Capítulo 12: "Sentimientos que cada minuto crecen más"
Un grupo de jóvenes se encontraban en uno de sus partidos de practica mientras un hombre de bigote junto a un grupo de chicas miraba el mismo.
Tsubasa es increíble, sin duda le irá súper bien en Brasil, decía una de ellas, haciendo que una castaña sintiera su corazón dolerle.
Si, ello es cierto Kumi, Tsubasa es un joven muy talentoso, respondió el entrenador.
Entrenador, ¿ya díganos quien es ese nuevo estudiante que entrara al equipo de fútbol en unas semanas?, decía Yukari, mientras Kumi asentía.
No se los puedo decir chicas pues ni yo mismo se quién es, solo me dijo el director que era un ex alumno del Nankatsu y que además fue parte de él equipo de futbol de la ciudad que nos representó en el campeonato de la primaria, respondió el entrenador.
¿Entonces no estudio en el Nankatsu?, dijo Kumi.
Pues eso no me lo aclaro el director, acoto el entrenador.
No sea malo entrenador, usted sabe quién ese muchacho, usted me lo dio a entender esa vez, dijo Yukari sonriendo, mientras la castaña parecía ensimismada en sus pensamientos.
Ya falta tan poco para que te vayas, no creo que nada te haga cambiar de opinión, ese es tú sueño, y para colmo hoy es San Valentín, y yo sola, no, no, que estoy pensando, solo somos amigos, aunque los amigos también pueden estar juntos en San Valentín, no, no, no, a quien pretendo engañar, tú eres más que un amigo para mí, tú eres especial, me pude dar cuenta de ello con lo que pasó aquella vez, ahora que pienso en ello, ya no has vuelto a insistir con que hablemos de ello, tal vez pienses que es lo mejor, si es así, de hecho es lo mejor, pensaba la castaña mientras veía a su amigo tomar un balón y empezar a correr con este, al tiempo que a su mente venían imágenes de aquel fugaz beso accidental en los vestuarios, haciendo que su corazón se acelerara y su mente se desconectara por completo de la realidad.
Tsubasa, escucho la castaña, haciendo que la jovencita salga de sus pensamientos.
¡Tsubasa¡ dijo la castaña echando a correr al ver a su amigo tendido en el piso.
No es nada, grave, no se preocupen, decía el joven a sus amigos que lo habían rodeado, mientras él se ponía de pie, al tiempo que su entrador junto a sus tres asistentes llegaban al lugar donde él estaba.
¡Tsubasa¡ ¿te encuentras bien?, pregunto una preocupada castaña.
Si, si estoy bien, aunque no vendría mal un vendaje en el tobillo, dijo Tsubasa mirando a la castaña.
Si gustas, yo te vendo, acoto Kumi.
¡Eh¡ gracias Kumi, pero preferiría que lo hiciera Sanae, ella conoce ya mis lesiones, dijo Tsubasa con calma, mientras sus amigos se miraron entre si y sonrieron.
Sí, eso es cierto hijo, respondió el entrenador haciendo una pausa para decir: Sanae, ¿podrías revisar la lección de Tsubasa y vendarla?
Sí entrenador, respondió la castaña.
Pues entonces vamos al vestuario, dijo Tsubasa.
Sí, yo te apoyo, a llegar, respondió la castaña mientras tomaba un pequeño maletín, donde tenía lo necesario para curar lesiones.
¡Gracias¡ dijo Tsubasa mientras colocaba uno de sus brazos sobre el hombro de la castaña para darse apoyo para caminar.
Ante el contacto, el par de jóvenes sintieron sus corazones latirle a prisa y su cuerpo temblar, pero a pesar de ello continuaron su camino, mientras sus amigos los miraban partir entre murmullos.
Ellos no deben seguir negando lo evidente, decía Kisugi.
Así es amigo, pero que se hace, ambos son muy tercos o tontos, al creer que lo que tienen solo es amistad, añadió Teppei.
Pues ojalá y reaccionen pronto, no olvidemos que Tsubasa pronto se irá, y sería terrible que se fuera sin expresarle lo que siente, además hoy es una buena fecha para hablar de sentimientos, dijo Mamoru, mientras los demás jóvenes asentían.
Entonces, ¿Tsubasa si está….?, decía Kumi, quedándose callada pues Ryo corto su pregunta.
Todos creemos que sí, pero él y ella, no lo aceptan aún, respondió Ryo mientras los demás jóvenes asentían.
Por ello me rechazo, ahora lo comprendo, dijo Kumi en voz baja, mientras la otra joven de coletas la abrazaba.
Kumi, en el corazón no se manda, decía Yukari.
Lo sé, acoto Kumi.
Lindas, sino tienen con quien salir hoy,….., decía un joven cara de mono mirando al par de chicas de coletas.
Ni en tus sueños, respondió una de ellas, caminando hacia el lugar donde había un canasto con balones, mientras el joven cara de mono miraba a la otra joven de coletas.
Lo lamento, mi corazón es aún de Tsubasa, aunque él no lo quiera aceptar, aunque créeme que yo sería feliz si él y Sanae llegan hacerlo, dijo con melancolía Kumi.
Pues en San Valentín no solo salen los novios linda, también lo hacen los amigos y como grupo de amigos podemos salir todos a tomarnos unos refrescos, acoto Kisugi.
A eso me refería, pero no sé qué pensó Yukari, dijo Ryo sonriendo.
Bueno, siendo así, luego de la práctica, vamos por los refrescos y no te preocupes por Yuka, yo la convenzo para que vaya con nosotros, es más hasta el entrenador puede ir, acoto Kumi.
¿Yo qué?, dijo el entrenador.
Que nos acompañe a festejar San Valentín luego de la práctica entrenador, respondió Ryo.
¡Gracias chicos¡ pero es mejor que solo vayan ustedes chicos, dijo el entrenador sonriendo, haciendo una pausa para decir: Bueno chicos, basta de relajos, a seguir entrenando, que, aunque no tengamos campeonato cerca, no podemos descuidarnos.
Si entrenador, respondieron los jóvenes echando a correr al campo de juego.
Minutos después: "Vestuario"
Un par de jóvenes se encontraban dentro una pequeña habitación, mirándose fijamente a los ojos a pesar del rubor que tenían sus mejillas, mientras uno de ellos le vendaba uno de los tobillos al otro que estaba sentado sobre una banca.
Con esto, te sentirás mejor Tsubasa, decía una hermosa sonrisa, la castaña al terminar su trabajo de vendaje, al tiempo que su amigo bajaba de una banca y al hacer contacto con el suelo con el pie que había sido vendado dio toquecitos suaves en la superficie bajo la mirada de su amiga.
¿Cómo te sientes?, pregunto la castaña.
Muchísimo mejor, ¡gracias Sanae¡ nuevamente me curaste, sin duda serás una gran médico deportivo, claro si decides seguir la carrera, decía el apuesto jovencito con una hermosa sonrisa plasmada en sus labios.
Ello pienso hacer, respondió la castaña con una dulce sonrisa.
Y yo seré el mejor futbolista del país y del mundo, decía con seguridad el apuesto jovencito levantando su pulgar.
De seguro lo serás, siempre consigues lo que te propones, respondió la castaña con dulzura mientras parecía evitarle la mirada.
Bueno, gracias nuevamente Sany, volveré al campo de juego, pero recuerda tenemos una plática pendiente, no creas que se me ha olvidado, es más tendremos esa plática a la salida de clases, no podemos seguir posponiéndola, siento que debemos hablar de eso, no debemos hacer como si nada hubiera pasado, respondió con calma el apuesto jovencito con una amplia sonrisa en sus labios a pesar que sus mejillas tomaron un ligero color carmín.
Lo sé, no podemos seguir aplazando esa plática, pero por ahora ve a seguir entrenando, eso si no te sobre esfuerces, recuerda lo que dijo el doctor, aún tienes esa lesión, tienes que cuidarte mucho para que esta se sane bien y puedas tener un gran desempeño en Brasil, ¿por qué sigues con la idea de irte verdad?, decía la castaña con cierta esperanza en sus ojos.
Por supuesto que sí, Brasil es la cuna del soccers y yo tengo que ir allá, allá empezará mi sueño para ser reconocido como el mejor futbolista del mundo, pero bueno, lo mejor es ir con los muchachos a entrenar, eso sí prometo no poner en riesgo mi lesión, solo entrenare con ellos un rato más, luego me dedicare a ver la práctica, lo que menos quiero es no poder seguir jugando futbol, respondió Tsubasa conectando miradas con su nerviosa amiga.
Me alegra escuchar ello, acoto ruborizada la castaña al tiempo que su amigo salía del lugar y un recuerdo vino a la mente de la jovencita.
Recuerdo
Un par de jóvenes estaban dentro de un camerino ordenando algo en unos casilleros.
¡Gracias Tsubasa por apoyarme¡ sin tu ayuda no hubiera podido acabar de guardar todo, decía Sanae.
No hay nada que agradecer, eres mi amiga, necesitabas apoyo, ya que hoy no vinieron Yukari ni Kumi, respondió Tsubasa, al tiempo que la castaña se subía en un banco de madera para dejar unas toallas de reserva en la parte superior del armario dentro de unos cajones de cartón.
Ay, escucho el joven al tiempo que giro su rostro, pero al hacerlo vio a su bella amiga resbalar de la banca, el corrió rápidamente para tomarla en sus brazos y evitar la caída pero ello fue imposible, ambos terminaron en el piso, para ser específicos uno sobre el otro, con los rostros muy cerca, tan cerca que ambos podían oír el ruido de sus respiraciones.
¿Llegue a tiempo?, decía un ruborizado joven de cabello negro que estaba bajo la castaña que tenía su rostro sonrojado.
Si, dijo nerviosa la castaña mientras intentaba ponerse de pie, pero no pudo lograr su objetivo pues una caja no muy pesada que estaba sobre el armario cayó sobre ella haciendo que esta volviera a caer sobre el cuerpo de su amigo con la única diferencia que esta vez sus rostros chocaron contra el otro haciendo que ambos se den un corto beso, que los dejo shockeados a ambos.
¿Estás bien?, dijo Tsubasa al reaccionar mientras la castaña se ponía de pie y se sobaba la cabeza al tiempo que sentía sus mejillas arderle.
¡Eh¡ si, si, respondió la castaña no mencionado para nada el casual beso que se habían dado con su amigo.
¿En verdad?, dijo Tsubasa mientras miraba a su amiga con ternura.
Si, en verdad, esa caja no estaba pesada, no me hizo nada, acoto la castaña sonriendo
¡Sanae¡….., decía un nervioso Tsubasa.
¡Gracias Tsubasa¡ tengo que ir por mis cosas, quede en llegar temprano para acompañar a mi madre a sus compras, respondió la castaña cortándole las palabras a su amigo.
Claro, pero tenemos que hablar de lo que acaba de pasar, dijo Tsubasa lo más calmado que pudo.
¡Eh¡ si, si, luego, luego hablamos, ¡discúlpame Tsubasa¡ mamá se enfadara si no le acompaño a sus compras, decía la castaña antes de salir del lugar.
Fin del recuerdo: Tiempo actual
Pensé que ya se le había olvidado, como me la pase evitando esa plática desde que sucedió ello, ¿qué querrá decirme?, ¿será que ya no quiere ser mi amigo?, si, a lo mejor lo que paso le incomoda de alguna forma, aunque si lo incomodara no hubiera seguido hablándome, no comprendo, ¿qué querrá?, yo moriría de tristeza si ya no quiere ser mi amigo, yo me conformo aunque sea con ello además, se supone que hoy es San Valentín, ¿por qué hoy, precisamente hoy quiere hablar de ese tema?, pensaba la castaña.
El pensamiento de la castaña, fue interrumpido por una joven de coletas que con un canasto en la mano entraba al lugar.
Vi salir a Tsubasa por ello decidí entrar, decía Yukari.
Si, por suerte su lesión no es de gravedad, respondió la castaña.
Qué bueno amiga, pero dime, ¿no te dijo nada?, pregunto Yukari.
¿Decirme qué?, respondió la castaña.
Es que hoy es San Valentín, yo pensé que tal vez él,….., decía Yukari.
No comprendo que quieres decir Yuka, respondió nerviosa la castaña.
¿No te dio algo?, ¿te invito a algún lugar?, ¿o tú le diste algo?, preguntaba Yukari.
No, yo no le di nada, la verdad nunca le he dado nada en estas fechas, a pesar de ser mi amigo, aunque de seguro, ya no deben de tardar en llegarle los presentes de sus fans, respondió en tono celoso la castaña.
Tú estás celosa, dijo riendo Yukari.
No, como crees, respondió Sanae moviendo sus manos.
Lo estás amiga, lo estás, ya no lo niegues, hay sentimientos que no se pueden disimular porque cada minuto que pasan crecen y crecen más en nuestros corazones, dijo Yukari.
¿Y tú como sabes ello?, pregunto la castaña intrigada.
Lo leí en un artículo, dijo Yukari rápidamente.
Si, tal vez tengas razón, tal vez si sienta celos de esas fans, pero no tengo derecho a sentir ello, no soy nada de él, solo soy su amiga, solo ello, así cada minuto que pasen mis sentimientos hacia él crezcan en mi corazón, él solo me ve como amiga, y yo acepto ello, tal vez sea mejor así, respondió la castaña.
No Sanae, no, si lo amas, exprésale tus sentimientos, no te los guardes querida amiga, tal vez él también sienta lo mismo que tú, acoto Yukari.
No Yuka, el no siente lo mismo que yo, solo me ve como amiga, respondió la castaña con cierta nostalgia en su voz.
Yo no creo ello amiga, pero, en fin, como amigos también pueden disfrutar de este día especial, dijo Yukari.
Lo sé, acoto la castaña.
Entonces, ¿le pedirás una cita?, dijo Yukari.
No, como crees, respondió ruborizada la castaña, mientras su amiga de coletas movía su cabeza con resignación.
En tanto:
Un joven cara de mono se acercaba junto a un joven de cabello negro que estaba parado al ras del campo mirando el entrenamiento de sus amigos.
Al fin el entrenador me dio un descanso, decía Ryo mientras tomaba una botella de agua que había en un canasto.
Lo hiciste bien Ryo, cada día mejoras más como los demás chicos, respondió Tsubasa.
¡Gracias amigo¡ ello te lo debo a ti, sin ti, no hubiera mejorado mi manera de jugar, acoto Ryo.
No me lo debes a mí, sino a tú fuerza de voluntad amigo, respondió Tsubasa, mientras pensaba: Sanae, no puedo dejar pasar más el tiempo, al menos tenemos que hablar de lo que pasó, al menos tenemos que hablarlo.
