CAPITULO 12
¿QUÉ PASÓ CON EMMA NOTT?
Stan era un niño muy pequeño cuando la conoció. Los recordaba perfectamente, aquel día cuando tres encapuchados llegaron una noche a las puertas de su pequeña casa. Aparecieron de la nada, en ese entonces ya Stan sabía que era magia. Uno de ellos, el más bajito de los tres, venía delante y los otros dos detrás, franqueando al que parecía ser el líder.
Su padre había salido al instante por la puerta de la casa, miró a Stan y le dio dinero y le dijo que fuera a comprar dulces, luego hablo en perfecto inglés e invito a los encapuchados a pasar. Stan solo alcanzo a ver al último de ellos, le dio una mirada curiosa y le sonrió. Era joven, muy joven. Sus ojos oscuros y el cabello ensortijado. Su sonrisa era triste.
Stan no se alejó del todo de la casa, se quedó escondido cerca de donde los encapuchados habían aparecido y se sentó allí a esperar y vigilar, perdiendo la noción del tiempo. Recordaba que dio saltitos por el lugar donde exactamente habían aparecido los encapuchados; si, incluso el aire se sentía distinto allí.
—Oh, el pequeño —dijo alguien a su espalda, Stan se dio vuelta y miró a los encapuchados en la misma formación de antes— mira Em, ¿El también?
Uno de los encapuchados se quitó la capucha y descubrió una cabellera rubia y ojos de color verde cristalinos. En aquel entonces, Stan no sabía lo que era una varita… por eso ni siquiera pestañeo cuando aquel joven mago empuño la suya.
—Maldición, Evan —dijo el otro, el de cabello ensortijado, también descubriendo su cabeza— ¡No deberías quitarte eso! ¡Y no apuntes a los niños!
—Eres demasiado rígido, Reg —el otro bufó— igual le haremos Obliviate, no importa. ¿Cierto Em?
El encapuchado de en medio avanzo hasta Stan y se arrodillo en el suelo, también se quitó la capucha. Era una mujer, su cabello estaba algo revuelto y era ondulado y oscuro como la noche. Stan nunca había visto a una mujer tan bonita. Era pálida y sus labios eran muy rojos, sus pestañas largas y oscuras y ojos azules en un tono que no había visto nunca. Como el color del cielo a través de un cristal... o algo semejante.
— ¿Cómo te llamas? —Ella había dicho. Stan aquella vez se había quedado congelado. Incluso su voz era hermosa.
—Avetani —dijo el bajito.
Ella levanto una de sus manos, igual de pálida, pero pequeña viendo el enorme anillo que tenía en el dedo anular. Ella poso esa bonita mano sobre su cabeza y le agito el cabello— Me gusta tu nombre. Yo me llamo Emma, el rubio es Evan y el que quiere matar a Evan es Regulus. Son mis amigos muy queridos —ella le sonrió y Stan vio como sus mejillas tenían un tono muy bonito y se le hacían hoyuelos en las mejillas— tus padres eran amigos de mis padres y por tanto, tú también serás mi amigo ¿quieres ser mi amigo?
Stan había estado tan impactado por cada una de sus palabras y gestos que había asentido al instante. Emma parecía complacida, le volvió a sonreír de esa manera tan bonita.
—Avetani —dijo ella, ahora llevando una mano a la mejilla del niño y dándole una suave caricia— Como amigos ¿podría pedirte un favor? —Stan volvió a asentir— Eres un niño muy lindo —ella sonrió y se acomodó el cabello, echándoselo hacia atrás, un collar fue visible en su cuello, un pendiente azul oscuro como sus ojos— cariño, ¿Podrías abrir la boca y enseñarme la lengua?
Stan había asentido también e hizo lo que ella le pidió. Aun cuando ella también saco la varita no temió absolutamente nada— Serás uno de mis amigos más preciados —dijo de nuevo dándole una caricia en la mejilla— Nunca olvidare esto, tu confianza en mí. Nuestra amistad será eterna —ella dijo algo más, pero Stan se distrajo al ver como ella movía la varita y chispas azules salían de ella. Cuando volvió la vista hacia Emma, ella se llevaba la varita a los labios y luego la bajaba al suelo— Emma Clarissa Nott —dijo ella— Nunca olvides mi nombre. Y lo que pasó aquí, es un secreto ¿De acuerdo Avetani? Nuestro secreto.
Stan, el niño que fue, se había llevado el índice y sello sus labios con él. Emma se subía la capucha y le dedico otra sonrisa hermosa. Ella también se llevó el índice a los labios, imitando a Stan. Luego de eso volvió a revolverle el cabello.
Los tres nuevamente estaban encapuchados y se tomaron de las manos, Emma Nott en medio. Desaparecieron como llegaron.
...
Había un dicho no muy popular entre los magos, el cual decía "Reconoces a un Nott con solo mirarlo". Cuando Stan vio por primera vez a Theodore Nott le reconoció al instante y tuvo que dar la razón a aquellos que decían aquella frase.
Theodore Nott era pálido, con el cabello y pestañas oscuras, pero ojos en aquel tono de azul profundo. Como el cielo a través de un cristal… o algo similar.
Tenía sus dudas, por supuesto. Había todo tipo de rumores acerca de los Nott, algunos que ni el mismo quería siquiera pensar. Petro estaba asustado, el mismo se lo dijo y trato de convencerlo de no cruzar palabras con Theodore… sin embargo… ¿Qué otra ocasión tendrían para lograr un acercamiento así? Tanto Stan como Petro tenían el tiempo de escuela contado, eran como vacaciones de la vida. El futuro no se veía tan amigable para ellos, magos sin una mano benefactora. Ya en Durmstrang eran ocasionalmente blanco de burlas y entredichos que dudaban de la legitimidad de su ascendencia, considerados casi hijos de muggles por el hecho de ser sangres pura exiliados.
Stan también tenía miedo, pero ya había pasado demasiado. Un paso atrás y estaría perdido. Necesitaba resolver todo pronto. Tenía que. Su intuición le decía que este Nott si escucharía. La intuición de Stan le decía que Theodore Nott no era como su padre. Theodore Nott no era Philip Nott.
—Lo siento —dijo el, luego de parpadear después de haberse quedado congelado un momento. Stan hizo un gran esfuerzo por no entornar los ojos en ese momento— No había escuchado aquel nombre nunca. ¿Es el nombre de mi familiar muerta a la que tu familia servía?
Stan se aclaró la garganta— No está muerta.
Theodore ladeo la cabeza— ¿Cómo puedes estar seguro? —el tamborileo los dedos enguantados sobre sus rodillas— En mi familia somos solamente dos. Si existiera otro Nott, lo sabríamos.
Stan sonrió— Seguramente —dijo nervioso, pero luego tomo aire para conducir aquella conversación a donde quería— Sin embargo yo pensé que tú sabrías su nombre… después de todo, Emma Nott fue pupila de tus padres, vivió con ellos muchos años. Se podría decir que pudo ser como tu hermana mayor. —Theodore dejo su postura despreocupada y se irguió totalmente, claramente alerta e interesado— Alguna foto, alguna mención. La lógica me llevo a pensar que tú habrías escuchado su nombre…
—Pues la verdad es que no —Theodore le miró con atención. Escudriñándole— Cuéntame acerca de eso. Cuéntame de acerca de la pupila de mi padre.
Stan se mantuvo serio— Tengo que confesar que no es mucho lo que, pues mis padres eran quienes tenían el vínculo con los padres de Emma —Stan se llevó una mano al pecho— Es por eso que soy ignorante de muchas tradiciones y reglas en las cuestiones de cómo manejar la magia que encierran nuestros vínculos… pero te diré todo lo que si se —Stan apretó fuerte los puños— Sé que sus padres vivieron en Francia, pero la segunda guerra mundial les alcanzo al mismo tiempo que Grindelwald, así que se mudaron a Noruega, junto con todas las familias con las que estaban vinculados. Eran un matrimonio joven y tenían un hijo pequeño, Emmanuel Nott; si, el segundo nombre de tu padre. Emma nació muchos años después, en 1964. Sus padres murieron no mucho después, entonces Emma quedo a cargo de su hermano mayor, quien para entonces ya era un adulto… fue entonces que apareció tu padre. Tus padres no tenían hijos propios y ya eran bastante mayores para entonces, así que ofreció su protección a Emmanuel y a su pequeña hermana, incluso se dice que quería adoptarlos como propios. Por alguna razón, ya sea orgullo o desconfianza, Emmanuel no acepto y dejo en claro que esa rama de la familia seguiría siendo independiente y rechazo la oferta.
—No tiene sentido —Theodore argumento— Mi familia en ese entonces debió ser suficientemente rica y poderosa. No veo manera en que mi padre hubiera querido sacar provecho de aquellos hermanos.
Stan se encogió de hombros. Junto a Petro habían predicho que Theodore sería reacio a aceptar malos argumentos acerca de su progenitor… pero había que ver todas las posibilidades, si Nott era tan listo como había demostrado hasta ahora, debía de pensar y cuestionar las cosas por sí mismo— Entonces puede que fuera el orgullo —dijo casi en un suspiro y tratando de mirar a otro sitio— Fuera cual fuera el caso, Emmanuel murió un par de años después, resultado de una revuelta de tierras bajas. Solo se lo que pude averiguar en los periódicos de ese entonces. Una disputa por territorio no explorado en una reserva natural. Un hechizo aturdidor le llego a la cabeza y resbalo hacia un precipicio. Emmanuel murió y su pequeña hermana quedó desamparada, casi al igual que el resto de las familias que estábamos vinculados a ellos. Tú padre volvió a aparecer entonces. Emma tendría seis años, creo, cuando fue llevada por tu padre a Londres para ser educada e instruida… pero para entonces era lo suficiente ávida para exigir a su tío como condición de pasar a su cuidado el no mantener un vínculo de obediencia hacia él.
— ¿Cómo lo sabes?
Stan suspiro— Porque si no fuera así… yo te debería obediencia a ti y a tú padre. Sin embargo… no siento el lazo entre nosotros. Tu magia sigue siendo ajena a mí, Theodore. Estoy vinculado a Emma Nott. Lo supe incluso antes de saber que era un vínculo mágico. Así de fuerte es la magia que me une a ella —Stan apretó fuerte los puños— Por eso sé que está viva. No ha muerto, si hubiera muerto yo lo sabría. Incluso Petro. Somos los magos de Emma. Tenemos que encontrarla. Tenemos que hacerlo, es nuestra misión. Tenemos que encontrarla y protegerla. Salvarla. Algo me dice que está en peligro. No me preguntes como, pero eso es algo que sé.
Theodore entonces comenzó a mirarse las manos— describes perfectamente un vínculo mágico —luego levanto la cabeza y le escudriño con aquellos ojos azules— Dices que la familia de Emma tenía a muchas otras familias vinculadas… ¿Cómo es que solamente tú y Petro la buscan con tanto fervor?
Stan casi gruñe al escuchar esas palabras— Traidores —declaró de inmediato y con tanta dureza que estuvo seguro que sobresalto a Theodore— Traidores, todos ellos. Emma era muy joven para hacer el vínculo por si misma antes de irse… pero… las familias… las familias debieron acudir a ella y jurar su lealtad. Nadie lo hizo.
— ¿Porque eran traidores?
Stan apretó los dientes y los puños— Si, traidores y cobardes. Tenían miedo. Miedo de tu padre, particularmente.
Theodore se crispo— eso es ridículo.
—No lo es si recuerdas el detalle de que tu padre se asoció con el señor tenebroso —Stan le corto y vio como Theodore se aguantaba las ganas de replicar— Emma debió de ingresar recién a Hogwarts cuando todas las matanzas y el pánico comenzaba. Y sabes que fue peor cada año que pasaba. Nadie se atrevió a asomarse por las puertas de la casa Nott.
Theodore resopló— Mi padre es un mago que respeta los vínculos mágicos. Si esas familias creyeron que era peligroso ir a nuestras puertas, bueno, supongo que estamos de acuerdo en que eso es meramente cobardía.
Stan asintió— Lo es —dijo analizando la expresión despreocupada de Theodore y tanteando cómo funcionaba la lógica del joven mago "Cree ciegamente en su padre" pensó preocupado— Fue peor año a año. Las familias comenzaron a desentenderse de sus viejos juramentos en la misma proporción que Lord Voldemort ganaba poder. Muchas decidieron que no querían tener nada que ver con un mago oscuro. Guardábamos lealtad y promesas a una pequeña niña que no tenía su lealtad jurada a nadie. Éramos relativamente libres hasta que ella nos reclamara… así que la mayoría decidió el exilio y el esconderse para no ser encontrados cuando ella fuera mayor e hiciera el llamado a unirse a aquel ejercito tenebroso.
Theodore frunció el ceño— Asumes que ella juraría lealtad al señor tenebroso.
Stan le miro con dureza— era la pupila de un mortífago —replico— Si no era por fervor lo haría por lealtad con su tío. O por miedo.
Theodore volvió a crisparse— Tus palabras solo tienen reproche. Estas asumiendo cosas que quizá no sean ciertas.
—Tal vez no —dijo Stan— pero analizando esto fríamente, si eres la mitad de inteligente de lo que demuestras siempre, debes de deducir que lo que dije es lógico —Theodore calló— No estoy atacando a tu familia, no es mi intención —dijo despacio— yo solo se… que Emma era pupila de tu padre, que mi familia y muchas más la abandonaron… pero ella nos buscó. Nos buscó a todos y cada uno de nosotros.
Theodore alzo la cabeza y su expresión era inquietante.
—Ella nos encontró. Vino dos veces a nosotros. La primera vez, habló con mi padre y luego habló conmigo. Ella era muy joven y supe por sus palabras y su manera de actuar… no, solo con verla supe que necesitaba ayuda. El vínculo, tu sabes que eso es algo que el vínculo hace. Ella era una sangre pura, con linaje tan antiguo como el tuyo… Theodore ¿Tú sentirías que es necesario pedirle a un niño que recuerde tu nombre? ¿Un sangre pura de tu posición llegaría a estar tan desesperado por conseguir a cuanto seguidor fuera posible, como para pedirle eso a un niño pequeño?
Theodore ni siquiera parpadeo.
—No —Stan negó con la cabeza— cuando llegue a este mundo mágico supe que eso que sucedió la primera vez que vi a Emma Nott era algo inusual. Los Sangre pura son orgullosos. Ninguno hubiera hecho lo que ella hizo.
—Dijiste que vino una segunda vez —Theodore habló— La primera vez te pidió que recordaras su nombre. ¿Qué paso en la segunda?
Stan sonrió. Al fin, la pregunta que esperaba que Theodore hiciera— Eso, Theodore, esa segunda vez… ella nos exigió la promesa.
Los ojos curiosos de Theodore se ampliaron— ¿Qué es exactamente lo que les hizo prometer?
Stan suspiro— Solo una frase —murmuro— Vida a su vida.
Theodore ladeo la cabeza, parecía incrédulo— ¿Eso es todo?
Stan suspiro— Ella no termino su petición —él se miró las manos— ella siempre venía acompañada de dos magos. Uno era Evan Rosier. El otro era Regulus Black —Stan vio como los ojos de Theodore se entornaban— Ese día, solamente vino con Rosier. Black llegó después y dijo que debían de marcharse en ese preciso momento, dijo algo acerca de que "Estaba ocurriendo" Emma estaba asustada y recuerdo a Rosier y a Black reconfortándola. Cuando aparecían y cuando se iban… esos tres siempre se tomaban de las manos, Emma siempre iba al centro, ese día se fueron de la misma manera. Unas semanas después, se anunciaba que Black había muerto. Ni siquiera medio año después, Rosier también. Nunca más nadie menciono a Emma Nott, ni siquiera cuando la guerra termino.
Theodore parecía aun estar digiriendo la información— Black y Rosier eran mortífagos consumados —murmuro.
Stan asintió— lo sé —murmuro— vi sus brazos marcados. Pero Emma no tenía aquella marca.
Theodore se llevó una mano a la cabeza— No tiene sentido —murmuro— "Vida a su vida" es solamente una frase que no dice absolutamente nada.
—Petro y yo creemos que ella quería huir —Stan dijo y Theodore hizo una mueca— busco a las familias para tener un frente propio y amigos que le tendieran la mano cuando lo hiciera. Tenía amigos mortífagos, pero ella no era uno de ellos. Se dice que Regulus Black renegó del señor tenebroso. Quizá Emma también.
Theodore bufo— Es un rumor muy famoso. Pero si fuera el caso, y Emma hubiera querido escapar, hubiera muerto tan célebremente como Regulus Black.
Stan tragó despacio. Justo ahora, venía la parte difícil— Petro y yo —murmuro Stan bajito— creemos que su huida falló en algo. O quizá ella sabía que no podría escapar, por eso nos dejo esa promesa "Vida a su vida" es como una letanía a un deseo de vivir de nuevo, como un conjuro incompleto. Que ella sabría que no tendría escapatoria y terminaría prisionera de alguien o castigada por alguien, pero ella al mismo tiempo prometía que se mantendría con vida… y nosotros, los leales a ella, debíamos de encontrarla y salvarla.
Theodore cerró lentamente los ojos— Mi padre no dejaría que algo así sucediera a su familia. Era su sobrina. Eso es imposible.
Stan cerró los ojos con fuerza— Petro piensa igual —dijo bajito— Pero… Tu padre era leal a su señor tenebroso ¿Y si tu padre considerara que Emma merecía un castigo adecuado por renegar de su Lord en primer lugar?
Cuando Stan abrió los ojos, se encontró con los fríos ojos de Theodore Nott mirándole con ira.
— ¿Vinculo o amistad? —pregunto Petro con casi nada de acento.
James le miró despectivamente, no se podía permitir ser completamente amigable con aquel mago, Theodore le había ordenado exclusivamente mantenerlo en aquel lugar, no es que Petro pareciera sospechoso… más bien parecía que estaba siendo totalmente flexible y obediente. Además de que al parecer era inmune a su legeremancia innata de James.
Theodore había dicho que aquellos dos eran sirvientes de algún pariente muerto y que incluso entre sirvientes suelen traicionarse… James no quería pensar en eso directamente y pensaba constantemente en Amira, su prima tres años mayor que él. James confiaba en que ella les agradara a los Nott lo suficiente para que Theodore o su padre decidiera mantenerla cerca. Así al menos tendría una aliada dentro. Alguien que protegiera su espalda. Star no contaba. Si Star conseguía agradar a Theodore… James sacudió la cabeza. No quería pensar en esa posibilidad. Le escocería la conciencia, pero eso era algo que James no permitiría.
—Vinculo —respondió tranquilo— y hablando de amistades… oí que eres amigo cercano de Víctor Krum. ¿Eso es verdad?
Petro alzo una ceja, pero luego le ignoro y se miró las uñas de las manos— Es cierto. Fuimos vecinos en Bulgaria cuando éramos pequeños, antes de que comenzara a jugar, pero luego nos mudamos a Irlanda y recién volví a encontrarlo en la escuela. ¿Eres fan?
James negó con la cabeza y fingió una risa amigable— No —dijo con sencillez— pero tengo dos primos en el extranjero que lo son. ¿Alguna posibilidad de que pueda conocerlo personalmente?
Petro le miro analíticamente. James por su parte, intento parecer lo más inocente posible— Es extraño —dijo de pronto— el vínculo ¿No crees? Nuestra tranquilidad de ahora, tanto tú como yo, esta sensación de que nada malo ocurrirá. Tú tienes el tuyo con Nott y no te preocupa en absoluto ni tienes la urgencia de que el tiempo pase rápido. Nott debe ser un mago excepcional para que estés tan sereno hablándome tan amigable.
James frunció el ceño ante tan repentino cambio de tema, ¿Qué quería decir?
—Yo, por mi parte —dijo Petro, llevándose una mano al pecho— ha habido al menos tres instantes en que he sentido que Stan corría alguna especie de peligro —Petro volvió a mirarse las uñas— Nott debe ser un gran mago para no tenerle miedo a Stan.
El brillo de la compresión despertó en James al instante. Esos dos irlandeses estaban usando magia de alguna manera, o su vínculo les permitía saber eso. James, cuyo vínculo estaba incompleto no tenía esas mismas percepciones. Maldijo internamente y pensó en su siguiente jugada— Theodore Nott —dijo entonando con orgullo el nombre— es probablemente el mago más sobresaliente de su generación. Confía en mí y yo en él. Theodore no se preocuparía por nimiedades. Hemos pasado peores situaciones; esto… —dijo restándole importancia al lugar y las condiciones— es mantequilla por la mañana.
Eso pareció causarle gracia a Petro— Suena algo muy astuto —dijo volviendo a su semblante serio— Si, podría presentarte a Víctor. Pero imagino que no serviría de mucho, no es muy sociable y te ves tan falso que seguramente se aburriría de ti en segundos.
James también sonrió— Probablemente —dijo mirándole desdeñosamente— sin embargo ustedes están en Hogwarts. Nadie dijo que esa presentación debía de ser gratis. Soy un prefecto, seguramente encontraran algo interesante que solicitar. Todos necesitamos algo cada cierto tiempo. Así todos ganamos.
Petro le miró entrecerrando los ojos— Si Krum necesita algo aquí, le diré dónde pueden ayudarle.
—Confío en que así será.
James pocas veces sintió ganas de maldecir a alguien. Se tranquilizó por pura fuerza de voluntad y presto atención a los pasos que sonaban cercanos. Theodore venía delante; Stan venía unos pasos detrás.
Theodore ni siquiera se volteó a mirar a Petro, si no que se dirigió directamente hasta James— Nos vamos —dijo secamente.
James asintió en silencio. Esa nueva faceta maleducada y furiosa de Theodore era nueva. Por inercia decidió no hacer preguntas— De acuerdo —murmuro.
Siguieron caminando en silencio, Theodore iba delante y James de cuando en cuando miraba hacia atrás para verificar que nadie les seguía, entonces Theodore se paró en seco. James trastabillo, pero pudo recomponerse a tiempo de que Theodore se daba la vuelta y le miraba fríamente, empuñaba su varita con fuerza— Comprueba de que no haya nadie en metros a la redonda.
James obedeció de inmediato— Nadie —murmuro.
Theodore se acercó a pocos pasos de James, su rostro parecía tallado en piedra. Ese era un nivel de molestia bastante nuevo— Hay cosas que debo comprobar —dijo bajito— y aunque siempre has tenido la buena costumbre de dejar clara tu opinión respecto a las cosas que hago, en el transcurrir de estas semanas te pediré ciertas cosas y quiero que obedezcas sin discutir ni protestar. Algunas sonaran ridículas incluso, pero debes obedecer. No tengo que recordarte que hay un juramento inquebrantable sobre mi ¿verdad?
James asintió en silencio y se llevó una mano al corazón— En esta ocasión obedeceré ciegamente. ¿Qué es lo que hay que hacer?
Theodore dio un corto pasito hacia atrás y su expresión cambió del rostro frio a uno que ya había visto alguna vez, la mirada perdida y la mente vacilante. Casi podía sentir como sus pesados muros de Oclumancia se resquebrajaban… sin embargo eso fue cosa de solamente segundos— De momento… —divago mirando a la nada— De momento… quiero detalles acerca de una familia en cuestión.
James asintió— ¿Quiénes?
Theodore se quedó callado un momento— Los Rosier. Más específicamente, Evan Rosier, el mortífago. Pero también quiero saber acerca de cómo se extinguió aquella familia.
James, que hasta ahora se mostraba dispuesto, hizo un esfuerzo titánico para no descomponer su rostro. Sencillamente asintió con la cabeza. Theodore repitió el gesto y volvió a caminar resuelto hacia adelante. James no le siguió de inmediato; pero al final lo hizo.
Rosier… de todas las personas de las que podría ser…. Theodore quería saber acerca de los Rosier. Se preguntó de qué nacían esas cuestiones. Se preguntó también que le habían dicho aquellos irlandeses. ¿Qué tenían que ver los Rosier en todo eso? James sacudió la cabeza. Evan Rosier… el mortífago. No, el hijo mayor de aquella familia llena de mortífagos. La extinta familia Rosier que había dejado de existir el mismo día que los padres de Star, todos asesinados en aquella misma casa. Un mal presentimiento le decía a James que nada bueno podría salir de aquello.
James siguió pensando en ello, incluso ya entrada la noche. Theodore se había atrincherado en su habitación aquel fin de semana y solamente le vio la cara para comenzar las clases de nuevo. Se veía tranquilo y jovial, pero James sabía que algo andaba mal. Sus barreras naturales de Oclumancia pasaban de débiles a solidas de un parpadeo al siguiente. James era lo suficientemente buen legeremante para saber que algo le estaba atormentando.
Ese día en el desayuno, como era de costumbre, Theodore se sentó entre los alumnos de su año. Había demasiado bullicio en la mesa y todos corrían de un lado al otro. James lo atribuía a que la fecha de la primera prueba del torneo estaba a la vuelta de la esquina, pero estaba equivocado. Star fue quien le dio la respuesta a esa pregunta.
—Es una tontería —dijo ella esa mañana, sentándose a su lado y sirviéndose un pedazo de tarta de manzana— un encantamiento de infantes y a todos les parece la gran maravilla.
Star se apuntó al botón verde de su capa. Allí decía "Potter apesta" y giraba y cambiaba de colores. James arqueo una ceja— No sabía que estabas en el club anti Potter.
Star bufó— Nuestro campeón es Digory.
Ahora James era el que bufaba— Si, y seguramente te hubiera encantado ser también competidora.
Star resoplo— tú y yo sabemos que me cenaría a esos campeones de pacotilla.
James se rió de eso— Indudablemente, Matthews.
— ¿Por qué Theodore parece más asocial que de costumbre?
—Vaya —dijo algo más animado— y yo creí que solamente era impresión mía. Star, quiero hablar contigo de algo. Veámonos después de clases ¿De acuerdo?
Star estaba ya terminando su tarta. Ella asintió despreocupada y tranquila— Claro.
Otro de los dilemas de James. Él sabía que hacían los padres de Star en casa de los Rosier cuando murieron y eso era información que poca gente sabía y que la misma Star le había contado. Su mentalidad de oportunismo le decía que entregara aquella información a Theodore sin rechistar… pero la parte noble en el (si es que tenía una aún) clamaba a gritos que si iba a revelar esos detalles, al menos debía de decirle a Star primero, después de todo, era un secreto de Star, no suyo. No sabía exactamente que hacer… pero resolvió su dilema pensando en que conforme el día fuera pasando, seguramente para la noche su estado de ánimo le dejaría claro si estaba dispuesto a hablar con Star de eso o no. El lado noble en él era fácil de callar. Además seguramente podía revelar aquella información a Theodore y le haría prometer no divulgar… Theodore si tenía aquel lado noble.
— ¿Te acompaño a tu aula? —James se mostró amable.
Star asintió en silencio, aun terminando de masticar su tarta, casi sonriendo en el proceso— Si, vamos.
Caminaron lado a lado, conversando acerca de los nuevos visitantes. James sabía que Star apreciaba que el la acompañara en ciertas ocasiones. James era prefecto y sabía que a Star le gustaba colgarse de eso y sentirse importante y además con cierto nivel de influencia que el resto de sus compañeros no tenían. James no podía sentirse más orgulloso de ello.
Todo un alboroto se montó cerca de las mazmorras. Escucho gritos y maldiciones. Era la clase de pociones. James tenía que ir, Star lo siguió de cerca en silencio. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, escucho una discusión acalorada. Algunos gritaban y reían en coro. James, aburrido se abrió paso, pero eso sirvió para presenciar en primera fila un intercambio de maldiciones entre Potter y Malfoy… solo que ninguno echo la maldición a quien debía. Goyle recibió el de Potter y Granger el de Malfoy.
Goyle tenía granos espantosos en la cara… pero quedó mejor parado que Granger, quien ahora tenía los dientes de adelante creciéndole a una velocidad que James no había visto nunca. Algo cruel. Demasiado cruel, según su espíritu amante de la estética. James se cruzó de brazos y bufo. Malfoy se partía de risa, ignorando a Goyle. Podía sentir el desprecio de Star con solamente estar a su lado.
¿Esto era Draco Malfoy? ¿Regodeo insensato a pesar de que uno de los suyos había sido maldecido? Pansy Parkinson reía a carcajadas mientras Weasley trataba de ayudar a Granger y solamente lanzaba miradas asesinas a los demás.
—Mira bien Star —le dijo James— Este tipo de cosas es de las que hay que asegurarse que nunca te pasaran.
Star asintió, James sabía que ella tenía la varita en su mano— Si, James.
James busco con la mirada a Theodore, quien ya estaba dentro del aula y que seguramente ni se había molestado en salir a ver qué pasaba. James suspiro. No, Theodore no era un Draco Malfoy. Pero por eso mismo, James se vio en la obligación de intervenir.
—Varitas fuera —dijo James, dando un paso al frente. Los de cuarto año le reconocieron al instante y las risas murieron— ¿Saben cuántos puntos restarían a su casa por una estupidez como esta? ¿Potter? —Al reprender primero a Potter, Malfoy sonrió— ¿Qué hay de ti, Malfoy?
James saboreo esa expresión en su rostro. Seguramente se esperaba que por ser Slytherin no le reprendería— Tú —dijo apuntando a Weasley— Ayuda a Granger a ponerse de pie.
Granger parecía ida, cuando se tocó el mentón, soltó un grito horrorizado al sentir sus dientes. No podía hablar, pero sí pudo ver sus ojos lagrimear. James entro en un pequeño dilema. Por un lado, quería sancionar a Potter y a Malfoy, pero tampoco era tan noble para restar puntos a su propia casa por un arranque de empatía. Aunque por otro lado… Malfoy daño a Granger. James estaba seguro que eso era algo que Theodore desaprobaría, dado su cercanía a la impura.
¿Qué hacer?
— ¿Qué es todo este escándalo? —Snape apareció de la nada y le ahorro a James sus dilemas.
Snape castigo a Potter y mando a Goyle a la enfermería. Y por algún motivo oscuro, se burló de Granger al punto de hacer que la chica saliera corriendo de allí llorando; diciéndole que aquellos dientes gigantescos de castor que ya le llegaban a la barbilla no parecían ser diferentes que antes. James casi soltó una carcajada, pero se contuvo. Era un prefecto y sabía que eso estaba mal.
—Cinco puntos menos para Gryffindor —dijo mirando como Granger desaparecía por el pasillo— Agradézcanle a la señorita Granger. Todos, adentro.
Todos los alumnos entraron entre risitas y cuchicheos. Star se despidió de James con la mano. Incluso James estuvo a punto de marcharse— Craston —llamo Snape autoritario— Los alumnos que se saltan las clases tienden a desperdiciar su tiempo en las cercanías al bosque prohibido y los baños. La señorita Granger no tiene autorización para eso. Solo la enfermería está permitida en este horario. Asegúrese de eso.
—Sí señor.
James camino a paso rápido hacia la enfermería, relativamente confundido. Snape era de las personas que no lograba entender en absoluto. Sin embargo, ahora tenía excusa para ver de primera mano que esa pequeña bruja se rehabilitara de la manera adecuada. No quería tener que resolver asuntos que él no había estropeado.
Recordó con algo de molestia el segundo año, cuando Theodore le pidió… no, se lo había ordenado… la primera orden que recibió de él fue que borrara de la mente de Granger aquel encuentro que tuvo con Theodore previo a que el basilisco la atacara. Theodore se borró de aquel evento. James pensó que era por el asunto del mapa… pero no. El mapa se perdió y Theodore ni siquiera hizo mención de eso.
Y eso no era todo. Cuando James le dijo a Theodore que Malfoy tenía el pensamiento recurrente acerca de que efectivamente Theodore tenía algún tipo de interés en la Impura, el igual hizo que James hechizara a Malfoy para que olvidara esos detalles. ¿Para qué? James ni quería descubrir el por qué. Le gustaba pensar que Theodore solamente tenía aquellos arranques y ya.
"Pero eso no es verdad"
James tomó aire antes de entrar en la enfermería. Theodore guardaba aquella extraña especie de aprecio por la impura. El alma embustera y oportunista de James le decía que toda información era valiosa y a todo podía sacarle beneficio. En este caso, ser amable con la impura podría ser de cierta manera puntos a su favor.
Granger estaba llorando sentada en la camilla de la enfermería. La señora Pomfrey no estaba en ningún lado y podía ver a Goyle en otra de las camas, perfectamente dormido. Aquellos dientes de Granger ya llegaban a su pecho.
James sacudió su varita y luego recito un pequeño encantamiento. Los dientes de Granger dejaron de crecer. Ella se giró al instante, intento hablar, pero no logro articular una sola palabra. Mas lagrimas inundaron sus ojos.
—Tranquila —dijo James, mientras guardaba su varita— tengo dos hermanas pequeñas y no preguntes como, pero una vez una hechizo a la otra con ese mismo maleficio. Se supone que es algo de vanidad para hacer crecer las uñas… pero al parecer se puede aplicar en dientes. Con el encantamiento que te lance, solamente se detiene. Seguramente la señora Pomfrey puede hacer que vuelvan a cómo eran antes.
Granger se limpiaba los ojos con las mangas de su uniforme y mascullo algo que se parecía a unas gracias. James le sonrió— Snape fue cruel hace un momento, pero debo decir que fue el quien me envió a ver que estuvieras en la enfermería —añadió, lo último que quería era que ella pensara que Theodore le envió. Este acto debía permanecer como algo desinteresado— No llores por eso. Mírale el lado bueno a todo, justo ahora tienes en frente la ventaja de que si no te gustaban el tamaño de tus dientes antes, ahora puedes modificarlos como quieras. Adiós Granger.
James salió rápidamente de la enfermería sin mirar hacia atrás.
—te ves diferente.
Esas fueron las primeras palabras que Theodore le dijo cuándo se encontraron bajo el árbol de siempre, cerca del lago negro. Hermione alzo una ceja, pues ese comentario era algo extraño siendo que siquiera el dejo de ver su libro cuando ella se llegó y se sentó cerca de él, se analizó a sí misma un momento, pues llevaba su ropa de siempre, no había cambiado nada en ella. Le había buscado con intenciones de lograr un acercamiento amable… buscando una conversación agradable, como solían tener antes.
—Hola Nott —ella apoyo la cabeza en el árbol y centro sus ojos en las hojas que se sacudían con el viento, ignorando el comentario inicial dando a entender que no entendía de que estaba hablando.
Ella no se dio cuenta, pero Theodore casi sonríe— Hola Granger —Theodore abandono su libro y también apoyo su cabeza contra el árbol, también mirando hacia las hojas— Hace tiempo que no hablamos —dijo Nott de repente.
Hermione miró hacia el cielo— tienes razón —dijo distraída.
—Tengo razón —el parecía saborear esas palabras. Hermione casi ríe de histeria— ¿Que viene ahora? He notado tu mirada culpable huyendo de la mía cada que nos cruzamos de lejos. ¿Es por aquello con Weasley?
Hermione cerró los ojos con fuerza. Maldijo internamente. Hermione sentía que debía una disculpa, pero era lo suficientemente orgullosa para pensar que no debía explicación alguna. Era casi un dilema.
—No lo apruebo —dijo el de pronto. Hermione despego la mirada de las hojas del árbol y miro contrariada a Nott. Este estaba envuelto en un abrigo gris que parecía enorme, tenía los ojos cerrados, delgados rayos de sol le daban en la frente y mejillas. Casi se veía más pálido de lo normal y también eran visibles unas ojeras. Hermione se preguntó que le quitaría el sueño a alguien como él; con el cuello extendido, Hermione pudo ver el brillo de lo que parecía un collar sobresaliendo de entre el cuello de su abrigo. Le distrajo, realmente le distrajo de lo que ella iba a decir, solo reacciono cuando el abrió los ojos y se sentó erguido, podía ver cómo ponía una expresión divertida— sospecho que ibas a replicar, pero que bueno que no lo has hecho. Weasley no me gusta, pero no me vayas a tomar por Malfoy. No me interesa lo humilde de su familia, ni que les digan traidores de la sangre o sus malos modales. Lo que no apruebo es el poder que le das sobre ti.
Hermione se quedó pasmada— ¿Poder sobre mí? —Ella sacudió la cabeza— Eso es ridículo. Yo no…
—Vino aquí reclamando que le obedecieras y realmente parecía seguro de que lo harías sin replicar —él le corto— yo —dijo apuntándose a sí mismo— soy alguien con poder sobre otros. Cuando ordeno algo los míos tienen que obedecerme, pueden replicar (generalmente las personas) o suplicar (generalmente los elfos), cierto. Pero al final… mis órdenes se cumplen, porque tengo poder sobre ellos. Porque ellos lo decidieron o porque desde nacimiento son míos —Hermione, pasmada ante tal monologo que sonaba maligno y terrible, apretó la mandíbula con fuerza, sospechando a donde quería llegar Nott— Eso, Granger, es algo que se vuelve costumbre. Si Weasley esperaba que le obedecieras en silencio es porque antes ya lo has hecho. Eso es casi decepcionante. He escuchado que estas montando una especie de club por los derechos de los elfos, las criaturas con alma sumisa… toda una ironía… o tal vez no, quizá viste en su actitud sumisa la misma que ves en ti de vez en cuando.
Hermione soltó una risa nerviosa— Y yo aquí con intenciones de pedirte disculpas por eso —Dijo enfadada— ¿Y me comparas con un elfo domestico? ¡No soy la elfina de Ron!
Theodore miró hacia otro lado— ¿Gritarlo no ayuda en nada o sí? —Luego pareció bufar— ¿Te gusta la verdad o prefieres palmaditas en la espalda? Busca a los que hacen eso usualmente para ti, seguro que hay mucha gente que ve como ayuda el darte la razón en todo. No digas que te sorprende mí actitud. Sabías que soy una persona crítica y que te diría lo que realmente pienso al respecto. Seguro lo piensas hasta tú, por eso me evitabas.
Hermione apartó la vista también, pero se miró las manos. No se alejó. Se quedaron así en silencio un buen rato— Son mis amigos —dijo ella finalmente, pensando en Harry y Ron— me salvaron de un Troll en primer año y han estado siempre conmigo. No son los mejores pero…
—Pues consigue otros.
Hermione abrió la boca de la impresión, pero la cerró de inmediato— No —respondió, volviendo a enfrentar la dura mirada que Nott le lanzaba… sin embargo… el no parecía estar enfadado con ella, no realmente. No podía interpretarlo al inicio, pero el como ahora la miraba y la mueca que hizo, parecía confundido. Hermione pensó que eso era realmente lo que pasaba. Nott no la entendía. Veía las cosas con un filtro y de una manera diferente a la de ella; recordó que incluso él se lo dijo hace tiempo… de hecho, acababa de decírselo hace un momento. La actitud que ella mostraba para con sus amigos se asemejaba a la de un sirviente con un amo, porque esa era la manera en la Nott vivía. No conocía puntos intermedios. Hermione recordó con algo pesar que Nott mismo dijo que no tenía amigos, el solamente tenía aliados… con el siendo el líder y los demás obedeciéndole.
—Creo que te entiendo —dijo ella, haciendo que Nott hiciera otra mueca, pero ahora se cruzó de brazos— Quiero decir, que entiendo porque no logras entenderme. —ella se aclaró la garganta y luego tomo un respiro, buscando las palabras adecuadas— es como con una familia.
— No son tu familia.
Hermione casi se ríe. Nott estaba rebatiendo sus argumentos, claramente no estaba cerrado en una idea— Como si lo fueran.
—Pero no lo son.
—Estas siendo testarudo. Escúchame —ella le miró duramente, casi perdiendo la paciencia. Nott se calló por fin— Hay un dicho muggle que suena así "Los amigos son familia que elegimos" entiendo que como mago sangre pura tu solo confías o te relacionas con el vínculo de magia que dijiste, pero como tú mismo dijiste, eso solo pueden hacerlo ustedes. Los nacidos muggles, los muggles y los mestizos y todos los demás que no tenemos esa magia a nuestro favor solamente nos podemos valer de los buenos presentimientos que tenemos respecto a las personas de las personas que conocemos. No sabemos si nos mienten, no sabemos si nos traicionaran… no sabemos. Pero cuando tienes la certeza de que alguien es de confianza y te sientes bien con ellos alrededor… es amistad —Nott no parecía muy convencido— he pasado cuatro años junto a Harry y Ron, he compartido tiempo con ellos en la escuela, fuera de ella, en vacaciones. A veces —Hermione dudo en hablar, pero debía hacerlo— a veces igual soy déspota con ellos. Les ordeno que hagan ciertas cosas, como si fuera su madre. Planifico sus horas de estudio y muchas veces no les dejo holgazanear para que terminen sus deberes. He escuchado muchas veces a Fred y George molestar a Ron cuando me obedece, incluso a Harry —Nott había alzado una ceja, no sabía si incrédulo o impresionado— Lo que quiero decir… es que nuestra amistad no es algo unilateral como pienso que crees que es. Son mis amigos. Tienen cosas muy buenas y otras un poco malas. Pero son mis amigos. Y por si sirve de algo, Ron se disculpó conmigo por cómo se comportó. Es una situación complicada ahora mismo. Harry y Ron pelearon y estoy intentando que se reconcilien. De preferencia, antes de que el año termine.
Ambos se quedaron en silencio un buen rato. Nott parecía procesar todo lo que Hermione dijo, pero no rebatió más sus argumentos. Eso al menos era algo.
—Sigo sin poder entender del todo y no lo apruebo —confeso Nott— pero si lograste que admire tu inteligencia, supongo que sabes lo que haces.
Hermione rodó los ojos— Gracias —dijo sarcástica.
— Supe que Malfoy te maldijo —murmuro distraído.
—No era a mí —dijo ella— en realidad fue a Harry, me dio por accidente.
Nott se encogió de hombros— de todas maneras eso cambia las cosas. Yo tenía un trato con Malfoy acerca de nada de maldiciones hacia ti y ese acto lo rompe. No se quedará así.
Hermione le miró a la cara, incrédula— Fue un accidente.
—Un mago listo no tiene accidentes —dijo Nott— y Draco es impulsivo, pero dudo mucho que se trate de un accidente. Una artimaña, eso es. Se cree lo suficientemente inteligente para creer que no veré a través de sus maquinaciones.
Hermione rodó los ojos— en serio, hablas como una vieja obra de teatro.
Theodore Nott parpadeó— ¿Qué? —Dijo— Ya me habías llamado así antes. ¿Qué es exactamente?
Ella entorno los ojos— una Obra de teatro —dijo gesticulando con las manos— Actuación. Diálogos exagerados… actores y escenografía. El telón.
Theodore volvió a parpadear— ¿Cómo un show de itinerantes? ¿Un acto de circo?
Ella se llevó ambas manos a la cabeza— No puedo contigo.
—Podrías enseñarme —dijo el, llamando su atención. Theodore Nott había dejado de recostarse contra el árbol y la miraba fijamente— enséñame que es esa "Obra de teatro". Para mi suena como un engaño o un timo.
Hermione primero se sorprendió, luego, aún no terminando de creerse lo que Nott le pidió, comenzó a explicar lo que ella misma sabía del teatro. Theodore le miraba en silencio y sin hacer preguntas. Hermione dibujo la estructura interna de un teatro en una de las libretas que sacó de su mochila, le explico acerca de los guiones y también de los tipos de obras que ella conocía: Las comedias, las tragedias, los clásicos, los musicales… A Theodore parecía divertirle que se armara una escenografía y que hubiera composiciones musicales para ambientar la obra.
—Suena como algo complicado si no se puede usar magia —dijo él.
—Las obras de teatro tardan meses, incluso años en producirse. El trabajo de los actores también es agotador. Tienen que memorizar cientos de diálogos y aparte de eso, también tienen que memorizar las emociones y los gestos que debe realizar en cada uno de esos diálogos. Deben reír o llorar cuando su personaje lo demanda.
— ¿qué hay de los musicales? —dijo el meneando la cabeza— ¿realmente cantan toda la obra?
—Si —respondió ella— pero creo que eso es un poco más sencillo.
— ¿Por qué?
—porque las canciones son más fáciles de aprender que un dialogo.
Theodore se llevó una enguantada mano al mentón— Creo que los muggles tienen una especie de fijación con la música.
Hermione se llevó las rodillas al pecho— Eso es verdad, pero como las obras de teatro, hay muchas opciones de música. Pero la única que es considerada cercana al teatro son las interpretaciones de conciertos sinfónicos.
— ¿Sinfónicos?
—Sí, solo la sinfonía. Nada de voces, solamente los instrumentos. También hay muchos clásicos.
— ¿Cómo son esos clásicos?
Hermione se lo pensó— no podría explicarlo. No podría explicar la música. Tendrías que asistir a un concierto así.
Theodore inclino la cabeza hacia un lado— Podría hacerlo.
Ella lo miro con cara de que quizá se estaba volviendo loco, pero el permanecía serio— Si, podrías.
Él asintió— Sería interesante de ver —dijo sereno—Comienzo a pensar seriamente en que se muy poco del mundo muggle. Tengo que arreglar eso. ¿Me ayudarías con mis dudas, Granger?
Hermione se le seco la garganta— claro —dijo con una risa nerviosa— solo tienes que preguntar.
—Perfecto —dijo él, luego miró hacia el lago Negro, el ocaso estaba ya llegando. Theodore comenzó a guardar sus libros— Se hace tarde —dijo sereno— hay que volver al castillo.
Hermione de inmediato también guardo la libreta que saco de la mochila y su pluma, para cuando terminó, Theodore extendió su mano para ayudarle a ponerse de pie. Si, él parecía salido de una Obra de teatro antigua. Hermione tomó la mano que le ofrecía y al estar de pie se quedó incomodos segundos observando con atención a Theodore Nott. Su cabello había crecido bastante, a los lados le ocultaba un poco las orejas al frente casi alcanzaría sus ojos.
— ¿Cómo se cortan el cabello los magos? —pregunto ella de pronto, pensando en que no había visto nunca un solo local como una barbería o peluquería.
Theodore hizo una imperceptible mueca frunciendo las cejas pero luego volvió a su expresión habitual— Tijeras dijo él. Generalmente, un elfo lo hace. Eventualmente, uno aprende el encantamiento adecuado para eso. Existe la probabilidad de que no siempre tendrás un elfo a disposición.
— ¿Y quienes no tienen un elfo?
—El padre o la madre del mago, hasta que este aprenda a hacerlo solo.
— ¿Y si no tiene padres?
Theodore inclinó la cabeza a un lado— Pasaría a ser tarea del padrino o madrina, hasta que el mago aprenda a hacerlo solo.
— ¿Qué pasa si es huérfano? —Dijo ella— ¿No pueden ir al peluquero?
— ¿peluquero? —Theodore entorno los ojos— ¿Qué es eso?
Hermione asintió— En el mundo muggle, la gente le paga a otra gente para que les corten el cabello.
Theodore pareció horrorizado, o al menos esa expresión es la que a él le pareció… pero extrañamente, parecía tener una mueca entre una sonrisa y el acto de destilar ironía— Ningún mago que se precie dejaría que otro toque su cabello y aun así pagarle por ello.
Hermione frunció el ceño— ¿Por qué?
Theodore se acercó a ella, demasiado. De por sí ya estaban bastante cerca— Hermione Granger —dijo Nott, y ella se impresiono, pues era la primera vez que él le llamaba por su nombre completo— ¿Cómo haces tú para cortarte el cabello? —preguntó, al mismo tiempo que alzo una mano y agarró un pequeño mechón de cabello con una de sus manos enguantadas.
Desde lejos, seguramente esa acción podía verse extraña y escandalosa, ya que después de todo, ambos se habían quedado atrapados en la conversación a tal nivel que Theodore no soltó la mano de Hermione de inmediato, después de que ella ya estaba de pie. Si no que ahora también, con la mano extendida y tocándole el cabello, parecía que se lo estuviera acariciando.
Hermione proceso todo a una velocidad increíble y debió mostrarse tan horrorizada como él. Se alejó de inmediato de Theodore, al menos dos metros y se llevó las manos al mechón que hacía segundos Theodore había sujetado— Mi madre lo corta —dijo ella.
El muchacho había asentido hacia ella, metió las manos en los bolsillos de su abrigo y le dio una mirada de aprobación— Y espero que siempre sea así —dijo él, volviendo a acortar la distancia entre ellos— me agradas, lo llevo diciendo desde hace años, Granger. Sin embargo, esta conversación nos ha revelado que aún eres nueva en el juego de los magos listos. Ten cuidado ¿De acuerdo?
Hermione asintió— Yo… —dijo dudando— Tú… —ella se aclaró la garganta.
— ¿Qué ocurre?
—Pensé que establecerías preguntas de seguridad o algo por el estilo.
—No es necesario —dijo él— podría distinguirte si estuvieras siendo suplantada.
Hermione boqueo— ¿Cómo?
Theodore se colgó la mochila al hombro— Revelarlo no sería el juego de un mago listo —dijo sencillamente y caminando hacia el castillo.
"Presumido" pensó Hermione, mientras se apresuraba a alcanzarle y mantenerle el paso— ¿Y qué hay de mí? —Dijo ella— ¿Cómo sé que nunca serías suplantado?
Theodore suspiró— Bueno, digamos que nadie toca mi cabello, excepto mi elfo.
— ¿Nadie?
—Nadie —dijo el con solemnidad.
— ¿Ni siquiera tus padres? —preguntó.
Theodore se quedó en silencio un momento, Hermione pensó que no respondería, pero inesperadamente él lo hizo— Mi madre solía hacerlo —dijo pensativo, como si estuviera perdido en sus recuerdos— pero murió, así que es una tarea que encomendó al elfo que me heredó. Una vez cuando mi elfo fue enviado a una tarea en específico. Ningún otro elfo podría hacer la tarea, porque era un designio familiar, así que mi padre lo intento. Yo era muy pequeño pero… —Theodore tenía una expresión de concentración absoluta— creo que no lo recuerdo bien. Pero… —Nott parpadeo y la miró fijamente de nuevo— No, no recuerdo que ocurrió. Pero la respuesta a tu pregunta es, que nadie que no sea mi elfo nunca tocara uno solo de mis cabellos. Así que no hay manera de que sea suplantado.
— ¿Y si tu elfo no pudiera cortarte el cabello, dejarías tu cabello largo hasta que pudiera cortártelo?
Hermione lo dijo medio en broma, pensando en un Theodore Nott con melena, pero el muchacho pareció tomarse la pregunta en serio— Si fuera mucho tiempo, preferiría dejarme calvo a mí mismo. Eso es más práctico, creo —Hermione soltó una sonrisilla, pero Nott le miró serio— sin embargo… si tomaras mi mano, si algún día aceptaras el vínculo conmigo; supongo que te lo pediría a ti.
Y... ha pasado casi un mes desde la última publicación, me parece :s
Gracias por los comentarios, se agradece y también las lecturas. Creo que esto es lo más Theomione que he escrito hasta ahora jajajajaja. De aquí para adelante, habrá más momentos de ellos dos... aunque no algo tan extenso como esto; pero... perspectivas cambiaran con esto. ¿Adivinen quien se enamorara primero?
Dejando de lado lo pasteloso, pues ya hay un miniresumen poco detallado de quién es Emma Nott. De aquí en adelante, también las cosas se tuercen cada vez más. Por cierto, el el siguiente capitulo se viene el baile... es algo extenso, pues pasa la primera prueba y otros eventos varios; si se me hace demasiado extenso, el baile queda para el capitulo 14. Este mes sera el de más publicaciones. Al menos 3 capítulos, contando este, porque tengo escrito mucho de ellos.
Saludos especiales a Lluvia de Oro :D!
Por cierto, tengo un fic más, también Theomione llamado "Easy Go" que igual estaré actualizando este mes, los capítulos son algo mas cortos y creo que es menos intenso que este fic; pero con mucha magia y acción y me parece que igualara en sangre a este fic :s
Abrazos a todos :)
