CAPITULO 16
CORRECCIÓN
La primera misión real para Theodore llego en forma de una carta, llevada por una lechuza hasta la ventana de su habitación mientras hacía la tarea de transformaciones. El ave era de su padre, la que acostumbraba enviar en casos de emergencia, la más veloz de todas.
Theodore abrió el pequeño pergamino y comprobó que estaba en blanco y gracias a un encantamiento revelio un tanto más complicado de lo usual, rebelaba solamente una fecha y una hora.
Bajo a cenar esa noche y aprovecho todo el movimiento en el comedor, pues la prueba era el día siguiente y toda alma parecía eufórica. Camino disimuladamente y bastante más lento de lo usual, llamando de inmediato la atención de James. Cuando pasaba a espaldas de James deslizó con magia un pequeño pergamino desde una de sus mangas hacia la de James, que estaba colgada a su derecha. James cogió la nota al instante.
Esa noche ceno solo, como ya había hecho las últimas dos semanas.
El día siguiente, camino como todos los demás alumnos hacia las graderías alrededor del Lago Negro. A estas alturas ya todos sabían que los concursantes del torneo tenían que ir al fondo del lago para encontrar un objeto de valioso, el que más, para cada uno de ellos. Cuando camino hacia las graderías de Slytherin, vio a Blaise que estaba junto a Daphne y Astoria. Fue Astoria quien hizo señas hacia él para que se acercara.
Blaise y él se asintieron el uno al otro.
—Hola Theodore —dijo Daphne, sacudiendo su mano hacia él, Astoria hizo lo mismo.
—Te dije que vendría —dijo Astoria con una sonrisa dirigida hacia Blaise.
Blaise le sonrió de vuelta— Ha sido un honor perder una apuesta con usted, señorita —dijo todo encanto y haciéndole una seña a Theodore, indicándole que le guardaron un lugar— Sin embargo, era casi predecible, porque el sombrío Nott no podría perderse un espectáculo semejante.
— ¿Sombrío? —pregunto Theodore apenas alzando una ceja.
Astoria soltó una risa nerviosa— Ya que Blaise es quien saca el tema… —dijo bajito— la verdad es que eres bastante serio.
—Muy diferente a sombrío —dijo Daphne con reproche, mirando a Blaise, quien levantaba las manos para rendirse— Serio no es lo mismo que sombrío.
"¿Se supone que quieren ganar simpatía?" pensó Theodore mirando como Astoria miraba impotente como Daphne y Blaise peleaban por lo boca suelta que era Blaise y este diciendo a Daphne que se relaje y culminando con Daphne achacando a Blaise su reciente enemistad con Pansy y que por su culpa había perdido a una de sus grandes amigas. Blaise rodó los ojos antes esto.
— ¿Gran amiga? —Dijo con expresión divertida— Bravo, Daph. La gran amiga a la que le vendiste una poción para cabello muy efectiva que luego resultó ser un fraude que luego le volvió el pelo azul en segundo año, y eso solamente porque te dijo que su cabello era más bonito que el tuyo.
Daphne boqueo para intentar contestar a Blaise, Astoria solamente se reía— Blaise tiene un punto, Daph.
—Silencio, Astoria —dijo Daphne— Sigue haciendo la pelota a Blaise, que solo lo haces para que te cuente los últimos chismes de los Feraud y el suicidio de la prometida de su hijo mayor.
Astoria puso rostro de indignación— ¡Por favor! Ese ya es un chisme viejo.
Blaise agito una mano— Sip, además de aburrido. Eso fue hace más de dos meses.
— ¿Y yo soy sombrío? —pregunto Theodore a nadie en particular.
Blaise se rió— Quien lo diría. Destilas ironía, Nott.
Theodore se encogió de hombros e iba a responder cuando la voz amplificada de Dumbledore resonó en todo el lugar. Theodore sacó su varita y luego de hacer un encantamiento sencillo, amplifico su propia visión para observar a los concursantes. Tres pares de ojos miraron con atención a Theodore, luego se miraron entre sí y con cierta envidia en los ojos, procedieron a sacar artilugios mágicos para poder observar también.
Theodore vio a Potter teniendo una especie de ataque. Digory saltó elegantemente, igual que Fleur y Krum. Finalmente Potter cayó al agua. Detrás de él solamente estaba Longbotton, no había rastros de Weasley ni de Granger.
Dumbledore entonces, recito un hechizo que Theodore no había escuchado nunca y luego de lanzar chispas verdes con su varita, una película brillante se extendió sobre todo el lago negro, como si este se estuviera congelando en un inicio, pero luego se volvía cristalino y podía verse a través de él.
—Y ahí va Potter —dijo Astoria con desdén, completamente casi ni la oía, pues los atronadores gritos de los Gryffindor eran bastante fuertes.
Theodore miró con curiosidad la velocidad que adquirió el mago que hasta hace poco estaba convulsionando y ahora era como un pez en el agua al pasar por entre las altas algas… de hecho, era como un pez. Theodore frunció el ceño. ¿Acaso estaba usando animagia?
—Esto no puede ser justo —murmuro Daphne— Fleur está en camino hacia las algas más altas. Van a atraparla los Grindylows. Ella no debe saberlo, ningún campeón ha practicado aquí y ella no es de aquí.
—Tampoco ninguno práctico contra un Dragón —refuto Blaise.
Theodore vio como como Potter se libraba del problema con algo de atraso, pues se puso la varita en el pie en lugar de llevarla en la mano. Mago estúpido. Aunque si lo ponía al lado de Fleur… bueno, no había mucho que comentar. Digory también los enfrento, sin embargo fue más rápido y limpio haciéndolo. El sí traía la varita en la mano.
—Digory ya pasó —dijo Astoria animada.
— ¡Porque conoce el terreno! —se quejó Daphne nuevamente
—Delacour pudo investigar —acoto Theodore mirando con atención como a Delacour la atacaron aquellos pequeños seres, enredándola entre las algas y dejándola fuera de combate, pues su casco burbuja se deshizo— la existencia de los Grindylows no es ningún secreto. Menos el calamar gigante.
De fondo, los chillidos de los alumnos de Beauxbattons resonaban en el aire, al mismo tiempo las órdenes y hechizos para sacar a la muchacha del agua.
—Como sea —mascullo Daphne— Sigue siendo injusto.
— ¿Apostaste por ella, verdad? —Blaise dijo socarrón.
—Cállate Blaise.
Theodore tenía ganas de masajearse los ojos, pero se abstuvo, pues ahora Krum era un verdadero pez aterrador, pues los Grindylows huyeron despavoridos. No era nada menos que una especie de criatura amorfa con la mitad de un cuerpo de tiburón y la otra de humano.
—Bueno —dijo Astoria, ante el silencio de todos los demás— nadie negara que Krum si está dispuesto a todo para ganar.
Potter iba a la delantera de todos los demás competidores, pues su velocidad le daba gran ventaja sobre Digory, que aunque era un buen nadador, no se podía competir contra las manos y pies palmeados de Potter. Krum hubiera dado la talla, si es que hubiera conseguido ser enteramente un tiburón.
El encanto que uso Dumbledore era tan preciso que el lago negro solamente se iluminaba o era visible por lugares donde los competidores recorrían (o nadaban). Ver particularmente a Potter era casi un espectáculo, pues iba dando luz a un pozo de oscuridad a medida que avanzaba.
Ya en la villa de la gente bajo el agua, las cosas pintaban menos positivas. Había cuatro bultos oscuros atados a unas rocas en el fondo del agua y a medida que Potter avanzaba estos eran más y más distinguibles. La exclamación de sorpresa fue inmediata. Allí había cuatro personas. Cuatro alumnos en realidad, tres con uniforme de Gryffindor y una con uniforme de Beauxbattons.
Theodore reforzó un hechizo y miró uno a uno los rostros de los Gryffindor.
— ¡Ah! —Exclamo Astoria— ¡son las parejas de baile!
—Casi estoy aliviada de no haber ido al baile con Digory —suspiro Daphne.
—Como si te lo hubiera pedido —le respondió Astoria.
—Iba a hacerlo —dijo ella indignada— Pero esa Chang lo engatuso. Juegan Quiditch juntos. Era inevitable, además, guapo y todo, tampoco era tan bueno para deprimirme por eso —luego apunto con un dedo al lago— ¿Acaso querías verme allí? Es fortuito y estoy muy alegre no correr peligro de ahogarme.
Astoria rodó los ojos e inexplicablemente Blaise le dio una palmada en el hombro a Theodore, pero este seguía concentrado en los rostros de los cautivos en el fondo del lago. La niña Beauxbattons para Delacour. Definitivamente Weasley era para Potter. Granger debía de ser para Krum.
Potter se paró en seco ante las cuatro personas en el fondo del lago. Theodore imagino que estaba decidiendo. Weasley y Granger eran importantes para él, ahora tenía certeza de ello, pues si uno fuera más importante que otro, se llevaría a aquel sin dudarlo siquiera un poco.
Entonces llegó Digory.
— ¡Si! —Exclamo Astoria— ¡Sí!
Digory ni siquiera dudo, libero a la chica Chang y luego de hacer señas a Potter se fue tan rápido como llegó.
Potter tomo una decisión entonces. Libero a Weasley y luego intento acercarse a Granger para liberarla también, pero entonces aparecieron los guardianes y con armas en mano le amenazaron. Y ni así Potter se movió, es más, empuño su varita.
Theodore entorno los ojos ante tal acto, tan impresionado estaba, que casi fue una sorpresa para él el pedazo de pergamino que se calentaba en su bolsillo. Theodore miró el reloj de la torre donde estaba el Ministro y comprobó que la hora había llegado. Theodore volvió a mirar hacia el lago, Potter aún con varita en mano, quizá preparándose para enfrentarse a esos guardianes. Volvió la vista atrás y comenzó a caminar hacia las escaleras principales. Ninguno de los demás advirtió que se marchaba.
Theodore llegó hasta la entrada principal de las tarimas y salió sigilosamente poniendo rumbo hacia el bosque prohibido. A paso rápido se internó entre los árboles y enredaderas hasta encontrar un pequeño sendero y luego seguir por este al menos por cinco minutos, abrió el pergamino que traía en el bolsillo y lo tuvo en su mano hasta que este era insostenible en la palma de su mano. Llegado hasta cierto punto, este se hizo cenizas. Theodore dio un paso más al frente y encontró allí una línea brillante en el suelo que de inmediato se transformó en un cuadrado, envolviéndolo. Donde antes no había nada, apareció un viejo y malgastado peine de plástico. Theodore lo tomó y desapareció en el aire.
Lo primero que James vio cuando llegó a su destino fueron los candelabros del salón de baile de los Nott. Él ya había estado allí en año nuevo, de hecho, había estado allí de visita al menos cuatro veces y aún no dejaba de impresionarse con el lugar. El piso era de mármol oscuro y tan pulido que le devolvía su propio reflejo. Las paredes tenían tallados exquisitos y perfecto tapiz sobrio. La chimenea era gigantesca en la que entraban perfectamente hasta diez personas y aún sobraría espacio. Las ventanas de aquel salón eran de al menos dos metros y con cristalera de colores cambiantes, según la hora del día. Al caminar, sus pasos repiqueteaban mientras se acercaba a las personas reunidas allí.
Fue una sorpresa encontrar entre ellos a su tía Agatha. Era la más pequeña y distinguía por su vestido de color vino, mientras los demás iban de negro.
Allí estaba Philip Nott, Edward Greengrass, una bruja joven y un mago adulto que James no conocía. La bruja debía tener al menos veinticinco años, era esbelta y con el cabello oscuro, vestía elegantemente con una capa que se veía fina y extranjera. El mago, en contraste, era castaño, casi rubio, y al menos doblaba la edad de la bruja. Su capa parecía el doble de fina que la de ella. James notó que en ninguno de ellos James pudo escuchar nada de sus pensamientos.
James saludo primero a Philip Nott, luego a su tía, después a la bruja que no conocía y luego al mago, finalmente a Edward, quien como siempre respondió a su saludo con una sonrisa lobuna, para incomodidad de tía Agatha.
Philip Nott miró hacia el lugar de donde James apareció— Theodore aún no llega —menciono.
Pero justo en ese momento y con un suave "Plop" Theodore apareció y luego de girar elegantemente con su capa de la escuela, decidió aparecerse donde todos estaban reunidos en lugar de caminar hacia ellos.
—Padre —dijo con ceremonia para saludar a Philip, y este no parecía decepcionado
— Señora Craston —dijo haciendo una venia, dejando ver sus enguantadas manos e hizo lo mismo con la otra bruja.
Al mago lo saludo más formalmente.
—Edward —dijo con propiedad a Greengrass.
—Theodore —respondió este— Que alegría.
Philip se situó a la derecha de su hijo, unos mínimos pasos más alejados de todos los demás, dando a entender que ellos eran quienes dominaban la situación— hijo —dijo poniendo una mano en el hombro de Theodore y señalándole con la otra mano, primero a la bruja— La señorita es Serafina Magellan y el caballero es Albert Fuller, tío de Serafina.
Theodore asintió a ambos y luego Philip Nott hizo las demás presentaciones. James pudo notar como Serafina Magellan miraba a Edward de reojo de cuando en cuando.
—Bien —dijo Philip Nott. En su vida James había visto alguien tan solemne. El cabello que usualmente llevaba en una coleta baja lo llevaba ahora perfectamente peinado hacia atrás y suelto a su espalda. Su túnica oscura tenía leves adornos de platería en las mangas y el cuello. Era más alto que todos los presentes y Theodore apenas le llegaba a los hombros, sin embargo el parecido entre ambos era casi abrumador. Los mismos ojos, la misma postura, la misma expresión seria— los he convocado de emergencia a aquí a ustedes cuatro —dijo apuntando a Serafina, Theodore, James y Edward— Albert ha insistido en participar con su experiencia, dada la situación y la señora Craston —dijo apuntando a la tía Agatha— ha exigido estar presente, dado su estatus como tía de James.
James palideció al instante. Sería una misión de corrección, ahora lo sabía.
Philip apreció en silencio a los magos y brujas frente a él y finalmente habló— como todos imaginaran, esto será una Corrección. La familia Taylor ha incurrido en una especie de rebelión sorpresa. La señorita Magellan tiene sus asentamientos por la zona y se ha ofrecido a ser testigo, al igual que su tío —Philip parpadeó— Theodore —llamo a su hijo— tú iras en mi lugar, Edward te asistirá y actuara como tu protector, igual que James.
Theodore agacho la cabeza con absoluta aceptación. James pudo escuchar como tía Agatha ahogaba un suspiro. Philip volvió a poner una mano sobre el hombro de Theodore y este se incorporó de inmediato ante la mirada de aceptación de la bruja Magellan y el mago Fuller.
—Tini —llamó Theodore.
Una elfina apareció al instante a su lado con una pronunciada reverencia.
—Joven señor —dijo con la voz chillona.
—Mi capa —ordeno Theodore.
La elfina desapareció en el aire, al mismo tiempo que tía Agatha se acercaba a James con una capa doblada en las manos. James se dio cuenta de que era la capa de su padre, era tan fina y cara como la capa de Fuller. La capa de un señor. James recordaba que tía Agatha casi mata al padre de Amira cuando era más joven y más ambicioso e intento robar la capa y venderla. El tío Faruhk aún tenía una cicatriz que le cruzaba la mejilla derecha. James guardo un profundo agradecimiento a su tía, pues ella fue la única que mantuvo la esperanza de que algún día un vástago de la familia tan hundida en la miseria como llegaron a serlo los Craston, resurgiera y guardo el más grande de sus tesoros. James se quitó la capa de la escuela y se la entregó a su tía para luego vestirse con la de su padre.
—Pon en alto nuestro nombre —dijo ella duramente. Toda ella siempre había sido dura— y vuelve a salvo.
James asintió. Un suave "plop" aviso a James que la elfina había vuelto. Ella estaba ofreciendo a Theodore una capa oscura y tan fina como la de su padre, botones de bronce y el broche de oro mágico. Theodore había salido de Hogwarts bastante preparado al parecer. Llevaba zapatos cómodos y una camisa de fino algodón que no llevaba nada que lo distinguiera como un estudiante. James pudo notar entonces que Theodore llevaba en el cuello una fina cadena, bastante parecido a un collar. Philip Nott entonces se quitó el anillo de la mano, el anillo familiar, y se lo entrego a su hijo. Este se lo puso en la mano derecha por encima de su guante y James notó como el grueso anillo se acomodaba perfectamente en la estilizada mano de Theodore.
—Tráeme buenas noticias —dijo Philip, llevando ambas manos a la espalda.
—Sí, padre —dijo Theodore haciendo una reverencia y caminando hacia la gigantesca chimenea, dejando atrás a Philip y a tía Agatha.
James y los demás magos le siguieron de cerca. Serafina Magellan tomó polvos flu en la mano y lo lanzo al suelo— Dravar —dijo con la voz firme y el salón desapareció ante sus ojos.
Cuando James abrió los ojos, se encontró entre el revuelo de cenizas y fuego azul. Theodore salió primero de la chimenea y ofreció su mano a Serafina para que saliera después de él. Luego salió Fuller y finalmente James, seguido enseguida de Edward.
Theodore camino unos pasos adelante— Bien —dijo mirándole a todos a los ojos— mi padre ha sido claro y no creo que haya necesidad de repetirlo. Edward —llamo y este se situó a su lado al instante— quita la protección de mi varita, por favor. Has lo mismo con la de James.
Edward extendió su mano y Theodore deposito en ella su varita sin siquiera mirarlo.
—Serafina —llamo a la bruja, esta se cuadro de hombros— cuéntame exactamente qué sucedió. No vayas a pasarte uno solo de los detalles.
Serafina miró a su tío, este asintió y ella se aclaró la garganta antes de hablar— Augustus Taylor, la cabeza actual, tiene por costumbre hacer una serie de desmanes de cuando en cuando, pero en esta ocasión se excedió. La familia Prestom, una de las familias a su cargo, invitó al hijo mayor de los Taylor, Frederick, y se dirigió a él como el señor, pasando por encima de Augustus, a la boda de una de sus hijas y eso no le gusto. Se presentó en la boda en medio del festejo e incendió las mesas y maldijo a algunos de los nietos de los Prestom. Frederick se enfrentó a su padre, pero Augustus amenazo a la familia y los Prestom tuvieron que apresar a Frederick, además de los otros invitados que también le debían lealtad. Un anciano de una de las familias invitadas insulto a Augustus y le amenazo de recurrir a los Nott y Augustus… —serafina desvió la mirada— Augustus llamo al padre de usted, al señor Nott… un… un anciano decrepito… —Serafina agacho los ojos, como si le doliera cada palabra— lo llamo un criminal sin poder ni dinero, que se gastó todo lo que tenía sobornando al Wizengamont para poder salir libre. Que le llamaban criminal a él, pero que Philip Nott era mil veces peor y más aún, porque aseguró que si fue llevado a Azkaban y los dementores le habrían enloquecido. Que al señor Nott no los escucharía, porque seguramente… seguramente estaría… delirando en un cuarto oscuro en su… jodido… —Serafina se cubrió los labio con la mano, luego miró a los duros ojos de Theodore— Joven Señor —dijo con voz colgando de un hilo— no quiero decir esto último.
Theodore cerró los ojos un momento— Tranquila —dijo conciliador y con una expresión más amable— eres la mensajera, nadie puede juzgarte o verte mal por eso.
Serafina suspiro y tomó aire antes de hablar— Augustus Taylor dijo que rompería el vínculo mágico mediante perjurio y levantaría a los suyos y entonces nadie más tendría que temer y el sería el señor absoluto. Luego mató al anciano que lo enfrentó y tomo prisionero a su propio hijo, Frederick, y lo encerró en una jaula en el patio exterior de la casa de los Taylor para que cada una de las familias en su dominio sepan que les espera si es que alguien se atreven a traicionarlo.
Theodore asintió— pero alguien lo traicionó.
Fuller hizo una reverencia entonces— Siempre hay alguien que traiciona —dijo el hombre— hay una facción interna en los Taylor, sobrinos y nietos junto a hijos y algunos otros miembros de familias dentro de su dominio que se acercaron desde siempre a Frederick porque es un buen muchacho. Ellos traicionaron oficialmente a Augustus y rescataron a Frederick y lo tienen escondido y a salvo mientras tanto, ya que el muchacho tuvo la cabeza para buscar una solución pacífica. Recurrieron a mí para la intermediación de Serafina para pedir la presencia del señor Nott para que someta a Augustus mediante su vínculo mágico y así evitar una masacre dentro de la familia Taylor y dé su permiso para que Frederick asuma como cabeza de familia.
—Pero mi padre me envió a mí —dijo Theodore, dándole la espalda a Serafina y caminando hacia una de los ventanales de aquel salón— las intenciones de mi padre no son la de someter, si no negociar. De otro modo hubiera venido el mismo.
Serafina se aclaró la garganta— Joven señor —dijo con propiedad— con todo respeto, le explicamos a su padre que con Augustus no se puede negociar. Intente entrar en sus dominios cuando los rumores alcanzaron los míos, pero el hombre está loco. Me prohibió ingresar a sus tierras y amenazo con cruciarme si es que me atrevía a poner un pie en su casa.
—Con todo respeto, yo no soy un Magellan —dijo dándose vuelta y mirando uno a uno a los ojos— soy Theodore Nott —camino de vuelta hasta el grupo y extendió la mano. Edward automáticamente le tendió la varita— cada persona aquí en este dominio me debe lealtad. Mi padre dio órdenes y estoy a cargo de esta corrección. Serafina, necesito enviar un mensaje y le pediré una de sus lechuzas más veloces. Además, quiero que prepare trasladores para acceder al territorio de los Taylor. Señor Fuller, necesito que avise a los traidores de Taylor que quiero hablar con Frederick.
Serafina y su tío hicieron una venia y salieron de inmediato.
James se acercó a Theodore, igual que Edward— La muchacha tiene razón —dijo Edward— Ese Taylor es un loco, difícilmente accederá a escuchar.
Theodore inclinó la cabeza hacia un lado— ¿Y te parece correcto llegar corriendo y aceptar de buena gana las peticiones de hijos que no se llevan bien con sus padres ante un evento que ni siquiera sé si ocurrió? —Theodore se llevó una mano al mentón— Serafina y su tío parecen bastante unidos. Estas siguiendo un plan propio. Los Magellan nunca se han llevado bien con los Taylor y si tienen razón, obviamente mi padre será generoso para recompensarlos por su lealtad. Pero… no puedo evitar preguntarme porque tardaron tanto en mostrar su lealtad… la boda de los Prestom fue hace una semana.
Edward se encogió de hombros— Bueno —dijo despreocupado— las preguntas pueden hacerse luego y las mentiras nunca aguantan lo que uno quisiera. Castígalos luego, el principal problema es Taylor mayor y sus delirios de grandeza. Tiene a más de veinte familias en sus dominios, ese es un número grande, considerando que los demás dominios no tienen más de diez familias a cargo. Suprimir rápido y limpiamente sería una mejor opción, pero claro, esa es mi opinión.
—Queda su hijo —dijo James antes de darse cuenta— si someten a Augustus, Frederick quedara con las manos limpias —dijo mirando a Theodore— él fue quien comenzó a enfrentar a su padre, si no es el quien termina esto, en el futuro puede devolver la situación y mostrarse como una víctima más y no como el que estuvo a punto de iniciar una masacre para situarse a la cabeza de su familia.
Theodore asintió— Es una posibilidad —dijo mirándose las uñas, pero luego alterno en mirar a James y a Edward— Mi padre respeta los vínculos mágicos y el prefiere pensar en ello más como un beneficio para ambas partes que como una amenaza implícita. Al venir aquí y someter a Augustus Taylor no mostrará justicia, los leales a Augustus no verán eso, solo verán como un mago que casi no conocen ni han visto en años viene a imponer su voluntad por la fuerza. Cada uno de ellos se volverá paranoico preguntándose ¿Cuándo seré yo?
Edward suspiro cansadamente— Bueno, manchémosle un poco las manos al tal Frederick —dijo extendiendo la mano a James, este le tendió su varita— supongo que comenzaras con un mensaje cortes con amenaza incluida para que Augustus te permita la entrada a su casa.
Theodore se encogió de hombros inocentemente— Es de buena educación avisar al dueño de casa que planeas hacerle una visita amistosa.
Edward sonrió esplendorosamente— Ah, Theodore —dijo divertido— un poco más descarado y te haría una reverencia.
James noto como Theodore sonreía levemente.
Serafina llego con papel y pluma en una bandeja e indico a Theodore donde podía escribir su mensaje, ambos salieron del salón, donde justo en la puerta apareció Fuller y los tres desaparecieron por un largo pasillo, dejando a James y a Edward solos.
Edward se estiro para comprobar que nadie estaba cerca— Bien —dijo haciendo unas ultimas florituras sobre la varita de James— supongo que necesitaremos todo nuestro ingenio para salir de esta.
—Theodore nos sacara —dijo James automáticamente.
Edward rodó los ojos— Bueno, en todo caso, tengo un seguro —el hombre arremango una manga de su túnica y mostró que en su brazo tenía una peineta rota atado en el brazo— es un traslador. Si todo sale mal, sacare a Theodore de aquí… y como tú y yo somos buenos colegas, te sugiero no despegarte de "nuestro joven señor" —dijo remedando a Serafina.
James frunció el ceño— ¿Y Serafina y Fuller?
Edward enarco una ceja— ¿Te preocupa su destino?
James hizo una mueca— curiosidad —dijo mirando hacia otro lado.
—Bueno, me parece que ambos tienen un plan de respaldo… después de todo, no mencionaron que tendrían problemas haciendo trasladores para ir a las tierras de los Taylor, que me caiga un rayo encima si es que no tienen trasladores también. Además, la seguridad de ellos no es asunto nuestro. Mi única misión importante aquí es mantener a Theodore en una pieza y perfectamente funcional para que vuelva a la escuela como si nada hubiera pasado.
— ¿Cómo es que mi tía Agatha aprobó esto?
Edward le sonrió— En realidad es una historia divertida. Philip decidió que estuvieras presente y tuvo es descaro de avisar a tu tía media hora antes. Claro, ella apareció en el mismo tiempo en que te tardas en invocar a Merlín y exigió estar presente, pues eres el primer miembro del círculo interno de Theodore y es una especie de honor asistirte y despedirte, según reglas y protocolos de siglos pasados que se aplicaban si es que se daba la situación de que tú acompañes a alguien tan distinguido como nuestro Theodore. En realidad fue gracioso. Incluso Philip parecía divertido de la tozudez de esa encantadora mujer.
James suspiro— Supongo que no existe poder mágico que logre vencer a mi tía en lo que a protocolo se refiere.
Edward se rio a carcajada limpia— No puedo esperar a ver el día en que te cases. Seguramente será algo digno de ver.
Theodore volvió al salón mientras charlaba con Fuller, se detuvo en la entrada. Fuller tenía un jarrón en las manos— Iremos a hablar con Taylor hijo —declaro Theodore.
Edward entregó a James su varita y ambos caminaron hasta Theodore y sujetaron el jarrón al mismo tiempo.
Aparecieron frente a una modesta granja con unas rejas de madera blancas, pero a leguas podía sentirse la protección mágica. Fuller avanzó primero y con varita en mano hizo florituras para abrir una brecha en las protecciones. Se hizo a un lado para que Theodore pudiera pasar, seguido primero por James y cerrando la marcha con Edward. La Granja no cambio nada, pero la tierra no era verde alrededor de la cerca de madera y había al menos cuatro magos haciendo guardia.
James escucho los pensamientos de todos ellos en tropel. Todos eran dirigidos a Theodore. Se preguntaban si en verdad él era quien ellos creían que era, luego se volvían cautelosos, luego volvían a estar confiados, pues Theodore tenía un anillo familiar en la mano. La leyenda decía que si un anillo familiar era tomado por una persona ajena, este te quemaba la mano hasta atravesar por piel, carne y hueso. Había miedo en sus pensamientos, desconfianza, añoranza, pues mucho habían dejado atrás familia y era probable que se enfrentaran a amigos.
Fuller intercambió asentimientos con los guardianes y le abrieron paso a Theodore, no sin antes ofrecerle reverencias marcadas. En interior de la granja había sido ampliado y allí había muchos magos y brujas de todas las edades. Y diferentes expresiones y pensamientos… sin embargo, el miedo perduraba.
Frederick Taylor estaba junto a una chimenea, de pie. Tenía al menos la misma edad que Serafina Magellan, su cabello era moreno y ensortijado y nada robusto. De hecho, se veía bastante demacrado. James notó que no llevaba capa de mago, sino solamente pantalones sencillos y una camisa blanca con las mangas arremangadas que hacía evidente que había sufrido maltrato físico. Gruesas marcas en sus muñecas y quemadura de sol en sus brazos. La historia acerca de estar colgado en una jaula en el patio de su casa parecía cobrar bastante sentido.
—Joven señor Nott —dijo el hombre con una corta reverencia— me apena no poder recibirlo de mejor manera.
"Gracias a Merlín" pudo escuchar James.
—Señor Taylor —dijo Theodore respondiendo a su saludo— no se preocupe por eso. Entiendo que no han sido días buenos.
"¿A caso está bromeando?" El joven Taylor dudaba.
—No lo han sido —dijo, luego de invitar a sentarse a Theodore. James se puso de pie al lado derecho de Theodore, Edward al izquierdo— Imagino que el señor Fuller le ha puesto al corriente.
—En realidad fue Serafina, la Sobrina de Fuller —apunto Theodore— y antes de seguir hablando, tengo que mostrar mi aprecio por sus intenciones pacíficas. Si no fuera por eso, tendríamos que lamentar muchas muertes.
"¿Serafina?" Taylor dudo de nuevo "Fuller dijo que él se haría cargo, que no involucraría a Magellan"
—La señorita Magellan no me tiene en buena estima —dijo Frederick— espero que no se haya guardado detalles acerca de mi nefasto padre.
Theodore agito una mano— No se preocupe, ella tampoco parece tenerle mucha estima a Augustus, no se ha guardado nada. ¿Cuántos días estuvo en la jaula?
"Va a hacerme decirlo" James detecto la ira en sus pensamientos "Pensé que con enseñarle era suficiente"
Frederick hizo una mueca— tres —dijo controlando el veneno en su voz.
Theodore asintió— ¿Por qué tardaron tanto en rescatarte los tuyos?
—Mi padre ha sido persuasivo —respondió el hombre
—O tú no inspiras tanta lealtad como él —contraataco Theodore.
Frederick Taylor miró hacia ambos lados, todos los magos que lo acompañaban en su causa estaban escuchando atentamente el intercambio "No te muestres débil" se decía a sí mismo el hombre "No supliques. Nott nunca ha escuchado o apoyado a quienes no son útiles y si no puedo controlar a mi familia y a las demás no soy útil"
—También puede que haya otro factor —dijo Frederick— el señor Nott no ha venido por estos dominios en muchos años. La última vez que todos le vimos la cara fue cuando reclutó en la primera guerra mágica. Luego, solamente lo vimos en los periódicos cuando se entregó al Ministerio y una vez más cuando querían enviarle a Azkaban. La última vez fue cuando se anunció que no sería enviado… pero se recluyo en su propia casa y no dio señales de vida. Había todo tipo de rumores acerca de que el ministerio si lo envió, pero en secreto, pues el circulo interno del señor Nott entrego mucho dinero al Wizengamont para que lo sacaran pronto y ocultaran el hecho, porque entonces no hubieran podido controlar a las demás familias. Mi padre estaba entre ellos, él comenzó a decir que eso era verdad y todos le han creído, antes al menos teníamos a Magellan padre, que nos odiaba, pero al menos mantenía a raya a mí padre, pero ahora ha muerto y la palabra de mi padre es la única verdad que llegan todos a creer.
Theodore había adquirido una expresión vacía— Culpa entonces a mi padre.
"Si"
—No —dijo Frederick con pasión en su voz— su padre no puede tener la culpa —dijo. "Tiene toda la maldita culpa" pensó— la culpa es de un solo hombre —Frederick se puso la mano al pecho— Augustus Taylor, desgraciadamente, mi padre. Tuve mucha suerte de tener un abuelo más leal que ese hombre que me engendró, un abuelo que me crió de la manera correcta para saber la diferencia entre ambición disfrazada de buenas intenciones. Mi padre siempre fue ambicioso y como ahora los leales miembros del círculo interno están muriendo por vejez, cree que puede romper a la familia Nott si mueve bien sus fichas —Frederick miró a los ojos a Theodore— pero todo eso es una mentira. El señor Nott es a quien juramos lealtad desde hace generaciones. Mi padre enloqueció de ambición y quiere obligarnos a nosotros a ser traidores.
James sabía que todo esto era ensayado. Frederick solamente odiaba a su padre y quería quitarlo del camino, pero solamente para salvar el propio pellejo y no perder apoyo de los suyos… y lo peor de todo, es que culpaba a Philip por todo, y seguramente en un tiempo no dudaría en culpar a Theodore. Y ahora intentaba convencer a Theodore de que eran completamente leales. Augustus Taylor podría ser un problema, pero Frederick Taylor era igual o más peligroso.
—Engañados entonces —dijo Theodore. James se alarmo, pues sonaba a que le habían convencido… pero vio como Theodore sonreía con maldad.
Frederick Taylor le sonrió a Theodore de vuelta— Sí. Mi padre es un traidor y engaño a las demás familias.
Theodore se puso de pie— Es bueno saber… —dijo el, extendiendo su mano enguantada y James pudo ver cómo Frederick luchaba por ocultar la ira en sus ojos… sin embargo, sus pensamientos no era algo que podría esconder de James— que aunque el padre es un traidor, el hijo aún es leal.
—Siempre lo he sido —respondió Frederick, aceptando la mano y dándole un firme apretón— ¿Cuándo esperamos la llegada del señor Nott?
Theodore parpadeo— Mi padre no vendrá —dijo Theodore resuelto, dándose vuelta y haciendo volar su capa a su espalda— Ya solicite una reunión con Augustus y él fue muy rápido en responder diciendo que estaba encantado de recibirme. Partiremos en media hora, puede acompañarnos, por supuesto.
"¡No! ¡No! ¡No!" Los pensamientos de Frederick eran un caos.
—U-usted no pretenderá ir allí —dijo tartamudeando— ¿Cuántos magos lo acompañaran?
Theodore apunto a James y a Edward— Ambos, además de Serafina y el señor Fuller.
Frederick Taylor volvió a sentarse— Es una locura.
—Dijiste que eras leal —dijo Theodore, mirándole fríamente— Se leal y acompáñame a ver a tu padre. Todos tus compañeros leales también pueden venir conmigo.
"Es una jodida trampa" pensó Frederick "una maldita trampa" luego miró a los magos que lo acompañaban, su gente. Había más miedo en sus rostros… y James pensó que seguramente Frederick Taylor al fin se dio cuenta perfectamente de la situación… pues aunque era una locura, debía ser leal. Theodore no mostraba miedo. James, que generalmente era precavido, no se sentía asustado, porque por alguna razón demente, tenía certeza de que Theodore les sacaría de todo ese embrollo, eso, o confiaba en el traslador de Edward… y Edward, bueno. El parecía estar en un día de campo.
"Ya no más miedo" James escucho que Frederick pensaba "Ya no más" Frederick volvió a ponerse en pie y su mirada parecía extinta de miedo, pero James notó que con la mano derecha se sujetó la muñeca izquierda, allí donde las marcas de que había sido prisionero le habían herido "Aunque sea una trampa, si nos quedamos aquí, de todas maneras moriremos"
—Te seguiremos —declaró el hombre.
—Bien —dijo Theodore— partiremos desde la casa de los Magellan. Serafina permitirá la entrada de todos ustedes a su patio.
Theodore camino hacia la salida, haciendo ondear su capa. James hizo un amago de venia para despedirse. Edward simplemente agito la mano. Fuller, sin embargo, intercambio una mirada con Frederick. "Si sobrevivimos, tú y yo vamos a hablar" escucho que Frederick pensaba.
Aparecieron en el patio principal, Serafina esperaba allí junto a una elfina doméstica. La mujer estaba preparada para una batalla. Tenía en el cabello broches de oro que James había visto antes como amuletos para repeler hechizos, además tenía una capa no tan elegante como la anterior, sino una más práctica, además de un cinturón con una varita extra y curiosos objetos colgando de aquel cinturón.
—Joven señor —dijo, dirigiéndose a Theodore— todos los trasladores están preparados. Como usted pidió, apareceremos en la entrada de la casa, no en el interior. También hice correr la voz de que el hijo del señor Nott está de visita en los dominios, Augustus no ha podido mantener el secreto, así que es ahora él quien está llamando a las familias para que presencien su visita.
—Bien —dijo Theodore— Ahora, quiero que permitas la entrada de Frederick Taylor y su gente. Y necesito que me prestes tu estudio.
Serafina boqueo, pero un nuevo intercambio de miradas con su tío y solamente asintió en silencio— Si, señor.
—James, Edward. Acompáñenme, por favor.
Theodore camino hacia dentro de la casa, como si caminara por la suya. James le siguió en silencio y Edward nuevamente les agito la mano en despedida.
El estudio era amplio y elegante. Fotografías familiares inundaban una mesilla de un rincón y estantes llenos de libros tapizaban las paredes. Edward se dejó caer encima de un sofá de tres cuerpos y James, frunciendo el ceño mientras lo miraba se sentó en un sillón individual justo delante de Theodore…. Quien comenzaba a hacer florituras para insonorizar el lugar. Edward luego se levantó de un salto y comenzó a hacer lo mismo. Cuando ambos volvieron a sentarse, la charla realmente importante comenzó.
—Bien —dijo Theodore— quiero sus opiniones.
Edward sonrió— Casi logras que el joven Taylor tenga un colapso.
James asintió— Está desesperado, sabe que si entabla una guerra con su padre no ganará, pero también sabe que si no arriesga su vida no ganará la confianza de los Nott para que le entreguen el control de la familia. Cree que sea cual sea el camino que tome, morirá. Al principio su lealtad era una mentira, pero ahora se aferra a ello como su única salida.
— ¿Todo eso oíste? —Pregunto Edward incrédulo— Vaya caos mental. Sin embargo, son buenas noticias.
James miró a Theodore— no del todo —dijo con pesar— realmente culpa a tu padre por todo esto. Y había suficiente ira allí para suponer que el rencor no se ira pronto. Además… —James hizo una mueca— creo que no debiste ofrecerle la mano enguantada. Ha sido un insulto.
—Yo creo que ha ido perfecto —dijo James, socarrón— el muchacho es orgulloso, si hubiera venido a postrarse ante Philip para pedir amablemente una visita restauradora de lealtades para poner a su estúpido padre en su lugar no hubiera pasado nada de esto.
—Pero no era necesario insultarlo de vuelta.
—Mi padre es el verdadero culpable —dijo Theodore. Tanto James y Edward se callaron abruptamente.
—Vamos, Theo —comenzó Greengrass con una sonrisa vacilante.
—Él los abandonó a su suerte, seguramente confiaba en que Magellan y su descendencia controlaría la situación y que si algo sucedía, ellos intervendrían. Pero Serafina resulto ser quizá una cobarde o una ambiciosa buscando sacar provecho de la situación. Mi padre debería prevenir todo esto.
James se aclaró la garganta— puede que algo de eso sea cierto. Frederick tenía una especie de trato con Fuller que no incluía a Serafina, se molestó bastante cuando la mencionaste.
Theodore apoyo el mentón en la palma de su mano— lo sospechaba —luego se puso de pie y camino hacia la ventana, retiro la cortina con un dedo y vio hacia el patio— Edward ¿Te importaría entablar amistad con Fuller?
—Hecho —dijo Edward, poniéndose de pie y acomodándose la manga donde tenía el traslador que antes mostró a James. Esa sí que era un mensaje sutil.
— James, quiero que estés presente cuando Frederick llegue, especialmente quiero saber sus pensamientos cuando este cara a cara con Serafina.
— ¿Por qué no querías que Edward escuche?
Theodore alzó una ceja— Seguramente ya lo sospecha y solamente faltan minutos para que emprendamos la marcha a encarar a los Taylor. Mejor que aproveche cada segundo… además, puede que Magellan y Fuller se suelten más con Edward. Tú has estado actuando demasiado solemne.
James entorno los ojos— ¿Qué?
Theodore apoyo la cabeza en el respaldo del sillón— pones nerviosos a las personas —Theodore luego se puso de pie y salió caminando del estudio antes de que James pudiera componer una respuesta.
— ¿Solemne yo? —dijo en voz alta, incrédulo— ¡Pero si es él quien ha estado haciendo que las personas quieran colapsar!
La casa de los Taylor no era nada humilde. Había muros de hiedras con flores blancas como cerco natural, en un espacio de al menos dos hectáreas. Las rejas estaban abiertas y habían distribuido mesas y sillas de jardín con sombrillas coloridas por todo el patio de césped verde y sirvientes magos estaban para atender la llegada de Theodore y su pequeña comitiva de dos magos, James y Serafina, además de atender a los demás magos que iban llegando. Eran las once de la mañana y Augustus Taylor decidió que sería mejor recibirlo al aire libre. Serafina fue muy amable de hacer notar a Theodore que hacía eso para que no pudieran apreciar los destrozos que se hicieron en la liberación de Frederick.
Theodore había coordinado las apariciones para que sean lo más dramáticas posibles. Primero aparecería él y se creería todo lo que Augustus fuera a intentar engañarle, luego, harían su aparición Frederick, escoltado por James y Fuller, además de su gente. Si algo sucedía, Edward se las apañaría. Theodore confiaba en que a estas alturas ya se hubiera echado a Fuller al bolsillo.
Augustus Taylor mando a llamar a todo el mundo y Serafina se lo hacía notar de cuando en cuando. Le apuntó a los Prestom, además de decirle en voz muy muy baja que prestara atención a que de esa familia solamente había dos miembros, el resto aun guardaba rencor a Taylor. De la familia del anciano asesinado, los Motton, no había asistido ninguno. James, a su lado hacía ciertas señas ensayadas para decirle a Theodore si es que los pensamientos de los magos que allí había coincidían con lo que Serafina decía. Theodore comenzó a creer la versión de Frederick cuando James puso cara de horror cuando se acercaron a saludar a los Prestom. Y aún más cuando les felicito por la reciente Boda. No era necesario leer mentes para no notar en sus rostros la huella de la tragedia.
Theodore finalmente se acercó a la mesa de Augustus Taylor. Era un hombre grande, casi tan alto como su propio Padre. El cabello se parecía al de su hijo, pero no su rostro. Frederick se veía demacrado, Augustus se veía jovial.
—Joven señor Nott —dijo Augustus, poniéndose de pie y rodeando su mesa para saludarlo de primera mano— Es todo un honor ser visitado por usted. Ha sido una sorpresa, lamento no haber preparado esto mejor.
Theodore sonrió de vuelta, la sonrisa de protocolo— Ha sido una sorpresa para mí también —dijo tranquilo— Mi padre y yo hemos atrasado la visita al dominio por muchos años. Debimos venir cuando falleció el buen señor Magellan —dijo mirando a Serafina— espero no tome a mal que la hayamos visitado a ella primero. Quería ser lo más correcto posible.
—No se preocupe —dijo Augustus, mirando de reojo a Serafina— En su carta no mencionaba al señor Nott, imagino que está visitando al buen Fuller. Es raro ver a la pequeña Sera sin su querido Tío.
—En realidad no —dijo Theodore— Mi padre se encuentra atendiendo otros menesteres que necesitaban su presencia, sin embargo él consideró que sería adecuado que yo viniera en su lugar.
Augustus sonrió— Es una pena —dijo cabizbajo.
Theodore miró a James, este estaba mirando fijo a Augustus, pero reacciono y de inmediato le hizo una seña.
—Ciertamente —dijo Theodore— Sin embargo, mi padre me tiene a mí y puedo colaborar con él en sus deberes y obligaciones —Theodore volvió a sonreír.
Augustus enarco una ceja— Por supuesto.
—me gustaría conocer al resto de su familia.
—Claro —dijo resuelto, llamando a su familia a ponerse de pie, eran al menos dos docenas de personas, entre jóvenes, adultos, ancianos y niños— Ella es mi hija Eleanora —dijo apuntando a una muchachita de al menos nueve años que lucía toda sonrisas— ellos —dijo apuntando a dos niños y tres niñas— son Andrew y Blake, las niñas son Haly, Miranda y Frances. Son todos nietos de mi hermano menor, Jules —dijo apuntando a un hombre anciano— Mi tío Marcus
— ¿Y los padres de los niños? —interrumpió Serafina.
Augustus entrecerró los ojos, sin embargo, compuso su expresión y hablo a Theodore— Sus padres, lastimosamente se encuentran en París —dijo como quien no quiere la cosa— Mi tío Marcus, su hermana Fandín y su cuñado Hermes…
— ¿Y Frederick? —Pregunto Theodore— He oído que tiene un hijo adulto. No lo veo.
Augustus cambio su semblante bonachón por un rostro pétreo— Me temo que no nos puede acompañar… o mejor dicho, no se digna a hacerlo. Debe entender que esto es vergonzoso para mí de admitir… sin embargo —Augustus hizo una seña y su numerosa familia y todos se sentaron de inmediato. Theodore notó que Eleanora, la pequeña y sonriente niña miraba a la nada y no se movió— Eleanora, siéntate, por favor, hija —la niña obedeció de inmediato— Bueno, a Frederick se le ha metido en la cabeza una idea de lo más estúpida. Emprender una cruzada de exploración en el desierto, siempre le han fascinado esas cosas, todo hay que decirlo. Con suerte volverá en una pieza. La verdad he perdido la esperanza en ese muchacho, creo que mejor debo preparar a Eleanora para que me suceda en su momento. Ya no puedo confiar en Frederick.
Theodore asintió preocupado— Entiendo —dijo tratando de sonar realmente convencido. Supo que lo logró cuando Augustus volvió a tener esa expresión confiada.
Theodore se sentó a la mesa, sin embargo no probó bocado alguno, tampoco Serafina ni James. Cuando Augustus volvió a insistir por segunda vez en que le acompañe en un brindis, Theodore con una sonrisa dijo— Me gustaría dar unas palabras a las familias —dijo poniéndose de pie y levantando su copa— pienso que un brindis por la familia Taylor es lo adecuado.
Augustus iba a replicar cuando Serafina tomo su propia copa y con un tenedor repiqueteo en su copa de cristal resonando como si fuera una campana, seguramente había encantado su copa. Cuando Theodore miró a su espalda, notó como hombres y mujeres con capas caminaban hacia la mesa. Theodore hizo un encantamiento Sonorus y amplifico su voz.
—Buenos días —dijo con la voz amplificada y cada mirada se posó sobre Theodore. Por el rabillo del ojo pudo ver como Serafina sacaba su varita con una mano bajo la mesa, igual que James. Los magos con capas que se acercaban se pararon en seco— Como seguramente el Señor Taylor les informó, Soy Theodore Nott, hijo de Philip Emmanuel Nott, su Señor, a quien juraron lealtad bajo condiciones del vínculo mágico a través de los Taylor, esta leal familia —Theodore cambio de mano la copa— vine aquí para dar el pésame a la señorita Magellan, a quien todos ustedes deben conocer, Serafina, deja que te vean, por favor —Serafina oculto su varita entre los pliegues de la túnica e hizo una pequeña reverencia— pues su padre nos abandonó hace unos meses atrás. Mi padre y yo cometimos el error de dejar de visitar estos lares, sin embargo, los dejamos en buenas manos, nuestros amigos los Taylor en quien confío como mi padre confió alguna vez.
Theodore sonrió brillantemente, como muchas veces práctico— me hace feliz apreciar a todos aquí. Como bien saben, aun no tengo la mayoría de edad y he estado tan concentrado en mis estudios, que he dejado algo descuidados mis deberes, no me he relacionado con ustedes como debería. No he visitado sus hogares, no he alabado su hospitalidad ni apreciado sus victorias personales ni conocido a sus diversos hijos para ofrecerles mi amistad. Y lo que más lamento hasta ahora, es no haberme acercado a ustedes para escuchar también sus problemas. Mi padre siempre dice que se debe estar junto a los tuyos en las buenas y en las malas. Le debo mis felicitaciones a los Prestom por la boda a la que no pude asistir y tengo gran preocupación por los Motton, ya que he sabido que no está presente ninguno de ellos.
Theodore noto miradas incomodas entre los suyos— les pido que confíen en mí, como lo han hecho con mi padre —dijo despacio— él no los ha olvidado, y a partir de hoy, yo prestare especial atención todos ustedes. Y claro, haré lo posible por ayudarlos en cualquier problema que lleguen a tener. La familia Nott siempre ha protegido a los suyos. Una afrenta nuestros protegidos es una afrenta a nosotros —Theodore recorrió a los magos con la mirada— y nunca deben olvidar que si acaso algo malo ocurre a alguno de ustedes alguna vez, acudan a nosotros. Siempre nos queda la venganza.
Theodore alzó su copa.
—Brindo por nuestro leal Augustus Taylor —dijo efusivo y mirando a Augustus, cuyo rostro parecía tallado en piedra— Por la lealtad de todos ustedes y por la prosperidad que nos espera con tan buenos aliados a nuestro lado.
Theodore iba a beber de su copa…
Entonces pasó. Uno de los Prestom tomó su copa y la lanzó al suelo. De inmediato lo imitaron primero unos cuantos magos, luego más de ellos. El anciano mago Prestom que fue el primero en arrojar la copa camino hacia la mesa principal donde estaba Theodore, luego se dejó caer en una rodilla— ¡Joven señor! —Gritó el hombre, luego apuntó hacia Augustus Taylor— Ese hombre es un asesino. Los Motton no han venido porque siguen llorando al anciano Roger Motton, ¡Porque ese maldito hombre lo asesino!
— ¡Ese hombre miente! —Gritó Augustus— ¡Guardias! ¡Llévense a ese mentiroso! —Los magos a las espaldas de la mesa principal se movieron con agilidad— Joven señor, no le vaya a creer esos delirios a ese anciano rencoroso.
El anciano, aun postrado con una rodilla en el suelo no se movió un ápice— Los Motton siempre fueron leales amigos de los Prestom. Roger era mi amigo, fue padrino de uno de mis hijos. No puedo brindar por el hombre que lo mató —el hombre entonces hurgo en su capa y ofreció su varita en las manos hacia Theodore— Joven señor ¡Tiene que creerme!
Los guardias de Augustus prendieron al hombre y le despojaron de su varita y le pusieron en pie. Theodore miraba en silencio la implorante mirada del anciano. Miró en dirección a James. El asintió.
—Alto —dijo Theodore, dirigiéndose a los guardias— quiero escuchar al anciano.
Augustus a su espalda tiró su silla al ponerse de pie— ¡Ese hombre miente!
Theodore se volvió hacia el robusto mago y la ira le invadió con solo ver su rostro, el rostro de alguien que quería engañarlo tan descaradamente— ¡Tú eres el único mentiroso aquí! —Dejó tan estupefacto al hombre que incluso se echó hacia atrás— Todo lo que has dicho hasta ahora son mentiras. ¿Vas a decirme ahora la verdad acerca de donde está tu hijo? ¿O vas a seguir mintiendo?
Fandín, a quien Augustus presento como una tía suya, se echó a llorar y entre sollozos grito— Augustus lo encerró en una jaula en el patio —dijo con la voz rota— Anoche trataron de liberarlo y no sabemos nada de él desde entonces. Seguro también está muerto. ¡Es un asesino!
— ¡Asesino! ¡Asesino! —corearon algunas voces a su alrededor.
— ¿Vas a seguir mintiendo? —pregunto Theodore.
—Fandín está loca —grito el hermano de la mujer, Marcus, otro tío de Augustus, acercándose a su hermana y cubriéndole la boca para que dejara de farfullar— Es una tontería ¿Cómo podría hacer Augustus todo lo que estos locos dicen? —Dijo con tal seguridad que Theodore sintió tristeza por ellos— ¡Son mentiras!
Theodore soltó un suspiro— Quisiera creerlo —dijo Theodore, mirando las caras de todos los presentes— pero lastimosamente para ustedes, yo se la verdad.
En ese momento, justo en ese mismo instante, aparecieron en medio del patio Edward, Frederick Taylor y el señor Fuller, junto a una veintena de magos y brujas, los aliados de Frederick. Algunos de los invitados suspiraban de alivio, Fandín Taylor se desmayó en brazos de su hermano y los niños pequeños se echaron a llorar. La pobre Eleanora Taylor seguía con la expresión sonriente y feliz mirando a la nada.
—Vamos —dijo Theodore, mirando al lívido hombre— Tu hijo está de vuelta en casa luego de su peligrosa expedición al desierto. Deberías estar feliz de que vuelve con vida.
Augustus tenía tal cara de furia que se volvió rojo— Al demonio —mascullo, alzando su varita y lanzando chispas azules de su varita.
Theodore miró alrededor, esperando una horda de magos a los que enfrentar… sin embargo, como esperaba, nada ocurrió. Augustus también lucía confundido.
Fue Serafina quien le hizo notar lo obvio— Nadie apoyara jamás a un traidor y un asesino. Menos cuando uno de nuestros auténticos señores está presente.
Augustus le escupió en la cara a Serafina, pero ella fue más rápida y se apartó.
— ¡¿Este pequeño niño, un auténtico señor?! —Augustus se burló— ¡Antes se postraban ante un anciano, ahora un mocoso! ¡Son todos ustedes patéticos descerebrados! —Luego apunto a Theodore— ¡Podría aplastarte con mi pie! ¡Mocoso pedazo de….!
Theodore había alzado su varita, silenciando al enorme mago— ¡Ya cállate! —Gritó Theodore, luego camino hacia donde estaba el anciano Prestom, quien volvió a dejarse caer en una rodilla — Levántese, Hugo —dijo Theodore con delicadeza, acuclillándose ante el anciano. Serafina le había dicho el nombre del mago— Has sido uno de los más valientes hombres que he visto en mi corta vida. Lamento que tu familia haya pasado por todo esto por dejar de cumplir mi deber.
El anciano alzo la mirada y Theodore podía ver el reproche en estos— El joven señor debería también visitar a los Motton, aún lloran a Roger.
—Lo haré —dijo Theodore— es una promesa.
A su alrededor, Frederick comenzaba a tomar control de la situación, tomando como prisioneros a los soldados que se alzaron en su contra cuando Augustus comenzó a planear sus traiciones. Hubo quienes intentaron aparecerse, pero habían tomado la precaución de acordonar el lugar desde el inicio. Serafina estaba encargada de poner en custodia a Augustus y James le daría apoyo.
Theodore ayudaba al anciano Prestom a ponerse de pie, ofreciéndole la mano y cuando este se marchó, Theodore creyó que el reproche en los ojos del mago se había despejado parcialmente.
— ¡Theodore! —gritó James.
Todo fue un caos. Serafina gritó, pues Augustus la derribo empujándola. El tío de Augustus, Marcus Taylor, tenía la varita en la mano y le apuntaba a Theodore. Antes de darse cuenta, Theodore recibió el primer impacto a medias, pues logró desviarlo por poco, sin embargo le alcanzo en el brazo, este comenzó a dolerle horriblemente, tanto que le obligo a dejarse caer con una rodilla en el suelo y dejo soltó su varita. El mago volvió a lanzarle otra maldición, Theodore sabía que no podría volver a defenderse de nuevo, pero antes de darse cuenta había sido empujado hacia el suelo; Edward se había arrojado hacia él y al mismo tiempo, había desviado el hechizo hacia uno de los soldados de Augustus que se había rendido, este se retorcía de dolor. James estaba enfrentando a Augustus, quien luchaba con magia no verbal, Serafina le asistió apenas y encontró su varita. Los magos gritaban, lanzaban maldiciones hacia los soldados de Augustus y estos se defendían. Serafina lanzo un hechizo cortante hacia la pierna de Augustus y James le envolvió el cuello con un incarcerus, logrando derribarlo. Edward se había puesto en pie y había comenzado a correr hacia Marcus Taylor, quien había lanzado el hechizo a Theodore.
Theodore, por su parte, se puso en pie, levanto su varita con la mano que no estaba herida y pudo esquivar hechizos y desviar otros, concentrándose en hacer las florituras exactas y precisas. Luego levantó su varita al cielo y sin decir una palabra, todo alrededor se volvió oscuro en un instante. Para todos los demás presentes, debió ser como si se apagara la luz de sus ojos.
Cuando Theodore deshizo el hechizo, todos los que fueron alcanzados estaban estáticos en sus sitios. Edward fue muy rápido en reaccionar, pues derribo a Marcus Taylor con una sola maldición. Augustus estaba azul en el suelo, pues la maldición de James siguió asfixiándolo. Pronto todos supieron que esa batalla era una confusión y Frederick y sus magos pudieron retomar el control. Theodore camino hacia Edward para verle la cara a aquel mago que trató de atacarlo a traición.
—Voy a recordar tu rostro —fue lo único que le dijo. Luego vio como Edward le sonreía al mago y le murmuraba cosas al oído que hicieron que palideciera.
Theodore sentía la sangre deslizarse por su brazo y su guante siendo empapado, camino rápidamente hacia James y levanto solo un momento su barrera de Oclumancia.
"Me dieron" pensó de inmediato "Estoy herido y no sé qué tan grave sea" espero que James le escuchara con claridad y debió hacerlo, pues dejo a Serafina la tarea de suprimir a Augustus y se acercó a él.
—Debemos irnos —dijo James— No sabemos que maldición es —dijo bajito.
"También le dio a ese de allá" pensó Theodore "solamente se retuerce de dolor. Seguramente querían demostrar lo débil que soy. No voy a dejarles ganar en esto. Dile a Edward que haga hablar a ese mago para que confiese que maldición es"
James asintió en silencio y luego Theodore se dedicó a hacer florituras con la mano buena hacia su brazo para hechizarlo y que se detuviera el sangrado que sentía. Frederick dominó la situación más pronto de lo que cabría esperarse y pronto puso a los familiares que lo traicionaron en las mazmorras de su casa y cambió a la guardia de su tío por los aliados que no lo dejaron solo. Serafina fue principal vigilante en todo el proceso, al igual que el señor Fuller.
Fandín Taylor, cuando finalmente despertó del desmayo, se puso de rodillas frente a Theodore y le beso las manos y ni siquiera se asustó al oler la sangre seca en sus guantes, si no que lloro aún más, mascullando que no se merecían un joven señor tan valiente y fuerte. Eleanora Taylor fue liberada del maleficio imperio al que había sido sometida y se echó a llorar y corrió despavorida hacia su hermano y solo se calmó cuando este la estrecho en brazos.
Cuando se pudo establecer un poco de paz en la casa Taylor eran casi las tres de la tarde y Theodore comenzaba a dejar de sentir su brazo derecho por los muchos hechizos desensibilizadores que se puso encima. Edward fue bastante creativo para sacarle confesiones a Marcus Taylor y confesó el nombre de la maldición y sus efectos… lastimosamente, estos estos eran de permanecer por tiempo que no era perfectamente estimado. El dolor podía detenerse en un día o en una semana, aseguró el hombre luego del décimo Cruciatus que Edward le lanzó. Pero no duraría más allá de ocho meses, fue su nueva confesión cuando James jugó con maldiciones crece huesos. Uso un cuchillo para cortar carne y le abrió la carne del antebrazo al hombre y corto hasta descubrir al aire uno de sus huesos y siendo tan hábil para apuntar haciendo crecer el hueso hasta que creció tanto que le rompió la muñeca y se abrió paso atravesando la piel y seguía creciendo entre sangre y astillas, brotando entre sus dedos. Habló en cuanto Edward amenazo que los siguientes serían las piernas y luego las costillas. Theodore no sabía si sentirse agradecido o nervioso de la efectividad de Edward, pues arranco esa confesión al hombre en menos de una hora.
Para las tres treinta Frederick estaba perfectamente establecido y juró ante Serafina y el Señor Fuller como testigos para esperar un juicio familiar para su traicionero padre y recibir a Philip Nott en al menos tres semanas más para que se hiciera oficial su posicionamiento como el nuevo cabeza de familia… y por supuesto, debía establecer vinculo mágico con Philip Nott.
Pasado ese evento, Theodore se dirigió a la casa de los Motton, acompañado de Frederick, Serafina y James. Allí, Theodore se disculpó con la viuda y alabo la valentía de Roger Motton e invito a la cabeza de familia, en este caso, su hija mayor, Leila Motton y su esposo el volver a establecer amistad con la familia Taylor. Por suerte, no guardaban rencor a Frederick… sin embargo, pudo ver también el reproche en sus ojos cuando le miraban.
Recién a las cuatro treinta de la tarde cuando por fin Theodore, James y Edward pudieron marcharse para ir de vuelta a la casa Nott. Cuando llegaron, Philip estaba tomando el té junto a la tía de James. Theodore se preguntó si acaso estuvieron allí todo este tiempo. Su padre se puso de pie, al igual que Agatha Craston, incluso ella camino muy aprisa para llegar hasta James.
—Padre —dijo Theodore haciendo una cortísima reverencia— Señora Craston.
— ¿Cómo ha ido todo? —Preguntó Philip, llevando sus manos a la espalda.
—No ha sido impecable —dijo Theodore mirando hacia su brazo, el cual ni siquiera podía sentir— Arruine mi capa y deje que una maldición me alcance.
Philip llevó sus manos hacia adelante y se apresuró a tomar el brazo de Theodore y le quitó el guante rápidamente para ver su brazo. Hizo una mueca al ver la sangre y las heridas que iban hasta su antebrazo, como finas cortadas rojizas— Bueno —dijo aun mirando con desaprobación— al menos es superficial —luego miró a Edward— Espero que ese mago este muerto.
—De hecho —dijo Edward, que de pronto parecía tímido— esa es una maldición que infunde dolor y no sabemos cuánto durará. Torture al mago que la lanzó y confeso que dura de un día hasta ocho meses —luego sonrió a Philip— Seguramente estás feliz de que no lo he matado.
Philip no contesto, sino que simplemente bajo el brazo de Theodore con cuidado y le puso una mano en la espalda— Ven hijo, vamos por unas pociones —luego se volvió hacia Edward— Por favor, Edward, has que mis invitados se pongan cómodos.
Theodore permaneció sentado y en silencio en el salón donde su padre acostumbraba realizar su pociones y guardaba algunos elementos raros, se limitó a mirar a su padre todo el tiempo que este se demoró en limpiarle el brazo y atiborrarlo de pociones y ungüentos extraños que nunca vio antes— Pues realmente no parece algo invasivo —dijo Philip— Solamente te dolerá mucho, como Edward dijo.
Theodore asintió— será un problema —dijo pensativo— es mi brazo dominante. No podré justificar esta maldición en la escuela.
Philip se apoyó contra el mesón donde estaban todos los materiales que uso para curar a Theodore— Hay una poción que podría servir para esto —dijo y a continuación abrió un cajoncito de la mesa y saco un pequeño frasco con contenido verde y brillante— Esto es para invertir el movimiento de ciertas partes del cuerpo, generalmente es una especie de broma… pero podría servir para poder modificarlo y hacer que solo afecte a tus brazos y así podrás usar la izquierda en lugar de la derecha… y luego insensibilizar tu brazo y que lo muevas de cuando en cuando para no llamar demasiado la atención.
—Podría funcionar —dijo Theodore encogiéndose de hombros. Luego suspiro— Lo siento padre —dijo sonando decepcionado— Quería ser impecable en esto, pero fallé.
Philip volvió a apoyarse contra el mesón de trabajo— No siempre se puede ser perfectamente impecable —dijo sencillamente— y los planes rara vez salen como uno quiere. Escuchare toda la historia de Edward y luego analizare fríamente en que pudiste haber errado y lo discutiremos ¿De acuerdo?
Theodore asintió.
—Ahora, ve a cambiarte. James y tú tienen que volver a Hogwarts de inmediato. Te enviaré la poción modificada para la cena.
Cuando Theodore bajó al salón, perfectamente impecable, tal como había llegado ese día por la mañana, encontró a James en las mismas condiciones. James se despidió de su tía, Theodore se despidió también educadamente de ella. Edward agito el brazo, como su propia manera de despedirse.
Aparecieron el bosque prohibido y luego de destruir el traslador y guardar los pedazos, Theodore saco el Giratiempos. James se acercó para que la cadena pudiera caer sobre su cuello.
—Son exactamente siete horas y diez minutos para volver a donde comenzamos —dijo Theodore.
James alzó una ceja— Eso son cuatro vueltas y media. Cinco grados más.
Theodore asintió— Ahí vamos.
Dio las vueltas exactas al giratiempo y vio como a su alrededor todo se movía a velocidades impresionante y el sol se paseaba por el cielo y las hojas caídas volvían a los árboles. Theodore vio entonces a lo lejos como había un bulto en el suelo, una silueta apareció y estaba al pie del bulto… el bulto era el realidad una persona y la que estaba antes al pie ahora le lanzaba una maldición asesina y ambos se perdían en la espesura, volviendo por donde habían venido. El viaje en el tiempo había concluido y mirando James, Theodore podía saber que el también vio lo mismo.
Ambos volvieron en si cuando escucharon a alguien acercarse. James y Theodore corrieron para ocultarse detrás de las raíces de un árbol monstruosamente grande. El primer Plop les aviso que James del pasado se había marchado. Unos instantes más, otros pasos seguido de otro Plop y supieron que el Theodore del pasado también se marchó.
Ambos caminaron juntos por el sendero sin hacer un solo comentario, pero Theodore estaba seguro de lo que vio. Eso fue un asesinato. Alguien iba a morir en el bosque y ellos lo sabían. Cuando salieron del sendero, cada uno se fue por su lado. Theodore volvió a subir las escaleras hacia el lugar donde había estado con Blaise y las hermanas Greengrass. Sus piernas dolían de cansancio y estaba comenzando a pensar si era necesario mantener su teatro, bien Theodore podía decir que se aburrió e irse directamente a su torre y descansar… sin embargo, la perfección exigía sacrificios. Vio la emoción contenida del público que veía al subir y pensó nuevamente en lo que Blaise había dicho, acerca de que eran jóvenes y debían disfrutar una vida sin preocupaciones mientras pudieran. Los rostros alegres y risas alocadas comentando o gritando, siendo tan joviales. Theodore no se vía siendo de esa manera.
Y para que engañarse a sí mismo. Había disfrutado haciendo lo que hizo. Hacer que Serafina y Fuller corretearan de aquí para allá, jugar con las emociones de Frederick, igual que con sus esperanzas, dar ese discurso cursi y lograr que las familias de magos se rebelaran a su favor, jugar con palabras para que las cosas salgan como él quería. Jugar… eso era jugar. Theodore adivino la orden implícita de su padre al enviarlo en su nombre. Theodore tenía que saber jugar sin ventajas de su lado. Él no tenía vínculo que usar para someter a nadie, solo tenía su ingenio y su apellido, y lo había conseguido. Su brazo herido era una vergüenza, pero de alguna manera fue bien visto el cómo se defendió y el cómo soporto todo el dolor para cumplir las cosas que había prometido al visitar a los Motton. Theodore estaba orgullosos de sí mismo.
La emoción de la batalla aún no lo abandonaba, su corazón aún latía con fuerza recordando las emociones que lo tomaron cuando enfrento a Augustus Taylor y le gritó que era un mentiroso y un traidor a la cara. Ninguno de esos niños de escuela podría entender eso. Theodore era un guerrero que ya había probado estar en batalla y por si fuera poco, detuvo una guerra sin cuartel con un solo movimiento de varita. Era un excelente mago. Miró con desdén hacia el lago negro. ¿Campeones? Se preguntó. Theodore quería ver a esos magos enfrentarse a lo que Theodore enfrentó y salir solamente con un brazo herido.
Mientras continuaba subiendo se detuvo al escuchar los fuertes gritos del público y Theodore se obligó a sí mismo a repetir su encantamiento para amplificar su vista.
Cedric era el primero en llegar, junto a la chica Chang.
Theodore chasqueo la lengua, pues nuevamente había apostado a Potter. Sin embargo, como su padre decía, no todo puede salir como uno quiere. No acababa de subir cuatro escalinatas cuando nuevamente los gritos resonaron. Esta vez vio una cabeza de Tiburón saliendo de agua. Ahí llegaba Krum.
"Estúpido e inútil Potter" pensó de mal humor.
Por el rabillo del ojo vio como Krum volvía a la normalidad y ayudaba a Granger a salir del agua, que seguramente estaba congelada. Cuando ya estaba por llegar a su lugar en las graderías escucho como el público aplaudía y gritaba con más fuerza que las anteriores veces. Theodore ni se molestó en mirar.
En silencio volvió a acomodarse a una orilla, al lado de Blaise.
— ¿A dónde fuiste? —pregunto Blaise sin mirar.
—A intentar hacer una apuesta de última hora —dijo con calma y en realidad, sin importarle si Blaise le creía o no— Potter es un dolor de cabeza. He perdido buenos Galeones.
Blaise soltó una risotada. Daphne seguía malhumorada, pues también perdió en apuestas. Astoria, por otra parte, esta jubilosa porque había apostado a Cedric y había ganado y le restregaba a Daphne su victoria hasta que extrañamente se quedó en silencio.
—Qué raro —dijo Astoria de pronto— todos los participantes hombres tenían a una chica para salvar… y Potter… bueno, Potter tenía a Weasley —dijo haciendo una mueca de desagrado, pero luego sus mejillas se arrebollaron en un tono rojizo— ¿Sera Gay?
— ¿Por qué luces tan emocionada? —dijo Blaise entre risas.
Daphne sencillamente miró al cielo— Ya para, Astoria —se llevó una mano a la cara para cubrírsela con obvia vergüenza— no vayas a empezar.
Y no han pasado 84 años para un nuevo capitulo. La verdad que hoy amanecí inspirada y pues ya había pensado todo este capítulo en mi cabeza y he aquí, una rencilla de familias, eso tan peligroso y difícil de tratar a veces, que es justo la primera prueba real para Theodore.
Gracias a lluvia de oro por sus comentarios, en un ratin te contesto :D!
Gracias por leer y un abrazo!
Nos leemos en Enero, porque difícilmente podre actualizar. Mi trabajo me lo impide.
Les deseo una Feliz Navidad por adelantado :D
