Capítulo 10: "Todo sigue igual"

Un nuevo día amanecía, una hermosa jovencita castaña se levantaba de su cama tallándose los ojos mientras pensaba: No fue un sueño, fue real, ¿y ahora cómo lo veré a los ojos?, aunque fue algo casual, me da pena.

Sanae, hija, escucho la castaña sacándole de sus pensamientos.

Dime madre, respondió la castaña.

Tú amiga Yukari llamo, dice que hoy la práctica empezara con dos horas de retraso, que el entrenador te estuvo buscando ayer para avisarte, pero no lo logró ubicarte en la escuela, respondió la señora Nakazawa.

Bien mamá, entonces tengo tiempo para hacer mis cosas con calma y hasta para ir a la escuela a hacer los pendientes que deje, dijo Sanae, mientras se ponía de pie.

Minutos después:

Luego de ducharse, cambiarse de ropa la castaña bajo a desayunar junto a sus padres.

Hija, ¿te pasa algo?, pregunto el señor Nakazawa al ver el rostro pensativo de su hija.

¡Eh¡ no, no, no me pasa nada, dijo la castaña mientras tomaba una rebanada de pan.

Estás muy extraña desde ayer, respondió su padre.

Te parece papá, dijo la castaña mientras se ponía de pie.

¿Ya te vas hija?, pregunto la señora Nakazawa.

Sí, mamá, aprovechare que la práctica de los chicos empezara con retraso para guardar sus implementos en sus casilleros, dijo la castaña, con una cálida sonrisa.

Claro hija, respondió la señora Nakazawa, mientras está tomaba su bolso, para salir de su casa.

En tanto:

En otra casa, un apuesto joven de cabello negro, miraba su cuaderno de anotaciones, mientras unas imágenes vividas el día anterior, venían a su mente, haciendo que sus mejillas se tornaran carmín.

Creo que es mejor hacer como si nada hubiera pasado, no quiero incomodarla, mucho menos perder su amistad, Sanae a pesar de que ha cambiado mucho en su carácter, a veces es algo temperamental y si le menciono lo que paso podía enfadarse y no hablarme, pues parece que para ella no fue importante, porque si lo hubiera sido hubiera dicho algo en ese momento, pero no lo hizo, o a lo mejor no lo hizo porque simplemente ello no la conmociono como a mí, en fin creo que lo mejor es que yo me olvide de ello, y hacer como si nada hubiera pasado. Sí, eso es, no le diré nada, haré como si nada hubiera pasado, es lo mejor, si es lo mejor, creo que es mejor ir a entrenar un poco, así el maestro haya dicho que el entrenamiento será más tarde, yo necesito entrenar, solo así tendré mi mente tan ocupada que no estaré pensando en cosas impropias, pensaba Tsubasa mientras dirigía su mirada a su cuaderno de anotaciones.

Luego de algunos minutos el apuesto joven se puso de pie, guardo su cuaderno en su maletín deportivo, y salió de su habitación.

¿Ya te vas hijo?, ¿qué ayer no me dijiste que hoy tú entrenamiento era más tarde?, pregunto su madre, al verlo salir de la habitación.

Sí, es más tarde madre, pero yo quiero ir tiempo antes, necesito ensayar unos tiros que están en el cuaderno que Roberto me dejo y que aún no me salen a la perfección, dijo Tsubasa.

Hay hijo, tú siempre tan dedicado a mejorar tus tiros, respondió la señora Ozora, con una amplia sonrisa en su rostro.

Pues si mamá, pero no solo me dedico al futbol, también me preocupo por mis estudios, y hablando de ello hoy vendrá mi maestro de portugués, si te lo dije ayer, ¿verdad?, pregunto Tsubasa.

Sí, si hijo

Bueno madre, me voy, dijo Tsubasa, mientras su madre asentía

Tsubasa salió de su casa ensimismado en sus propios pensamientos, luego de varios minutos de caminata, el apuesto joven al doblar por una esquina que lo conducía al lugar donde estudiaba, se topó con alguien sin darse cuenta.

Disculpe, dijo Tsubasa sin notar quien era la persona con la que había tropezado, y a quien había hecho caer su bolso al piso.

Tsubasa, dijo una voz que el joven de cabello desordenado reconoció.

Sanae, respondió Tsubasa dirigiendo su mirada hacia la dueña de la voz, al ver de quien se trataba, sintió una especie de frio recorrer su cuerpo, pero a pesar de ello, el trataba de mostrarse calmado.

¿Vas a la escuela?, pregunto la castaña lo más calmada que pudo mientras pensaba: Sanae, Sanae, tienes que disimular tus nervios, él no puede notar que estoy nerviosa, no, no puede notarlo.

Si, dijo Tsubasa, mientras pensaba: Tengo que mostrarme calmado, no puedo incomodarla, no puedo.

Yo también voy a ella, quiero aprovechar para ordenar los uniformes en sus casilleros, ya que no tenemos clases, solo iba por el entrenamiento del equipo, dijo Sanae.

Claro, respondió Tsubasa, haciendo una pausa para decir: Vamos juntos entonces, yo también voy para allá, quiero aprovechar el tiempo entrenando un nuevo tiro que me dejo Roberto descrito en el cuaderno de notas.

Vamos, dijo la castaña, haciendo una pausa para decir: No olvides la recomendación del doctor.

No, no la olvido Sanae, no me estoy esforzando mucho, solo practico hasta donde siento que puedo hacerlo, respondió Tsubasa.

Qué bueno, me alegra escuchar que eres consciente de que debes cuidarte si quieres cumplir tu sueño, dijo la castaña con calma.

Sí, soy consciente de ello….., decía Tsubasa mientras la castaña lo escuchaba con atención.

El par de jóvenes caminaron hacia su escuela entretenidos en su amena platica, hablando de sus metas y sueños, pero para nada mencionaron lo sucedido el día anterior, una vez que llegaron a la escuela, Tsubasa dijo: Voy a practicar un poco el nuevo tiro que te conté, antes de que lleguen los chicos, dijo Tsubasa con calma.

Claro, ve, yo voy a la lavandería a recoger los uniformes para guardarlos en sus casilleros, respondió Sanae.

Bien, dijo Tsubasa, antes de alejarse de la castaña.

Horas después:

¿Qué te sucede amigo?, has estado extraño, dijo Ryo dándole una palmada en la espalda al joven de cabello desordenado.

No me pasa nada, yo no estoy extraño, respondió Tsubasa con calma.

¿En verdad?, yo creo que me estás ocultando algo, tú actitud es extraña, decía Ryo sonriendo.

Claro que no, solo estoy pensando cómo hacer para que me salga un tiro que Roberto me dejo descrito en el cuaderno de notas que me dejó, lo he intentado de mil maneras y aún no me sale, dijo Tsubasa para evitar más preguntas de su amigo.

Hay Tsubasa pensé que no solo pensabas fútbol, pero con tristeza me doy cuenta que me equivoqué, respondió Ryo en tono melodramatico.

Tsubasa no respondió nada, solo camino hacia el lugar donde había dejado el balón para volver a practicar su tiro.

Tsubasa no te esfuerces tanto, recuerda que aún estas en recuperación de tus lesiones amigo, decía Ryo.

No me estoy esforzando, estoy bien Ryo, de igual manera ¡gracias por l preocupación¡ respondió Tsubasa.

En tanto:

Una castaña doblaba unos polos deportivos mientras una chica de coletas la observaba, al tiempo que otra chica de coletas tomaba un canasto.

Voy por las toallas, dijo Kumi, haciendo que Sanae y Yukari posaran sus ojos en ella.

Bien, dijeron Yukari y Sanae a la vez.

Tras algunos minutos de silencio, Yukari dijo: Ya que solo estamos las dos supongo que ahora sí me dirás lo que te sucede.

¿Lo que me sucede?, respondió un tanto nerviosa la castaña.

Si estás muy extraña desde que llegaste, dijo Yukari

Figuraciones tuyas amiga, respondió la castaña tratando de mostrarse calmada.

No, no son figuraciones mías querida, yo sé que te pasa algo, dijo Yukari.

Que me va a pasar, respondió Sanae mientras abría un casillero que causalmente resultó ser el de Tsubasa.

Hoy me dijeron que te vieron llegar con Tsubasa, dijo Yukari, haciendo que la castaña por poco deje caer unos polos al piso.

Por poco se me caen, dijo Sanae en voz baja.

¿Te pusiste nerviosa?, acotó Yukari sonriendo.

No, claro que no, dijo Sanae con la mayor calma posible, haciendo una pausa para decir: No tendría por qué ponerme nerviosa.

Bueno si tú lo dices, respondió Yukari sonriendo.

La castaña no respondió nada, solo poso su mirada en el casillero de su amigo mientras pensaba: Estás son las últimas semanas que compartiremos, las últimas semanas que lavare tus camisetas, que guardare tu ropa en tu casillero.

¿Sany, te pasa algo?, dijo Yukari, haciendo reaccionar a la castaña.

¡Eh! no, no, solo pensaba en lo rápido que pasa el tiempo, respondió la castaña.

Sí, es cierto se pasa muy rápido, en unas semanas Tsubasa partirá a Brasil, tendremos nuevo capitán, por cierto, ¿quién crees que sea el nuevo capitán Sany?, dijo Yukari

No lo sé, todos los chicos tienen opción de serlo, dijo Sanae.

Si tienes razón, aunque te cuento algo, respondió Yukari con voz misteriosa haciendo que la castaña posará sus ojos en ella.

¿Qué Yuka?, dijo intrigada la castaña.

El entrenador me dijo que parece que tendremos a un nuevo miembro en el equipo, pero que tendremos que esperar aún un mes para conocerlo, pues este nuevo miembro se unirá al equipo en ese tiempo ya que viene a estudiar la preparatoria con nosotros, lo raro de todo es que el entrenador no lo probará, ese muchacho ya tiene un lugar en el equipo, decía Yukari.

Vaya, eso sí que es extraño, respondió la castaña.

Por ahora solo nos queda esperar ese tiempo para conocerlo, pero sabes, ¿qué es lo más extraño amiga?, dijo Yukari.

¿Qué?, respondió Sanae intrigada.

El entrenador parece ya conocer a ese joven, dijo Yukari.

Bueno, ya lo conoceremos nosotras también, respondió Sanae con una ligera sonrisa en su rostro.

Así es amiga, ya lo conoceremos también, dijo Yukari, mientras la otra joven de coletas entraba al lugar.

Minutos después:

Tres chicas se encontraban al borde de un campo de entrenamiento mirando a un grupo de jóvenes.

Tengo que decirle lo que siento, pensaba una de ellas mientras miraba a uno de los jóvenes.

Chicos, chicos, es todo por hoy, dijo el entrenador, dando por concluida la práctica.

Si, dijeron los jovencitos, al tiempo que las chicas se dirigían a darles sus toallas.

¡Gracias! dijo Tsubasa tras tomar en su mano la toalla que le había alcanzado la castaña.

De nada, respondió la castaña continuando su camino para seguir entregando las toallas que tenía en la mano, mientras pensaba: Todo sigue igual, es mejor así, si es mejor así.

El joven de cabello desordenado la seguía con la mirada de manera disimulada, al tiempo que una chica de coletas se acercó a él.

Tsubasa, ¿podemos hablar unos minutos?, dijo Kumi

¿Hablar?, respondió Tsubasa con calma.

Si, dijo la jovencita de coletas.

Claro, respondió Tsubasa un tanto intrigado por la actitud de la jovencita, haciendo una pausa para decir: Voy a ducharme y cambiarme de ropa, ¿o es muy urgente lo que tienes que decirme?

Es algo importante, pero puedo esperarte, dijo Kumi sonriendo, mientras la castaña los miraba a la distancia.

¿De qué hablaran?, se preguntaba la castaña.

Una vez que Tsubasa se alejó del lugar Kumi camino hacia el lugar donde estaba la castaña. Cuando llegó junto a ella dijo: Tendré una cita con Tsubasa.

¿Qué?, respondió la castaña sintiendo un profundo dolor en su corazón.

Tendré una cita con nuestro bello capitán, dijo Kumi feliz.

Así, que bien, respondió la castaña, sintiendo una ligera opresión en su pecho, al tiempo que decidió alejarse del lugar.

Lo lamento Sanae, pero eres mi rival, y como tal tengo que tratarte, hoy le diré a Tsubasa lo que siento por él, él tiene que conocer mis sentimientos antes de que se vaya a Brasil, si tiene que conocerlos, pensaba Kumi.

Tiempo después:

Junto a un viejo árbol de manzano, un joven de cabello negro escuchaba la confesión de una chica de coletas.

Eso es lo que quería decirte, no quería dejar pasar más el tiempo, decía Kumi.

Kumi, agradezco tus sentimientos, pero yo no puedo corresponderlos, respondió Tsubasa lo más calmado que pudo.

¿Por qué?, ¿por Sanae?, dijo la joven de coletas con nostalgia.

Tsubasa no dijo nada, solo guardo silencio.

Bien, acepto tú rechazo, al menos te lo dije, respondió la joven de coletas sonriendo.

Kumi, algún día encontraras a alguien que corresponda a tus sentimientos y que te haga, feliz, respondió Tsubasa, antes de alejarse de la joven de coletas.

Minutos después:

Tsubasa se encontraba con su grupo de amigos que se dirigían hacia sus casas, entre ellos estaba la castaña, el como siempre al pasar junto a ella, le regalo una cálida sonrisa que ella correspondió con cierta timidez como lo hacía desde que ambos pasaron a la adolescencia.

¿Qué te entretuvo amigo?, pensábamos que ya te habías ido a tu casa, dijo Kisugi sonriendo.

No, me entretuvo nada, solo estaba respondiendo a una pregunta que me hizo Kumi, respondió Tsubasa con calma.

¿Qué tipo de pregunta?, dijo con curiosidad Ryo.

No se los diré, es algo confidencial, respondió Tsubasa con calma, mientras platicaba con sus amigos, al tiempo que miraba por momentos a la castaña que caminaba con Yukari a algunos metros de él, también platicando.

Todo sigue igual, pensó Tsubasa, mientras miraba con disimulo a la castaña.

Nota:

¡Gracias a cada persona que este leyendo está historia¡ y ¡gracias especiales aquellas personitas que se animan a dejarme algún mensajito¡

Espero y el capítulo de hoy cumpla sus expectativas.

Sin más que decirles, me despido de ustedes.

Bendiciones.

Con mucho cariño.

PrincesaLirio.