CAPITULO 8

LA PROPUESTA

Las vacaciones fuera de Hogwarts fueron bastante normaluchas en comparación de lo que había acontecido en los días antes de llegar a Hogwarts.

No era para menos, Harry había estado quizá a punto de ser expulsado de Hogwarts por inflar a su horrible tía (Hermione no la conocía, pero por como la describió Harry le entendía, y mucho) y poco después, enterarse de que un asesino en masa había escapado de la prisión más segura (y cruel) del mundo mágico y que seguramente querría matar a Harry, pondría de los nervios a cualquiera. Ni que decir de los dementores, aún tenía pesadillas con esos seres oscuros y terroríficos.

Harry Potter parecía ser un imán para los más extraños y peligrosos sucesos, y eso, en parte llegaba a involucrar hasta a ella misma y también a Ron. No es que se quejara, pero a veces se preguntaba si tendría un ciclo escolar normal el siguiente año, porque este ya lo daba por lleno de peligros, desobedecer reglas y peligros de expulsión.

Sin embargo, Hermione estaba feliz. Tenía la mascota perfecta para ella, Hagrid era profesor de Cuidado de criaturas mágicas y el Profesor Lupin había demostrado ser realmente alguien que sabía defenderse de artes oscuras. Hermione leyó que el encantamiento Patronus era uno de los más complicados. Su clase era una de las que más esperaba Hermione volver a pasar. Esa y también las demás, aunque sus amigos se burlaran de que ella tomaría "Estudios Muggle". Hermione ambicionaba pasar cuantas materias fueran posibles y gracias a la profesora McGonagall, esa meta estaba mucho muy cerca.

Hermione tenía un giratiempo en sus manos para el uso que ella creyera conveniente. Hermione sabia de la tamaña responsabilidad que eso conllevaba, entre no dejar que los demás alumnos se dieran cuenta de que ella volvía en el tiempo. Que bien sonaba…. Y Hermione era tan precisa que su pecho se inflaba cada vez que la profesora McGonagall le asentía desde su lugar en el gran comedor dándole a entender que lo estaba haciendo muy bien.

Ese gesto, asentir hacia ella, le recordó terriblemente a Theodore Nott; quien Hermione notó, no llego en el tren de Hogwarts con todos los demás. Escucho por casualidad en la biblioteca conversaciones perturbadoras. Era de dominio público que el Padre de Nott había sido un mortífago; el padre de Malfoy también, pero a diferencia del padre de Nott, este se declaró como un inocente que estuvo bajo el maleficio Imperio.

Philip Nott no apelo a haber estado bajo control del maleficio, ni negó ninguno de los crímenes de los que se le acusaba. Su marca fue tomada por voluntad propia, no por temor y tampoco por amenazas, alegando que era un defensor de la doctrina que dictaba la pureza de la sangre; y el día siguiente al que Voldemort hubiera sido derrotado por el bebé Harry Potter, el mismo llamo a los Aurores para entregarse, ya que, citándolo, "seguir haciendo la guerra no tenía sentido". En el relato del juicio que encontró en una vieja edición del profeta, Philip Nott decía que él era un Caballero del Walpurgis, no un mortífago; por más que la opinión pública se empeñara en ponerle a ese nivel. Hermione en parte le dejaba un regusto amargo las palabras dichas por aquel hombre; ya que aun después de mostrar tal… intolerancia a los que no poseían un linaje de sangre pura, no fue acusado de asesinato en masa o torturas como los declarados mortífagos y por ello no lo enviaron a Azkaban. En la fotografía, se veía pulcro y educado. Sus facciones eran duras, pero no agresivas, vestía con túnicas sobrias, su cabello en una coleta baja y una barba de candado bien cuidada. Si le tocaba describir a Philip Nott en una palabra, sería solemne. Le llamaban enormemente la atención sus ojos azules, idénticos a los de su hijo y la misma expresión de solemnidad que a veces mostraba cuando estaba en silencio. A Hermione le seguía pareciendo increíble como algunos hijos se parecían mucho a sus padres, ya que ella se parecía bastante poco a los suyos.

Hermione suspiro. Rumores iban y venían y Hermione no sabía exactamente que creer, ya que habían unas teorías normales y otras bastante disparatadas. Supo que a Nott lo retiraron de la escuela, como a muchos otros alumnos por el ataque del Basilisco tiempo después de que Hermione fue atacada. Unos rumores decían que seguramente Nott padre le enviaría a Dumstrang; una escuela para magos oscuros, porque querría que el hijo fuera igual de mago oscuro que el padre. Otros aseguraban haber visto a padre e hijo caminando por el callejón Diagon no hacía mucho por tiendas de golosinas comprando chocolates; otros que seguro estarían en América o Francia, buscando una prometida para Theodore Nott, ya que estaba en edad según las tradiciones sangre pura. Otros, tachaban esto último de locura, asegurando que los Nott eran tan puristas que seguro la futura señora Nott sería británica. Una chica había dicho que su madre había bromeado diciendo que para cumplir con los estándares de Nott, el único candidato era un Malfoy; pero como el único disponible era un chico lo tenían complicado. Lo más escandaloso que hoyó fue en los pasillos rumbo a una clase de pociones, cuando escucho a dos chicos de séptimo, el primero murmuro que quizá Nott padre se comió a Nott hijo en algún ritual retorcido de "esos". Hermione no pudo escuchar más, pues el segundo le dijo al primero que no debían hablar de esas cosas.

Los días pasaron y Hermione estaba tan ocupada con sus aplastantes materias y rabiando por adivinación que el primer domingo de escuela se fue a la biblioteca para estudiar con tranquilidad, pues siempre estaba desierta. Grande fue su sorpresa al encontrarse con que el desaparecido Theodore Nott sentado en una de las mesas con el pergamino extendido y rodeado de libros y libretas, concentrado y escribiendo, sus guantes en sus manos. Desde el año anterior se los veía puestos.

Hermione no sabía exactamente que hacer a continuación, se había plantado en su sitio. Por un lado, quería ser educada y saludar, por otro, después de leer acerca de su padre, se sentía muy extraño el querer conversar con el…. apenas ese pensamiento paso por su cabeza, Hermione se regañó internamente, pues Theodore había sido bastante educado con ella.

Hermione tomó aire y camino hacia Theodore, dispuesta a saludar y dar una bienvenida diplomática— Buenos días Nott —dijo titubeando y de pie frente al muchacho, que ni se inmuto y seguía escribiendo.

—Hola Granger —dijo mojando su pluma en tinta— ¿Qué te hacía dudar tanto en acercarte a hablarme? —Hermione casi da un salto en su sitio, pero antes de que pudiera responder, Theodore la invito a sentarse educadamente— Siéntate, por favor. Creo que estuviste demasiado tiempo de pie en la puerta de la biblioteca.

Hermione tuvo un sentimiento de vergüenza increíble e intento desviar el tema— ¿Los chicos grandes ya no se meten contigo por ser responsable con tus deberes? —dijo con voz temblorosa.

Theodore despego por primera vez los ojos de su pergamino y le miro fijo durante un largo rato antes de responder y volver a escribir en el pergamino— No, de hecho nunca lo hacen. Eso fue una mentira para que no me acusaras con la señora Pince.

Hermione abrió la boca para soltar un improperio, pero estaba demás hacerse la ofendida, pero de alguna manera, hallaba esa actitud innecesaria— Algunos tienen suerte aquí —mascullo por lo bajo, recordando como a Pansy Parkinson le había dado por llamarla "come libros"

Theodore solamente asintió— beneficios de nacimiento, no es tu culpa. —dijo resuelto, comentario que comenzaba a cabrear a Hermione, quien resoplo al instante. Theodore volvió a alzar la mirada y examinarla— ¿realmente es tan fácil hacerte enfadar?

Hermione alzo una ceja— no estoy enfadada.

—Cierto, estas a punto —dijo volviendo a asentir analíticamente y volviendo nuevamente al pergamino— Aunque creo que eres algo volátil. ¿Cómo fue que lograste que el basilisco te petrificara?

Hermione sin querer, suspiro— Madame Ponfrey dice que es normal que después del shock yo no recuerde las cosas a detalle. Pero al parecer yo use un espejo para intentar de huir… estoy mucho más segura de que use el espejo para que me petrificaran… yo… pensé que lo mejor era planearlo bien a que sucediera según las circunstancias.

Hermione había estado mirando todo el tiempo a la superficie de la mesa, cuando alzo los ojos, se encontró con los azules de Theodore con esa mirada satisfactoria que a veces veía en Snape cuando este encontraba un error suyo preparando una poción. Fue solamente un instante, pero allí estaba.

—Lo sospeche —dijo sencillamente y volvió a los libros.

Hermione, algo incomoda y con curiosidad miro los libros de Theodore— ¿También llevas aritmancia? —preguntó incrédula.

El muchacho solamente asintió— Si —dijo tranquilo— y Runas antiguas, alquimia y cuidado de criaturas mágicas. Aún no decido entre tomar música o los demonios necrófalos.

Hermione volvió a alzar una ceja— ¿Planeas ser rompedor de maldiciones o algo por el estilo?

Theodore negó con la cabeza— Para nada, de hecho, un socio Rumano de la familia es un Vampiro y puede que sea educado estudiar sobre ello. —Hermione se había quedado con la boca abierta. Theodore solamente le dedico una mirada sobrada— No es verdad, quiero decir, el vampiro y su relación con mi familia existe, pero no es el motivo por el que opte a esas asignaturas.

— ¿Entonces? — pregunto con duda.

—Curiosidad, creo que en nuestra última conversación te confesé que tengo un descarado interés en lo que logra despertar mi curiosidad—respondió tranquilo, luego dejo su pluma a un lado, y apoyando la mejilla sobre su mano, le volvió a mirar inquisitivamente— Anda, quieres preguntarme algo ¿verdad?

Hermione casi se mordió una orilla de la mejilla para resistirse y decir que no, pero no era verdad. Simplemente habló— ¿Por qué dejaste Hogwarts?

Theodore parpadeo— eso fue decisión de mi padre, yo estaba cómodo aquí. Sin embargo… ha sido productivo. Aprendí muchas cosas estando en casa, mi padre es un buen maestro y conoce un sinnúmero de encantamientos y maldiciones. El consideraba que yo debía de aprender ciertas cosas que como tú misma sabes, con Lockhart nunca hubiéramos siquiera explorado la superficie. Bien, ¿eso satisface tú curiosidad?

Hermione calló un momento. Claro que habían muchas cosas más por preguntar, sin embargo no encontraba las palabras para expresas sus dudas. ¿Tu padre te enseño artes oscuras, magia de mortífago? Hermione no podía preguntar eso.

—Supongo que sí —dijo Theodore ante la mudes de la chica, mientras apoyaba la otra mejilla en la otra mano y llevando a descansar la otra— tu turno, dime algo que yo no sepa.

— ¿Que?

Hermione pudo jurar que Theodore estaba a punto de sonreír— Es lo justo, te dije algo que no sabes. Es tu turno el retribuir.

Hermione alzo una ceja— No quedamos en ese acuerdo.

—No, pero sería una gentileza. Así la próxima vez que me preguntes algo, yo responderé con la garantía de saber que retribuirás. Si no lo haces sabré que no pagas la información con información. En el futuro si me preguntas algo no te diré nada.

Hermione sintió el calor subiendo por sus mejillas— ¿Los Slytherin son siempre así de codiciosos?

—Me gusta pensar que pedimos lo justo.

Hermione se cruzó de brazos— Bien —murmuro, mientras buscaba en su cabeza algo que pudiera servir de información— Hace diez años, el ministerio de magia declaro como objetos malditos a los giratiempo y ordeno su destrucción inmediata, bueno, quedó al menos uno… yo sé dónde está… —Hermione casi saboreo su victoria al ver como Theodore dejaba su pose despreocupada y parecía prestarle toda la atención del mundo— y también sé a quién pertenece.

—Mientes —dijo sonando realmente incrédulo— El ministerio no es de fiar, pero no jugarían con la destrucción de los giratiempo. Son un peligro para el transcurso natural del tiempo. Es casi considerado una herramienta genocida. No se arriesgarían.

— ¿De verdad piensas que yo mentiría? —Hermione se ofendió.

Theodore se llevó una enguantada mano al mentón— Supongo que no ¿Y bien? ¿Quién es el misterioso afortunado?

Hermione sonrió con satisfacción— Creo que me ahorrare esa información para una ocasión especial —dijo la muchacha cruzándose de brazos y elevando su nariz al cielo.

Theodore entrecerró los ojos y se apoyó en el respaldo de su silla, sus brazos también cruzados y esa mirada inquisidora— El actual profesor de defensa contra las artes oscuras estuvo a un paso de ser enviado a Azkaban. Perteneció a la resistencia contra el Señor Tenebroso, pero al parecer fue tentado por el otro bando, a pesar de ser un mestizo.

Hermione frunció el ceño— Lupin es un apellido con linaje.

—Pero el de su madre no.

—Aunque así fuera, Quien-tu-sabes estaba en contra de los mestizos y de los hijo de muggles, no tiene sentido que hubiera querido en sus filas a un mestizo.

Theodore asentó con cuidado sus enguantadas manos sobre la mesa— La ideología purista no se trata de tener solamente linaje limpio, se trata de un ideal de pureza. El señor tenebroso acepto a aquellos que tenían mucho que aportar a la causa, sin cuestionar el origen. Muchos mestizos estaban en sus filas.

—Mientes —rebatió Hermione.

—Busca diarios de aquellos días, solo después de eso vuelve a cuestionar la verdad de mis palabras —Theodore volvió a tomar su pluma y pergamino— El profesor Snape también es un mestizo —dijo con voz de penumbra— pero es un portento en pociones, era útil a la causa y también fue un mortífago. Snape es un nombre muggle, pero su madre fue una Prince, toda una dinastía de sangre pura a su espalda, fue todo un escándalo cuando decidió seguir a un muggle sin magia y trajo al mundo a un mestizo. Para el señor tenebroso era un miembro de confianza, uno de los que merecían conformar el círculo interno.

Hermione tenía crispadas las manos— ¿Y tú padre? —Pregunto sin pensar— ¿Qué rango tenía tu padre en el ejército del innombrable?

Theodore le miró en silencio por varios segundos antes de contestar— Era un consejero, uno importante y dentro del circulo interno —murmuro despacio, sonaba casi de ultratumba— ¿Y bien? ¿A quién pertenece el giratiempo?

Hermione aún seguía perpleja— Si rebelara a quien pertenece anularía automáticamente la información acerca de donde está.

Theodore se apoyó sobre la mesa, entrecerrando levemente los ojos— Entonces conozco al dueño.

Hermione asintió— Esta en Hogwarts.

Theodore asintió en respuesta— Soy un idiota. ¿En dónde más una hija de muggles podría haber visto un objeto mágico? —Se pasó una mano por los ojos, y al bajar la mano con pesadez le dedico una mirada alegre— Bien jugado, Granger. Bien Jugado…. ¿Qué pasa? ¿Por qué me estás mirando así?

Hermione se levantó de golpe de la silla, con la cara ardiéndole de ira— Pues sí, Nott, hasta una hija de muggles también tiene ciertos beneficios —dijo cortante mientras tomaba su mochila con furia y se enfadó aún más ante la solemnidad y expresión impoluta de Nott— ¡Y no te diré a quién pertenece!

Hermione camino a paso rápido y enfadado hacia los estantes de la biblioteca sin mirar atrás, pero alcanzo a escuchar la pulla de Nott, incluso algo que sonaba casi como una risa contenida— No lo necesito, eres tan antisocial que la lista de posibles dueños es muy, muy corta.

Hermione se giró al instante y le miro con tal odio que casi parecía que Nott estuviera hecho de piedra, pues este no movió ni una ceja, para después asentir y seguir escribiendo en sus pergaminos, como si nada hubiera pasado.

Después de eso, Nott seguía saludándola de esa manera tan peculiar que tenía, con simples asentimientos de cabeza; pero ella se dignaba a no corresponder y solo le enviaba una mirada enfadada; parecía que Nott fingía no darse cuenta o simplemente no le importaba, pues seguía asintiéndole la estúpida cabeza.

Además, era inevitable encontrárselo siempre, tenían muchas clases juntos y peor, había sido común, demasiado común encontrarlo en la biblioteca, incluso antes de que la misma Hermione llegara. Allí, el asentimiento de nuevo…

—Hay una historia macabra entre el profesor Lupin y Snape —dijo un día acercándose hacia su mesa cierta mañana de Domingo— ¿Quieres saber?

—Piérdete, Nott —le había dicho ella, pues estaba segura de que apenas le contara esa mini historia exigiría información. Nott no era un amigo, era como un vendedor de seguros. Parece que quiere ayudar, pero solamente quería sacar algo de todo eso— No estoy interesada.

Ese día Theodore solamente se encogió de hombros y siguió su camino hacia los estantes y regreso con libros sin prestarle más atención de la requerida.

Cuando estuvieron en la clase de Cuidado de criaturas mágicas, Nott estaba casi a su lado cuando Hagrid les presento al Hipogrifo. Hermione intento ignorarlo, pero este solamente murmuro— cierto miembro del consejo de padres está en desacuerdo con que Hagrid sea profesor. ¿Quieres saber cuál será la treta para que lo expulsen?

Hermione no alcanzo a contestar, pues para ese mismo momento todo paso muy rápido y Draco Malfoy estaba en el suelo, con su brazo sangrando y Nott con una mirada que le gritaba claramente: te lo dije.

Después de eso, cuando apenas Hermione se enteró de que enjuiciarían a Buckbeack, Hermione no tuvo más que mover cielo y tierra buscando a Theodore Nott, a pesar de su orgullo y aunque había prometido que no le diría eso que el tanto quería, la vida de un ser indefenso estaba en riesgo y no lo pensó demasiado.

Lo encontró al fin, sentado bajo un árbol frente al lago negro, leyendo un pesado y viejo libro, el prefecto de Slyterin estaba a su lado y le estaba hablando, pero Nott parecía que solamente asentía. Cuando Hermione estuvo lo suficientemente cerca, ambos giraron hacia ella, casi en sincronía. El rubio sonrió, Theodore no asintió como siempre lo hacía.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca, el muchacho rubio se puso de pie y camino hacia ella, le tendió la mano y se presentó— Hola, soy James Craston.

—Hola —dijo ella medio nerviosa. El chico frente a ella era bastante alto y tenía unos bonitos ojos grises, casi la versión adulta y humana de Malfoy… ¿Pero qué demonios estaba pensando? Hermione se sacudió mentalmente la cabeza y trato de poner orden y no dejar que el color subiera su rostro— Soy Hermione Granger.

—Se quién eres —dijo el muchacho satisfecho y regalándole otra sonrisa— Eres una Gryfindor famosa ¿lo sabes?

— ¿Lo soy?

— ¿Necesitabas algo, Granger? —Theodore habló desde donde estaba sentado y sin apartar la vista de su libro.

Hermione se mordió el labio y asintió— Si, creo que sabes porque vine.

Craston miro de Hermione a Theodore y parecía complacido— Esto suena interesante.

—Por supuesto —dijo Theodore imperturbable— Pero viene a hablar conmigo y no quiero público.

Hermione casi reclama a Theodore el ser tan maleducado con Craston, pero no le dio tiempo, pues este solamente sacudió la cabeza con desgana— Por supuesto — dijo y se despidió sacudiendo su mano hacia Hermione no sin antes dedicarle otra de esas perfectas sonrisas— hasta pronto Granger.

Hermione no sabía que se le había quedado mirando hasta que Theodore carraspeo y le indico con una seña de cabeza que se sentara. Hermione se arrodillo sobre el césped a distancia prudencial de Nott y sin mirarlo directamente, en su lugar miraba al lago. Era un lugar tan pacifico que si no fuera que por la humedad sus libros podrían estropearse, se llevaría muchos allí para leer— Necesito saber qué hará Lucius Malfoy para lograr que condenen a muerte a Buckbeack.

Se escuchó un golpe sordo, Nott debió haber cerrado su libro— No es muy complicado. Pero la meta es despedir a Hagrid. La muerte del hipogrifo es solo el primer paso.

Hermione apretó los puños muy fuerte, inconscientemente, se llevó las rodillas al pecho y las abrazo con sus brazos— No es eso lo que pregunté.

Nott se calló un largo momento antes de contestar— solamente piensa en la opción menos brillante y acertaras. No necesitas que yo te lo diga.

Hermione apretó la mandíbula— Lo necesito —dijo tratando de que su voz no flaquee— necesito saber que exactamente, para buscar información sobre casos similares en donde la criatura juzgada haya salido libre.

—Ya te di una respuesta.

Hermione se volvió por fin hacia Nott y le encaro. El muchacho se había apoyado en el árbol y tampoco le miraba a ella, miraba al horizonte, donde el sol ya estaba cayendo. Sus enguantadas manos sobre el libro, y este sobre sus piernas— ¿Por qué no quieres decírmelo?

Nott le miró con esos fríos ojos, que justo en ese momento parecían más fríos que nunca. No había diversión ni otro tipo de chispa en ellos— Porque estas malgastando tu valiosa información por nada. No funciona así, Granger.

Hermione se indignó— El Giratiempos es de la profesora McGonagall —dijo enfadada— ¡Ahora responde lo que te pregunté!

Theodore alzo una ceja y luego meneo la cabeza con decepción— Eres tonta.

— Necesito… —dijo con la voz temblándole.

—Tú no quieres una respuesta —dijo Nott, cortándola— tú quieres un aliado. Sabes que Lucius usara el testimonio de Draco para que el jurado que juzgue al Hipogrifo lo condene. Draco hará de buen actor, está diciéndole a todo el mundo que le gustaría la cabeza del animal para adornar su sala. Sabes que sucederá. Tú, Potter, Weasley y el Guardabosques son los únicos a los que les interesa y notaras que ni siquiera tu adorado profesor Dumbledore hace algo al respecto; así que ahora solo les queda implorar piedad. El Guardabosques ya lo hizo, pero contra Lucius eso no sirve. Potter no se inclinaría ante Malfoy y pedirle que sea justo, con Weasley ni siquiera podrás hablar por nada más que la estúpida razón que el odio por tu gato. Solo quedas tú… pero eres bastante inteligente para saber que Draco nunca te escucharía y si lo haría, sería solamente para humillarte; tiempo perdido y lo sabes. Solo te queda recurrir a mí… darme información que yo quería. ¿Ahora vas a pedirme que hable con Malfoy?

Hermione sintió su corazón encogerse. Quizá hablar con Malfoy hubiera sido menos extraño, la conversación con Nott estaba ya siendo humillante.

Ella agacho la mirada y tomo aire— podrías hacerlo... —dijo con la voz ya rota— Mataran a Buckbeack.

—Así no funcionan las cosas, Granger —dijo fríamente, pero por un momento, Nott parecía haber suspirado— No lo llames por su nombre —En ese momento Hermione levanto la cabeza, cuando lo miro a los ojos, estos ya no eran el frio hielo de hacía unos momentos, parecían más humanos— Ponerle nombre solamente hace que te sientas más apegada a la criatura, solo lo hace peor. No hay nada que ni tú ni yo podamos darle a Draco para que desista de ese capricho. El no suele ser sensato cuando quiere algo. Es engreído, mezquino y posesivo, no se puede negociar con alguien así. El hipogrifo morirá.

Hermione sintió que una lágrima escapaba de uno de sus ojos, se la limpio al instante— ¿Qué se supone que haga? ¿Me siento a esperar que suceda?

El sol ya estaba cayendo por el horizonte y un viento frío hacía que la copa del árbol sobre ellos se meciera, derramando unas ultimas hojas.

Theodore Nott, con los ojos casi brillando de maldad y diversión le dijo— Siempre puedes vengarte.

Hermione, en aquel momento, no había dicho nada.

Ya después, en su dormitorio, seguía pensando en cómo debió haber respondido. Venganza… esa palabra estaba fuera del vocabulario de Hermione Granger, y no es que fuera incapaz de ello, intelectualmente claro que lo era, pero en los hechos era distinto. Bastaba decir que le decían todo tipo de sobre nombres, Malfoy la llamaba sangre sucia cada que podía y nunca surgió en ella ese deseo de dar retribución. Era eso, la venganza no era innata en Hermione y se preguntaba si eso estaba bien o mal. Cuando al fin se durmió, Hermione decidió que estaba bien que ese sentimiento repulsivo estuviera fuera de su sistema. Y que Nott era idiota por sugerírselo, ya que no la conocía.

Sin embargo, tal y como Nott había dicho, Buckbeack fue sentenciado a muerte. Ese día, al escuchar a Malfoy mofándose y burlándose, extasiado de ver a una inocente criatura morir; Hermione perdió el control de sí misma.

Corrió hacia él y saco su varita— Eres una vil y despreciable cucaracha —dijo fuera de sí, porque en ese momento no veía al muchacho sino a un ser asqueroso. Harry y Ron, a su alrededor, farfullaban sobre que debía bajar su varita.

Hermione tenía el maleficio en la punta de la lengua, e iba a pronunciarlo. Buckbeack perdería la vida por culpa de Malfoy, iba a sufrir. Era justo que Malfoy también lo hiciera. Le hubiera desaparecido unos cuantos huesos, sabía el encantamiento y no era difícil. La recuperación era dolorosa y la poción crese huesos tan asquerosa como Malfoy.

Entonces, Malfoy comenzó a farfullar lastimeramente y en su rostro vio verdadero temor. Fue como salir de un sueño y estuviera recuperando el sentido. Bajo la varita despacio, pero solo necesito que Malfoy volviera a mostrar esa expresión pedante y de triunfo para que Hermione se volviera a él y le girara el rostro con un puño.

Harry y Ron prácticamente la escoltaron hacia un lugar tranquilo para darle su adiós a Buckbeack, sus amigos estuvieron a su lado y Ron ya no parecía odiarla, incluso la abrazo. A Hermione le dolía el puño y le dolió el corazón cuando escucharon al verdugo del ministerio acabar con la vida del Buckbeack.

Aún después de todo lo ocurrido con Sirius Black, el profesor Lupin, salvar a Buckbeack, rescatar a Sirius Black y estar en medio de un enjambre de dementores, todas esas emociones juntas, Hermione no pudo sacar de su cabeza el hecho de que había estado equivocada. Hermione si poseía el sentimiento de venganza en su interior.

Al día siguiente, después de visitar a Ron en la enfermería y llevarle dulces, Hermione vio a lo lejos de nuevo hacia el lago negro, el árbol más cercano a este. Nott estaba allí, leyendo. Sin pensar exactamente que hacía, se dirigió allí.

Como de costumbre, Nott ni levanto la vista de su libro— Hola Granger —saludo despreocupado.

Hermione se sentó a la misma prudencial distancia que la vez anterior, preguntándose cómo es que a ella le decían come libros y a Nott no.

—Hola Nott —dijo sin muchas energías. Volvió a encoger sus rodillas hacia su pecho y se abrazó a ellas.

— Supongo que ya lo sabes —dijo Nott pasando una hoja de su libro— Lupin se irá del colegio.

Hermione hizo un monosílabo que indicaba que sí, Harry se lo había contado— Snape les conto a todos que es un Hombre Lobo.

—Te dije que Snape y Lupin estaban insanamente relacionados. Además Snape siempre quiso el puesto de defensa contra las artes oscuras. En mi opinión tardo demasiado en actuar.

—No olvidemos la maldición del colegio —dijo ella.

Nott cerró su libro y Hermione le dirigió la mirada— Hablando de maldiciones… —Nott también había acercado sus rodillas a su pecho, pero mucho más relajado que Hermione, sus enguantadas manos colgadas sobre las rodillas— Draco jura que usara sus vacaciones para encontrar la peor maldición posible para echártela encima.

Hermione resoplo— me lo imaginaba.

Nott seguía imperturbable— no es una broma, Granger —dijo serio— te maldecirá. Quizá deberías de practicar unos cuantos contra hechizos, no vendría mal. Una bombarda sería excesivo. Quizá un Arresto momentun. Muy efectivo y tendrías tiempo de volver a pegarle en la nariz.

Hermione entrecerró los ojos, buscando un ápice de humor. ¿A caso Nott había dicho un chiste?

Nadie se rio, Hermione centró la vista en el lago y sus diminutas ondulaciones— Yo tenía el Giratiempos —confesó— La profesora McGonagall me lo dio para que pudiera ir a todas las clases que yo quería.

Por varios minutos, Nott no dijo nada. Por un momento, Hermione pensó que el muchacho se fue, pero este seguía allí, mirando también al horizonte— Por supuesto —mascullo casi siniestro, mirándola— Tiene todo el sentido del mundo —parecía enfadado y Hermione se lo esperaba. Le había mentido, la conciencia le escocia desde aquel día y sentía que le debía algo a Nott. Pero contra todo pronóstico, el parecía más orgulloso que enfadado— Bien jugado, Granger. Bien jugado.

Nott se puso de pie y le tendió la mano, Hermione, mirándolo desde abajo, se sintió muy pequeña y dudo en tomar esa mano. Nunca le habían ofrecido ayuda para ponerse de pie. Nunca.

Finalmente lo hizo y Nott tiro ligeramente de ella, ayudándola a ponerse de pie. La soltó casi al instante de que estaba hecho.

— ¿Qué sabes sobre mi familia? —pregunto Nott.

Hermione levanto una ceja. ¿Qué tenía Nott con lo de las familias?— ¿Por qué me preguntas eso?

—Solo contesta, Granger. Las cosas que sabes de mi familia en general.

Hermione soltó un respiro, mirando con duda a Nott— Tu familia es… antigua —dijo dudando— Parte de los sagrados veintiocho. Tu padre se llama Philip Nott… y estuvo a las órdenes de quien tú sabes, pero no fue enviado a Azkaban.

Nott parecía decepcionado— Realmente sabes muy poco.

—Pues no hay mucha información sobre eso en la biblioteca.

—Claro que no —dijo Theodore— ven conmigo.

Theodore comenzó a caminar hacia el colegio. Hermione dudo un segundo, pero lo siguió. Llegaron hasta el patio de atrás del colegio y Nott bajo unos escalones hacia una zona donde había soldados de roca armados con lanzas de hierro. Theodore se ubicó entre dos de los que tenían la expresión más fiera.

—Ven —dijo haciendo extendiéndole la mano para ayudarla a bajar las escaleras. Hermione se sintió un tanto ridícula por ello, pero le siguió el juego a Nott.

—No son estatuas —dijo Nott, sacando su varita— retrocede lo más que puedas. Varita arriba.

Hermione obedeció en silencio y luego de chocar su espalda contra la pared, completamente extrañada vio que Theodore Nott le daba la espalda a ella. Casi bufó cuando se dio cuenta de que él era más alto que ella.

—Puedes mirar si quieres —dijo de pronto.

Nott se extendió sus brazos y su túnica cubría enteramente a Hermione, pudo distinguir el momento exacto en que el sacó su varita. Murmuro algo y Hermione, muerta de curiosidad, tuvo que hacer a un lado la túnica extendida de Nott a un lado para poder mirar.

Las dos estatuas se habían movido de su sitio y estaban alzando sus lanzas de hierro, sus rostros más amenazantes que nunca.

—Nott… —Hermione apretó con fuerza su varita.

Arresto momentun Máxima—Nott lanzo el encantamiento hacia las dos estatuas y estas se movían como si estuvieran en cámara lenta— Vamos —dijo Nott mirándola sobre su hombro.

Hermione camino recelosa entre las estatuas de piedra y sintió algo de temor cuando se dio cuenta de que sus ojos los seguían.

Alohomora —murmuro Nott, y un bloque de piedra se despegó de la pared, bastante pequeño— Yo iré adelante —dijo Nott rascándose la nuca— Debo saltarme el protocolo de que las damas van primero. Estás usando el uniforme y sería incómodo.

Nott se arrodillo e ingreso por el pasaje recién abierto. Hermione tenía los colores subiéndole a la cara, se aliso la falda y aún con algo de duda, siguió a Nott.

Lumus —recito el encantamiento y se encamino en ese muy estrecho camino. Solo podía ver la silueta de Nott, iluminada seguramente por su varita. De un momento a otro, la silueta de Nott desapareció y dio paso a una luz mayor. Hermione llego hasta la luz y tuvo que cubrirse los ojos para que no le lastimara los ojos.

Una mano le ayudo a ponerse de pie. Otra vez Nott.

—Toma —le dijo, pasándole un pequeño cáliz— bébelo —Hermione miro con desconfianza el líquido verdoso del interior, Nott se cruzó de brazos y le dedico una mirada de reproche— A este punto, Granger, no creo que sea lógico el desconfiar.

—Sería muy lógico, créeme —dijo encogiéndose de hombros y bebiendo el contenido— ¿Qué es esto?

—Licor de hadas —dijo Nott, recorriendo los alrededores del lugar. De pronto, era como si la pequeña habitación en la que estaban, se ensanchara a cada pestañeo. Había una fuente pequeña que distinguió al entrar, pero ahora parecía gigantesca. A su alrededor, todo era tapizado de terciopelo verdoso, vivo. Muebles desperdigados por todos lados, tapetes sobre una mesa gigante y cojines por las esquinas de aquella enorme habitación. Hermione se sintió mareada, de pronto, Nott volvía a estar frente a ella, demasiado cerca y con sus enormes ojos azules mirándole— ¿Ya puedes verlo?

¿Ver qué? Hermione negó con la cabeza y se froto los ojos, era como si le pesaran, pero a la vez no. Cuando se dio cuenta, Nott le entregaba de nuevo ese cáliz, Hermione trato de decir que no, pero su lengua le pesaba. Ante la negativa, Nott intento llevar el mismo el cáliz a sus labios, pero Hermione le empujo y tiro el contenido del cáliz al suelo. Cuando se dio cuenta, ella misma estaba sobre el suelo, sintiendo la suavidad del terciopelo en su mejilla. Pudo ver los pies descalzos de Nott, y también como este hacía un hechizo para levantar el líquido derramado, se sentó frente a ella y jaloneándola con sus enguantadas manos, recostó su cabeza sobre su regazo.

—Tienes que beber —ordenó, poniendo el cáliz en sus labios— Vamos, Granger. Confía en mí.

Hermione miró sobre ella esos azules ojos, no la miraban con malicia, parecía ser el Nott amable que ella conoció en la biblioteca. Miró de nuevo al techo y eran como si sombras enormes y con garras estuvieran a punto de abalanzarse sobre ellos. Si su lengua hubiera podido moverse, habría gritado.

— ¿Puedes verlo? —Pregunto Nott— Vendrá por ti si no lo engañas. El licor de hadas lo confundirá. No nos tocara si lo bebes. Confía en mí —Hermione dejo que el líquido dulce se deslizara por su garganta. Después, todo lo demás se puso oscuro.

Cuando abrió los ojos, Hermione estaba recostada sobre un cómodo sofá, rodeada de cojines suaves. Cuando se incorporó, vio a Nott sentado en la orilla de la fuente, removiendo el agua verdosa con la punta de los dedos, aun usando guantes.

Hermione se puso de pie de golpe, notó que no tenía zapatos, aún descalza se acercó furiosa a Nott, con ganas inmensas de ahogarle en esa fuente— ¿Qué ha sido todo eso? ¿Qué te pasa?

Nott le miró largamente, casi parecía aburrido. No contesto, camino hacia ella y se limitó con apuntar hacia arriba. Hermione alzo la vista y allí se encontró con una amorfa silueta negra echa de sombras, se deslizaba por todo el techo de la habitación.

—No sé su nombre, pero al parecer es una criatura mágica. Se parece mucho a un Dementor ¿No crees? —Hermione respiraba despacio, el vello de sus brazos en puntas, volvió a mirar a Nott— Al parecer atacan a los impuros, sin excepción y no parece tener inteligencia.

— ¿Cómo sabes que solo ataca impuros? —Hermione volvió a mirar al techo.

Theodore se puso de pie a su lado, también mirando hacia arriba— Eso dicen los libros. ¿Quieres que probemos la teoría?

Hermione sintió un escalofrió, porque no parecía que Nott estuviera bromeando— ¿Qué me diste a beber?

—No es peligroso —dijo el, tranquilo— Es agua de la fuente que esta por allá —apunto la grandiosa fuente de la que se deslizaba agua brillante y con la que Nott parecía haber estado jugando— Yo también la he bebido. No hay efectos secundarios, leí en el libro que encontré que el licor de hadas hace que tu magia se relaje. Hace que no tengas miedo y como no tienes miedo de "él", él tampoco te lo tendrá a ti y no te atacara. Es… un licor.

—Entonces no ataca a impuros, ataca a quienes le temen.

—No —dijo Nott— Ese ser persigue el miedo y por alguna razón, inspira el terror en los impuros.

Hermione frunció el ceño— Eso no tiene sentido.

Nott fue hacia la fuente— No dirías eso si hubieras visto tu propia cara al verlo por primera vez.

—Fue una impresión —dijo ella cruzándose de brazos. Pero no dejando de pensar en que si era terrorífico, pero ahora no le parecía tan aterrador, de hecho, no le parecía aterrador en absoluto.

—No importa, puse un hechizo desilusionador sobre ti. El licor es para que no le temas y te encuentre. Estás a salvo. Ven —Theodore caminó despacio hasta la fuente, también estaba descalzo.

Nott arremango las tobilleras de su pantalón y se metió en la fuente, le basto mirar a Hermione para que ella entendiera que le imitara. Hermione se sentó a su lado y metió los pies en el agua.

— ¿De dónde viene? —Pregunto ella. El agua estaba fría, pero era tan cristalina que era hipnotizante de mirar.

—No lo sé —respondió Nott, mientras removía sus pies en el agua.

— ¿Por qué estamos aquí?

Nott levantó su varita y la hizo bailar en sus manos— ¿Sabes lo que es un pensadero? —Hermione negó con la cabeza, Nott le miro con decepción de nuevo— Un pensadero es un objeto mágico que permite introducir recuerdos en él, para que otros puedan verlo.

— ¿Eso es posible?

Nott alzó una ceja— Es magia —respondió simplemente— Tenemos uno en casa, en el estudio de mi padre, por eso es que cuando encontré este lugar me di cuenta que el licor de las hadas que hay en esta fuente, es la misma sustancia que tienen los pensaderos. Supongo… que ver dentro de recuerdos ajenos puede tener cierto grado de horror para otras personas… o quizá se trata del vértigo y la conmoción. No estoy muy seguro de porque este pensadero funciona así.

Hermione, temerosa a las alturas como ella sola, se sorprendió hasta el límite al escuchar la palabra vértigo y no sentir que su estómago se encogía. Realmente no tenía miedo.

—Te mostrare —dijo Nott. Alzó su varita y se la puso en la frente y murmuro un hechizo, tan bajo que Hermione no pudo distinguir las palabras. De pronto, Nott comenzó a retirar la varita de su frente y un delgado hilo plateado se desprendía de su varita y se unía a su cabeza, como su fuera un cabello— Esto es un recuerdo —dijo Nott, al mismo tiempo que el hilo plateado que unía la varita a la cabeza de Nott se desprendía, quedando solo sujeto por la varita, lo extendió delante de ambos y dejándolo caer en el estanque.

El hilo plateado se zambullo en el agua cristalina y Hermione vio como el agua parecía vibrar al contacto y ondulaba despacio; por inercia miró a Nott, él también estaba mirando fijo allí.

—No te asustes —dijo el, sin mirarla, solamente para pasar una mano a su espalda y darle un empujón.

Hermione cayó por lo que parecía una distancia indescriptible. Momentáneamente vino a su cabeza el relato de Alicia en el país de las maravillas. Cayó de bruces contra un suelo de madera. Era un sitio acogedor y antiguo, pero sumido en la oscuridad. Camino despacio hacia una habitación que tenía luces tenues, luces de candelabros en el techo. Allí, era una pequeña sala. Un hombre muy alto estaba sentado sobre una alfombra y la espalda apoyada sobre el gigantesco sofá de cuero a su espalda, estaba vestido con una túnica oscura y tenía una varita sobre sus rodillas y un periódico en sus manos. A su lado, casi invisible y pequeño, un niño apoyaba la cabeza en la rodilla flexionada del mago, leyendo un libro que parecía amenazar con resbalar de sus pequeñas manos.

—Las runas antiguas no son interesantes, padre —habló el niño.

—Lo son, hijo —dijo pasando las hojas de su periódico— Continua estudiando. Falta poco para terminar la lección de hoy.

El pequeño niño no resopló ni hizo caras, solamente volvió a centrarse en su lectura, luego cerró el libro— Padre, tengo una pregunta.

—Dime —hablo el hombre aun leyendo su periódico.

—Padre, ¿Qué son los sangre sucia?

El hombre bajo su periódico y miró a su hijo— ¿Dónde escuchaste esa palabra?

El niño se sentó con la espalda muy recta— La escuché en la fiesta de año nuevo que dieron en la casa de los Malfoy. Se la escuche decir a uno de los Greengrass, pero no sé exactamente cuál. Son muchos en esa familia.

El mago miró a su hijo, como si le estuviera evaluando— Bueno, para empezar, ese no es el nombre correcto de referirse a aquello. El nombre adecuado es "Hijo de muggles", hay quienes les llaman impuros, pero esa palabra es más para referirse a los mestizos. No uses ese otro nombre, hijo, es de mal gusto.

— ¿Por qué les llaman así?

—Eso se da cuando un mago tiene padres muggles.

El niño contrajo las cejas— Eso no es posible. Estudie los legados mágicos. Un mago no puede ser mago mientras no venga de una familia mágica.

El mago asintió— Esa es la teoría, hijo, pero existen.

—No es cierto.

—Lo es. ¿Cuándo te he mentido? La magia trasciende, al parecer, a niveles que aún no alcanzamos a entender.

El niño dudo— ¿Y porque les llaman por ese otro nombre?

El mago mayor suspiro— Eso es… una cuestión de poder. ¿Por qué llamamos a nuestros elfos por nombres que ellos no escogieron?

—Porque somos sus amos. Nos pertenecen.

—Correcto, con ese acto hacemos ver que nosotros estamos en el poder —dijo gesticulando con las manos— A los hijos de muggles, algunos magos les llamamos de esa manera para hacerles saber que para ellos son aberraciones, cosas de mal gusto. Que están sucios desde dentro. En su sangre. Lo sucio se asocia al asco. Es así la manera en que muchos magos lo ven, hijo.

— ¿Tienen la sangre diferente?

El hombre puso una mano sobre los oscuros y algo ondulados cabellos de su hijo, dejando al descubierto sus azulísimos ojos— No hijo, los he visto sangrar y es exactamente igual que la nuestra —después, aparto su mano de la cabeza del niño y volvió al diario— La magia, por otro lado, la nuestra es superior. Legados mágicos descienden sobre nosotros. Sin embargo, hijo, aunque seamos superiores, no hay que olvidar que la magia no hace grande al mago. Lo que lo hace grande es su habilidad; un mago poderoso no es aquel que recita encantamientos sin error. El mago poderoso es aquel que aún sin tener magia a su disposición es lo suficiente inteligente para manejar sus batallas y salir victoriosos. Un mago humilde que acepta que no puede hacer todo solo. Un mago que sabe que necesita aliados. Pero la grandeza tampoco es todo. Un mago que llega a la cima por su poder e inteligencia, solamente se mantiene allí si sabe aprovechar su lugar. Un mago que está en la cima no se mantiene allí controlando a los de abajo, si no observando a los que están por debajo de él y aprovechando los eventos a su favor. Ese es un gran y poderoso mago.

El niño solamente asintió y luego de tomar un nuevo libro, volvió a su posición, apoyado en las rodillas flexionadas de su padre. El mago, por su parte, bajo una de sus manos hasta la cabeza del niño, levemente, casi desinteresado, pero una real muestra de cariño hacia el niño.

Hermione volvió a la realidad de golpe. Cuando se dio cuenta, estaba empapada de pies a cabeza, apoyada con brazos y rodillas en la fuente, fue como si casi se hubiera ahogado, de hecho, luchaba por respirar. Nott a su espalda, tomaba el delgado hilo plateado de la superficie del agua y luego de otro murmullo, el hilo de encogía en la punta de su varita y el volvió a presionarla contra su cien.

—Educativo ¿Verdad?

Hermione, empapada y luchando por respirar, estiro la mano hacia Nott, y él, como el educado sangre pura que era, extendió la suya para ayudarla a ponerse de pie. Sin embargo, Hermione tiro de el con fuerza, arrojándolo de cara al agua.

Salió de allí como pudo y busco su varita que estaba en el suelo alfombrado en una orilla de la fuente. Con un rápido hechizo se secó el cabello y el uniforme. A su espalda, Theodore Nott echó a reír.

Hermione se dio la vuelta al instante y le observo allí, de pie aun dentro de la fuente. Gotas de agua corrieran por su cara y estaba riéndose.

—Sabías que lo haría —dijo mirándole fijo, con ese brillo de maldad en la cara— sabias que si extendías tu mano pidiendo mi ayuda, yo extendería la mía. Te aprovechaste de mi educación y lo usaste en mi contra.

— Tienes algo malo en la cabeza —dijo ella frunciendo el ceño— Realmente algo muy malo. ¿Educativo? ¿Te refieres a dejarme claro que posición tengo yo en la escala social del mundo mágico? ¿Sabes? En el mundo muggle tenemos un nombre para lo que ustedes hacen. Se llama discriminación. Me preguntaste que sabía de tu familia, sabía poco, pero ahora sé que son elitistas y que creen que son superiores a los demás solamente por haber tenido la suerte de nacer dentro de tan distinguida familia. ¿Pero sabes qué? Ustedes, los sangre pura, no son especiales. Toda esa magia superior de la que alardean, no se la ganaron. Solo fue suerte. Me dan pena.

Hermione no se dio cuenta de que estaba temblando hasta que trato de alisarse la falda y no lo consiguió del todo bien. Enfrento de nuevo los ojos de Nott. Este seguía con los pies en la fuente, sus manos enguantadas en los bolsillos.

— ¿Terminaste? —dijo despreocupado. Haciendo rabiar más a Hermione.

—No vuelvas a hablarme —contesto ella, sintiendo como le ardía la cara.

—Me agradas Granger —dijo el, despreocupado. Comenzó a caminar hacia ella a paso tranquilo— realmente me agradas.

El muchacho seguía caminando hacia ella, y en contra de su voluntad, ella hizo ademan de dar pequeños pasitos hacia atrás— ¿Es una broma? —notando ella misma un leve temblor en la voz, ante esto se paró rígida y firme y le miro a los ojos mientras él seguía acercándose. Generalmente Nott parecía tranquilo e imperturbable, pero había ocasiones en que tenía esa mirada de maldad, como cuando le dijo que la venganza es siempre una opción.

—Nunca bromeo acerca de mi opinión sobre alguien —dijo deteniéndose a unos cuantos centímetros de ella— lo repetiré: me agradas. Casi podría admirarte.

Hermione, completamente a la defensiva se cruzó de brazos, Nott parecía realmente serio— ¿Por qué estás haciendo esto? Hiciste que viniera aquí, casi me ahogas y ahora resulta que te agrado.

—Y esto es por lo que casi podría admirarte —dijo el, volviendo a meter las manos en sus bolsillos— eres suficientemente lista, pero te falta ímpetu. Te falta curiosidad. Has venido al mundo mágico y comenzaste a estudiarlo, estudiar la magia, pero no sabes nada de los magos, sus tradiciones, sus creencias. Su manera de hacer las cosas. Directamente las rechazas antes de jugar con todo ello, antes de saber si es realmente no es conveniente para ti y podrías sacar provecho —Nott retrocedió unos leves pasitos hacia atrás, sin dejar de mirarla— Soy un sangre pura, tengo una posición de aristocracia y soy públicamente importante. Estoy por encima del promedio y no es presunción, es meramente la realidad. Los jóvenes magos en la misma posición que yo, y en esta etapa del tiempo, en esta edad, comienzan a crear sus "círculos". Te enseñe ese recuerdo. Un mago inteligente no puede hacer las cosas solo, demasiado que abarcar y poco tiempo a mano. Quiero la cima, lo anhelo. ¿Por qué te traje aquí? Quizá ya lo estés imaginando. Es obvio. La respuesta es sí.

Hermione, perpleja, miraba alternativamente al suelo y de vuelta a Nott— ¿Estás diciendo… que quieres que yo… sea parte de ese "circulo"?

—La tradición, es que el mago reclutador enseñe un secreto al mago que quiera reclutar. Generalmente es un recuerdo importante u objetos que tengan conexión emocional con el mago reclutador. Es casi simbólico, pero es genuino. La magia… se vincula, pero eso es solamente posible con magos con legado en la magia. Sangre puras. Un mestizo jamás podrá crear un vinculo mágico como este —Theodore saco las manos de los bolsillos y se quitó el guante de la mano izquierda, tendiéndosela a Hermione— generalmente, el mago reclutado debe incarse en una rodilla y tomar la mano del reclutador, con la mano dominante, por eso estoy tendiendo mi mano izquierda. No espero que te arrodilles, solamente jurar lealtad a mí, y no se trata de que serás mi esclava o algo por el estilo. Estarás vinculada a mí, tú me darás lealtad y yo te daré protección, siempre y cuando no traiciones mi confianza.

Ahora Hermione fue quien echo a reír, escandalosamente, además. Todo le parecía una broma barata y esperaba a que otros alumnos de Slytherin salieran de debajo de capas de invisibilidad para mofarse de ella. Pero nada sucedió, nadie salió de debajo de capas y Nott aún tenía la mano extendida hacia ella.

Hermione sacudió la cabeza— Hablas en serio.

—Realmente en serio —dijo Nott— Esto es un compromiso de por vida, una alianza. No bromearía con esto.

Hermione dio unos pasitos hacia atrás, aun negando con la cabeza— estás loco —luego le apunto a la mano extendida— ve a que te revise un sanador, Nott. Estas realmente mal de la cabeza si crees que yo aceptaría algo tan ridículo como lo que propones. Si yo entiendo ese "compromiso" como lo que significa en esencia, tu serías una especie de... "jefe" ¿Cómo la sociedad antigua? ¿Solo me desposare con quien mi amo lo permita? ¿Matare a quien estorbe en tu camino? Ustedes son un grave caso de retroceso cultural.

—Los términos y juramentos son negociables—dijo Nott, esta vez ya con la mano desnuda colgando a su costado— También hay beneficios —Hermione iba a replicar, pero Nott siguió hablando— dejaran de llamarte… por ese nombre desagradable. Socialmente serías uno de los míos y nadie es tan idiota como para meterse en mi camino. Subirías de estatus, como miembro de mi círculo privado… serías colocada al mismo nivel que yo, como una amiga íntima.

Ella negó con la cabeza de nuevo— No somos amigos.

—Como si lo fuéramos —Nott volvió a acercarse a ella— Yo te ayudo y tú me ayudas. Un insulto a ti es un insulto a mí. Tus enemigos son mis enemigos y mis enemigos los tuyos. Tus amigos mis amigos y los míos los tuyos.

— ¿Y si entramos en desacuerdo? —Hermione no pudo evitar preguntar, pensando en todos los Slytherin que vivían por y para fastidiarla. Pensando en Harry, en Ron ¿Qué dirían sus amigos si les decía que había decidido formar parte de un círculo de "amistad" con un Slytherin?

—Entonces intentaras convencerme acerca de la validez de tu punto —Nott volvió a extender la mano desnuda— tu eres lista y lógica para ver la realidad de las cosas y yo soy demasiado pragmático para no desviar mi atención ni prestar atención a tonterías mundanas, sin embargo, serás valiosa para mí y te daré el respeto que mereces. Eres una nacida muggles y realmente no me importa en absoluto. La sangre no hace al mago, yo apoyo esa línea de pensamiento, y mi padre también. Si yo apareciera en mi casa contigo acompañándome para las vacaciones de navidad, te tratara como una invitada. Y si eres de mi círculo interno, te tratara como si fueras de la familia. Nunca escucharas ese insulto asqueroso nunca más, ni aquí ni a donde fuera que vayas, si alguien lo hace sufrirá por la mano de mí familia. Y todo esto te lo has ganado tu misma. Tu carácter, tu inteligencia, tu valentía y cada aspecto que te hace única. Toda tú en conjunto me agrada, y debes saber que eres la primera a quien le pido esto —Nott calló, seguramente esperando a que ella hablara, pero Hermione se quedó sin palabras— ni siquiera tienes que arrodillarte, como esperaría de cualquier otro mago, siento que sería un insulto hacia ti y tampoco necesito una muestra de sumisión de tu parte, porque sé que si me dices que serás leal a mi es suficiente para saber que lo serás. Espero que sigas siendo tú, aunque un lazo como este nos una, porque no necesito a alguien servil, necesito más a alguien como tú. No miento cuando digo que realmente me agradas.

Theodore Nott, mago sangre pura, socialmente equivalente a la realeza mágica, volvió a extender la mano hacia Hermione Granger, hija de muggles, equivalente a la clase más baja en el mundo de la magia. Una acción que si fuera vista en público, sería tomada como una aberración por otros sangre pura. Nada más que una muestra de debilidad por parte de Theodore Nott.

Como una montaña que desciende al ras del suelo, solamente para saludar al valle.


Y bueno, han pasado siglos desde la ultima vez que actualice.

Aquí, con prácticamente todo el tercer libro desde perspectiva de Hermione, y un Nott más que misterioso.

En el próximo cap, cosas interesantes por venir.

Gracias por los comentarios, Will Granger, DeinoO-Dragomir, Melodiosa y Sasusakulove14.
Y a todos los que siguen la historia tambieén.

Saludos a todos!