Capítulo 17: "La distancia no es barrera para nuestro amor"

Ya habían pasado tres semanas desde que Tsubasa partió a Brasil, tres semanas durante las cuales él y Sanae mantenían su relación mediante llamadas telefónicas o mensajitos sean de texto o de voz a través de WhatsApp, por intermedio de los cuales ellos se comentaban todo lo que iba aconteciendo en su día a día, es así que Sanae se enteró que para su amado no había sido nada sencillo acoplarse a su nuevo equipo, incluso el seguía aún luchando por que le den más minutos en cada encuentro para poder mostrar todo su talento; ella como siempre con sus palabras lo animaba a no darse por vencido pues ella al igual que él estaba segura del gran talento que tenía su amado para el soccer, así mismo él se enteró que en unos días el miembro tan esperado para el equipo de Nankatsu llegaba, si bien aún no sabía el nombre de este, por medio de su novia se enteró que el entrenador había decidido que este nuevo miembro asuma la capitanía del equipo.

Era lunes, un nuevo día en la hermosa y calurosa ciudad de Sao Paulo. En una pequeña habitación un joven de cabello desordenado se encontraba escribiendo algo en su celular, cuando de repente la puerta de la pequeña habitación se abrió.

Tsubasa, ¿nos vamos?, escucho el apuesto joven levantando su rostro.

Si, ahora Pepe, respondió Tsubasa.

Platicando con tú chica, dijo sonriendo el joven moreno.

No, exactamente, solo le estoy dejando un mensaje a mi Sanae, ella aún debe estar en la escuela, hoy iniciaban sus clases, por la mañana y por la tarde pues ella tiene que apoyar a los chicos del equipo de futbol, allá debe ser las 6 de la tarde, aún deben seguir entrenando, respondió Tsubasa.

Claro, claro, ya entendí, por ello no puedes llamarla, dijo el moreno sonriendo.

Así es, respondió Tsubasa, mientras guardaba su celular en su maletín de entrenamiento.

Ahora sí, dijo Pepe al verlo guardar el mismo en su maletín.

Si, vámonos, hoy nos estará observando el entrenador, con suerte nos da la titularidad si ve que nuestro desempeño llena por completo sus expectativas, decía Tsubasa sonriendo.

Así será amigo, respondió el moreno.

Luego de ello el par de jovencitos abandonaron el lugar.

Japón:

Un par de chicas observaban el entrenamiento de sus amigos mientras platicaban entre ellas.

Mañana llega, decía una de ellas.

Si, el entrenador me dijo que se le retraso el vuelo, por eso hoy no pudo unirse al grupo, respondía una castaña.

¿Y no te dijo quién es?, respondió Yukari.

No, el entrenador sigue hermético con ese tema, acoto Sanae, cuando escucho, la práctica concluyo.

A recoger todo, dijo Yukari, haciendo una pausa para decir: Hace falta una manito más.

Si es cierto, se siente la ausencia de Kumi, lo bueno es que ella sigue apoyando a los chicos del equipo de futbol de la secundaria y se la ve feliz, respondió Sanae.

Sí, es cierto, acepto con dignidad su derrota ante ti, acoto Yukari.

No lo digas así, ella es una chica linda pero…., decía Sanae.

En el corazón no se manda amiga, acoto Yukari, haciendo un breve silencio.

Si, ello es cierto, en el corazón no se manda, dijo Sanae, mirando a su amiga, para luego decir: ¿Pasa algo Yuka?.

Y si le pedimos al entrenador que nos permita convocar a otra asistente, dijo Yukari.

Es buena idea, respondió Sanae sonriendo.

Bueno, pero como por ahora no tenemos ayuda, abra que empezar con nuestra función, dijo la joven de coletas.

Si, acoto Sanae.

2 horas después:

La castaña estaba sentaba en una pequeña banca dentro de un vestuario mirando un mensaje de texto que le había enviado su amado.

Hablando con Tsubasa, dijo sonriendo Yukari.

No precisamente, él ahora debe estar entrenando, solo leo un mensaje que me envió, respondió la castaña con el rostro radiante de alegría.

Por lo visto su mensaje te puso feliz, dijo la joven de coletas.

Si, hoy tiene una nueva oportunidad para mostrar su talento,…., decía la castaña mientras la joven de coletas la escuchaba con atención.

Luego de algunos minutos, la joven de coletas dijo: Me da gusto verte tan feliz amiga, su amor es muy grande, tanto que la distancia no es barrera para este,

Si, así es, respondió la castaña.

Tras algunos minutos más de platica y ya habiendo guardado todo en sus respectivos lugares las jovencitas se fueron a sus casas.

Por la noche:

Una castaña estiraba sus brazos tras sentir su celular timbrar.

¿Sera Tsubasa?, pensaba la castaña mientras tomaba el celular en sus manos, y en medio de la oscuridad de su habitación contestaba la llamada.

Alo cariño, que sorpresa, decía la castaña.

Hola hermosa, disculpa que te llame a estas horas, que te haya despertado pero no quería dejar esto para mañana, escuchaba la joven.

¿Qué?, ¿qué sucede?, dijo en tono preocupado la castaña mientras se sentaba de impulso en la cama.

No te asustes mi princesa, no es nada grave, sino todo lo contrario, estoy feliz, muy feliz, y no quería esperar hasta mañana para mandarte un mensaje de voz o de texto, ya que llamarte en día de semana por la diferencia horaria es imposible, por eso te llame a estas horas, disculpa mi imprudencia princesa pero necesitaba compartir contigo esta alegría, ya no soy suplente, ahora soy titular, decía Tsubasa a través de la línea telefónica.

¡Felicitaciones¡ sabía que lo conseguirías, solo era cuestión de tiempo para que te promovieran, respondió la castaña feliz.

El par de jovencitos enamorados platicaron por varios minutos, minutos durante los cuales ellos se ponían al tanto de todo lo que había acontecido durante ese día, además de profesarse su amor en cada momento.

Al día siguiente: "Casa Nakazawa"

Una castaña tomaba presurosa su desayuno, mientras sus padres la observaban.

Hija con calma te vas a atorar, dijo su madre.

Es que ya es tarde, respondió la castaña.

Pues no deberías de contestar llamadas en la madrugada hija, así sea tu novio quien te llame, dijo el señor Nakazawa sonriendo.

Padre, ¿nos escuchaste?, respondió sonrojada la castaña.

Fue sin querer, yo fui por un vaso de agua a la cocina y te oí platicar con alguien mientras reías, por la forma como hablabas supongo que era Tsubasa, ¿no?, dijo el señor Nakazawa, haciendo que la castaña se sonrojara más.

Si, si era él, respondió la castaña sonriendo, mientras dirigía su mirada a un reloj que estaba en la pared.

Es normal hija, están enamorados, no hay de que avergonzarse, dijo el señor Nakazawa.

Así es hija, además el que siempre estén en contacto, el que te llame sin importarle la hora, me demuestra que en verdad te ama, que la distancia no será barrera para sus sentimientos, decía la señora Nakazawa, mientras su esposo asentía.

La hora, dijo la castaña, soltando la rebanada de pan que sostenía con una de sus manos.

¿Qué?, respondieron sus padres.

Ya es muy tarde, se lamentaba la castaña.

No te preocupes hija, yo te llevare a la preparatoria, así llegaras a tiempo, dijo el señor Nakazawa.

¡Gracias padre¡ respondió la castaña con una bella sonrisa en su rostro.

Vez querida, fue buena idea sacar ese préstamo para el auto, así Sanae y yo, podremos llegar a tiempo a nuestras ocupaciones, decía el señor Nakazawa sonriendo.

Si, tienes razón, respondió la señora Nakazawa sonriendo.

Tras algunos minutos el padre de la castaña llevo a esta a la preparatoria.

Preparatoria Nankatsu:

Una castaña bajaba de un auto sujetando un maletín con una de sus manos mientras decía: Gracias papito.

De nada hijita, respondió el señor Nakazawa antes de partir.

Una vez que el auto del padre de la castaña emprendió camino, está hecho a correr dentro de la preparatoria.

Tras algunos minutos de loca carrera, una vez que la castaña iba a entrar por la puerta principal de la preparatoria tropezó contra alguien haciendo que su maletín cayera al piso al mismo tiempo que unos libros que no eran suyos.

¡Disculpa¡ escucho la castaña.

Discúlpame a mí, no me di cuenta de tu presencia, decía la castaña, mientras tomaba su maletín aun sin ver el rostro de la persona con la que había tropezado.

¡Sanae¡ decía una voz en tono de sorpresa, haciendo que la castaña levante su rostro y su rostro se torne igual de sorprendido que el del apuesto jovencito que tenía al frente.

¡Taro¡ ¿eres Taro Misaki, verdad?, respondió la castaña mientras sonreía.

Sí, soy yo, dijo el joven mientras miraba a la castaña, al tiempo que pensaba: Sanae se ha vuelta más linda aun.

Entonces tu eres el miembro del equipo de soccer que todos estamos esperando, dijo la castaña sonriendo.

Así es, pero, ¿Cómo es eso de que están esperando?, respondió Taro sonriendo.

Pues es algo cierto, todos te estamos esperando, Tsubasa se fue a Brasil, ya va hacer un mes de ello…., decía la castaña.

Si me entere de ello por la prensa, respondió Taro, haciendo una pausa para decir: Fue tras su sueño, y de hecho lo cumplirá.

Ya lo está cumpliendo, él ya es parte del equipo titular del Sau Paulo…, decía la castaña, cuando una voz interrumpió la plática del par de jóvenes.

¿No piensan entrar?, decía un hombre de lentes.

¡Eh¡ si, si, disculpe, respondió Taro, haciéndose a un costado para que pase primero la castaña.

¡Gracias¡ dijo Sanae.

El par de jóvenes entraron a la preparatoria, mientras caminaban iban platicando entre ellos, es así que ambos conocieron que compartirían no solo horas en el entrenamiento del equipo de fútbol sino además aula de clases.

Minutos después:

Dentro de un aula, Taro era recibido de manera efusiva por sus amigos, mientras la castaña aprovechando que el maestro aun no entraba al aula le escribía un mensaje a su amado.

Sau Paulo- Brasil:

Tsubasa leía el mensaje de su amada mientras sonreía, al tiempo que pensaba: Taro Misaki, es el nuevo miembro del equipo.

Oye Tsubasa, apaga la luz, ya quiero dormir, decía quejumbroso un moreno que estaba en una pequeña cama en la misma habitación que el joven de cabello desordenado.

Ya la voy a apagar Pepe, respondió Tsubasa mientras empezaba a responderle a su amada.

Recuerda que mañana tenemos un partido importante, y el entrenador dijo que descansemos bien, acotaba el moreno.

Lo sé, solo cinco minutos y apago la luz, dijo Tsubasa.

Bien, respondió Pepe mientras se cubría el rostro con una sábana, haciendo sonreír al joven de cabello desordenado.

No exageres la luz de lámpara esta tenue, dijo Tsubasa mientras daba enviar a su mensaje.

Claro, eso dices porque eres tu quien la tiene encendida, respondió Pepe, haciéndose el ofendido.

Pepe, dijo Tsubasa, mientras dejaba su celular en una pequeña mesita de noche junto a la cama donde él estaba.

Solo bromeo amigo, platica con tu bella chica el tiempo que gustes, solo no te desveles mucho que mañana tenemos un partido importante, además ya sabes que en cuanto me agarra el sueño duermo cual rinoceronte, decía Pepe mientras bostezaba.

A los pocos segundos el moreno se quedó callado, solo dejando escuchar el sonido de su respiración mientras dormía.

Ya se durmió, pensó Tsubasa, mientras sonreía, al tiempo que apagaba la luz de la lámpara y se acostaba el también a dormir.

Japón:

Una castaña sonreía mientras leía el mensaje de su amado.

Taro, ya sospechaba que podría ser él, princesa, sabes me da gusto que Taro este de vuelta en el equipo, así él con su talento y experiencia que trae de otros equipos apoyara a que nuestros amigos sigan desarrollando aún más sus habilidades para el soccer, y yendo a lo nuestro, lamento que hoy por mi culpa casi llegues tarde a la preparatoria, lo bueno es que mi suegrito te llevo mi hermosa Sanae, y así llegaste a tiempo.

Sabes quisiera prometerte que no volveré a llamarte a esas horas de la noche pero no puedo hacerlo, pues de seguro lo volveré hacer en alguna otra oportunidad, porque te amo, porque me gusta oír tu voz, escuchar tu sonrisa, que me platiques, que me des ánimos, me gustas todo, todo de ti, tu eres mi luz y cada vez que necesite que ilumines más mis días escuchando tu voz directamente, de seguro te llamaré…

Yo, yo también te amo, te amor mi amor, como ambos lo prometimos cuando nos hicimos novios, no abra nada, nada en el mundo que destruya nuestro amor, menos la distancia, menos ella, pensaba la castaña, mientras se plasmaba una bella sonrisa en su rostro.