Capítulo 26: "Una gran noticia: Un nuevo reto"
Un apuesto joven de cabello negro algo desordenado ingresaba a la oficina del dueño del club al que pertenecía.
Me dijeron que me mandó llamar, decía Tsubasa con calma.
Sí, te llego está carta, dijo un hombre de bigote entregándole un sobre al joven.
¡Gracias¡ respondió Tsubasa al recibirlo.
Es de la federación de fútbol de tú país, lo sé, pues a mí me mandaron una solicitud para solicitar tú permiso para que te unas a ellos, parece que participaran de un mundial juvenil organizado en tú país, estarás fuera un par de semanas, en caso quieras ir, dijo el hombre de bigote.
¿Dos semanas?, respondió Tsubasa.
Sí, no estarás para los primeros encuentros del torneo de verano, pero la decisión que tomes la aceptaré, dijo el hombre de bigote, mientras Tsubasa abría la carta y la leía.
Dos semanas, en mi país, con la posibilidad de ver a mi Sany aunque sea en las graderías, ya que estaremos concentrados durante esas dos semanas, pensaba Tsubasa mientras recorría con su mirada la carta.
Ah, también te llego está propuesta, dijo el hombre de bigote, entregándole una carpeta al joven jugador.
¿Qué es?, respondió Tsubasa.
La propuesta que tanto esperabas, dijo Roberto, mientras entraba al lugar, haciendo una pausa para decir: Disculpe señor, por el retraso.
No te preocupes Roberto, pasa, nadie mejor que tú como entrenador, para aconsejar a Tsubasa, dijo el hombre de bigote, mientras Tsubasa abría la carpeta.
Ellos están dispuestos a pagar tú cláusula de salida y lo que el club pida por tú pase, lo malo es que ya estás escrito en este torneo de verano, y no puedes irte antes de que este concluya y se abran nuevamente el libro de pases, y el equipo de Cataluña, no quiere esperar más tiempo para sellar tú pase, dijo el hombre de bigote.
Cataluña, dijo Tsubasa con ilusión, pero a la vez nostalgia, de saber que tal vez su pase no podría darse por la cláusula del torneo de verano.
Pero existen excepciones, acoto Roberto.
¿Cómo así?, dijo Tsubasa.
Tendrías que renunciar a Sao Paulo y pagarle una indemnización por tú salida anticipada, por romper el contrato,…., decía Roberto.
Pero el pago es mucho, lo sé pues leí muchas veces mi contrato, respondió Tsubasa con nostalgia.
Todo es cuestión de que se negociación, dijo Roberto.
No comprendo, respondió Tsubasa.
Tú quieres ir al Barcelona, ¿verdad?, dijo Roberto, haciendo que el presidente del club pose sus ojos en Tsubasa.
Sí, ese es mi sueño, respondió Tsubasa.
¿Y también quieres participar de ese campeonato juvenil?, dijo el presidente del club.
Sí, respondió Tsubasa con firmeza.
Entonces tienes mi aprobación para irte a jugar ese campeonato, con respecto a tú pase al Barcelona, es tú decisión, yo admiro mucho tú forma de jugar, para no ser Brasileño, juegas como uno de nosotros, solo quiero que donde vayas, pongas en alto el lugar de donde provienes y al equipo que te abrió las puertas al mundo, yo siempre estaré pendiente de tú carrera, vayas, donde vayas, dijo el presidente del club.
¡Gracias señor¡ respondió Tsubasa.
Bueno, tienes que ir a alistar tus cosas para irte a Japón, en cuanto a lo del Barcelona, yo te apoyare con ello, tratare de convencerlos a que te apoyen con el pago de tu incumplimiento de contrato o de lo contrario los convenceré a que esperen un par de meses más, para que se abra nuevamente el libro de pases, así podrías acompañarnos en el torneo de verano e irte con un título más, dijo Roberto.
¡Gracias Roberto¡ ello sería fantástico, me encantaría regalarle un título más a Sao Paulo, respondió Tsubasa feliz.
Horas después:
Tsubasa platicaba con alguien por celular, mientras empacaba.
Pues felicidades amigo, sabía que en algún momento te llegaría esa propuesta, escuchaba el joven de cabello desordenado.
¡Gracias¡ aunque aún no se si el presidente del club de Barcelona quiera esperarme para firmar un contrato hasta que acabe el torneo juvenil, además ellos tendrían que pagar cláusula de incumplimiento de contrato, si en caso me quisieran llevar antes de que este se cumpla,…., decía Tsubasa.
Lo pagaran amigo, eres de su interés, te quieren en sus filas y si no optan por pagar te esperaran, estoy seguro de ello, pronto estarás jugando en el equipo donde esta Rivaul, escucho Tsubasa.
Si, ello me ilusiona mucho Pepé, pero también ilusiona la idea de irme de Brasil ganando un título más para Sao Paulo, respondió Tsubasa.
Claro amigo, comprendo ello, y cambiando de tema, ¿ya le avisaste a tú chica que vas para Japón?, decía Pepé a través de la línea telefónica.
No, quiero darle la sorpresa, además ahora que existe la posibilidad de un nuevo cambio, he estado pensando mucho en algo ….., decía Tsubasa.
Minutos después:
Pues me sorprende Tsubasa, pero yo apoyo tú decisión, yo haría lo mismo en tú lugar, es más yo te apoyo si gustas en lo que necesites, escucho Tsubasa.
Pero, ¿cómo podrías apoyarme no estaremos en el mismo lugar?, dijo el joven de cabello desordenado sonriendo.
Pero te puedo dar apoyo moral, y algunas ideas, aunque lo que me has comentado, creo que es fantástico, sin duda muy original, no creo que alguien se resista a algo así, escucho Pepé.
Amigo, cuando me vaya, tú serás el pilar de Sao Paulo, quiero que como tal hagas que Sao Paulo siga siendo el equipo grande que es, dijo Tsubasa.
Será una tarea fuerte, ya que no estarás tú, pero prometo seguir haciendo que Sao Paulo siga brillando, escucho el joven de cabello desordenado.
Tras la plática con su amigo, Tsubasa marco un nuevo número en su celular, una vez que alguien le contesto, este dijo: Buenos días, soy Tsubasa Ozora, llamo para decirles que me uno al equipo, estoy partiendo en unas horas.
Japón: "Federación de fútbol"
Pues te esperamos Tsubasa, decía un hombre de lentes oscuros y cabello hasta los hombros, mientras otro hombre lo miraba.
¿Acepto?, dijo el otro hombre de lentes.
Si, llega mañana, respondió Katagiri, mientras tapaba el auricular, para luego seguir platicando con Tsubasa.
Luego de algunos minutos, tras dar por culminada la llamada, el par de hombres continuaron con su plática.
Entonces los otros seleccionados ya están entrenando, dijo Katagiri.
Si, desde hace una semana, solo faltan llegar, Taro Misaki, Genzo Wakabayashi y Tsubasa Ozora, aunque Genzo, llega en un par de horas y Taro, mañana por la mañana, acoto Mikami.
Y Tsubasa lo hará mañana solo que horas más tarde, dijo Katagiri.
Si, y con él tendremos al equipo completo, agrego Mikami.
¿Y qué tal Jun?, pregunto Katagiri.
Es muy bueno como entrenador, además su juventud permite que tenga mejor llegada con los chicos, conoce su manera de pensar, aunque…., decía Mikami.
¿Aunque qué?, dijo Katagiri.
Pienso registrarlo como jugador, respondió Mikami.
¿Qué?, pensé que….., decía Katagiri.
Él puede jugar, solo que no por mucho tiempo, él podría aportar mucho al equipo en solo minutos, ya lo ha demostrado, respondió Mikami.
Si, tienes razón, dijo Katagiri, haciendo una pausa para decir: ¿Y cuándo le darás la noticia?
Cuando estemos completos, respondió Mikami.
Tokio: "Casa de Yayoi"
Tres hermosas jovencitas platicaban en la habitación de una de ellas.
Entonces Jun, no está viniendo porque esta como asistente del señor Mikami, decía una sorprendida Sanae.
Sí, hace una semana está yendo a la federación, respondió la peli roja.
¿Y convocaron a los chicos del extranjero?, dijo la castaña, mientras una jovencita de cabello corto, esperaba expectante la respuesta.
Si, Jun, me dijo que convocarían a todos los chicos que están en el extranjero, y ello incluye a Tsubasa.
¡Qué extraño¡ Tsubasa no me dijo nada, y eso que hablamos hace algunas horas, respondió la castaña.
De seguro quiere darte la sorpresa, hasta donde sé, a él fue al último que le hicieron llegar la carta, respondió Yayoi, mientras otra jovencita permanecía en silencio.
Taro vendrá, pensaba Azumi, mientras en su rostro se plasmaba una sonrisa.
Entonces tenemos que alistar una nueva banderola para apoyarlos, dijo Sanae feliz, mientras pensaba: Está es una gran noticia, volveré a verte, volveré a verte.
Por supuesto, dijeron las jovencitas.
Al día siguiente: "Federación de Fútbol"
Un grupo de jóvenes entrenaban bajo la mirada de sus entrenadores.
Lo hacen muy bien todos, decía Jun, mientras tomaba sus apuntes.
Cierto, así se me hace difícil saber a quién mando a la banca, respondió Mikami sonriendo.
Creo que solo Tsubasa, Kojiro, Genzo, Taro y Matsuyama, tienen el puesto seguro, decía Jun, mientras observaba a Taro, levantar su pulgar tras el gol anotado por Hyuga.
Bueno, creo que se merecen un descanso, dijo Mikami.
Si, acoto Jun.
Chicos, descanso de 20 minutos, dijo Mikami, mientras los jugadores se acostaron en el pasto.
Al fin un descanso, decía Ryo, mientras sonreía.
No sé de qué te cansas amigo, si por lo que me han contado, no te has esforzado mucho hoy, decía riendo Taro.
Como no, saque dos tiros directos del arco de Wakashimatzu con mi querido rostro, hasta me lastime mi naricita, sin duda te informaron mal querido amigo, respondió Ryo sonriendo.
Que tú nariz, no era así, dijeron un par de gemelos.
¿Qué han dicho?, decía Ryo fingiendo molestia, mientras se sentaba.
Cálmate amigo, cálmate, cualquiera se confunde, es que tú nariz, es un tanto extraña, dijo Genzo riendo.
Ni que la tuya fuera muy bonita, respondió Ryo.
Claro que la es, decía Genzo con orgullo.
Ya chicos, ya, sus narices van bien con ustedes, es todo, dijo Taro, para apaciguar los ánimos, mientras el entrenador y Jun los miraban.
Todos se llevan muy bien y están muy ilusionados con este mundial, dijo Mikami.
Sí, es cierto, respondió Jun con calma.
¡Gracias por el apoyo Jun¡ sin duda eres muy observador, y sabes llegar a los demás, además eres un gran jugador, dijo Mikami.
¡Gracias a usted por la oportunidad¡ dijo Jun, al tiempo que su celular empezó a vibrar.
Jun tras hacer un gesto con la cabeza, tomo la llamada.
Si, que bien, te esperamos, dijo Jun, antes de cortar la llamada.
¿Quién es?, pregunto Mikami.
Tsubasa ya está en nuestro país, en unos minutos llega para unirse al grupo, respondió Jun.
Que bien, dijo el entrenador.
Aeropuerto internacional de Tokio:
Ya estoy aquí, pensaba un apuesto joven de cabello negro desordenado, mientras con su pequeña maleta en la mano caminaba hacia la salida del lugar.
Tsubasa abordo un auto, mientras pensaba: Por suerte tuve tiempo de hacer ello, ahora solo a enfocarme en el mundial juvenil, tenemos que quedarnos con esa copa, tenemos que hacerlo.
Brasil: "Club de Sao Paulo"
¿Qué?, ¿cómo que renunciará?, decía furiosa Zoe.
Es su decisión, no podemos detenerlo, respondió Roberto.
¿Dónde está ahora?, no lo vi entrenando con los demás, ¿o es qué ya no vendrá?, dijo molesta la peli roja.
El aún es jugador de Sao Paulo, él ahora está en su país, jugara allá un mundial juvenil, luego volverá aquí, mientras no se concrete su pasé, el seguirá entrenando con nosotros, respondió Roberto.
Entonces aún hay tiempo, dijo Zoe.
¿Qué?, respondió Roberto.
Aún tendré tiempo para despedirme de él, pensé que el muy ingrato se iba sin despedirse de mí, dijo Zoe.
¡Ah eso¡ no Zoe, como crees, además el equipo piensa organizarle un partido de despedida antes de que se vaya de aquí, respondió Zoe.
Perfecto, dijo Zoe, mientras sonreía, haciendo una pausa para decir: Me parece una idea perfecta, Tsubasa merece que se lo despida como a un grande.
Japón: "Campo de entrenamiento de la Federación de Fútbol"
¡Tsubasa¡ decían sus amigos, mientras corrían hacia él a abrazarlo.
Chicos, decía Tsubasa.
Listo para este nuevo reto Ozora, dijo Hyuga.
Por supuesto que listo, respondió Tsubasa.
Juntos ganaremos este campeonato, dijo Genzo.
Si, dijeron los jóvenes a coro.
Chicos, chicos, dijo Mikami.
Díganos entrenador, respondieron los jóvenes.
Para que el equipo este completo, aún falta un miembro, dijo Mikami, haciendo que los jovencitos se miren unos a otros intrigados.
Pero ya están completos entrenador, respondió jun.
No, faltas tú, Jun, dijo Mikami, al tiempo que los jovencitos se acercaron a Jun a abrazarlo, mientras decían bienvenido.
Un nuevo reto empieza ahora para mí, un nuevo reto que pienso con el apoyo de mis amigos y compañeros, cumplirlo, ese será el regalo para mi patria, para mi familia, para mi adorada Sanae, bueno para ella será solo uno de los regalos que pienso darle, aunque lo que le daré también será un regalo para mí, claro ello dependerá de lo que ella me diga, pensaba Tsubasa mientras sonreía al tiempo que el rostro de su amada venía a su mente.
