Capítulo 29: "Una noticia que incrementa el odio"

Ya había pasado una semana desde que Tsubasa y Sanae le habían puesto fecha a su enlace, una semana, la cual había sido llena de dicha para los dos jóvenes, quienes con ayuda de sus padres y amigos habían estado organizando todo para su boda. Una semana que había incrementado aún más el amor entre ellos, un amor que era como una luz llena de calidez, que alumbraba la vida de ambos.

Casa Nakazawa:

Un par de jóvenes bebían unos refrescos mientras colocaban en una cajita unas invitaciones.

Bueno, creo que no nos olvidamos de nadie, decía Tsubasa, colocando la última invitación en la caja.

No, creo que no, acoto la castaña.

Entonces hoy mismo, hay que empezarlas a distribuir, y las que se van al extranjero, hoy me encargo yo de enviarlas, decía Tsubasa, mientras tomaba unas invitaciones y las guardaba en un sobre.

Bien cariño, respondió Sanae con cierta nostalgia en su voz.

No estés triste hermosa, solo serán 5 días que estaremos separados, luego nada nos va a separar, decía Tsubasa mientras se acercaba a la castaña a besar su mejilla.

Lo sé, pero igual no puedo evitar sentir nostalgia, respondió Sanae.

Igual yo, pero no será por mucho tiempo nuestra separación, solo cinco días y estaré de regreso para convertirnos en los señores Ozora, decía Tsubasa, mientras su rostro se iluminaba de alegría.

Los señores Ozora, decía la castaña sonriendo.

Si, hermosa, tú serás mi señora, dijo Tsubasa sonriendo, al tiempo que posaba su mirada en el reloj que llevaba en su mano.

¿A qué hora sale tú vuelo?, respondió la castaña, al ver el gesto de su amado.

En dos horas, dijo Tsubasa con la mayor calma posible.

Entonces, ya tienes que ir por tú equipaje, respondió la castaña lo más calmada que pudo.

Si, dijo Tsubasa con calma, posando su mirada en la cajita que sostenía su prometida.

Las chicas me ayudaran a repartirlas, acoto Sanae mirando las invitaciones, que estaban dentro de la caja.

Qué bueno amor, respondió Tsubasa posando su mirada en su prometida.

¿Te puedo acompañar al aeropuerto?, dijo la castaña.

Sí, respondió Tsubasa.

Brasil:

Una peli roja se acercaba a un hombre de lentes oscuro que estaba sentado en una silla, bebiendo un refresco.

Tiito, que bueno que te encuentro, decía Zoe, mientras se sentaba frente al hombre de lentes.

¿Qué sucede Zoe?, ¿qué te trae por aquí?, respondió Roberto con calma.

Me entere que tras el partido de despedida de Tsubasa, le harán un festejo, y pues quisiera ver si necesitas apoyo para ello tiíto, respondió la peliroja.

En realidad ya todo está listo Zoe, pero de igual manera, ¡gracias¡ dijo Roberto.

¿Ya debe estar en camino?, ¿verdad?, acoto la peli roja.

Si, ya debe estar en camino, respondió Roberto con calma.

Japón:

Una castaña se despedía con un efusivo abrazo de su prometido antes de que ese continuará su camino hacia la puerta de embarque.

Te llamare en cuanto llegue, decía Tsubasa con calma, mientras se separaba lentamente de su prometida.

Me hubiera gustado ir contigo, para alentarte en tu partido de despedida, pero no se puede, tengo que terminar de organizar todo para la boda, y ver lo de mi traslado, respondía con una sonrisa la castaña.

Lo sé hermosa, además tú siempre estás conmigo, dijo Tsubasa, señalando su cabeza y su corazón.

Es cierto, yo también pienso así, respondió Sanae dulcemente.

Luego de algunos minutos, Sanae veía alejarse a su prometido, mientras pensaba: Estaré contando los días para volverte a ver, como lo hice desde que partiste, esperare tú regreso con paciencia mi amor, además tú nuevo regreso será distinto a los anteriores, pues ya no viajarás solo, una vez que seamos esposos, viajaremos juntos, juntos.

Horas después: "Brasil"

Tsubasa recibía el efusivo abrazo de Roberto, tras haberle contado sobre su boda.

¡Felicitaciones Tsubasa¡ Sanae es una gran chica, y te ama, te ama mucho, decía Roberto.

Yo también la amo Roberto, y no te imaginas lo feliz que me siento de solo imaginar que en cuanto la haga mi esposa, ya no abra lugar donde vaya que ella no vaya conmigo, respondía Tsubasa.

Lo imagino, dijo Roberto, haciendo una pausa para decir: Me imagino, que debes estar cansado, apenas has llegado….

Sí, estoy un poco cansado, pero como me dijiste que en cuanto llegara venga al club, decía Tsubasa.

Eso te dije, pues no sabía de lo de tú boda Tsubasa, en fin, ya que estás aquí, me voy a comunicar con los representantes del Cataluña, para que firmes tú contrato, y de allí te vas a descansar, aunque desde que firmes ese contrato dejes de ser nuestro jugador, aún te queda el partido de despedida con nosotros, por ello tienes que descansar bien, acoto Roberto.

Lo sé, dijo Tsubasa.

Roberto se comunicó con los representantes del equipo español, quienes vinieron inmediatamente al club, para firmar el contrato con la joven promesa de fútbol nipón.

Aquí joven Ozora, decía un hombre señalándole el lugar donde debía colocar su rubrica Tsubasa.

Bien, dijo el joven, mientras bolígrafo en mano, firmaba su nuevo contrato.

Joven Ozora, ahora ya es parte del Cataluña, dijo uno de los representantes del club, haciendo sonreír al joven de cabello desordenado.

Pasillo:

Pero, ¿por qué no me lo dijiste Leandro?, se supone que eres mi amigo, decía con molestia Zoe.

Es que recién me entero que llego, es más, nadie lo sabe, ni Pepé que es su amigo, respondía el joven en su defensa.

Bien, te disculpo porque creo que estás siendo sincero,….., decía Zoe, al tiempo que una de las puertas que daban al pasillo se abría y por ella salían un par de hombres elegantemente vestido, y un par de personas que ella reconocía.

Estaremos esperándolo en el club, decía uno de los hombres.

Muchas felicidades en su futura boda, acotaba el otro hombre, haciendo que la peli roja abra sus ojos como platos de la sola impresión.

¿Boda?, ¿oí mal Zoe o dijeron la palabra boda?, preguntaba Leandro.

No, no oíste mal, respondió la peli roja, al tiempo que pensaba: Se piensa casar con la chiquilla esa, se piensa casar con ella.

Vaya, entonces Tsubasa no solo nos abandona, sino además se nos casa, decía Leandro sonriendo, al tiempo que el mencionado estrechaba la mano de los representantes de su futuro club en señal de despedida.

Una vez que os hombres partieron Tsubasa continuó platicando con Roberto, sin percatarse aún de la presencia del par de jóvenes.

Tsubasa, vaya sorpresa que me acabas de dar, yo que vengo a entrenar para tú partido de despedida y me encuentro con está primicia, decía Leandro sonriendo, al tiempo que un joven moreno se acercaba a ellos.

¡Tsubasa amigo, ya estás de regreso¡ decía Pepé, pasando junto a Zoe, saludándola con un gesto de cabeza.

Si Pepé, dijo el joven de cabello desordenado.

Y nos trae una gran sorpresa, acotaba Leandro.

¿Sorpresa?, decía Pepé.

Sí, acoto el otro joven.

¿A qué te refieres amigo?, ¿Tsubasa acaso Leandro sabe algo que yo no sepa?, pensé que era tú mejor amigo en el club, ya que fue a mí a quien conociste primero, hasta compartimos piso por algún tiempo, decía Pepé fingiendo molestia.

Tsubasa eres un ingrato, acotaba Zoe, tratando de controlar su molestia.

¿Por qué dices eso?, respondió Tsubasa.

¿Cuándo pensabas decirnos que te piensas casar?, respondió Zoe ocultando su molestia, dejando boqui abierto a Pepé.

¿Te….te….te….ca…..ca…. casas?, decía sorprendido Pepé.

Sí, respondió con calma Tsubasa.

¿Cuándo?, dijo Zoe, tragándose su molestia.

En una semana, respondió Tsubasa.

Tan pronto, acoto Pepé sorprendido.

Sí, respondió Tsubasa, incrementando el odio en la rubia.

Japón:

Una castaña, junto a su grupo de amigas, probaban de unos platitos, mientras se miraban entre ellas.

Creo que este es perfecto, decía Yukari.

Si esta delicioso, acotaba Azumi.

Y con la bebida que escogiste, asentara muy bien, agregaba Yayoi.

Entonces, este será el buffet para mi boda, decía Sanae sonriendo.

Pasado es el partido de despedida de su club de Tsubasa, ¿verdad?, decía Yayoi.

Sí, respondió la castaña.

¿Y a qué hora será?, pregunto Azumi.

Tengo entendido que, por la noche, lo van a transmitir por los canales de Brasil, dijo Sanae sonriendo.

Entonces abra que despertarse temprano para verlo, acoto Yukari.

Así es amiga, dijo la castaña.

Brasil:

Una peli roja hablaba con un par de hombres en una cafetería.

No te preocupes Zoe, todo déjalo en nuestras manos, decía uno de ellos.

Él no puede casarse con esa, decía Zoe con molestia.

No lo hará, no te preocupes, acoto el otro.

No solo me rechazo, sino además se quiere casar con ella, decía furiosa la peli roja.

Cálmate Zoe, cálmate, esa boda, así como sus sueños de jugar en España, quedarán en ello, solo en sueños, decía uno de los jóvenes echando a reír, mientras la peli roja, sonreía con maldad.

Dos días después:

Tsubasa junto a un grupo de jóvenes recibían las indicaciones del que hasta ese momento era su entrenador.

¿Entendido?, decía Roberto.

Entendido, dijeron los jóvenes a coro.

Entonces al terreno de juego, acoto Roberto.

Sí, dijeron los jóvenes a coro, mientras tomaban sus ubicaciones en la fila para dirigirse al campo de juego.

Mi último partido con esta camiseta, mi último partido en este país, en el cual he aprendido tanto, pensaba Tsubasa mientras caminaba en fila junto a sus amigos.

Tribunas del estadio:

En las tribunas de un estadio, en la primera fila de estás una peli roja miraba la salida de ambas escuadras mientras pensaba: Hasta aquí llegaron tus sueños querido Tsubasa, hasta aquí llegaron, tú lo quisiste así, tú lo quisiste así.

En el campo de juego, tras el saludo respectivo, y la sesión de fotos los jugadores tomaron sus ubicaciones.

Tú último partido con está camiseta, dijo Pepé con cierta nostalgia en su voz, viendo al joven de cabello desordenado.

Sí, pero ello no significa que nuestra amistad acabe, el fútbol nos volverá a reencontrar, ahora solo hay que dar lo mejor por toda esta gente que vino a este estadio, vamos por un triunfo, respondió Tsubasa con una amplia sonrisa en su rostro, mientras levantaba su pulgar y su amigo asentía.