejor¡ tú puedes ganarle a Kojiro, aún queda tiempo, ¡te quiero Tsuby¡ empezó a decir la joven de coletas, haciendo que la castaña gire su rostro a verla.
Kumi, dijo Sanae.
Sí, soy yo, también quiero apoyar a Tsubasa, acoto la joven de coletas.
Pues no solo a Tsubasa, es todo el equipo quien está en busca del tri campeonato Kumi, por ello hay que apoyarlos a todos, dijo la castaña, haciendo una pausa para decir: Vamos Nankatsu, ustedes pueden, aún quedan algunos minutos para quedarnos con el triunfo.
Si, vamos chicos, vamos Tsuby, eres el mejor, acoto Kumi.
Yukari, solo sonrío al ver la actitud del par de chicas mientras estás alentaban con todas sus fuerzas a su equipo y capitán, al tiempo que su vista se posaba en el marcador del encuentro que proyectaba un 2 a 2.
Solo faltan un par de minutos y lo que den de adicional, para que concluya el segundo tiempo, todo hace indicar que iremos a tiempo extra, pensó Yukari.
En tanto:
En el campo de juego Tsubasa tenía un nuevo enfrentamiento con su mejor rival desde la primaria.
Ahora no te quedaras con ella, decía el moreno, mientras intentaba arrebatarle el balón al joven de cabello negro.
No permitiré que me lo quites, respondió un agitado y adolorido Tsubasa, mientras hacía un movimiento.
No te quedan fuerzas, estás muy débil, mejor deberías retirarte, dijo Kojiro.
No, claro que no, respondió Tsubasa, dándole un pase a Mamoru, con las pocas fuerzas que le quedaban.
Maldición, dijo Kojiro, al tiempo que empezaba a correr tras el joven que llevaba el balón.
Ya no puedo dar un paso más, me siento muy cansado, ya no tengo fuerzas, dijo despacio Tsubasa mientras se detenía en el campo de juego.
¡Tsubasa¡ grito con preocupación una castaña desde la tribuna al ver caer a su amigo al terreno de juego, al tiempo que el balón que había disparado Mamoru se estrellaba en el travesaño, y el árbitro hacía sonar su silbato, indicando la finalización del tiempo reglamentario,
La castaña, bajo corriendo de las graderías, siendo seguida por las chicas de coletas.
Tsubasa, Tsubasa, resiste ¡por favor¡ espero y no sea nada grave lo que tienes, pensaba Sanae mientras llegaba hacia el lugar donde estaba su amigo poniéndose de pie con el apoyo de Ryo.
¡Gracias¡ decía Tsubasa dirigiendo, su mirada hacia el lugar donde estaba su bella amiga, quien lo miraba con el rostro preocupado.
¿Cómo estás?, pregunto la castaña con preocupación en su voz mientras se acercaba a su amigo.
Un poco adolorido, pero me sentiré mejor, respondió Tsubasa mientras miraba a su amiga, al tiempo que sentía dentro de él una sensación extraña de alegría al ver a su amiga allí a pesar del dolor que estaba sintiendo.
Toma, dijo la castaña, entregándole un pañuelo a su amigo, haciendo una pausa para decirle: Estás muy cansado.
Sí, respondió Tsubasa posando su mirada en el rostro de su amiga, haciendo que el corazón de ambos empezara a palpitar con fuerza.
Creo que Sany, te ayudara a llegar con el doctor, dijo Ryo, sonriendo, haciendo que el par de jovencitos reaccionen.
Si, respondió la castaña que tenía sus mejillas coloreadas de carmín mientras se acercaba a darle su apoyo a su amigo.
¡Gracias Sanae¡ dijo Tsubasa un tanto nervioso.
Mejor, volvamos a nuestros asientos, decía Kumi con cierta nostalgia en su voz, mirando a la otra joven de coletas, al ver lo que había acontecido entre su capitán y su rival de amor.
Sí, fue lo único que dijo Yukari, antes de volver a las graderías con la otra joven de coletas.
Sanae apoyo a Tsubasa para que este pueda llegar con el doctor que estaba encargado de su caso, tras algunos minutos dentro del consultorio médico, el joven volvió a salir, junto a la castaña.
Tal vez sea mejor que no continúes, decía preocupada la castaña.
Estoy bien Sanae, no te preocupes, respondió Tsubasa con una amplia sonrisa en su rostro que hacía que la castaña sintiera como mariposas en su interior.
Si te sientes mal, ¿prométeme que pedirás tú cambio?, recuerda tus sueños, decía Sanae.
Por ellos es que no puedo dejar de jugar este partido y ganarlos Sanae, yo sé que tú me comprendes mejor que todos, Kojiro es mi mejor rival, desde la primaria vengo enfrentándolo, y ganando nuestros enfrentamientos, este año, no tiene que ser la excepción, respondió Tsubasa, haciendo una pausa para decir, tomando de manera impulsiva las manos de su amiga, haciendo que ambos sintieran como una extraña corriente recorrer sus cuerpos: No me arriesgare mucho, te lo prometo.
Veo que no podré hacerte cambiar de opinión, entonces no me queda más que apoyarte, decía la castaña mientras empezaba a sentir sus mejillas arder al sentirse observada por su amigo y más ante el contacto de sus manos, al tiempo que pensaba: ¿Qué me está pasando?, ¿por qué me siento tan extraña?, bueno en realidad llevo meses sintiéndome extraña con tan solo mirarlo, ¿será que estoy enamorada de mi capitán?, ¿de mi amigo?
¡Gracias, tu apoyo es muy valioso para mí¡ respondió Tsubasa soltando las manos de sus amiga, pues el cosquilleo que sentía en su interior cada vez se incrementaba más.
Tsubasa hijo, ¿cómo te sientes?, ¿puedes continuar?, decía el entrenador del equipo, al tiempo que el par de jovencitos se alejaban lo suficiente del otro.
Si, entrenador, claro que sí, respondió Tsubasa.
Que alegría hijo, entonces vamos con tus compañeros, el juego se va reiniciar y los pobres están preocupados por ti, dijo el hombre.
No tienen por qué preocuparse, respondió Tsubasa.
Voy con las chicas, dijo Sanae echando a correr mientras su amigo la seguía con la mirada.
¿En qué momento dejamos de ser niños?, nunca antes había notado que Sanae es realmente hermosa, pensaba Tsubasa.
Al campo de juego hijo, dijo el entrenador, dándole una palmada en la espalda al jovencito, palmada que lo hizo reaccionar.
¡Eh¡ si, si, vamos, respondió Tsubasa.
Minutos después:
El juego se reanudo, Kojiro y Tsubasa seguían con sus enfrentamientos por el balón, solo que está vez ambos recibían el apoyo de sus compañeros.
Capitán, decía un apuesto jovencito de rostro dulce mientras corría delante de su capitán para que este logre darle un pase.
Allí va Takeshi, dijo Kojiro, logrando esquivar el marque de Tsubasa.
No puede ser, dijo Tsubasa echando a correr tras Kojiro.
Tras una triangulación espectacular del Toho, Kojiro, volvió a poner a su equipo delante en el marcador, mientras en las tribunas los seguidores de este equipo estallaban en aplausos.
Vamos Toho, eres el mejor, decían los barristas del equipo.
No te rindas Nankatsu, vamos por el tri campeonato, decían los porristas del Nankatsu.
Los minutos pasaban y pasaban, ya estaba por terminar el primer suplementario, y el marcador seguía 3 – 2 a favor del Toho, Tsubasa a pesar de no estar bien físicamente, disimulaba perfectamente su dolor, y corría por el campo de juego como cualquier otro jugador.
Pásamela Kisugi, dijo Tsubasa a uno de sus compañeros.
Si capitán, respondió el joven.
¿Desde allí piensas tirar?, no lo lograras, así tu disparo sea muy bueno, no lo lograras, decía Kojiro intrigado al ver que su rival estaba muy lejos del arco.
Tsubasa tras recibir el pase de su compañero, saco un potente disparo al arco, disparo que como los anteriores se elevó tanto que cualquiera pensaba que saldría del campo de juego.
Ya salió Ken, dijo un joven del equipo Toho.
No, aún no, respondió el ágil portero del Toho, al ver bajar el balón al arco.
Imposible, atájala Wakashimatzu, decía con todas sus fuerzas Kojiro, al tiempo que el balón, golpeaba el guante del hábil portero, doblándole casi la mano.
Gollllllllll, se escuchó en el estadio, al tiempo que el silbatazo validando el mismo sonó.
Con el marcador 3 – 3, los jóvenes se fueron al descanso, en la tribuna una castaña miraba preocupada a su amigo y capitán, mientras pensaba: Tsubasa, ¿estarás bien?.
Tras los minutos de descanso, los jóvenes volvieron al campo de juego para el reinicio del encuentro.
Pásamela, como quedamos, dijo Tsubasa a Mamoru mientras paso junto a él.
Si, capitán, respondió el joven.
El silbatazo sonó, Mamoru, le dio un pase a su capitán al tiempo que este se preparaba para hacer un nuevo tiro con efecto.
No, no lo permitiré, decía Kojiro, barriéndose para impedir el tiro de su rival, pero le fue imposible, este salió con tanta fuerza que no permitió que ni siquiera lo roce.
El portero del Toho, logro adivinar la dirección del balón y se lanzó a atraparlo con todo su cuerpo, pero no pudo hacerlo, el balón, le impacto en el estómago y debido a la fuerza que llevaba hizo que tanto el apuesto portero como el balón entren al arco.
Gollllllll, fue el grito ensordecedor en el estadio, los seguidores del Nankatsu se abrazaban festejando el triunfo que los hacia tricampeones nacionales, incluso Sanae se abrazó con las chicas de coletas, mientras los seguidores del Toho se quedaron en completo silencio.
No, nuevamente no, decía Kojiro mientras miraba el marcador.
Capitán, esto recién empieza, escucho el moreno, girando su rostro para ver al dueño de la voz.
¿Qué?, dijo Kojiro.
Tú me enseñaste a nunca rendirme, acoto Takeshi.
Es cierto, dijo Kojiro, haciendo una pausa para decir: necesitare tú apoyo Takeshi.
Cuenta con ello capitán, respondió el jovencito.
Los minutos pasaban, era un constante ir y venir del balón de un lado a otro, pero sin llegar al arco, el público miraba sus relojes, unos esperando solo la culminación del encuentro para festejar, mientras otros aguardaban con esperanza el momento del empate que los declararía campeones, pues hacía lo establecía las reglas del torneo.
Solo quedaban 2 minutos, Kojiro, miro el marcador con cierta nostalgia, al tiempo que decía: No me rendiré, no me rendiré, no volveré a perder este año, no, no.
El moreno corrió hacia el lugar donde estaba Tsubasa con el balón en sus pies. Tsubasa al verlo, empezó a evitar que se lo quite, fue una lucha constante por el balón, en un determinado momento el moreno logro arrebatarle el mismo.
Pásamela capitán, dijo Takeshi.
Si, respondió Kojiro lanzándole el balón a su pequeño amigo.
Takeshi, lanzo el balón al aire y luego se gacho en el campo de juego, al tiempo que su capitán corrió hacia él, y usándolo como si fuera un banco subió por él y se elevó en el aire para hacer una chilena.
No, lo permitiré, decía Tsubasa elevándose en el aire para impedir la misma, pero no pudo lograr su objetivo y empezó a desplomarse en el aire.
¡Tsubasa¡ grito la castaña poniéndose de pie, al tiempo que los hinchas del Toho empezaron a gritar el gol de su capitán.
Golllllllllllllllll, se escuchó en el estadio, al tiempo que el silbato anunciando la finalización del encuentro se escuchaba.
Kojiro logro evitar que su rival caiga al campo, mientras lo sujetaba le dijo: Eres extraordinario y una persona con tu talento no debe caer.
¡Gracias¡ tú también eres extraordinario, dijo Tsubasa.
El público entre lágrimas de la emoción por tan brillante partido se puso de pie y aplaudió a los 22 jovencitos que habían dado un espectáculo que siempre recordarían.
Tras la premiación, los jóvenes se dirigieron al bus que los llevaría de vuelta a su ciudad.
¡Tsubasa¡ decía una preocupada castaña llegando junto a su amigo antes de que este suba al bus.
¡Sanae¡ respondió el joven mientras miraba a su bella amiga.
¿Te encuentras bien?, me preocupaste mucho, decía la castaña con voz entrecortada.
Estoy bien Sanae, no te preocupes, luego iré con el médico, pero estoy bien, solo lo hago para que todos estén tranquilos.
Claro, dijo la castaña.
Capitán, decían sus compañeros desde el bus mientras sonreían al ver al par de jóvenes.
Y luego dicen que solo son amigos, decía uno de los jóvenes mientras los demás sonreían.
Ya voy, respondió Tsubasa.
Ve, dijo la castaña, al tiempo que un par de jóvenes de coletas llegaron junto a ella.
¿Cómo está?, pregunto una de las jóvenes.
Dice que bien, pero que de igual manera irá con el médico, respondió la castaña mientras veía subir a su amigo al bus.
Sí, es mejor que lo evalué un médico, acoto Yukari, mientras el joven de cabello desordenado movía su mano despidiéndose de sus asistentes, pero sobre todo de una castaña, pues su mirada estaba fija en ella, al igual que la de ella en él.
Vamos, dentro amigo, decía un joven cara de mono, haciendo entrar al bus a su amigo, para que este pueda partir.
Si, si, respondió sonrojado Tsubasa.
¿Por qué te sonrojas picarón?, ¿acaso estabas viendo a la asistente del entrenador?, decía de manera Picara Ryo.
Que cosas dices Ryo, mejor sentémonos, respondió un nervioso Tsubasa mientras su amigo cara de mono sonreía
