CAPITULO 13

EL JUEGO DE UN MAGO LISTO

— ¿El juego de un mago listo? —Theodore era pequeño y curioso, pero como era un niño, le gustaban los juegos que su padre le hacía practicar. Tiempo después entendería que el hacer que las cosas se parecieran a juegos era la manera que Philip Nott tenía para enseñarle a su hijo las cosas.

—Si —había dicho Philip. Ese día estaban almorzando afuera de la Mansión de la costa, el lugar donde solían pasar los veranos o las navidades o cuando Philip tenía reuniones con las familias que obedecían a la familia Nott. Estaba cerca del mar y era generalmente un lugar cálido la mayoría del tiempo, así que aprovechaban los inmensos jardines para tomar el sol. Theodore sabía que aquella casa era donde su padre había pasado su infancia. La mansión era diferente a las otras, era aún más grande que las otras cinco que la familia Nott tenía en Gran Bretaña, tenía tres plantas, un bonito jardín delantero y un enorme jardín trasero que hasta tenía una enorme fuente de agua y un invernadero un poco más lejos.

— Aunque también podríamos llamarle "La manera de actuar de un mago listo".

— ¿Entonces porque dices "Juego", Padre? —Theodore se había dedicado a beber de su zumo de limón, la copa era pesada y tenía que sujetarla con ambas manos. Todos los enseres en aquella casa eran pesados. Desde las cortinas hasta los cubiertos.

Philip había asentido con la cabeza y había apoyado la cabeza sobre la mano, mirando hacia el horizonte donde se podía ver levemente las olas del mar— Porque puede que sea la palabra adecuada. ¿Cuál el fin de un juego?

Theodore había dejado su jugo de inmediato— Ganar.

— ¿Y que necesitas para ganar?

—Usar una estrategia que me haga ganar rápido, pero que no rompa las reglas del juego.

Philip había sonreído complacido— Exacto hijo —había dicho— Como cuando haces tus travesuras con los elfos.

Theodore había mirado a otro lado en ese momento, recordando su más reciente travesura con la cual embauco a uno de sus elfos para engañar a otro y conseguir que le dejaran usar la varita de su padre. Philip se había enfadado como pocas veces le había visto, incluso le llego a tener cierto miedo respetable, además de que fue la primera vez que Theodore vio como Dung, el elfo domestico más viejo de todos, había intentado cortarse los dedos por haberse dejado engañar por Theodore— Si, Padre —contesto de inmediato.

Philip sin embargo no parecía molesto, hasta podría decirse que tenía cierto deje de orgullo— Tú te has acostumbrado a jugar para conseguir cosas, pero ahora no jugaremos para conseguir cosas. Hay un juego maquiavélico y terrible llamado "negocios y existencia" y las reglas se rigen por la tan mal sonada "Política y buenas costumbres" Yo juego todos los días. En este juego, se vale todo. Algunos comenzamos el gran juego con ventaja, los desafortunados y listos generalmente ganan todo lo que tienen jugando y deben seguir haciéndolo si quieren mantener lo que han conseguido… pero un mal paso y lo puedes perder todo.

—Nunca había oído de ese juego.

—Es un juego de adultos —había contestado Philip.

—Pero soy un niño.

—Eso no es mucho impedimento, incluso hay ancianos que no entienden acerca de este gran juego —él le animo— pero tú sabrás de él pronto, porque yo te enseñare.

— ¿Y el premio? —Theodore había preguntado casi de inmediato.

Philip había sonreído— El premio, hijo —dijo, volviendo mirar hacia el mar— El premio es ganar.


—No —había sido la respuesta tajante de Star en cuando James dijo que Theodore necesitaba información acerca de la familia Rosier. Star había contestado sin pensar, apenas escucho el nombre "Rosier" entró en negación.

James había explicado luego de manera muy amable, como solo James podía hacer, que Theodore necesitaba esa información— Además —había dicho— si Theodore no lo escucha de mí, seguramente recurrirá a otros medios y sabes que el resto del mundo cree que tus padres mataron a los Rosier. Eso puede ser contraproducente para tus objetivos.

Star se había cruzado de brazos, procesando eso en silencio… por un momento no supo que responder, pero luego recordó a su tío, confrontando a aquel funcionario del ministerio que quería chantajearlo con lo mismo, con la mala imagen de sus padres— Yo se la verdad —respondió Star— Yo, y eso es lo único que podría importarme. James… creo que olvidas cual es mi verdadero objetivo ¿Verdad? —Star le miró a la cara. James era condenadamente alto, pero eso nunca la había detenido para hacerle frente— Yo volveré al Praethor, de una u otra manera. Nott es una catapulta a ello. Si no consigo su favor, entonces tomaré el camino largo. No es imprescindible.

—Oh —James se había echado contra una de las columnas de la torre de astronomía— De cuerdo, de acuerdo —dijo levantando sus manos, como si se estuviera rindiendo— Salve usted, impia Star Matthews. Por supuesto no querrías involucrarte en la familia Nott de todos modos, ya que probablemente seas compañera de consejo con una impura. A mí no me molesta del todo, soy bastante permisivo si me lo ordenan, pero claro, eso no va contigo.

Fue como si prendieran fuego en su estómago— ¿Crees que no sé lo que insinúas? —Star apretó las manos y miró con ira a James.

James solamente sonrió y se encogió de hombros— No sé de qué estás hablando.

Star dio una patada en el suelo. Completamente fúrica. James solía sacarle desquicio siempre para que ella aceptara cosas que estando en sí misma no haría. Star admiraba a Nott ¿Cómo no hacerlo? Aun cuando defendía a la impura y se mostraba amigable con ella, era algo admirable. ¿Qué sangre pura hacía eso? Manejaba situaciones importantes, James lo decía. Estaba tejiendo su red de amistades en Francia e Irlanda, James también se lo había dicho. Su familia tendría un Giratiempo. Philip Nott, por su parte, también estaba escalando rápido y limpiamente. Su tío se lo había contado, igual que Edward Greengrass, quien venía a su tienda para hacer encargos para el mismo ministro. Las manos de los Nott eran cada vez de mayor alcance y estaban siendo completamente insertadas en el gobierno mágico. Cada vez que Star pensaba en eso, un fuerte deseo de pertenecer se internaba en su ser. Sin embargo….

—El honor de un Praethor —dijo serenándose a su misma— es lo único que le queda cuando no tiene nada más.

—Seguro —dice el despreocupado— repítetelo cuando sea precisamente eso lo único que tendrás.

—Lo prefiero —ella aseguró— Seré tal cual hasta el final de mis días. Un Praethor no se hace menos cuando alguien le desprecia.

James le miró con lastima— Pero no eres Praethor —Star sintió como si le abofeteara— Y ahórrate el "Lo seré"; sin una familia prominente de tu lado pasaras años sin serlo y quizá mueras sin lograrlo. ¿Tengo que recordarte nuestro trato? ¿Sabes que no estás sola en ese barco, verdad? Nos hundirás a ambos.

Star miró hacia sus pies. Claro que pensaba en James también, aunque a medias, pero si lo hacía. Pero aunque James hablaba con verdad, Star debía seguir la línea de los Praethor. Honor y orgullo— James —le llamo, ya cada vez más calmada, él le dirigió la mirada, pero no parecía despreocupado— Sé que el tiempo corre en contra y por supuesto que respeto nuestro acuerdo, pero esto es algo que no puedes pedirme. La muerte de los Rosier es la muestra clara de que mis padres fallaron. Muestra de incompetencia. Prefiero que el mundo crea que mis padres fueron sus asesinos, así al menos se sabrá que murieron cumpliendo sus metas.

James sacudió la cabeza y miró hacia sus pies, luego la miró a ella y realmente lucía triste. No era lastima, Star sabía eso y lo agradecía— Nunca voy a entenderte.

—No necesitas hacerlo —dijo ella, acercándose unos pasitos— Ni lo necesitaras, no más de lo que me entiendes ahora. Promételo ¿sí? No le digas a Nott.

James había suspirado y le puso una mano en la cabeza. Star la quitó de un manotazo, haciendo reír a James— De acuerdo, lo prometo —dijo James y eso fue suficiente para Star. Ella sabía que podía confiar en James— No le diré nada. Pero ahora que pienso al respecto… Nott está reuniendo todo tipo de información. Podrías ayudarme con eso.

Star casi frunce el ceño, pero lo disimulo muy bien. Star recordó a su tío. Aquello acerca del "Ultimo Nott". No se lo menciono a James e investigo por su cuenta al inicio. Star quería saber, quería buscar sus propias respuestas. Incógnitas que le lanzo su tío sobre aquello que los Nott necesitan para subsistir, además, por lo que James le contó (o lo poco que le conto, más bien) sonaba a secretismo descarado. Star se guardó sus opiniones y teorías y decidió observar.

—Claro —ella había dicho— Sabes que puedes contar conmigo.

Eso había sido la noche pasada. Star ahora estaba en la biblioteca leyendo un ejemplar antiguo y de colección de los muchos que su tío atesoraba. Lo sacó sin permiso, por supuesto. Allí estaban las descripciones de historias varias que se remontaban a relatos de las guerras con goblin y duendes. Su sublevación y sus héroes. Star estaba cada vez más sorprendida que aún en aquel libro tan antiguo de más de mil años, había menciones del apellido "Nott". Habían libros más antiguos, pero estaban en francés y español y ella no sabía esos idiomas; sin embargo, aún allí Star pudo distinguir el apellido "Nott".

Star suspiro. Lo único que llamaba la atención acerca de esos relatos era la manera en que se describía a uno de los magos considerados héroes en ese entonces, un Nott. No era alguien popular, pues solamente le mencionan unas cuantas veces. Mencionaban más a un tal "Artlan". Describían a aquel Nott solamente con la particularidad acerca del color de sus ojos. Al parecer el azul no era un color común en la antigüedad, asociándolo con el fuego mágico, que es azul.

En el libro decían que Nott era un ser oscuro, le describían montando un caballo negro y con una varita de la muerte y un látigo mágico, cabello oscuro y una capa oscura y gigantesca que le envolvía como una sombra. En el libro decía que Nott podía congelar el campo de batalla hasta que sus enemigos se partieran en pedazos con solo tocarlos, si era amable. Si estaba cabreado, como le describían la mayoría del tiempo, decía que él podía brillar como el sol y volver todo un campo de cenizas solo con la luz, y al final él era la única sombra negra que quedaba en pie. Ningún hechizo le alcanzaba nunca, ni siquiera los maleficios asesinos.

Star pensó que un mago así era prácticamente una bestia parda y esa magia que describía el libro sonaba más a fabula. Aunque los misterios de la magia eran inexplicables a veces. Star suspiro y luego de guardar bien su libro en la mochila camino hacia el patio principal. Era muy cuidadosa, pues aunque su tío Hermes no hizo preguntas acerca del mapa que ella perdió, sabía que si preguntaría acerca de su libro si este no volvía a aparecer.

Caminando hacia las mazmorras, vio que James caminaba al mismo paso que el profesor Moody, parecían mantener una discusión interesante. Moody, que de por si era extraño y atemorizante, parecía incrédulo de que un Alumno mantuviera conversación con él… o al menos eso supuso Star. Juntos, seguían caminando por el pasillo principal de la entrada al castillo. James hizo una seña, como si apuntara al lago negro. Moody sacudía la cabeza y parecía fastidiado.

Camino distraída, mirándolos, cuando paso por el patio principal, que estaba lleno de alumnos de todas las casas, sin embargo, llamó su atención un pequeño alboroto. La cuadrilla de seguidores de Digory estaba protestando, un poco más lejos, Digory estaba a solas con Potter, hablando. Potter parecía preocupado y Digory estaba pálido. Digory asintió y se marchó. Le pareció a Star que cuando eso ocurrió, tanto James como Moody estaban mirando también, entonces Moody parecía querer marcharse, pero James replico algo más y este se volvió con cara de aburrimiento y cruzándose de brazos.

Potter caminaba hacia los pasillos, Weasley estaba allí, mirándole con cierto aire de desdén. Granger estaba a su lado, pero cuando Potter se fue sin cruzar palabra con ambos, se fue hacia otro lado, Granger fue detrás de él, llamándole. Potter no la escucho, pero se paró en seco luego de que Malfoy se burlara de él. De nuevo, Moody dejo de prestar atención a James. Este pareció darse por vencido y se alejaba agitándole la mano con una sonrisa satisfecha. Star frunció el ceño, pero el alboroto cerca de donde estaba ella continuaba y llamó su atención. Malfoy se había alejado del grupo de los alumnos de su año. Nott también estaba allí en medio de las hermanas Greengrass, enseñándoles algo, pues anotaba cosas en una pequeña libreta con su pluma y sin prestar atención y siquiera mirar hacia donde Malfoy estaba, a pesar de que este hablaba como si quisiera que le escucharan desde la oficina del director.

— Hice una apuesta con mi padre —había dicho Malfoy— yo dije que no aguataras diez minutos en la primera prueba. ¿Sabes que dijo él, Potter? —el miró a Crabbe y Goyle que le franqueaban— que no durarías ni cinco.

Unas cuantas risas estallaron. Star no reprimió su sonrisa, pues pensaba igual. Potter estaba verde, sería un milagro que consiguiera pasar la primera prueba. Recordó las pociones de sueño que el ministerio había encargado a su tío. Era poción de sueño para dormir dragones y traerlos desde Rumania. En la escuela había una red de apuestas bastante grande. Star había apostado a que el que lo haría en menos tiempo sería Krum, James, por su parte, había apostado a Digory. James dijo que Nott igual había apostado, pero no le quiso decir por quien.

Potter estaba cabreado al parecer, pues le dijo que lo que todos ya seguramente sabían; que Lucius Malfoy era vil y cruel y que Malfoy era solamente patético. Potter se retiraba, pero Malfoy parecía suficientemente valiente como para pensar en hechizarle por la espalda.

Moody apareció de la nada y grito una maldición. Malfoy se volvió un Huron albino y comenzó a revotar en el piso por un encantamiento de Moody. Hilarante, Star se rio como todos alrededor. Recordó el no muy lejano tiempo en que considero el seguir a Malfoy. Qué horror.

Luego llego la profesora McGonagall, quien termino con el pequeño circo que se había montado. Moody estaba ido, ignoró a McGonagall y persiguió a Malfoy con pasos pesados y desequilibrados. Fue aterrador, más porque aún tenía la varita en la mano y su ojo loco estaba fijo en Malfoy, quien corría despavorido y desesperado por ponerse fuera de su alcance— ¡Mi padre se enterara de esto! —le gritó a Moody apenas y le saco un poco de ventaja.

Moody, para total impresión de Star, gritó también, pero parecía más divertido que ofendido— ¡¿Es una amenaza?! ¡¿ES UNA AMENAZA?! —Malfoy se puso pálido y casi se cae escapando del viejo mago— Podría contarte cosas acerca de tu padre que te erizaría la piel.

McGonagall llamó con autoridad al profesor y Moody finalmente se calmó. Llamó a Potter y le dijo que estaba castigado y que le ayudara con algo; McGonagall lo aprobó y se fue de allí a paso indignado. Malfoy era el hazme reír de todo mundo; excepto para Crabbe y Goyle. Weasley vino a alcanzar a la impura junto con otro de sus amigos. Granger no se estaba riendo, en su lugar estaba mirando fijamente a Nott.

Star se fijó entonces que el ya no estaba entre las Greengrass, pues Daphne había ido a donde estaba Pansy, quien estaba persiguiendo a Malfoy. Theodore asintió con la cabeza en dirección a la impura, saludándola. Ella no respondió y se fue con Weasley.

Fue casi imperceptible, pero Theodore había alzado las esquinas de sus labios mirando fijamente al lugar por donde Malfoy se iba, arreglándose el cabello y despotricando contra el profesor Moody.


La primera prueba fue todo un espectáculo visual. A Hermione le aterraba volar, pero había que reconocer que era de las mejores cosas que Harry sabía hacer. Había tenido dos miniataques cardiacos ese día; el primero, cuando se vio sorprendida en la tienda de los campeones donde se había colado para desear suerte a Harry y no pudo evitar abrazarlo, por eso termino sucediendo que los fotografiaran de esa manera y todos los campeones presentes les vieran, incluso el profesor Dumbledore. Hermione se ponía roja cada que lo recordaba, pero eso no importaba nada. Prácticamente toda la escuela odiaba a Harry, alguien debía darle palabras de aliento. No, ella quería que el saliera todo bien, que la fotografiaran mil veces si fuera necesario, su amigo la necesitaba. A Hermione no le importaba que Harry pasara la prueba, solo le importaba que su amigo saliera de todo ese alboroto en una sola pieza…

Lo que la llevaba a su segundo mini infarto, cuando tanto él como el Dragón salieron del estadio. La parte buena de todo eso, es que Ron también se asustó y realmente se había preocupado por Harry, al punto de buscar su mano y darle un apretón. Hermione podía ver su reconciliación muy cerca.

Ahora, estando ya en la sala común de Gryffindor con todos celebrando y alzando en hombros a Harry y cuando Ron llegó, este le felicito y se estrecharon las manos. Fue algo bonito… bueno, al menos hasta que Harry abriera el huevo y un chillido horroroso saliera de él.

Ahora, como los tres ya estaban juntos, tenían que ayudar a Harry a descubrir como pasar la segunda prueba.

Hermione quería tener la mente ocupada; si eso era lo quería realmente. Olvidar detalles de los días anteriores. Para ser exacta, olvidar los pensamientos que tenía acerca de Theodore Nott. Era algo que podría hacer que rebatiera todas las palabras que había cruzado con él desde el segundo año.

Le caía bien, por supuesto, pero había algo que no le terminaba de gustar. Era soberbio, pero no sin motivos. Como el mismo decía, tenía una posición que le permitía ser de ese modo… su posición, un sangre pura, pero que hasta donde ella había visto, no le hacía feos a los mestizos ni a los nacidos muggles como ella. Theodore Nott se permitía ser arrogante con cualquiera que el viera que era menos a sus ojos y de ninguna manera le vio sentir culpa al respecto. Muchas veces sonaba como alguien perturbador, pero incluso los argumentos para el cómo llego a pensar de cierta manera eran casi válidos, bueno, sonaban validos pero a Hermione no le terminaba de gustar eso. Como cuando él se puso a discutir con ella lo mucho que serían útiles los maleficios imperdonables… o lo complaciente que era conseguir una venganza. Pero por otro lado…

Hermione sacudió la cabeza y luego de mirar al cielo, suspiró. Estaba de nuevo caminando hacia las cercanías del lago negro. Se daba ya por vencida. No podía evitar a Nott todo el tiempo, además, habían quedado en hacer juntos la tarea de Aritmancia. Hacerle el plantón sería de mala educación. A cada paso comenzó a pensar nuevamente en las palabras que el traía a sus conversaciones de cuando en cuando… acerca de ella, uniéndose a su círculo interno.

La primera vez que lo escucho le pareció una broma. Pero cuando él rebatió en ello, se dio cuenta de que no lo era. Algo le decía que él estaba hablando con la verdad. Hermione no había aceptado, por supuesto. Ella había argumentado que no sabía exactamente en lo que se estaba metiendo. Al instante entonces Theodore se sentó en el suelo alfombrado de aquella sala y la hizo sentarse a ella delante de él y le explico todo lo que conllevaba un "vinculo mágico".

El vínculo era algo de lo que ella no había oído jamás, pero si era como Nott decía, y solamente los sangre pura podían concretar esa magia, no le sorprendía que incluso esa palabra no sea pronunciada. Dos magos… Uno líder, el otro seguidor; el vínculo unía ambos a niveles insospechados, Nott decía que entre más lealtad tenía el seguidor para con el líder, automáticamente el líder actuaba con innata confianza hacia su seguidor; el vínculo incluso podía actuar como una especie de sexto sentido para hacer que un seguidor pudiera sentir cuando su líder corriera peligro mortal o estuviera sufriendo y que eso funcionaba perfectamente también desde el otro lado. Un líder podía sentir cuando sus seguidores corrían peligro mortal o sufrían, pero Nott decía que el líder podía sentir todo eso de manera amplificada y diferentes estados al mismo tiempo ya que el líder podía hacer más vínculos con otros magos, sea cual sea su procedencia; pero el seguidor no podría volver a hacer un vínculo jamás. Era algo de por vida y arraigado a la sangre. O sea, que si Hermione tenía hijos, estos también serían vinculados a los Nott como una primera generación; se vincularían a Nott, o a sus hijos y los hijos de estos, la segunda generación, también; siempre y cuando Nott estuviera vivo. Ya cuando Nott muriera, los hijos de Nott podrían llamar a las generaciones que heredaron el vínculo y exigir que mantuvieran la lealtad a aquella familia…. Y ellos no podrían negarse.

Solamente cuando el último de la estirpe de una línea familiar que hizo el primer trato se agotara, solo entonces una familia seguidora era libre de aquel vínculo… excepto, la primera persona que juró. Aunque Nott muriera y no dejara descendencia, Hermione no podría buscar un vínculo con nadie más.

Aquella vez Hermione había pensado que eso era demasiado y que más parecía una locura. Ese vínculo exigía demasiado, era atarse a alguien de por vida.

Nott había dicho sencillamente que un vínculo mágico aseguraba prosperidad y seguridad eterna a la familia que Hermione un día pudiera tener. Un mago líder cuidaba de los suyos, un mago líder nunca traicionaría a los suyos. Jamás. Según Theodore, esa seguridad no la ofrecía nadie en el mundo.

Theodore finalizo aquella charla diciendo que cualquier mago se sentiría halagado de ser elegido para ese tipo de vínculo. Hermione imagino que seguramente le estaba ofendiendo de alguna manera, pues el hizo una mueca al ver que ella seguía mostrándose desconfiada. Fue algo incómodo, pues Hermione quería hacerle entender que eso era algo totalmente nuevo para ella.

"¿Puedo pensarlo?" había dicho ella.

Nott calló un buen rato, pero finalmente había respondido "Si, pero tenemos que establecer un límite de tiempo. No puedes pensar esto toda la vida"

Hermione había estado aliviada, sin embargo, cuando Hermione le pregunto qué tiempo sería, Nott la dejo sin habla "Yo decidiré eso" había dicho "Ofreceré esta misma mano una vez más cuando yo crea conveniente" había levantado la mano izquierda, como si tuviera intenciones de que Hermione la estrechara "Y si para entonces aun tienes dudas… entonces será todo" él había bajado su mano y se encogió de hombros "aunque también queda la posibilidad… de que nunca más lo haga. Si para cuando finalice nuestro último año en Hogwarts no lo he hecho… bueno, no tengo que decir que eso será todo"

Hermione suspiro de nuevo. Ambos habían acordado tratarse más y por ello solían hacer la tarea juntos… pero no dijeron nada acerca de conversaciones extra. Eso había nacido con naturalidad y Nott no dijo que eso era algo que no podía hacerse y ella tampoco se había quejado de eso. Después de todo, ella quería conocer más de ese mundo mágico que solamente alguien como Nott podría enseñarle. Hermione sospechaba que ningún sangre pura se mostraría tan receptivo a las preguntas que ella solía hacer. Por Merlín, si todos la miraban como si fuera un microbio o algo peor. La mirada que le lanzaban no le gustaba para nada.

Nott era su fuente de información en el mundo mágico; era eso o buscar todo en libros. Y ya había pasado tiempo desde la última vez que ella verifico la información que él le daba, para verificar que no la engañaba. Verifico la información acerca del vínculo mágico y el no dejo nada suelto.

Theodore parecía ya estar resolviendo los ejercicios de aritmancia cuando ella llegó.

—Hola Nott —dijo ella, sentándose en el suelo y sin esperar respuesta, comenzando a sacar las libretas de su mochila.

—Hola Granger —él contestó de vuelta, aun escribiendo la tarea— llegas tarde, así que comencé sin ti.

Hermione se encogió de hombros, en realidad llegaba justo a tiempo, pero no quería debatir eso— Adelante algo anoche, así que creo que te daré alcance pronto.

Theodore bufó— No puedo decir que es algo que yo no esperaba. ¿En qué ejercicio vas?

—Número siete.

—Voy por el nueve —murmuro él— Deje el número ocho, se ve interesante y lo deje para el final.

Hermione, que ya había visto ese ejercicio, le dio la razón— Estoy de acuerdo. También el número trece se ve interesante.

—Solo un poco —él se encogió de hombros— ¿Qué sea el penúltimo?

Hermione se puso a garabatear en su pergamino— hecho.

No pasaron muchos minutos en silencio para que terminaran el resto de ejercicios. Pronto tomaron los que ambos consideraban interesantes. El número trece no presento contratiempos y pasaron al número ocho.

— ¿Usamos el método Flingers? —ella pregunto.

Theodore volvió a analizar sus escritos y otra libreta de apuntes, luego cruzo sus piernas y apoyo en ellos la libreta— Si, me parece lo adecuado.

Iban garabateando cuando Theodore habló— Manejas mal las relaciones públicas —dijo en un murmullo— Flingers no funciona, ¿Pastoris?

Hermione parpadeo ante el primer comentario y casi rueda los ojos ante el segundo. Theodore era demasiado bueno; supo que aquel método no serviría antes que ella— Si, Pastoris —dijo tachando en su libreta y volviendo a escribir— Con lo de relaciones públicas ¿te refieres al artículo del profeta?

Nott asintió en silencio, aun escribiendo, pero parecía divertido— Bueno, habían fotografías también. No me lo habías comentado, te hubiera dado información jugosa a cambio. Estos detalles valen su peso en galeones

Hermione rodó los ojos— Bueno, no te conté nada porque ese artículo no significa nada. Ya te lo dije, Harry es mi amigo.

Nott chasqueo la lengua— Pastoris tampoco es ¿Qué sugieres?

Hermione frunció el ceño, aún no terminaba de comprobar su ecuación y algo en su cabeza le decía que ese chasquido era puro desprecio a su amigo— Espera un momento —ella misma sonaba enfadada, luego bufo— No, Pastoris tampoco —se llevó una mano a la nuca y se la frotó— Mendel. Usemos Mendel.

—Mendel será —dijo Nott, volviendo a garabatear— aunque creo que será mejor Toscanini; creo recordar que tenía una teoría parecida.

—Mendel —replicó Hermione— y como ya hablamos la última vez… Harry es mi amigo.

—Bueno, tienes que tomar en cuenta el detalle… de que en el mundo mágico los amigos no se abrazan de esa manera, no al menos en público —el seguía garabateando concentrado en su libreta— Eres muy descuidada. Además, recuerda que Potter es figura pública y casi nunca los reporteros saben nada de su vida ni de lo que hace ni a quien frecuenta y aprovechan cada oportunidad. Te pusiste tú sola en esa situación. —Hermione apretó con fuerza su pluma. Había tanto desdén en su manera de hablar que le estaba enfadando— Y por cierto, Mendel tampoco es.

Hermione entrecerró los ojos y por pura fuerza de voluntad no le lanzo la libreta a la cara de Nott, unos segundos después comprobó que él definitivamente tenía razón— Bueno, Toscanini entonces. Y no, Nott. Es mi amigo y necesitaba apoyo y la verdad no me importa lo que digan en el Profeta.

—Pero quizá a tu amigo si —canturreo Nott— Las malas interpretaciones afectan a ambas partes. En serio, deberías ser más cuidadosa.

Hermione alzó la vista de sus notas, había garabateado con fuerza una gran x en medio de su fallido ejercicio y le dio la vuelta a su hoja, todo sin apartar la vista de Theodore Nott. Este también la miraba fijamente y simplemente se limitó a parpadear— Y es Toscanini. Sí limita el universo de preceptos y seguramente suprime las demás variables —Theodore le mostro sus apuntes, letra perfecta y finos trazos hacían de la libreta impecable y llevaba más de medio ejercicio resuelto, se encogió de hombros y volvió a sus apuntes y siguió resolviendo el problema— Por otro lado, es bueno que no hagas caso al profeta. Peor a Rita Sketter; es una amarillista de lo peor. Me da curiosidad como consigue sus primicias, es como si llevara una capa invisible y siguiera a todo el mundo. Sabe la vida de medio mundo mágico, seguramente por eso consigue chantajear a quienes le conviene para conseguir más información. En cierto modo me agrada su método… Aunque no digo que ese sea mi estilo, por supuesto.

Hermione si rodó los ojos. Solamente a Nott le parecería agradable una mujer que chantajeaba a los demás a beneficio propio— Toscanini no funciona —dijo ella— Está mal, no suprime todas las variables.

— ¿De verdad? —Theodore se volvió hacia ella y se inclinó hacia sus apuntes, llevó una enguantada mano a su mentón, luego apunto hacia su libreta— No usaste el método tercero de su teoría, mira —Theodore le mostro su propia libreta— Así suprimes esta variable y con el cuarto las demás. Es una cuestión de Orden. Toscanini suprime las variables de manera ascendente, tú lo haces aleatoriamente, así nunca resultara —Luego de esa corta explicación, se volvió a su libreta y siguió escribiendo.

Hermione frunció el ceño hacia su libreta, luego hacia donde tenía sus apuntes y luego se volvió a Nott— Eso no está en los apuntes —le dijo.

Nott soltó un respiro y busco su mochila, luego saco un grueso libro de ella y después de pasar unas cuantas hojas se lo entrego abierto. Hermione dio una vista rápida y lo cerró. No sabía si sentirse humillada o impresionada— Ese libro no estaba en el programa.

El muchacho volvió a encogerse de hombros y volvía a garabatear en la libreta— No —dijo finalmente— pero si en la biblioteca y parecía un buen método. Y eso… Toscanini es metódico. Parece más ordenado, me gusta cómo trabaja.

Hermione volvió a su libreta bebiendo un trago de humildad, ahora sabía cómo se sentían Harry y Ron cuando ella se ponía petulante en lo que respectaba resolver la tarea— Te impresiona el estilo de Rita Sketter —dijo ella como quien no quiere la cosa— Pero dices que no es tu estilo ¿Cuál es entonces?

Theodore había dejado de escribir un instante y se había vuelto a ella— Es la mejor pregunta que pudiste haberme hecho jamás —él se veía realmente complacido— Yo participo en el gran juego —dijo con sorna, Hermione también había dejado su libreta a un lado y fruncía el ceño haca Nott— ¿Qué juego es ese, te preguntaras? Pues es el juego de un mago listo.

— ¿Que?

Theodore asintió— La analogía del juego… todos queremos pequeñas cosas todo el tiempo y esas pequeñas cosas derivan en logros y esos logros en objetivos. Un mago listo analiza el juego, analiza las reglas del juego y encuentra la forma más rápida de ganar… pero sin romper las reglas.

Hermione se había quedado perpleja. Nott había salido con otra de sus excentricidades— La vida no es un juego —dijo ella.

Theodore volvió a su libreta y continuó escribiendo— Todo es un juego, Granger —dijo el sencillamente— Toma tiempo verlo como tal, pero una vez lo haces… todo cobra sentido ¿Acaso no todos buscamos algo? ¿A caso no hay trabas naturales en cada paso que das? ¿Quieres ser un estudiante perfecto? Las reglas para ganar son superar las expectativas en exámenes y deberes y el comportamiento ejemplar. Obtienes eso estudiando duramente y portándote bien. Pero también puedes tener todo eso si eres lo suficientemente ingenioso para hacer trampas, pagas a alguien para que te haga los deberes y te portas mal… pero nunca dejas que te pillen. El resultado es el mismo, llegas a la meta de ser un "estudiante perfecto"

Hermione había dejado de escribir en su libreta— Pues está el fallo de que el estudiante perfecto no sabrá absolutamente nada de lo que aprobó tan brillantemente.

Theodore se encogió de hombros— Dije estudiante perfecto, no portento de la sabiduría. Diferentes objetivos, diferentes métodos.

Hermione entrecerró los ojos, aun mirando como Nott seguía escribiendo en su libreta— ¿Qué hay de tí?

Theodore sonrió mirando hacia sus notas— manos limpias —dijo tranquilo— quiero mantener mis manos limpias.

Hermione no pudo evitar mirar las manos de Theodore, sus enguantadas manos. Las únicas veces que ella le había visto las manos desnudas habían sido la primera vez que cruzaron palabras y la siguiente vez, cuando le ofreció la mano para hacer el vínculo mágico.

Él estaba siendo críptico, seguramente. Manos limpias… Hermione pensó al respecto. Manos limpias se podría referir a muchas cosas; y por más que Hermione evitara pensar mal de las personas, sospechaba que Nott no era precisamente el tipo de persona que no haría lo que le convenía dada ciertas situaciones. Él era el tipo de persona que consideraba las venganzas como algo lógico.

Venganza.

Manos limpias.

Granger le miraba de una manera inquisidora, tanto que Theodore se obligó a dejar su libreta en el suelo y sostener la mirada— Tú hiciste que el Profesor Moody estuviera en el patio el otro día. —dijo con seguridad. Hermione creyó que había imaginado que Nott se veía complacido por el ridículo que hizo Malfoy, pero una parte de ella recordaba a Nott diciendo que Malfoy había roto un acuerdo con él y no lo dejaría pasar.

Nott alzo una ceja, luego sacudió la cabeza y llevo la vista hacia el lago negro— Lo escuche planeando su emboscada, iba a usar un hechizo que haría que Potter estuviera incapacitado por al menos una semana. No es mi culpa que Draco tenga el tacto de un ladrillo —Theodore se encogió de hombros— ¿Sabes que hay una red de apuestas? Aposte una fuerte suma a que Potter pasaría la primera prueba, en ese momento era cosa de cien a uno, pero Potter ha demostrado tener toda la suerte del mundo mágico. Un hechizo tonto no tiene por qué arruinar mis posibilidades, me gusta ganar, lo sabes. Además, fue divertido ¿O no? Para ser sincero lo disfrute.

Hermione se cruzó de brazos. Le sorprendía lo descarado que podía ser Nott a veces. Pero también quería preguntarle cómo había logrado aquello. Y todo hay que decirlo, estaba realmente sorprendida.

—Acéptalo, Granger —dijo acercándose a ella, apuntándole a la cara con su enguantada mano— Estas haciendo mucho esfuerzo por no reírte. Lo disfrutaste tanto o más que yo.

Ella entrecerró los ojos, pero finalmente, soltó una risa. Si, a Theodore le gustaba ganar— ¿Cómo lo haces? —pregunto Hermione.

Theodore ladeo la cabeza— ¿Qué cosa?

—Eso —dijo ella, sacudiendo la cabeza— hacer que todo salga como tú quieres.

—No siempre resulta como yo quiero —dijo Theodore, mirándola con desdén. Ella arrugo la nariz— sin embargo, es una cuestión de información. Conocer a las personas y predecir el cómo actuaran y tomar ventaja sin intervenir indirectamente (así evito futuras venganzas estúpidas), siempre apoyándome en terceros si no quiero verme involucrado. La mayoría de las veces prefiero ser un espectador.

—Nadie te atrapa nunca ¿verdad? —dijo ella, mirando a la nada.

—Manos limpias —dijo Theodore, mirando en la misma dirección que ella— Es mi manera de jugar a esto. Siempre tener las manos limpias.

No paso demasiado tiempo luego de esa última conversación con Nott. Y ahora guardaba cierta sana fascinación al respecto y procuraba observar más como él actuaba... Fue contraproducente, pues no dejaba de tratar de adivinar qué es lo que él estaba planeando y el solía mostrarse críptico con ella. No volvió a mencionar aquello del juego de un mago listo, pero si volvió a ser una persona agradable con quien conversar y un excelente compañero de tareas.

Por un lado, a Hermione le agradaba seguir manteniendo conversaciones interesantes con el… pero por otro, comenzaba a nacer cierta desconfianza. ¿Cómo sabía ella que él no estaba en medio de uno de sus juegos con ella? Sin embargo… le había dicho todo al respecto de cómo actuaba… pero quizá lo dijo para confundirla y hacer que ella confiara más en él. Hermione tenía un nudo mental la primera semana después de eso. La siguiente, no dejaba de pensar que si tuviera aquel vínculo con Theodore, tendría certeza absoluta de que él no la estaba engañando ni planeando nada en su contra.

La semana siguiente a esa, llegó el anuncio del baile de Navidad. El nudo mental desapareció casi por completo, pues el baile lo sustituyo totalmente, especialmente después de la práctica que dio la profesora McGonagall y que luego de que nadie la escogió como pareja, Harry si lo hizo y le había pisado un par de veces ya que al parecer ella tenía dos pies izquierdos. Hermione se lo contó en una carta a su madre; pero no esperaba que ella le respondiera dos días después diciéndole que había encontrado un hermoso vestido azul en una tienda y que no había podido evitar comprarlo, ya que dentro de poco visitarían a sus tíos abuelos en Francia por sus cumpleaños. Hermione primero se había enfadado un poco, pues no pensaba en absoluto asistir a ese tonto baile. Y a quien quería engañar, nadie la invitaría.

Había pensado en Harry, pero él quería invitar a Cho Chang, ella se daba cuenta de cómo la miraba. Por otro lado, Ronald tampoco parecía estar interesado en ello… aunque ella creía que lo haría… quizá. Después de todo, habían pasado bastante tiempo juntos y ella le había ayudado para que Harry y el fueran amigos. Recordó que él la abrazo y le dijo que era la mejor, Hermione aún recordaba eso con cariño.

Y estaba lo otro… aquella idea que apenas pasaba por su cabeza, ella la sacudía y decía en voz alta "Imposible", pues secretamente había esperado o tenido cierta certeza de que Theodore la invitara; por muy loco que eso sonara.

El sacó el tema en cuestión, preguntándole con quien iría. Hermione no había respondido y solamente se había encogido de hombros. Theodore se le había quedado mirando un buen rato y parecía que iba a decir algo, pero no lo hizo. Hermione pensó en que se lo pediría en aquel momento, pues se veía realmente sospechoso, y aunque realmente sonaba a una locura… quizá no lo era, después de todo, eran cercanos y aunque Hermione se sintiera mal por pensar de una manera tan superficial…. Ella era la única chica con la que él hablaba. Bueno, en realidad, era la única chica con la que ella había visto que el abandonaba su eterna expresión seria. Esa loca idea se coló de nuevo en su cabeza haciendo que se portara extraño.

Sin embargo, Hermione había olvidado el importante detalle de que si él no estaba rodeado de amistades era porque él no quería y no porque los otros le hicieran a un lado. De todos modos, ¿Quién haría a un lado a uno de los sagrados veintiocho?

— ¿Tú con quien irás? —había preguntado ella, e increíblemente nerviosa.

Theodore estaba escribiendo en ese momento, pero respondió de inmediato— Daphne Greengrass —había dicho.

Y así, el mismo le contó que invito a Daphne Greengrass, una chica de su casa y año, para ir al baile de navidad. Hermione sabía quién era ella. Daphne Greengrass era hermosa de pies a cabeza. Casi tan alta como Theodore, rubia natural, rostro y figura de modelo de revista Teen. Hermione se sintió realmente avergonzada por pensar que quizá él la invitaría. Seguramente hubiera invitado a quien le hubiera dado la gana y la chica escogida habría dicho que sí.

Unos días después llego su vestido, era azul. Hermione lo había extendido sobre su cama y había tocado la suave tela y sonrió. Era bonito, además, era el tono de azul que a ella le gustaba.

Hermione suspiro y empaco el vestido de nuevo en la caja en la que había llegado. Probablemente no lo usaría jamás, ya que de los tres chicos que ella imaginaba que podrían invitarla, ninguno tenía la intención de hacerlo.


—Ya lo confirme —dijo Theodore mientras bebía su café y miraba hacia la ventana de cristal— nadie la ha invitado. Asegúrate de que Petro se entere.

James asintió en silencio y bebió su café. A veces Theodore realmente le descolocaba.

Había sido cosa de casualidad… bueno, más bien no. Todo fue por Star, quien había logrado amistad de chicas con las francesas de Beauxbatons y por ellas es que se había enterado de que Víctor Krum, el búlgaro, visitaba seguido la biblioteca y que se pasaba intentando fallidos y toscos acercamientos hacia la impura más famosa de la Gryffindor. Star flipaba al respecto, por supuesto. Sus palabras exactas habían sido "¿Qué carajos les pasa a los Sangre pura hoy en día?"

Incluso para James fue una inesperada noticia, que al principio no creyó… pero cuando vio con sus propios ojos dichos intentos, casi se ríe de lo surreal que era todo. Aunque claro, del tiempo a que Star vio ese extraño suceso a cuando James lo presencio; pues Krum había tenido cierto avance; pues ya saludaba a la impura agitando su mano y al parecer tenían una especie de acuerdo tácito de que ella le ayudaba a esconderse de sus fans en la biblioteca… y Petro le ayudaba a él con el Inglés. En la cabeza de Petro fue sencillo escuchar el pensamiento de que aunque ayudaba a Krum, el que Krum quisiera liarse con una nacida muggle, eso sería malo para su imagen en la escuela…

Flipante.

James se lo contó todo a Theodore, por supuesto. Más por curiosidad de ver como reaccionaria al respecto, algo de morbo también. Pero la respuesta que había dado Nott fue aún más Flipante.

Se veía venir —había dicho— Después de todo, ella le ayuda a esconderse en la biblioteca de las chicas que lo atosigan todo el tiempo —ante la mirada estupefacta de James, Theodore se encogió de hombros— Granger me lo contó hace poco; pero lo que me acabas de contar, eso es muy conveniente —había dicho, ni una gota de sorpresa ante tal noticia.

¿Conveniente? —James había hecho un esfuerzo máximo para no entornar los ojos— Ilumíname, por favor. ¿Cómo nos ayuda el interés de Krum en Granger para acercarnos a Karkarov?

Nott se había encogido de hombros— Se cómo convencer a Granger —había dicho tranquilo— seguramente hallaré una manera de que su nueva situación se vuelva favorable para nosotros. De hecho ya estoy pensando en algunas opciones. En todo caso, asegurémonos que esos dos vayan juntos, que se tomen confianza.

James aún no se lo creía, pero le satisfacía saber que en el aprecio que Nott le tenía a la impura también estaba el interés. Eso eran buenas noticias. Quizá su amistad solamente era conveniente, si fuera el caso, cuando Granger dejara de servirle, pues la haría a un lado y ya.

— ¿Crees que sea conveniente dejar en claro que estamos ayudando?

Theodore volvió a ver por el cristal— No —dijo despacio— Stan y Petro seguramente ya saben que me reúno de cuando en cuando con Granger; si tú también apareces en escena puede parecer algo sospechoso. Además, yo no hice ningún intento de acercamiento hacia Krum, tú sí. Yo pasare desapercibido.

—Bien —murmuro James, luego carraspeo— la verdad lo último que esperaba es que esta semana yo pasaría a ser una especie de casamentero. Tampoco lo esperaba de ti.

Theodore frunció el ceño, casi desapercibido, luego meneo la cabeza y le miró enarcando una ceja— Bueno, supongo que hay que los caminos del destino son muy retorcidos. Realmente retorcidos. Por otro lado, tuviste razón. La información que me diste acerca de los Rosier tenía muchos peros. Hable con Edward Greengrass, hizo unas cuantas averiguaciones y es muy probable que la información que dio el profeta fuera errada. Los Mathews no asesinaron a los Rosier.

James suspiro. Había prometido a Star no decirle nada acerca de sus padres a Theodore una noche, y le había contado todo a Theodore al día siguiente. Theodore prometió no decir nada a Star, pues entendió y puede que hasta le haya complacido que James le tuviera más lealtad a él que a su amiga de la infancia. Bueno, como Theodore dijo, los caminos del destino eran retorcidos y James tenía muy claro el suyo. Los sacrificios eran válidos y seguramente Star hubiera hecho lo mismo.

—Te dije que no te mentiría al respecto.

—Me alegro que así sea siempre —Theodore volvió a mirar por la ventana. James apretó el puño. Su vínculo aun no era verdadero— Mi padre me escribió esta semana, está arreglando detalles para la cena de Año nuevo con tu tía Agatha. A mi padre le agrada su obsesión con el protocolo, y eso es mucho decir. Aunque seguramente tu tía ya tiene sobre aviso a tus primos, les escribiré a todos para invitarlos; sin embargo no he intercambiado correspondencia con tu prima Amira, escríbele tú, por favor.

James asintió en silencio— Claro —dijo sin mucha emoción, pensando en Amira. Su prima había cambiado mucho en los últimos años, solo esperaba que se comportara a la altura— volviendo al tema de los Rosier… ¿Seguro que no quieres hablar con Star al respecto?

Theodore soltó un respiro— Star —dijo sonando casi melancólico, luego fijo sus ojos en los suyos. James se acomodó en su silla. Theodore podía tener una mirada intensa— No tengo aún una opinión clara acerca de ella, pero tomando en cuenta lo bien que has colaborado conmigo hasta ahora, lo pensaré y reconsiderare las cosas. Haré eso por ti.

James inclino la cabeza levemente— Gracias.


Theodore camino algo más rápido de lo normal mientras iba a la clase de pociones con Longbotton a su lado.

Irreal, por supuesto.

¿Cómo llegó a pasar aquello? Sencillo. Theodore había entrado al baño de varones luego del primer descanso de clases de la mañana. Se estaba enjuagando las manos cuando escucho leves murmullos apagados, pero escucho cierto apellido y uso su varita para agudizar el oído.

Así fue como escucho claramente a Neville Longbotton practicar pedir ir al baile a una chica, y no cualquier chica. Si no a Hermione Granger. Theodore entorno los ojos, ese chico iba a arruinar todo. Theodore había confirmado que Granger no había sido invitada y también descubrió que Potter y Weasley ya tenían pareja para el baile. Granger era asocial y todos los de su año parecían no soportar que ella fuera más lista que todos ellos… pero no había pensado en Longbotton. Theodore creyó que era lo suficiente patoso y tímido y alma de perdedor para hacer eso.

Y justamente ese día James le había confirmado que Krum daría el paso, lo escucho cuando se sentaron al desayuno… y eso no era todo… Granger acostumbraba hacer equipo con Longbotton en la clase de pociones… justo la que tendrían ese día.

La puerta del baño fue despojada de su seguro y Theodore volvió a fingir que se lavaba las manos. Longbotton solo le miró de reojo, pero le basto ver los colores de Slytherin para pasar de largo al lavamanos, secarse y dirigirse hacia la puerta.

Theodore no es del tipo de persona que encanta a la gente sin motivo, sin embargo, alzo su varita y maldijo a Neville.

Theodore le había lanzado un confundus a Neville, haciendo que él se equivocara de camino y tomara escaleras hacia arriba en lugar de hacia las mazmorras y le siguió por otro camino hasta el tercer piso de la escuela, se lo encontró casi de inmediato en uno de los pasillos en medio de alumnos de segundo.

— ¿Longbotton, cierto? —le habló. El chico parpadeo y pareció recién darse cuenta de donde estaba— ¿Qué haces aquí? Nos toca pociones.

La cara de Longbotton era un poema, se puso casi lívido y Theodore creyó que se desmayaría ahí mismo— No, no, no —habló bajito y pareció no poder encontrar el camino correcto. La maldición seguía funcionando.

Theodore sonrió internamente— Es por aquí —dijo apuntando escaleras abajo— ¿Seguro que estas bien? ¿No deberías ir a la enfermería? Te ves mal.

El chico sacudió la cabeza y murmuraba algo en silencio— Tengo que ir a clase —dijo lastimeramente— creo que me maldijeron. No es la primera vez que esto pasa —fue por el camino que Theodore apunto y bajo a paso rápido.

Theodore le siguió de cerca, unos pasos más atrás. Aún había alumnos subiendo pero Longbotton los esquivaba hábilmente, haciendo que Theodore frunciera el ceño. A estas alturas, esperaba que Longbotton al menos tropezara con un escalón y se doblara el tobillo o algo; pero como dijo que no era la primera vez que le maldecían seguramente llevaba práctica en ello. Se pensó por un momento volver a maldecirlo, pero había demasiada gente alrededor. Se limitó a seguirlo.

—Por aquí —dijo Nott, cuando Longbotton parecía querer tomar otro camino estando ya cerca a las mazmorras.

—Gracias —había dicho el, manteniendo la vista baja y esta vez siguiendo a Theodore. Con el paso rápido del chico, parecía que iban juntos.

Theodore se guardó un suspiro y camino al mismo ritmo que el muchacho. Con suerte Granger ya tendría a otro compañero de pociones ya que iban relativamente sobre la hora… quizá algo tarde. Volvió a mirar a Longbotton; recordando cuando había investigado a todos los mortífagos conocidos, por sugerencia de su padre. Longbotton era uno de los que más había perdido a causa de la primera guerra mágica; pero parecía que nadie en la escuela hablaba de eso. Theodore pensó también en los Rosier. Muchos magos habían perdido demasiado; eso le hizo reflexionar en que hubiera pasado con el si su padre hubiera muerto en la guerra… o asesinos alguna vez hubieran aparecido en su puerta para torturarles a ambos. Recordó cuando un extranjero lo tomo prisionero y su padre se volvió como un loco. Pensó en todo eso, que cuando se dio cuenta, estaba ya en la puerta de la clase.

Snape ya estaba dentro. Daphne, su usual compañera de pociones, estaba emparejada con Parkinson, ya que al parecer Malfoy estaba emparejado con Zabini. Más adelante, Granger estaba con una chica rubia de Gryffindor que Theodore no recordaba. Lavanda o algo así. Lo siguiente de lo que se dio cuenta, era que no había más parejas de pociones disponibles. Snape le quito cinco puntos a cada uno y les ordeno trabajar juntos, además de que les estaba castigando con quedarse a limpiar todo después de que la clase terminara.

Theodore se dio cuenta también de que Potter y Weasley (que también estaban trabajando juntos) le miraban con algo de ira contenida. Granger también les miró, intercambiando con Theodore su ya acostumbrado saludo: asentirse el uno al otro.

—Lo siento —había mascullado Longbotton mientras sacaba su caldero y sus libros.

—No es tu culpa —"En realidad es mía, porque te maldije"— si acabamos la poción pronto, recuperaremos los puntos. Hagamos eso. —Pudo ver como Longbotton bajaba la cabeza y parecía sonreír levemente— Por cierto, soy Theodore Nott.

Neville no le miraba cuando habló— lo sé —dijo bajito— Tienes una de las mejores calificaciones en Pociones. A veces eres tú y otras Hermione.

Theodore asintió en silencio. Al parecer Granger y él eran amigos, eso tampoco lo había mencionado Granger. Theodore había pensado que su universo de amistades se limitaba a Potter y Weasley.

La clase transcurrió relajada; Longbotton era hábil hasta cierto punto, pues parecía ser más brillante cuando de ingredientes de plantas se trataba, ya que parecía tener conocimientos extra al respecto. Theodore le escuchaba en silencio y había momentos donde Longbotton le sorprendió con nuevas cosas. Theodore se encogió de hombros al respecto, había cosas que uno nunca terminaba de aprender. Quizá Longbotton estaba desaprovechando todo su potencial en cosas que no eran de su agrado. De hecho, hasta se animó a preguntarle si le gustaba Herbologia y mantuvieron una charla armoniosa mientras Theodore solía hacer unas cuantas observaciones a como preparaba su poción. Theodore no podía explicarse cómo es que en las otras clases hacía explotar su caldero cuando no se emparejaba con Granger.

Longbotton, parecía algo tonto, pero era agradable y parecía ser utilizable. No un portento como Granger, pero… agradable. Un leve deje de lastima se deslizo entre sus pensamientos de nuevo, pensando en que ese chico que parecía estar cómodo a su lado, probablemente no estaba completamente enterado de que Theodore era hijo de un mortífago. "La maravilla de la ignorancia" pensó Theodore con algo de culpa.

Snape había abandonado el salón, como hacía algunas veces. Los calderos de Longbotton como el suyo lucían exactamente como decía el libro. Longbotton lucía feliz. Unos pasos calmados llamaron la atención de Theodore y cuando llevo la vista al frente, Granger se dirigía hacia ellos.

—Hola Nott —dijo dirigiéndose a él primero.

—Hola Granger —dijo el, volviéndose a su caldero, revolviéndolo un poco, como decía el libro.

— Neville, lo siento —dijo al otro muchacho y vio de reojo que parecía realmente culpable— Snape llegó antes y no me dejo que te guardara el asiento. Perdón.

—No pasa nada, Hermione —dijo Neville— Mira, mi poción luce exactamente igual que en el libro.

Granger echó un ojo e interrogo a Neville al respecto ante la mirada indolente de Theodore, aún después de que Longbotton dijo que él le había estado ayudando un poco. De nuevo, Potter y Weasley parecían mirarle con odio otra vez, Theodore ni siquiera dedico un pensamiento al respecto; incluso fingió no escuchar cuando Hermione le dijo al oído a Longbotton que confiara en Theodore.

—Snape viene —dijo de pronto Theodore, pudiendo escuchar los claros pasos del profesor.

Longbotton y Granger le miraron primero, y luego se miraron entre ellos. Granger se detuvo solamente un poco y dijo— Adiós Nott. Y gracias.

Theodore solamente asintió; y ni bien Granger volvió a su silla, Snape entro por la puerta. No entrego puntos a Theodore ni a Longbotton, en cambio, se los dio a Zabini. Él también era bueno en pociones. La clase termino y todos los demás alumnos salieron, excepto ellos dos. Daphne le dio una mirada lastimera y se despidió de él. Granger agito la mano hacia ambos y también desapareció por la puerta.

Theodore se quitó la túnica y la doblo sobre su silla y luego doblando las manga de la camisa que traía debajo hasta los codos— Que raro que no nos pidiera las varitas —dijo Longbotton, haciendo lo mismo que Theodore.

El aludido se encogió de hombros— mejor para nosotros —aunque internamente sospechaba que era porque él, un Slytherin estaba siendo castigado. Snape siempre favorecía a su casa.

La tarea no se volvió tan tediosa y ya cuando estaban cerca de terminar, eran las tres de la tarde; seguramente para entonces Krum ya había hecho su jugada. James le avisaría.

—No pareces muy Slytherin —dijo Longbotton cuando Theodore le sugirió un hechizo para limpiar mejor los tubos de vidrio usados.

Theodore se encogió de hombros ante la ironía, pues si era demasiado Slytherin, solo que Longbotton no lo sabía— Eso podría decirse de muchos alumnos aquí. Y no hablo de solo Slytherin. Históricamente ha habido Gryffindor demasiado listos, Huffelpuff demasiado siniestros, Ravenclaw ilógicos y Slytherin que no actúan como Slytherin. Las casas son solo una clasificación y ya. La verdad mi padre esperaba que yo fuera un Ravenclaw.

—Como Hermione —dijo de pronto Longbotton. Ante la ceja arqueada de Theodore Longbotton se coloreo— Quiero decir —menciono atropelladamente— que Hermione me conto que el sombrero quería mandarla a Ravenclaw, pero al final la envió a Gryffindor.

Theodore tomó su varita y envió los tubos ya limpios a las alacenas— Bueno, ella es bastante inteligente. Tiene sentido.

—Lo sé —dijo el otro muchacho, intentando imitar a Theodore con la varita, pero fallando— ella siempre me ayuda en mucho en pociones.

—Bueno, igual no eres tan malo —Theodore cerró las alacenas y procedió a encantar el trapeador para pasar limpieza hacia los pupitres— tu caldero no explotó.

Longbotton sonrió avergonzado. Sin darse cuenta, Theodore estaba cultivando así una especie de aprecio silencioso por Longbotton, aunque de todas maneras eso podría también ser algo a favor. Longbotton podría ser quizá tomado como uno de los alumnos más inofensivos de Hogwarts, eso era como un paso más a mostrarse inofensivo él también.

— ¿Eres amigo de Hermione? —preguntó Longbotton de pronto.

Theodore ni siquiera lo miró al responder— Vamos a la misma clase a Aritmancia —dijo sereno— Creo que nos agradamos el uno al otro. Usualmente hacemos la tarea juntos y resolvemos los ejercicios difíciles. Por eso sé que es bastante inteligente. ¿Por qué lo preguntas? —dijo al final, aunque sospechaba que sabía la respuesta.

—Porque ella me dijo que eras confiable —dijo mirando hacia otro lado— por eso pensé en que no pareces muy Slytherin, porque Hermione no confiaría en un Slytherin.

Theodore se encogió de hombros, pero internamente podría estar riendo con maldad. James solía decirle a Theodore que era bastante contenido a veces. Ni el mismo sabía cómo lo hacía a veces, pero al parecer podía estar fascinado de la vida por buenas noticias y no mover un pelo.

— Es bueno saberlo —dijo sonando despreocupado.


Siguiente capitulo el Sábado

Saludos,

Y un Abrazo :D!