CAPITULO 6
BIRTH-TOWER
En el sueño, Theodore caminaba por un valle rodeado de montañas. Iba de la mano de su padre y este le decía el nombre de cada una de ellas. "¿y esa de allí, Padre?" decía con voz infantil "Theodore, esa no es una montaña. Es el castillo de un gigante" Theodore había estado confundido "No parece un castillo" le había respondido "Claro que si" dijo su padre "Hay que estar orgullosos"
–No es un castillo… –dijo en voz alta antes de abrir los ojos.
Theodore se incorporó de la cama despacio, le dolía la cabeza y tenía la vista algo desenfocada.
–Unos minutos más y pensaba hacerte un Enervate –Theodore miró a su izquierda y vio a un tranquilo James Craston sentado perezosamente en la cama de al lado. No había nadie más en la habitación.
– ¿Por qué estás aquí? –Dijo frotándose los ojos, en el proceso, recordó que fue lo último que había hecho, lo cual no era echarse a dormir la siesta, se volvió hacia James serio– ¿Cómo…?
James suspiro– Lo resumiré para ti –dijo poniéndose de pie– Star y yo veníamos hacia las mazmorras cuando te vimos correr algo distraído, nada propio en ti, nos preocupamos y te seguimos, como te fuiste con Granger corriendo, te perdimos el rastro, pero sabíamos que estabas en peligro, así que decidimos que te alejaríamos de Granger para que no fueras daño colateral de la venganza del Heredero de Slytherin contra los impuros. Te noqueamos y te trajimos aquí, por tu seguridad. No hay nadie más aquí porque es hora de la cena.
–Ese grito… ¿Era Matthews, verdad?
James asintió– Tenemos un truco para enfrascar sonido y liberarlo en otro sitio. Granger cayó. Y no me mires así… sé muy bien porque es tu desmedido interés en Granger. Algo psicópata si me lo preguntas, pero no tienes que preocuparte, tus secretos están a salvo conmigo.
Theodore se levantó de un salto, pero recobró la compostura y trato de fingir demencia y mantener su rostro desprovisto de emociones– No sé de qué hablas –dijo tranquilo.
James se dejó caer sentado sobre la cama de enfrente, cruzándose de brazos– ¿estás molesto por qué te privamos de ver cómo Granger perdía la batalla que predijiste y se dejaba devorar por el basilisco? Es un poco poético, eso de querer ver como es la muerte…
Theodore apretó fuerte los puños, ya costándole mantener su actitud indolente– Deberías irte de aquí. Esas son acusaciones que la gente puede malinterpretar.
–Soy Legeremante innato –soltó James mientras se miraba las uñas– Puedo escuchar los pensamientos desbocados de las personas que están lo suficientemente cerca de mi… y debo aclarar… sí era un pensamiento desbocado, mucho, me llamo bastante la atención porque generalmente tus pensamientos son de tinte más simplista y nada como eso que escuche de ti un día y me pareciste más interesante aún.
Theodore procesaba despacio todo lo que James decía. Un Legeremante innato. Alguien que puede escuchar lo que piensas sin siquiera esforzarse…. Peor aún… los pensamientos recurrentes.
–Fuera de aquí –dijo Theodore mientras retrocedía para ponerse lejos de su alcance– Fuera.
James Craston, en cambio, le dio una sonrisa condescendiente. Si lo era, Theodore practicaba esa misma sonrisa cientos de veces, le hizo enfadar– ¡Fuera!
James se pasó una mano por el cabello– Lo oí, Theodore –dijo despacio– Y debo decir que estas equivocado.
Theodore sentía que la cabeza le iba a estallar. Los legeremantes innatos pueden escuchar los pensamientos de otro sin siquiera esforzarse… a la distancia adecuada… y si James estaba allí cuando Theodore y Granger escucharon ese grito… si estaba allí lo suficientemente cerca cuando Theodore dudo en ir tras Granger entonces….
–Estás equivocado –dijo de nuevo James– La leyenda dice que el basilisco solamente atacaría a Impuros y Mestizos, eso es cierto. Y pensaste que Star fue atacada y que por eso gritó, lo cual dejaba dos opciones… el basilisco ataca a todo el que se cruce por delante o Star era una impura…. Pero como tu lógica te llevo a pensar que como hasta el momento no había más víctimas que impuros, entonces efectivamente el basilisco no atacaría a Sangres pura. Así que eso dejaba la opción del mestizo… lo cual significaba que ir tras Granger era poner en riesgo tu vida, y tú aprecias mucho tu vida para eso… porque tú crees ser un mestizo.
Y si, Theodore confirmaba ahora que definitivamente James le había escuchado pensar eso. Los peores temores se confirmaban cuando alguien lo decía en voz alta. Y James lo acababa de decir.
Inconscientemente, Theodore se echó a reír– Debes saber… –dijo mirando fijo a James– Que esto es incómodo para mí ¿Matthews lo sabe también?
James negó con la cabeza– No –dijo el tranquilo– Star fue educada como una purista acérrima. Si se lo dijera su lealtad hacia ti tambalearía innecesariamente, porque estas equivocado.
Theodore entrecerró los ojos, buscando la duda en los ojos de James Craston– Hubo una reunión en cierta mansión a la que mi padre fue invitado y me llevó con él, muchos exmortífagos decidiendo que hacer ahora que la marca tenebrosa en sus brazos se movió y posiblemente el Señor tenebroso estaría de vuelta pronto. Planearon esta purga y aunque algunos de los exmortífagos dudaron de su éxito, uno pregunto si existía peligro para los hijos de miembros. "Si alguno de ustedes tiene un hijo impuro, no le envíe a Hogwarts este año", esa fue la respuesta. Yo no estaba presente, por supuesto, pero me las arregle para escuchar y Mi padre –dijo despacio, su voz era tan fría, incluso a sus propios oídos– no quería que asistiera este año a Hogwarts. Dijo que le preocupaba mi reacción a las muertes que ocurrirían este año… sin embargo, es algo ilógico. Él dijo que ver rostros conocidos sin vida sería shockeante para mí… pero él sabe que no tengo amistades fuera de Slytherin, así que sería ilógico que mis únicos conocidos siendo puros, murieran… además, todo el año a tratado de hacer que vuelva a casa. Me remito a la lógica, James Craston. ¿Por qué otro motivo mi padre no me querría aquí? Después de escuchar esto que te estoy contando, ¿De verdad piensas que estoy equivocado?
James también se puso de pie– Es muy simple. Tu padre no criaría a un mestizo, por muy hijo suyo que fuera. Tú eres un legítimo sangre pura, Theodore Nott.
Theodore rió sin ganas– Tú no sabes eso –dijo tratando de disimular el desprecio en su expresión– No conoces a mi Padre. Él tiene debilidad especial por los niños, no tuvo hijos en su juventud y llegue a su vida cuando él tenía una muy avanzada edad, quizá pensó que no tendría más hijos a parte de mí, tal vez fue débil. ¿Sabes que significa mi nombre? Significa "regalo" por momentos llegue a pensar que me tomó como pupilo de alguna familia pura y me adopto para que el apellido persistiera, pero lo descarto porque me parezco demasiado a él. Entonces si soy hijo de mi padre ¿pero, fue realmente mi madre su esposa?
James sacudió la cabeza– Eres tú quien no conoce a tu padre. Escucha bien, Theodore Nott, Tu padre JAMAS llamaría hijo a un mestizo.
Theodore, ya ahora no muy seguro del todo se cruzó de brazos– Pruébalo.
James de pronto, se puso en cuclillas, apoyando una rodilla en el suelo– Theodore Nott… –dijo alzando el rostro hacia el– ¿Es esta una misión?
Theo maldijo internamente. Conocía esa posición, era la que tomaba un sirviente de su amo. Inconscientemente, era como si Theodore estuviera ordenándole y James estuviera presuroso a cumplir con lo que demandara. Volvió a maldecir. Inconscientemente, estaba aceptando que James Craston sería su aliado. Además, ya había dicho demasiado, todo lo que le atormentaba… tan estúpido.
–Piénsalo –dijo James con tranquilidad– Te ahogaras si sigues inventando teorías y no pasas a la acción. No puedes analizar todo objetivamente porque estas completamente seguro de que eres un mestizo, no tienes imparcialidad. Yo la tendré, además de eso, recuerda, soy un legeremante. Estoy seguro de que puedo ser útil para ti en el futuro.
Theodore ladeo la cabeza ligeramente– O solamente te aprovecharas de esta información en el futuro.
James agacho la cabeza– Jamás te traicionaría, soy muy leal cuando me lo propongo. Solo tienes que aceptarme como fiel aliado de la familia Nott, tu aliado—James, con la cabeza gacha, sumiso, extendió el brazo con la palma de su mano abierta hacia arriba esperando a que Theodore la tomara.
Theodore se pasó una mano por el cabello, indeciso. No sabía exactamente que hacer… tampoco es que hubiera mucho que hacer. James sabía su secreto y Theodore no sabía hacer el obliviate para borrarle la memoria y hacer como que nada pasó.
–Puedo enseñarte –dijo James tranquilo y con la cabeza aun gacha.
– ¡Deja de escuchar lo que pienso! –dijo exasperado. James asintió– Si te acepto como aliado…
–Guardare el secreto —complemento— Con mi vida –dijo llevándose una mano al corazón
—Deja de hacer eso —le gruño Theodore.
Craston le ignoro— Podría ser más formal si hiciéramos un juramento inquebrantable, pero necesitamos un tercer mago. Podría pedir a Star que nos asista y luego hacer que ella lo olvide, como te decía, manejo muy bien el obliviate.
–No –dijo Theodore– Deja a Matthews fuera de esto.
–Eso sería… —James se aclaró la garganta— algo que no te aconsejaría.
– ¿Por qué? No me agrada. Es una metiche y no parece querer o poder acatar órdenes.
James asintió– No la defenderé por eso –dijo tratando de reprimir una sonrisa– Pero es Praetor.
Theodore se acercó a la cómoda y levanto un libro de allí, abrió una página y se la enseño a James– Este es "Legados Mágicos" aquí está la historia del Praetor y las familias que la conforman. Matthews no está aquí.
James le hizo una mueca– ¿Qué edición es? ¿1985? La familia de Star fue excomulgada, si leíste el libro debes de saber qué es eso. Y también lo que significa. Si buscas un ejemplar por detrás de 1980 te aseguro que el apellido está allí. Star tiene un legado único. Magia antigua de protección ligada a su sangre. ¿Estás seguro de que no quieres a Star de tu lado? Ella está dispuesta.
Theodore dudó— Como tú mismo dijiste, ella no seguiría a un mestizo.
James sonrió— Claro que no. Yo no la dejaría. Yo mismo no lo haría —James volvió a agachar la cabeza— soy un legeremante, asegurare que tus enemigos caigan apenas pensamientos poco agradables aparezcan en sus cabezas, seré tu primera barrera. Si yo fallo, entonces Star actuara. No encontraras mejor escudo que ella… seremos tu defensa perfecta.
Theodore pensó que eso si era muy poético. Ladeo la cabeza y pensó que eso no sonaba tan mal.
Despacio, tomo la mano que James le ofrecía.
La observaba y no sabía si era shock el sentimiento que le inundaba el cuerpo. En sus ojos no había vida, pero tampoco se trataba de muerte, así que quizá fue por eso que su reacción era inesperada.
Así, congelada y gris, aun así no había rastro de pánico en su rostro. Tenía esa expresión que ponía cuando preparaba una poción. Concentración al máximo, muy diferente al rostro aterrado de la otra chica, Penélope, que también había caído ante el basilisco, el número de valentía de Granger había sido en vano. Ella tenía un espejo en la mano, fue lo suficientemente lista para descubrir que el basilisco no podía matar si no se miraba directamente a los ojos.
"Muy inteligente"
Se encontró pensando y quería creer que eso fue porque tomo la pista que él casualmente arrojo. No estaba muerta, pero ahora era de piedra. Fría y gris piedra. Quizá lo hiciera a propósito para no morir, que el basilisco la atacara sería inevitable, quizá la única salida era dejar que la petrificaran.
Theodore se retiró el guante de la mano derecha y rozó la mano de Granger. No la tocaba directamente, pues era de piedra ahora y efectivamente estaba fría. La calidez que existió cuando sujeto su mano por primera vez había desaparecido del mundo quizá para siempre. Quizá a eso se refería su Padre. No se trataba Shock de ver un cadáver y ojos sin vida, si no el tener la certeza de que alguien que estaba presente en tu día a día desaparecía para siempre.
Miro sus ojos una vez más. No había vida allí. Hermione no le escuchaba.
–Fuiste inteligente –le dijo– Pero debiste tener más cuidado.
Theodore sacó de su bolsillo una hoja arrancada del libro "Animales fantásticos y donde encontrarlos" donde aparecía la descripción del Basilisco, había allí escrito "Cañerías". La dobló despacio, la encogió y la deslizo entre la mano de piedra, y después deshizo el hechizo. Theodore dejo esa hoja tirada a propósito aquel día en la biblioteca, esperando que ella fuera quien la encontrara, y efectivamente lo hizo, porque sabía que después de su charla ella volvería allí en la sección de animales de la biblioteca.
No supo porque lo hizo… quizá porque a pesar de la aseveración de James de que él no era un mestizo, seguía creyéndolo. El Basilisco parecía ser perezoso; más de medio año y solamente había atacado a tres estudiantes con éxito. A ese paso el año siguiente Hogwarts seguiría cerrado y él tenía muchas cosas que planear con Craston sin que su padre supiera, desde su casa eso sería imposible. Necesitaba a Hogwarts en funcionamiento.
Quizá Potter notara esa nota en la mano de Granger e hiciera uso de su tan aclamada buena suerte e hiciera algo. O por lo menos se pusiera en peligro y Dumbledore actuara… Maldito Potter, él podía hablar Parsel, seguramente podría ordenarle si se lo propusiera.
Theodore se retiró de la enfermería sin mirar atrás. James le había hecho un encantamiento desilusionador para que pudiera hacer esa tarea, pero lo había hecho con una mueca de diversión antes de decirle:
"Tengo que decirte esto" dijo tratando de contener una risa "Cuando escuche tu idea sobre ser mestizo, me quede tan impactado que hice el tonto y Star se dio cuenta, así que le dije que te gustaba Granger, que ese era tu secreto, no se me ocurrió otra cosa que decirle para impactarla."
Theo había sentido dolor de cabeza en ese mismo momento. Excelente.
"Genial" fue lo único que le contesto, antes de aceptarlo oficialmente como su leal servidor, pero no a Matthews, a ella no.
Granger era inteligente y se podía tener una buena conversación productiva con ella, pero era demasiado inocente en cuanto a medir intenciones en las otras personas… le gustaba la lealtad que mostraba, porque ella era tan transparente y tenía un muy marcado sentido del honor, también le agradaba eso. A Theodore nunca se le hubiera ocurrido usar un espejo para escapar de un basilisco… quizá era incluso más inteligente que él. Una buena impresión, era eso lo que le había causado. También más curiosidad, pero lo dejaría de lado un tiempo. Lo último que quería era tener a Matthews mirándole con desdén por estar convencida de que él era lo suficientemente idiota/tonto para tener un interés romántico en una impura. De ninguna manera. Cuando mucho sería el interés científico.
Despacio, comenzó a vaciar su mente como James le había explicado: Nociones básicas para aprender Oclumancia. Ya en su habitación, vio a la lechuza de su padre que aleteo hacia el cuándo entró. Draco también estaba allí y le miraba raro.
¿Él también era legeremante innato?
Theodore le miro aburrido y este le volcó el rostro, ignorándolo de nuevo. Theodore desdoblo despacio su carta y se sentó en su cama a leer.
"Theodore"
"Quiero que respondas esta carta al momento de terminar de leerla. Es muy importante.
Sé que han ocurrido ataques a impuros hace unas horas, y no es el primero, pero no mencionaste nada de eso en tus anteriores cartas, quiero creer que es porque te está gustando tu estadía en Hogwarts y no quieres que actúe por mi cuenta. Sabes que me molestan las mentiras en la familia, siendo nosotros solamente dos toda la familia, cualquiera pensaría que eso no sería un problema.
No esperaremos las vacaciones. Te quiero a kilómetros fuera del colegio, ya.
Tampoco puedes negarte, los ataques se hicieron públicos y sé que muchos padres retiraran a sus hijos por su seguridad, Quiero que escribas una respuesta clara aceptando esto. No quiero sorpresas cuando vaya por ti en dos días.
Prepara tus cosas, arreglare todo para que termines los estudios desde casa.
No olvides incendiar esta carta.
Theodore se tumbó de golpe en su cama y arrugo la carta en su puño.
"Tú padre jamás llamaría Hijo a un mestizo" había dicho James.
"Si no corro peligro aquí ¿Por qué quiere que me vaya?" Pensó.
Quizá James se equivocaba.
Se levantó de golpe y acercándose a la ventana uso su varita para incendiar la carta en el aire.
– ¡¿Pero qué carajos?! –Draco había saltado de su cama– ¿Estás loco? ¿Eres pirómano ahora, Nott?
Theodore sonrió a Malfoy– Aún –dijo tranquilo mientras se iba a preparar su baúl.
Como prometió, su padre llego allí en dos días, para entonces Theodore ya estaba preparado y listo para despedirse de Hogwarts, al igual que muchos otros alumnos. Todo el mundo parecía asustado.
Theodore no se despidió de nadie, el único de quien podría hacerlo era Malfoy, pero él estaba evitándole de nuevo. James se acercó a él disimuladamente cuando Theo bajo a la sala común con su enorme baúl detrás de él, le dio un adiós con la mano y una sonrisa complaciente, Matthews, a su lado tenía una mirada entre hostil y triste.
Theodore debía de pasar primero por el almacén de pociones del Profesor Snape antes de irse. Tocó despacio y después de un escueto "Pase" Theodore entró, le entrego un pergamino para que este pusiera su firma allí, su nota de salida del colegio.
Una vez firmada, Snape se la entregó en silencio– El profesor Dumbledore me pidió que pasara a su oficina antes de partir, Señor Nott, su Padre estará esperándole allí.
–Gracias –dijo Theodore mientras doblaba el papel, fue entonces que lo sintió.
Una pequeña invasión en su cabeza. Como un cosquilleo en su cabello, casi innotable, pero algo molesto. Theodore alzó la mirada hacia el Profesor Snape y sin darse cuenta alzo una ceja interrogante. Al parecer el Profesor se dio cuenta de que su sutileza no fue suficiente, así que le dio la espalda y le ordeno salir de inmediato.
Theodore se movió rápido, con todos sus instintos alerta. Eso era legeremancia, lo sabía. Practico con James las suficientes veces como para notar cuando alguien estaba tratando de meterse en su cabeza sutilmente como James hacía. Maldijo por lo bajo y después de dirigirse a la biblioteca pidió una pluma a una chica rubia de Ravenclaw que estaban allí y luego de escribir una nota rápida conjuro el pergamino como una mariposa de papel y la envió volando rápido. Aquella chica le miraba con los ojos enormes y con una sonrisa mientras el daba las gracias y se iba rápido a la oficina del director.
Cuando por fin llego a la oficina del director, su padre ya estaba saliendo de allí.
–Ya está todo arreglado –dijo tranquilo, mientras ponía una mano en su hombro y le hacía darse vuelta– Vamos, Hijo.
Theodore asintió con un pequeño resquemor al oír la palabra "Hijo".
Escucharon la puerta abrirse– Espera, Philip –el profesor Dumbledore salía a paso lento de su oficina y ambos se volvían para encarar al anciano profesor. Theodore conocía lo suficiente a su padre para saber que estaba exasperado
– Creo que ya se ha dicho todo, Albus, ahora si me permites, iré con mi hijo a casa. Envíame una lechuza, por favor; prometo responder en cuanto llegue. Despídete hijo, nos vamos.
Theodore hizo ofreció una sonrisa complaciente y una respetuosa pequeña reverencia hacia el anciano— Espero el problema se resuelva, profesor —dijo respetuoso— me gustaría volver el próximo año.
Dumbledore sonrió también– Si todo sale bien, la escuela no permanecerá mucho tiempo cerrada. Hasta pronto, Joven Nott. Philip.
–Albus.
Theodore y su padre entraron en silencio a su casa y al parecer la orden de que un elfo permaneciera como una estatua viviente para vigilar la casa seguía en pie.
–Ve a dejar tus cosas en tu habitación –ordeno su padre– Cenaremos temprano hoy.
–Sí, padre.
Al terminar de desempacar todo, vio el libro que debió haber prestado a Granger aún sobre su cómoda. Nunca se lo prestó, nunca envió la carta. Su padre le llamó desde abajo y luego de acomodarse a la mesa los elfos servían la comida.
– ¿Qué tal la escuela? –dijo su padre mientras revolvía su estofado.
Theodore se resistió a rodar los ojos, sería algo irrespetuoso– Nada nuevo que no haya comentado en las cartas que envié, Padre.
Él le miraba entrecerrando los ojos– Bien –dijo volviendo a su expresión normal.
Theodore, involuntariamente, también comenzó a revolver su estofado. Quería preguntarle muchas cosas y también contarle otras, pero sería algo complicado. Se preguntó entonces como había llegado a ese punto. No poder hablar con su propio padre de las cosas que pensaba. Cuando era niño hablaban de todos los temas posibles. Aprendían uno del otro. Debatían noticias incluso, cada uno con un punto de vista distinto. Ahora eso parecía muy lejano. Quizá todo era un engaño.
¿Para qué enseñarle a su hijo su supremacía en la escalada social? ¿Se avergonzaba y el mismo fingía que era puro? ¿Por qué? ¿Por qué?
– ¿Qué sucedió en la oficina del profesor Dumbledore? No parecía haber sido una charla amigable. –se aventuró a preguntar.
Su padre le miró durante un segundo, pero después volvió a su plato– Un asunto personal, no creo que sea algo conveniente que lo escuches, Theodore.
— ¿Conveniente para ti o para mí? –de pronto, se sentía molesto.
Su padre, inexplicablemente sonrió— ¿Es desagradable, verdad?
— ¿El qué?
—Que se te oculten cosas.
Esta vez Theodore si rodó los ojos— No era necesario ¿De acuerdo?
Su padre le miraba con una ceja alzada— ¿Porque?
Theodore resoplo. Su respuesta definitivamente sería perturbadora, sin pensarlo dos veces, mintió— Porque eso desencadenaría una larga conversación y con pensamientos que estarían de manera recurrente en mi cabeza. —Su padre ahora tenía el ceño fruncido— Un alumno de mi casa es legeremante innato. No podía arriesgarme. –Con satisfacción vio que su Padre estaba sorprendido— Evite pensar de todas las maneras posibles en la purga, por eso no mencionaba nada de ello.
—Pero mencionaste el primer ataque.
—Entonces aun no sabía de ese legeremante —dijo mientras se servía un poco de pan— Lo descubrí un tiempo después, o mejor dicho, se descubrió por voluntad propia. Se llama James Craston y está en cuarto año, es el mejor duelista de su año y según él, quiere ser mi "aliado" para los tiempos difíciles. Iba a enseñarme Oclumancia como prueba de buena fe, dice que tengo actitudes naturales para ello.
Su padre soltó una especie de carcajada— Por supuesto que las tienes —dijo con una expresión extraña, entre la calma y la molestia— Así que Craston… —dijo dejando a un lado su plato y fijando su atención en Theodore— ¿Qué sabes exactamente de su familia?
Theodore también a un lado su plato, esto sería un debate— Familia caída en desgracia desde hace dos generaciones, en la segunda guerra mundial Muggle. Su familia tenía a cargo a muchas otras familias del Sur de Inglaterra, pero primero se mantuvo leal al Ministerio cuando Grindelwald apareció y después traicionaron al Ministerio para unirse a Grindelwald y como perdieron la guerra el ministerio confisco sus pertenecías y las demás familias los desterraron.
Su padre asintió— Detalles más, detalles menos. ¿Según tú, que tal es el muchacho?
Theodore mantuvo la mirada fija— Muy listo —dijo tranquilo— dice que puedo hacer de él una barrera de seguridad contra mis futuros enemigos con su talento… a cambio de protección de la familia.
— ¿Purista?
Theodore asintió— Acérrimo, según sus propias palabras y también en mi opinión –dijo pensando en que a Craston le importo bastante poco Penélope Clearwater y Granger cuando el basilisco las atacó.
Su padre asintió– Esperaba esta situación en el tercer año… –dijo mirando a la nada– Pero no me esperaba que un Craston fuera a acercarse a ti de manera tan directa… aunque está el asunto de la Legeremancia…–finalmente volvió la vista a Theodore– Podría ser un buen aliado, sin embargo, como tú y yo tenemos una muy estrecha comunicación hay que mantener secretos a salvo entre nosotros y que no deben de llegar a oídos ajenos ¿De acuerdo? Aprovecharemos el tiempo aquí, te enseñare Oclumancia.
– ¿Cuándo comenzaremos?
–Mañana –dijo volviendo a tomar su plato y haciendo un hechizo para calentar su contenido, de igual manera al de Theodore– ¿Nadie más se ha acercado a ti para lograr el favor de la familia?
Theodore pensó en Star y mintió de inmediato– No.
–Dime si es que sucede –dijo tranquilo– El tercer año puede llegar a ser molesto para ti. No confíes enteramente en Craston, seguramente se adelanta a los demás para que confíes en su habilidad, cuando los demás se acerquen a ti, él podría mentir acerca de que es lo que cruza por la mente de los otros posibles aliados tuyos, es una actitud muy astuta de su parte. No debes dejar que influya demasiado en ti.
Theodore no se detuvo a pensarlo de ese modo– Tomare en cuenta tu consejo. –Theodore termino su cena y luego de dar las gracias por la comida se dirigió a su habitación.
— Hijo —llamo su padre cuando ya tenía los pies sobre los escalones.
— ¿si, padre?
—Ven, vuelve a la mesa —Theodore volvió sobre sus propios pasos y se sentó frente a su padre— sobre la charla con Albus, en realidad, él tenía una propuesta para mí. Albus sospecha que nuestras viejas lealtades pesen más que las actuales. Eres joven, pero debes de entender que mientras esté a cargo de la familia, siempre tomare la dirección que convenga a la familia, que asegure nuestra sobrevivencia y nuestra seguridad. De todos nosotros, a pesar de los errores cometidos. —Philip tomo un largo respiro— yo… no confío en Albus Dumbledore. Te contare en otra ocasión el por qué, una vez que hayas aprendido Oclumancia. ¿De acuerdo?
Theodore mantuvo inexpresivo su rostro— Si, padre. Lo entiendo.
Fue justo en ese momento, que Philip Nott parecía mucho más viejo que antes. Nunca se había parado a pensarlo. Su padre siempre había sido una figura de respeto, alguien venerable. Tan alto que parecía que nunca le alcanzaría y con los ojos azules centellando con audacia. Recién ahora notaba el cabello entrecano en su melena oscura… ¿es que acaso siempre habían estado allí?
—espero que si —dijo pasándose una mano por el cabello— necesito que me ayudes con algo mañana. Saldremos temprano, no te distraigas con un libro ¿De acuerdo?
Theodore asintió y subió a pasos ligeros hacia su habitación. Ya enredado en su cobertor recién recordó decirle a su padre que Snape era también un legeremante.
Se aparecieron en un campo verde y florido. Theodore se soltó del brazo de su padre y avanzo unos pasos para ver más de cerca el campo de flores moradas y amarillas que se mecían al viento. Era un paisaje algo campestre, con un camino anegado que seguramente no se usaba hace años, un lago brillante al sur y adelante las enormes rejas de una propiedad claramente mágica. Adentro se podía ver un camino empedrado y un jardín bien cuidado, con césped verde brillante y una fuente donde aves chapoteaban, más al fondo, una mansión que más parecía un castillo antiguo, con una gruesa y alta torre gris que se alzaba hasta el cielo.
El padre de Theodore camino hasta las rejas y después de hacer una floritura con la varita, estas crujieron al abrirse. Theo sintió escalofríos y por alguna razón su cuerpo se resistía a entrar a esa propiedad. Su padre se dio cuenta que no le estaba siguiendo, y cuando se volteó vio la curiosidad en sus ojos.
— ¿Pasa algo hijo?
—No, padre —se obligó a decir y camino detrás de él.
Las enormes pesadas puertas de roble de la mansión se abrieron antes de que su padre las tocara. Había una estancia agradable allí, una chimenea que se seguro mantenía caliente toda la casa, sillones de terciopelo y una alfombra verde musgo que se asemejaba al pasto natural, también repisas llenas de libros. Mas al fondo una escalera, y arriba de la chimenea unos retratos familiares.
Theodore vio allí a una mujer de pelo castaño oscuro, largo y liso cayendo detrás de sus hombros; lo estaba cepillando, dando la impresión de que estaba frente a un espejo, tenía una túnica oscura que solamente hacía que sus vivos ojos azules se vieran más brillantes. Eran enormes.
—Tu madre —dijo entonces su padre a su espalda— ¿Muy hermosa, verdad? Tienes sus ojos… en especial las pestañas —dijo apuntando el mismo a sus ojos.
Theodore sintió otro escalofrío subiendo por su espalda y una vieja burla de Pansy Parkinson que le decía que sus pestañas eran tan largas que parecían las de una niña
—Apenas la recuerdo —dijo despacio— siempre pensé que me parecía más a ti.
—También te pareces mucho a mí. —dijo tranquilo dirigiéndose hacia la repisa de libros y al parecer buscando uno— esta torre fue el primer asentamiento de la familia Nott. Siempre fuimos muy cercanos a la naturaleza y dados a las cosas no muy ostentosas. La ostentosidad y el lujo hacen que uno pierda de vista las cosas importantes. La comodidad debería siempre pesar más que la vanidad, la calma y la paz son más reconfortante que la aglomeración, las fiestas de sociedad y los lame botas. Tu madre siempre decía eso.
— ¿Aquí es donde está el árbol familiar? —pregunto mientras buscaba con la vista el tapiz tan típico de las familias sangre pura, pero inexistente en la mansión en la que vivían. Esa fue la primera semilla de desconfianza que llevo a Theodore a convencerse de que él era un mestizo.
—Si —dijo su padre mientras ojeaba un libro— en el último piso, puedes verlo después, pero primero ven aquí, quiero explicarte porque estamos aquí.
Philip Nott avanzo hasta el final de dos repisas de libros bastante altos, daba la impresión de un pasillo. Al final, había más retratos. Uno de ellos era el de su madre y un muy alto mago, tenía el cabello oscuro, largo y sujeto en una coleta baja, sus ojos tan azules como los de su madre. Ambos estaban en lados opuestos de la pintura, caminaban hasta quedar de frente uno al otro. El mago hacia una elegante reverencia y la madre de Theodore sonreía complacida. El mago le daba un beso en los nudillos y también sonreía, se ponía de pie y avanzaba hasta el otro lado del cuadro. La madre de Theodore hacia lo mismo, luego se giraba y la secuencia se repetía una y otra vez. Theodore identifico a su padre al instante.
Mas a la derecha, estaba otro retrato de una muchacha que no podría ser su madre, pues su cabello era ondulado y oscuro, pero tenía también los ojos muy azules, su vestido era negro y con mangas de encaje, al igual que un collar que se ceñía a su cuello y un pequeño pendiente azul colgando de él. La muchacha no sonreía, estaba descalza y sentada en el alfeizar de una ventana alta, mirando a un cielo azul lleno de nubes en su horizonte, como si el mundo alrededor no le importara. Recordaba esa mirada en Granger, como cuando enterraba la nariz en un libro.
Un ligero "Plop" atrajo la atención de padre e hijo, cuando ambos se giraron, allí estaba una temblorosa Tini.
— ¿A pasado algo? —le interrogo Philip Nott.
—Amo —Tini parecía querer encogerse— tiene visitas en casa, Tini ha explicado que el amo está ocupado, pero… pero… amo… —Tini miraba con nerviosismo a Theodore.
—está bien, vuelve a la casa y dile a nuestro invitado que iré en un momento. —Philip se volvió hacia Theodore— Vamos hijo, atenderemos a nuestro invitado y volveremos después.
— ¿Es necesario? Preferiría esperarte aquí.
—Hijo, vamos. Nuestra charla continuara después.
Sin embargo, la charla no continuaría ese día.
Era Edward Greengrass quien le estaba esperando, tenía una túnica del ministerio y quería que su padre le acompañara a un lugar. Saludo con ceremonia a su padre y a Theodore. Preguntando casualmente por qué no estaba en Hogwarts.
—La escuela no es segura —respondió Philip Nott sereno.
— ¿Te asustan las serpientes? —Dijo mirando a Theodore, sonriendo con sus perfectos dientes, unos finos y simétricos hoyuelos se marcaban en sus mejillas— ¿algo interesante digno de mencionar?
—Solamente si usted tiene algo interesante que mencionar a cambio. —Theodore se cruzó de brazos y miraba seriamente al joven Greengrass. Su padre imito su postura y su visitante tenía dos pares de ojos azules gélidos mirándole.
Edward volvió a sonreír— Lucius Malfoy ha metido la pata. Ha usado el maleficio Imperio en algunas personas del consejo de padres de Hogwarts, que también trabajan en el Ministerio, pero no ha sido muy cauto. —Edward se llevó una mano al pecho— fue a por un pez gordo muy amigo de Dumbledore, influyente claro, pero todo el mundo quedo con la boca abierta cuando este personaje voto para destituir al viejo. Malfoy no sabe de tacto, ha sido un dolor de cabeza cubrirlo.
— ¿Aplicación de leyes mágicas? —pregunto su padre curioso.
—Soy todo un portento —dijo con su brillante sonrisa— aquí entre nos, soy el más prometedor de los nuevos miembros; asciendo rápido y ya me he ganado a mucha gente sin necesidad del Imperio. Y he sacado a Malfoy de un lío. —Edward entonces compuso su mirada seria— ¿Y bien? ¿Dónde está mi jugosa información?
—Severus Snape es un legeremante —dijo Theodore resuelto, fijándose en que su padre no movía un musculo, quizá ya lo sabía— Volví a casa para aprender Oclumancia, mi padre va a enseñarme.
Edward se quedó en silencio un momento y después se llevó una mano al mentón, pensativo— Pensé que Snape era el genio de pociones… pero bueno, supongo que por eso el Señor Tenebroso lo tenía siempre cerca… ¿Ha insinuado algo? Tiene la marca, también debe saber que Él está de vuelta.
—Severus Snape colaboro con Dumbledore al final de la guerra, no es de confianza para mí. —Philip se acomodó la capa y guardo su varita— ha sido una charla productiva y mi hijo ha aprendido algo nuevo hoy ¿Nos vamos?
Edward asintió— Por supuesto. —Se acercó a Theodore y le extendió la mano— hasta en otra oportunidad, joven Nott.
—Así sea, Señor Greengrass.
Edward le miró fijamente durante unos instantes demás de lo que Theodore había contado en segundos. Un saludo de mano no debería de ser tan largo.
Ambos magos desaparecieron por la entrada de la casa. Le agradaba el tipo de persona que era Greengrass. Le dabas lo adecuado y respondía de la misma manera. Ese tipo de persona era realmente útil. Además de que actuaba como si Theodore también fuera un adulto. Nada de adulaciones. Greengrass seguro también sabía lo que era conveniente y lo que no.
Igual que Theodore.
—Tini —llamó Theodore al instante— ven aquí.
La elfina apareció delante suyo— ¿El joven amo necesita algo?
Theodore asintió— Llévame a la mansión en la que estaba con mi padre hace unos minutos.
Las orejas de Tini se bajaron al instante y Tini se encogió— Pe-pe-pero joven amo —gruesas lagrimas salieron de sus ojos— el amo Nott…
Theodore se sintió levemente mal, pero las lágrimas no le inspiraban lastima. Había sido una suerte que fuera precisamente Tini quien apareciera para llamarlos— Tini, tu amo soy yo. Mi padre te ordeno servirme. Me llevo a la mansión hoy ¿A caso crees que es prohibido? Si fuera así no me hubiera llevado…. Además —dijo tentando a la suerte— yo lo sé todo. Por eso me llevo —mintió con convicción.
Tini removía sus dedos, parecía querer masticar sus uñas, a veces lo hacía hasta sacarse sangre— Tini obedece al joven amo.
—Tini es un buen elfo —dijo Theodore, saboreando el triunfo mientras hablaba— y no le dirá nada al amo Philip.
Tini asintió— Tini es un buen elfo. —la criatura le extendió el brazo. Theodore lo tomó y volvieron a aparecer al pie de las rejas de la vieja mansión.
Theodore empujo las pesadas rejas de metal, pero estas no se movieron— ábrela por mí, Tini —dijo mirando al elfo, quien chasqueo los dedos y las rejas crujieron.
Caminaron hasta las puertas de la mansión, y estas si se abrieron sin siquiera Theo las tocara— Tini volverá a casa y cuando sepa que el amo Philip este de vuelta, volverá aquí y me llevara ¿De acuerdo Tini?
Con un suave Plop, el elfo desapareció.
Theodore, una vez solo, camino escaleras arriba. Los pasillos en casa piso eran alfombrados de rojo, igual que las paredes, cuadros por aquí y por allá, pero todos ellos mudos, se preguntaba si es que acaso por un hechizo. Su mano picaba por tener una varita. La parte mala de volver era que no tendría una en mucho, mucho tiempo.
Cuando llego al último piso, tomo el largo pasillo e intento abrir puerta por puerta, pero todas estaban selladas. Cuando caminaba hacia la última puerta, se dio cuenta que no era una puerta, era la pintura de una. Una figura camino sobre esta en cuanto Theo estaba a unos pasos.
—visitantes… —dijo asqueado. Era una especie de mayordomo vestido con ropa anticuada— ¿Sabes dónde te has metido mocoso? ¡Este no es un sitio para fisgonear! Mi amo no se toma bien a los intrusos ¿Sabes? Pero…—el hombre se sujetó la punta de su largo bigote— los intrusos a veces son buenos —entonces, cuando sonrió, Theodore vio que sus labios eran azules y sus encías parecían sangrar. Antes de darse cuenta, la alfombra roja de paredes y del piso, se había escurrido y se deshacía en lazos que se enredaron en sus manos y pies, Theodore reacciono tardíamente y quedo suspendido en el aire, atado de pies y manos, amordazado, sintiéndose muy débil.
—niño. ¿Sabes cuanta gente ha perecido aquí? ¿Por qué crees que nuestra casa es roja? mago travieso e idiota. Vas a morir.
El pánico estaba apoderándose de Theodore. Por eso se sentía débil. Podía sentir como sus manos y todo su cuerpo se volvía pegajoso. Lucho contra la mordaza que le cubría la boca y pudo articular unos amortiguados gemidos, no podría llamar a Tini ni aunque quisiera. Su corazón latía a mil por hora y podía ver sangre deslizándose por sus brazos y llegar hasta sus dedos.
—No te pongas a llorar, muchacho —se burló la pintura— Suficientemente valiente para entrar en una casa que no es suya, pero no tan valiente para morir por ello. ¿Qué dices niño?
— ¡esta es mi casa! —grito cuando la mordaza de su boca se deslizo.
Cayó liberado al instante. Theodore se miró las manos y estas estaban manchadas de sangre. En el suelo había manchas de su sangre, la alfombra volvía a estar en su lugar.
El hombre de la pintura estaba desconcertada.
—Mi señor… —la pintura hizo una reverencia— usted no abrió las puertas… el amo dijo que si no se abrían las puertas por sus manos y su magia… ¡Perdónenos, mi señor!
Theodore, sentado en el suelo y apoyado en la pared recuperaba el aliento. ¿Qué clase de protección para la casa era esa? Miro con desconfianza la alfombra. ¿Qué clase de protección de mansión familiar ataca a los miembros de la familia? ¿No debería reconocer su magia?
"No eres puro, eso lo explica todo" pensó fugazmente. Sacudió la cabeza y se levantó y dirigió hacia el retrato.
—quiero ver el tapiz familiar. —dijo resuelto.
—no se puede —dijo el retrato, con otra marcada reverencia.
—lo ordeno.
—su palabra es ley, mi señor.
Un sonoro Click retumbo en el pasillo, el sonido de muchas puertas abriéndose al mismo tiempo, entonces el retrato desaparecía y la puerta pintada se materializaba.
Theodore comenzó con esa.
Adentro era la entrada de una habitación aún más grande. Había una pequeña sala, con sillones verdes de terciopelo, alfombras de colores vivos y ventanales enormes con cortinas que volaban por el viento. Había té servido en la mesa, dos tazas. Theodore observo extrañado, pero en cuanto vio el tapiz familiar al fondo, camino directo hacia allí. Era enorme. Nombres y más nombres que no se detuvo a leer, su bordados eran de plata oscura, lo cual decía que todos ellos ya habían muerto, se fue directamente hasta la última parte del árbol, solamente un nombre sobresalía en brillante color plateado, el suyo. "Theodore Lochlann Nott"
¿Lochlann? Theodore sacudió la cabeza. Ese nombre haría reír a cualquiera, y mientras pensaba en que no recordaba que su padre le dijera que tenía un segundo nombre. Miro los hilos de los cuales se desprendía su nombre, allí estaban, con su bordado brillante "Philip Emmanuel Nott" y unido a ese nombre, "Alyssa Niamh Nott" cuyo bordado era tan oscuro como el resto del árbol familiar. Theodore miró con desconfianza el tapiz, pero a la vez le daba cierta calma el comprobar que el tapiz confirmaba su ascendencia.
Casi sobresaliendo del tapiz, como últimos miembros de la familia y en un brillante color, otro nombre sobresalía. "Emma Clarissa Nott". Theodore miro con atención. El bordado era brillante, no era un truco de la luz ¿No se suponía que solamente ellos dos eran toda la familia?
Theodore siguió los hilos de ese nombre y comprobó que se unían a la línea familiar de hasta los padres de su padre… primos de los abuelos de Theodore. Todos ellos Nott antiguos. Colocaría a Emma Nott como una tía para Theodore… volvió a ver el nombre bordado y encontró que este tenía el año de nacimiento en 1964.
Theodore estaba tan distraído que se sobresaltó cuando una mano se posó entonces en su hombro. Theodore quedo congelado de la impresión, fue derribado al suelo, una rodilla le aplasto el pecho, tanto que le costaba respirar. Miro hacia su captor y distinguió brillante cabellera oscura, un vestido de encaje azul tan oscuro que parecía negro y un cuchillo en una pálida mano, subiendo por esa mano, la marca tenebrosa, moviéndose.
Theodore creyó que hasta allí había llegado su vida. Moriría allí mismo.
Sin embargo, el cuchillo no bajo.
La mujer lo arrojo a un lado. Theodore le miro a los ojos, eran tan azules como los suyos. Sus pestañas enormes y rizadas, tenía un collar de encaje con una piedra azul como pendiente. Era muy pálida y su cabello despeinado la hacía parecer muy joven, su cabello era ondulado y alborotado, una despeinada mujer muy hermosa.
—Mourin —dijo ladeando su cabeza— ¿Mourin, eres tú?
La mujer se sentó en el suelo alfombrado de golpe y le miraba fijamente.
—Si —alcanzo a decir Theodore, medio acostado medio y sosteniéndose con las manos, tratando de controlar el temblor que sentía en ellas— soy yo ¿Cómo has estado?
Ella sonrió entonces, como si fuera una niña recibiendo un dulce— Oh, es muy solitario aquí, como siempre. Edolas me atiende lo mejor que puede, pero no me da los dulces que siempre promete. Quiero chocolates, Mourin. No recuerdo la última vez que comí un poco.
Theodore asintió— No tengo justo ahora, pero creo que podría traerte un poco.
La hermosa mujer volvió a sonreír— Mourin… te he echado tanto de menos —dijo estirándose y abrazándole con fuerza— Mi Mourin. Te he extrañado tanto ¿Por qué no habías venido antes?
Theodore se aclaró la garganta y tratando de no perder de vista el cuchillo— estuve de viaje —dijo tratando de sonar casual— no pude despedirme antes de partir, lo siento.
Ella hizo un puchero y se levantó casi de un salto— No importa, ven, vamos a tomar el té. —Ella le extendió la mano y Theodore la tomó— Altaír está en el sótano. No podrá atendernos.
— ¿Qué hay de Edolas? —pregunto, recordando el nombre que ella había dicho primero.
—Edolas te echara de aquí. No deberíamos ni decir su nombre —dijo mientras se tumbaba en el sofá como si fuera un gato, su taza de té humeando en su mano, fue entonces vio que iba descalza.
—De acuerdo Emma —dijo Theodore.
Ella le dedico una sonrisa brillante y solo dejando de hacerlo al llevarse el té a los labios, sus mejillas adquirieron un brillante color rosa que de inmediato le recordó a Granger…. Pero no era como Granger… Granger se sonrojaba por nerviosismo o vergüenza. Esta mujer…. Theodore vio que el cuchillo estaba en su regazo.
Theodore tomó asiento frente a ella y se llevó la taza de té a los labios, fingiendo beberlo. Ella volvió a sonreír dulcemente y también bebió el té. Era Emma Nott, su tía. La mujer descalza del retrato. Hasta vestía igual. Theodore por un momento se cuestionó si esto era real. Era muy pálida, pero no traslucida para pensar que fuera un fantasma…. Además, tenía la marca tenebrosa. Era un mortífago.
Theodore le sonrió y volvió a fingir que bebía el té. Emma seguía mirándole fijo con sus brillantes ojos azules tan iguales a los suyos. Theodore estaba tentado en llamar a Tini, pero no podía arriesgarse a la reacción de esa desequilibrada mujer. Tenía que estar desequilibrada para recibir a un desconocido y ofrecerle té después de haberle amenazado con un cuchillo…. Eso y llamarle "Mourin" ¿Qué demonios era un Mourin?
Ella seguía sonrojada cuando volvió a hablar— El invierno es muy frio, Mourin. Perdí mis zapatos.
Theodore miro de nuevo a los pies de la mujer y de nuevo a su rostro— también puedo conseguirte unos, la próxima vez.
Ella volvió a sonreír y se estiro para dejar la taza de té en la mesa
—No eres Mourin —su voz ahora era gélida, pero una lagrima salió de uno de sus ojos— ¿me traicionaste, verdad? Preferiste ser leal, lo puedo ver ahora. Esta es la prueba —Otra lagrima más bajo por su mejilla y le apuntaba con una delicada y larga mano— ¡No eres Mourin! ¡Eres su hijo! ¡Su hijo!
Emma a tomar el cuchillo y lucía enloquecida— ¡Mentiroso! ¡Mentiroso! —Emma Nott gritaba y lloraba al mismo tiempo— ¡ya tenías uno! ¡Ya lo tenías! —pateo una silla y tiro un florero haciéndolo trizas, arrojo un pisapapeles a un enorme espejo que había en la pared cerca de las ventanas— ¡¿Por qué Mourin?! ¡¿Por qué?! ¡Tú ya tenías uno! ¡DIJISTE QUE SOLO QUERÍAS UNO!
Theodore se echó hacia atrás y con su peso volcó el sofá hacia atrás, huyendo de Emma y su cuchillo.
El sofá entonces voló por los aires. Emma estaba haciendo magia sin varita. Su largo cabello flotaba en el aire y sus pies se habían cortado con el vidrio que había en el suelo. Se lanzó hacia Theodore, pero el logro esquivarla y rodó hacia el pasillo de la entrada. Gateo hacia la salida y quiso correr. Por alguna razón, por más que quisiera hablar su voz no salía. Al mirar hacia atrás, noto que los gritos de Emma Nott también habían sido silenciados, ella parecía un personaje de terror de esas películas mudas de los muggles.
Theodore se arrastró por el suelo de espaldas dándose cuenta de que le había cortado en la pierna. Ella caminaba elegantemente hacia él, Theodore miro alrededor con desesperación buscando algo con que defenderse cuando noto que todos los cuadros habían enloquecido, saltaban de un lado a otro y todos miraban en la misma dirección: El cuadro del mayordomo con bigote, pintado sobre la puerta de Emma, pero todos ellos estaban igual de mudos. Emma alzó el cuchillo, con una expresión de dolor y rabia. Seguía llorando y eso era todavía más aterrador.
Theodore cerró los ojos, esperando lo inevitable.
Sin embargo, el momento nunca llegó.
Los gritos amortiguados de Emma Nott hicieron que abriera los ojos y la viera suspendida en el aire por los mismos lazos que le atraparon a él. Emma pataleaba y chillaba con la boca amordazada, la sangre igual escurría por sus dedos manchando el suelo, casi tocando el charco que iba formando la de él.
Después, el mayordomo volvía a aparecer pintado sobre la puerta, con su rostro aterrado; Theodore sintió otra mano sobre su hombro y totalmente aterrado esperaba ver a otro loco con un cuchillo en la mano, pero era solamente su padre con una expresión que nunca vio antes.
Los chillidos de Emma eran más agudos y se podía sentir como el suelo y las paredes temblaban, su magia llena de ira y dolor.
Ese rostro hermoso y lloroso y sangre goteando por sus manos hasta el suelo fue lo último que Theodore vio antes de que todo se volviera negro.
Bueno... hace mucho que no actualizaba... pero hoy ha sido el día.
Más sobre Emma Nott en el siguiente Capítulo y también las explicaciones de la defensa de la casa, nada de situaciones convenientes :D!
Saludos!
