¡Hola a todos! ¿Cómo están? Como hoy es el cumpleaños de los gemelos, he decidido publicar su cap para celebrarlo. Este cap está dedicado a Lady Verseau, gracias por tu comentario y me alegra mucho que te haya gustado, ahora sé que casi todos son rubios pero en su momento fue muy triste, me sentí engañada; y si, tienes razón, voy por orden zodiacal porque es mas divertido así, aunque los mellizos olímpicos los tengo reservados para algo diferente ;).

Dicho esto, sobra aclarar que solo me pertenece la historia, el crédito de lo demás va a sus respectivos dueños. Los review se agradecen un montón y espero sus apuestas.

¡Carpe noctem!


Debía admitir que no tener que ayudar a una persona si no a dos, era una sorpresa. Pero ¿Qué podía hacer? Una orden era una orden y viendo las posibilidades no había salido tan mal librado. Además no valía la pena usar ese limitado margen de tolerancia de los demás dioses en su beneficio para pelear por eso, prefería usarlo en cosas más divertidas como juguetear con Afrodita. Y si la mirada de Iris decía algo, le iba a dar una paliza si abría la boca.

Sabiamente se quedó callado.

Lo primero que hizo fue destellarse al santuario y observar a los gemelos. El templo parecía estar dividido, no había ninguna línea divisoria como tal, pero la mitad de la sala tenía libros y la otra tenía reliquias diversas, la mitad de la alacena tenía comida saludable y la otra mitad chucherías. Y estaba francamente sorprendido que a pesar de vivir en el mismo templo y se la pasaban buena parte del día en él, ellos nunca se cruzaban.

En los casi dos meses que llevaba observándolos no habían intercambiado ni una sola palabra ni coincidido en ninguno de los lugares del templo. Y dado que el templo estaba diseñado para una sola persona, eso tenía su mérito. Ciertamente ninguno se acercaba a la habitación del otro, ni de broma.

Al entrar a las habitaciones de los caballeros, quedó aún más sorprendido. La habitación de Saga era la más grande y estaba bien decorada, pero lo que llamó su atención eran las marcas en la pared.

Al principio no las había notado y luego había creído que eran parte de la decoración hasta que las había visto en detalle. Las líneas tenían el tamaño de su meñique y habían sido hechas con diversos materiales, crayones, lápices, lapiceros, pintura y había algunas cuantas que habían sido hechas con sangre. Las más antiguas tenían décadas y las más nuevas solo días.

Sabía que Saga las usaba para marcar algo, pero no sabía que. Cada noche, antes de dormir, él se obligaba a recorrer con la mirada todas y cada una de las marcas y se echaba a llorar. Y cualquiera que fuera la cosa que hubiera ocasionado eso, se producía con mucha frecuencia porque había tantas marcas que cubrían la habitación casi por completo y podían pasar fácilmente por estampado de pared.

La habitación de Kanon era lo opuesto. En primer lugar parecía más un trastero que una habitación de por sí. No tenía ni un tercio del tamaño de la de Saga y no tenía ni una sola ventana, no estaba pintada y era bastante espartana. Y cuando decía espartana se refería a solo había una esterilla de entrenamiento y una silla destartalada con un escritorio desvencijado.

En la silla se encontraba su ropa pulcramente doblada, que no era mucha para empezar, y en el escritorio una máscara de hierro. No había ningún tipo de pertenencias personales. Si Kanon empacaba su ropa y se iba, cualquiera que viniera pensaría que la habitación no había sido usada en años.

Los siguió una vez a una cena con Athena y pudo entenderlo: ese par eran como Apolo y Artemisa. Y eso jodía las cosas un poco. Pero al menos sabía por dónde podía empezar e iba a necesitar un poco de ayuda de su adoradísima Hécate.


Llevaban dos meses sin hablar el uno con el otro. Y eso lo molestaba lo indecible. Pero era la mejor alternativa ya que le estaba cogiendo fastidio a andarse haciendo curaciones. Ya estaba al borde de la desesperación. Quería a Kanon de vuelta, maldita sea.

Estaba sopesando seriamente romper su paz fría cuando encontró una botella de su champagne favorito y tenía una palabra garabateada a un lado.

Pax.

¿Era eso lo que quería decir? ¿O sería una broma? Trató de aplastar en la medida de lo posible su esperanza de que las cosas entre ellos se arreglaran. Vio de refilón a Kanon en dirección a la biblioteca y lo llamó.

—Kanon, ¿Quieres? —dijo mientras señalaba la botella.

Kanon lo miró con cierto grado de desconfianza, pero luego de un buen rato en el que Saga había considerado decirle que dado que él se la había dado no debería verse tan desconfiado, asintió. Sirvió una copa para sí y otra para su hermano. Una copa, se convirtió en dos, y cuando se dio cuenta ya estaban por acabar la botella.

Conversaron de cosas muy inocuas como el clima, estaciones, las trastadas de Milo en las que para sorpresa de todos Mu había participado y el cambio de aspecto de Aldebarán. No sabía cuanta sangre les quedaba entre tanto alcohol porque terminaron apostando si Alde y Shaina tenían algo. Cuando ya solo tenían alcohol en las venas, solo podían dejar escapar frases ininteligibles y sin sentido, decidieron que lo mejor era ir a dormir. Como la habitación de Saga quedaba más cerca, se arrastró hacia su habitación y llevó a Kanon consigo. La coordinación no les dio para mucho, por lo que quedaron tendidos en el suelo, con la cómoda cama a un par de metros de distancia.

Estaba seguro que al día siguiente se iba a arrepentir de haberse bebido media botella Jeroboam de Chardonnay.

—¿Qué significan esas marcas? —escuchó murmurar a Kanon.

Saga se tensó como si hubiera recibido un golpe y la mitad del alcohol en su sangre se evaporó.

—¿Saga?

Las palabras pugnaban por salir de su garganta, pero se obligó a no decir nada. La tentativa le duró como tres minutos porque aunque usó toda su fuerza de voluntad en callarse, las palabras salieron de su boca.

—Significan todas y cada una de las veces que quise abrazarte y consolarte… y no pude.

Kanon sabía que había bebido mucho más de lo aconsejable, pero él tenía una resistencia mucho mayor que la de su hermano. Había tenido curiosidad por ver el motivo por el que su hermano le había invitado a beber así que le siguió el juego. Escuchó que Saga estaba por quedarse dormido y vio desde su perspectiva la habitación. Le llamó la atención las marcas de la pared.

Cuando era un niño, Saga solía hacer marcas en la pared pero nunca le había dicho porque las hacía, por eso había preguntado. Volvió a ver las muescas en la pared con un nuevo nivel de apreciación. Si en lugar de ser marcas fueran estrellas, habrían completado una galaxia. Trató una y otra vez de contarlas, pero al pasar las barreras de los trescientos se perdía. Ya le estaba empezando a doler la cabeza y decidió que no importaba si su cerebro terminaba hecho papilla, iba a contar todas y cada una de ellas. Saga, suponiendo por donde iban sus pensamientos, respondió.

—Son treinta y un mil cuatrocientas cuarenta.

Esas eran demasiadas veces… y no callaban las miles de preguntas que pasaban por su cabeza.

—¿Cómo…?

—Desde que tenía ocho años. Cuando me di cuenta que ya no podría estar a tu lado y cuidar de ti apropiadamente —lo escuchó tragar— te escuchaba llorar y me partía el corazón. Tus sentimientos importaban, βλασφημίες, aunque mi maestro pensara que eran irrelevantes. Merecían ser reconocidos e hice marcas en mí al principio —sonrió con autodesprecio—. No me tomó mucho tiempo darme cuenta que eventualmente no me quedaría espacio en la piel para más marcas, por lo que utilicé las paredes del dormitorio. Tenía la esperanza de que algún sucesor pudiera ver esas marcas y entender lo que significaban. Tu sufrimiento y el mío. Que algún día, el gemelo menor pudiera salir a la calle orgulloso y ser tratado como un ser humano por derecho propio y no solo como la sombra de su hermano.

Kanon cerró los ojos y se lo imaginó por un momento. Poder salir a la calle sin su máscara o sin hacerse pasar por Saga cuando era un niño. Que en lugar de esas tontas muescas en la pared, hubiera recibido un abrazo o un mínimo de consuelo. Su corazón se estrujó, habría sido demasiado feliz aunque no hubiera tenido más que eso.

—Trece —dijo Kanon.

Saga lo miró confundido.

—¿Disculpa?

Kanon se levantó, se quitó la playera y le mostró los trece tatuajes que cubrían su torso y espalda, que usando su cosmo ocultaba cuando usaba las armaduras.

—Cada año, en el aniversario del incidente, me mandaba hacer un tatuaje.

Saga vio los trece tatuajes y se estremeció.

—Kanon, ¿por qu…?

¿Por qué te torturarías voluntariamente con esos recuerdos?, quiso decir. Pero sin importar lo mucho que quiso poder decirlo fue incapaz así que dejó la frase volando.

—Porque existen recuerdos que duelen, pero a veces, esos recuerdos son lo único que nos queda. Y eso hace que valga la pena el dolor de atesorarlos.

Saga se quitó la playera y dejando a la vista esas pequeñas tentativas de no olvidar las veces que no pudo estar cuando su hermano le necesitó, se acercó y acarició la espalda del otro con reverencia.

—Ambos estamos marcados, ¿no?

Kanon soltó una risita algo áspera mientras tocaba por encima las pequeñas cicatrices que parecían pequeños zarpazos de gato en los brazos de Saga. Si no hubiera sido porque él era Kanon, gemelo de Saga, ni siquiera habría sabido que estaban allí.

—Eso parece.

Después de 21 años sin abrazarse, 14 años desde su pelea, 1 año desde su reencuentro, 6 meses desde su resurrección y 2 meses desde su tregua, Kanon y Saga intercambiaron un abrazo. Y se sintió como si sus almas rotas se hubieran unido de nuevo. Si alguien les hubiera preguntado, se habrían comparado con los kintsugi, no eran iguales y no podrían ser arreglados jamás, pero eran más fuertes ahora.

Estaban agotados pero reunieron fuerza y se arrastraron a la cama, se acostaron en la cama uno junto al otro. Y como había sido típico de ellos cuando niños, habían terminado hechos un twister. Pero los latidos de su corazón se habían vuelto uno solo.

Y eso al final del día era lo que importaba.


Esa era una de las pocas elecciones que no le habían dado un infarto. Hades tenía métodos cuestionables que involucraban su área de experiencia, al igual que Afrodita. Al menos Hermes tendía a ir por la diplomacia en lugar de alguna otra cosa.

Eso fue hasta que Artemisa le contó, que Poseidón había dicho, que había escuchado de Hera, quien había escuchado de Zeus, quien lo oyó de Deméter, quien se enteró por Perséfone, quien había escuchado a escondidas a Hades, quien había reprendido a Pandora por esparcir rumores, quien a su vez había escuchado a Aicaos quejarse de la petición de Hécate. Una petición que incluía ambrosía, poción de la verdad y licor del caro. Para Hermes. Y conociendo a su hermano y a los gemelos, eso solo podía terminar de una forma: una tragedia.

Por fortuna, todo salió relativamente bien. Terminaron hablando y confesando lo que habían querido decir por años. Aunque sentía algo de lástima por cómo iban a despertar al día siguiente, la ambrosía en pequeñas dosis no hacía gran daño en los humanos pero en combinación con todo el alcohol que tomaron iban a sufrir la resaca del siglo; no en vano los dioses mezclaban la ambrosía con licor para que les hiciera efecto. Destelló una poción para la resaca y una cantidad ingente de analgésicos para el día siguiente.

Tenía la esperanza de que todo terminara de esa manera, pero era iluso de su parte. No faltaba ser un genio para que los gemelos sumaran dos más dos y se dieran cuenta de lo que había pasado. En especial si se tenía en cuenta que eran expertos en diversas tácticas como esas. Como se le había prohibido intervenir, solo podía hacer una cosa.

Rezó.


Aquí hay un par de aclaraciones varias.

~Jeroboam es una medida de botella de champagne, esta botella alberga cerca de 3 litros de champagne.

~βλασφημίες significa "maldita sea".

~Kintsugi son floreros que una vez se rompen son arreglados con oro o plata por lo que las uniones de los pedazos forman patrones hermosos.

~Cuando empecé a escribir este cap entré en pánico por una pregunta bastante importante ¿twincest o no twincest?, al final decidí escribirlo como veía el cap en mi cabeza sin encasillarlo y así quedó. Un par de mis amigos lo leyeron y algunos me han dicho que les parece que su relación es muy fraternal y otros que hay twincest, así que cada uno es libre de verlo como prefiera ¿Ustedes como lo ven?