¡Hola a todos! ¿Cómo están? Tuve un bloqueo de escritor espantoso por lo que fui procrastinando, cuando me di cuenta el cumpleaños de Aioria se acercaba y quería tener el capítulo completo para entonces, así que con mucho esfuerzo aquí está. Espero que les guste y quiero ver por cual dios apuestan ahora.

Dicho esto, solo queda aclarar que solo me pertenece la historia, lo demás a sus respectivos dueños. Los review se agradecen muchísimo.

Este capítulo está dedicado a LadyVerseau: jajaja, los dioses gemelos torturando a los pobres gemelos, ¡Los amo! Y el dios guardián de Camus… va a ser un personaje bastante curioso.

Carpe diem.


Le habían asignado al caballero más impetuoso de toda la orden. A él. Quien según las habladurías no tenía más que hielo en las venas. No necesitaba sus dones para darse cuenta que eso iba a terminar en desastre, y la mirada desolada de Athena, le dijo que ella ya se estaba resignando a que eso pasara. Eso, en lugar de serle indiferente, le irritó. Una parte emocional de sí mismo, que ni siquiera sabía que tenía, le hizo tomárselo en serio.

Vigiló al caballero durante un par de semanas y llegó a una conclusión: de haber podido habría elegido al caballero de acuario; pero como de perdidos al rio, debería tener un plan, y se temía que quitarle el temperamento a golpes no era una opción.

Optó por seguir observando e intervenir cuando fuera oportuno y de preferencia sin delatarse como la tonta de Artemis. Mientras el santo de Leo bajaba en dirección al pueblo, vio el cuestionable gusto de su hermana en el templo de los gemelos y como a Hermes parecía que le estaba dando un aneurisma, con un chasquido de dedos arregló el desastre. Decidió no hacer comentarios por la presencia de salvia, cruces y cosas un tanto… cuestionables como ¿amuletos vudú?


Si Aioria seguía así, iba a terminar arrancándose la piel a tiras de la frustración. Él era un león, maldita sea, si tenía que hacer algo lo haría y ya está. El problema es que no había nada que él pudiera hacer. En palabras de uno de los aprendices, un mexicano, todo se estaba yendo a la chingada.

Al fin había recuperado a su hermano, su familia había recuperado el honor, no había tenido ningún enfrentamiento con Shaka y ¡No había ninguna guerra por librar!, tenía todo lo que quería.

Pero como en ese tonto jueguecito, su hermano había vuelto pero no por completo y con muchos demonios; Athena-sama parecía tan paranoica y estresada que no le sorprendería que un día de estos lo llamaran a las armas. Como una estrategia para unir facciones divididas era tener una guerra contra un enemigo en común, y como ya no habían guerras que los unieran, todo se estaba cayendo a pedazos. Y tal parecía que estaba tan acostumbrado al frio egocentrismo de Shaka, y que este se estuviera comportando de manera muy extraña no le ayudaba en lo más mínimo.

Ese día sintió algo extraño. Estaba seguro que Milo se burlaría si lo escuchara, pero sintió como si alguien caminara sobre su tumba y sentía los vellos de sus brazos erizados. Recorrió todo el templo de pies a cabeza pero no pudo encontrar algo diferente. Consideró empezar a golpear cosas y gritar, pero el inminente bullying de sus compañeros si lo hiciera, lo disuadió.

Vio su alacena vacía así que optó por ir a Rodoiro por comida y por algunos chocolates para Marín. Bajó al templo y vio que DeathMask había redecorado un poco su templo, había una foto de Helena y al pie un ramo de rosas tan hermosas que debían ser de Aphrodite, y para su sorpresa, vio a ambos caballeros jugando al póker.

Aunque no le agradara tanto lo irritante que era el cangrejo, se alegró de que hubiera arreglado sus problemas con el pez porque se veía tan miserable que hasta él sintió lastima. Además vio a una doncella servirles bebidas a ambos, y en su vida había visto a una doncella tan particular, tendría unos treinta y cinco años, tenía tatuajes que recorrían sus brazos y su cabello era un mosaico de colores. No pudo evitar sonreír al ver a la doncella unirse a la partida de poquer, solo la doncella de Death Mask haría eso.

Al bajar al templo de Geminis tuvo que detenerse para toser y estornudar por el olor a humo de incienso y ¿eso era salvia?, entró y entrecerró los ojos porque estos empezaron a picarle. El templo parecía haber recibido una redecorada bastante gótica con un amplio surtido de cruces y elementos religiosos varios, pero al menos no parecía estar dividido en dos. Vio a los gemelos jugando con algo que parecía sospechosamente a una tabla ouija pero no se atrevió a acercarse a averiguarlo. Echó a correr y si alguien le preguntaba el hambre llamaba, solo eso.

Llegó al templo de Tauro y el olor a comida hizo su estómago gruñir. Consideró entrar y birlarse algo de comida, igual eso a Alde nunca le había molestado, pero se detuvo en seco al ver que no estaba cocinando solo. Tal vez el humo contenía algo de María porque podría jurar que una amazona con un parecido sorprendente a Shaina estaba charlando con Alde mientras este cocinaba. Decidió sabiamente no tentar su suerte y mejor pasar de largo, aunque tomó notas mentales sobre lo que hablaban y como se comportaban los tortolos para contárselo luego a Marin o esta le daría una patada en sus partes nobles por no contarle el chisme completo. Tal parecía que el sentido del humor y la buena mesa ablandaban a cualquiera.

Bajó al templo de Aries y vio a Mu reparando armaduras mientras tarareaba una canción y charlaba alegremente con un par de santos de plata que estaban por allí.

Estaba llegando a la conclusión que sus compañeros estaban enloqueciendo: Mu se veía mucho más feliz y relajado, había dejado mucha formalidad de lado y ya no era solo amable sino amigable con todo el mundo; Alde había cambiado de look, era mucho más seguro y hasta tenía novia; y los gemelos eran muy cercanos y ya habían superado sus problemas pero habían adquirido un interés espeluznante por los libros de demonología; y Death Mask ya no era tan cruel ni pendenciero, se podría decir que era casi amable.

No sabía que secuencia de eventos ocasionaron el cambio, pero rezó a los dioses que también ayudara a su hermano. Él más que nadie lo necesitaba.

Fue, compró su comida y regresó a su templo corriendo por los demás como alma que lleva el diablo por los demás templos, no quería tentar su suerte. Comió algunas kurabie* mientras preparaba el desayuno para su hermano y el mismo. Preparó una bandeja con tyropsomo*, yogur griego, loukánica*, tahini*, mermelada de higo, aceite de oliva, pastel de queso, fruta picada, huevos escalfados, frumenty*, infusión de hierbabuena y café.

Subió hasta el templo de su hermano. Vio a Shaka darle un puñetazo a la pared y como parecía tan perturbado decidió no hacer ningún comentario. Dohko estaba tomando te mientras miraba al infinito como si este contuviera todas las respuestas. Milo estaba agarrándose a golpes con Camus así que por la seguridad de la bandeja que portaba optó por irse lo más rápido que pudiera.

Al llegar al templo de su hermano suspiró y entró. Si no fuera de conocimiento común que su hermano lo habitara, bien podría pasar por abandonado. Cuando era niño, Aioros había decorado su templo con un montón de chucherías que había comprado a lo largo de sus viajes y siempre tenía una pila de cartas de sus amigos por responder.

Cuando este había muerto, se habían deshecho de todas salvo las pocas que él había podido robar a hurtadillas; y ahora que había vuelto este no se había molestado en comprar más. Aunque tenía bastantes cartas de viejos amigos y admiradores que se iban apilando en un escritorio, juraría que no les había dado un solo vistazo.

Su hermano estaba sentado en uno de los divanes mirando al techo. Temió que hoy fuera uno de sus días malos. Aioros tenía tres tipos de días, los buenos, los malos y los peor que malos. En los buenos, este interactuaba con él y con mucha suerte podía sacarle algo de conversación. En los malos se aislaba y se ponía agresivo con cualquier persona que traspasara sus límites. En los peores, solo se quedaba mirando un punto fijo inconsciente de lo que pasara a su alrededor y parecía un cadáver.

Aioria se aclaró la garganta y vio a su hermano voltear a verlo, no era mucho pero era algo. Lo vio suspirar y vio el atisbo de una sonrisa, no como si sonriese falsamente sino como si estuviera demasiado agotado para hacerlo. Comieron y aunque parecía que Aioros trataba de ponerle atención le era imposible y lo máximo que obtenía era un asentimiento o algún gesto vago. Aunque Aioria no fuera un llorica, sin importar lo que Milo dijera, quiso llorar en ese momento.

"Lamento que el pobre Aioria tenga que lidiar con la sombra que soy ahora. Es muy injusto con él. Su tenacidad para evitar que me hunda hace que yo no quiera caer tampoco. Solo espero que algún día pueda perdonarme por como lo estoy haciendo sufrir."

Escuchó esa voz en su cabeza que sonaba como su hermano, si no fuera por lo agotado que se veía diría que este lo había dicho en voz alta, pero no. Quiso creer que había sido una alucinación o como cuando le parecía escuchar la voz de su hermano a medida que crecía, pero un pequeño remanente de cosmo de su hermano le dijo que quizás no era una alucinación.

—¿Un día duro, hermano? No te preocupes, vendrán otros mejores. —Se acercó a él y le despeino el cabello como Aioros hacía con él cuando eran niños— Tengo que irme, vendré para cenar.

Luego de eso, fue a entrenar. A veces podía jurar que escuchaba voces en su cabeza, pero como ninguna le había ordenado matar a todos, optó por asociarlo al estrés. Al terminar, platicó con Milo un rato y se fue a su templo.

Se encontró con Shaka de camino y como de costumbre le invitó a beber algo. Al pobre hombre le hacía falta untarse de pueblo y si había alguien que parecía necesitar la distracción, ese era su compañero.

—Agradezco la invitación por enésima vez, pero por enésima vez la rechazo —dijo Shaka en un tono bastante indiferente.

Tuvo ganas de zarandear al caballero de virgo. Antes la indiferencia de Shaka se debía a que se veía a si mismo más allá de las emociones mortales, pero ahora era como si intentara con todas sus fuerzas usar esa máscara pero sin la paz que le caracterizaba.

"Gracias por intentarlo, pero aún no puedo Aioria. Sé que eventualmente te cansaras y créeme que quisiera hacerlo pero es demasiado abrumador. De todas formas, no tienes idea de cuánto valoro que lo intentes."

Escuchó la voz de Shaka en su cabeza. Por la apariencia perdida del caballero, si este le había proyectado sus pensamientos, lo había hecho de forma inconsciente. Pero el remanente de cosmo que sintió, le dijo que al menos no eran imaginaciones suyas.

Asintió y se encogió de hombros con despreocupación, recordó que Shaka tenía los ojos cerrados así que habló.

—No te preocupes, será para la próxima. Estoy seguro que eventualmente accederás.

Escuchar pensamientos una vez era algo extremadamente raro pero podía ser una coincidencia, después de todo eran caballeros de Atenea y cosas más raras habían pasado en su vida. Pero escucharlos dos veces… eso era demasiado improbable y al final solo se le ocurrieron dos posibilidades; la primera, que había desarrollado telepatía sin darse cuenta; o la segunda, un dios aburrido que quería crear una guerra santa.

En otro momento, habría acudido a Shaka por consejo dado que sus habilidades y conocimientos estaban orientados hacia esa área, pero dado que él era uno de los involucrados… optó por la segunda mejor opción. El patriarca Shion.

Así que al final terminó bebiéndose el contenido de dos teteras completas mientras le contaba al patriarca lo raro que había sido su día mientras este escuchaba poniéndole atención y mirándolo como si este supiera algo que él no, pero como el patriarca le llevaba algo más de doscientos años de experiencia no andaba muy desencaminado. Aunque para su vergüenza también terminó confesándole como consideraba que su mundo estaba hecho trizas.

—Ahí tienes tu respuesta. Aunque creas que no puedes hacer nada, siempre puedes intentarlo y a veces con eso basta —fue toda la respuesta que el patriarca le dio a su diatriba.

Aioria asintió algo decepcionado por la corta respuesta pero con fe de que quizás si intentaba lo suficiente podría volver a la normalidad. Se prometió que intentaría una y otra vez sin darse por vencido hasta que recuperara a los que amaba; así muriera en el intento.

Agradeció al patriarca y antes de abandonar el recinto, escuchó que el patriarca le dijo algo.

—Los regalos de los dioses no suelen ser dados con mala intención, así que aprovecha su benevolencia porque esta es una dama voluble.

Al llegar a su casa, vio un pequeño paquete envuelto de forma bastante tosca. Como no tenía tarjeta no sabía quien se lo había enviado por lo que la curiosidad le pudo y lo destapó. Había un pequeño juguete viejo y remendado del tamaño de la palma de su mano, que para un pequeño Aioria lo había significado todo. Porque era el primer y único juguete que había recibido, cortesía de su hermano. Cuando su hermano había muerto, lo había enterrado con él.

En ese momento recordó que ese día era su cumpleaños y negó con la cabeza sorprendido por el obsequio que estaba seguro que provenía de su hermano. A pesar de que la oscuridad embargara el alma de su hermano, este no lo había abandonado y eso le dio esperanza.

Se echó a llorar.


Athena vio el tipo de don que Apolo le había dado a Aioria, solo quedaba esperar que fuera temporal y agradeció que no le hubiera hecho algo peor… como darle el don de la profecía. Sin embargo habría apreciado un enfoque un tanto más sutil, luego recordó de quien estaban hablando y volvió a agradecer porque su hermano no hubiera tratado de meterle sentido a tortazos.

Sintió el cosmo de su hermano desaparecer e intercambió una mirada con Shion y supo que no era la única que trataba de no reírse al ver a los gemelos con un porte solemne jurando y perjurando que había un fantasma en su templo, junto con un Hermes tramando venganza por la intervención de los gemelos. Mientras ella trataba de mantener un gesto neutro mientras les aseguraba que no habían fantasmas en el templo y que eso no volvería a pasar... esperaba. Pero dado que aún quedaban siete dioses por participar no supo si podría mantener esa promesa. Al menos les daba crédito, algunas de sus intervenciones eran muy divertidas.

Habían días que amaba a su familia, y definitivamente ese era uno de ellos.


*No sé si lo conocen, pero es bastante popular donde yo vivo y por ejemplo una persona dice "yo deseo un auto" y la siguiente persona dice "concedido, pero no tiene motor" y así van jugando.

*Kurabie: es una galleta típica del mediterráneo que se hace con harina de almendra, azúcar, clara de huevo, vainilla, margarina y pistacho.

*Tyropsomo: espirales de queso.

*Loukánika: es un tipo de salchicha seca de cerdo aromatizada con semillas de hinojo y cáscara de naranja, a veces ahumada.

*Tahini: es una pasta hecha a partir de semillas de sésamo molidas.

*Frumenty: es una preparación similar a las gachas pero en lugar de ser de avena, es de trigo.