RESUMEN:

Theodore Nott es callado y bastante pragmático en cada suceso de su vida, arraigado en los principios de los sangre pura, respeta a su padre y esta dispuesto a escucharle siempre. Pero en su segundo año de Hogwarts, se entera de que habrá una purga de Mestizos y Sangre Sucia.

Su padre no quiere que asista ese año ¿PORQUE?

Theodore lo averiguara, es inteligente. Pero también entenderá que hay cosas que es mejor no saber.

Theodore Nott gritara.


CAPITULO 3

CONTACTO

Si Draco Malfoy estaba orgulloso de algo era de estar un paso delante de sus enemigos y de lo que ocurría a su alrededor, fue por eso le carcomió el alma envidia pura y llana cuando Theodore Nott se dio cuenta de algo que el dejo pasar por alto.

Se había mencionado La cámara de los secretos en esa reunión en su casa, lo escucho claramente. ¿No había en Malfoy Manor toda una enciclopedia sobre Salazar Slytherin? ¿No se la leía su padre a menudo? ¿No decía que el símbolo milenario de Salazar Slytherin era la serpiente? Apenas Theodore insinuó que podría ser un animal, recién recordó todo aquello; él no podía cometer ese tipo de desaciertos. Fue estúpido y se dejó llevar por la emoción. Si es que no era para menos, todos los impuros de Hogwarts serian exterminados, asesinados, machacados, masticados, destrozados (si era mejor posible) por el basilisco, el emblema de su casa.

Satisfecho consigo mismo, comenzó a esperar ansioso cuando comenzaría. Quien sería el primer impuro en caer. Esperaba que fuera Granger, esa sangre sucia sabelotodo, ratón de biblioteca. Como la odiaba. Cuanto la detestaba por querer ser perfecta, ella era nada, basura a sus pies. Inmundicia que ensuciaba los mismos lugares por donde el pasaba.

Theodore, por su parte, se había mantenido huraño (bueno, mas huraño de lo habitual, si es que casi no hablaba con nadie en la escuela) y alejado de todos (si es que podía alejarse más) se quedaba encerrado en su habitación leyendo (un come libros que llevaba el cuidado de no dejarse pillar) y solo bajaba para comer, para las clases y eventualmente a la lechuceria. Cada que iba, recibía un paquete al día siguiente. Draco una vez se quejó con su padre de que sus peticiones tardaban casi una semana en llegar, su padre le había explicado que eso era porque los Nott tenían cuatro elfos domésticos, seguramente uno de ellos atendía exclusivamente a Theodore. Y esa era de las muchas cosas peculiares de esa familia. Tener dos elfos era de por si raro, ellos mismos solamente tenían dos, sin embargo los Nott tenían cuatro; cuando Draco le pregunto el porqué, Lucius Malfoy arrugo la nariz y dijo que ese no era un tema para hablarlo a su edad.

Le envidiaba. Le envidiaba mucho. No tanto como a Potter, pero si el sentimiento estaba allí, aunque nunca lo admitiría. Tan sobrado de sí mismo, como si no necesitara nada ni nadie. No tenía madre, pero no parecía necesitarla y nunca escuchaba al Señor Nott quejarse sobre algo que hiciera Theodore, tampoco nunca escucho decir que su hijo fuera muy joven para hablar de algo, el mismo Theodore decía que su padre le contaba todo tipo de cosas, como sobre los Mortífagos, quienes eran y todo lo que habían hecho en el pasado; muy diferente a su padre, que se limitaba a decir que hablarían cuando estuviera en edad, y no antes. Como odiaba eso.

Se conocían desde niños de escasos siete años y aun así no quiso unirse a su grupo de compañeros que recibirían el favor de Draco Malfoy, también le ofreció la mano como a Potter, pero en vez de rechazarla como estúpidamente ese idiota había hecho, Theodore la tomo y dijo que se sentía honrado y que si necesitaba algo alguna vez, se lo pidiera y el haría lo mismo.

No tenía la actitud de un súbdito, como todos los demás de su año, se había portado como si fuera su igual. Y aunque de hecho, casi lo eran, los Malfoy eran más poderosos e influyentes y con más relaciones que los Nott. El padre de Theodore perdió muchas de las posesiones de su familia, los Malfoy habían conservado todo. Eran superiores. Draco lo sabía, pero Theodore aun no, le pillaría en algo desventajoso y le usaría en su contra. Nott también sería un súbdito, también estaría a su espalda y solo hablaría cuando él le diera permiso como hacía con Crabbe y Goyle.

Así pensaba mientras estaba sentado en una de las muchas banquetas del patio de atrás de Hogwarts, con vistas al bosque prohibido. Vio como una sombra se estiraba en el horizonte, era justamente Theodore. Muy por detrás de él, a pasos cuidadosos y algo aletargados, pero obviamente siguiéndolo, una pequeñaja de primer año con largas coletas le seguía. Draco sonrió. Quizá le pillara haciendo algo vergonzoso, así, sin pensárselo mucho, les siguió.

Theodore camino hasta una pequeña colina y se sentó a la sombra de un árbol cercano al borde del bosque prohibido y saco un libro mientras leía tranquilamente, vigilando de cuando en cuando al frente, donde estaban caminando por aquí y por allá las bestias emplumadas del guardabosque.

Draco frunció el ceño con desagrado, era un comportamiento ciertamente extraño, pero no encontraba en sentido de molestar a Theodore por mirar pollos. La niña de las coletas distraídamente paso caminando por el alrededor, de cuando en cuando mirando a Theodore, pero sin acercarse, solamente iba y venía del lago hasta casi acercarse a la colina. Patético. Draco resoplo y se sintió estafado. Una mierda de situación vergonzosa. Una niñata y Theodore mirando pollos.

Se dirigió furibundo al castillo y solo después de cenar, cuando ya estaba listo para dormir recordó que en la hoja que arranco de aquel libro en la librería mientras miraba con odio a Theodore, decía que el enemigo mortal del basilisco era el canto del gallo. Se golpeó con fuerza el rostro.

Theodore, una vez más, seguía un paso adelante.

Después del incidente, Draco decidió también ir a vigilar ese lugar porque sospechaba que Theodore lo hacía para saber el momento exacto en que la purga comenzaría. ¿Para qué? Solo Merlín lo sabía, no es que Draco fuera a preguntarle. Seria caer bajo.

Sin embargo, nada nuevo ocurría cada día que iba a mirar. Pero una tarde, después de comprobar que Theodore por alguna razón no fue ese día a vigilar, y él se moría de aburrimiento, alguien más llegaba. Era una chica, pequeña y flacucha y no era la niña de las coletas.

Era ya entrada la tarde y como la chica estaba de espaldas solamente le veía la alargada sombra que se desprendía de ella. Con el sol rojizo delante, como si fuera un cuadro de pintor en tonos naranja y amarillo, ella se acercó extendiendo una mano a uno de los pollos, el animal de acerco, ella lo acaricio y en un parpadeo y el siguiente, vio como esa chica tomaba la cabeza del pollo y la retorcía. Los otros animales chillaron, pero ella agito la varita y todas esas bestias se quedaron congeladas. Una a una, las fue tomando del cuello y arrojándolas sobre el pasto.

Fue muy grotesco, el sonido de los cuellos romperse.


Una vez llegado a Hogwarts, Theodore puso en marcha una actividad extracurricular; la cual era investigar sobre el Basilisco, la cual alternaba con la otra actividad que consistía en escribir semanalmente a su Padre para que él pudiera saber que todo iba bien, según sus propias palabras.

"Si alguno de ustedes teme que su hijo sea un impuro, sugiero que no lo envíen a Hogwarts este año"

Aun ahora, esas palabras seguían rondando su mente. Buscaba información histórica sobre el comportamiento del Basilisco, incluso libros sobre el Parsel, encantamientos que pudiera usar para hacer frente a la bestia a ser posible, hechizos que fueran efectivos contra ella. Una poción para su veneno. ¿Por qué? Aun no lo tenía claro… o más bien si, pero no quería pensar en ello. Sincerándose consigo mismo, le daba miedo saberlo.

Sentado en uno de los pasillos de la biblioteca, con libros desperdigados por el suelo y su pluma y pergamino apoyados en la tapa de un libro sobre sus rodillas, tomando notas sobre paginas específicas de los libros que debería tomar la próxima vez que bajara a la biblioteca. Unos libros del tema que le interesaban y otros que no tenían que ver con ello, para camuflar. Si alguien se diera cuenta que el investigaba al Basilisco y tiempo después aparecía uno en la escuela sería demasiado sospechoso.

Nuevamente tenía esa sensación de estar siendo vigilado. Disimuladamente miro a su alrededor, solamente había una chica a unos diez metros de él, pero no le estaba mirando, pues estaba de espaldas a él y se estiraba para tomar un libro.

Theodore volvió a centrarse en la lectura. Escucho pasos y noto como esa chica se dirigía en camino hacia él, pero venía con la vista pegada al libro; decidió ignorarla, pero luego que estaba aún más cerca, escucho un grito agudo y algo pesado le golpeo en la cabeza. La chica había pisado un libro y resbalo cayendo de espaldas contra el suelo. Theodore casi se sintió culpable por ello. Debió doler mucho, tanto como el golpe que recibió por el libro que la chica debió soltar hacia su cabeza al caerse.

Se levantó mientras observaba como la chica trataba de hacer lo mismo y se pasaba una mano por la cadera gimiendo de dolor. Theodore se aclaró la garganta y le tendió una mano. – ¿Te hiciste daño?

Ella alzo el rostro, sus ojos estaban brillantes y su rostro expresaba claramente que la caída le dolió mucho. Theodore debió fallar en medir la "casi culpa" que sentía, debió ser mucha y por eso mismo no retiro la mano que le ofrecía al ver que esa chica era Hermione Granger, una Sangre sucia.

–Gracias –dijo muy bajito mientras le tomaba la mano.

Theodore trato de formular en su rostro una de sus elaboradas sonrisas para reconfortar, pero seguramente le salió una mueca horrible, porque ella le miro extrañada. Apenas ella estuvo de pie, le soltó la mano y se alejó a prudente distancia. La había tocado y de buena gana. A una Sangre sucia. Se sentía sucio también. Disimuladamente se llevó la mano manchada al bolsillo de la túnica.

–Esto debe ser tuyo, me llego a la cabeza y dudo que haya caído del estante –le dijo extendiéndole el libro– ten cuidado en otra ocasión.

Ella parpadeo y su rostro se tiño de un rosa suave cuando tomo el libro y lo apretó contra su pecho. Theodore no entendía porque ella hacia eso, pero trato de no mirarle el rostro y se concentró en sus ojos, pero ella miro al suelo de inmediato– Lo lamento… –dijo– Es para runas antiguas y no encontraba una traducción adecuada en los libros que compre y cuando lo encontré me emocione demasiado que no podía esperar a leerlo.

Theodore asintió por inercia y se volvió hacia su lugar en una orilla de la repisa– Ten cuidado la próxima vez.

Una vez sentado en el suelo vio que ella no se movía, su rostro seguía rosa y le miraba ceñuda. Theodore la miro en silencio y levanto una ceja interrogante, no entendía porque ella no se iba ya.

–Tú los dejaste en el suelo –dijo acusadora– Por eso me caí, pise uno y me resbale.

Theodore se encogió de hombros y volvió a la pluma y sus anotaciones– Si hubieras mirado al frente los hubieras esquivado.

–Ese no es el punto –le apunto con su pequeño dedo índice– Tu no deberías dejar tirados los libros así, debes tomarlos y llevarlos hacia las mesas de estudio o a tu sala común. Harás que alguien se rompa el cuello.

Theodore la miro confundido ¿Dónde se había ido la chica que le hablaba bajito? Un cambio radical. Se mantuvo inexpresivo por unos segundos más, pensando el plan de acción. La fama de estudiante modelo que tenía Granger le llevarían a acusarle con la Señora Pince. Adiós al perfil bajo. Mientras pensaba un rápido plan para calmar a la chica de rostro rosa y enfadado frente a él, ella le sorprendió recogiendo los libros de Theodore.

– ¡Alto! ¡No hagas eso! –Dijo levantándose de un salto– Lo estas mezclando todo –tarde se dio cuenta de que al quitarle el libro de las manos, volvió a tocarla. Retiro la mano incómodo y ella seguía ceñuda. Theodore fingió cansancio y la miro a los ojos, inventando una mentira sobre la marcha– Sé que no es correcto, pero no puedo ir a las mesas ni a mi sala común, veras… es algo vergonzoso pero… –se rasco la nuca– unos chicos de cuarto últimamente la han tomado conmigo, por eso tengo que hacer los deberes aquí, escondido. No me delates…

El ceño de Granger desapareció poco a poco y Theodore sonrió en su interior, sabía que a ella la molestaban por vivir en la biblioteca, por lo mismo así que sentiría empatía hacia él, ya la tenía en su bolsillo.

Ella aún seguía rosa pero ya no lucia enfadada– Aun así, no deberías dejarlos tirados en el suelo.

–Siempre los devuelvo cuando termino de leerlos. –le dijo conciliador.

Ella asintió– Tal vez deberías decirle al jefe de tu casa sobre los chicos que te molestan. No solo son así los de cuarto, también los de segundo pueden serlo. Ten cuidado con ellos también. Draco Malfoy, por ejemplo, es muy desagradable cuando se lo propone.

–Se de lo que hablas. En primer año fue algo insoportable ser su compañero de habitación.

Ella le miro con los ojos como platos y la boca levemente abierta– Eres de Slytherin –dijo con sorpresa.

Theodore asintió despacio, recordando que no llevaba nada que tuviera los colores de su casa. Su rostro asombrado le pareció algo interesante, la expresión congelada que tenía justo ahora, pasando del rosa brillante al pálido fantasmal– ¿Es eso malo?

Ella contrajo las cejas, debatiéndose interiormente– No en realidad… solo que los alumnos de tu casa son…

Theodore inclino la cabeza a un lado– ¿Muy Malfoy?

Ella volvió a ponerse rosa. Theodore se preguntó si solo era cosa de muggles cambiar el color de sus rostros, él no recordaba que le hubiera pasado nunca, aunque una vez vio a Draco enrojecer, pero de ira cuando supo que Potter seria el buscador de Gryffindor el año pasado, eso no contaba. Granger era tan expresiva y fácil de leer.

– Algo así –ella volvía a hablarle bajito. Su rostro volvió a un color natural y se irguió en toda su altura, era casi gracioso, pues él le sacaba al menos media cabeza. Inesperadamente le extendió la mano– Hermione Granger, mucho gusto.

Theodore miro la mano extendida y luego a ella. Se veía calmada y estaba a punto de fruncir el ceño. "Ya sé quién eres" quería decirle, pero no lo hizo, pensó en muchas razones para no estrechar su mano, pero solamente uno para recibir su saludo. "De todas maneras, ya la toque" pensó.

–Theodore Nott –dijo dándole un suave apretón a su pequeña mano– también un gusto.

Se miraron incómodamente durante unos segundos después de hacerse soltado las manos. Ella miro a sus pies un segundo, aparentemente sin saber que hacer a continuación. Theodore, que preveía que quizá ella pensara que serían amigos o algo por el estilo decidió salir de escena.

–Bueno, debo terminar lo que estaba haciendo –dijo volviéndose tranquilamente a su lugar sentado apoyándose en el pie de los estantes y tomando su pluma y pergamino, ignorándola por completo.

–Sí, también debo de volver a mi mesa –ahora ya hablaba normal– no dejes que la señora Pince te pille, puede ser aterradora.

–Claro –dijo sin despegar la vista de su pergamino, pero mientras ella se alejaba, dejo suelta la frase que haría que la chica no se inhibiría a hablarle en otra ocasión, o viceversa– Gracias Granger.

Supo que ella volteo, porque aún sin mirarla pudo escuchar claramente como decía– Adiós Nott.

Cuando los pasos recién se hubieron alejado, Theodore miro el pasillo por donde ella se había alejado y se apoyó tranquilamente en el estante de libros a su espalda. Granger moriría ese año y decidió que ella sería su sujeto de prueba para si las expectativas de su padre se cumplían. Cuando ella estuviera muerta, observaría su rostro y comprobaría si efectivamente era shockeante ver los ojos sin vida de alguien que una vez conociste.

Ya corría medio año en Hogwarts y la purga había comenzado con el lúgubre asesinato de gallinas. Ese día por la mañana había ido por la colina donde los pollos acostumbraban estar y se encontró con que estaban muertos todos ellos, a algunos incluso les había puesto nombres para sentirlos familiares. Al ver los animales muertos se sintió extraño, pero no en shock como decía su padre que debía sentirse. Quizá solamente funcionaba con humanos muertos.

Granger serviría a sus propósitos, lo había decidido.

Se miró la mano con la que la había tocado por curiosidad, casi temiendo que esta tuviera algo que le delataría de haber tocado a una Sangre Sucia, pero su mano seguía igual. Se sentía sucio, pero no había mancha alguna.


Había sido extraño, por supuesto, para Draco Malfoy que al seguir en su tarea de vigilar a Theodore, descubrir que de alguna manera y sin tener idea de cómo había sucedido aquello, Theodore y la sangre sucia se saludaban cuando se encontraban en algún pasillo de Hogwarts. La primera vez fue en la clase de pociones del lunes, la cual tomaban juntos ambas casas. Fue casi imperceptible, pero allí estaba: Se miraron, Theodore asintió y la sangre sucia hizo lo mismo. Lo mismo pasó en Herbología y también en la estúpida clase del estúpido profesor Lockhart.

Y más extraño aun, Theodore había salido del encierro y volvía a merodear por el castillo. El lago negro, la biblioteca, la lechuceria, las orillas del bosque prohibido…. Y todos los días, absolutamente todos los días, se cruzaban de alguna manera fuera de clases. No se hablaban, no se acercaban, solo ese estúpido saludo. Al menos Theodore no era tan idiota para hablarle directamente.

Eso pensaba mientras se dirigía a la cancha de la escuela para las prácticas de Quiditch con su Nimbus 2001 al hombro, todo un jugador orgulloso. Había conseguido el puesto de buscador, no había apuntado a eso, pero era lo que tenía siendo aún joven y ligero, además que era muy bueno volando. Mientras caminaba, vio a la niña de las coletas que solía perseguir a Theodore…. Y donde la pequeña niñata estuviera, Theodore seguramente estaría por la zona. Era una Slytherin de primer año, alguien de origen bajo y apellido ordinario, una Matthews. Draco pensaba que sería un espectáculo presenciar cuando Theodore la enfrentara, era tan estoico que seguramente le diría algo frío y la niñata acosadora se iría con lágrimas al viento.

Se paró un segundo y mientras vigilaba la zona y como sospecho, Theodore estaba por la zona, recostado en una banqueta agitando su varita en el aire y viendo de rato en rato un libro que tenía abierto sobre las piernas.

Draco se acercó y se detuvo a unos metros de la banqueta. – Theodore –le saludo.

Theodore Nott sencillamente le miro por un momento y asintió– Draco.

– ¿Qué haces aquí tan temprano?

–No podía dormir –dijo mientras volvía a agitar la varita– el clima es bueno aquí y puedo practicar sin hechizar a alguien por error.

Draco miro el movimiento de sus manos con atención, no reconocía esas florituras y también noto algo aún más extraño en Theodore, tenía las manos cubiertas– ¿Por eso los guantes? –Theodore le miro en silencio durante un momento, pero luego le ignoro y siguió practicando– ¿Qué hechizo es?

–Es un hechizo que sirve para volverme silencioso.

– ¿Para eso necesitas guantes?

Theodore le miro de nuevo con una pequeña sonrisa– Es extraño que sea un hechizo de silencio sea ruidoso ¿no? sabes que el alboroto no es lo mío. –Dijo resuelto y cerró su libro– Me gusta el perfil bajo.

Draco se apoyó en su escoba– Si, igual que espiar sin que nadie se dé cuenta en las orillas del bosque prohibido a bestias emplumadas. Pero la gente se da cuenta, Nott. ¿Por qué llevas guantes? ¿Qué estas ocultando?

Si Draco no hubiera visto con sus propios ojos que fue una chica la que mato a esos pollos, podría pensar que hubiera sido Theodore y que algo en sus manos le delataba. El libro sobre Salazar Slytherin hablaba de que él tenía un heredero…

– ¿O acaso hay algo que no debas tocar directamente?

Theodore hizo entonces la cara. No la estoica, que pretendía ser seria. Tampoco la que pretendía ser amigable. Si no la expresión fría que pocas veces había visto, reservada solamente para cuando se mencionaba a su madre.

– ¡Malfoy! –Flint se acercaba a unos metros– A la cancha, ¿No quieres llegar tarde a tú primera práctica o sí?

Draco bufo, ese Flint era un salvaje. Parecía que se le olvidaba que sin él, el equipo no disfrutaría de ese equipo de escobas de última generación.

–Ya voy –dijo malhumorado, mientras volvía a mirar a Theodore, quien no cambio de expresión pero tenía los ojos en dos personas que se dirigían a la cancha. Draco sonrió cuando vio que eran Weasley y la Sangre Sucia. Lazo una mirada retadora a Theodore, que seguía serio pero volvía a mirarle fijo– De hecho, Flint, mi amigo Theodore también quiere venir.

Flint, que ya estaba a unos cuantos pasos miro analíticamente a Theodore– ¿Nott, cierto?

Theodore entonces compuso su mirada afable y asintió, se puso de pie con su libro bajo el brazo y se acercó a Flint– Si, decía a Draco que quería ver en primera fila como se cae de la escoba.

Draco gruño mientras Theodore y Flint parecían ser íntimos– Apuesto diez galeones a que lo tiran en los primeros quince minutos –se rió Flint mientras caminaba al mismo ritmo que Theodore.

–Que sean veinte, tengo fe en mi amigo.

Y si Draco no conociera a Theodore Nott también se lo habría echado al bolsillo. Siempre encontrando la manera de agradarle a todo el mundo. Como odiaba que hiciera eso.


Theodore decidió llevar guantes el día después de haber conocido oficialmente a Hermione Granger. De cierta manera, tenía una certeza infantil de que su mano cambiaría de color o perdería su magia. Era ilógico, pero su Cuidadora, la Señora Agnes, en su infancia le había aterrorizado con esas historias desde que era pequeño.

Pero cuando su padre le escucho hablar sobre ello, le dio un pesado libro para que "le iluminara la sabiduría y no siguiera los farolillos multicolores que tenía el fanatismo" y a la Señora Agnes unas largas vacaciones, ya iban dos años y contando.

Theodore sabía que los Sangre sucia no robaban la magia de los niños. Eran anomalías, brotes de magia que escapaban al mundo muggle y hasta ese año no se descubría el porqué. En ese libro había información sobre que la magia era una fuerza que estaba en mundo, no era una fuente inagotable, los magos nacían con ella, y así como no todos los que tenían padres magos heredaban la magia, era lógico descartar el requisito de tener raíces mágicas para serlo.

La teoría estaba en que la mujer bruja al casarse con el hombre mago, sus núcleos mágicos se unían eternamente, eso quería decir que la magia era compartida, entonces, el núcleo mágico de ambos, alimentaban el del pequeño bebe que crecía dentro de la madre. Algo debía de suceder con los Squibs, una mala unión de los núcleos o (como proponía el libro) la constante expulsión de magia que hacían ambos padres durante el embarazo. Sin núcleo mágico que alimentara la magia del bebé, en alguna etapa clave del embarazo, el bebé nacería sin magia.

Y esa teoría no se alteraba, pues aunque uno de los dos fuera un muggle, el mago o bruja compartiría el núcleo mágico con quien fuera Muggle y así nacía un niño con magia.

Aún más interesante, en el libro se proponía que quizá las guerras mágicas fueran el motivo de que existieran nacidos muggles. Magia desprendida en el aire, en cantidades extremas, todo eso tenía que terminar en un lado. El libro proponía que quizá, durante la etapa del embarazo de una muggle, quizá bastante expuesta a la magia, podría canalizar la misma hacia su bebé. Y el resultado sería un nacido Muggle.

La magia era misteriosa.

Theodore nunca estuvo tan cerca de un Muggle, jamás, y debía de admitir que sentía sana curiosidad sobre ello. Su forma de vida y el cómo se relacionan. Su padre le había enseñado que los muggles como Granger eran el nivel más bajo en la escalada del mundo y él, un equivalente de la realeza, la cima. No debían de coexistir en el mismo espacio, una montaña al nivel del suelo no es montaña. Pero había sucedido y ahora Theodore llevaba guantes para tocarla libremente si llegaba a ser necesario.

La había vigilado, era patosa y aunque muy inteligente y diestra con los hechizos, también relativamente torpe, pero solo a veces. No sabía volar. Todo el tiempo libre se lo pasaba en la biblioteca y se distraía tanto con los libros que leía mientras caminaba. Seguramente el accidente con el que se conocieron no era el primero, y si Theodore frecuentaría los mismos lugares que ella para esperar su inevitable muerte en las fauces de un basilisco, si ella cometía una de sus torpezas, debía de ser educado y fingir que le importaba y quizá ayudarla a levantarse, todo para crear un lazo de confianza.

Por eso usaba los guantes ahora. Para tocarla y no sentir que traicionaba sus principios después.

No podía explicarle aquello a Malfoy cuando se lo pregunto, menos con Flint cerca, por eso decidió seguirle el juego cuando lo coacciono a ir a ver las prácticas de Quiditch, aun después de ver que Granger caminaba hacia allí también.

Se sentó en las gradas, lo más lejos posible de Granger y Weasley, puso su libro a un lado y aun así no evito que su mirada se cruzara con la de la chica. Le asintió, como llevaba haciendo desde hace una semana y ella respondió de la misma manera. El resto de presentes estaba ocupado viendo la depredación verbal que el equipo de Gryffindor lanzaba y recibía con el equipo de Slytherin.

Granger y Weasley fueron a ver qué pasaba y Theodore, aburrido, se dispuso a tomar su libro y hojearlo. Maliciosamente, deseaba que Draco se cayera de su escoba por hacerle esa pequeña trampa para coaccionarlo a esa aburrida práctica.

–Nadie ha pedido tú opinión, asquerosa Sangre sucia.

Theodore levanto la vista de su libro cuando escucho eso, reconociendo inmediatamente la voz de Draco y como el mismo sabía, solo había alguien de esa condición allí. Los gemelos Weasley se lanzaron hacia Draco, quien tenía a Flint como escudo humano, las chicas de Gryfindor chillaban furiosas y Ron Weasley sacó su varita. Potter y Granger parecían confundidos con lo que pasaba y Theodore entendió que era porque eran un mestizo y eso mismo, una sangre sucia.

Pero el hecho de que lo sea no significa que se deba decir en voz alta. Theodore miro con el ceño fruncido a Draco, quien se partía de risa al ver como a Weasley le reboto el hechizo y se ponía a escupir babosas. No había nada de divertido en eso. Estaba defendiendo a su amiga. Era algo incluso noble… al menos las intenciones.

Granger y Potter se llevaron a Weasley y Theodore estaba bajando las gradas en dirección a Malfoy, dispuesto a llevarle a un sitio privado y explicarle de manera amable que no debió haber actuado así. Ellos eran sangre pura. Incluso pronunciar esas palabras era un insulto para el mismo mago que las decía.

Cuando estaba a unos pasos, una pequeña chica llego antes que él, seguramente era de primer año. Era casi poético, una pequeña chica de coletas contra los enormes chicos del equipo de Quiditch.

– ¡Debería darles vergüenza! –Grito apuntándoles con un pequeño dedo acusador a cada uno de ellos– ¡Son unos salvajes! ¡¿Y se dicen ser miembros de Slytherin?!

Flint se puso al frente de su equipo, con una mueca de aburrimiento– ¿Y tú quién eres, pequeño bicho? Podría aplastarte con mi pie al caminar.

Ella saco la varita– Inténtalo, Marcus Flint. Inténtalo y comprobaras que tan diestros somos las familias del Praetorium. Soy Star Matthews.

Flint contrajo las cejas sin entender, pero Theodore miraba expectante. Había escuchado algo del Praetorium, una sociedad de magos dedicados a ser protectores por designio de los consejos antiguos de magos poderosos, todos ellos con el título de Praetor. Eran una hermandad milenaria. ¿Esa niña acaso era una Praetor?

– ¿Y de qué vas enana? – Escupió Draco– ¿A caso la sangre sucia es tu amiga? ¿Eres de Slytherin, no? ¿Qué haces ayudando a una impura?

Star alzo la barbilla– No la ayudo ni la defiendo. Estoy tomando la responsabilidad de corregir las estupideces de mis compañeros de casa. Eso que dijiste, esas palabras… es una vergüenza. Ese nombre no fue dado a los de su tipo para insultarlos o humillarlos ni decirlas en público, es un nombre que conocemos para el tabú de la magia, pero que no debemos pronunciar. Al hacerlo, has caído en la vulgaridad, Draco Malfoy. –Los jugadores se miraban el uno al otro, pero Draco le miraba con odio. Star se rio de ellos– Una bruja de baja estirpe como yo llega a Hogwarts imaginando que ustedes, la élite de los sangre pura sabe esto… pero creo que caí en un error.

–Si ustedes no hacen que se calle, yo lo haré –otro de los jugadores se puso al frente, Star había desenfundado ya su varita. En ese momento una persona más se unió a la contienda.

–Star –llamo autoritario– Suficiente.

Todos se volvieron hacia el chico de cuarto que estaba allí. A él Theodore si lo conocía. Era James Craston. Antes de entrar a Hogwarts, su padre se había sentado con él para hablar sobre las personas con las que no debía de tratar y los Craston estaban entre ellos. Eran Sangre pura, por supuesto, pero la familia entera había caído en desgracia desde hacía dos generaciones y nada bueno podía salir de frecuentar a sus miembros. Sin embargo, para su casa, era conocido como el mejor duelista de su año en las prácticas de defensa contra las artes oscuras, además de amigo de todos los prefectos de Hogwarts. Todos ellos.

– ¿Es tu mascota, Craston? –Pregunto Flint airado– Ella ha comenzado.

–¡Dime mascota otra vez y yo...!

James levanto la mano hacia Star para hacerla callar y ella obedeció– Hasta donde he visto –Dijo Craston haciendo que Star bajara la varita y poniéndose delante de ella, casi protector– Un Gryffindor quiso hechizarles y serán castigados, es la versión oficial… por ahora. Eso puede cambiar si yo le digo a la profesora McGonagall que ustedes agredieron primero. Star no les ha hecho nada, excepto actuar con justicia, McGonagall ama esos arranques Gryffindor, ustedes saben "justicia"… y yo soy un alumno ejemplar. ¿Qué castigo creen que les pondrán? ¿Quizá sea necesario una nueva audición para buscador?

Craston se cruzó de brazos, mientras Star bufo a su espalda. Flint les miraba a ambos de arriba hacia abajo, especialmente a Star– A las escobas –dijo sin quitar la mirada de Craston.

James se giró y miro primero a Star y luego a Theodore, Star también le estaba mirando. Theodore asintió hacia ellos y se fue por donde vino, dejando a sus espaldas a ese par de extraños chicos, sin sospechar que si sentía vigilado era por ellos, que tenían la seria convicción de ser cercanos a él, que lo lograrían, que serían aliados, que se convertirían en sus amigos.

Y que también le traicionarían.


Capitulo tres ya en linea y el cuarto está aun esta en proceso... anuncie en el primer capitulo que este fic esta participando en el reto anual del foro La Noble y ancestral casa de Los Black... y aunque en mi mente era quizá algo mas extensa... pues no quiero pasar el límite de palabras y lo estoy redactando lo mejor posible :D!

¿Que puedo decir? me gusto la convocatoria del reto :s

Como ven, Theodore tiene fines que le benefician solo a el, como satisfacer su curiosidad y el demostrar a su Padre que sus expectativas estaban equivocadas, ademas de demostrárselo también a si mismo. Y pues Draco... pues Draco es muy Malfoy. Star y James son personajes que aportaran extensamente a la historia. Se que los amigos clásicos de Theo son Blaise y Pansy, pero no quise involucrarlos por ahora. Ademas es canonico que Theo no es seguidor de Draco y que acostumbra estar solo, quiero pensar que es porque tenia amigos de otros años, por eso Star esta en primero y James en cuarto.

Sigo basándome en ciertos eventos del libro "Harry Potter y la cámara de los secretos", algo así como el "tras bambalinas" del lado oscuro. Planeo seguir basándome en ello hasta el sexto libro, que es donde esta historia culminara.

Sasusakulove14: Gracias por el comentario, espero que leas la actualización :D!