Capítulo 27: "Un reto más cumplido: Una bella proposición"
Ya había pasado más de una semana desde que Tsubasa estaba entrenando junto a sus compañeros para el torneo que se jugaría en su país, una semana durante la cual, él al igual que sus compañeros habían permanecido dentro de las instalaciones de la federación sin tener ningún tipo de comunicación con personas que no pertenecían a está, si bien esto les causaba nostalgia a los miembros del equipo juvenil, ellos bien sabían que tenían que permanecer concentrados y sin tensiones del exterior para poder lograr su objetivo, y Tsubasa, a pesar de sentir nostalgia por no poder comunicarse con su novia y familia, era uno de los que tenía muy en claro ese objetivo, el cual era salir campeones de ese torneo y así poder cumplir uno de sus sueños, también sabía que para conseguir lo que uno se traza en la vida a veces se tiene que hacer algunos sacrificios y pues estás semanas sin contacto con el ambiente exterior era uno de esos sacrificios y él estaba dispuesto a soportarlo, pues él confiaba en que todo al final valdría la pena.
Por su lado Sanae, desde que supo que su amado estaba en Japón, tuvo ganas muy grandes de verlo, pero ella bien sabía que esto era imposible, por las restricciones de la federación en referencia a las visitas, por ello, ella había decido aprovechar los días que quedaban para el inicio del torneo para junto a sus amigas crear algunas porras de aliento a su selección.
Federación Japonesa de Fútbol:
Un grupo de jóvenes platicaban en un vestidor luego de un duro entrenamiento.
Estoy ansioso por ese torneo, decía uno de los jóvenes.
Pues en un par de días, tú ansiedad te calmara amigo, respondía otro.
Tenemos que ganar este torneo muchachos, decía Tsubasa con el rostro radiante de alegría.
Claro que si amigo, acotaron un par de jóvenes que estaban junto a él, al tiempo que el entrenador entraba al vestuario, haciendo que todos guarden silencio.
Chicos, ya no abra más entrenamiento por hoy, mañana por la mañana haré una práctica final, dijo el entrenador.
Bien, dijeron a coro los jóvenes.
Una vez que el entrenador se retiró, un joven cara de mono, dijo: Tsubasa, te noto extraño desde que llegaste, pero no he tenido oportunidad para preguntártelo, por ello recién lo hago, ¿te pasa algo?.
No, claro que no, yo estoy extraño, respondió sonriendo Tsubasa.
La verdad amigo, a mí al igual que a Ryo también me parece que hay algo que te está teniendo inquieto, y la verdad no creo que sea el torneo, pues a ti los encuentros deportivos, te emocionan, los esperas con ansias, más no con inquietud, acoto Taro.
Si, ello es cierto, tú estás acostumbrado a los retos, ellos nunca te dan miedo, dijo Genzo sonriendo, mientras sus demás compañeros de equipo que estaban en el vestuario que habían oído la plática asentían.
Está bien, hay algo que me tiene ansioso, y no es precisamente el torneo, sino algo que quiero hacer pero no sé si pueda,…., decía sonriendo Tsubasa.
¿Qué amigo?, dijeron sus compañeros de equipo.
Lo que sucede es que…., decía Tsubasa mientras sus amigos y compañeros de equipo lo escuchaban con atención.
En tanto:
Un grupo de chicas estaban sentadas en el suelo escribiendo con pinturas de colores en una banderola.
Creo que nos quedó muy bien, decía una peli roja.
Si, acoto una joven de cabello corto.
Ya tenemos todo listo, solo nos queda esperar el día del inicio del torneo para animarlos, decía emocionada la castaña.
Si amiga, dijeron el par de jovencitas.
Federación Japonesa de Fútbol:
Un joven de cabello desordenado miraba a su grupo de amigos que se habían quedado en silencio tras lo que él les había comentado.
¿Les sorprendió lo que les dije?, decía Tsubasa preocupado.
La verdad si amigo, respondió Genzo sonriendo.
Sí, es cierto, es algo que no esperábamos, pero de mi parte yo estoy feliz por tu decisión amigo y la apoyo, acoto Taro.
Yo también, dijo Ryo.
Todos te apoyamos capitán, dijeron los demás jóvenes.
Si amigo, solo dinos en que podemos ayúdate, acoto Genzo, mientras Taro asentía.
Pues, la verdad si necesitare ayuda, pero para que todo salga como lo tengo planeado, lo primero, ganar el torneo….., decía Tsubasa.
Brasil:
Una peli roja que llevaba lentes oscuros platicaba con dos jóvenes en un café.
Entonces si estoy en lo cierto, decía Zoe, mientras miraba al par de jóvenes.
Si Zoe, hay lesiones deportivas que te destruyen la carrera de por vida, respondió un joven castaño.
Si, ello es cierto, pero ¿por qué el interés de querer saber de ello?, tu no estudias medicina deportiva Zoe, acoto el otro joven.
Ahora les explico,….., decía la peli roja mientras el par de jóvenes le escuchaban con atención.
Minutos después:
Es por ello que los contacte, yo quiero que ustedes me apoyen con ello, decía Zoe.
Pero ello es algo muy cruel Zoe, dijo el joven castaño.
Le destruirás la carrera, acoto un rubio.
Les pagare muy bien si me ayudan a contactarme con las personas indicadas, solo tendremos 4 encuentros para lograr el objetivo, además ustedes mismos me lo acaban de confirmar, las lesiones deportivas son comunes en los deportistas, dijo Zoe sonriendo.
Si, ello es cierto, pero una lesión deportiva es una cosa y algo que te deje incapacitado de por vida es otra cosa, respondió el rubio.
Ustedes pongan el monto por contactarme con las personas que podrían ayudarme a conseguir mi objetivo, yo se los daré sin cuestionamientos, además no tienen por qué sentirse mal, ustedes no harán nada, dijo Zoe, mientras tomaba un bolígrafo de su cartera, para luego con este escribir sobre un papel.
Luego de algunos segundos, Zoe, coloco el papel en la mesa, y dijo con firmeza, mientras los hombres miraban incrédulos el mismo: ¿Este es el monto que les ofrezco por su apoyo?
Dos días después:
El estadio de la capital japonesa lucía abarrotado, desde horas muy tempranas largas filas habían rodeado el mismo, para poder ser testigos de la inauguración del torneo mundial juvenil, organizado en su país. Dentro del estadio, tres bellas jovencitas, tomaban sus ubicaciones mientras sostenían un cartel de tela, en donde estaba escrita una frase que decía:
¡Vamos muchachos¡ este torneo tiene que ser nuestro.
Siempre con ustedes.
Vayan donde vayan.
Luego de algunos minutos de espera se dio inicio a la inauguración del torneo.
Tsubasa, pensó la castaña al ver a su amado, salir al campo de juego encabezando la delegación de su país.
Campo de juego:
El joven de cabello desordenado, buscaba con la mirada en la tribuna a su amada, pero le era muy difícil localizarla debido a la distancia que había entre el campo deportivo y las tribunas, además el estadio estaba repleto de hinchas de todos los países que serían parte de ese evento.
Tras la hermosa inauguración, se dio inicio al primer encuentro, del cual era parte el equipo de Japón.
¡Vamos Tsubasa¡ demuéstrales lo bueno que eres cariño, decía la castaña desde la tribuna.
Si, vamos chicos, acoto la otra joven de cabello corto, mientras pensaba: Taro, es tan lindo.
Demuéstrales lo talentoso que eres Jun, decía Yayoi, mientras sostenía la banderola junto a sus amigas.
Tras el silbatazo de árbitro, el juego, dio inicio.
Tiempo después: "Brasil"
Roberto junto a sus pupilos seguían el encuentro a través de un computador.
Tsubasa es increíble, logro que su equipo diera vuelta al marcador, decía un joven de cabello negro.
Es Tsubasa amigos, dijo Pepé sonriendo.
Tsubasa, este fue un partido espectacular, estoy seguro que los representaste de Cataluña, no se arrepentirán de la decisión que tomaron, además esa decisión creo que fue las más justa para todos, pensaba Roberto.
Japón: "Estadio"
Un grupo de jóvenes se acercaba a agradecer a las tribunas, cuando de repente uno de ellos dijo: Ella no es Sanae.
¡Sanae¡ respondió Tsubasa feliz dirigiendo su mirada al lugar donde su amigo cara de mono miraba.
Pero no está sola, está con tú chica Jun, decía Ryo sonriendo.
Yayoi vino a verme jugar, dijo Jun feliz, mientras el joven de cabello desordenado se separaba del grupo para acercarse más a la tribuna.
Si amigo, pero esa otra chica, ¿quién es?, es muy linda, decía Ryo.
Oye Ryo, ¿qué no que eras novio de una tal Yukari?, decía otro joven.
¿Novio de Yukari?, respondió Taro sonriendo, mientras miraba a su amigo cara de mono.
Yo no soy novio de Yukari, yo solo dije ello por decir, además ella ni vino a apoyarnos, decía Ryo sonriendo, haciendo reír a sus amigos.
Entonces si te gusta Yukari, acoto Taro sonriendo.
No, claro que no, solo somos amigos, dijo Ryo sonriendo.
Por la amistad se empieza, acoto Genzo.
¿Y Tsubasa?, dijo un moreno, al notar la ausencia de su capitán, haciendo que los jóvenes dejen de parlotear
Creo que fue hacia la tribuna donde está Sanae, respondió Genzo.
Sí, es cierto, dijo Taro, dirigiendo su mirada a la misma al tiempo que en ella pudo notar la presencia de alguien que él conocía.
Azumi, pensó el joven de rostro tierno.
En tanto:
Una emocionada castaña platicaba con su novio desde las graderías.
Me alegra verte hermosa, decía Tsubasa.
Yo nunca he dejado de apoyarte, y también me alegra verte cariño mío, respondió la castaña.
No puedo subir a la tribuna, pero me conformo con saber que vendrás a ver cada uno de los encuentros, dijo Tsubasa.
Así será, respondió la castaña.
Te dedicare cada uno de mis goles y triunfos, dijo Tsubasa, haciendo sonreír a la castaña.
Gracias, respondió la castaña.
En final te diré algo importante, dijo Tsubasa.
¿Qué?, pregunto la castaña con curiosidad.
En la final mi amor, dijo Tsubasa, al tiempo que un joven decía: Tsubasa el entrenador, dice que, a los vestuarios y de allí a descansar.
Bien, respondió el mencionado.
Tras unas frases de despedida con su amada, Tsubasa fue a los vestuarios con sus compañeros.
Dos semanas después:
En un vestuario un entrenador se dirigía a sus pupilos.
Logramos uno de los objetivos, ya estamos en la final, ahora nos queda el siguiente paso,…., decía el hombre.
Ganarlo, dijeron a coro sus pupilos.
Bien chicos, al terreno de juego, acoto el entrenador.
Sí, respondieron a coro sus pupilos.
Graderías:
Una emocionada castaña platicaba con una joven de coletas, mientras sus otras dos amigas miraban hacia el terreno de juego, esperando el inicio del encuentro que definiría al ganador del torneo juvenil.
Me alegra tanto que estés aquí Yukari, decía la castaña.
No podía perderme está final, aunque en realidad a pesar de no haber podido alentar a nuestra selección desde el estadio, lo hice desde mi casa, respondía la joven de coletas.
Lo sé, respondió la castaña, al tiempo que una de sus amigas dijo: Ya entraron al terreno de juego.
Tiempo después: "Brasil"
Una peli roja, miraba a través de la pantalla de su computador un encuentro deportivo, específicamente a un joven de cabello desordenado, que tras una magnifica anotación miraba hacia una tribuna al tiempo que levantaba su pulgar.
Lamento tener que ser yo quien borre esa hermosa sonrisa de tú rostro, lamento ser yo, pero ese es el castigo a tú desprecio, el castigo que mereces por haberme siempre ignorado, pensaba Zoe, mientras miraba fijamente el rostro de Tsubasa que aparecía en su computador.
A los pocos segundos su celular empezó a sonar, sacándola de sus pensamientos.
Ring ring ring
Zoe de mala gana tomo su celular del sofá, donde ella estaba sentada y contesto la llamada.
Zoe, ya te tengo los contactos, escucho la peliroja.
Bien, respondió Zoe.
Les di tú número para que se contacten contigo…., escuchaba la peli roja, mientras seguía en encuentro deportivo.
Japón:
Tras un magnifico pase de Taro, Hyuga anotaba el gol de la ventaja, haciendo que el estadio estallara en gritos y aplausos.
Gollllllll, era el grito ensordecedor que se escuchaba en el estadio, mientras un grupo de chicas que sostenían una banderola decían a coro: Son extraordinarios.
Vamos por otro gol no podemos confiarnos, decía Tsubasa mirando a sus compañeros que asintieron.
No, nos dejaremos ganar por ustedes amarillitos, decía un atractivo jovencito rubio y ojos azules, quien de una magnifica jugada arrebato el balón a uno de los japoneses.
Cuidado Genzo, dijo Tsubasa al ver al rubio dirigirse a la portería.
Tras algunos minutos, el rubio disparo un violento tiro, que a pesar de todos los esfuerzos que hizo el guardameta japonés, no pudo lograr su objetivo de detenerlo.
Brasil:
Tsubasa, vamos, tú puedes llevar a tu equipo al triunfo, pensaba Roberto mientras veía una pantalla de televisión, mientras esperaba su pedido en un local de Sao Paulo.
Señor su bebida, dijo una mesera, mientras colocaba la misma sobre la mesa.
Bien, respondió Roberto, mientras pensaba: Vamos Tsubasa, no pierdas está oportunidad.
Japón:
Tsubasa hacia una bella triangulación con Jun y Taro, mientras se acercaba con el balón a sus pies al arco.
Dispara Tsubasa, decía Kojiro que estaba junto a él.
Sí, respondió el joven de cabello desordenado, mientras se perfilaba para su mejor pie para lanzar el balón.
Tsubasa, danos el triunfo, pensaba una castaña desde la tribuna, mientras veía a su novio, disparar un balón.
Golllllllllllllllllllllllllllll
Gollllllllllllllllllllllllllll
El árbitro tras validar el gol japonés, dio por culminado el partido.
Buen triunfo, dijo un rubio, mientras se acercaba a estrechar la mano de sus rivales, mientras en las tribunas los japoneses lloraban de la emoción, pues era la primera copa que su país ganaba en el fútbol.
Minutos después:
Tras haber dado la vuelta a todo el estadio mostrando la copa que los reconocía como campeones del torneo, un grupo de jóvenes se dirigían a los vestuarios.
Tsubasa, ya todo está como lo querías, decías un joven de rostro dulce.
Gracias Taro, gracias por tú apoyo, respondió Tsubasa.
Gracias a todos amigo, todos hemos puesto nuestro granito de arena, para poder apoyarte, dijo Taro mirando a sus amigos que iban delante de ellos.
Pues gracias a todos muchachos, acoto Tsubasa, haciendo que sus amigos y compañeros detuvieran sus pasos.
No hay nada que agradecer capitán, solo has lo que tienes planeado hacer, y no te preocupes por nada hasta el entrenador te apoya, dijo Genzo, sonriendo.
Sí, eso es cierto, acoto Ryo.
¿Y quién le dijo al entrenador?, pregunto Tsubasa intrigado.
Eso es lo de menos, aquí lo que importa es que cumplimos como grupo un reto todos y salimos airosos de ello, y ahora te queda a ti cumplir otro reto más, aunque este más que un reto creo que es otro de tus sueños, dijo un moreno.
Si, así es, respondió Tsubasa.
Pues ve por ese sueño amigo, dijo Jun.
Si, respondió Tsubasa.
En tanto:
Cuatro jovencitas platicaban en unas graderías.
Creo que es momento de salir, el estadio ya se está quedando vacío, dijo Azumi.
Sí, es cierto, acoto Yukari, haciendo una pausa para decir: De seguro sus novios luego las contactan para los festejos.
Si, dijo Yayoi, mientras la castaña sonreía.
Las cuatro jovencitas se pusieron de pie, justo cuando iban a proceder a retirarse del lugar, un hombre de lentes se acercó a ellas.
¿La señorita Sanae Nakazawa?, dijo el hombre.
Soy yo, respondió confundida la castaña.
Acompáñenme, alguien quiere hablar con usted, dijo el hombre, mientras las jovencitas se miraron unas a otras intrigadas.
¿Alguien?, respondió confundida la castaña.
Si, acompáñeme, volvió a decir el hombre.
Vamos contigo, dijo Yukari.
No señorita, solo ella, respondió el hombre.
Ya vuelvo chicas, dijo la castaña.
Bien, te esperamos aquí, solo espero y no apaguen las luces, acoto Azumi, mientras Yayoi asentía.
La castaña fue junto al hombre de lentes llevo a la castaña hasta el campo de juego, mientras está miraba confundida el mismo, pues las luces de las graderías se apagaron y solo quedo encendida la luz que alumbraba el lugar donde ella estaba.
Señor,….., iba a decir algo la castaña, pero el hombre que hace solo minutos había estado junto a ella ya no estaba.
¿Qué significa esto?, pensó la castaña, al tiempo que, en medio de la oscuridad, ella vio una sombra aproximarse.
¡Tsubasa¡ dijo la castaña al ver el rostro de la persona que se aproximaba a ella, llevando una rosa roja en la mano.
Mi hermosa Sany, respondió el joven de cabello desordenado mientras se acercaba a ella.
¡Tsubasa¡ ¿qué significa esto?, dijo la castaña con voz temblorosa, mientras recibía la rosa que su novio le dio.
Significa muchas cosas, pero sobre todo que te amo, que te amo tanto, que ya no quiero estar más tiempo separado de ti, respondió Tsubasa mientras tomaba las manos de su novia.
No comprendo, dijo la castaña con voz temblorosa.
Sany, nos conocemos desde hace mucho, tú me has acompañado siempre, aún en la distancia, siempre has estado junto a mi siendo mi luz, esa luz que me inspira para seguir adelante y para luchar en cada batalla que enfrente en la vida, decía Tsubasa, mirando a los ojos a la castaña, haciendo una pausa para continuar diciendo: Ya no quiero seguir luchando por construir mis sueños solo, ahora quisiera hacerlo junto a ti mi luz, sé que es una decisión que para ti tal vez sea una decisión difícil, estás estudiando aquí, y yo no quiero truncar tus metas, tus sueños, pero tampoco quiero estar más lejos de ti, quiero que estemos juntos, siempre juntos, por ello después de pensarlo mucho tome está decisión, es más, he estado averiguando sobre convalidaciones con universidades en Brasil o España, para que tú puedas seguir tú carrera allá, sea en el país que vaya.
¡Tsubasa¡ mi amor, dijo la castaña, mientras su novio soltaba las manos de su amada, y sacaba de una cadena que llevaba puesta, una sortija, mientras la castaña lo miraba incrédula.
Sanae Nakazawa, mi Sany hermosa, mi luz, ¿aceptas casarte conmigo?, dijo Tsubasa mientras se arrodillaba frente a la emocionada castaña.
