Capítulo 14: "Secreto de dos"
Un par de jovencitos, salían de un estadio caminando uno muy cerca del otro mientras platicaban.
¿Y viste, esa chilena Sany?, fue grandiosa, sin duda fue un fantástico gol, decía Tsubasa de lo más entusiasmado.
Sí, es cierto, fue muy buena, respondió la castaña sonriendo.
Bueno, ahora vamos por algo para comer, dijo Tsubasa, haciendo una pausa para decir: ¿Qué se te antoja Sany?.
Lo que gustes, lo que sea estará bien, respondió con una ligera sonrisa en su rostro la castaña, al tiempo que pensaba: No estoy soñando, es real, soy su novia, soy su novia, y está es nuestra primera cita.
El pensamiento de la castaña se vio interrumpido al sentir unos labios posarse en su mejilla, seguidos del contacto de una piel en su mano.
Eres tan hermosa, comprensiva y complaciente, decía Tsubasa luego de alejar su rostro del de su amada, mientras entrelazaba los dedos de su mano con los de la mano de la castaña.
¡Eh¡ respondió la castaña sonrojada.
¡Te amo¡ dijo Tsubasa sonriendo.
Yo también, respondió la castaña dulcemente, mientras miraba con ternura a su novio.
El par de jovencitos caminaron hacia un pequeño local donde vendían comida tradicional y entraron a este.
¿Y si alguien nos ve?, decía preocupada la castaña mientras miraba a través de una pequeña ventana hacia el exterior de la calle.
No lo creo, los chicos no acostumbran a venir por aquí, respondió Tsubasa mientras esperaba su pedido.
Si, ello es cierto, acoto la castaña sonriendo, mientras su ahora novio la miraba con dulzura.
Cuando este en Brasil, te llamare cada fin de semana, dijo Tsubasa de repente.
Y si no me llamas, lo haré yo, respondió la castaña sonriendo, haciendo una pausa para decir: No pienses que ahora que es mi novio y que estará lejos de mí, yo no estaré pendiente de usted mi capitán.
Me encanta que te preocupes por mi Sany, respondió Tsubasa tomando las manos de la castaña.
Me preocupo por que te amo, dijo Sanae sonriendo, al tiempo que una mesera llego a la mesa con la orden de los jóvenes.
2 horas después:
Tsubasa acompañaba a su bella novia a su casa, mientras iba platicando con ella.
Si, sé que será difícil callar este amor que sentimos, pero al menos guardémoslo como secreto por unos días, ¿no?, a ver quién de nuestros amigos logra descubrirlo primero, decía Tsubasa sonriendo mientras detenía sus pasos a unos metros de una modesta casita.
Si, a ver quién logra darse cuenta primero de que ya aceptamos este amor que ya sentíamos desde antes y que ninguno de los dos queríamos reconocer, respondió la castaña dulcemente mientras sonreía.
Pues ya lo reconocimos, hermosa, dijo Tsubasa, tomando las manos de la castaña para besarlas.
Ya me tengo que ir, mis padres pueden vernos, decía nerviosa la castaña.
¿No me digas que también quieres que guardemos como secreto nuestro amor ante ellos?, dijo Tsubasa con calma.
No, claro que no, pero me imagino que tú por ahora quieres que nadie sepa lo nuestro, ¿no?, ni siquiera nuestros padres, acoto la castaña con dulzura.
No había pensado ello, es más había pensado decirle a mi madre y a mi padre, que me gustas, que te amo, que nos hicimos novios, yo creo que ellos ya sospechaban de mis sentimientos hacia ti y la noticia de nuestro noviazgo los alegrara, pero también creo que debemos tomar las cosas con calma, estamos iniciando nuestro noviazgo, creo que lo mejor por ahora es que mantengamos nuestro amor solo para los dos, acoto Tsubasa, haciendo una pausa para decir: Pero, como te dije no será un secreto por mucho tiempo, ya que antes de que me vaya a Brasil, quiero que todos sepan que tú yo nos amamos, que somos novios.
La castaña ante las palabras de su novio, sonrió y se fundió en un cálido abrazo con él, luego de algunos minutos, Tsubasa deshizo el abrazo, le dio un beso en la frente a la castaña y se separó de esta para que fuera hacia su casa.
Una vez que la vio entrar a su casa, él se alejó de lugar.
Minutos después:
Tsubasa caminaba por una calle con el rostro radiante de alegría cuando de repente una voz hizo que detuviera su andar.
Tsubasa, querido amigo, ¿qué andas haciendo a estas horas por estos lares?, decía Ryo con una sonrisa de oreja a oreja mientras miraba a su amigo.
Ryo, dijo Tsubasa lo más calmado que pudo.
Sí, soy yo, pero responde a mi pregunta a mi pregunta Tsubasa, que yo sepa tú casa no queda de este lado, sino del otro, acoto el joven cara de mono sonriendo.
Sí, es cierto, ¿pero ello que tiene que ver?, dijo de lo más calmado Tsubasa.
¿Acaso vienes de casa de Sany?, pregunto Ryo.
¿De casa de Sanae?, no, claro que no querido amigo, vengo de dejar un encargo de mamá, dijo Tsubasa sonriendo.
¡Ah¡ pensé que fuiste a ver a Sany, dijo Ryo.
Pues no, respondió Tsubasa.
¿Y ahora vas a tu casa?, dijo Ryo.
No precisamente, voy a la casa de mi maestro de portugués, acoto Tsubasa.
Claro, claro, dijo Ryo sonriendo.
Vaya, pude librarla, por suerte Ryo me creyó, pensó Tsubasa mientras caminaba junto al joven cara de mono.
Al día siguiente: "Casa Nakazawa"
Una castaña de rostro radiante, se acercaba a una mesa a desayunar con su familia.
¿Iras hoy a la escuela hija?, dijo su madre mientras colocaba una taza en la mesa.
Si mamá, así las clases hayan terminado, los entrenamientos del equipo de fútbol continúan, respondió la castaña con una gran sonrisa en su rostro.
¿Y Tsubasa sigue asistiendo aún?, pregunto el señor Nakazawa con curiosidad, mientras miraba de manera disimulada a su hija.
Si papá, él asistirá hasta el último día que tenga que irse a Brasil, dijo Sanae con calma.
Ese muchacho es un gran futbolista, sin duda triunfara en Brasil, acoto el señor Nakazawa.
Si, ello es cierto, dijo la señora Nakazawa mientras tomaba asiento.
Si, Tsubasa es un gran futbolista, dijo Sanae con una bella sonrisa y el rostro iluminado de alegría, de una alegría que dejo intrigados a sus padres, pues estos sospechaban que su hija sentía un cariño especial por el capitán del equipo de fútbol de su escuela
Casa Ozora:
Un joven de cabello desordenado, movía un balón con uno de sus pies mientras platicaba con su madre en la entrada de su casa.
¿Entonces en verdad no tienes nada que decirme?, decía Natsuko, mientras miraba a los ojos a su hijo.
No madre, no, ya te dije que estoy bien, respondió con calma Tsubasa.
Eso lo sé hijo, pero como te dije, yo siento que me andas ocultando algo, dijo la señora Ozora.
No madre, claro que no, respondió Tsubasa que tenía un brillo especial en sus ojos.
Bueno, entonces no te detengo más, me imagino que llevas prisa por ir a entrenar con tus amigos, dijo Natsuko.
Si, así es madre, respondió Tsubasa.
Luego de ello, el joven de cabello desordenado empezó a correr mientras pateaba su balón.
Hijo, yo sé que algo me andas escondiendo y por ese brillito tan especial en tus ojos solo puede ser algo, y ese algo es el amor, pero, ¿de quién estarás enamorado hijo?, nada me gustaría más que fuera de ella, pensaba la señora Natsuko mientras veía alejarse a su hijo.
Minutos después:
Tsubasa detenía su loca carrera a unas cuadras de su casa, mientras pensaba: Espero y aún no hayas pasado por aquí.
El joven de cabello desordenado empezó a hacer movimientos con el balón con uno de sus pies, mientras miraba hacia una calle.
A los pocos minutos vio acercarse con una dulce sonrisa a la persona que tanto esperaba.
¡Tsubasa¡ decía una sorprendida castaña.
Sany, te estuve esperando, respondió Tsubasa mientras dejaba de mover el balón para acercarse a la castaña.
¿En verdad?, dijo emocionada la castaña.
Si, respondió Tsubasa mientras le tomaba de las manos.
La castaña solo sonrío ante las palabras de su amado, mientras este acerco su rostro al de ella para darle un fugaz beso.
Luego de ello, Tsubasa entrelazo los dedos de su mano con los de la castaña, y empezó a caminar con ella mientras le daba de golpecitos a su balón para que rodara.
Tras varios minutos de camino, ya estando solo a una cuadra de su escuela, el par de jovencitos se soltaron de las manos y continuaron su camino platicando como si fueran dos grandes amigos.
Miren allí vienen, decía un joven.
Si, son ellos, acoto otro.
¿Qué extraño que vengan juntos?, dijo otro.
Ya chicos dejen de especular, solo son amigos, así dicen ellos, decía sonriendo un joven cara de mono.
¿Y tú a poco les crees?, respondió Kisugi, mientras Tsubasa y Sanae se acercaban a ellos.
Chicos, ¡buenos días¡ dijeron Tsubasa y Sanae al llegar junto al grupo de jóvenes.
¡Buenos días¡ ¿se encontraron?, dijo Mamoru sonriendo.
¡Eh¡ si, respondió sonriendo la castaña, haciendo una pausa para decir: ¿Las chicas aún no llegan?.
No, dijeron los jóvenes.
¿Y el entrenador?, pregunto Tsubasa.
Tampoco amigo, pero dejo dicho con el vigilante que vayamos entrando, acoto Teppei.
Pues entremos, dijo Tsubasa, mientras los jóvenes asentían.
Horas después:
Tres chicas se encontraban limpiando unos balones mientras observaban el entrenamiento de un grupo de chicos.
¿El entrenador ya tendrá decidido el nuevo capitán?, dijo Kumi.
No se sabe, respondió Yukari, mientras una castaña miraba a su novio secreto con dulzura.
Tsubasa, sin duda eres extraordinario, no tengo dudas de que triunfaras en Brasil, de que tú conseguirás todo lo que te propongas,….., pensaba la castaña.
Sanae, Sanae,…., decía Yukari.
Sanae, dijo Kumi, haciendo una pausa para decir: Está muy distraída.
Sí, es cierto, respondió Yukari, cuando una voz hizo que el par de chicas detuvieran su conversación y saco de sus pensamientos a la castaña.
Me podrías colocar una nueva venda, decía la voz.
¡Tsubasa¡ dijo la castaña al salir de su ensueño.
Si gustas, yo te la coloco, decía Kumi.
No, no es necesario, yo lo hare, dijo Sanae con firmeza, mientras Tsubasa se sentaba en el pasto para que la castaña le vendara su tobillo.
La castaña tomo un pequeño maletín que contenía lo necesario para brindar atenciones a sus amigos y se dirigió junto a su novio secreto para curarlo.
No te preocupes, no tengo nada, decía Tsubasa en voz baja.
¿Qué?, respondió la castaña creyendo haber oído mal.
No tengo nada hermosa, dijo Tsubasa.
Pero….., respondía pestañando la castaña.
Solo use ese pretexto para poder estar un rato contigo, dijo Tsubasa haciendo ruborizar a la castaña.
¡Tsubasa¡ respondió la castaña en voz baja.
Mejor ya no digo nada o no podremos seguir guardando nuestro secreto, dijo Tsubasa sonriendo.
¿Qué?, respondió la castaña sonriendo.
Eres muy transparente Sany, dijo Tsubasa.
Luego de ello, el apuesto joven se puso de pie y volvió con sus compañeros a seguir entrenando.
¿Ya te sientes mejor amigo?, dijo Ryo preocupado.
Si amigo, no es de gravedad, solo uso la venda por protección y como se me movió fui para que Sanae me la acomode, no hay de qué preocuparse, respondió Tsubasa con calma.
Qué bueno amigo, dijo Ryo sonriendo.
A jugar, respondió Tsubasa mientras se dirigía a tomar un balón.
Es mío, dijo Mamoru.
No, mío, respondió Tsubasa, recuperando el balón para luego empezar a correr hacia el arco, todo seguido por la mirada de su amada y de las amigas de esta.
Parece que ni lesionado estuviera, dijo Yukari, mientras Kumi asentía
Si es cierto, corre muy rápido, respondió Kumi, haciendo una pausa para decir: Parece que no fue por lesión que quiso que Sanae le pusiera la venda.
Si, tienes razón, respondió Yukari, mirando a la castaña, mientras pensaba: Sanae anda extraña.
Gol, dijo Sanae feliz, mientras veía a su amado levantar el brazo, tras su anotación, mientras sus amigos lo abrazaban, y su amiga de coletas no dejaba de mirarla.
