CAPITULO 7
COMIDA DE BIENVENIDA
Theodore despertó recostado en su cama y con un ligero dolor de cabeza.
—Tini —llamó, mientras se masajeaba la sien.
—Joven Amo —el elfo apareció en un ligero "Plop" al pie de su cama. Sus orejas apuntando hacia abajo y sus enormes ojos a punto de salirse de sus cuencas— ¿el joven amo necesita algo?
Theodore se recostó contra su almohada y miro fijamente a Tini y notando que ella desviaba la vista. Estaba más nerviosa de lo habitual— poción para el dolor de cabeza, por favor. Y un vaso de agua.
Apenas Theodore parpadeo, Tini desapareció y aprovecho para cerrar los ojos y tratar de menguar el dolor por pura fuerza de voluntad. Apenas pasaron segundos cuando Tini ya estaba de vuelta en su habitación con una charola en las manos con todo lo que Theodore pidió, pero seguía sin mirarle a los ojos mientras Theodore trataba de diseccionarla con la mirada.
—Gracias —dijo una vez se terminó el agua.
— ¿El joven amo bajara a desayunar o prefiere que Tini le traiga a su habitación el desayuno? —Dijo con su voz temblorosa— El amo ya bajó.
—Bajare —dijo revolviéndose el cabello y caminando descalzo hasta su armario y luego de tomar suficiente ropa, se dirigió al baño— Tini…
El elfo levanto sus orejas y sus ojos al fin le miro a los ojos— ¿Joven amo?
— ¿Qué te pasó en las manos? —dijo, apuntándole a sus uñas al ras, se las había mordido, era su auto castigo.
Las orejas del elfo volvieron a agacharse y miro al suelo— Tini se quedó dormida en su guardia el día de ayer, joven amo.
Theodore solo le observo por segundos eternos, sabía que estaba mintiendo, pero no había sentido en interrogarle. Tini era su elfo, y si no le había fallado a él, le había fallado a su padre.
Theodore asintió— Puedes retirarte. —apenas termino la frase, el elfo se marchó.
Cuando bajo las escaleras, sintió tanto de vértigo que tuvo que sujetarse de la baranda, llegando a la mesa del desayuno vio a su padre bebiendo té y leyendo el profeta.
—Buenos días, padre —saludo para después tomar su asiento.
—Te ves pálido —dijo su padre después de evaluarlo— ¿tomaste alguna poción?
Theodore revolvió los huevos en su plato—Se lo pedí a Tini —dio un bocado— solamente fue un dolor de cabeza.
Su padre dio otro sorbo a su té y guardo el Profeta— de todas maneras, llevaremos un poco de esa poción a donde iremos, por si acaso.
Theodore parpadeo— cierto —dijo algo turbado— querías que te ayude con algo.
Su padre asintió— sí, ponte una capa abrigada, a donde vamos hace algo de frío.
— ¿Dónde iremos?
—A la ancestral casa de los Nott. Nuestro primer asentamiento.
Theodore mantuvo su rostro inexpresivo, los engranajes de su cabeza disparatados y una sonrisa de satisfacción en su interior que amenazaba por asomarse en su rostro— ¿allí es donde está el tapiz familiar?
Theodore noto que su padre trato de ocultar un pequeño tic en la ceja, pasando casi desapercibido— Si —dijo con voz pausada— te lo enseñare cuando estemos allí y también los detalles sobre lo que necesito que me ayudes. Termina de desayunar.
Se aparecieron en un campo verde y florido. Theodore se soltó del brazo de su padre y avanzo unos pasos para ver más de cerca el campo de flores moradas y amarillas que se mecían al viento. Era un paisaje algo campestre, con un camino anegado que seguramente no se usaba hace años, un lago brillante al sur y adelante las enormes rejas de una propiedad claramente mágica. Adentro se podía ver un camino empedrado y un jardín bien cuidado, con césped verde brillante y una fuente donde aves chapoteaban, más al fondo, una mansión que más parecía un castillo antiguo, con una gruesa y alta torre gris que se alzaba hasta el cielo.
El padre de Theodore camino hasta las rejas y después de hacer una floritura con la varita, estas crujieron al abrirse. Theodore sintió escalofríos y por alguna razón su cuerpo se resistía a entrar a esa propiedad. Su padre se dio cuenta que no le estaba siguiendo, y cuando se volteó vio la curiosidad en sus ojos.
— ¿Pasa algo hijo? —preguntó— Te ves pálido.
—No, padre —se obligó a decir y camino detrás de él.
—bien…
Theodore le siguió, pero esa sensación de pavor le invadía a cada paso que daba dentro de esa enorme mansión. Una sensación de que algo malo pasaría en esa casa. Y la sensación de estar siendo vigilado. Fijo la vista en la espalda de su padre y se sintió muy débil y pequeño, más niño que nunca, mientras se autonvencía que estando con él, nada malo podía pasarles.
Star vivía en el piso de arriba de una tienda de pociones en una de las calles del callejón Diagon, su hogar hacía ya un año, exactamente el tiempo que sus padres se habían marchado dejándola al cuidado de su loco tío Hermes Matthews, hermano mayor de su padre. Era un buen sujeto, pero la anciana tía de James, Agatha Craston, decía que el hombre estaba más loco que una cabra y que eso se debía a su trabajo con pociones.
Star no necesito que tío Hermes le explicara que ese negocio no era del todo legal… había pociones que definitivamente el ministerio decomisaría si las viera en el aparador de su tienda por lo cual tío Hermes pasaría una buena temporada en Azkaban, eso, si el mismo ministerio no demandara muchas de las pociones que su tío hacía. Todos los años vio ir y venir a muchos personajes con túnicas largas y capuchas, pero su tío le hacía recordar sus rostros y le recitaba su nombre y cargo en el ministerio, de hecho, Star conoció al Ministro en persona cuando venía a recoger encargos personales del almacén de atrás.
Y es que contrabandear ingredientes extraños, destilarlos y ponerlos en frascos y tener el cuidado de que nadie en el callejón Diagon se diera cuenta de que se hacían pociones ilegales en la parte de atrás de una recatada tienda era todo un arte. Si no fuera así, hace años que viviría él callejón Nocturm y su clientela exclusiva y del buen ver nunca les visitaría.
Con apenas cinco años, Star ya sabía que sus Padres eran Praetor, o lo fueron antes de ser excomulgados, expulsados para siempre del Praetorium poco tiempo antes de saber que Star vendría al mundo. Sin embargo, el Praetorium los había convocado para ofrecerles el perdón y abriría de nuevo sus puertas a ellos y a su joven hija, si cumplían con la tarea que les iban a encomendar que no podían hacer los demás Praetor: Proteger a la primogénita de la familia Rosier hasta su mayoría de edad, esto, porque los Rosier habían sido seguidores del Señor Tenebroso, y si el Praetorium ofrecía una mano a los Rosier, el Ministerio quizá supondría que el Praetorium también eran seguidores y ellos no podían correr ese riesgo.
Por eso sus padres llevaban fuera ya un año, y por eso mismo había un funcionario del ministerio en la sala de su tío una madrugada lluviosa de Mayo, dándole el pésame a su tío ya que los padres de Star acababan de morir hacía solamente unas horas, y como murieron en la casa de los Rosier, había preguntas que responder mientras Star lloraba en silencio, escuchando todo en medio de las escaleras, asustada al escuchar golpes pesados en la puerta.
–Sé que es de mal gusto y puedes culparme por no ser sensible en esto, siendo los fallecidos tu hermano y tu cuñada, y a pesar de ser tú un buen colaborador del ministerio, Hermes, pero tengo a la oficina de Aurores encima de mí justo ahora. Eres un buen amigo con el que sé que contare siempre, pero si el Praetorium tiene algo que ver con esto, es importante que lo digas. No les debes nada, es más, ellos te lo deben a ti.
Tío Hermes tenía un pañuelo en la mano, debió tenerlo porque se sonó fuertemente la nariz– La gloria del Praetor es algo que nunca logre alcanzar. Ellos no me deben nada. Mi hermano siempre fue más talentoso que yo. El sí merecía los honores.
–Discúlpame, Hermes, pero estamos en los noventa, marcar a los niños por no haber nacido bien dotados no es algo con lo que esté de acuerdo.
Tío Hermes rió y con ganas– Si, dile eso a los Squibs que el Ministerio se niega a reconocer como miembros del mundo mágico.
El funcionario se aclaró la garganta– No te salgas por la tangente, Hermes, tu hermano y su esposa fueron hallados muertos en la casa de los Rosier. Los Rosier mismos muertos ¡Todos ellos! Sera portada en el profeta mañana, no es para nadie un secreto que esa familia apoyaba a Ya-sabes-quién. Los Aurores creen que alguien con ánimos de venganza hacia los Rosier los contrato para asesinarlos. Es un secreto a voces que el único trabajo que pueden realizar los Praetor excomulgados es el de asesinos a sueldo.
–Que digan lo que quieran.
–Sé que estas ocultando algo –dijo el funcionario– La victima más joven era una niña de seis años ¿Quieres que recuerden a tú hermano como un asesino de niños?
–Solamente soy un humilde vendedor de pociones, lo que yo quiera no importa mucho ¿o sí? Por el futuro de nuestra amistad, mi lealtad y mi silencio, será mejor que me digas que pretende esa oficina de Aurores. Y más vale que no me mientas.
El funcionario hizo un ruido extraño, como si se hubiera estado ahogando– Vi la escena. Tú hermano, Adrián, estaba en la habitación donde dormía la niña, pero por cómo estaban los cuerpos y toda la sangre, el murió primero que la niña. Miranda fue encontrada en el patio, sin varita y con muchas más sangre que Adrián. Solamente ellos murieron así, el resto de Rosier murió producto de la maldición asesina. El obvio que los dos dieron pelea antes de morir, que los protegían ¿Pero porque? Los Rosier son colaboradores del Praetorium y un informante nos hizo saber que ellos habían pedido protección, pero se lo negaron. Los Rosier nunca buscarían la ayuda de unos excomulgados… a menos que ellos no los pidieran a ellos y fuera el mismo Praetorium quien los envió allí.
–Toda una historia para la prensa.
–Salvación –dijo el funcionario– Salvación para sus memorias y su futuro. Dejaron una hija atrás y vive contigo ¿No es así? ¿Sabes que ocurrirá con la niña? Declara contra el Praetorium. Declara en su contra, dilo todo. El ministerio desintegrara esa organización y los declarará seguidores de Ya-Sabes-Quién. El Praetorium no existirá más. Tu sobrina no será marcada por ellos. El programa del Ministerio para huérfanos de la guerra le asegurara un buen futuro.
– ¿un futuro donde la lleven al otro lado del mundo? ¿Un futuro donde le arrebaten sus recuerdos? ¿Un futuro sin raíces?
–Ya no le queda nada aquí. Solamente un tío que trafica pociones. Sabes que no tiene futuro si el Praetorium la marca como una excomulgada. Atada para siempre a la vergüenza que le heredaron sus padres. Le ofrezco un futuro de libertad.
Entonces, ese día, su tío se puso más loco que nunca. Escupió al suelo, le arrojo el contenido de la taza de té al funcionario y luego arrojo la taza a la pared.
– ¡No te atrevas a venir a insultar a mí familia! –Le grito– Los Matthews siempre hemos sido del Praetor. No somos la primera familia excomulgada ni seremos la última. Mi sobrina tiene una obligación y un deber. La obligación de respetar a sus padres, a sus ancestros, decenas de magos y brujas del apellido Matthews antes que ella. Soportamos generaciones de pesar por miembros que no pudieron cumplir su deber, pero nunca vergüenza, JAMÁS vergüenza de aquellos que lucharon para que las generaciones futuras llegaran de nuevo a entrar al Praetorium con gloria y respeto. Ese es su deber, ella luchará para lograr el reconocimiento… y si no lo consigue, sus hijos deben de luchar, y si ellos no lo consiguen, ¡sus nietos! ¡Vete de aquí! ¡Vete antes de que olvide que somos amigos!
– ¡No seas estúpido Hermes! ¡Por nuestra amistad es que vine hasta aquí a advertirte! ¡Mañana será oficial y quizá sea tarde! ¡Los Aurores tocaran tú puerta!
– ¡Fuera!
Para entonces, Star había bajado hasta el pie de la escalera, su tío Hermes la vio y después de acercarse a ella, la levanto por debajo de los brazos y la apretó contra su pecho con una mano mientras que con la otra apuntaba su varita al funcionario. Estaba temblando y Star, asustada, se aferró como un bebé.
– ¡No me quitaran a mi sobrina!
– ¡Nadie quiere quitártela, Hermes, por Merlín!
– ¡No me la quitaran! Dile eso a tu oficina de Aurores. No me importa el periódico, no me importa lo que digan de Adrián y de Miranda. Star y yo, su familia, sabemos la verdad y no necesitamos que el resto del mundo lo sepa ¡Y si algún Auror se atreve a tocar mi puerta o sugerir el llevarse a mí sobrina, diré cosas interesantes sobre el mismo Ministro y sus colaboradores, que saben muy bien que son ciertas! ¡Están advertidos!
Si había alguien a quien Star le debiera muchas cosas en su corta vida era a su loco y algo tosco tío Hermes. Aunque él era un "marcado" del Praetorium, por amor a su hermano, el padre de Star, nunca les dejo de lado, ni siquiera en los malos tiempos. La envidia nunca le segó y siempre decía que la familia era importante.
Si Star hubiera estado en su lugar, si hubiera nacido dentro del Praetor como él y hubiera visto como su hermano menor era cada vez mejor mago que él, si hubiera visto como su hermano era envuelto en la gloria y el respeto y el legado del Praetorium mientras que a ella le ponían una marca para su eterna vergüenza, como alguien que nunca más podrá aspirar a ver los salones y heredar su sagrada magia, hubiera muerto de rencor.
Por eso mismo, Star pensaba que la deidad de los Magos era muy sabia en hacer de Star hija única.
Star llevaba su maleta a rastras por las calles del callejón Diagon hasta la tienda de su tío, tenía el letrero de "cerrado"; lo cual le pareció de lo más extraño ya que nunca cerraba, ni siquiera en navidad, Hermes Matthews decía que las fiestas eran de dónde provenía buena parte de sus ingresos.
Una heladería estaba a su lado y luego de preguntar al dependiente, este le dijo que estaba así desde el día anterior. Star tenía su propia llave y con todo el cuidado del mundo abrió la puerta, apenas la cruzo, la volvió a cerrar y saco la varita del cinturón que tenía sobre la ropa que llevaba bajo la capa. Camino despacio escaleras arriba y con el corazón en la mano.
Solo una vez entraron ladrones a la tienda y recordaba que su tío les había dado su merecido, incluso fue llevado al ministerio por aplicar un hechizo cercenador al brazo de uno de ellos; dudaba mucho que su tío estuviera en peligro… pero por si acaso, ella también se sabía el hechizo.
Llego hasta el piso de arriba donde estaba la sala, una pequeña cocina y el laboratorio de su tío. La puerta de la cocina se abrió y fue tan brusco el movimiento que Star se puso muy nerviosa que lanzo un hechizo aturdidor al origen del ruido.
No supo cómo, pero tío Hermes había rodado hasta detrás del sofá y ya tenía la varita en la mano, apuntándola.
La situación era tan hilarante que los dos, aun apuntándose con las varitas echaron a reír.
— ¿Qué estabas haciendo? —dijo Star guardando la varita y rodeando el sofá y viendo como una bandeja de comida había aterrizado en el pasillo que daba a las habitaciones y comida haciendo un pintoresco reguero por toda la alfombra.
Tío Hermes se puso de pie dignamente; era bastante alto y delgaducho, el cabello ondulado y largo como un muy oscuro arbusto descuidado sobre su cabeza. Tenía una barba incipiente y una sonrisa atolondrada y ojos que no se quedaban quietos en un solo lugar; era un poco inquietante… quizá por eso todos decían que estaba loco.
—Comida de bienvenida —dijo rascándose la cabeza— Es tu primer año… y también la primera vez que pasas mucho tiempo lejos de casa.
Star sintió en el fondo de su alma un cariño y agradecimiento indescriptible. Ella no tenía casa, pero su tío le había dado un hogar. Él también había estudiado en Hogwarts, pero había sido Hufflepuff, ya desde allí la familia no había guardado muchas esperanzas por él. Una de las tías de Craston muchas veces insinuaba que dejar a Star a su cuidado solamente le haría otra Hufflepuff. Star sabía que sería Slytherin, no era tan noble como su tío, pero por la inquietud que demostró su tío desde que ella salió de la tienda para tomar el expreso de Hogwarts; apenas amaneció el día siguiente a la selección le escribió avisando que era Slytherin.
Star nunca había querido a nadie tanto como a su tío (También quería a James, pero era mucho más complicado por su metiche familia) y sabía que si su tío hubiera sido Slytherin otra hubiera sido su situación. Más frío. Más calculador. Más distante. No cálido como se sentía en ese momento. La casa solamente sería un sitio más y no su hogar.
Star le sonrió y camino a abrazar a su tío.
Aquella fea noche cuando supo que sus padres murieron fue la primera vez que abrazo a alguien. Seguramente también sus padres le abrazarían cuando fuera un bebe, pero las pocas memorias que conservaba no habían allí muestras de cariño. A James lo abrazaba por educación, de hecho, era vergonzoso. Pero con su tío era otra cosa. Star sabía que estaba siendo débil; pero aun no era Praetor ni tampoco pertenecía a una facción de la nobleza mágica; en su inocente lógica, pensaba que aún era libre de dar esas muestras de afecto. Cuando todo lo demás pasara y fuera algo mayor se encargaría de suprimir esos arrebatos.
—A la mesa —dijo tío Hermes— palmeándole la espalda.
Star se quitó la pesada capa y aún con el uniforme de Hogwarts, se acercó a la mesa y volvió a sonreír al ver la mesa puesta para la cena, y usando un mantel. Generalmente la mesa era para que tío Hermes trabajara y él comía en el sofá y Star recostada en la alfombra mientras conversaban de algo sobre el profeta o algún chisme que fuera necesario que Star conociera.
Por el rabillo del ojo, Star vio cómo su tío agitaba la varita y la comida volvía a las charolas. Toda una vida lidiando con pociones habían dotado a su tío para recoger materia sin que esta se contamine con otras sustancias.
Sin más ceremonia, echaron tenedores a los platos.
—No usaste magia abajo ¿Verdad? —Preguntó— Aunque no nos metamos en líos, prefiero que el Ministerio nos visite con galeones en los bolsillos y no con ordenes de inspección.
Star asintió. El piso de arriba era el único lugar de la casa lo suficientemente protegido para que ni el ministerio pudiera detectar que se hacía magia allí— Si, ¿la tienda ha estado cerrada todo el día?
Hermes asintió— Sip —la miro fijo un momento y después volvió a su plato— planeaba ir por ti a la estación, pero pensé que si te mostrabas lo suficientemente independiente aun en tu primer año, sería lo mejor para la reputación que deseas. Un Praetor es autosuficiente, cosas como llegar solo a casa no debería ser motivo para hacer un drama. A veces había niños o incluso jóvenes adultos que hacían berrinches o se quejaban de que no iban por ellos. Siempre me pareció patético.
Star pensó en Draco Malfoy, quien parecía haber comido un limón cuando solamente su Madre estaba allí para recibirlo— Pienso igual que tú —dijo satisfecha consigo misma.
— ¿James no te acompaño a casa?
Star se encogió de hombros, casi disgustada, pero se esforzó por componer una expresión neutral, le guardaba envidia desde que le confirmo que él lo había logrado. Había logrado conseguir la protección de los Nott— James pertenece a una facción ahora.
Hermes quedo por segundos con la boca levemente abierta— ¿En serio? ¿Quién lo tomó?
Star entrecerró los ojos— más bien a quien engatuso —dijo irónica— ahora tiene la protección de los Nott.
Hermes levanto las cejas y dejo caer su cuchara en el plato y se llevó una mano a la cabeza, como si le doliera— Nott… —dijo con una voz de resignación— Así que Nott… —luego echo a reír durante contados segundos— De todas las familias sangre pura, eligió a los Nott.
— ¿Qué es lo gracioso, tío?
Hermes sacudió la cabeza— No me hace gracia, más bien es irónico.
— ¿Por qué?
Hermes volvió a sacudir la cabeza y a devorar su comida, mientras daba a Star una mirada de evaluación— Philip Nott ya tiene sus años. Solamente tiene ese hijo que es casi de tu edad ¿No?
—Theodore —dijo Star, casi sin poder detenerse— Su nombre es Theodore Nott.
Hermes volvió a centrarse en su plato, pero no pasó desapercibido para Star la mirada inquisitiva que le lanzo— ¿Has tratado con él?
—Solo un poco —Star mintió.
—No es buena familia —dijo tranquilo— El padre es un mortífago… sirviente de Voldemort —Star había estado acostumbrada a oír decir el nombre a su tío las suficientes veces para no temerle al mago oscuro, aun no entendía porque todos le decían nombres patéticos como "Ya-sabes-quien" —Y no hay pruebas de que Voldemort esté muerto, incluso hay quien dice que el niño Potter es su heredero, también un mestizo—Hermes hizo una mueca— Tendría mucho sentido… el caso es… que si vuelve, el padre ofrecerá al hijo como sirviente, y también a todos sus protegidos. Los Craston ya la pasaron mal sirviendo a un Mago oscuro para que su primogénito escoja servir a otro. Ni siquiera directamente. El lacayo de otro lacayo. Es casi… triste. Y también irónico.
Aun sintiendo malos sentimientos de envidia hacia James, Star sabía que el honor demandaba defenderlo— Todos los Sangre pura sirvieron a Voldemort. Yo también creo que los Nott son mejor elección que los Malfoy, Greengrass o Parkinson. Los otros que eran importantes, Prince, Black, Lestrange y Rosier, ya están muertos o caídos en desgracia. Solo quedan lacayos de lacayos. —Star había estado tan concentrada en su plato mientras defendía a James que cuando alzó la vista, notó que tío Hermes le miraba demasiado fijo, como si estuviera buscando algo. — ¿Qué?
Hermes sacudió la cabeza— Escúchame bien, Star. —Dijo serio— Los Nott no son buenos. Pueden parecerlo, pero no lo son. Y no es algo que ellos decidan. Los Nott están… "Mal"… tienen esa… "locura" —dijo haciendo comillas con sus manos— Es una familia casi extinta y el mundo mágico estará mejor cuando el último de ellos muera.
— ¿El último de ellos? —Dijo Star con completa atención sobre su tío— ¿Qué quieres decir? Theodore Nott solo es un año mayor que yo.
Hermes desvió la mirada y se puso a revolver su plato— Lo que dije, el último Nott. Digamos que esa familia… Ummmm… ellos… deben de tener algo, quiero decir, conseguir esta cosa tan necesaria para subsistir… por su sangre… por su… legado (No, no son vampiros) o mejor dicho, para proseguir y todo eso; pero eso que necesitan… ya no existe en el mundo, se agotó y por eso, esa familia perecerá —dijo meneando el tenedor en el aire— Magia antigua… y… poco ortodoxa… Ummmm… complicado… Y sucio, si me lo preguntas.
Star estaba boquiabierta— ¿Qué se supone que significa eso?
Hermes volvió a asentar sus cubiertos sobre el plato— No es un tema sobre el que hablar en la mesa. —Dijo haciendo una mueca extraña— y tampoco de dominio público, yo solo se un rumor, como todo el mundo. Tú solo ten claro esto: No es Buena familia. Esa casa morirá, y se llevara a buena parte de su gente con ellos cuando pase. James es listo, seguramente sorteara sus dificultades. ¿No te involucres, de acuerdo? Tú deberías de concentrarte más en mejorar tu magia. Defensa contra las artes oscuras, encantamientos, pociones y transformaciones. Solamente deberías de tomar como adicionales runas antiguas y cuidado de criaturas mágicas. Escoge la que más te guste y supera las expectativas. Escuche que el Torneo de los tres magos es en unos dos años. Si resultas ser seleccionada, tus oportunidades serán superiores, el Praetor no podrá ignorarte...
Y así, mientras su tío hablaba y hablaba de su futuro, Star solamente podía pensar en lo que había dicho de Nott.
"El último de los Nott"
Pero, ¿Por qué?
Star rápidamente maquino en su mente que si conseguía eso que los Nott necesitaban, podría demostrar su valía. Volvió la vista su tío, quien seguía hablando sobre programar su tiempo para ayudarla con algunos hechizos y encantamientos, además de su ya intensiva tutoría en pociones. Star asentía de cuando en cuando mientras comía y se sentía realmente mal porque iba a desobedecer a su tío.
No, lo de Theodore no fue una visión del futuro, tampoco un bug o un regreso en el tiempo ni nada de esas vainas. El ataque de Emma a Theodore si paso.
Aquí hay un salto temporal, entre la vuelta a la casa ancestral de los Nott al tiempo en que Star vuelve a casa.
A lo que se refiere el funcionario del ministerio con "mejor futuro para Star" es un plan del Ministerio (en mi historia) que consistía en rehubicar a los hijos de mortífagos o criminales que cometieron atrocidades en la primera guerra mágica (desde bebes a menores de edad a punta de obliviate), esto como medida extrema para cortar de raíz todos los problemas que derivaban de la supremacía que decía tener ciertos miembros de la aristocracia mágica... y también con esto el gobierno se quedaba con los bienes de las familias caídas en desgracia, ya que no existirían herederos ni futuras venganzas; prevenir además, futuros nuevos puristas criados por familias extremistas.
Esto ultimo es algo inspirado en los casos de secuestro de hijos de miembros de partidos de oposición que protestaban constantemente contra los gobiernos dictadores en américa Latina, como en Argentina por ejemplo. Eso de llevarse a los niños porque "devolverlos a las familias que claramente no tienen valores para criarlos como buenos ciudadanos" es una medida cruel y fría. Es algo que creo que un ministerio mágico extremo de aquel entonces como el que conocimos en los libros haría (o soy muy macabra... pero bue...)
Gracias por comentarme y también por seguir la historia!
Saludos!
