Capítulo 19: "Nuestro amor se sigue fortaleciendo"

Ya había pasado dos semanas desde que Tsubasa y Sanae habían cumplido dos meses de noviazgo. Tsubasa ya había recibido la banderola elaborada por su amada y la había ubicado en la pared que daba a la cama que él ocupaba, para que así él pueda verla en todo momento. Tsubasa seguía manteniendo comunicación con su amada, cada dos a tres días, pues sus horas de entrenamiento habían aumentado, ya que el torneo brasileño ya había empezado. Él también se había hecho un espacio para poder contactarse con su amigo de infancia, para saber de él, de sus planes y a la vez pedirle que cuide a su novia en su ausencia.

Por su parte Sanae había encontrado en Taro no solo a un buen amigo, sino a un aliado para su amor, él la estaba apoyando en su búsqueda de trabajo, para que ella pueda conseguir el dinero suficiente para ir unos días a Brasil.

Brasil:

Un joven de cabello negro miraba una banderola que estaba en la parte superior de la cabecera de una cama, mientras pensaba: Este fin de semana tengo un nuevo encuentro amor, yo como siempre daré lo mejor de mí, imaginare que me estás animando con está hermosa banderola desde las graderías, imaginare ello….

El pensamiento del joven fue interrumpido por el sonido de la puerta.

¡Pepe¡ ya estás aquí, dijo Tsubasa al ver al moreno.

Sí, ya regresé, ya sabes que no nos dan mucho tiempo para salidas cuando estamos concentrados, solo en caso de urgencia nos permiten salir, como fue mi caso, decía Pepé.

Lo sé, pero dime, ¿cómo está tú madre?, dijo preocupado Tsubasa.

Mucho mejor,….., respondía el moreno mientras Tsubasa lo escuchaba con tención.

Al día siguiente: "Japón"

Una hermosa castaña estaba sentada en el borde de su cama mirando un periódico mientras marcaba con un lapicero unos anuncios.

Este se ve bueno, la paga también es buena, aunque sus horarios son un tanto complicados, pensaba la castaña, cuando su celular empezó a timbrar.

¿Taro?, dijo intrigada la castaña al ver el nombre del joven de rostro dulce en la pantalla de su celular.

Luego de algunos segundos, ya sosteniendo el celular en sus manos, la castaña contesto la llamada: Alo.

Sanae, soy Taro, solo llamaba para decirte que hoy me entere a la salida del entrenamiento que en el cafetín de la preparatoria están necesitando meseras, y como mañana es fin de semana y no viniste hoy, pues no tuvimos clases y pediste permiso para no venir apoyar en el entrenamiento, pues quise llamarte para comentártelo, ya que solo estarán entrevistando al personal hasta el domingo…., escuchaba la castaña.

Gracias Taro por avisarme, voy a presentarme a la entrevista, ojalá y me vaya bien, decía la castaña.

De seguro te irá bien Sany, solo confía en ti, respondía Taro a través de la vía telefónica.

Taro, dijo la castaña.

¿Qué?, respondió el joven.

No comentes de esto a Tsubasa, dijo la castaña, en tono de súplica.

No, no te preocupes, no se lo comentare, escucho la castaña.

¡Gracias¡ dijo Sanae.

Bueno, descansa, hasta el lunes, escucho la castaña.

Hasta el lunes, respondió Sanae, antes de dar por concluida la llamada.

La castaña, doblo el periódico que minutos antes había estado mirando, lo dejo sobre su cama, y camino hacia la pequeña ventana de su habitación.

Tsubasa, ¿qué estarás haciendo?, de seguro entrenando duramente para tú encuentro de mañana, como quisiera estar allí para animarte como lo hacía aquí, como quisiera ello, lo bueno es que ya ando buscando trabajo, en cuanto lo consiga empezare a ahorrar para ir a visitarte, pensaba la castaña mientras su rostro se iluminaba de alegría.

Brasil:

Un joven de cabello negro que llevaba un pequeño maletín en la mano entraba al lugar donde entrenaba, cuando escucho mencionar su nombre.

Tsubasa, decía una melosa voz.

El joven de cabello negro en contra de su voluntad tuvo que detener su avance, pues la joven que lo llamaba era sobrina de su entrenador y amigo, a quien él admiraba.

Hola Zoe, ¿qué te trae por aquí?, dijo con calma Tsubasa.

Tú, respondió con firmeza la joven peli roja.

¿Dime qué necesitas?, dijo intrigado Tsubasa.

Necesitar, nada cariño, solo quise venir a verte, y una vez que acabé tú entrenamiento púes podríamos ir a…., decía la joven.

Hoy es nuestro último día de entrenamiento previo al partido de mañana, no podemos salir hoy, dijo Tsubasa con la mayor calma posible.

Tienes razón, se me olvido, decía con molestia la joven.

Bueno, ya tengo que entrar, respondió Tsubasa.

Pues entremos, quiero verte en tú entrenamiento, dijo Zoe, mientras Tsubasa la miraba con resignación.

Horas después:

El entrenador daba por concluida la práctica., al tiempo que una jovencita peli roja se acercaba a este.

Tiíto adorado, ¿podrías permitirle a Tsubasa salir solo dos horitas, decía Zoe con una cálida sonrisa.

Hija es imposible, ningún jugador puede salir de este lugar, mañana tenemos un partido importante, respondió Roberto.

Pero tío, dijo la joven,

Hija, pensé que Tsubasa ha sido claro contigo, respondió Roberto.

¿A qué te refieres?, dijo Zoe haciéndose la desentendida.

Él tiene novia, acoto Roberto.

Lo sé, y no me importa tiíto, esa chica solo debe ser un amor de adolescente, pero ya se le pasara, además están tan lejos uno del otro, lo de ellos terminara, dijo Zoe.

No lo creo hija, por tú bien, no te ilusiones con Tsubasa, dijo Roberto con firmeza, mientras veía al nombrado caminar junto a sus amigos a los camerinos.

Fin de semana: "Japón"

Una castaña, tomaba una cartera, tras haberse visto en un pequeño espejo que había en su habitación.

Ya estoy lista, ojalá y me den el puesto, pensaba la castaña, mientras salía de su habitación.

¿Saldrás hija?, escucho la castaña.

Si, solo un par de horas, luego vuelvo para seguir apoyándote mamá, dijo Sanae.

Bien, respondió la señora Nakazawa.

La castaña camino a paso rápido hacia la salida de su casa, con un solo pensamientos: Ese puesto trabajo tiene que ser para mí.

1 hora después:

Una jovencita castaña caminaba presurosa por un pasadizo mientras pensaba: Ojalá y pueda conseguir ese puesto, nada me haría más feliz, necesito reunir dinero para poder ir a verte a uno de tus encuentros, animarte, sería fantástico que ello coincidiera con la fecha en la que tú y yo cumplimos un mes más juntos.

Luego de algunos minutos de camino la castaña detuvo sus pasos frente al lugar donde ella tenía que solicitar trabajo.

¿Vienes por el puesto?, escucho la castaña.

¡Eh, si, si¡ dijo la jovencita un tanto nerviosa.

Entonces pasa, dijo una mujer de contextura robusta y cabello ondulado largo.

Si, respondió la castaña echando a caminar tras la mujer.

Luego de algunos minutos de camino, la mujer detuvo sus pasos frente a una de las mesas del local.

Toma asiento, dijo la mujer, mientras ella hacia lo mismo.

Si, respondió la castaña mientras se sentaba.

Yo soy la encargada del cafetín, mi nombre es Kiu Tacama y el tuyo, ¿Cuál es?, dijo la mujer.

Sanae Nakazawa, respondió la castaña.

¿Vas aun en preparatoria?, dijo la mujer.

Sí, respondió la castaña.

Bueno, los horarios de trabajo son flexibles, yo necesito más apoyo en algunas horas, al menos en está temporada….., decía la mujer mientras la castaña la escuchaba con atención.

Minutos después:

¿Entonces estás de acuerdo con todo?, decía la mujer.

Si, respondió la castaña.

Entonces desde el lunes empiezas Sanae, dijo la mujer con una cálida sonrisa en su rostro.

Si, desde el lunes, respondió feliz la castaña.

Sanae salió del lugar con el rostro radiante de alegría mientras pensaba: Aun debe estar despierto, en Brasil deben ser las 10 de la noche, voy a llamarlo, necesito oír su voz, aunque no pueda decirle que pienso trabajar para reunir para mi pasaje a Brasil, necesito oír su voz, además mañana tiene un encuentro importante, debo llamarle, aunque sea para desearle lo mejor en el.

Conforme iba caminando la castaña iba marcando en su celular el número de su novio.

Hermosa, escucho la castaña, haciendo que su rostro se iluminara más de alegría.

Disculpa te haya llamado a estas horas, sé que mañana tienes un encuentro importante pero justo por ello te llamo cariño, quería desearte suerte para mañana y además por supuesto oír tu voz….., decía la castaña un tanto apenada.

No tienes que disculparte ni sentirte apenada mi princesa hermosa, me encanta que oír tu voz, además aun no dormía, escucho la castaña.

¿Cuéntame cómo has estado?, hace tres días que no nos comunicamos, respondió la castaña.

Cierto, pero ello no significa que yo no te tenga presente en cada uno de mis pensamientos hermosa, escucho la joven.

Lo sé, porque yo también te tengo presente en cada uno de mis pensamientos, dijo Sanae.

Si amor, sé que es así, pero cuéntame, ¿cómo vas en las clases?, ¿cómo están los chicos?,…., escucho la castaña.

Bien, los cursos están un poco más fuertes que en la escuela, pero echándole ganas todo se puede en la vida, ¿no?, dijo la castaña, haciendo una pausa para decir: Los chicos están bien, ellos siguen entrenando a pesar que aún no hay campeonatos cercanos….

Me alegra saber que tú y ellos estén bien, escucho la castaña.

Ahora cuéntame más de tú experiencia en Brasil cariño, ¿cómo te sientes?, será un partido muy importante el de este fin de semana, ¿verdad?,…., decía la castaña.

Sí, es muy importante y ello emociona mucho aunque no puedo negarte que también me da algo de temor si el resultado no nos es favorable, de ese partido dependerá mucho la definición del líder del grupo, por ello, desde ayer estamos en el pueblo de este equipo para aclimatarnos, como te iba diciendo, este encuentro es muy importante, nos enfrentaremos a uno de los equipos más extraordinarios de Brasil, en su estadio, es una gran responsabilidad, ya que el equipo donde juego nunca ha podido ganarle en su pueblo …, escuchaba la castaña.

Sanae y Tsubasa platicaron por unos cuantos minutos, los cuales les parecieron más que eternos a ambos, una vez que la castaña dio por concluida la llamada se dirigió a su casa para apoyar a su madre con unos arreglos que esta estaba haciendo dentro de la misma.

Brasil:

Tsubasa apaga esa luz, decía un adormilado Pepe.

Si, ahora lo hago amigo, respondió Tsubasa sonriendo, mientras apagaba una pequeña lámpara, al tiempo que pensaba: Sany, sin duda tu llamada me dio la tranquilidad que necesitaba, tú siempre has tenido las palabras precisas para tranquilizarme por ello eres mi luz.

Luego de ello, se acostó a la cama quedándose inmediatamente dormido, con una amplia sonrisa en sus labios.

Al día siguiente: "Estadio"

En un estadio de fútbol abarrotado, se llevaba a cabo un encuentro deportivo, el marcador iba a favor del cuadro local, y solo quedaban 15 minutos para lograr la hazaña de ganarlo.

No, no podemos darnos por derrotados, aún quedan 15 minutos, y mientras haya tiempo todo se puede lograr, eso me dijo ayer mi Sany y ello es la verdad, pensaba Tsubasa mientras la voz de su amada vino a su memoria, al tiempo que a él le pareció verla entre el público presente en el estadio agitando una banderola para darle ánimos como cuando eran niños.

Tú puedes Tsubasa, tú puedes, nunca hay que darse por vencido, mientras haya tiempo hay que seguir luchando, además recuerda que yo estaré siguiendo tú encuentro por internet y desde allí te estaré apoyando.

Mientras haya tiempo, hay que seguir luchando, dijo Tsubasa para sí, al tiempo que corría con el balón a sus pies, dribleando a cuanto oponente se pusiera en su camino.

Vamos a acompañarlo dijeron sus compañeros de equipo, yendo tras de él.

Tsubasa se apoyó en sus compañeros para seguir adelante con el balón y tras llegar al arco culmino su gran jugada con un magnifico gol, que puso el empate al encuentro.

Aún podemos ganarlo, dijo Tsubasa tras festejar el gol con sus amigos.

Sí, dijeron todos.

Tsubasa y sus amigos continuaron el juego, siendo ellos los que tenían el mayor dominio del balón, tras varios minutos de juego, ya casi para culminar el mismo Tsubasa logro la hazaña de una media chilena, colocando el 2 a 1.

Lo hicimos, lo hicimos, decían sus compañeros de equipo, mientras Tsubasa pensaba: Todo esto te lo debo a ti, mi luz, sin tus palabras no hubiera podido lograrlo, no hubiera podido hacerlo, por ello te amo tanto, pues aun no estando en el mismo lugar que yo, tú me sigues apoyando, yo lo siento, lo siento.