Capítulo 18: "Un amor que cada día crece más"

Un grupo de jóvenes salían presurosos de un aula, mientras algunos de ellos aún permanecían en ella.

Taro, ¿nos acompañas al cafetín?, decía un joven cara de mono, mirando al mencionado.

Ya les alcanzo, respondió con una cálida sonrisa el joven de rostro dulce, mientras guardaba sus libros en su maletín.

Bien, dijo el joven cara de mono mientras salía del aula tras su grupo de amigos.

Voy adelantándome, dijo una joven de coletas al ver a su amiga castaña sonreír mientras veía algo en su celular.

Sí, contesto Sanae.

A los pocos minutos que la joven de coletas salió del aula, alguien llego junto a la castaña, y le dijo en tono intrigado: Durante toda la clase te la pasaste viendo el celular, por suerte el maestro no lo noto.

Ah, sí, no me había percatado de ello, contesto una sonrojada castaña.

¿Con quién hablabas?, dijo intrigado Taro.

Con Tsubasa, respondió con el rostro radiante de alegría la castaña.

¿Con Tsubasa?, ¿acaso él y tú?, decía sorprendido Taro, mientras miraba el brillo especial que la castaña tenía en sus ojos.

Somos novios, dijo la castaña feliz.

Son novios, dijo Taro sorprendido.

Nos hicimos novios unos días antes de que él parta a Brasil….., decía la castaña, mientras el joven de rostro dulce la escuchaba con atención.

Minutos después:

Me alegra saber que Tsubasa y tú sean novios y que su relación a pesar de la distancia, este funcionando, eso es bueno, además hacen una linda pareja, decía Taro, mientras pensaba: Sanae se ha vuelto mucho más linda, pero es la chica de mi amigo, no debo verla de otra forma, no debo verla de otra forma, no es correcto, además se la ve tan feliz, de seguro Tsubasa también de estar así de contento.

Gracias, acoto Sanae.

Solo digo la verdad, hacen una linda pareja, respondió Taro, haciendo una pausa para decir en voz baja: Ojalá algún día encuentre a alguien que me cuide y ame con tanta devoción como tú.

¿Qué?, dijo Sanae, creyendo haber escuchado mal.

Que me gustaría algún día conocer a una chica como tú, respondió Taro, mirando fijamente a la castaña.

¿Cómo yo?, dijo Sanae pestañando.

Sí, linda, que me apoye, que cure mis lesiones,…., decía Taro, siendo interrumpido por la castaña.

¡Gracias por el buen concepto que tienes de mi Taro¡ ¡gracias¡ pero no creo que sea para tanto, respondió Sanae ligeramente ruborizada.

No hay nada que agradecer, solo digo la verdad, eres una gran chica, dijo Taro, haciendo una pausa para decir: Bueno, vamos al cafetín, o no aprovecharemos el receso.

Sí, vamos, acoto la castaña.

Brasil:

Un apuesto joven de cabello negro se encontraba acostado en una cama, cubierto por unas mantas hasta su rostro, alumbrándose en medio de la oscuridad de la madrugada con su celular que sostenía entre sus manos, mientras pensaba: A estas horas debe estar de receso, ¿y si la llamo?, no, mejor no, comparto habitación con Pepé, podría incomodarlo, mejor le sigo platicando por mensajito, por suerte mañana tengo libre, así puedo platicar con mi hermosa a gusto.

Tsubasa empezó a escribir en su celular mientras en otra cama que estaba en la misma habitación, un joven dormía cual roca.

Japón:

Una castaña junto a una chica de coletas estaba sentada en una banca mirando el entrenamiento del equipo de su preparatoria mientras platicaban entre ellas.

Es muy bueno y jugando con Tsubasa de hecho su talento se potencia más, ahora comprendo por qué él y Tsubasa eran la combinación dorada del Nankatsu en la primaria, decía Yukari.

Así, es, respondió la castaña, cuando sintió su celular vibrar.

La castaña tomo su celular en la mano y su rostro se ilumino de alegría al ver el nombre de su amado en él.

Déjame adivinar, dijo Yukari, haciendo una pausa para decir: Es Tsubasa.

Sí, respondió feliz la castaña, mientras le respondía el mensaje a su amado.

Pero que hace despierto a estas horas, en Brasil ya deben estar de madrugada, acoto la joven de coletas.

Sí, lo sé, eso le acabo de preguntar, respondió la castaña sonriendo.

Brasil:

¿Qué haces despierto a estas horas cariño?, tú deberías estar descansando ya, un deportista tiene que dormir sus horas necesarias para poder estar bien de salud, lleno de energía,…leía Tsubasa mientras pensaba: Ay mi Sany, siempre tan preocupada por mí, por eso me enamore de ti.

Tsubasa y Sanae platicaron por algunos minutos, luego de la plática con su amada el apuesto joven se quedó profundamente dormido.

Horas más tarde:

Tsubasa, Tsubasa, despierta, decía un joven moreno mientras movía con una de sus manos el cuerpo de su amigo.

Estoy bien, estoy bien Sanae, no tienes que preocuparte…, decía entre sueños el joven de cabello negro.

Aja, con que estás soñando con tú chica picaron, pero lo lamento, ya dormiste lo suficiente, es hora de despertar, tenemos que ir a pasar la revisión médica…., decía el moreno, mientras jalaba las sabanas que cubrían el cuerpo de su amigo.

No mamá, un ratito más, decía Tsubasa.

Mamá, dijo Pepé sonriendo, haciendo una pausa para decir: Primero menciona a su hermosa chica y ahora a su madre.

El joven moreno, al no ver respuesta de su amigo, lo llamo con todas sus fuerzas: Tsu-ba-saaaaa

¿Qué?, ¿qué?, ¿qué sucede?, ¿qué sucede?, dijo el mencionado mientras se sentaba de impulso en la cama.

Ja ja ja ja, al fin despiertas, decía sonriendo el moreno.

Pepé, respondió fingiendo reproche Tsubasa.

Ya van hacer las 11 de la mañana, Roberto llamo para decir que se adelantó el examen médico para hoy, tenemos cita al medio día, contesto Pepé.

¿Al medio día?, dijo alarmado Tsubasa.

Sí, te quedan 65 segundos para ducharte, cambiarte, desayunar e irnos, respondió Pepé sonriendo mientras miraba el rostro de su amigo.

Claro, claro, dijo Tsubasa.

¿Qué te desvelo amigo?, ah, ya se, Sanae, de seguro anduviste mensajeándote con ella, respondió el moreno sonriendo.

Es que pensé que hoy tendríamos descanso, acoto Tsubasa.

Yo también pensé ello amigo, pero ya vez, tenemos que pasar examen médico o no podremos jugar en el torneo nacional, ellos claramente dijeron que quieren comprobar que estamos en buenas condiciones, pues no les basta con ver nuestro gran desempeño en los partidos de prácticas, dijo Pepé con calma.

Sí, ya lo sé, además son parte de los requisitos de los jugadores que son inscritos para el torneo, voy a ducharme, respondió Tsubasa bajando de su cama.

1 hora después:

El par de jóvenes partieron al lugar donde les llevarían a cabo sus exámenes médicos.

Japón:

Una bella castaña que vestía un pijama de color rosa, miraba a través de la pequeña ventana de su habitación el anochecer, mientras pensaba: Tsubasa, en unos días cumpliremos un nuevo mes de noviazgo, de un noviazgo un tanto especial, pues lo llevamos a través de mensajes o llamadas, aun así, mi amor por ti crece cada día más, te amo Tsubasa y sé que mi amor hacia ti seguirá creciendo cada día más, porque eres el amor de mi vida.

Brasil:

Un par de jóvenes pasaban unas revisiones médicas mientras tras una gigantesca ventana un par de chicas los observaban.

Él es el oriental del que te hable, escuche decir que vino a Brasil siguiendo a Roberto, decía una de las jóvenes.

Vino siguiendo a mi padrino y hasta ahora lo veo, respondió la otra joven, posando su mirada en el joven Nipón.

Si, Zoe, pensé que lo sabías, respondió la otra joven.

Claro que no Catalina, ya sabes que yo no tengo interés en el fútbol, salvo en sus jugadores, dijo Zoe sonriendo, haciendo una pausa para decir: Es apuesto.

Te lo dije, respondió Catalina sonriendo.

Tiempo después:

Un par de peli rojas jóvenes se acercaban a dos apuestos muchachos.

Nos darían un autógrafo, dijo una de ellas, para hacer que el par de jóvenes pose sus ojos en ellas.

¿Un autógrafo?, dijo sonriendo Pepé.

Sí, respondió una de las pelis rojas.

Pero si ni nos conocen, ¿o sí?, respondió confundido Tsubasa.

Claro que los conocemos, hemos seguido sus partidos de entrenamiento con el equipo del Sau Paulo y esos partidos increíbles del torneo de verano…., decía una de las jóvenes.

Zoe Hongo, dijo una de las peli rojas estirando su mano.

¿Hongo?, dijeron a la vez Tsubasa y Pepé mientras se miraban entre sí.

Si, Hongo, soy sobrina de Roberto Hongo su entrenador, respondió la peli roja.

Vaya, mucho gusto señorita, dijo Pepé, tomando la mano de la joven.

Sí, mucho gusto señorita, respondió Tsubasa mientras por momentos miraba la pantalla de su celular.

¿Esperas llamada?, pregunto Catalina, que había notado la actitud del joven.

¡Eh¡ no, no, es solo que, quería ver si me alcanzara el tiempo para hacer un pendiente, respondió Tsubasa.

Pues aún es temprano, dijo Zoe, mirando coquetamente al joven de cabello negro.

Si tienes razón, si me alcanzara el tiempo, disculpen, me tengo que retirar, tengo algo que hacer, dijo Tsubasa antes de alejarse del grupo.

Parece que lleva prisa, dijo Catalina.

¿Será que tiene alguna cita?, pregunto Zoe mirando a Pepé.

¡Eh¡ no lo sé, dijo el moreno sonriendo.

Días después:

Dentro de una habitación, un joven de cabello negro, platicaba por celular con alguien al tiempo que un joven moreno entraba a ella.

Bien, perfecto, le hare la transferencia en este momento, si gracias, gracias, decía Tsubasa mientras Pepé lo observaba.

Luego de algunos minutos Pepé dijo: Ya terminaste amigo.

Sí, respondió Tsubasa.

Entonces vamos a descansar ya, acoto Pepé, acostándose en su cama.

Sí, agrego Tsubasa.

Japón: "Preparatoria Nankatsu"

Una castaña se encontraba en una de las mesas de la biblioteca de la preparatoria donde estudiaba, con la mirada pensativa, mientras supuestamente leía un libro.

¡Hola Sanae¡ no pensé encontrarte por aquí a estas horas, decía un joven de rostro dulce que sostenía unos libros en una de sus manos, haciendo una pausa para decir: Puedo hacerte compañía.

Claro, respondió la castaña, haciendo una pausa para decir: Quedamos con Yukari aquí, para ser el trabajo de matemáticas.

Claro, respondió Taro, haciendo una pausa para decir: Te noto pensativa, ¿sucede algo?.

No,…, bueno sí, dijo la castaña con una ligera sonrisa en su rostro.

¿Qué?, pregunto Taro.

En unos días Tsubasa y yo cumplimos nuestro segundo mes juntos, y al no poder estar en el mismo lugar, no se me ocurre que tipo de presente hacerle, ya que para nuestro primer mes no pude hacerle nada al menos para este quisiera tener algún detalle con él, pero a veces pienso que ello es imposible, está tan lejos, si él estuviera aquí sería distinto, yo le hubiera preparado algo especial para ese día, una cena preparada por mí, hubiéramos salido a pasear, a tomar un helado,….., decía la castaña con cierta nostalgia en su voz, siendo interrumpida por su amigo.

¿Ya te estás arrepintiendo de la relación que tienen a distancia?, dijo intrigado Taro.

No, claro que no, yo jamás me arrepentiría de ello, pero no te niego que me hubiera gustado pasarla junto a él, tal vez deba ir juntando para que en un próximo aniversario de mes, vaya a Brasil para celebrar juntos el mismo, decía la castaña.

Sí, es una buena idea, de seguro si llegas a ir a Brasil, le darás una gran sorpresa y alegría a Tsubasa, acoto Taro, haciendo una pausa para decir: Pero aún en la distancia puedes darle muchas sorpresas.

Así, ¿cómo?, dijo Sanae intrigada.

Ahora te comento algunas ideas que se me están ocurriendo y que tú puedes mejorar, respondió el joven de rostro dulce, mientras la castaña asentía.

Te escucho, dijo Sanae, con una hermosa sonrisa en su rostro.

Minutos después:

Y esos son algunas de las ideas que se me ocurrieron, ojalá y te sirvan, dijo Taro con una cálida sonrisa.

Claro me servirán, ¡gracias Taro¡ eres un gran amigo, respondió la castaña, mientras el joven la miraba y le devolvía la sonrisa.

¿Y dime hablaron con el entrenador?, dijo Taro.

Sí, pero dice que por ahora es mejor que solo Yuka y yo lo apoyemos, respondió Sanae.

Es que ustedes han demostrado mucha eficiencia Sanae, dijo sonriendo Taro, haciendo sonreír a la castaña.

Días después: "Brasil"

Un joven de cabello negro, se ataba los pasadores de sus calcetines, mientras pensaba: Ya debe estar amaneciendo en Japón, en unas horas recibirás mi presente por nuestro segundo mes juntos, nuestro segundo mes juntos, que rápido se pasó el tiempo, ya cumplimos dos meses de novios amor, dos meses desde que fui el hombre más feliz del planeta al saber que me amabas tanto como yo, dos meses de llevar primero un amor oculto por unos días y luego de disfrutar de unos días maravillosos a tú lado sin esconder nuestros sentimientos, ya que después de casi dos semanas del inicio de nuestro noviazgo me vine a Brasil, pero ello no ha cambiado nuestro amor, este sigue intacto, es más creo que cada día crece más.

El pensamiento del joven de cabello negro fue interrumpido por la presencia de una peli roja de vestimenta bastante sexy.

Hola guapo, ¿ya estás libre?, decía de manera coqueta la peli roja, que vestía un diminuto polo escotado de color rojo, que dejaba ver sus voluptuosos pechos y su plano vientre, además llevaba puesta una diminuta falda a la cadera de color negro, que mostraba sus bien formadas piernas; para completar su vestuario llevaba botas del mismo color que su falda.

Zoe, dijo Tsubasa con calma, mientras miraba a la peli roja que segundos antes lo había besado en la mejilla.

No me salgas con que aún tienes que entrenar, pues mi tiito me dijo que la practica acabo hace mucho, solo que tú siempre te quedas de más para perfeccionar tus tiros, acoto de manera coqueta Zoe.

No, ya no tengo entrenamiento, pero voy al departamento, tengo algo importante que hacer, dijo Tsubasa.

Pero Tsubasa, parece que me tuvieras alergia, no quieres aceptarme ninguna de mis invitaciones, así nunca podremos conocernos, más y yo como ya te dije quisiera saber más de ti, decía berrinchuda la joven.

Discúlpame Zoe, otro día si gustas almorzamos juntos, para que conozcas más de mí como dices, pero ahora tengo que ir a mi departamento, cumplo un mes más con mi novia quiero ser yo el primero en llamar, respondió Tsubasa con el rostro radiante de alegría, mientras se ponía de pie y tomaba su maletín deportivo.

Claro, comprendo, contestó la peli roja, ocultando su molestia.

Tsubasa continuó su camino, dejando a una enfadada peli roja, que empuñaba sus manos mientras pensaba: Ninguna niña boba impedirá que tú seas mío, lo de ustedes es solo una ilusión que pronto acabara, un amor a distancia, eso no funciona, y yo me encargare de que ello sea así, además no creo que haya punto de comparación entre la amarillita y yo, tú serás para mi Tsubasita, tú serás para mí.

1 hora después:

Tsubasa se sentaba frente a una pequeña laptop, al tiempo que digitaba algo en ella, una vez que digito lo que quería, se colocó unos auriculares y un micrófono, al tiempo que una emocionada castaña aparecía en la pantalla del computador.

¡Buenos días princesa¡ disculpa te haya despertado tan temprano, pero quería ser el primero en decirte feliz segundo aniversario de mes, espero y te haya gustado la sorpresita que te prepare, decía Tsubasa.

Me encanto, fue un bello detalle, lo que no comprendo es ¿cómo pudieron hacer algo así?, ¿mis padres fueron tus cómplices?, decía la castaña, mientras miraba el hermoso corazón a base de pétalos de rosa con la frase: ¡Feliz segundo mes juntos¡

Este corazón estaba en el piso de su habitación a un costado de su cama, y junto a este un canasto de rosas rojas y un osito de peluche.

Si, mis suegritos me apoyaron, decía Tsubasa.

Yo, yo también te tengo un detalle, sé que en Brasil aún no es el día de nuestro aniversario aún, pero no quiero esperar hasta que se llegue ese momento en Brasil, dijo la castaña con dulzura.

Pues ya quiero ver el detallito que me tienes, respondió Tsubasa sonriendo, al tiempo que la castaña le mostro a través de la pantalla una banderola que ella había elaborado, en donde ella había bordado la frase: ¡Gracias por este segundo mes de noviazgo, te amo¡

Al pie de la misma, la castaña, había bordado las iniciales de ambos dentro de un corazón, junto a una foto de los dos.

Está hermoso, la quiero tener aquí, dijo Tsubasa.

Es para ti, te la enviare el día de hoy, no pude hacerlo antes pues apenas anoche acabe de hacerla, respondió la castaña con una dulce sonrisa.

Pues cuando la tenga conmigo, la tendré en un lugar especial en la habitación donde duermo, ¡Te amo Sanae¡ sabes siento que cada día que pasa te amo más, dijo Tsubasa.

A mí me pasa igual, respondió la castaña sonriendo, mientras Tsubasa la miraba con dulzura a través de la pantalla del computador.