CAPITULO 15
LAS DECISIONES ADECUADAS
—Espero que recapacites acerca de esto —dijo James, airado. Estaba de pie en la puerta de Amira Craston, su prima, cuatro años mayor que él, pero testaruda como una chiquilla. Por poco le había cerrado la puerta en la cara cuando se negó a seguir discutiendo con James.
"¡Ya déjame sola!" Pudo James escuchar.
Amira estaba sentada frente a su escritorio mientras se dedicaba a escribir con una pluma esponjosa y elegante. Dejo la pluma en el tintero y se dio vuelta para mirarle. Amira tenía los mismos ojos grises que James, al igual que su cabellera rubia oro. Sin embargo, su rostro no era amable ni su mirada sumisa, como cabría esperar de una prima que estaba en una línea familiar inferior a la de James. Se cruzó de brazos y le miró desafiante— Y yo espero que dejes de invadir mi espacio.
—Es mi casa —dijo James cortante— la casa de mi familia. La familia de tu padre. Y tanto tú como el me deben cierto respeto, Amira, cosa que no pareces entender.
Amira soltó una carcajada amarga al aire— Eres tan dueño de esto solamente porque esta fue la única propiedad que quedo de la familia luego de la bancarrota de nuestros tatarabuelos y solo por eso está a tú disposición, Primo. Esta casa perteneció a mis abuelos paternos. Si, eres el líder de esta familia, pero según las protecciones y los acuerdos mágicos familiares, un espacio de esta casa me pertenecen a mí —Ella acomodo su cabello— Bueno, elijo que ese espacio sea mi habitación y también exijo no ser molestada. Intenta echarme si quieres.
"Atrévete James. Tía Agatha no lo permitirá. Al menos en ella puedo contar con esto"
James se pasó una mano por el cabello, buscando su paciencia que hace minutos ya le había abandonado— Nadie te está echando, si no que exijo tu obediencia en esto.
Ella refunfuño— Y yo me negué educadamente hasta que amenazaste con ponerme bajo un Imperio.
"A mí. Estas pensando maldecirme a mi"
James se pasó una mano por la cara— Semántica —argumento— Quiere decir que podría obligarte, no precisamente que te pondría bajo el imperio. Solo que te pones de este modo, Amira, ¡Y así no se puede tratar contigo!
Amira se puso de pie, solamente media cabeza más baja que James. Su mirada fiera no cuadraba mucho con lo flacucha que se veía ni con su atuendo inocente, menos con los bucles de princesa en su cabello— No voy a permitir que alces la voz hacia mí. He sido perfectamente educada contigo, Primo.
"Más de lo que te mereces"
—Y yo bastante tolerante contigo, prima.
Ella se rió con desdén— ¿Tolerante? —Pregunto con rencor— ¿Así llamas a la tontería que hiciste al pactar un vínculo mágico con un sangre pura sin consultarlo a la familia primero?
"Sin decirme a mí tampoco"
— ¿Y terminar siendo lacayo de los Malfoy? —James escupió— Porque eso es lo que justamente quería tu padre. Le gusta el sonido de los galeones, claro, y Malfoy es actualmente la familia más rica de Gran Bretaña… pero también es la que peor trata a su gente. No, los Nott eran por mucho la mejor opción.
—Tan mala como cualquiera a mi entender —Amira replico— Nos has atado a todos a una familia que no tiene más que rumores oscuros en su historia familiar —Ella le dio la espalda a James y camino rodeando su cama caminando hacia su ventana— Seremos como corderos enviados al matadero en cualquier momento. Eso es lo que los grandes e importantes sangre pura como ellos hacen con la gente como nosotros. Eso es lo que nuestra familia hacía con sus aliados menores cuando nosotros éramos poderosos.
"¿Porque no puedes ver que esto es el destino cobrando deudas? Harán con nosotros lo que les plazca"
—Lo Nott no son de esa manera —dijo James por enésima vez.
Ella volvió la vista a James y entrecerró los duros ojos, desconfiada— Eso dices tú, pero por como yo lo veo, ni siquiera llevas más de tres años a su servicio. No lo conoces.
James suspiro— Es cierto, tengo poco de compartir experiencias con ellos, sin embargo, puedes venir a conocerlos también.
"¿Por qué eres tan ingenuo?"
Amira le miraba con los ojos como rendijas— Tenía una amiga en Francia —dijo de pronto, volviéndole a dar la espalda y llevando ambas manos hacia adelante— en una situación mucho más favorable que la nuestra en la sociedad mágica de allí. Su hermano mayor también cometió la misma estupidez que tú. Llevo a mi amiga y a su hermana menor a una presentación formal… y luego de la cortesía helada y muy dulce vanidad de los elegantes sangre pura más ricos de Francia ordenaron al hermano de mi amiga consolidar uniones. Mi amiga tenía orden de casarse con un hombre que le triplica la edad, todo con la venia de su hermano y que no le importo que mi pobre amiga ya estuviera en vísperas de casarse. Ya tenía el anillo en la mano, se lo arrebataron y lo destruyeron y claro, su entonces novio no entendió que si ella osaba desobedecer su hermano y toda la familia tendrían un castigo ejemplar; y renegó de ella. Mi amiga se suicidó un mes antes del matrimonio.
James tragó saliva en silencio. Claro que también él había considerado esas situaciones. Estaba desesperado por formar un vínculo con una familia importante… y por eso mismo fue que se decidió por seguir a los Nott. James tenía algo con lo que amenazar a Nott si es que el sugeriría sacrificar o desmembrar a su familia. Fuera mentira o no, un rumor del calibre de la duda de si un sangre pura antiguo es un mestizo o no… James apretó los puños con fuerza. Eso no podía decírselo a Amira para tranquilizarla— Theodore Nott no es de esa manera.
"Ingenuo"
Amira no le miró cuando volvió a hablar— Eso espero —dijo ella, con la voz firme, hubo momento en donde su relato se le quebró un poco— porque yo no seré tan dócil como mi difunta amiga —Amira se volvió, leves rastros de lágrimas en sus mejillas, pero ni rastro de debilidad en sus ojos— Hay maneras de romper vínculos mágicos, Primo. Y puedo jurar por mi sangre que no permitiré que otra familia destruya la nuestra.
James se cuadro de hombros— Yo tampoco permitiré eso.
"¡Ahora! Acepta, por favor, acepta"
—Entonces júralo —replico ella— Un juramento inquebrantable. Ninguno de nosotros prometerá obediencia mientras no sea mayor de veinticinco años.
James casi ríe de la histeria— Es ridículo —murmuro— Lo tomaran como una afrenta —luego cerró los ojos con fuerza. Suspiro y luego se frotó la sien— Que sea la mayoría de edad —dijo fijando los ojos en los de su prima— eso sonará lógico. Theodore ama la lógica y seguramente aceptara. Y tratare con él el asunto de los matrimonios de nuestros demás primos y mis hermanas, por supuesto, también el tuyo. Si es que no tienes ya alguien en mente, te sugiero que le avises de las condiciones de ser aceptado es sorprender a tía Agatha —James no estaba muy seguro de ello, pero recordó que Philip Nott hacía que Theodore tuviera voz y voto al escoger a su futura esposa, esperaba que Theodore también compartiera ese método… al menos con la familia de James. Si no… lo sentía mucho por Amira, pero no tendría más opción que exiliarla de la familia.
"Conseguir esposo no está en mis planes… pero me da algo de tiempo"
Amira soltó el aire contenido— suena justo.
—Pero —agregó James, ganándose tal mirada atenta de Amira que por un momento pensó que ella le saltaría encima— Nos acompañaras mañana por la noche. Tenemos la cena de año nuevo prácticamente sobre nosotros. Sera un completo desaire si no asistes.
"Pudo ser peor"
Amira se quedó por un buen rato en silencio, luego volvió a suspirar— hecho.
James bajo las escaleras hacia el salón principal a paso rápido. Aún había adornos de navidad en las escaleras… las escaleras. James volvió sobre sus pasos y notó que estas ya no chirriaban y soltó una pequeña sonrisa. Cuando por fin puso los pies en el salón se dio vuelta y contemplo el piso de arriba. Habían renovado las escaleras y conseguido un candelabro que enorgulleció a tía Agatha. Había unos cuantos cuadros más en las paredes y unos adornos más acordes a un salón decente. Muebles nuevos y también la renovada escalera de caoba. El árbol familiar en el fondo del salón tenía rostros sonrientes y nombres pulidos. La familia Craston no contaba con Elfos domésticos en su poder, por tanto tenían que pagar mano de obra para las reparaciones de la casa. El piso de madera ya estaba terminado y pronto lo tapizarían con una alfombra fina.
James aun no tenía un trabajo, pero cuando terminara los estudios en Hogwarts emprendería en ello y contribuiría como sus demás primos. Las remodelaciones estaban siendo consideración de sus dos primos en Croacia, Nathaniel y su hermano Daniel, que gracias a las influencias de Philip Nott entraron por la puerta grande a un concurso de méritos para una misión de exploración en cuevas antiguas bastante bien remunerados. Su otro primo Félix, pasante en el departamento de regulación mágica también contribuía con parte de lo que ganaba. James no podía estar menos orgulloso de lo que había logrado y todos estaban de acuerdo en que fue bastante acertado acercarse a la familia Nott… claro, excepto Amira; y aunque le costara admitirlo, era más astuta de lo que le hubiera gustado admitir. Los matrimonios arreglados eran el mejor modo de sellar negocios y James quería mucho a sus hermanas para negociar su felicidad a cambio de Galeones. Amira… bueno, ya que se había mostrado tan rebelde, bien podía vivir debajo de un puente si no se doblegaba con el tiempo.
Camino hasta la chimenea y luego de tomar polvos flu en su mano, desapareció. Luego de un retortijón leve en el estómago, apareció en el Ministerio de magia. Suspiro y camino hacia el departamento de regulación de la magia, mientras a su alrededor se arremolinaban en mayor o menor medida los pensamientos de gente a su alrededor. Encontró primero a Félix. Su primo era algo más bajo que él y siempre había sido algo tímido, pero comprometido y responsable.
—Hola Félix —dijo alegre.
"Pretende, no. Pretenderán, es postulado de que espera algo, no sugiera que así se lleve a cabo…"
Félix estaba en su escritorio y tenía la cabeza tan cerca de lo que parecía un contrato y con una lupa en la mano que se sorprendió tanto que derramo un frasco de tinta que había cerca de su codo. El maldijo y uso su varita para limpiar al instante. Una bruja en el escritorio de al lado le dedico una sonrisilla coqueta y pensaba que su primo era "lindo". James suspiro. Félix jamás se daría cuenta de esos detalles.
"Estúpido torpe" James oyó como Félix se recriminaba a sí mismo.
Félix se incorporó y luego de acomodarse las gafas cuadradas sobre el puente de la nariz se acercó a estrechar la mano de James— Primo, que sorpresa.
James le devolvió el saludo y se mostró amigable— Lo sé —dijo sonriente— en realidad Greengrass me envió una lechuza y me pidió que viniera aquí. No me dejo más instrucciones que venir aquí y esperar contigo.
Félix frunció el ceño de inmediato y luego de un Accio, invoco su agenda mágica que cayó abierta para él en su mano— Aquí pone que tiene una reunión privada a las seis treinta —luego Félix revisó su reloj— son las seis dieciocho. Estará aquí en dos minutos. Siempre llega diez minutos antes de cualquier reunión —Félix sonrió.
James enarco una ceja— Que sorpresa —comentó— siempre pensé que Greengrass sería despreocupado.
Félix le dedico una especie de mirada de desdén que sorprendió a James— El señor Greengrass es bastante organizado y formal —dijo serio y con muy contundente admiración. Félix siempre había sido como un reloj, exacto y preciso. James no podía establecer rápido como alguien como Edward Greengrass se había ganado tal aprobación de su primo— En serio, primo —dijo Félix un poco más sereno— No sé cómo lo hace. Siempre consigue llegar a la hora que se compromete y todas sus reuniones duran lo que él estima. Es como si el tiempo fuera a su ritmo y no al de los demás mortales.
James suspiro ante aquella afirmación. Quizá Greengrass estaba jugando con juguete ajeno, si es que sus sospechas eran correctas. Mientras esperaba, Félix volvió a su trabajo y desde su lugar James solamente podía escuchar como sus pensamientos rondaban en postulados antiguos y guías memorizadas de citas que él consideraba importantes. La mujer del escritorio de al lado de cuando en cuando miraba a James y luego a Félix, pensando que ambos se veían bien, luego acerca de sus planes nocturnos, una cita con un tipo algo importante pero odioso. Año nuevo estaba próximo y no comenzaría el año siendo soltera… en los escritorios más alejados, los pensamientos eran acerca de los planes al salir del trabajo. Era viernes y todos querían dejar la oficina tan pronto fuera posible.
Como Félix predijo, pasaron exactos dos minutos cuando Greengrass hizo presencia saludando a todo el mundo y dedicando sonrisas amables. La bruja en el escritorio de al lado se ofreció de inmediato a prepararle un café o lo que deseara. Curiosamente no albergaba ningún coqueteo mental hacia Greengrass, pero tampoco nada de desdén.
—Dos tazas, por favor Marie —dijo con otra sonrisa— James, cuanto tiempo —dijo estrechando su mano.
Era algo común que James estuviera acostumbrado a escuchar pensamientos recurrentes siempre que se acercaba a alguien. Nadie se salvaba de ello. Había quienes tenían algún pensamiento acerca de su persona, alegrándose de su presencia, sorprendiéndose, fastidiándose. El primer pensamiento de Theodore cuando lo tuvo cerca fue "¿Qué querrá?". Theodore no sabía nada de Oclumancia en segundo año, pero luego abandono Hogwarts y cuando volvió en tercero ya era Oclumante y mantenía su protección magia de Oclumancia casi todo el tiempo que estaba frente a él, así se extendía el silencio.
Aunque claro, esa no fue la primera vez que experimento silencio en una persona al tenerla cerca. La primera persona fue Edward Greengrass, cuando lo conoció durante la primera cena de navidad en casa de los Nott. Fue desconcertante aquella primera vez, pues no era un silencio normal de Oclumancia. No era cómodo ni natural. Era un silencio aislado… y Greengrass empeoraba todo con su antinatural entusiasmo y alegre comportamiento.
—Cierto —dijo James, todo sonrisas de protocolo— Creo que fue la anterior pascua. ¿Cómo ha estado?
—Mucho mejor desde que tu talentoso primo puede con mi agenda y con el trabajo que le encargo —dijo mirando con aprobación a Félix, quien se hinchaba de orgullo— Créeme, me fue muy difícil conseguir a un asistente que me siguiera el ritmo.
—Gracias señor —dijo Félix.
Marie ya volvía con humeantes y aromáticas tazas de café. Greengrass puso una mano en la espalda de James y le dio un leve empujoncito— Hablaremos dentro —dijo mientras hacía una seña a Marie para que dejara las dos tazas en el escritorio de la oficina del interior— Y claro —dijo volviéndose a Félix y Marie— Creo que no les he comentado que estoy tan satisfecho con su trabajo, pues cumplimos la meta de adelantar una semana de trabajo, y como prometí, pues tendrán una semana libre a partir de hoy —Greengrass se sacó dos sobres de un bolsillo de la túnica y le entrego uno a Félix y otro a Marie— el resto de nuestra sección ya tiene sus memos de vacaciones. A partir de este momento son libres, señores.
Marie sonreía de oreja a oreja. Félix miraba con orgullo y los oficinistas de alrededor tenían una expresión de que no podían creerse lo que oían— Gracias señor —Dijeron Marie y Félix al mismo tiempo.
Greengrass negó con la cabeza mientras aun sonreía— No —dijo— a ustedes. Son un gran equipo. Ahora, quiero sus escritorios impecables y que pasen tiempo de calidad en esta semana libre. Nos veremos el próximo año.
Greengrass dio otro empujoncito a James y cerró la puerta, pero James pudo ver como todos en aquel piso acomodaban rápidamente sus cosas y salían hacia el ascensor.
James se sentó en donde Greengrass le señaló. Su oficina era elegante, un par de sofás pálidos en un rincón y con plantas decorativas en una esquina. Un retrato de un paisaje montañoso, además de un reloj de engranajes transparente, un armario bajo el con muchos libros debajo y una que otra chuchería en algunas cajoneras. El escritorio era amplio y estaba bien pulido, sobre este había un portar retratos con fotos mágicas en él y era de tres cuerpos; en una esquina, en una fotografía estaba Greengrass, más joven que ahora y acompañado de dos muchachos y una chica, todos con túnicas de Slytherin. En la de en medio, una bruja adulta y rubia abrazando a un niño pequeño. En la de la orilla, estaba Antón Greengrass, patriarca de su familia, y sus dos sonrientes hijas, Daphne y Astoria, al igual que Edward Greengrass con el mismo atuendo que recordaba con que asistió a la cena de navidad del anterior año en casa de los Nott. En otra orilla del escritorio había un calendario de mesa con una ilustración del mar tormentoso que tenía hasta relámpagos. Cuando James levantó la vista, notó que Greengrass le sonreía como un lobo.
James frunció el ceño— Es mágico ¿verdad?
Greengrass asintió y luego tomó el calendario entre sus manos— Por supuesto —dijo risueño— tiempos oscuros nos aguardan.
James sintió un leve escalofrió, pues aunque eso sonara preocupante, Greengrass parecía complacido de la vida— Bueno —dijo tratando de sonar tranquilo— ya intercambiamos cortesía. Me gustaría saber porque me convocaste.
Greengrass dejo el calendario de nuevo sobre la mesa. A James le parecía que las tormentas del dibujo eran peores— Necesito que me apoyes en una pequeña empresa.
James frunció el ceño— Theodore no me ha comentado nada acerca…
Greengrass agito sus manos, como si fuera un niño— No, no, no. No tiene que ver con Theodore. Esto viene de más arriba —James aguardo en silencio. Un encargo de Philip Nott— Y claro, perfectamente bien recompensado. Theodore no puede saberlo por ahora, pero claro, lo sabrá luego y créeme, de ninguna manera estará molesto o te reprenderá por ello. Puede que hasta este muy complacido.
James dio un breve sorbo a su café— Escuche que Philip Nott tiene muchos aliados, poderosos incluso. Seguramente puede disponer de mucha gente y no precisamente de mí.
Greengrass dio también un sorbo a su café— Por supuesto. Pero esta es una empresa especial y nadie está más desesperado en conseguir finanzas que tu familia, es lógico que las cosas difíciles te las pidamos a ti —James compuso una expresión fría de inmediato, pues las palabras de Amira aún estaban frescas en su memoria— Anda, no me mires así. Soy un mago justo. Deja de revolcarte en tu auto compasión y toma esto como una oportunidad. Harás algo que nadie más quiere, puede que por desesperación, pero esa es solamente una conjetura. La versión oficial siempre será tuya… o mía, y de momento yo soy quien necesita tu ayuda, así que te puedes permitir negociar para que te alabe en la medida que requieras.
James volvió a beber un sorbo de café, levemente turbado. Era casi como hablar con Theodore, aunque claro, Theodore no tenía esa sonrisa incomoda ni sonaba tan pretencioso— ¿En serio? No pareces el tipo de persona desinteresada ¿Qué ganas tú con todo eso?—dijo para ganar tiempo.
Greengrass se encogió de hombros— Astuto el dudar —dijo con otra sonrisa— pero puedes estar seguro, que fui yo quien solicito a Philip el incluirte en esto. Eres más útil de lo que te imaginas, aún ahora que solamente eres un joven que asiste a la escuela.
James asintió— ¿Es mi legeremancia?
Greengrass entrelazo los dedos de sus manos— Si, en parte. Pero también otros talentos que he visto en ti. Aquí entre nos, estamos casi en la misma posición. Mi valía se mide según lo que yo logre conseguir, los puestos que logro mantener y los amigos que logro hacer. ¿Viste las caras de felicidad de mis subalternos? Me tienen cierta adoración por mis promesas y por cumplirlas y claro eso lo consigo solamente por el poder que poseo. Las familias son así. Los vínculos son así. Tú tienes una familia a tus espaldas, se cómo es eso. Por un lado tienes que complacer al mago al que juraste lealtad, por otro lado tienes que mantener a tu familia unida y que lo que estés obligado a hacer sea aceptado de buen agrado… o poner bajo imperio a tu familia —Greengrass se rió de esto último, pero luego se volvió completamente serio— puede que me cause gracia, pero casos los ha habido y nadie recriminaría al mago que echara mano a esas soluciones.
James se incomodó. Félix estuvo presente en la primera pelea que tuvo con Amira y sospecho que se lo contó todo a Greengrass. Compuso una expresión afable— Ciertamente es un problema que tienen todas las familias —dijo encogiéndose de hombros— debe ser un alivio para ti no tener que pasar nunca por eso. Ya existe una cabeza de familia en la tuya y claro —James hizo el amago de intentar reírse con desdén— Bueno, tú…
—… yo… soy un mestizo ni en mis mejores sueños dirigiré una —complemento con una sonrisa.
James se removió incomodo en su silla— No era mi intención decir eso.
Greengrass se desternillo de risa. James creía que era actuado, pero parecía una risa genuina. Realmente parecía divertirle la situación— James, muchacho, ambos sabemos que es eso lo que querías decir —dijo recostando su cabeza en el respaldo de la silla— Deberías saber que cuando se es alguien que está tan por debajo de los estándares de una sociedad discriminadora, se espera que me llamen mestizo y que me echen en cara todas las cosas que jamás tendré. Es un clásico. Aunque refrescante, claro, pues hace que no olvide quien soy en realidad —Greengrass tenía una mirada soñadora— Montar la nube del ego cuando no se tiene la sangre ni el linaje adecuado es un suicidio.
James volvió a removerse en su silla.
—Relájate —canturreo Greengrass— Theodore te ha mantenido en una burbuja de respeto mutuo que considero que es algo poco saludable para ti. Mucha gente hará comentarios ofensivos y buscara rebasarte. Lo mismo que intentan conmigo siempre que salta la oportunidad. Aún no conoces a los rivales que mueren y darían un brazo o una pierna por tener oportunidades como las tuyas. Y claro, el resentimiento de haber sido el primero en lograr un vínculo mágico con el heredero Nott es más de lo que muchos puedan tolerar —Greengrass volvió a tomar su calendario— pero como estás adivinando, yo soy distinto. Estamos en posiciones parecidas y me despiertas cierta empatía, y claro que no estoy siendo altruista proponiendo que tú y yo podamos mantener una buena relación, siempre es bueno tener una mano de apoyo cuando uno lleva aficiones peligrosas. Yo, por ejemplo, acostumbro humillar gente ególatra y poderosa de cuando en cuando y eso que aún tengo deudas pendientes con quienes me han escupido a la cara en su momento. Seguramente tú también empezaras a tener una lista negra pronto y te puedo devolver la mano de apoyo en ello, uno nunca sabe.
James suspiro, mientras digería las palabras. Greengrass tenía más razón de la que le gustaría admitir— Una alianza entonces.
Greengrass le sonrió— Siempre es bueno tener aliados. Entre más fiables y poderosos mejor.
—Pero no eres el más poderoso.
—Aún —ronroneo Greengrass y ni pareció notar que James obviaba lo fiable a propósito— Sin embargo, soy quien más avanza. Quien da mejores resultados y quien consigue lo que otros ni siquiera sueñan con lograr. Menos de dos años aquí y conseguí una jefatura en un cargo nada desdeñable, uso y control de la magia es un gran puesto, y claro, yo no consigo esto con ayuda de papá millonario —se encogió de hombros— Soy alguien de recursos y ciertamente… el tuyo es uno valioso. ¿Ves? Casi te necesito desesperadamente.
James entrecerró los ojos— Nadie que está desesperado revelaría que lo está.
Greengrass resoplo divertido— Creo que escuche decir eso a Theodore una vez. Él me agrada la mayoría del tiempo, pero es demasiado cauteloso y se reprime mucho para mi gusto —levanto un dedo y apuntó a James— Tengo que diferir a ese modo de pensar, la realidad es que todo mundo está desesperado por algo, aunque no dé cuenta de ello o finja muy bien, alguien que sepa mentir perfectamente. Yo considero la mentira un recurso bueno, pero es agotador. Mentir la mayoría del tiempo desgasta a la gente, porque estás viviendo entre la realidad y la que inventas a tu alrededor. Prefiero ser sencillamente ser realista siempre y cuando la realidad me convenga, claro—Greengrass se levantó de su silla y se paseó por la oficina, aun con el calendario en la mano— y la realidad es que requiero tu ayuda hoy. Ganaras una buena suma por parte de Philip y emprenderemos una pequeña alianza tú y yo a partir de entonces. Si declinas, claro, no pasa nada. Soy un hombre de recursos y conseguiré la manera de lograr lo que quiero. Solo que contigo como apoyo se simplificarían las cosas y pasare año nuevo con una tarea pendiente menos.
James siguió sentado en su silla, tanteando la situación y volviendo a beber su café. Ya casi estaba helado— ¿Puedo saber qué es lo que hay que hacer?
Greengrass se dio vuelta. Se veía sereno y relajado— Robar en el departamento de misterios.
James paso saliva por la garganta. El departamento de misterios era una de las zonas del ministerio más protegidas que cualquier otro lugar en el mundo mágico, quizá solo Gringotts lo superaba— ¿Qué robaremos exactamente?
—Un giratiempo —dijo sencillo— Bueno, "El giratiempo", finalmente pude seguir el rastro de ese traste desde que mi muy querida profesora McGonagall entrego el suyo al ministerio, así que sé exactamente en dónde está. Esa cosa es lo que Philip piensa obsequiarle a Theodore por las fiestas —Greengrass sonrió ampliamente— ¿No te dan ganas de tener un padre así?
James pensó en las posibilidades. Theodore se había comportado extraño en los últimos días antes de las vacaciones de fin de año y no sabía deducir el porqué, sin embargo… Theodore añoraba el Giratiempo, si él lo conseguía para el… si él fuera parte responsable de entregarle uno seguramente…
Greengrass se acercó a él y puso el calendario a la vista de James. Allí, la ilustración era un mar soleado y apacible, con gaviotas volando alegres— Oh —dijo Greengrass a su lado, levemente agachado hacia James— ¿Ves cómo los días tormentosos se extinguen con las decisiones adecuadas?
La vuelta a Hogwarts era como siempre, algo aburrida. Theodore no estaba solo en el compartimento de tren. Sentada a su lado estaba Astoria Greengrass y frente a él, su hermana Daphne y al lado de esta, Blaise Zabini. Al menos tenía para él el asiento al lado de la ventana
Theodore se había acostumbrado a tener cerca a Daphne y, por supuesto, Astoria venia del brazo de su hermana. Ambas muchachas no le parecían del todo mala compañía, de hecho, algunos de los chismes que comentaban tendían a ser interesantes. Con Blaise no sabía que opinar al respecto. Era bromista innato y siempre lograba hacer reír a ambas hermanas y lo iba haciendo desde que subieron al tren. Por alguna razón, el hecho de haber estado en grupo durante el baile de navidad se daba por hecho que seguirían siéndolo, quizá hasta que acabaran el curso. Theodore apenas llego a aquel compartimento los otros tres lo invadieron. Theodore sacó un libro de la mochila y ojeo un poco en ellos, pero por la manera en que Blaise intentaba incluirlo en la charla repetidas veces le obligo a volver a guardar el libro con un suspiro y participar. Había que ser educado.
—Yo oí algo acerca de eso —dijo Daphne.
—Sí, yo también —coreo Astoria, que lanzo una mirada a su hermana— Edward nos lo contó todo. Es casi un escándalo para el ministerio de magia. Aunque suponen que se trató más de algún mago entusiasta con ganas de llamar la atención entre ladrones conocidos.
Blaise se encogió de hombros— Puede que sea cierto —dijo Blaise, extrañamente serio— pero nadie se toma tantas molestias para entrar en la zona más protegida del departamento de misterios y no robar nada.
—Quizá fuera una distracción —dijo Theodore, entrando en la conversación— Si yo quisiera tomar un libro de la sección prohibida incendiaría un ala de la biblioteca… la que más cariño le tuviera la señora Pince para distraer la atención. Mientras hicieran recuento de todos los daños nadie miraría en las secciones donde no hubo fuego.
Las dos Greengrass le miraron serias, luego se miraron entre ellas. Blaise soltó una risa cantarina— Vaya Nott —le dijo divertido— Creo que no quiero ser tu enemigo nunca.
Daphne se aclaró la garganta— de hecho —dijo seria— es la misma conclusión a la que llego Edward. El cree que entraron a robar otra cosa y solo dejaron evidencia en el departamento de misterios para concentren allí la búsqueda. En realidad, el cree que se llevaron una profecía.
— ¿Una profecía? —Blaise sonaba incrédulo— ¿Quién podría tomarse tantas molestias por una profecía?
Astoria miró de uno a uno a todos a los ojos— Edward dice que nadie le hace caso al respecto… pero que le pareció muy sospechoso el hecho de que el profesor Dumbledore en persona solicitó al primer Ministro el revisar la sala donde se guardan las profecías. El primer ministro está nervioso desde el mundial de Quiditch y esta receloso del profesor la mayoría del tiempo y por eso no le hizo caso al profesor Dumbledore.
Daphne asintió— Mi padre escribió al profesor Dumbledore para apoyarlo en ello y ofreció la ayuda de Edward para que moviera gente dentro del ministerio para que se revise esa sala, pero el profesor Dumbledore agradeció el gesto y dejo dicho que no era necesario y confiaba en que el Ministro lo escuchara.
Blaise se rasco la barbilla— El profesor no quiere deber favores ¿Cierto?
Theodore asintió— Es cauto —luego miró de reojo a Daphne y Astoria. Ninguna parecía airada o perturbada por el hecho de dejar en tela de juicio la buena voluntad de su padre… que claro, era alguien que buscaba su propio bien disfrazado de buenas intenciones— Si Dumbledore piensa que el robo era de una profecía, atraer demasiada atención sobre ello puede ser contraproducente.
Daphne asintió con aprobación, mientras que se cruzaba de brazos. Astoria le miraba curiosa y Blaise completamente serio— No hables así, Nott —dijo Blaise— es como si todo se hubiera nublado de pronto.
Theodore se encogió de hombros— Solo es algo lógico.
—Pues tu efecto contraproducente es ponernos en estado de alerta. El mundo fuera de la escuela es de los adultos, déjales a ellos batallar estas cosas. Somos jóvenes —dijo pasando el brazo sobre los hombros de Daphne. Astoria ahogo un gritito y Daphne se limitó a mirar con una ceja alzada al brazo de Blaise, pero no se lo quitó de encima— y estamos en la escuela. Las responsabilidades llegaran luego a por nosotros. De momento, disfrutemos de la vida sin preocupaciones que tenemos aún.
Daphne sonrió y Astoria parecía estar de acuerdo. El carrito de los dulces estaba llegando por el pasillo y los tres ocupantes salieron a comprar unos cuantos. Daphne se detuvo para preguntarle si no venía. Theodore negó con la cabeza y se dedicó a mirar por la ventana. Justo estaban en un paso en un valle colorido con un río que pasaba cerca.
Theodore se fijó en las cigüeñas que asentaban en el rió y suspiro para luego cerrar los ojos. Estaba cansado. Por un momento llegó a pensar que lo que Blaise decía podía ser real… sin embargo, ninguno de los tres acompañantes que se granjeo estaban en una situación similar a la suya.
Blaise era sangre pura, claro, pero era de una estirpe menor bastante independiente y rica para preocuparse de demasiadas cosas, si no era establecer negocios. Su célebre madre parecía problemática, pero él parecía bastante relajado al respecto. Daphne y Astoria eran herederas de una esplendorosa línea de sangre… pero ambas tenían educación de esposas, las grandes preocupaciones serían para sus futuros esposos.
Se preguntó si acaso Daphne sabía acerca de las negociaciones que los padres de ambos estaban llevando a cabo para lograr que ambos se casaran… sin embargo, aunque el padre de Theodore recibió la propuesta, no planeaba aceptarla. El motivo aún era desconocido para Theodore, pero le tenía sin cuidado. No es que le desagradara Daphne… pero tampoco es que le llamara demasiado la atención. Astoria era más interesante e inteligente, pero ella ya estaba prometida. Aunque claro, había que guardar las apariencias y tener un acercamiento decente con Daphne.
Cuando Theodore abrió los ojos los centro en su reflejo en el cristal y sopeso el año que entraba. Tenía nueva información a disposición y más cosas en las que pensar y otras que ocultar. Él sabía perfectamente cuál fue el artículo que robaron del ministerio de magia: El giratiempo que en la cena de año nuevo su padre le obsequio. Theodore estaba jubiloso, por supuesto. Con un giratiempo a mano las posibilidades eran infinitas. Le sorprendió el modo en que lo robaron, por supuesto, pero no más que saber que James había participado. No le enfado, claro, y aunque aún tenía cierto recelo acerca de sus ánimos en ocultarle cosas… era un mago realmente útil. Greengrass alabo su participación, claro… puede que incluso demasiado, pero en sus exageraciones no había una gota de mentiras. James era alguien bastante hábil, daba igual los desaires en la cena familiar y la decepción que resulto ser Amira Craston como bruja. Una chica algo tonta a primeras vistas y sin una gota de ambición de la que James tenía en sobra. Una total decepción.
Theodore se puso de pie y salió del compartimento para ir a mojarse la cara. Astoria estaba entrando ya y le sonrió para después darle una paleta de frutilla. Theodore no pudo negarse y la recibió de buena gana. Después de lavarse las manos y el rostro, volvió encaminarse a su compartimento.
No esperaba encontrarse con Granger, por supuesto. Menos mientras él acababa de terminar una pequeña lucha al desenvolver el dulce que le regalo Astoria, solamente se dio cuenta de que estaba allí cuando ya se había llevado el caramelo a la boca ¿Cuánto llevaba allí?
Granger ahogo una risa y le sonrió, pero no se detuvo a conversar, si no que pasó de largo. Cuando él miró hacia atrás, vio que la niña Weasley iba más adelante. Theodore se encogió de hombros y siguió su camino.
En el gran comedor, se volvió a anunciar la fecha de la segunda prueba y a observación propia, notó que Potter lucía preocupado, Granger a su lado lucía igual. Weasley estaba algo lejos. Theodore supuso que ese grupo seguía en pleitos ridículos y no iba a negar que eran buenas noticias para él que fuera de esa manera.
Porque claro, había conseguido sonsacar a Granger que había sucedido la noche del baile y la pelea con sus supuestos amigos. Ya hacía poco sospechaba que Granger guardaba una amistad extraña con Potter y Weasley, pero al parecer todo eso era mayor a lo que imaginaba… pues Granger confeso que ella había dicho a Weasley que si hubiera otro baile la invitara a ella antes que alguien más en lugar de reclamarle con quien asistiría… aunque claro, no le hizo el mismo reclamo a Potter. Era con Weasley el asunto.
Theodore se masajeo la nariz. No era algo que él aprobaría, por supuesto, pero por cómo era Granger, se ofendería al instante por la sola sugerencia de que no era algo adecuado. Entre Weasley y Krum, Theodore prefería que Granger se arreglara en buenos términos con Krum. Era famoso y poco ególatra, eso era más de lo que se esperaría cualquiera de alguien tan famoso como lo era el búlgaro. Además, él era un sangre pura. Weasley también, pero entre ambos, Theodore pondría sus apuestas y buenos deseos en Krum.
Weasley, por otro lado… carecía de todo tacto y sería problemático tratar con Granger si ella se lo traía del brazo o este interfiriera en las decisiones y opiniones de Granger. Ella daba demasiado poder sobre si misma a Potter y a Weasley. Era completamente irracional por parte de ella, tanto, que a Theodore ni le daban ganas de hablar con ella desde que volvió de vacaciones y ya habían pasado unas cuantas semanas ya. Aunque por otro lado, Theodore advirtió que al parecer era una actitud mutua, ya que Granger tampoco buscó charlar con él. Y claro, había que tomar en cuenta la variable "Víctor Krum" en todo ello. Pensando fríamente al respecto, se preguntó: ¿Qué tipo de persona era Granger en cuestiones personales con aquellos que no eran sus amigos, si no, algo más?
Sería problemático, demasiado, si es que Granger resultaba ser una persona maleable que se deja llevar por sus sentimientos nublados por el romanticismo. Estaba el hecho de que al parecer la pista para la segunda prueba era indescifrable. ¿Ella ayudaría a su amigo Potter, usando a Krum? Theodore esperaba que así lo hiciera. Alguien que se ciega por el hecho de tener pareja era algo reprochable a sus ojos, y eso que Theodore había ya casi decidido volver a lanzar su propuesta a Granger, ahora no estaba tan seguro al respecto.
Theodore sacudió la cabeza. No era momento de pensar en esos detalles, pues no era una preocupación importante. Lo principal, estaba en las actividades a realizar en el transcurso de la semana.
Blaise le codeo en el brazo en aquel instante, sacando a Theodore de sus pensamientos— Mira eso —dijo apuntando disimuladamente al lugar donde estaban Pansy y Draco, bueno, solamente Draco, pues Pansy se puso de pie, airada y levantando su plato con todo y cubiertos para irse al otro lado de la mesa junto a Bulstrode.
Theodore miró con atención como Draco parecía indignado e ignoro a Pansy y se dedicó a hablar con Daphne, que estaba ahora próxima, ya que Pansy abandono el lugar. Daphne miraba de cuando en cuando a Pansy y esta le lanzaba miradas de odio puro. Draco ignoraba olímpicamente todo.
Blaise sonrió ladinamente— Pansy está furiosa por algo, y Draco solamente echa leña al fuego hablando con Daphne —Blaise se volvió hacia él y en tono confidencial le susurro despacio— Mi madre me dijo que los Greengrass quieren pescar a Malfoy y le ofrecieron a los padres de Draco elegir entre Daphne y Astoria, o que elija el mismo Draco. Se lo conté a Pansy para que deje la niñería con Malfoy, pero no me hizo caso. Parece que ahora si le suena muy real.
Theodore miró de nuevo atentamente. Pansy tenía los ojos brillantes, parecía que estaba tan concentrada en estar enfadada que no se daba cuenta de que estaba a punto de llorar. Bulstrode le hizo dar cuenta de ello y ambas salieron del comedor. Daphne también salió detrás de ellas. Draco solo miraba incomodo, pero luego adquirió su habitual postura de que le importaba poco y volvió a concentrarse en la comida.
—Vaya —dijo Blaise curioso— Draco puso una cara que no me esperaba.
Theodore se encogió de hombros— Quizá él tampoco sabía acerca de las negociaciones de sus padres. Además, él y Pansy se besaron luego del baile de navidad. Supongo que todo eso debe ser una situación incómoda —Blaise puso tal cara de asombro que Theodore se preguntó si no se había descompuesto— Pensé que ya lo sabías. Ellos no fueron nada cautelosos en realidad.
Blaise chasqueo la lengua y murmuro algo que Theodore no alcanzo a oír y se levantó con claras intenciones de dejar la mesa, pero se volvió hacia el con una expresión divertida— Eso fue iluminador, Theodore, gracias por mencionarlo.
—De nada —murmuro mientras daba una mordida a su tarta de calabaza, pero Blaise rodó los ojos y se marchó sin tocar el postre. Theodore sacudió la cabeza, sin saber cómo interpretar eso correctamente.
Volvió a mirar a su alrededor con cuidado. Grupos y grupos se alzaban a su alrededor hasta en la hora de la comida. Blaise se fue y su lugar quedó vacío a su izquierda, lugar que nadie ocupo. A su derecha, también estaba vacío y ambas personas cercanas a él mantenían charlas con otras personas. Theodore se llevó otra cucharada de postre a la boca. Matthews no estaba en el comedor y James se había retirado temprano. Era extraño pensar en ellos ahora, ya que ahora los involucraba antes de darse cuenta, ya que sabía que ambos estaban prometidos. Draco casi ya no le hablaba y Granger... pues Granger, aunque era la persona cuya era más cómoda, realmente no quería hablar con ella.
Ahora, o al menos en las siguientes semanas, estaría solo.
Aunque extrañamente a como era antes, estar solo no parecía tan reconfortante como lo fue alguna vez.
Draco caminaba a finales de la tarde, la ronda de prefectos sería pronto y recordar la actitud de Pansy como dama herida era un fastidio. Se pasó una mano por el cabello y suspiro mientras veía las escaleras que debía subir. Otro fastidio.
La torre de astronomía estaba desierta a esa hora, pero se encontró con Theodore frente a la baranda del mirador que daba hacia el bosque prohibido. Theodore llevaba puesta la túnica de Hogwarts y los distintivos de Slytherin. Se giró apenas Draco avanzo hacia él.
—Hola Draco —dijo este, con tranquilidad.
El aludido camino ceremoniosamente hasta situarse a su lado— Hola Nott. —Dijo secamente— Bien, hagamos esto rápido.
Draco metió una mano en la túnica y le entrego a Theodore una bolsita de cuero bien amarrada. Se la dio a Theodore en la mano, este la balanceo en su palma, comprobando su peso y luego desamarro la boca de la bolsa y vació su contenido. Había un pequeño frasco con un hilo plateado y también un pedazo de pergamino doblado. Theodore guardo el frasco en un bolsillo de su túnica y luego procedió a desdoblar con lentitud el pergamino. Solo lo miró de reojo y también lo guardo.
—Bueno —dijo con su tono condescendiente— puedo decir que cumpliste tu parte —Theodore metió ambas manos en los bolsillos de su túnica— Lo que Blaise dice es cierto. Antón Greengrass arreglo un compromiso con tus padres para que te casaras con Astoria Greengrass.
Draco cerró los ojos con fuerza, con ánimos de maldecir lo que esté en su camino, rabia y sorpresa lo invadieron al mismo tiempo. Pensó que Pansy estaba siendo una neurótica al respecto y que un hablador como Blaise podría estar mintiendo; pero si Theodore también lo afirmaba… bueno, él tenía más credibilidad que Blaise. Además de eso, cuando Draco aviso a sus padres que invitaría a Pansy estos no dijeron nada al respecto. ¿No se supone que debían de pronunciarse al respecto? ¿Y cómo se había enterado Blaise? Peor aún, ¿Cómo es que Theodore sabía eso?— ¿Quién es tu fuente?
Theodore parpadeo— Edward Greengrass —dijo de inmediato.
Draco se echó a reír— Y yo tomándome en serio estas tonterías. ¿Tienes idea de a quien tuve que sobornar para conseguir ese maldito pergamino? —Draco estallo— ¿te das cuenta que me acabas de vender humo?
—Supuse que no me creerías —Theodore se encogió de hombros y saco una de sus manos del bolsillo de la túnica con un pergamino y se lo extendió a Draco. Eran las condiciones de un compromiso, firmado por Antón Greengrass, estampado con su sello familiar que tenía los nombres de Theodore Nott y Daphne Greengrass. Entre los puntos estaba una alianza Greengrass-Nott-Malfoy. Draco sintió su cabeza girar. Una alianza de ese tipo solamente era consentida mediante alianzas poderosas de sangre y el único soltero actual en la familia Malfoy era Draco.
— ¡Mierda! —mascullo Draco. Se apoyó contra la baranda y tomo aire y exhalo varias veces.
—Yo no vendería humo a nadie, Draco —dijo Theodore, apoyándose de espaldas a la baranda, ya sin el pergamino en las manos.
—Cállate —dijo Draco.
—No te entiendo —siguió Theodore.
— ¿Qué carajos es lo que no entiendes?
Theodore calló un momento— ¿Por qué pareces tan desafortunado? Quiero decir, tampoco es tan malo. He tratado con Astoria y no es detestable, está bastante bien. Además es algo interesante. Es un buen trato, sinceramente, pudo ser peor.
—Entonces comprométete tú con ella.
Theodore negó con la cabeza— Eso es imposible. Ya está prometida contigo.
Draco no se esperaba esa respuesta— ¿Y si no lo estuviera? —pregunto antes de poder detenerse.
Theodore se encogió de hombros— Como viste, Antón Greengrass tiene en sus planes a Daphne para mí. Aunque mi padre y yo aún no definimos una respuesta al respecto —Draco tenía tal expresión de asombro, que sacudió la cabeza para despejarse, cuando Theodore volvió a hablar— ¿Es por Pansy?
Draco se frotó los ojos con calma y luego se frotó el puente de la nariz— Supongo que nunca has tenido problemas al respecto —le dijo cuidando el veneno en su voz— porque parece que en tu familia no toman decisiones que tienen que ver contigo a tus espaldas. ¿Cómo conseguiste ese pergamino?
Theodore se quedó de nuevo en silencio un momento— Mi padre me lo entrego.
— ¿Lo ves? —Dijo con amargura— Mis padres ni siquiera me hablaron acerca de esto.
Entonces, Theodore agacho los ojos y puso una expresión que nunca antes Draco había visto en el serio muchacho. Era una especie de melancolía y cansancio, fue solo un instante, pues luego levanto la vista y sus ojos fueron duros como siempre— Blaise me dijo hace poco que somos jóvenes, y como tales, debemos de disfrutar nuestro tiempo de juventud antes de pensar en "problemas de adultos". Dijo que ellos se encargarían, que luego nos tocará el turno a nosotros para preocuparnos —Theodore miró hacia el frente y Draco juró que estaba suspirando— Aun no sé qué pensar al respecto. A veces me pregunto cómo sería yo si mi padre no me revelara las cosas que se supone que solo el debería manejar. Tal vez sería despreocupado como Blaise, o quizá estallaría en rabia como tú. —Luego se encogió de hombros— Nunca lo sabré. Sin embargo, es lo que hay. No podemos nacer de nuevo ¿O sí?
Draco se preguntó porque de pronto Nott parecía tan reflexivo. Chasqueo la lengua— No estoy para filosofía, Nott. —Dijo malhumorado— Bueno ¿Por qué es tan importante saber acerca de Regulus Black? —Pregunto cómo quien no quiere la cosa— fue realmente complicado conseguir ese pergamino, aun siendo familia de mi madre. La antigua casa ancestral está escondida mediante magia y nadie puede entrar, así que es lo máximo que encontrara nadie jamás.
Theodore asintió— No puedo darte detalles precisos —dijo sin mirarlo— es una corta investigación de mi parte.
— ¿Por qué? —pregunto Draco.
Theodore se quedó callado mucho rato— Curiosidad —dijo tranquilo— ¿Tu no sientes lo mismo? ¿Por qué un joven portento abandonaría el bando del señor Tenebroso?
Draco arrugo el ceño— Cobardía —dijo al instante— lo pone en el pergamino. Tenía miedo y corrió como el cobarde que era.
El muchacho se encogió de hombros— Supongo que el pergamino confirma eso —dijo con un tono que a Draco no le gusto en absoluto.
—Como sea —dijo Draco alejándose de la baranda— pronto comenzara la ronda de prefectos.
Theodore no parecía tener intenciones de moverse— Lo sé —dijo tranquilo, luego se alejó de la baranda y camino hacia las escaleras junto a Draco.
— ¿Crees que tu padre acepte la propuesta de Greengrass? —pregunto Draco.
Theodore se encogió de hombros— Lo dudo —respondió— Me llevo a Francia en segundo año para conocer a ciertas familias francesas. No fue nada sigiloso en decirme que le avisara si alguien que conociera me agradaba. En tercero me llevó a Noruega con el mismo propósito. Este año tenemos planeado un viaje a Finlandia —Theodore negó con la cabeza— realmente se vuelve problemático. Francia en especial fue un dolor de cabeza. En cierta forma, envidio la facilidad con que tu familia resolvió esa cuestión.
Draco alzo una ceja— ¿En serio? —pregunto en tono burlón.
Theodore asintió— No sé si se trató de mala suerte, pero todas las brujas que me presentaron no tenían nada interesante en especial, solo caras bonitas y una manera muy extraña e incómoda de llamar la atención.
Aún más curioso, Draco le pincho al respecto— ¿Incomodo cómo?
Theodore hizo una mueca, luego sacudió la cabeza— Bueno, más de una trato de besarme. Merlín, no puedo estimar a familias o personas que creen que ese es un buen movimiento para conseguir llamar la atención de alguien.
Draco se echó a reír en ese mismo instante— Suenas bastante indignado —dijo entre risas— Aunque no puedo entender porque te quejas. ¿No es tan malo, o sí? —Draco remedo las palabras de Theodore, este, por supuesto, se dio cuenta.
Theodore le miró entrecerrando los ojos— Creo que me agradabas más cuando tenías comentarios irónicos y tu actitud era despreocupada.
Draco le miró con superioridad— Pensé que eras más liberal al respecto —dijo burlón— Bailas con una apática como Matthews y compartes el almuerzo con una sabandija como Blaise. Quien sea pensaría que unos besos sucios no serían cosa de indignación, quiero decir, tienes en estima a un mestizo y como compañía habitual a tu sangre sucia.
Theodore se crispo durante un instante, pero luego se veía apacible como de costumbre. Era difícil sacarlo de sus casillas, sin embargo mencionando la palabra mágica "sangre sucia" era suficiente para le cambiara la cara— Ya hable suficiente al respecto de porque esa palabra es equivocada —dijo con tono académico— Una cosa es la compañía que tengo de vez en cuando, otra muy distinta la actitud de cada uno de ellos y la mía. Matthews puede serme útil con el tiempo, Blaise es un cotilla y también útil, Greengrass es aún el triple de útil que los otros dos. Granger es conveniente, y claro, no es nada mío —Theodore mantuvo la vista al frente— creo a quien deberías dirigir esas quejas es a Krum.
Draco hizo una mueca de asco recordando un artículo del profeta donde salían fotos del baile de navidad con la sangre sucia como acompañante de Krum, además de los muchos rumores y chismes acerca de que ambos llevaban una especie de aventura. Draco se estremeció al recordar cuando leyó esa nota. Algunos magos tenían tal estomago— Como sea —dijo para salir por la tangente— también te rodeas de compañía indeseable.
Theodore rodó los ojos— ¿Crees que es posible nunca hacerlo?
A Draco le brillaron los ojos— En el futuro será posible —dijo con convicción— cuando las cosas sean como tienen que ser, gente como tú y yo, los más grandes Sangre pura de Europa, mandaremos sobre los demás. Nada de mestizos ni Sangres sucia a nuestro alrededor. Un mundo puro y agradable. ¿No es acaso un buen ideal?
Draco aspiraba a la grandeza, incluso mientras hablaba podía ver sus metas y sueños materializarse a su alcance. Su padre lo había dicho, los sangre pura actualmente trabajaban al respecto y lograrían sus cometidos y pronto conseguirían todo lo que querían. Grandeza y poder. El mundo sería para ellos.
Tan distraído como estaba en sus sueños futuros, Draco no se dio cuenta de la manera condescendiente con la que Theodore le miraba mientras decía aquellas palabras. Nadie podría saber que quizá… Theodore mismo no se daba cuenta de la cara que ponía, pues sus ideas comenzarían a entrar en conflicto con su alma.
Saludos a:
Lluvia de Oro, ya te daba por lectora perdida por mi hiatus jajajaja, lindo de tu parte comentarme cada capitulo. Y por supuesto, tenía una respuesta para cada comentario :D!
Gabs: Me encanta que ames tanto a Theodore, yo lo amo igual . Tuve un hiatus de casi dos meses, sorry. La historia la comencé el año pasado y pues... ehem... he ido algo lenta. Actualmente tengo eventos hasta el príncipe mestizo, y eso es prácticamente hasta el capitulo 30 así que actualizare regularmente (una vez mes mínimo) y te agradezco las lecturas a mis otros fic. He decidido dedicarme a escribir Theomione y ya sacare más de mis escritos en adelante. De momento, quiero terminar los dos primeros, este mismo y Easy Go.
Abogado del diablo: Seguiré escribiendo, no te preocupes. Habrá Theomione para rato.
Tonya: Si habrá relación con Hermione :D! La respuesta a si Theodore es mestizo o no... es la pregunta real a hacerse en este Fic. Respecto a su padre... pues... Spoiler. Solo diré, que Philip Nott ama a su hijo, y Theodore ama a su padre.
Saludos también a todos quienes han leído, según las estadísticas de Fanfiction, es mi fic más leído y eso me encanta.
Un abrazo a todos :D!
