CAPITULO 22

GANAR SIEMPRE

Quién vino a buscar a Theodore fue el profesor Snape cuando todo el revuelo ya se había calmado. James no se había movido de su lado, pero el profesor lo despacho al instante, ordenándole que se encargara de que los alumnos de su casa volvieran pronto a las mazmorras. Theodore tenía inmovilizado el brazo derecho con un cabestrillo y estaría de ese modo hasta que las heridas por la maldición cerraran de manera natural, o al menos eso dijo la sanadora.

Snape no fue considerado en absoluto, nada de palabras suaves ni preguntas acerca de su estado, le pidió su varita sin ceremonias para requisarla y luego de revisar los hechizos realizados, se la devolvió y sin ningún comentario al respecto, sencillamente dijo que lo llevaría con el profesor Dumbledore.

Caminaron en silencio, pero Theodore sintió cosquilleos en el cabello, suficientemente notorio para saber que Snape quería meterse en su cabeza sutilmente como el buen legeremante que era. Con Oclumancia libero un poco de sus memorias para que el mago le diera un corto vistazo al momento en que Moody le maldijo y las palabras acerca de escribir su nombre con su sangre.

Snape pareció sorprendido e hizo más lento su caminar mientras le miraba de reojo, Theodore le devolvió la vista, resistiéndose a alzar una ceja— ¿ocurre algo, profesor? —preguntó débilmente en su lugar.

Snape entrecerró los ojos— No. En absoluto —fue lo único que dijo.

Llegaron hasta la gárgola de la entrada de la oficina del profesor Dumbledore, Snape murmuro la contraseña y la gárgola abrió el camino. Theodore avanzo y Snape le siguió por detrás hasta llegar a un estudio lleno de libros y objetos mágicos en estantes. El profesor Dumbledore esperaba sentado en su butaca señorial y las manos entrelazadas sobre su escritorio, le dedico una expresión amable al recibirlo.

—Señor Nott, por favor, tome asiento.

Theodore observo con detenimiento la oficina antes de obedecer y sentarse aun manteniendo la fachada de muchacho aún turbado, pero no pudo ocultar la ligera incomodidad que sintió. Cada que alguien importante le llamaba "señor" sentía que le usurpaba el título a su padre— Gracias profesor —murmuro mientras veía como Snape parecía pasearse por la sala y ubicarse cerca de un ventanal y mirar hacia afuera— llámeme Theodore, por favor.

El viejo mago sonrió— Por supuesto ¿Cómo te sientes, Theodore?

—Mejor —dijo suavemente y mirando el cabestrillo.

— Puedes tomar un dulce —dijo apuntando un pequeño bol con pequeños objetos envuelto en papel de colores.

Theodore miro el pequeño bol como si fuera veneno— No, gracias —dijo de inmediato. Quizá demasiado de inmediato.

Dumbledore le miraba suspicaz desde sus anteojos de media luna, incluso Snape le estaba observando— Insisto. Son dulces que tienen múltiples propiedades relajantes. Has pasado por mucho.

Theodore se removió en su asiento— Se lo agradezco, pero… no creo poder comer nada ahora mismo… —dijo lentamente.

El viejo profesor parecía suspirar, sencillamente entrecruzo sus dedos sobre el escritorio— ha sido una noche larga. Ha ocurrido una tragedia y hemos perdido a un estudiante, me alegra mucho saber que aunque hayas resultado lastimado, estés a salvo.

Theodore suspiro, y eso no fue fingido— Yo también lo lamento. No conocía mucho a Digory, pero sé que era un mago excepcional —dijo sinceramente. No había tratado mucho con él, pero se veía como alguien sensato. Además, su muerte significaba un sangre pura menos en el mundo. Que Theodore supiera esa familia no tenía vínculos establecidos. Realmente era una gran pérdida— ¿puedo saber quién lo mató?

El profesor Dumbledore removió sus manos— Lo anunciare el día de mañana —dijo sereno.

Theodore miro hacia su propia mano— Entiendo.

—Aunque claro, ese no es asunto que nos apremia ahora —Dumbledore acariciaba el gran anillo en su mano— Necesito escuchar en detalle lo que te sucedió. Eres de las únicas personas que trato con el impostor del profesor Moody esta noche.

— ¿Impostor? —Dijo volviendo la vista hacia Dumbledore— ¿El profesor Moody… era un impostor?

—me temo que si —dijo con palpable preocupación— y no sabemos si acaso él fue el único. Por eso necesito que menciones detalle a detalle lo que sucedió y también —el viejo mago metió la mano debajo de su escritorio y puso sobre la mesa un frasco de vidrio— un vistazo a tu memoria, tengo un pensadero aquí mismo. Será rápido.

Theodore miraba fijamente el frasco desde que el viejo profesor lo deslizo sobre la mesa, con la mano buena, presiono con fuerza su varita. De cierta manera, le daba tranquilidad. No se esperaba que Dumbledore fuera tan directo.

—Profesor —dijo en un murmuro y desviando la mirada— No estoy seguro de poder hacer lo que me está pidiendo. Mi brazo dominante es el derecho, no soy tan bueno con mi izquierda. Además… —esa pausa quizá fue demasiado dramática—… para ser honesto, en el estado en el que ahora mismo está mi mente, eso es algo que yo no debería hacer. Usted debe saberlo, por mi familia.

El viejo mago tomo un respiro y cerró los ojos momentáneamente— Estás seguro aquí —dijo amablemente— sé que los sagrados veintiocho tienen una seria tradición en lo que a sus secretos se refiere y lo que te estoy pidiendo es algo que va en contra de las reglas que te han inculcado hasta ahora… pero debo pedirte que hagas una excepción, necesitamos tu ayuda con esto, podríamos tener aún a magos peligrosos entre nosotros. Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos para evitar que más estudiantes vulnerables sean perjudicados y...

—Si no lo interrogamos nosotros, el ministerio lo hará —dijo Snape secamente, sus oscuros ojos fijos en él— acaban de ingresar al castillo poco después de que nosotros llegáramos aquí — requisaran su varita y encontraran lo mismo que yo. El encantamiento Tenebrae es magia prohibida y usted lo conjuro dos veces; usaran eso como excusa para hacerle legeremancia. Seguramente usted sabe, Nott, que una intrusión en su mente es peor que entregar memorias por su cuenta.

El profesor Dumbledore suspiro— Severus…

—Tu charla amable no va a funcionar con Nott —dijo Snape con los ojos clavados en los suyos, Theodore le sostenía la mirada— conocí muy bien a Philip y si el joven Nott es siquiera un poco como su padre, seguramente comprende que para evitar contratiempos, lo mejor es cooperar.

Theodore se enderezo en su silla— Que bueno que mencione a mi padre, profesor —dijo suavemente— ¿Puedo saber si él ya fue avisado de todo esto?

—Enviamos una lechuza —dijo Dumbledore— pero como dijo el profesor Snape, los magos del Ministerio….

Las puertas de la entrada se deslizaron y pasos se acercaron, Theodore volteó ligeramente la cabeza y vio allí a dos magos con túnicas del ministerio y varita en mano caminando a paso firme hacia ellos; no los conocía pero uno de ellos le estaba mirando demasiado fijamente y de una manera que no le gusto. Theodore oculto una mueca.

"¿Qué demonios está haciendo Edward?" se preguntó incómodo.

—Tarde —dijo Snape cruzándose de brazos y volviéndose hacia la ventana.

—Señores, buenas noches —dijo Dumbledore con una sonrisa, pero mientras se levantaba para saludar a los recién llegados, le guiño un ojo a Theodore, casi descolocándolo.

Los magos se dieron la mano con el director e intercambiaron saludos ásperos, pero Theodore aún sentía miradas clavándose en su nuca.

—Oímos que había otro estudiante herido —dijo uno de ellos— lo buscamos en la enfermería, pero no nos supieron dar razón del muchacho. Así que decidimos venir aquí. Que afortunados.

Theodore se puso de pie lo más dignamente posible y se volvió hacia los recién llegados, la educación era primero— Buenas noches, señores —dijo con expresión amigable y serena— Soy Theodore Nott.

Los magos del ministerio intercambiaron miradas entre ellos. Uno era moreno y con pendientes extraños en ambas orejas. El otro era mucho más joven y con el cabello rubio claro atado en una coleta baja. Ninguno devolvió el saludo.

—Theodore por favor, vuelve a sentarte —dijo Dumbledore— Los caballeros y yo tendremos una pequeña charla mientras los acompaño a la salida, volveré en un momento.

—Eso no será de ese modo, Dumbledore —dijo el mago rubio dando un paso hacia adelante y sacando un pergamino del bolsillo y dándoselo al viejo mago— Es una orden firmada por el ministro en persona, nos deja a cargo de todo en el castillo mientras realizamos nuestra investigación. Tenemos que interrogar al muchacho.

Dumbledore tomó el pergamino en sus manos y los desdoblo para leerlo, luego de unos instantes de intenso silencio, este fue interrumpido por las campanadas del reloj. Eran las once de la noche.

Dumbledore les sonrió a ambos magos— Oh, por Merlín —dijo el mago mirando al reloj de su pared— que tarde es —luego miró a ambos magos— es orden del Ministro, comprendo. Lo referente a interrogatorios lo discutiremos mañana por la mañana. Es casi media noche y mi estudiante debe dormir adecuadamente. Theodore, puedes retirarte. Severus, escóltalo a las mazmorras, por favor.

—Nadie saldrá de esta habitación —dijo el mago rubio— tenemos ordenes, profesor.

—Director, señor Reed —dijo Dumbledore— Director. Y como tal, los estudiantes de Hogwarts están a mi cuidado. Pueden operar en el castillo, tienen todo a su disposición… todo, excepto mis estudiantes y menos a media noche. Ahora…

—No nos iremos —contesto el mago llamado Reed— el interrogatorio se llevara a cabo en este preciso momento.

—No puede —dijo Theodore, quien nunca volvió a sentarse y decidió observar la situación. Cuatro pares de ojos se volvieron hacia él en ese preciso momento.

Había esperado que la situación fuera una artimaña de Edward para librarlo de una situación incómoda con el profesor Dumbledore, pero se había equivocado; ni siquiera el anciano mago parecía estar en control de nada; lo cual tenía sentido, pues desde hacía algún tiempo rondaban los rumores que el Primer Ministro y el director habían roto amistad desde el año pasado por la huida de Sirius Black de su cautiverio en el castillo. El mago Reed parecía ser leal al Ministro y su acompañante un mago cualquiera pasivo, pues no había dicho una sola palabra hasta ahora.

— ¿Qué dijiste, jovencito? —pregunto el mago Reed.

—No puede interrogarme —repitió— Usted es un funcionario del Ministerio y yo soy un menor de edad. No puede interrogarme sin un familiar mío que lo autorice.

El mago frunció el ceño y luego de una mal disimulada risa le miró desde toda su altura— Jovencito —dijo— tengo órdenes del Ministro, la mayor autoridad del país. Además, estamos en una encrucijada aquí, no veo aquí a un familiar tuyo presente y esta investigación es un asunto de urgencia.

Theodore entonces se dirigió a uno de los sillones de la habitación y se sentó en silencio— Esperare a que mi padre llegue.

Los magos del ministerio miraron de manera incrédula hacia el director y a Snape, pero nadie dijo una sola palabra.

—No tenemos tiempo para esto —mascullo el mago Reed mirando al director— Dumbledore, tomaremos en custodia a su estudiante.

—Eso no es algo que vaya a permitir —Dijo Dumbledore cortésmente— Enviamos un aviso al padre del joven Nott y no sabemos en qué momento arribe al castillo, pero cuando lo haga se reunirá con su hijo, en el castillo. Como director, estoy en responsabilidad de garantizar eso. El joven Nott irá a dormir y le despertaremos cuando llegue su padre. Pueden tratar con ambos por la mañana.

—Se lo repito, Dumbledore, no tenemos tiempo para esto.

— Me quedaré —acoto Theodore, ganando de nuevo miradas de todos los presentes en la habitación— no creo que vayamos a esperar mucho tiempo —dijo resuelto— seguramente mi padre estará aquí en cualquier momento. Después de todo, se trata de mí. —miró hacia la ventana que Snape estaba observando— llegará y les dirá que no autoriza nada y así concluirá esto de una vez por todas. Mañana es un día de duelo para la escuela y me gustaría presentar respetos a la familia Digory.

De reojo, Theodore vio como el mago Reed apretaba los dientes y su compañero intercambiaba miradas con Dumbledore. La mirada del mago rubio parecía querer perforar su cabeza, quizá por eso aferro la varita en su mano con más fuerza deseando que su Padre apareciera pronto.

Y Como si hubiese sido invocado, la chimenea comenzó a titilar y una voz gutural avisó que Philip Emmanuel Nott solicitaba un acceso a la red Flu del castillo.

Dumbledore levantó su varita e hizo una floritura, fue como si un engranaje se desplazara y un momento después, la habitación se ilumino y de entre las llamas azules una figura alta y ataviada con una enorme y muy larga túnica oscura aparecía sacudiéndose las cenizas mientras salía de la chimenea.

Theodore se puso de pie de inmediato y camino hasta el recién llegado e inclino levemente la cabeza— Padre —dijo respetuoso.

Pero cuando padre e hijo se miraron a los ojos, el intercambio no fue para nada formal. Theodore recordó cuando volvió de su primera corrección y termino maldecido. Su padre había tomado su brazo y le había revisado y curado el mismo. Vio como sus manos formaron puños apretados y luego sencillamente soltó aire, luego miro hacia Dumbledore, a Snape, a los funcionarios del Ministerio y luego nuevamente hacia él, pero no se acercó un solo paso.

—Hijo —devolvió el saludo parcamente y Theodore volvió a sentarse en silencio.

La situación no era privada y la llegada de su padre era mera formalidad, lo cual le agrado y al mismo tiempo le dejo cierta decepción. Primero, porque le liberaría de interrogaciones agresivas y lo segundo porque era eso mismo, una formalidad. Su padre le había educado para actuar de la manera correcta cuando alguien de los suyos era atacado. Hacer presencia y escuchar lo sucedido, mantener distancia. Solo mostrarse, escuchar y evitar cualquier muestra de sentirse afectado si es que había terceras personas presentes. Preocuparse abiertamente por alguien y dejar que otros que no fueran de su confianza lo vean, era algo a evitar siempre.

"Protocolo" pensó Theodore "Sin importar la situación, hay que seguir el protocolo"

Sin embargo no pudo evitar pensar ¿Que hubiera hecho su padre si hubiera terminado muerto? Recordó a Amos Digory llorando y llamando desesperadamente a su hijo muerto. ¿El magnánimo y siempre serio Philip Nott haría lo mismo? Era inevitable no sentir curiosidad al respecto. Después de todo, ya vio ese tipo de preocupación antes.

—Bienvenido Philip —dijo el profesor Dumbledore, mirando con expectación y extendiendo su mano.

Philip Nott solamente asintió con la cabeza y estrecho la mano contra la suya— Gracias Dumbledore —dijo parcamente, luego repartió asentimientos de cabeza con todos los presentes a modo de saludo breve, pero finalmente se volvió hacia Dumbledore— ¿Por qué mi hijo está aquí y no descansando de sus heridas?

El mago Reed se aclaró la garganta— Señor Nott —dijo en voz alta y extendiendo el pergamino firmado por el Ministro de magia— Tengo una orden del Ministro para llevar a cabo la investigación de los hechos que sucedieron en el castillo. Su hijo fue maldecido y estamos en potestad de hacer averiguaciones. Vamos a interrogarlo bajo efectos de Veritaserum y hacer una sesión de legeremancia.

Philip le miró de pies a cabeza, sin mover siquiera una pestaña.

— ¿Y espera que yo lo permita? —Pregunto Philip despacio, rompiendo el silencio.

—No necesitamos su permiso, pero puede estar presente. Si se niega le revocare ese derecho —dijo el mago desafiante.

Philip avanzó hasta quedar frente a frente con el mago, pues aunque con centímetros, Philip Nott era más alto— ¿Reed, verdad? Ya nos habíamos visto antes, recuerdo tu rostro —luego llevó una mano hacia su mentón— Oficina de control de la magia, la unidad inspectora —murmuro— Que extraño, me parece recordar que en esa unidad tienen perfecto conocimiento de la ley mágica… —luego le miró a los ojos— ¿Quieres romper la ley, Señor Reed? No le darán Veritaserum a mi hijo y menos hacerle legeremancia. Eso no va a pasar. En lo que a mí respecta, Theodore tropezó y se hirió el brazo, puedes poner eso en tu informe.

— ¡El Ministro ordenó...!

—El Ministro hace cumplir la ley —dijo Philip Nott con su voz profunda, pero era como si con cada palabra bajara la temperatura del ambiente— él no es la ley.

El mago Reed apretó los dientes, malhumorado habló— Señor Nott…

—Señor Reed —dijo en un tono aún más bajo, pero en apariencia, tranquilo— ya se lo he dicho, eso no va a pasar. Ni el Ministro en persona me hará cambiar de opinión. La sangre Nott es tan antigua como nuestra historia; secretos, alianzas y promesas mágicas se han mantenido en nuestra familia por generaciones. La ley es clara, cualquier intromisión tiene que ser autorizada, no existe una sola situación que me obligue a acceder. Si intenta algo diferente lo tomaré como un ataque.

Philip Nott entonces metió la mano en el bolsillo de su capa y sacó su varita lentamente y la sujeto entre su pulgar, su índice y el dedo medio, pero apuntando hacia el suelo en clara amenaza… o respuesta a una amenaza, pues el mago Reed también tenía la varita en la mano, pero no se veía amenazante.

—Suficiente —dijo Dumbledore, interviniendo al fin— creo que todo ya ha sido dicho —se volvió hacia el mago Reed— el responsable del joven Nott ha rechazado el interrogatorio, no hay nada más que usted haga aquí, señor Reed. Por favor, retírese. Severus, acompáñalos, por favor.

El mago Reed lanzó miradas asesinas a todos antes de partir, su compañero, sin embargo, hizo una venia respetuosa antes de irse. El profesor Snape salió detrás de ellos y la puerta de piedra se cerró. Solo entonces Philip Nott se acercó a Theodore y se sentó a su lado.

— ¿Cómo te sientes? —le pregunto suavemente.

Theodore miró primero al director antes de contestar, pues este les estaba mirando fijamente a través de sus gafas de media luna y con las manos a la espalda, aparentemente en una especie de posición inocente, pero las alarmas internas de Theodore se encendieron al instante.

—Mejor, padre —dijo con todo formal.

Philip asintió y se volvió hacia Dumbledore— La respuesta que les di a esos funcionarios es la misma que tendrás, Albus.

—Me temía que dirías algo así —murmuro el profesor— pero hay detalles aún por aclarar.

—Theodore fue atacado por el profesor de defensa contra las artes oscuras, Ojo Loco Moody… quien estaba siendo reemplazado mediante poción multijugos por Barty Crauch Junior, quería asesinarlo por el simple hecho de ser mi hijo —dijo Philip— no sé qué más quieres aclarar.

—Detalles —dijo Dumbledore— habrá un juicio. Quizá… —divago—…Theodore escucho o vio algo más.

Theodore se removió en su asiento— Yo…

Philip levantó la mano y ni siquiera le miró a la cara, la orden silenciosa de que no debía interrumpir.

—Sabes lo que estas pidiendo —contesto Philip a Dumbledore— No voy a exponer a mi único hijo. Es más, te exijo que esta información se mantenga en secreto.

Dumbledore sonrió débilmente—eso es imposible, muchos vieron a Theodore herido.

Philip se encogió de hombros— No te estoy pidiendo desmemoriar a todos, simplemente no oficialices nada. Seguramente habrá todo tipo de rumores, después de todo, Theodore es mi hijo y mi pasado no es ningún secreto. Mucha gente seguramente hará conexiones tontas y terminaran indagando en que Theodore tuvo participación en los eventos de esta noche y cada quien sacará sus conclusiones. Desde ser cómplice hasta ser un saboteador, cuando en realidad es solamente una víctima de las circunstancias. Tú debes comprender que no quiero problemas con mis viejas lealtades.

Dumbledore negó con la cabeza suavemente— Es entendible… hasta cierto punto. Tengo personas de confianza en el Ministerio, un relato y eso es todo. Todo lo que vio y escucho. Nadie tocará sus memorias.

—Pero el Ministro ya no es tu amigo —murmuro Philip— una filtración y titulares acerca del hijo de un mago reivindicado atacado por un mortífago prófugo leal al señor Tenebroso inundaran toda Inglaterra —Philip negó con la cabeza— sabes que eso pasará, Albus. Y ni siquiera intentes negarlo, nadie podrá evitarlo, ni siquiera tú.

—Philip…

—Antes de que digas nada, quiero mostrarte algo —Philip lo interrumpió solamente levantando la mano derecha y subiendo la manga de su túnica. Su marca oscura, removiéndose— A vuelto —dijo— Tus políticas y tu fe en la ley y la providencia es cosa tuya. Eso no va a importarle a él, nunca le importó. Ya lo dije hace años, solamente quiero paz y a mi familia a salvo. Mi hijo no declarara haber sido atacado por Crauch, eso solo terminará haciendo que algún fanático piense que mi hijo lo merecía y querrá terminar el trabajo.

Dumbledore volvió a poner sus manos a la espalda— Tampoco eres una blanca paloma, Philip —el tono con el que lo dijo obligo a Theodore a mirar de inmediato la expresión del director y casi parecía como su brillante sonrisa amable se había convertido en afilada— Requisamos la varita de tu hijo. Dos encantamientos de magia tenebrosa en él.

—Para huir —mascullo Theodore— si no los hubiera usado estaría muerto.

Philip volvió a alzar la mano para que Theodore dejara de hablar, el obedeció apretando los labios con fuerza.

—Antes de venir, envié una lechuza a viejos amigos —dijo Philip— en los malos tiempos muchos participaron en la guerra, pagaron sus culpas y viven una vida recta ahora, algunos hicieron familias y muchos tienen a sus hijos en la escuela ahora mismo, pero mucha gente aún les guarda rencor porque nunca pudieron vengarse por las cosas que todo mundo dicen que hicieron, por no tener el valor de hacerlo o porque el objeto de su venganza eran sencillamente magos más poderosos que ellos... Sin embargo, los niños no tienen la culpa de nada. Siempre he considerado que el peor crimen de todos es lastimar niños indefensos, darles muerte… —A Theodore le pareció que su padre suspiró, pero él parecía impasible como de costumbre y miró a Dumbledore sin pestañear — Me tomé la molestia de escribir al consejo de padres apenas me entere de la situación y antes de salir de casa recibí tres respuestas con mensajes de apoyo. Si no desistes de tus intenciones iré al profeta y haré que redacten mi inconformidad, que pones en peligro a mi hijo quien sabe con qué razones… —Philip Nott se encogió de hombros— ni siquiera tengo que mencionar que es tu intento de ganar popularidad en la sociedad mágica como una especie de conciliador y mago justo, Los lame botas de Fudge lo harán seguramente —Philip Nott levantó el mentón y bajo un poco la voz— por cierto rumor que apareció hace un tiempo acerca de ti codiciando más poder del que tienes ahora mismo. Has mantenido tu ego a raya por muchos años, pero muchos que éramos jóvenes al mismo tiempo que tú recordamos muy bien tu temperamento y hasta donde puedes llegar por algo de reconocimiento. Ya hay un chico muerto, Albus. Y tú fuiste quien trajo a Crauch aquí.

Dumbledore se quedó en silencio, pero entonces se volvió hacia Theodore, mirándolo de una manera extraña, como si quisiera diseccionarlo allí mismo.

— ¿Y qué opinas tú de todo esto, Theodore? Eres el mayor afectado aquí —Dijo— todo va a repercutir solamente en ti. Sin la verdad solamente dejamos espacio a los rumores ¿Quieres eso?

Theodore antes de notarlo siquiera miró directamente hacia su padre, el solamente le miró un instante y luego volvió la vista al frente. Theodore sujeto su varita con fuerza y enfrentó la mirada del director— Puedo manejarlo —dijo con voz tranquila— lo rumores y las miradas ásperas son comunes para nosotros en Slytherin. Solo soy un joven mago, profesor —dijo educadamente— mi padre sabe que es lo mejor para mí y nuestra familia. Confío en él.

Dumbledore tiene una expresión extraña, sus ojos casi echando chispas. Sin embargo, al final solamente levantó una ceja, pero luego parecía resignado y preocupado, como si se estuviera riendo de lo que acababa de decir, como si dijera: ¿De verdad? siento pena por ti.

—Albus —dijo Philip con un todo de voz que parecía uno de advertencia.

El anciano mago se aclaró la garganta y se encogió de hombros y le lanzó una mirada sugerente a Philip que descolocó a Theodore. Leer el lenguaje corporal era algo básico a hacer, pero lo que Dumbledore hacía era descarado. Su padre reclamó el gesto y el anciano solo se hizo el inocente, como si dijera: Tú comenzaste. Y lo que su padre había hecho primero era desenmascararlo y mostrarlo como era en verdad.

—Si tanto yo como Theodore nos negamos a tus peticiones, no hay nada más de que hablar —dijo mientras se ponía de pie— nuestra negativa no debería ponerte en aprietos, después de todo, tienes en custodia a Barty Junior. Seguramente puedes darle litros de veritaserum y nadie va a detenerte. Sugiero que busques allí tus detalles. Esta reunión ha terminado —luego se volvió hacia Theodore quien ya estaba de pie— Vamos, hijo.

—Esta reunión no ha terminado, Philip.

Las puertas de piedra se abrieron en ese instante dejando ver a la profesora McGonagall con el rostro pálido.

—Lo condenaron —dijo con la voz alterada— Fudge hizo que trajeran a un Dementor, sus aurores lo metieron a la celda de Crauch y… —la voz de la profesora temblaba— le dieron el beso, Albus.

Philip hizo una corta venia educada y camino hacia la entrada, Theodore le siguió de cerca, pero se volvió para ver la cara del profesor Dumbledore, la cual parecía a punto de estallar en ira mientras los miraba acusadoramente.

—Philip —llamó con ira en la voz.

—Hasta pronto Albus, seguramente tienes asuntos que atender. Acompañare a mi hijo hacia las mazmorras, conozco el camino —dijo volviéndose ligeramente, mirándole por sobre el hombro y sonando muy conforme— Minerva —dijo pasando al lado de la profesora.

—Buenas noches —murmuró Theodore, caminando detrás de su padre.

Abandonaron el despacho en silencio y caminaron por escaleras por muchos minutos hasta llegar a uno de los pasillos principales, extrañamente no se encontraron con ningún prefecto ni con ningún profesor. Incluso el Poltergeist no apareció, y eso que acostumbraba molestar a quien pasaba por las escaleras que ellos usaron. En un cruce de pasillos, donde uno de los caminos llevaba a las mazmorras y el otro hacia el patio, recién su padre se detuvo y se volvió hacia él.

—Ni una sola palabra debe salir de tu boca —dijo en voz baja— no sin mi presente. Seguramente Dumbledore querrá presionar por otros medios, pero yo puedo presionar el doble. Debes negarte a cualquier petición suya y eso incluye intentos de intercambio de información. No importa que ofrezca Dumbledore, debes rechazarlo sin importar cuan tentadora sea la oferta. Debes ser muy precavido, hoy más que nunca. Que no te tiente la curiosidad.

Theodore tenía un sinfín de preguntas, pero solamente dos palabras vinieron a su mente en ese momento— Si, padre.

—Tú y yo hablaremos después —es lo único que le contestó— hay cosas que aún debo arreglar en cuanto a tu seguridad.

Theodore tomó aliento mientras veía a su padre alejarse con la capa batiéndose a su espalda, pues en realidad eso sonó a una especie de reclamo, era como si dijera: "Arreglar las cosas para que no termines muerto"

Ese pensamiento le enfadó.


El día siguiente llegó rápidamente, después de todo, la prueba había culminado y se nombró a Potter como el ganador del torneo en el almuerzo un día después de todos los eventos trágicos de la final, o bueno, un empate con solamente Potter como el que quedo con vida. Lejos de ser un festejo, el ambiente del lugar era de duelo, ya el desayuno y las comidas del día anterior habían sido sombrías.

Petro miró con extrañeza el actuar de James Craston, pues no se veía especialmente triste y parecía bastante práctico y centrado en prestar su entera atención a Theodore Nott en lugar del discurso que Dumbledore estaba dando en honor a Digory, a pesar de que tenía entendido de que James Craston dijo en muchas ocasiones que Digory era su "amigo".

Petro suspiró y observó con detenimiento a Nott cuando los alumnos hicieron una ofrenda de flores a una fotografía de Cedric Digory en el estrado del gran comedor. El muchacho, aún con un cabestrillo en el brazo estaba impecablemente de negro en señal de duelo, tomo una rosa blanca y la dejo donde estaban todas las demás, pero antes de retirarse hizo una educada venia en señal de respeto.

Era un mago extraño, por supuesto. Con dejar la ofrenda hubiera sido suficiente.

Aunque claro, Nott no era el centro de atención solamente por eso. Era difícil no fijarse que tenía inmovilizado el brazo derecho.

Cuando Nott volvió del estrado para retirarse, pasó cerca de Petro y le dio una larga mirada en apariencia despreocupada, Petro negó disimuladamente con la cabeza y Nott en respuesta asintió. Petro tomó aire y lo libero despacio.

Aún no había noticias de Stan.

Petro espero su turno para dejar su ofrenda y salió rápidamente del comedor y espero en la puerta, allí habían dos chicos más de Durmstrang, solo esperaron un momento más hasta que Víktor salió y se encontró con ellos, los cuatro hicieron su camino hacia el patio del castillo, donde sus demás compañeros estaban reunidos esperando a que todos los de su escuela salieran. Habían acordado tácitamente que las visitas al castillo serían en grupo y también las vueltas al barco. Y definitivamente no dejar a Víktor solo.

Había sido muy difícil conseguir que no se presentara a esa pequeña ceremonia, pero el no dio su brazo a torcer y se encapricho con estar presente.

Esperaron en silencio al siguiente grupo de cuatro y cuando estos llegaron, hicieron su formación tal cual como habían llegado, las chicas al centro y los chicos en los costados, y así, juntos caminaron hacia el barco. Se irían por la tarde de ese día y por fin podrían respirar con tranquilidad.

Mientras caminaban, miró a sus compañeros y compañeras y se encontró con rostros nerviosos. No los culpaba, el mismo tenía la mano metida en el bolsillo sujetando su varita, por si acaso alguien podría atacarlos. El único que parecía relajado o menos preocupado era Víktor, muy diferente al día anterior. Seguramente era la tranquilidad de alguien libre de culpa y recuerdos.

—Cúbreme —dijo Víktor de pronto, mientras se apartaba ligeramente de los demás alumnos aprovechando que llegaban un grupo grande de niños de primer año, seguramente también dar sus respetos en la ceremonia.

— ¿Y Krum? —dijo uno de sus compañeros, llamando de inmediato la atención de los demás.

—Tiene asuntos que atender —dijo Petro, apuntando disimuladamente hacia un pasillo que dirigía hacia los jardines del castillo, no muy lejos de allí podía distinguir a una silueta con capa agitándose por el viento, al igual que su cabello.

Los demás alumnos de Durmstrang miraron con curiosidad y luego intercambiaron miradas incomodas y una que otra risilla. De hecho, mucha tensión se liberó en ese momento.

—Bien, yo lo esperare —dijo Petro.

—Yo también me quedo —dijo otro de ellos.

—Todos lo haremos —dijo una de las chicas cruzándose de brazos— total, todos sabíamos que esto iba a pasar.

Y así, buscaron un lugar en las cercanías de la entrada y esperaron pacientemente y cuidando de no mirar hacia donde había ido Víktor.

Petro volvió a suspirar y se dijo a sí mismo que algunas cosas realmente cambiaban inesperadamente. Hacía no mucho tiempo muchos de sus compañeros y compañeras habrían rodado los ojos o incluso despreciado la actitud de Víktor; sin embargo, ahora todos tenían en sana estima a la Señorita Granger.

Aquella noche, ella estaba junto a Petro y Víktor cuando la maldición lo alcanzo y fue bastante rápida para invocar hechizos de protección para que no fueran alcanzados por mas maleficios, llegando incluso al punto de ponerse en el camino de muchos de sus compañeros de su colegio para que no llegaran hasta Víktor, llamando a la calma y sin dejar de intentar que no se librara la batalla.

Fue la única de Hogwarts que mantuvo la calma y puede que por eso mismo otros alumnos del colegio se le unieran para detener a los alumnos violentos. Ella los había defendido con argumentos y con su varita. ¿Quién podría despreciarla después de eso?

Petro miro hacia donde Víktor fue a encontrarse con ella y vio que él le tomó la mano. Sintió cierto sentimiento de culpa al respecto… pues aunque Krum ahora se veía tranquilo y en calma… quizá Petro le debía el advertirle detalles que ahora ignoraba. De hecho, una parte de Petro no sabía exactamente hasta qué punto sentía culpa por Víktor, porque también lo sentía por Hermione Granger.

Víktor era un mago honesto y de palabra, pues él cumplió su parte del trato.

Cuando estaban en la enfermería, al fin libres del ojo vigilante de Hermione Granger, quien solamente se movió de su lado cuando supo que su amigo Harry Potter había sido atacado, confiando en las amables palabras de Petro prometiendo que cuidaría de Víktor y apenas ella puso un pie afuera, intento que Víktor despertara sin éxito.

Al tercer intento fue que apareció un mago del ministerio y Petro entró en pánico y solamente se tranquilizó cuando el mago se presentó como Edward Greengrass y dijo que estaba allí por encargo de Theodore para asegurarse de que todo se hacía como debía ser. El mago uso un encantamiento que hizo que Víktor despertara en ese instante, rápidamente, Petro le pidió que confiara en él y que entregara los recuerdos que había acordado con Theodore.

Todo fue rápido y Víktor quedó tan cansado que rápidamente se quedó dormido de nuevo. El mago Greengrass le felicito por su eficacia y se marchó de allí, agitando su mano y diciendo que aún tenía muchas otras cosas que hacer. Nott tenía aliados extraños y definitivamente peligrosos. Ese hombre había hecho que se le pusiera los nervios de punta y el presentimiento que era una persona de cuidado aún le invadía cada que lo recordaba. Había algo en su sonrisa, en la manera despreocupada de hablar… o quizá solamente en sus maliciosos ojos miel… le daba escalofríos.

Esa noche apenas Víktor despertó, sus padres ya estaban junto a él y poco después, llegaron aurores del Ministerio y le interrogaron con Veritaserum. Krum salió limpio, pues al parecer, el culpable de todo, el mago que suplanto a Moody, había confesado como puso bajo el maleficio Imperio a Víktor.

Fue la noche más larga que le había tocado vivir… y sin embargo, aún no terminaba.

Petro sabía que cuando sacas recuerdos de tu mente, si te esfuerzas, aún puedes recordarlos. Krum aún recordaba y por eso mismo pidió a Petro el acompañarle al Bosque prohibido una vez más. Acompañarle a la última reunión que tendría con Theodore Nott para entregarle aquellas memorias y ser desmemorizado.

Nott ya estaba en el lugar cuando llegaron, sentado sobre una roca y mirando el paisaje. Un brazo inmovilizado por un cabestrillo y la varita en la otra, solo mirando hacia la nada, especialmente a unos arbustos agitados por el viento y con mucha atención, totalmente absorto.

Theodore les miró de reojo y luego volvió a mirar al arbusto— Supongo que no pueden verlos.

— ¿Qué cosa? —pregunto Petro.

Theodore le dio una especie de sonrisa amable falsa— No importa, es mejor que no puedan, me tranquiliza. —Dijo suavemente— Hola Víktor, Petro.

Víktor había hecho una venía respetuosa y saco del bolsillo de su capa un frasco con finos hilos brillantes y estiro la mano ofreciéndoselo— Nott, vengo a cumplir mi parte del trato.

Theodore estiro la mano buena y tomó el frasco— me alegra que no ganaras —dijo— oh, bueno, quiero decir, ha sido lo mejor. Ya sabemos que hubiera pasado si otro que no fuera Potter ganaba.

—Gracias —dijo Víktor— y respecto a lo siguiente, será mejor hacerlo ahora mismo. Mañana será la ceremonia de Digory y por la tarde partiremos a Durmstrang. Tiene que ser hoy.

—Claro —divago Nott— aunque… —volvió a divagar— para ser honesto, preferiría no hacerlo —Víktor y Petro se miraron un instante, Nott solamente se encogió de hombros— verás, el trato entre nosotros fue lo que se puede decir, algo estándar. No te conocía demasiado y mis expectativas no eran las mejores, sin embargo —dijo algo parecido a un tono alegre— veo cierto potencial en ti. Has cumplido todo lo pactado al pie de la letra demostrando cualidades que aprecio mucho. Me gustaría que pasado el peligro, conservaras estas memorias. Quisiera que recuerdes que si necesitas ayuda alguna vez, siempre puedes recurrir a mí.

Esa había sido una sorpresa para Petro. Ser halago de esa manera…

—Gracias por sus palabras, Nott —había dicho Víktor— pero debo declinar. Hicimos un trato, pedí algo y por suerte, el precio fue razonable y cómodo para mí. Pero siendo honestos, no quiero en mi futuro la posibilidad de desear algo, tanto, que estuviera tentado en tomar un camino fácil para conseguirlo, no es algo que yo justo para hacer... además, siendo honesto —continuó—... no quiero ofenderlo Nott, pero sospecho que la próxima vez el precio sería demasiado alto.

Nott había alzado una ceja— Me agrada tu honestidad, pero tengo que asegurarte que soy un mago justo. Quizá estás menospreciando la facilidad que ofrecen los atajos —dijo suavemente, no parecía enfadado.

Sin embargo, Víktor se mantuvo firme— Pienso que las cosas preciadas no se consigue con atajos ni trucos, menos con mentiras. Y si se consiguen, duran menos de una estación —murmuro— me considero alguien férreo en mis convicciones y siempre ha preferido conseguir lo que he querido con mi propio merito, y eso ha ido bien hasta hora, en cada uno de los aspectos de mi vida.

—Gracioso. Puedes querer parecer todo lo idealista posible y bastante fan del "trabajo duro" —dijo serio— y sin embargo, al final de cuentas, viniste hasta mí para pedir ayuda.

—Y por eso prefiero olvidarlo —dijo Víktor sencillamente— Hablemos claramente. No quiero involucrarme contigo más allá de lo que demanda la educación, Nott. Y eso incluye a Hermione, tampoco creo en que tu cercanía sea algo bueno para ella —dijo mortalmente serio— ella es cercana a mí y te considera como una buena persona, te ha defendido más de una vez cuando sugerí que no eres tan bueno como ella cree —murmuro— No soy quien para interferir en cómo ve a las demás personas; y aunque tengo pruebas para mostrarle que se equivoca contigo no lo haré; te di mi palabra, hice una promesa y la cumpliré.

Nott entonces sonrió con maldad— Entonces te lavas las manos —dice acusadoramente— Valiente mago honrado —dijo con burla.

Víktor pareció erguirse en toda su altura, y como Nott estaba sentado, le miraba desde arriba— No —dijo serio— Alardeaste de conocerla bien, si eso fuera verdad, sabrías que no necesita a nadie más que a sí misma para darse cuenta de cómo eres en realidad. Seguramente con el tiempo se dará cuenta sola.

Víktor espero en silencio a una respuesta de Nott, pero esta no llegó nunca, solo le estaba mirando con esos fríos ojos azules, haciendo que Petro se pusiera nervioso. En ese momento, como en ningún otro, le recordó terriblemente a Emma Nott.

Pero en toda respuesta, Theodore Nott se echó a reír. Víktor se veía confundido, Petro aún más. Theodore apoyo la cabeza en la palma abierta y parecía encantado de la vida.

—Tienes unos prejuicios terribles —dijo divertido— Y de todas las cosas que has dicho, solamente puedo estar de acuerdo con una —dijo sencillamente— Y esas no son buenas noticias para ti precisamente —Nott levantó su varita y apunto a Víktor— Será como tú quieres. Este es el adiós, Krum.

—Oh, mira eso… —Petro volvió a la realidad y presto atención a lo que pasaba, miro hacia donde Víctor estaba y vio cómo se quitaba la bufanda del cuello y envolvía a Granger con ella. Finalmente, tomó su mano y le beso el dorso para luego darse vuelta y caminar de nuevo hacia ellos.

Todos fingieron estar prestando atención a cualquier otra cosa cuando Víctor notó que ninguno se había ido. Petro solamente se encogió de hombros y cuando estuvieron todo el grupo reunido de nuevo, recién retomaron su camino al barco.

Petro miró hacia atrás y vio como Granger desaparecía a la distancia.

"Jamás voy a entender que es lo bueno que Hermione ve en alguien como él. Para mí es como una víbora que va a saltarte al cuello en cualquier momento…"

Esas habían sido las palabras exactas de Víktor el día anterior, mientras ambos caminaban dentro de los senderos del bosque prohibido.

"…Pero yo voy a olvidarlo, por favor, no dejes que me embauque de nuevo. Y recuérdame también que no es bueno para Hermione"

Petro volvió a sentir cierta culpa. Porque la única vez que Víktor le pedía algo tan encarecidamente, Petro no iba a ayudarlo. No podía. Ojala su percepción de Granger fuera tan buena como Víktor creía y la chica se mantuviera lejos de Nott por su cuenta. Nada bueno puede salir de ser cercano a un Nott, Petro lo sabía mejor que nadie... pero desde hacía un tiempo Nott le dejo muy claro que no se inmiscuyera ni perturbara sus asuntos. Y aunque no lo dijo, Petro sabía que entre esos asuntos estaba su cercanía a Hermione Granger.


Theodore le estaba dando una leve caricia a la lechuza con la mano libre, no tenía una propia, pero luego de tanta correspondencia todo aquel año se había vuelto familiar en la lechuceria. La lechuza que siempre escogía se llamaba June, era blanca con alas moteadas de café. Siempre acostumbraba darle dulces antes de cualquier viaje y justo acababa de darle su ración cuando Granger entro por la puerta.

Theodore se había dado vuelta y se observaron en silencio un momento hasta que ella aparto la vista y se acercó a una de las jaulas en silencio, mirando de reojo, vio que eligió la lechuza llamada Dusti, él la había usado unas cuantas veces, así que sabía que era una buena elección. Vio claramente como ataba algo a la pata del animal.

Theodore dejo de mirar y se concentró en su propio envío de correspondencia, pero luego de fallar en lograr amarrar su carta a la pata de la lechuza, esta se le cayó. Theodore conjuro un Leviosa para elevarla y que esta caiga suavemente sobre la mesa. El movimiento no fue perfecto y el hizo una mueca. Aún tenía el cabestrillo y eventualmente fingía ser torpe para guardar las apariencias de que no podía la mano izquierda.

Mientras estaba volviendo a ajustar la carta fue que Granger habló primero.

—Oí que el mortífago que se hacía pasar por el profesor Moody te atacó —dijo con la voz plana. Nada de burla, pero muy poca preocupación.

Theodore se dio la vuelta, pero notó que ella seguía delante de su propia lechuza. Theodore alzó una ceja ante esa actitud— Oí que una turba de magos casi te pasa por encima cuando defendías a Krum.

Él la oyó suspirar— Supongo que a ninguno de los dos nos ha ido muy bien que digamos en estos días.

Theodore se encogió de hombros. Se llevaban ignorando desde el día de la prueba y sospechaba que era por los rumores que circulaban en la escuela, en especial uno que él mismo invento y había regado por sí mismo. Uno que decía que con seguridad, Theodore Nott era cómplice del mortífago Barty Crauch.

Theodore se volteó y la pesco mirándolo fijamente, llevaba las manos metidas en los bolsillos del abrigo, su mochila a la espalda y una gruesa bufanda en su cuello, una que él ya había visto antes pero en un cuello distinto.

— Bueno —dijo él, sonando todo lo irónico que podía y apuntando a su brazo maldecido— se puede decir que no. Aunque claro, si esto fuera un concurso yo habría ganado.

Granger alzo una ceja— Porque siempre ganas ¿No?

Theodore asintió— Correcto.

Luego, ella primero se cruzó de brazos, para luego echarlos a su espalda, como si fuera una niña. Parecía querer avanzar, pero pareció pensárselo mejor y se quedó de pie e inmóvil. También indecisa. Luego tomó aire y habló— Aunque claro, no es una competencia.

Theodore alzó una ceja, pero luego se volvió hacia su lechuza y luego de acariciarle la cabeza por última vez la libero para que volara a dejar su carta— No, pero hay que admitir que es irónico que a mí me ataque un seguidor del señor Tenebroso y a ti los incautos de la escuela ¿No deberían ser las cosas al revés?

Granger se quedó en silencio y también libero a su ave— Todo fue un caos.

—Se veía como un caos —Theodore avanzo hacia la entrada de la lechuceria, Granger camino casi a su lado— creo que no vi algo parecido desde el mundial de Quiditch.

Granger suspiro— Pero en esa ocasión no murió nadie —dijo con tristeza.

"Digory" pensó Theodore. Era amigo de James, Theodore lo sabía, sin embargo, frente a la muerte de Digory, James se había limitado amirar como si fuera algo ajeno y luego sencillamente le pregunto a Theodore que hacer a continuación.

—Barty Crauch lo dijo —hablo Theodore— Trampa o no, hubiera un mortífago o no… el torneo de los tres magos era una competición peligrosa. El peligro de muerte estaba implícito. Solo cambio la forma.

Granger suspiro— Eso suena como algo que tú dirías.

Theodore se encogió de hombros— Es realismo.

Luego de bajar de la lechuceria, Theodore emprendió camino hacia el lago negro. Granger caminaba a su lado y no pareció inmutarse y continuo caminando como si nada, hasta que Theodore le dedico una mirada curiosa. Ella miró hacia el cielo y luego de ponerse a mirar adrede hacia otro lado al fin habló— ¿Vas hacia el lago negro, verdad? ¿Te molesta si voy contigo?

Theodore negó con la cabeza y continuó caminando en silencio— No es como si estuviera echándote.

Cuando llegaron al pie del árbol de siempre, con su perfecta vista hacia el lago negro, Theodore se dejó caer con gracia en el césped, muy cerca a la raíz del árbol para apoyarse contra el tronco. Hermione se sentó con los brazos abrazando sus rodillas.

Theodore la observó en silencio un instante, ella no parecía nerviosa ni preocupada, tampoco serena. Seguramente seguía indecisa. Solamente la vio durante las comidas y esos cortos intercambios no eran precisamente intercambios reales. Granger era una persona justa y ante los rumores contradictorios, esperaba que ella se acercara primero. No había fallado en su predicción. Pero… ¿Y ahora qué?

— ¿Qué sucedió? —Pregunto ella, sacándolo de sus pensamientos— y antes de que me respondas, sé que hay todo tipo de rumores acerca de esa noche y todos le han creído a Dumbledore porque obviamente nadie va a creer que Digory murió de causas naturales o por la prueba —ella le miró a los ojos— se eso. Lo que quiero saber es… ¿Qué te paso a ti?

Theodore mantuvo la mirada en silencio enigmático mientras pensaba cuales serían las palabras apropiadas a decirle a Granger, no se esperaba una pregunta dirigida de manera tan personal. Por un instante se debatió en si debía contarle la verdad, pero eso era ilógico. No tenían el vínculo, no podía darle más secretos a ella.

Granger, quien lo miraba expectante y con una preocupación gravada en sus ojos que le complació. Por fin, preocupación real. No como Dumbledore que le miraba expectante esperando conseguir secretos y un testigo; no como los irlandeses, quienes veían a Theodore como el puente para conseguir lo que en verdad querían; ni como su padre, cargado de una especie de mezcla entre la preocupación y la decepción. Curiosamente, esa mirada se parecía mucho a la de Edward.

Theodore rompió el contacto visual y en su lugar vio al horizonte— Sobre mí también hay rumores —dijo sencillamente y por el rabillo del ojo observo como ella agachaba la cabeza. Oh, el rostro de la vergüenza.

—Si —murmuro ella sin titubear— pero quiero oírlo de ti.

Theodore miró momentáneamente al cielo gris sobre sus cabezas, luego se volvió hacia ella, quien aún tenía la mirada de preocupación— Esta bien —dijo serio— pero por obvias razones, mi versión no se parecerá en nada a los rumores.

—Es lógico. Son rumores.

Theodore negó con la cabeza— No. No se parecerá en nada porque muchos de los rumores los invente yo, y todo son mentiras —El rostro de Granger se volvió pálido— así es. Pero te lo contaré lo que en verdad sucedió si tú prometes no repetir jamás las palabras que diré —Granger asintió— No hay versión oficial de lo que pasó, porque para empezar, si la hubiera tendría que existir un testigo, y ese testigo tendría que ser yo.

—Dicen que tú no estabas presente durante la prueba —murmuro ella sin mirarlo, aún pálida— que apareciste cerca del final, que te encontró un prefecto buscando a la profesora McGonagall, decían que estabas desangrándote y que por eso estabas en la enfermería y que por eso tienes el brazo inmovilizado. Que cuando el profesor Moody intento huir te atravesaste en su camino, que por eso te maldijo y que pudo haberte asesinado.

— ¿Eso es todo? Vamos, sé que has oído también el otro rumor.

Granger parecía encogerse, pero en último momento se armó de valor y alzo la vista, enfrentándolo. Theodore observo que llevo una de sus manos al bolsillo del abrigo, quizá buscando su varita, pero lejos de sentirse ofendido, le pareció divertido. ¿Cómo sería un duelo con Granger? La única vez que la vio batirse fue contra Bulstrode en segundo año y la magia tuvo poco que ver, Bulstrode la lanzo al suelo y se le echó encima. La admiraba por su cerebro, pero si podía ser buena en duelos era un extra a sus dones.

—Bien —le dijo Theodore, mirándola y el también llevando la mano buena a su abrigo— La varita siempre a mano.

Granger se dio cuenta que aprobaba su actuación, soltó un respiro y habló— Dicen que tal vez ayudabas a Crauch. Que participaste en todo, Crauch no pudo hacerlo todo él solo esa noche y que él no quería testigos y por eso quiso matarte.

Theodore sonrió— Ese rumor es el que yo invente —dijo, dejando a Granger aún más estupefacta— La verdad es menos grandiosa que eso. Llegó un mensaje hasta mí esa noche, y tiene que ver con mi investigación, tú sabes, la carta de Reg y Andy, y era acerca de una pista acerca de Albania. Reg era un mortífago desertor intentando huir y al parecer un paso seguro para ir hasta América era Albania gracias a un mortífago de alto rango y corrupto llamado Karkarov.

Hermione sacó las manos de su abrigo y se los llevó a la boca— No puede ser, es…

Theodore asintió— Si, era Igor Karkarov. No fui precavido, eso es verdad. Fui a buscarlo para poder hablar con él durante la prueba, no podría negarse y nunca más lo tendría cerca y al alcance. Fui a buscarlo y lo vi saliendo de la tienda de los jueces y lo seguí hasta el bosque prohibido. Allí se reunió con Moody, Karkarov era su cómplice… y claro, Moody me encontró. Intenté huir, pero como sabrás, no salió bien. Barty Crauch me maldijo, realmente quería matarme, pero quería que hubiera mucha sangre primero.

— ¿Por qué? —preguntó ella consternada.

—Por ser un Nott —le dijo bajito— No es un secreto que mi padre estuvo del lado del Señor Tenebroso, pero fue uno de los primeros en rendirse una vez él desapareció. Seguir peleando una guerra sin un líder es un despropósito, mi padre lo hizo por eso, pero hubo muchas personas que consideran eso como traición. Especialmente los que terminaron en Azkaban.

— ¿Cómo huiste?

—Esto es un secreto —murmuro— ¿Prometes no rebelarlo a nadie? —Ella asintió— Hice magia tenebrosa. Un encantamiento que absorbe la luz y el sonido. Lo hice dos veces y por eso pude escapar. Un mago listo no pelea batallas que no puede ganar, dos contra uno era un suicidio. Ellos no me siguieron, supuse que tenían asuntos más importantes que atender que perseguirme. Y tenía razón, según supe después, Crauch fue por Potter y Karkarov huyó.

Después de eso, le explico por qué no debía existir ninguna declaración oficial al respecto, por su propia seguridad, prácticamente repitió lo que dijo su padre, palabra por palabra, incluyendo aquello acerca de que Dumbledore no lo podría proteger.

Granger se quedó un buen rato en silencio— ¿Qué va a pasar ahora?

—Estás extrañamente preocupada al respecto —dijo con algo de veneno en la voz.

—Claro que estoy preocupada, ahora también tu familia podría ser un blanco para los seguidores de Quien-tú-sabes —murmuro ella desviando la vista, un ligero tono rosa en sus mejillas— Dijiste que ustedes eran neutrales.

Theodore se sorprendió, pero no lo demostró, solamente se recostó contra el árbol. No le había mentido a Granger cuando ella pregunto acerca de sus lealtades, pues en teoría, mientras el Lord no estuviera, la posición de la familia Nott y los suyos era la de ser neutrales. Si le hubiera dicho a ella que cuando apareciera el Lord le rendirían lealtad no le hubiera vuelto a ver la cara. Ocultar verdades no era mentir. Después de todo….

— No te voy a mentir —dijo mientras cerraba los ojos— No sé qué es lo que va a suceder. Es una situación bastante mala ahora mismo. Es su tiempo, mi padre tenía una alianza mágica con el señor Tenebroso; por otro Barty Crauch tenía un vínculo con él. En estos casos, cuando alguien con vinculo a un mago ataca a muerte a un aliado de ese mago, la alianza se rompe. Con la alianza, mi familia era solamente una espectadora, neutral… si la alianza se ha roto, no sé qué vaya a suceder. Mi sangre fue derramada, eso en teoría debería hacernos enemigos del Señor Tenebroso.

Granger suspiro pesadamente— Harry me dijo que lo vio en el cementerio —murmuro— a tu padre. Ya-sabes-quien llamo a sus seguidores y tu padre estaba entre ellos. Harry escucho que le llamaran por su nombre.

Theodore abrió los ojos y pudo observar que Granger miraba hacia la nada mientras hablaba ¿Qué tipo de expresión era esa?

— Él no me dijo nada acerca de eso —contesto— Cuando mi padre vino a la escuela no hablamos mucho. Quedamos en hacerlo en vacaciones. Pero lo que dices tiene sentido, seguramente fue llamado para ver la batalla contra Potter, ser un testigo. Muchos magos dudan de su fuerza, después de todo… Potter lo derroto solamente siendo un bebé. Y ahora pudo irse con vida, eso dice mucho de Potter.

Granger asintió— ¿Nott, que va a pasar? —Preguntó.

Theodore suspiro— Ya te lo dije, no lo sé. La situación es… difícil de predecir —Theodore miró hacia ella y noto que incluso parecía inclinarse hacia él, seguramente para mirarle la cara. Eso era extraño— He sido atacado por un mortífago. Ese el punto principal aquí. Barty Crauch ya no puede atacar a mi familia, pero eso no impide que otros fanáticos lo hagan. Traidores, solo somos eso para los que ahora en adelante dirán ser leales al señor Tenebroso. Además —dijo bajando la voz— escuche a mi padre decir que todo lo que paso hace años son parte de sus "viejas lealtades" —hizo una mueca— realmente no le gusta hablar del tema. Me evade cuando se lo pregunto.

Granger volvió a abrazarse las rodillas— Ya veo —murmuro, pero él pudo ver su expresión de tranquilidad— Tu padre va a protegerte.

—Claro que lo hará —dijo él— es mi padre.

Hermione se volvió hacia él y le sonrió débilmente, quizá conforme con esa respuesta.

—Lo vi en una fotografía una vez —murmuro ella— parece aterrador.

Theodore recordó las sutiles amenazas que su padre repartió aquella larga noche al profesor Dumbledore y a los agentes del Ministerio… pero también recordó su voz suave explicándole todo cuanto Theodore no entendía, como siempre hizo desde que él tenía memoria.

—Lo es cuando tiene que serlo —respondió sin pensar demasiado— en realidad, es la persona más sensata que conozco. No importa la situación, encontrará el mejor camino para la familia y todo estará bien —Theodore se volvió hacia ella— No importa la situación, lo resolveremos. Es bueno que vinieras a hablar conmigo, me gustaría dejar claro que aún en esta situación, por mi parte, el trato entre nosotros sigue en pie.

Ella se quedó en silencio, solamente puso su mochila sobre sus piernas y abrió la cremallera— Esto llego hoy —dijo y comenzó a buscar en su mochila— tenía que llegar antes, pero con todo lo que ocurrió, olvide por completo recordárselo a mi mamá. Es para ti.

Theodore observo atentamente como ella estaba extendiendo hacia él un sobre. Antes de darse cuenta estaba extendiendo su enguantada mano, la que si era móvil, y tomó el sobre— ¿Un regalo? —Dijo entre curioso y algo incómodo— nunca te he dado uno, ni siquiera lo había contemplado. ¿Por qué me das un regalo sin avisar primero?

Ella frunció el ceño, luego rodo los ojos— ¿Quizá porque es un regalo sorpresa?

Theodore giró el sobre en todas las direcciones posibles y queriendo adivinar que había dentro— No me gustan las sorpresas —murmuro— más aun siendo regalos.

Granger estaba sonriendo, se reía de él; a Theodore no le terminaba de hacer gracia el asunto. Ella sacudió la cabeza— Vamos, ábrelo.

Theodore le miro como si se hubiera vuelto loca— Ahora que lo pienso —dijo con tono de ultratumba— nunca hablamos de protocolo ni de buenas costumbres, Granger. Los regalos no se abren delante de quien te los entrega. Se abren en casa. En privado.

Hermione se froto la cien— Seguro hay una buena razón para eso pero…

—La hay —dijo examinando el sobre de nuevo. En la parte de atrás decía "Para Theodore Nott" Los sobres y misivas generalmente eran de su padre, pero las que llegaban para él siempre ponía "Para el Joven señor Nott" Nunca su nombre. El alzo una ceja y luego cerró los ojos y sacudió la cabeza— Los regalos generan expectativa, si no te gusta el contenido pones mala cara, quien te lo entrega se da cuenta y se lleva una impresión terrible.

Hermione rodo los ojos— Si no lo quieres devuélvemelo.

Ella extendió su mano para intentar tomar el sobre de la mano de Theodore, pero este lo alejo y hasta puede que haya actuado posesivo con este, llevándolo hasta muy cerca de su pecho. Hermione le miró raro. Theodore entrecerró los ojos hacia ella.

—Esto empora cada vez más. Pedir un regalo de vuelta es pésima mala educación —sentencio.

Ella levanto las manos y se rindió— A veces eres imposible, Theodore Nott. —Theodore volvió a mirarla. Creía recordar que era la primera vez que le llamaba por el nombre completo— ¿Y ahora qué?

—Nada —dijo él y volvió a centrar su atención en el sobre, lo puso sobre una de sus piernas y luego de maniobrar con la varita, el sobre se abrió de un tirón, Theodore vació su contenido con una mano. Dentro había dos pequeños papeles cuadrados con estampados elegantes en ellos, ambos idénticos, había un tercer papel con un pequeño mapa y un listado con nombres en italiano y alemán. Eran una especie de invitaciones.

Granger se aclaró la garganta— Son entradas para un concierto sinfónico y ópera —dijo con la voz cada vez en menor volumen— dijiste que te gustaría ver un concierto alguna vez, bueno, mis padres son dentistas y uno de sus clientes es el curador de ese teatro y les regalo esas entradas; pero nosotros iremos de vacaciones a Francia y no estaremos en la ciudad. Les dije a mis padres que si a ellos no les molestaba, quería obsequiar esas entradas a alguien de la escuela… —ella miró hacia el lago mientras hablaba, pero podía ver ese ligero tono rosa en sus mejillas— Y bueno… me has ayudado mucho este año. No lo digo solamente por los deberes, ni por haberme enseñado a bailar… quiero decir… es un buen regalo y en realidad no esperaba que me contarías lo que me contaste y pensé que discutiríamos, pero de todas maneras planeaba hacer de esta una ofrenda de paz y poder… poder hablar como siempre

Ella calló un instante y Theodore confirmo nuevamente que Granger pensaba demasiado; aún después de saber que solo había incertidumbre en el futuro, de todas maneras no quería alejarse. Incluso había planeado un regalo que él apreciaría como ofrenda de paz por si llegaban a discutir, eso era algo de alto calibre en el mundo mágico, aunque quizá ella no lo supiera.

— Claro, habrá muchos muggles, pero los lugares son en un palco, así que no serán muchos y puede que hasta tengan modales que admires —ella ahogo una risa.

Theodore se llevó una mano al mentón y carraspeo— Me gusta. Es un buen regalo —dijo él, ella al fin lo miró— Gracias Granger.

Ella volvió a sonreírle de aquella manera extraña. Hoyuelos en sus mejillas y el leve tono rosa invadiendo sus mejillas lentamente. Era como si su rostro se iluminara.

A lo lejos escucharon el pitido del tren que ya llegaba a la estación. Theodore guardo las invitaciones en el sobre y lo sello con su varita, luego guardo el sobre en el bolsillo interno de su abrigo, se puso de pie, apoyándose en el árbol y vio la consternación de Granger para apresurarse a ayudarle. Theodore meneo la cabeza e hizo ademán de ofrecerle la enguantada mano izquierda a Granger. Ella dudo un instante, pero como siempre, ella tomo su mano y pronto estuvo de pie a su lado, se colgó la mochila al hombro y también acomodó la bufanda en su cuello, metió sus manos en los bolsillos de su abrigo y comenzaron a caminar hacia el castillo.

— ¿Un recuerdo? —pregunto Theodore, curioso apuntando la bufanda.

Granger miro hacia otro lado— Si, un recuerdo.

Theodore miro al frente y soltó una risa algo cruel— Puede que Krum sea un cursi.

Granger bufó— No digas eso, Nott.

— ¿Qué será? —Pregunto burlón— ¿intercambio de correspondencia? —Ella le miró enfadada, por lo que Theodore supuso que acertó— De acuerdo. Cursi y tradicional.

—Tú eres maleducado —dijo ella.

Theodore estaba consternado— Decirle a alguien que es cursi y tradicional no puede ser considerado mala educación. Hasta podría ser un halago… pero ¿Sabes que no funcionara eso, verdad? —Agregó con malicia disimulada— A largo plazo.

Ella se encogió de hombros— No lo sé —dijo mirando aun al frente— Se lo conté a mi mamá y piensa como tú.

—Sabia mujer —murmuro con aprobación— Pienso que ustedes tienen poco en común. Intercambiar correspondencia funciona si tienes cosas en común de las que discutir, si no… solo es monotonía. Terminarán describiendo sus días el uno al otro y la cursilería quedara fuera de lugar.

—Basta —dijo ella y caminaron en silencio unos cuantos pasos más— Pero puede que tengas razón ¿Te ha pasado a ti?

El negó con la cabeza— Imagino la situación y te conozco lo suficiente para ver que ese es un posible futuro.

"Un futuro seguro. Y mientras más pronto llegue, mejor"

—Wow —ella fingió sorpresa, estaba siendo irónica. Luego suspiró— Bueno, el futuro es el futuro. Y puede que predecible… pero no seguro.

Theodore estuvo de acuerdo, pero no quería darle la razón en eso porque la variable Krum había comenzado a ser una molestia y esperaba que Granger se aburriera rápido del aburrido y cursi Krum. Porque iba a aburrirse, Theodore podía apostar a que eso sucedería.

—La lógica es mejor —dijo para cambiar de tema— Por eso prefiero la aritmancia. Le dejare adivinación a los soñadores y a aquellos que creen en las profecías.

Ella rodó los ojos y le miró enfadada— ¿Otra vez? —Preguntó indignada, pues ya antes la había picado con eso— Mis amigos estaban en esa clase, ¡yo la abandone! A-b-a-n-d-o-n-e.

Theodore levanto un dedo acusador— Oh, pero participaste. Hiciste los deberes. En una porción de tu cerebro creíste posible hacer adivinación.

— ¡Pero….!

Ambos caminaron hasta el castillo discutiendo, y como era de costumbre, no llegaron a ponerse de acuerdo pero sí conformes de haber vaciado sus ideas. Al menos así se veía en sus rostros. Hermione generalmente hablaba y hablaba detallando su opinión, Theodore hablaba poco, pero era más puntual, obligando a Hermione a seguir la discusión por distintos caminos para hacerle frente a Theodore… quien aunque se viera serio, en realidad disfrutaba esa situación de cierto modo. Hermione también disfrutaba esos intercambios, pues aquel mago serio y cruel con palabras, nunca le había dicho que hablaba demasiado.


Desde un punto entreoculto por el jardín trasero del Castillo, James Craston observaba con atención un intercambio curioso. Había decidido el vigilar a Theodore de cerca tal y como Edward sugirió. Star le acompañaba de vez en cuando. Ese día lo acompañaba y le dijo a James que debían de robarle ese sobre que la impura le dio a Theodore para saber que era exactamente.

James se había reído— Ojos atentos, Star —le había dicho— Theodore encanto ese sobre, no me extrañaría que te cociera la mano si intentas tocarlo.

Y no estaba muy alejado, pues James conocía lo suficiente a Theodore para saber que guardaba un secreto aprecio por las cosas que le eran entregadas, fuera lo que fuera. Sus hermanas le habían enviado una tarjeta de navidad todos los años y otra de cumpleaños desde que le conocieron y le escribían de vez en cuando. Theodore guardaba todo eso, las cartas y las tarjetas. Una de sus hermanas le envió una chuchería una vez, un pisapapeles de una imitación de piedra preciosa. Su tía Agatha casi maldijo a su hermana pequeña y vivía recriminándoselo… pero se calmó cuando en la siguiente cena que tuvieron, Theodore le agradeció a la pequeña aquel detalle y a cambio le envió como presente finas plumas gemelas para ella y para su otra hermana.

Además…. Era Granger quien le dio ese sobre.

James era lo suficientemente avistado para saber que Theodore apreciaba a Granger a un nivel distinto al aprecio que guardaba a todos los demás a su alrededor, aunque el mismo no se diera cuenta y esa era principalmente una de las cuestiones que atormentaban la paz mental de James.

—Pero... tenemos que hacer algo —había murmuro Star.

Y tenía razón. Fue por eso precisamente que luego de llegar de Hogwarts James no perdió tiempo y en lugar de ir directamente a casa, se quedó en el callejón Diagon para intentar tener una luz en su camino. La opinión de un tercero.

Pero no cualquier tercero. James recurrió a Edward Greengrass.

Cuando llegó al café que al que Edward le había indicado, este ya estaba allí, sentado frente a una humeante taza y leyendo alegremente una pequeña libreta. Levantó la vista y le dio una sonrisa de bienvenida y se puso de pie para darle la mano, luego le invito a sentarse.

—Ha pasado tiempo, James —dijo amable.

—Es verdad —dijo mirando hacia la camarera, quien se acercaba hacia ellos— solo café, por favor— dijo a la camarera para despedirla pronto.

Edward dio un sorbo a su café y volvió a mirar su libreta— tu carta fue toda una sorpresa. Pensé que no éramos tan íntimos para reunirnos en persona. Eres tan serio que pensé que todos nuestros intercambios serían mediante cartas.

James sacudió levemente la cabeza— Lo sé —dijo animado y casi sonriente— pero tú mismo lo dijiste. Somos bastante parecidos, de cierto modo.

Edward le miró por un segundo, después nuevamente se llevó la taza de café a sus labios y dio un corto sorbo— en ese momento solamente quería tener empatía contigo para que aceptaras ayudarme, lo siento —dijo divertido— pero si te pones a pensar, eso puede ser verdad… aunque no por mucho tiempo. Tu familia ascenderá pronto, estoy seguro. Las bancarrotas se superan, pero los mestizos siempre seremos mestizos.

Dicho por otra persona, eso último sonaba realmente mal, pero al parecer Edward parecía conforme con esa declaración.

La camarera llegó con el café de James y Edward le regalo una sonrisa y un gracias. Después Edward puso un escudo para que nadie les oyera hablar, como ya había acostumbrado ver James.

—El Ministerio es un caos —dijo Edward— Fudge está furioso con Dumbledore por sus declaraciones en el homenaje de Digory. Escuche que hizo algo interesante para que El Profeta no hiciera un artículo. Aún no sé qué exactamente, pero lo averiguare. Fudge me tiene en un pedestal por advertirle acerca de lo que el buen profesor Dumbledore haría con un prisionero como Crauch Junior en su poder. Pondría en evidencia la ineptitud de muchos, desde Azkaban hasta la corrupción de un personaje tan notable como Barty Padre, todo un escándalo. Lo del Dementor fue cosa de Fudge, pero eso es algo menor, lo que en realidad importa es que veo un ascenso en mi futuro y podría hacerme más cercano al Ministro. Philip adorará enterarse de eso. Cuéntaselo a Theo también, seguro se pondrá alegre por la posibilidad de tener un constante flujo de información sucia del Ministro directamente desde mí —dio otro sorbo a su café— por cierto, no tuve oportunidad de decirlo, pero pero buen trabajo en Hogwarts. Theo salió bien parado de todo ese embrollo y nosotros lo ayudamos, más puntos a favor nuestro. Philip esta algo huraño, pero como nada grave paso, menciono que nos premiaría en el Gran Evento. No puedo esperar a oír la historia completa de lo que paso.

James frunció el ceño— Tú… ¿No sabes todo?

Edward negó con la cabeza— Theo prometió contarme todo a detalle después, pero no nos encontraremos hasta el Gran Evento, así que estoy siendo bueno y paciente.

James dio un sorbo a su café. La falta de preocupación de Edward podía ser contagiosa. Deseo tener esa tranquilidad que al parecer a Greengrass tenía en sobra.

—No es un chisme —dice de pronto, algo más serio— pero sé más detalles del Gran Evento.

— ¿Por qué sigues llamándolo gran evento? —Preguntó— es solamente una cena con todas las familias.

—Por eso mismo —dice Edward— ¿Sabes hace cuanto no se reúnen todas las familias? —James no contesto y Edward bufo— prácticamente desde antes de la guerra mágica. Casi veinte años. Es un Gran Evento, mires como lo mires. Todas las invitaciones ya fueron entregadas, pero es un secreto a voces que todo es solamente una fachada para reunir a las cabezas de cada familia. Seguramente Philip hará anuncios importantes y dará a conocer su posición oficial. El Lord ha vuelto, el estatus de "Neutral" tiene que cambiar.

James bebió su café para acallar el vacío de su estómago. Los Craston siempre fueron puristas. Cuando Grindelwald ofreció la victoria lo siguieron, cuando el Señor Tenebroso, aún en la bancarrota, apoyó su causa. Sin embargo… cuando pensaba en el Lord, solo podía recordar como un mortífago intento matarles sin piedad y a Theodore con el brazo empapado en sangre.

—Pensé que estabas preocupado por el Evento y que por eso pediste hablar conmigo —dijo inocentemente. Si es que Edward podía sonar inocente alguna vez— tú sabes, para consejos.

James bebió de nuevo su café y se sintió bien, Edward realmente parecía presto a ayudarlo— No era así, pero te escucho. Apreciaré tus consejos, sería estúpido si no te escuchara —y era verdad. Después de todo, era Edward Greengrass. El mestizo que llegaba hasta donde quería solamente con su encanto.

Edward sonrió— Ya debes saberlo, pero asegúrate de preparar a toda tu familia para impresionar, todos los demás van a querer conocerlos y también juzgarlos, ya sabes cómo son los sangre pura. Tus hermanas son un encanto, yo me concentraría más en ellas, su atuendo debe deslumbrar. Algo lindo, las gemelas son un evento raro entre magos, así que serán buenas para presumir, pero que tengan muy claro que deben hacer para rechazar halagos y situaciones espinosas con magos desalmados.

James asintió incomodo, había pensado en eso, pero hablar al respecto era muy distinto— Yo había pensado conseguir joyas antiguas para ellas, alguna pulsera o algo así... Para disimular.

Edward asiente— Es buena idea. Una pulsera es engañosa, es una buena joya tanto para amistad, familia o algo más. Nadie es tan imbécil para preguntar si niñas pequeñas ya están prometidas si ya tienen una joya que lo disimule. ¿Pero qué harás con tu bella prima? no vayas a tomarlo mal, pero llama demasiado la atención.

James suspiro— Irá, tenemos un trato. Quizá si le ofrezco una joya...

Edward negó con la cabeza— No va a funcionar. Es demasiado bonita, sangre pura y con raíces aristócratas, y tú como su primo, serás presentado oficialmente como el primer y único mago vinculado directamente a Theo... todo eso la hace un prospecto deseable. Muy deseable.

James se removió incomodo en su silla, sin embargo, Edward se echó a reír. James no veía gracioso el asunto. Tres de las cuatro mujeres de su familia, sus hermanas y Amira, ninguna tenía un prospecto de matrimonio ni nada que se le pareciera. La situación de su familia no era la mejor aún, no era ningún evento aislado que algún mago de familia importante se encaprichara con alguna bruja alguna vez y usara su poder para conseguir un compromiso o una esposa. Y no siempre terminaba todo bien. James no quería enemistarse con nadie por rechazar ofertas despreciables, de momento. Theodore siempre lo decía, primero estaba la educación.

—No lo pienses demasiado —dijo Edward en tono tranquilizador— Has que Amira se quede todo el tiempo junto a las gemelas. Los niños son buen escudo, ella mantendrá la compostura y puedes encargar a tus demás primos mantener un ojo sobre ella. Explícales lo delicado que el asunto puede volverse y la cuidarán, ella seguramente agradecerá el detalle de no obligarla a confraternizar si no quiere; para despistar puede bailar solamente con tus primos o contigo. Ese día puedo apuntar a los magos que deberían evitar y también puedo presentarte personas con quienes podría ser agradable relacionarse. —Dio otro sorbo a su café— Amira podría llevarse bien con Serafina Magellan, tienen casi la misma edad y por lo que me has contado de Amira, puede que se lleven bien.

James se lo piensa durante un instante, pues recuerda a Serafina como una bruja algo intimidante, aún no se había casado y era la cabeza de su casa. Amira seguramente se llevaría bien con ella de inmediato... Pero no sabía si eso era conveniente.

—Sé que es lo que está pensando —dice Edward— pero que no te preocupes. Las mujeres como Serafina y Amira son de un tipo especial. Veo un buen potencial si reunimos a esas dos. Podrías tener a una aliada importante y con una amiga que está vinculada a los Nott, Amira se sentirá más comprometida.

—Lo pensaré —dice James. Bebe de nuevo su café y luego de observar a Edward, concluye que va siendo hora de abordar el tema principal— ¿Sabes algo acerca de cómo confrontara Theodore a Philip? Theodore estaba seguro de que su padre estaría molesto.

Edward se volvió serio al instante— Para ser sincero, estoy algo preocupado... pero solo un poco, pero seguramente Theo sorteara las dificultades. Él es muy listo —dijo y parecía genuinamente alegre por eso— pero a veces me preocupa —y de nuevo, realmente parecía decir la verdad.

Por momentos, a James le parecía que Edward reverenciaba a Theodore y eso le recordaba mucho a Star. Incluso a sí mismo. James también confiaba mucho en él.

—A mí también me preocupa —murmuro James— Edward, en realidad pedí reunirme contigo por eso.

Entonces, él, al sentir aquel ambiente tan… ¿Confiable? Con algo de duda, le cuenta sus preocupaciones a Edward acerca de Theodore; desde el momento en que vio su interacción extraña con la impura, pues antes de presentarse oficialmente, Theodore ya trataba con ella. Acerca del evento que tuvo que ver con el basilisco, sobre las peticiones que tenían que ver con ella, sus extrañas reuniones en la escuela, ese muy perceptible apego que parecía tenerle. El hecho de que la impura le diera un obsequio a Theodore, esa precisamente era una situación alarmante… pues Theodore lo había recibido y había actuado de una manera que nunca vio antes. Todo en conjunto era extraño, mires por donde lo mires. Parecían bastante cercanos y peor, Theodore parecía tenerle un grado de aprecio que no tenía con otras personas. Y el mismo parecía no darse cuenta.

Edward escuchó en silencio y pacientemente y finalmente solamente dio otro sorbo a su café. Se quedó un momento más en silencio hasta que finalmente habló.

—Theodore es un muchacho incomprendido —dijo para consternación de James, pues esperaba que se alarmara, pero ahí estaba Edward, suspirando— ¿acaso alguna vez has sentido que entiendes perfectamente el cómo Theodore hace las cosas?

James no pudo responder a eso. Theodore estaba lleno de secretos y centrado en sus misterios personales que no estaba dispuesto a compartir.

Edward asiente, como si James le hubiera dado la razón con su silencio.

—Es alguien incomprendido —dice Edward— Además, no podemos olvidar la presión de lo que significa estar en sus zapatos. Philip le exige demasiado, es sutil, pero lo hace. Theodore apenas ha dejado de ser un niño. Estas cosas... Han llegado demasiado pronto hacia él y si miras con atención, lo está haciendo lo mejor que puede. No es solamente porque Philip lo exige, Theodore se lo exige a sí mismo. Si no fuera así, iría corriendo hacia su padre cada vez que algo saliera mal. —Edward negó con la cabeza— No. Él quiere lograr sus cometidos por sí mismo y recibir ovaciones en el camino. Tiene mucha vanidad, seguramente lo has notado.

James responde a regañadientes— Eso es verdad… es bastante vanidoso. Y se enfada mucho cuando las cosas no salen como espera pero pocas veces lo dice, solamente planea otra cosa y sigue adelante.

—Todo eso es mucha presión —continúa Edward— Sería fácil si fuera obligado por alguien más, pero todo esto es algo que el mismo se ha impuesto. Es un adolescente, se supone que todo es trágico a su edad. Fue por eso que te pedí que te mantuviera cerca. Miro a Theodore y solo creo que en algún momento explotará...

James miro con cierto respeto a Edward, pues parecía genuinamente preocupado.

— Sin embargo —dijo suspirando— creo que ahora se por qué no lo ha hecho aún.

James frunce el ceño, curioso.

Edward rodó los ojos— Es obvio —dice— ¿No lo has notado? Es su escape. Esa niña impura es su escape.

James seguía sin entenderlo.

Edward vuelve a suspirar— En el mundo en el que Theodore vive, todo el mundo le observa y hace un juicio acerca de él al respecto... —intenta explicarle— Pero una nacida Muggle ¿qué juicios tiene que hacer? Ella no pertenece al mundo mágico, no sabe nuestras costumbres, no sabe acerca de la peligrosa posición en la que Theodore se encuentra, o al menos no la entiende del todo. Los muggles son simples, James. En el complejo mundo de Theodore, con planes que llevar a cabo, actitud que mantener, palabras que usar, mantenerse siempre educado... ¿No es algo de informalidad algo así como un respiro? —Edward por fin sonrió— ¿Es una niña lista, verdad?

James asiente— de las mejores de su año.

Edward asiente y parece satisfecho— Mejor aún. Alguien inteligente y que no tiene que ver con sus dilemas para conversar libremente de lo que fuera, alguien que no le preguntara cosas que Theodore no quiere revelar. Alguien que no tiene nada que ver con todo lo que él hace y con quien puede permitirse relajarse un poco. Debe ser cómodo para él mantenerse cerca. Tiene sentido.

—Pero es una impura —Réplica James, casi sintiéndose traicionado, pues esperaba que Edward estuviera de acuerdo con él de que esa situación no era buena para Theodore.

Pero ahí estaba Edward, encogiéndose de hombros como si nada— Déjalo ser —dijo despreocupadamente y haciendo que el estómago de James se revolviera en algo muy parecido a la rabia

—Pensé que entenderías que esto es malo para Theodore —dijo con cierto rencor.

— ¿Malo? ¿Como? Sólo conversa con ella y eso le ayuda. Déjalo ser.

—Podría ser una mala influencia —respondió James— en mi familia tenemos un dicho. El camino para ser un traidor a la sangre es muy amplio.

Edward se echó a reír por sus palabras, como si fuera un chiste— Es verdad, es muy amplio —dijo aun sonriente— Desestimas a Theo, él no es tan maleable como para que le influencie una pequeña niña. Nuestro Theo es un purista criado por otro gran purista desde que nació. No importa la impura, no va a cambiar años de educación y principios por unas cuantas charlas intensas, pensar eso es ridículo.

James centró la vista en sus manos sobre la mesa, digiriendo las palabras de Edward, pero aun así no está muy convencido. Edward podría tener razón… pero por otro lado, el solamente era un mestizo. No podría entender nunca lo importante que era ser un sangre pura correcto. Incluso para los sangre pura era confuso en algún punto de su vida, incluso la correcta tía Agatha había hablado con él acerca de las dudas que podrían asaltarlo. Magos mejores que ellos llegaban a confundir su camino alguna vez, y ni siquiera alguien como Theodore Nott estaba libre de ello.

James negó con la cabeza— Pero si es otra cosa... —murmuro.

Edward volvió a suspirar— Aunque así fuera, déjalo ser —vuelve a decir— Theodore no es un idiota. Nuestro Lord ha vuelto y si estamos de su lado, nadie tiene que recordarle a Theodore que no puede seguir teniendo ese tipo de cercanía con una impura. Llegado el momento, hará lo que tenga que hacer al respecto. Si vamos a ser enemigos del Lord, da igual. Deja que viva al menos algo normal como tener una amiga en los años que le quedan en la escuela. No hagas una tormenta en un vaso de agua —se encogió de hombros, sin una gota de preocupación— además, recuerda nuestra posición, somos consejeros: lo aconsejamos, no le decimos que hacer. Si él quiere apreciar a una impura ¿Quiénes somos nosotros para decirle que no puede?

James miro hacia su vaso— No lo sé —Dice confundido y sintiéndose traicionado. Veía a Edward como alguien cercano y objetivamente sabio a su modo, realista en todo sentido. Más que nada, alguien leal.

Leal a la familia Nott.

Quizá por eso intentó un último recurso.

— ¿No deberíamos decirle a Philip?

Edward no dijo nada, por eso James extrañado levantó la vista al frente. La amabilidad y todo rastro de emoción había desaparecido del rostro de Edward, dejando solamente un rostro pálido, inexpresivo y fríos ojos dorados que parecían arder de ira y que le miraban de una manera que parecía estar a punto de atravesarlo.

—James —dijo y su voz no tenía ese timbre relajado de siempre, parecía como si algo maligno hubiera tomado posesión del alegre Edward. Esa voz parecía de ultratumba— creo que estás confundido acerca de tu posición, así que te lo explicare en palabras simples para que lo entiendas. Sabes un secreto de Theo, el secreto de cómo logra obtener momentos de tranquilidad en su problemática vida ¿Y tú quieres quitarle eso? Hacer eso es dañarlo. Dañarlo es traición —dijo pausadamente mientras guardaba su libreta en el bolsillo de su túnica— Te lo advierto, James Craston, si te atreves a traicionar a Theo, te mataré.


Hola!

Pues llego la actualización. Y es uno de los capítulos más largos del fic, pero seguimos avanzando.

Les presento interrogatorios varios, el azucarillo que me encanto escribir y creo que es uno de los primeros pasajes que escribir cuando arme el cuerpo de este Fic. Lo dulce que me parecía que Theodore y Hermione interactuaran a pesar del ambiente adverso y poco agradable, pero que esa relación amistosa y poco a poco más juguetona se mantuviera presente en ellos a pesar de todo, y con ambos poniendo de su parte, Theodore haciendo sus declaraciones de mantener el trato y Hermione previniendo soluciones a una posible pelea. Espero que hayan disfrutado leyendo como yo escribiendo. Y bueno, nuestro Theo conocera el maravilloso invento muggle que son las operas y la música celestial. Peor, en un teatro, uno de los monumentos al arte; lo cual creo yo, no importa que tipo de persona seas, lo llegas a apreciar. Y claro, el comienzo del quinto año.

Creo que alguna vez mencione que Edward era un personaje importante, y si no, pues es mucho muy importante.

PD: Krum es amor. Siempre lo he dicho. Creo que si él se quedara cerca de Hermione, Theodore no tendría oportunidad. Porque Krum siempre estaría allí, protector y buena gente. Nada que ver con ese manipulador y convenenciero Nott (Ok, no)

PD2: Menciones especiales a LluviaDeOro, Noctisluxys, Artemisvan89 y . Gracias por seguir, leer y comentar. Les contestaré ampliamente Inbox. Besos y abrazos.

Gracias a todos por leer :D!