Capítulo 34: "Una gran desilusión: Amargura y dolor"
En el frio pasillo de un hospital una castaña, junto a su grupo de amigos y los padres de su novio, esperaban la salida de un médico de sala de operaciones, tras la nueva operación a la que había sido sometido su novio.
¿Entonces Misaki llega hoy?, decía un joven cara de mono, posando su mirada en su amiga.
Sí, eso me comento, la última vez que nos contactamos, además me dijo que en cuanto llegue vendrá directo al hospital, respondió la castaña con calma.
Puede ser que ya este en camino, acotaba un joven de cabello largo.
Si, tienes razón, agregaba Teppei, al tiempo que el galeno salía de sala de operaciones.
Los padres del joven Ozora, dijo el médico.
Aquí estamos, dijeron Koudai y Natsuko, que habían estado parados a unos metros del grupo de jóvenes, mientras se acercaban al médico.
En tanto:
Un taxi se detenía frente a un hospital, tras algunos segundos, un joven castaño de rostro dulce bajo de este, al tiempo que una joven de cabello corto que se dirigía a la puerta principal del hospital, detuvo sus pasos.
¡Taro¡ si es Taro Misaki, pensaba Azumi, mientras observaba al joven de rostro tierno desde la entrada del hospital.
Pero ella no había sido la única que había ese día reconocido a alguien fuera del hospital.
¿Azumi?, pensaba el joven de rostro tierno, mientras miraba en dirección en donde estaba la joven.
Tras algunos minutos, Taro camino hacia está y al llegar frente a ella con una cálida sonrisa le dijo: ¡Azumi¡ que gusto encontrarte, supongo que estás aquí acompañando a Sany.
¡Taro¡ respondió la joven que aún seguía sorprendida.
Sí, soy yo, dijo el joven sonriendo, haciendo una pausa para decir nuevamente: ¿Viniste a acompañar a Sany?
Si, así es, respondió la joven con una tímida sonrisa en su rostro.
¿Ya termino la operación de Tsubasa?, dijo Taro.
No lo sé, yo salí hace algunos minutos a comprar algo, y aún seguían operándolo, respondió la joven.
Entonces voy con él, ¿puedes decirme en dónde está Sanae y sus padres?, dijo Taro.
Te llevo con ellos, yo también voy para allá, respondió Azumi.
Bien, dijo Taro.
Azumi llevo a Taro al lugar donde estaba Sanae junto a los amigos de Tsubasa. Tras los respectivos saludos, Taro al igual que los demás escucharon con atención lo que el médico decía.
Entonces no valió de nada, decía con nostalgia Koudai, mientras Natsuko y Sanae entristecían.
Como les dije, la operación solo me ha permitido corroborar lo que ya sospechaba, una lesión muy profunda que no puede revertirse,….., decía el médico con nostalgia.
Entonces, ¿no existe posibilidad para que Tsubasa vuelva a ver?, decía Taro entristecido.
No, lamentablemente no, créanme que decirles esto a mí me afecta mucho, y de seguro a ustedes más, yo hubiera querido darles alguna esperanza pero no quiero mentirles, respondió el médico, al tiempo que el rostro de los padres de Tsubasa, de la castaña y de los amigos de Tsubasa entristecían.
Pobre mi niño, dijo Natsuko con nostalgia.
En verdad, ¿no se puede hacer nada más?, preguntaba Koudai, mientras abrazaba a su esposa.
No quiero crearles falsas ilusiones, el daño sufrido en la zona del cerebro que tiene que ver con la visión, es irreparable, no se imaginan lo mal que me siento como médico, es frustrante no poder hacer nada, ello es frustrante, solo puedo decirle que él necesitara de mucho apoyo, comprensión y cariño, no es sencillo aceptar que tú vida cambiará para siempre, ello no es sencillo, pero esa será su tarea como familia, como amigos,, darle apoyo, ahora es cuanto más Tsubasa necesitará a todos los que lo estiman, respondió el médico con la mayor calma posible.
Nosotros lo apoyaremos, dijo Natsuko, mientras su esposo asentía.
Pobre Tsubasa, decían los amigos del joven de cabello desordenado.
Tsubasa no necesita nuestra lastima, sino nuestro apoyo, ¿acaso no acaban de escuchar lo que el medico dijo?, respondió Taro.
Sí, Taro tiene razón, tenemos que hacerle sentir a Tsubasa que no está solo, acotaba Ryo, mientras los demás jóvenes que estaban en el lugar asentían, al tiempo que una pensativa castaña los miraba.
¡Tsubasa¡ me imagino el dolor que vas a sentir cuando te enteres que no volverás a ver, que lo de tus ojos es irreparable, como quisiera ser yo la que este en tú lugar, como quisiera ser yo la que no pueda ver, como quisiera ser yo, yo te daría mis ojos si pudiera, te lo daría, te los daría, pensaba la castaña, que tenía el rostro lleno de profunda tristeza.
Minutos después:
¿Quién de los dos se lo dirá?, decía con nostalgia Koudai.
No lo sé, no tengo el valor suficiente para darle una noticia así, él tiene muchos sueños, muchas metas, respondía Natsuko sollozando.
Lo sé, yo tampoco me siento con el valor suficiente para darle esta noticia, pero tampoco podemos ocultársela, él querrá saber el resultado de esta nueva operación, decía Koudai con tristeza, mientras la castaña que estaba junto a ellos permanecía en silencio.
Señores Ozora, dijo Sanae, rompiendo su silencio.
Dinos, ¿qué sucede hija?, respondió Natsuko con voz entrecortada.
Si ustedes me lo permiten, yo podría darle la noticia, dijo Sanae tratando de mantener la calma.
¿Tú harías eso por nosotros?, respondió Koudai.
Sí, yo los aprecio mucho y amo a Tsubasa, soy su prometida, decía Sanae.
Gracias por amar así a nuestro hijo, dijo Koudai, mientras su esposa abrazaba a la castaña.
Tiempo después:
Una castaña se encontraba dentro de una habitación hospitalaria, tomando una de las manos de su novio, mientras le platicaba a este sobre el resultado de la nueva operación.
Entonces, ¿es irreversible?, decía Tsubasa tratando de sonar lo más calmado que podía, al tiempo que controlaba sus ganas de llorar de la impotencia que sentía.
Eso dijo el médico cariño, pero….., respondía Sanae con dulzura.
Vez, por ello no quería nuevamente pasar por esto, por ello no quería volver a pasar por lo mismo, dijo Tsubasa con firmeza.
Lo sé, pero los resultados anteriores nos daban esperanza y mientras haya esperanza se debe luchar…., decía la castaña.
Déjame solo, respondió Tsubasa con firmeza.
Cariño, dijo Sanae tomando con mayor fuerza la mano de su novio.
Déjame solo, quiero estar solo, ¡es que acaso no entiendes¡ quiero estar solo, acoto el joven de cabello desordenado con firmeza.
Está bien, pero antes de salir de la habitación, permite decirte algo, dijo la castaña, haciendo una pausa para continuar diciendo: No estás solo, me tienes a mí, a tu familia, a tus amigos, pero sobre todo tienes vida y ello es lo más valioso de todo.
Tras de ello, la castaña, deposito en un cálido beso en los labios de su novio y salió de la habitación.
No volveré a ver, no volveré a ver, decía Tsubasa con amargura, mientras sujetaba con sus manos las sabanas que cubrían parte de su cuerpo.
Horas después:
¿Se puede?, escucho Tsubasa.
¿Ta….Taro?, respondió el joven de cabello desordenado con intriga en su voz.
Sí, soy yo amigo, llegue hace algunas horas, pero tu madre me dijo que no querías recibir a nadie, dijo Taro, mientras entraba a la habitación.
¿Ya lo sabes?, respondió con amargura Tsubasa.
Si amigo, dijo con nostalgia Taro.
Ya no podremos cumplir nuestro sueño, acoto Tsubasa con amargura.
No digas eso, dijo Taro.
Bueno, tú tal vez con los demás puedan hacerlo realidad, pero yo, pero yo ya no….. ya no, agrego Tsubasa con nostalgia.
Tsubasa, tú eres valiente, luchador, no te rindas, ten fé, la ciencia avanza,…., decía Taro.
No quiero oír más ello Taro, quiero estar solo, respondió Tsubasa tratando de mantener la calma.
Pero amigo, decía el joven de rostro tierno.
Déjame solo ¡por favor¡ respondió Tsubasa.
Está bien, dijo el joven de rostro tierno.
Taro salió de la habitación y se dirigió al lugar donde estaba la castaña sollozando en silencio y se acercó a está y la abrazo, todo ello era seguido por una entristecida joven de cabello corto.
¿Qué te sucede?, preguntaba una joven peliroja a la joven de cabello corto.
Me da tristeza todo lo que está pasando, Tsubasa debe sentirse fatal, dijo Azumi, mientras pensaba: Taro parece haber forjado una buena amistad con Sanae, bueno han estudiado juntos, Tsubasa es su amigo y ella su amiga.
Si es cierto, es muy duro lo que Tsubasa está pasando, necesitara de mucho apoyo, pero sobre todo de mucha paciencia, dijo Yayoi.
Sí, es cierto, respondió Azumi.
Al día siguiente:
Tsubasa fue dado de alta y volvió a su casa, para estar bajo el cuidado de sus padres. Koudai tomo la decisión de pedir permiso en su trabajo por unos meses más para quedarse a apoyar a su hijo y esposa, hasta que Tsubasa se adapte a su nueva vida.
La noticia de que Tsubasa había quedado invidente de por vida fue noticia no solo nacional sino además mundial. Los amigos de la joven promesa del futbol que había visto truncado sus sueños en un encuentro deportivo, en cuanto supieron del diagnóstico definitivo de su caso se contactaron con él para brindarle su apoyo emocional. Amigos no solo de la escuela, de la selección, de Sao Paulo, sino además los amigos que él hizo a lo largo de cada competencia internacional en la que había participado.
Casa Ozora: "Habitación de Tsubasa"
Ya no quiero recibir más llamadas, ya no quiero escuchar la lastima de los demás, decía Tsubasa, mientras su madre lo miraba con nostalgia.
Pero hijo, son tus amigos, quieren hablar contigo ya que están en otros pueblos o en otros países, respondía Natsuko.
Yo no quiero hablar con ellos, decía Tsubasa, al tiempo que a la habitación entraba una castaña.
Te traje un empadenado, decía Sanae mientras entraba a la habitación.
Los dejo, voy a ver cómo está la carne que deje cocinando, dijo Natsuko antes de salir de la habitación.
¿Cómo estás?, pregunto la castaña al llegar junto a su prometido.
Mal, me siento un inútil, dijo Tsubasa con amargura y dolor en su voz, mientras empuñaba sus manos con rabia.
Brasil:
Una peli roja bebía una copa mientras escuchaba con satisfacción lo que un joven moreno decía.
Pobre, comprendo que este resentido con la vida, es normal, si yo estuviera viviendo lo de él estaría igual, decía la novia del moreno.
Es una lástima Catalina, Tsubasa era un prodigio del futbol, respondió Pepé.
Pues nada es para siempre, dijo Zoe rompiendo su silencio.
Zoe te desconozco, ¿es que acaso no tienes sentimientos?, respondió Catalina.
Claro que los tengo querida, no comprendo lo que dices, dijo Zoe llevando la copa a sus labios.
Cariño, mejor cambiemos de tema, respondió Pepé, mientras su novia asentía.
Casa Ozora: "Habitación de Tsubasa"
Ya te dije que no, decía furioso Tsubasa.
Pero te hará bien, respondía Sanae con la mayor calma posible.
De que me sirve salir a caminar, si no puedo ver nada de lo que hay a mi alrededor, además no puedo caminar solo, tengo que apoyarme en un bastón o en alguien más y ello es incómodo, incómodo, decía Tsubasa con amargura.
¡Tsubasa¡ dijo la castaña.
No quiero salir, no quiero salir de esta habitación, esa es mi última palabra, agrego Tsubasa con firmeza, haciendo que la castaña entristeciera.
Nota:
El martes pasado por motivos personales no pude actualizar está historia, pero ya estoy de regreso con un nuevo capítulo de está historia.
¡Gracias de antemano por leer esta historia y por sus comentarios¡
Con mucho cariño.
PrincesaLirio.
